Capítulo 28

--- AMOR, MI ETERNO AMOR ---

Al paso de los días los preparativos para ambas fiestas estaban casi listos. Los platillos a degustar estaban elegidos, los manteles impecablemente blancos habían sido bordados y comprados, las invitaciones se estaban grabando en las imprentas correspondientes, los trajes de los novios ya estaban siendo terminados y a decir verdad una de las novias no tenía interés alguno en comprar el ajuar, mientras que la otra estaba decidida a comprar lo más hermoso que pudiera.

-Anda Serena, debemos escogerlo hoy.

-La verdad no estoy muy interesada. Además tu boda es primero.

-Pero Serena… debemos tomarnos medidas, una boda no es como cualquier evento.

-Para ti es diferente…

-Sere… si no quieres a Seiya ¿para qué casarte con él?

-Para tratar de rehacer mi vida al lado de un hombre que me quiere y que con el tiempo, puedo llegar a querer.

-Si es tu decisión no me queda más que respetarla pero ten en cuenta que puedes arrepentirte y muchas veces no podemos resarcir lo que ocurre ni remediar el rumbo que toma nuestra vida una vez tomada una decisión.

-Lo sé. Gracias, anda vamos a ver este es muy lindo para ti.

-¡Es verdad!

Y así entre inmaculadas y finas telas pasaron la tarde las dos chicas que estaban a punto de transformar su vida y convertirse en mujeres casadas.

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Una mujer caminaba presa del remordimiento por las calles del condado Medison cuando vio una figura de un hombre que se le hizo entrañablemente conocida y lo siguió hasta una esquina donde él se detuvo en seco.

-Deja de seguirme.

-Pero yo…

-En aquella ocasión yo era quien quiso seguirte pero no dejaste rastro. Déjame en paz. He vivido perfectamente sin ti.

-Hijo…

-No me llames así. Que te llamen aquéllos con los que sí has estado. Yo no soy nada tuyo. Entiéndelo y deja de ser mi sombra.

-Darien, escúchame.

-Haz lo que quieras.

Darien se iba alejando poco a poco sintiéndose cada vez peor por todo lo que le estaba pasando y al mismo tiempo por el sufrimiento de la mujer que más amaba.

Llegó a su lugar de trabajo y comenzó a envolver paquetes para, en unas horas, comenzar a repartirlos. Pronto vio un bulto que significaba que su temor era verdadero y que no sólo eran palabras para vengarse.

"Paquete dirigido a Seiya Kou y Serena Tsukino. Lamento no poder asistir al enlace matrimonial. Sean felices"

-¿Acaso Serena ya está casada? No, no lo creo… me rehúso a esto. Serena no pienso perderte. Hoy hablaré contigo aunque tenga que verla a ella. No quiero que pienses lo que no soy.

-¿Listo para empezar la jornada?

-Sí Señor Malachite.

-Anda Darien, debes apurarte muchacho.

-Lo sé.

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-¡Es lindísimo Amy! Pareces un ángel.

-¿Lo dices en serio?

-Si Andrew lo viera se volvería a enamorar de ti.

-No digas eso Serena- dijo la chica ruborizándose.

-Ya está decidido llevémonos este.

-De acuerdo.

Compraron gustosas el vestido de Amy y pronto Serena sintió necesidad de ir a un lugar y quiso que alguien la acompañara, alguien que sintiera el dolor de la muerte de los seres que dan la vida... y esa era Amy.

-De acuerdo… ya llegamos.

La mansión parecía ser más grande que la última vez que salió de ahí. En su mente recordaba los gritos ensordecedores y los disparos de esa terrible noche. Debía ser fuerte y dar ese gran paso, pero antes de entrar, alguien le salió al encuentro.

-¿Señorita Tsukino?

-Sí, soy yo.

-Debo hablar con usted.

-Hagámoslo adentro.

-Precisamente de eso quiero hablar. Usted no puede entrar a esta casa, ya no es de su propiedad.

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-Raye te he notado ausente.

-Abuelo, no sé cómo decírtelo.

-Ten confianza.

-Jugué con los sentimientos de dos personas a la vez y me equivoqué lastimándolos al mismo tiempo.

-¿Y lo has remediado?

-¿Remediado?

-Cuando generalmente hacemos cosas por impulso, debemos hablar y tratar de explicar las cosas. Por lo que he escuchado tú si estás conciente de lo que hiciste, pero al parecer esas dos personas no.

-Uno no.

-Te aconsejo que hables con él.

-Sí, es lo mejor.

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-Diamante¿pasa algo?

-Amor… ¿qué sabes de los dolores que Amy ha tenido últimamente?

-¿A qué te refieres?

-La he estado observando y la noto más pálida y delgada. No sé, me estoy preocupando por su salud.

-No creo que tenga nada malo a menos que…

-¿Qué?

-Que tus sospechas sean verdaderas… tal vez mi hermana está embarazada y por ello la prisa del compromiso.

-Pues la idea de que nos ganen no me alegra mucho.

-¿Siempre tienes que competir con los demás?

-No es eso Lita, pero me encantaría ser papá… tener a una pequeña Lita danzando por todas partes.

-¿Quisieras una niña? Pero yo siempre he creído que prefieres a los varones en estos casos.

-El hecho de que sea un General no significa que no sea tierno y prefiera tener un clon tuyo.

-Yo preferiría que fuera varón, así no tendría competencia por tu amor- dijo tiernamente refugiándose en sus brazos.

-Jamás podrás tenerla, eres única mi vida.

-Te amo Diamante.

-Y yo te amo más de lo que pudieras amarme…

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-Quisiera ver al señor Artemis por favor.

-Sí, me dijo que estaba esperándola.

La delicada mujer pasó al interior del cubículo y ni siquiera se detuvo a mirarlo.

-¡Setsuna!- dijo sorprendido al creer que jamás la volvería a ver.

-No pienses lo que no es. Serena te necesita. Alguien pretende arrebatarle todo lo que por derecho le corresponde.

-¿De qué me hablas?- dijo sin comprender mucho.

-Sé que eres uno de los mejores abogados y creo prudente el que nos apoyes en esto. El banco pretende quitarle a Serena todos sus bienes, dice que es una deuda multimillonaria que Kent les debía desde hace muchos años y que prometió pagar. Yo sé que eso no es verdad, él jamás pidió prestado a nadie. Están tratando de hacer quedar mal su apellido y su reputación.

-Lo primero es hablar con Serena y saber qué sabe o quiénes alegan tener control sobre todo. No te preocupes.

-Gracias. Debo irme, te llamaré mañana para que puedas ver a Serena en algún lugar y te entrevistes con ella.

-Setsuna…- dijo débilmente al ver que ella se levantaba para retirarse- ¿por qué me escogiste?

-Porque sé que tienes que enmendar tu error y no conozco a nadie más frío para estas cosas, que tú- dijo sin más cerrando la puerta del despacho, como si lo mismo pudiera hacer con su corazón.

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La noche cayó, y con ello, la esperanza albergada en el corazón de un joven renacía a cada paso que daba. Brincó la barda que delimitaba el lugar y corrió por el espeso jardín que adornada la residencia. Llegó a una ventana que, pensó, era la que daba a la habitación donde estaba la persona con quien deseaba hablar, estaba alistándose para subir cuando una tímida voz le llamó entre las sombras de la noche.

-¿Qué haces aquí?

-No puedo dormir y llegué hasta aquí, igual que tú.

-Es mejor que te vayas, te lo dije en el teatro.

-No puedo, entiéndeme, yo no soy el monstruo que piensas.

-No me interesa saber si lo eres o no, me mentiste y eso es peor que todo. Me utilizaste como si fuera cualquier cosa, jugaste conmigo y con la lealtad que te dio mi padre. Tal vez no seas el asesino intelectual de mis padres pero sí de nuestras ilusiones. Pudiste decírmelo y decidiste callar…

-Traté de decirle que ustedes no eran quienes nos hicieron creer. Pensé que ustedes eran los culpables del abandono de mi madre pero ahora sé que no. El único culpable está más cerca de lo que te imaginas.

-¿De qué estás hablando Darien?

-Serena… tendré que ser honesto contigo. Mi madre me abandonó porque mi padre fue despedido de la mina de tu padre, acusado de fraude al robar unas betas junto con el padre de Chibiusa. Se las entregaban a Rubeus quien las daba a su jefe y éste le pagaba suficiente dinero para vivir cómodamente. Al descubrir todo, mi padre fue despedido y denigrado; Armando Chiba era el nombre más sonado en todo el condado y según sé, se suicidó tan pronto como pudo, antes de que los remordimientos por la absurda ambición que lo cegó, lo hicieran.

-No pienses que con eso…- dijo Serena pero fue nuevamente interrumpida.

-Serena, jamás me dijeron las palabras 'te amo' o 'eres especial'. Jamás sentí amor por nadie y pensé que nadie lo sentiría por mí. Sólo confiaba en mí y en Rubeus, él me dio techo y alimento. Tal vez no de un origen digno pero al menos no morí de hambre. No estoy orgulloso de quien fui, pero al menos sé lo que soy ahora, gracias a ti. Cuando te veía en el balcón hablando sola, pensé que eras una niña bastante loca y quise saber qué era eso que hablabas con tanta ilusión cada noche. Te escuché… escuché tu súplica. No sé cuándo empecé a querer ser ese hombre y mucho menos cuándo comencé a serlo, al menos para ti. Cambiaste mi mundo, mi presente y mi futuro, sí Serena te amo y quiero que lo entiendas. Perdóname al menos, sé que tal vez jamás quieras volver a verme, sé que me odiarás por el resto de tu vida pero tengo derecho a creer, tengo derecho a pensar que hay una esperanza y sé que mientras yo te ame será suficiente… no te cases con Seiya, por favor. No lo hagas por mi, sino por ti, no lo amas y sólo te harás daño y a él también.

-No creo hacerle daño- es lo único que podía decir.

-Pero a ti sí… y a mi.

-Lo lamento. No daré marcha atrás, lo siento Darien.

-Por favor Serena… no voy a soportar verte caminar de blanco al altar donde estará esperándote él…

-Entonces… no lo veas- dijo en medio del llanto que implacablemente corría por sus mejillas.

-Mi amor- se aferró a su cintura hincándose frente a ella, no quería dejarla ir, quería que le dijera 'no, no me casaré' pero al parecer era una decisión más que tomada.

-Lo lamento Darien. Necesito alguien que sane mis heridas y me haga olvidar, pero a tu lado siempre estaría presente esa noche y tu silencio. No puedo, no puedo perdonártelo…- él intentó decirle que comenzaba a sospechar que el verdadero autor era el padre de Seiya pero no podía aventurarse a hacer semejante declaración, al menos no hasta tener las pruebas suficientes.

-¿Conoces al señor Kou?

-No… pero eso a qué viene.

-Ten mucho cuidado con él, por favor mi vida.

Al parecer el odio había cesado, dando paso a la tristeza de no poder estar con él, a la injusticia de la vida al arrancarle todo de tajo, involucrando a quien le había dado la mayor felicidad del mundo.

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Una mujer estaba sollozando en su cama, al parecer una gran tristeza le invadía.

-¿Mamá?- un joven entró al escuchar los lamentos de la mujer que más adoraba.

-Seiya…- dijo asustada al mismo tiempo que guardaba nuevamente un retrato debajo de una de sus almohadas.

-Madre… siempre me ocultas la razón de tus sollozos… por favor, confía en mí.

-Seiya… yo…- tragaba saliva pero simplemente las palabras no fluían.

-¿Tan difícil es?

-Más de lo que piensas…

-¿Se trata del hombre que amaste antes que mi padre?

Calyce sabía que su hijo lo sabía pero no pensaba que de pronto asociara todo tan rápidamente. En esta ocasión debía ser lo más sincera posible, ya no podía callar por más tiempo la verdad.

-Seiya, antes de tu padre estuve no enamorada, sino casada con un hombre maravilloso. Su nombre era Armando y, aunque vivíamos pobremente, procuraba que no nos faltara nada. Lo conocí teniendo apenas catorce años; al principio no nos llevamos nada bien pero al pasar del tiempo nos enamoramos y después de muchas dificultades por la diferencia de edades cuando tuve 16 y él 20, nos dieron la bendición y nos mudamos a este condado a vivir y formar una familia. Él comenzó a trabajar en la mina 'Dioses' que era propiedad de Roberth Tsukino, quien cuatro años después heredaría a Kent, su hijo.

Armando siempre fue un hombre justo y bondadoso, pero yo cometí el error de siempre quejarme de la escasez y la pobreza en la que vivíamos. Me la pasaba gritándole y además…

-¿Además qué mamá?

-Teníamos un hijo- las palabras que escuchó resonaban una y otra vez. Primero no entendía bien y después concluyó tontamente que ese niño era él.

Un día, descubrí en la bolsa de Armando unas piedras verdes lo más hermoso que pudiera imaginarse una persona, las tomé y entonces me di cuenta de lo que pasaba… estaba robando la mina. Esa noche discutimos y desde ese entonces permanecimos la mayor parte del tiempo molestos el uno con el otro. A los pocos días la noticia de un fraude debido al robo de varias piedras preciosas en la mina se regó como pólvora y sospeché que tu padre era uno de los involucrados en ello.

No supe cuándo ni cómo, pero un día, al regresar a casa, Armando estaba sujeto al techo… se había ahorcado presa de los remordimientos. Me quedé completamente sola y no sabía qué hacer. El apellido estaba manchado de vergüenza y además no sabía hacer nada, no podría sobrevivir sola… Seiya me vi desesperada y con un niño de cuatro años al que debía alimentar, vestir, calzar y educar… no supe cómo hacerlo y con mis últimos ahorros le compré un globo… un estúpido globo rojo…- los sollozos de una madre arrepentida se hicieron presentes y la voz de Darien cuando era pequeño reapareció en su mente, al igual que cada noche después de haber hecho aquella atrocidad.

-¿Y qué pasó?- Seiya seguía sin comprender mucho de lo que hablaba Calyce.

-Fuimos al parque y… lo abandoné… abandoné a mi hijo- la mujer se llevó las manos al rostro, al fin, después de varios años podía confesárselo a alguien, alguien que estaba segura la comprendería o al menos trataría de hacerlo.

-No, esto no… no te creo madre…- Seiya se separó de ella instintivamente.

-Seiya… tenía 21 años, no sabía qué hacer… estaba sola en el mundo.

-Pero abandonarlo… madre eso nadie lo hace. Tal vez el niño murió… ¿aún así has podido vivir todos estos años en el lujo? El muchacho debió pasar hambre, frío… madre no puedo… no puedo creerlo de ti- Seiya se negaba a mirarla, él siempre había creído que el peor monstruo era su padre pero ahora… ya no sabía qué pensar. Es verdad que a una madre no se le juzga pero en este caso… era diferente.

-Él no murió… sé que si tuvo necesidades pero es un hombre de bien.

-¿Es?... ¿Acaso lo has visto?

Por un momento quiso decirle la identidad de su hijo, pero al recordar que ambos estaban enamorados de la misma mujer, optó por no hacerlo.

-Sí, sé que se fue de Medison. Trabaja en el sistema ferroviario.

-Madre, sabes que te adoro pero debo pensar y reflexionar muchas cosas. Fue difícil aceptar que en realidad soy medio hermano de Taiki y Yaten, ya que ellos son hijos del primer matrimonio de mi padre y ahora el saber que tengo un hermano… es difícil, perdón- el joven salió de la habitación y se encerró inmediatamente en la suya, no quería saber nada de nadie. Pronto la noche lo arrastraría y podría dormir, mañana sería un nuevo día.

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Al fin, un nuevo día estaba resurgiendo y la pulcritud del color blanco estaba adornando cada rincón del jardín donde se llevaría a cabo la unión.

Todo era bello y más que eso. Cada rosa estaba cuidada con el amor que se le debe profesar a tan delicado ser, todos los detalles estaban perfilados para que todo fuera perfecto. Las mesas estaban dispuestas sobre el verde pasto lleno de rocío, ya que había llovido la mayor parte de la noche. Las sillas eran forradas en blanco y llevaban listones azules que hacían que el forro se sujetara al respaldo para así darles la forma adecuada. La mesa principal constaba de cinco sillas donde, además del nuevo matrimonio, se sentarían la hermana y el cuñado de Amy y del otro lado Yuyal, la única hermana de Andrew.

Todo estaba dispuesto en el campo: los arreglos florales, los cubiertos relucientes y recién pulidos, las sillas alrededor de los dos banquillos para desposarlos, la mesa donde estaría el juez y el señor cura, en fin, todo era un hecho…

-¿Dónde está Amy?- preguntaba Raye quien estaba muy nerviosa puesto que aún no la había peinado y mucho menos puesto el tocado que adornaría su cabeza.

-No sé, la verdad no la he visto mucho- dijo Lita desde la cocina probando los manjares que les había pedido a las cocineras hicieran para ese evento.

-Pues deberías… ¿A qué hora llega la Coneja?- dijo la pelinegra insistente.

-La verdad no sé… no quería usar un color tan llamativo para la fiesta… no sé porqué escogieron el dorado para las damas.

-Pues ya vez, fue la idea que se le metió a Amy.

-¡Ya llegué!- dijo Serena apareciendo de la nada. Traía algunas cajas con los tocados que la florista les había hecho para tal ocasión.

-Ya era hora atolondradita… ahora la que nos falta es la novia- dijo Raye empezando a molestarse.

-Seguramente está en las caballerizas… ¿Sere quieres ir a buscarla?

-Sí Lita- dijo mientras depositaba las cajas arriba de una mesita.

-Dile que se apure porque tiene que estar lista a más tardar en 30 minutos.

-Sí, si, ya voy.

Los pasos de Serena la hicieron llegar rápidamente al lugar, pero todo estaba extrañamente en silencio. La rubia miraba hacia ambos lados pero no veía ni escuchaba nada, hasta que notó que uno de los caballos tenía una cubeta tirada cerca de su estancia.

-¿Qué pasa 'Destello'?- le habló tiernamente al caballo y al acercarse a él, notó que la figura de una fémina estaba cerca.

-¡Amy!- dijo Serena al tiempo que se agachaba para poder ayudar a su amiga.

-No te preocupes…- dijo Amy apenas reaccionó.

-Amy vamos, debemos ir con un doctor… es más, le llamaré a Andrew para que venga de prisa.

-No lo hagas, no tiene caso.

-¿De qué estás hablando?- expresó sin comprender.

-Serena… no es necesario que venga un doctor.

-¿Estás embarazada?- fue la primera ocurrencia que vino a la mente de la rubia.

-No, no lo estoy, ya no hay tiempo para ser mamá.

-¿Tiempo?... Amy por favor dime qué está pasando.

La peliazul no le hizo mucho caso y mejor se levantó para ir a arreglarse.

-Vamos, ya es tarde.

-Pero Amy.

-Te lo contaré después, después de la fiesta.

-Promételo.

-Te lo prometo Serena.

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-Chibiusa ese collar es demasiado caro.

-¿No me lo merezco?

-Sí pero no debemos hacer gastos tan exagerados.

-Rubeus… ¿no sería grandioso estar juntos y que cuando me hagas tuya tener sólo este collar encima?- dijo en un tono vulgar.

-Sí, de hecho si pero… optemos por no jugar con el destino.

La gente que los veía en esa nueva ciudad los podía observar como los nuevos ricos, más dicen que aunque la gente se vista con mejores atuendos, la clase y el buen gusto no es algo que de un día para otro se adquiera.

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Finalmente la ceremonia se llevó a cabo. Amy se veía radiante y las damas de compañía también. El momento crucial llegó de pronto y todos los asistentes escuchaban atentamente las palabras del sacerdote.

-¿Acepta usted, Andrew Furuhata a Amy Kinoh como su legitima esposa para amarla, honrarla y respetarla todos los días de su vida?

-Sí, acepto- le dijo mientras la veía directamente a los ojos y la tomaba de las manos.

-Amy Kinoh¿acepta usted a Andrew Furuhata como su legítimo esposo para amarlo, honrarlo y respetarlo todos los días de su vida?

-Sí, acepto- al momento de hacerlo una cristalina lágrima cayó de las pupilas de la chica hasta uno de los pétalos de las blancas orquídeas que llevaba entre sus manos.

Todos los asistentes estallaron en gritos de felicidad y aplausos. Serena por su parte se imaginó en la misma situación y comenzaba a flaquear, estaba empezando a temer las palabras 'todos los días de su vida'. ¿y si nunca llegaba a querer a Seiya?... definitivamente el miedo comenzaba a albergarse en su corazón.

-¿No me piensas felicitar?- dijo Amy rompiendo por un breve momento los miedos de la rubia.

-Claro que si, pero espero poder hacer más que eso, querida amiga- exclamó refiriéndose obviamente al secreto que debía contarse.

-Lo sé, sólo esperaremos el momento más oportuno…

-De acuerdo.

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Lejos, muy lejos de ahí, una linda señora abrazaba cálidamente el cuerpo de un hermoso bebé a la luz de la chimenea.

-Entonces así pasó todo.

-Sí, no pudimos hacer nada para evitarlo.

-Ahora entiendo… debéis haced algo, pero en realidad no sabría por dónde empezad.

-Si me lo permite, podría regresar a ese lugar a decir la verdad.

-¿Vos te arriesgarías?

-Sí, por amor a ellos, sin dudarlo mi Lady.

-De acuerdo, id y traedla, ya le habéis hecho mucho daño.

-Sí, iré por ella.

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Seiya rápidamente se acercó a su prometida y casi no se le separó en la fiesta. En varias ocasiones la invitó a danzar pero la rubia se negaba una y otra vez.

-Anda princesa.

-Seiya yo aún estoy de luto, sólo accedí a venir por ser la boda de una de mis mejores amigas.

-Serena… ya han pasado cerca de dos meses, por favor princesa, sólo una pieza.

-De acuerdo… sólo una.

Y así, la música comenzó a resonar en el lugar, mientras ella danzaba una y otra vez en brazos de otro…

¿Ves? te conozco no sabes fingir,

si ya tú formas parte de mi,

puedo ver lo que tus ojos callan.

¿Que pasó?

¿cuándo fue que la flor se secó?

¿cuándo fue que dijiste que no

y cambiaste de rumbo el destino?


¿Cómo explicarte que me muero por ti,

que sigues siendo el universo para mi?

Dime ¿Cómo vas a despertar en brazos de otro hombre?

¿Cómo vas a amanecer con otra mujer?

Si juramos amarnos un día hasta el último instante;
mi vida no termino de creer
que nuestro amor se ha vuelto ayer.

No hay manera, no quieres hablar;
nos dejamos vencer sin luchar.
Tú lloras y lloras y lloras un sueño que fue,
tan perfecto, tan dulce y real,
que parece un delirio el final,
mientras tu alma se va sin aviso.

¿Cómo explicarte lo que siento por ti,

que sigues siendo el universo para mi?

Dime ¿Cómo voy a despertar en brazos de otro hombre?

¿Cómo voy a amanecer con otra mujer?

Si jamás en la vida habrá alguien que me haga olvidarte.
Te miro y no termino de creer
que nuestro amor se ha vuelto…

Si pudiera ahogar esta melancolía.
Regresar atrás cuando eras solo mía
Ay¡qué no daría por tu corazón!

¿Cómo vas a despertar en brazos de otro hombre?

¿Cómo vas a amanecer con otra mujer?

Si juramos amarnos un día hasta el último instante;
mi vida no termino de creer.
que nuestro amor se ha vuelto ayer.

Que nuestro amor se ha vuelto… ayer.

-¿Te pasa algo?- cuestionó Seiya al notar lágrimas en el rostro de Serena.

-Nada. Mejor iré adentro, no me siento muy bien.

-De acuerdo, yo iré a ver a Andrew, iré por ti en un rato y si sigues sintiéndote mal nos iremos a casa.

-Sí, por mi está bien.

Llegó a la sala y se sentó un rato, al parecer el no comer mucho en los días de luto le estaban trayendo consecuencias.

-Serena…

-¡Amy!- la rubia la notó terriblemente pálida y tras una seña, supo que debía seguirla, así se encerraron en una de las habitaciones.

-¿Amy puedes decirme qué está pasando?

-Serena… voy a morir.

-¡Eso no puede ser verdad!

-Hace ya mucho que lo sé, por eso la boda apresurada- dijo la peliazul tratando de contener las lágrimas.

-¿Entonces Andrew…?

-Sí, él lo sabe, fue el primero en saberlo. Por eso me retiré de las competencias en el colegio, no debía agitarme mucho.

-¿Es del corazón?

-Sí, es un padecimiento del corazón, Sere… no me queda mucho tiempo.

-No Amy… por favor tú no me dejes, mis papás se fueron, mi hermanito murió y ahora tú… mi amiga, la única que me ayudó todo este tiempo a verlo… aunque no sirvió de mucho- Serena comenzó a abrazar a Amy desesperadamente, no había hablado mucho con ellas, no desde ese día.

-¿A qué te refieres con eso?- dijo Amy sin comprender del todo.

-Amy… él me dejó, me utilizó… él iba a matar a mis padres y me destruyó… me mintió, cada uno de sus besos, sus palabras, sus caricias, todo fue mentira.

-¡¿Serena no me digas que…?!

-Sí… me entregué a él… tontamente fui suya porque pensé que me amaba, pensé que era mi príncipe pero fue un engaño, todo fue una apariencia, una ilusión creada por mi mente.

-Sere…- las dos se fundieron en un abrazo, uno donde compartían penas y añoraban nuevas alegrías…

Serena le contó todo, desde su pasional entrega hasta la novedad del despojo de sus bienes.

-No te los van a quitar, te pertenecen.

-Sí, supuestamente así es.

En otro lado de la casa, un mensajero le llevaba un papel a Seiya, un documento que encerraba más dolor y la peor prueba por pasar…

"Seiya he llegado, y prepárate para enfrentarte conmigo.

Tu matrimonio será sólo el principio de la tortura de esa niña…

No te ama y es ridículo que quieras seguir con ella

aún después de apoderarme de todo su dinero…

Piénsalo y deshazte de ella después de conseguir

lo único que se puede obtener de una mujer.

Eres un Kou y nunca dejarás de serlo…"

-Papá…- dijo el joven en un susurro al mismo tiempo que arrugaba el texto leído.

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Hola!!!!

Aquí ando de nuevo aún comiendo pastelito de chocolate porque el viernes 10 de agosto cumplimos un año!!!!

¡¡¡¡FELIZ ANIVERSARIO NUNCA PODRÉ OLVIDARTE!!!!

Y siguiendo con la tradición aquí está mi amada sección…

-/-/- La CoNeJa ReSpOnDe -/-/-

Ay mi corazón tiembla… ok sé que surgirán dudas… sé que querrán asesinarme por seguir distanciando a Serena y Darien pero así son las cosas… ¿ustedes perdonarían el engaño y silencio del ser que más aman? (olvídense de que es nuestro mamo) ahí les dejo la tarea jajaja.

Bueno, Amy ya se lo confesó a alguien… ¿Qué por qué no fue su hermana? Pues creo que decirle ese tipo de cosas a la familia es lo más difícil del mundo… y mejor se enterará de otra forma.

Apareció personaje nuevo!!! y uds dirán si ya va a terminar… para qué rayos pone más personajes?? Ah sólo sho lo sé!! n.n

En fin, sólo me resta agradecer el apoyo de todas mis lectoras hermosas y dejen review chikas.

P.D. ya se empiezan a recibir regalos desde un beso y abrazo hasta un viaje todo pagado alrededor del mundo o de a perdis la visita de MAMO en mi cama (si Suyi el martes vendrá a verme pese a lo q digas) pq su cone kerida cumple añitos el martes!!!!

Bueno sin más, me despido. Mandando miles de conebexitos. Xau