XXIX. Yo te ayudo

Se sentía jodidamente mal, no podía dejar de pensar en Severus. Pero había algo que no encajaba en el comportamiento de él; no sabia que era exactamente, pero eso ya no estaba entre sus preocupaciones, o eso es lo que creía, pero no podía dejar de sentir que pasaría el tiempo que le quedaba como humana lejos de sus labios.

Ella tenía un plan, claro que para cuando su hermana la llevara hacia el otro lado. No dejaría que todo lo que había conseguido se perdiera, además no podía tener la esperanza de que Severus la amara. Estaba en esas cavilaciones cuando sintió un suave picoteo en la ventana de su habitación, se levanto de la cama, abrió la ventana y una pequeña lechuza ploma entro a su habitación con una nota. Ella le dio una suave caricia antes de tomar el papel, lo leyó y se extraño de que Minerva la llamara en ese mismo momento, pero bueno si iba a volver el lunes, que mas daba hacerlo dos antes.

Empaco sus cosas y tomo un par de Cd de su colección, extrañamente la mayoría eran de Sara Brightman, "maldita melancolía".

Se fue por le red flu y apareció en su cuarto, dejo todo sobre el escritorio y se dirigió a la oficina de la directora. Cuando llego ya era de noche, tocó la puerta y esperó la respuesta desde el interior para entrar.

La directora estaba sentada tras su escritorio, cuando la vio entrar se levanto a saludarla.

-Marian, gracias por venir. ¿Espero no haberte molestado?-

-No, para nada. Además con todo el tiempo que no he estado trabajando lo mínimo que podía hacer era venir apenas me llamara.

-Se te ve mucho mejor Por favor toma asiento-

Destiny se sentó y espero paciente a que la mujer mayor hablara, pero en vez de eso quien empezó a platicar fue Dumbledore.

-Hola Marian-

-Buenas señor

-En realidad- dijo McGonagall -quien pidió que vinieras fue Albus.

Marian miro con extrañeza a la mujer para luego observar al cuadro que tenia frente suyo y se acomodo en el asiento- Esto se pone interesante, ¿Por qué razón me mandaste llamar- le dijo con una sonrisa en los labios.

-La razón es Severus-

Marian cambio su actitud y se puso taciturna-No creo conveniente hablar de él- dijo y se removió en su asiento.

-Yo creo que si- dijo el anciano- especialmente cuando el esta tan alterado por lo de ustedes-

Destiny se levanto de su asiento- Por favor Albus deja de entrometerte en nuestras vidas-

-Lo siento, pero no puedo hacer menos, especialmente cuando me doy cuenta que uno de tus hermanos esta involucrado en sus problemas-

-No es uno de mis hermanos- dijo Marian ya paseándose por la habitación- es mi hermana Sofía, y no puedo hacer nada, puesto que yo misma me metí en este lio.

Minerva intervino antes de que Dumbledore pudiera decir algo-¿Que tiene que ver Mortem con ustedes? ¿Y por que estas en un lío con ella?-la voz de la mujer sonaba preocupada.

Marian hizo una mueca, no era algo que deseara hablar en ese momento con la directora, pero al parecer Severus ya le había dicho todo a Dumbledore, así que era cuestión de tiempo para que ella también lo supiera y siempre era mejor que ella se lo comunicara.

-Lo que pasa Minerva es que le pedí un favor demasiado grande a mi hermana y tengo que pagar por ello-

Minerva puso su cara de preocupación -¿Cuál es el pago que le debes dar a tu hermana?- preguntó, aunque por la forma que habían tomado sus facciones solo era para confirmar su suposición.

-Minerva- intervino Dumbledore- pero ella lo miro muy enojada- ¿Desde cuando lo sabes Albus?-

-Desde hace un rato-

La mujer Mayor se volvió hacia Destiny y con furia le pregunto -¿Cuándo pensabas comunicármelo Marian?-

-Para serte sincera, no pensaba hacerlo-

-¿Y que pasaría cuando yo te buscara, o con tu trabajo?-

-Nada Minerva, todo seguiría casi igual, si bien Marian morirá, destino no tiene porque hacerlo y es bajo esa identidad que volvería, tal vez un poco mas distanciada de los sentimientos humanos, pero con el mismo cuerpo, por lo tanto podría continuar haciendo clases-

McGonagall se sentó, dejo salir un bufido desaprobatorio y se acomodo las gafas.

-Esa información no la conocía- dijo el retrato.

-No tenias porque conocerlo, puesto que son las primeras personas a quienes se la comunico y espero que sean los únicos, no me interesa que nadie mas lo sepa-

-Bueno tal vez deberías comunicárselo a Severus-

-No- dijo tajantemente la mujer.

-Marian él.-pero no pudo continuar

-No- volvió a decir ella un poco más fuerte.

Pero Dumbledore volvió a hablar- Él esta sufriendo. Siente que será su culpa el que tú mueras-

-Ya hable con él y le dije que no era así-

-Eso me lleva a lo que realmente me hizo traerte hasta el colegio- dijo un tanto frustrado el cuadro- Severus esta diferente. Por así decirlo demasiado explosivo-

-"Así que no era la única que lo había notado" – no dijo nada solo miro a Dumbledore.

-Y me refería a eso cuando hablaba de que uno de tus hermanos. Tengo el presentimiento que uno de ellos esta inmiscuyéndose con Severus, generando que él actué de una forma que no le es propia-

-Mierda- fue lo único que dijo Destiny. Sabía a quien se refería Albus y se sintió una estúpida en no pensar que podría suceder.

Luego de un rato en silencio dio un fuerte suspiro- Muchas gracias por esto, prometo solucionar el problema y prontamente tendremos al simpático y amable Severus Snape de vuelta-la ironía con que decía esto último también estaba cargada por tristeza

Saludo con una reverencia a Minerva y Albus, acto seguido salió de la oficina, mientras caminaba pensaba que no tendría que tratar en privado nuevamente con Snape, pero la circunstancia en la que él se encontraba en este momento era plenamente su culpa y si lo pensaba mejor, si él sufría por lo que a ella le iba a suceder también era su culpa, en realidad suya y de la idiota de su hermana que le contó los detalles de su trato.

Caminaba lentamente hacia las mazmorras y cuando llego a las habitaciones que ocupaban los de Durmstrang se dio cuenta que no conocía la contraseña para poder ir hacia la oficina de su director. Tenía dos opciones. 1.-Devolverse y pedir las contraseñas a Minerva, para entrar educadamente y que de esa forma Severus se negara a recibirla o le cerrara la puerta en las narices. O, aparecerse en su habitación ganándose un posible ataque de parte del hombre y el regaño posterior de parte de Minerva.

Lo más rápido en ese momento era aparecerse, se toco el bolsillo posterior del pantalón pare ver si llevaba la varita y cuando lo hubo confirmado se apareció al interior del que era en esos momentos el despacho de Severus.

Miro hacia todos lados y se dio cuenta que Snape no estaba, aunque la luz era escasa, se decidió a prender las velas con un rápido hechizo, para tener una mejor visión, tal como lo había pensado la oficina estaba vacía, pero si recordaba el cuarto se encontraba justo detrás del tapiz que colgaba al lado izquierdo de la biblioteca.

Cuidadosamente movió el paño, movió la perilla de la puerta y se dio cuenta que esta se abrió sin problemas, lentamente se adentro y se dio cuenta que la habitación estaba igual de oscura que el anterior cuarto, no sabia si era prudente prender las luces, Estaba meditando eso cuando sintió movimiento en el despacho, se reprendió mentalmente por no haberse quedado en ese lugar, ahora Severus estaría aún más molesto por su intromisión.

Prendió las luces y se sentó en un sillón que estaba en una esquina del cuarto, a esperar que Snape entrara y la viera, eso no tardo en suceder y cuando el hombre entro iba con la varita levantada con la clara intención de atacar a quien hubiera osado entrar en sus aposentos. Cuando vio a la mujer estaba presto a lanzar una maldición, pero ella fue mas rápida y lo desarmo.

La cara de Severus era de franca ira y Marian podía suponer que eso pasaría.

-Al parecer Hogwarts ya no es un lugar seguro- dijo mordazmente el hombre- tendré que decirle a la señora directora que ante esta falta, es imposible que mis alumnos y yo sigamos en este lugar- se dirigía hacia la puerta, pero cuando llego a ella no pudo abrirla. Se volvió hacia la mujer quien aún no emitía palabras

-Déjeme salir-

Ella solo negó con la cabeza ante esto él fue rápidamente hacia ella y muy cerca de su cara le hablo peligrosamente.

-No crea que me intimida por quien es, además no solo puedo atacarla por medio de magia, eso se lo puedo asegurar.

Marian suspiró profundamente- No tienes que asegurarme nada. Por favor cálmate y escucha atentamente, por que si no aceptas por iniciativa propia, no podré ayudarte-

-No necesito de su ayuda- le gruñó.

-Si la necesitas, escúchame, prometo que después de eso no te molestare nunca más.

Severus la cogió brutalmente por los brazos – deberías haber pensado eso antes de inmiscuirme en tus problemas o crees que es muy fácil para mi cargar con tu posible muerte-

-Yo jamás quise hacerlo- le dijo calmadamente sin despegar sus ojos de los de él.

-Pero lo hiciste, yo no necesitaba tu ayuda y no la necesito ahora-

Esta pelea no la estaba llevando a ningún lado y no quería seguir escuchando lo que el hombre podría decirle, así que desapareció y apareció a un metro de distancia, para luego hechizar a Severus y así hacer que la escuchara aunque fuera a la fuerza.

El hombre se quedo paralizado en su lugar, Marian se pasó las manos por el pelo nerviosamente y luego de un suspiro comenzó a hablar.

-No se si te has dado cuenta, pero estas muy diferente a como eres normalmente, se podría decir que estas mucho mas…- se quedo un momento en silencio pensando la palabra que iba a decir- vehemente, por así decirlo , tu no eres una persona que se deje llevar por las emociones, pero en estos momentos ellas te están abrumando. Ya no eres analítico y yo tengo la culpa en forma indirecta por ello, puesto que te deje a la vista de uno de mis hermanos que goza inmiscuyéndose en todo. Siento esto y más aún siento el no haberme dado cuenta antes.

Miro fijamente a Severus tratando de ver si había entendido lo que ella estaba tratando de explicarle.

-Si me entiendes, por favor parpadea.

Los ojos de Snape se veían furiosos, pero parpadeo.

Marian le quito el hechizo y vio como el hombre caminaba colérico y se sentaba bruscamente en el sillón que había ocupado ella antes. Se quedo en silencio y Destiny lo entendió como que tenia que seguir explicando.

-Cuando fuiste a mi casa justo antes de que yo me lastimara y te encontraste de frente con mis hermanos, le di la posibilidad a Deseo para que pudiera jugar con tus sensaciones enarbolándolas. La única opción que tengo para poder ayudarte y dejarte fuera de las garras de él es haciéndote mi segunda llave, esto quiere decir que estaremos unidos por un lazo de protección, pero para esto tú tienes que estar de acuerdo.

Destiny se quedó en silencio y por primera vez desde que había empezado a hablar había quitado sus ojos de los del hombre, esperando por alguna reacción de él. Paso un rato y luego solo escucho los pasos del hombre que se acercaban hacia ella, levanto la vista y vio que Severus estaba a su lado.

-¿Qué tengo que hacer?- le pregunto

Ella le dio una pequeña sonrisa- Solo debes poner tus manos sobre las mías y repetir lo que yo diga.

El asintió

Marian estiró sus brazos con una mano sobre la otra. Severus miro las manos y luego de un pequeño momento puso las suyas sobre las de ella.

Un pequeño escalofrió recorrió la espalda de la mujer, pero no hizo ningún gesto que delatara esa situación, miro fijamente a Snape y comenzó a decir.

- Amplius lava me ab iniquitate mea Et a peccato meo munda me i- Severus repitió .

i Láveme de mi iniquidad y límpieme de mi pecado

Luego de eso Marian espero para ver si Severus daba algún comentario.

El hombre la miró.

-¿Espera algo mas señorita Destiny?

Ella sonrió- No- dijo escuetamente y desapareció de la habitación del hombre.

Al aparecer en su cuarto comenzó a ordenar sus cosas, pero al tener todo en su lugar se dio cuenta que no le apetecía quedarse ese fin de semana en el colegio, especialmente ante la posibilidad de toparse con Severus.

Se arregló y por medio de la red flu se fue hacia la casa de George. Un mes encerrada en su casa convaleciente la había alejado de todas sus salidas y entretenciones.

Al salir de la chimenea no podía detener la tos que le generaba el hollín de la misma, se sacudió y comenzó a caminar hacia la planta baja, aún no era muy tarde, así que lo más probable es que su amigo estuviera en la tienda. Ya estaba en la escalera, cuando se fijó que había luz en la cocina, al entrar a ella pudo ver a dos personas besándose apasionadamente, uno de ellos era George y la otra persona era su hermana Sofía. Al verlos así no sabia que sentir, con todo el tiempo que había pasado sinceramente había olvidado que George le había pedido que hablara con Sofía, pero por lo que veía ellos dos se estaban entendiendo perfectamente.

Pensaba salir sin que la vieran, pero en el momento en que se dio vuelta escuchó un fuerte Marian a sus espaldas, se dio vuelta y George la miraba preocupado.

-Hola George, te vine a ver, pero me di cuenta que estabas ocupado- empezó a mirar alrededor, pero se dió cuenta de que su hermana ya no estaba.

-¿Y Sofía?-

-Desapareció en el momento en que me di cuenta de que estabas acá-

-Lo siento- dijo Marian- no quise arruinarte la noche.

-Está bien- dijo Weasley, pero su cara demostraba que estaba frustrado- ¿Por qué viniste?

-Extrañaba las juntas con los chicos, además extraño Londres. ¿Te parece si salimos?

-En realidad, estoy cansado y estaba pesando en acostarme temprano, además mañana tengo que trabajar.

-Ya te dije que lo sentía- dijo un tanto enojada Marian.

-Y te escuché, pero es que estoy cansado, esto no tiene que ver con lo que paso con Sofía-

-Pues a mi me parece que si-

-Entonces estás equivocada- cuando dijo eso pasó por el lado de la mujer y dio un fuerte portazo al entrar en su cuarto.

Marian se restregó los ojos y dijo en voz alta- Menos mal que este día esta terminando-

Tenía la duda entre irse o tratar de hablar con George, desecho eso ultimo porque se notaba que el estaba enojado, así que lo mejor que podía hacer era irse, pero no quería volver ni a su casa ni a Hogwarts, decidió ir a visitar a Luna, además no la veía hace tiempo, pero antes de aparecerse trataría de comunicarse con ella para ver si no molestaba.

Destiny se arrodilló en la chimenea, tomó un poco de polvos flu y metió la cabeza en las llamas verdes.

-Alooo, ¿Luna estás?

La rubia cabellera de su amiga se asomó.

-Hola Marian, Tanto tiempo. ¿Qué te trae por acá?

-Nada en especial, es que luego de un mes encerrada necesitaba un poco de Londres y pensé en venir a verte.

-Claro ven-

Marian saco su cabeza y luego metió todo su cuerpo en al chimenea llegando unos segundos después donde su amiga.

-Marian que feliz de verte mejorada- dijo Luna mientras iba a abrazar a Destiny

-Gracias Luna, ¿Y tu como has estado?

-Bien, bien-

-Que bueno. Oye estaba pensando en una noche de chica, que tal si llamamos a Ginny, Hermione y salimos a bailar.

- Excelente idea- dijo Luna y escribió una nota para las chicas la que fue llevada por su lechuza.

Quince minutos después ambas jóvenes llegaron por la red flu, saludando efusivamente

-Así que noche de chicas- dijo Ginny - que tienes pensado.

-Si, por favor que sea algo sano por que me costó convencer a Ron de solo seriamos chicas- dijo Hermione sentándose en el sillón con una cerveza en la mano.

-Lo supuse- dijo Marian mirando a sus amigas- se que todas tienen novios así que pensé en salir a bailar a un club gay, tiene todo lo que necesitamos, hombres estupendos y si ningún interés en nosotras, ¿Qué les parece?

-Genial- dijeron todas.

-Ok, entonces nos arreglamos y nos encontramos en media hora acá-

Así lo hicieron y media hora después Marian volvía, pero se llevo una gran sorpresa al encontrar a Neville, Ron y Harry en la casa de Luna y las chicas se veían enojadas por la llegada de sus novios.

-Chicos ¿que hacen acá?-

-Solo vinimos a acompañar a nuestras novias dijo Ron

-No- dijo Hermione- lo que vinieron a hacer es controlarnos, porque no confían en nosotras. Además les dijimos que era una noche de chicas-

-Es cierto- corroboro Ginny- hasta antes de que les dijéramos que íbamos a salir con Luna y Marian, no nos íbamos a ver por que según ustedes estaban cansados.

-Pero no vinimos a acompañarlas como dijo Ron, sino a despedirnos y desearles que les vaya bien- dijo Neville.

-Es verdad lo que dice Neville- dijo Harry yendo hacia su novia y dándole un apasionado beso.

-Aunque si ustedes quieren las podemos acompañar- dijo Ron.

-Claro ningún problema – contesto Marian- pero vamos a un club Gay.

Los chicos se miraron y una sonrisa de felicidad se dibujo en sus caras, excepto en la de Ron quien se sentó enfurruñado, como no queriendo creer que irían a un club gay.

Las chicas se despidieron de sus novios y salieron hacia la calle apareciéndose posteriormente en un callejón frente a Charring cross, calle en la cual estaba uno de los mejores clubes gay de la ciudad. Era un lugar precioso y la cola de hombres estupendos casi daba vuelta la manzana.

-Jamás vamos a poder entrar- dijo Hermione.

Marian la miro y le sonrió y le guiño el ojo , se acerco a uno de los guardias que estaban en la puerta y lo saludo en castellano.

-Hola Pato como estas-

El hombre la miro por un segundo para luego contestarle.

-Marian, como estas tanto tiempo sin verte-

-Muchoo. Oye unas amigas y yo quisimos salir a bailar y se me ocurrió venir acá-

-Excelente idea preciosa, además tus amigas también son bellas , entren y toma esto, la primera ronda es de mi parte-

-Gracias Patito, eres un amor, ojala mas tarde te vea adentro y podamos conversar- la chica le dio un sonoro beso en los labios y luego llamo a sus amigas con la mano para que fueran hacia donde estaban ellos y así poder entrar sin problemas.

-¿Quién era?-pregunto Ginny.

-Un amigo que es de mi país. Cuando el llego yo lo ayude para que se pudiera quedar-

-¿Pero es gay?- pregunto Hermione-

-Si, contesto Marian-

Al entrar el ambiente estaba excelente, la música sonaba en todos lados y un puñado de actores famosos se podían ver sin ser necesariamente gay*, era un club bastante famoso y muchas veces habían espectáculos de renombre mundial.

Las chicas se ubicaron en una mesa y se dispusieron a disfrutar de la banda que iba a comenzar a tocar.

Luego de la primera canción Marian se levanto dispuesta a ir a buscar los tragos de cortesía, Luna la acompaño y volvieron con cuatro margaritas, luego de beber los tragos las cuatro mujeres salieron a bailar, estaban de lo mas entretenidas cuando se acerco a ellas el amigo de Marian.

-Como están?- les pregunto

-Muy bien-le contesto Marian instándolo a bailar con ellas

La banda dejo de tocar y todos ovacionaron, los músicos bajaron del escenario y el cantante se acercó hacia el amigo de Marian.

-Hola Patrick-

-Hola Gerard. Como estas?-

El cantante era un hombre de unos treinta tantos años, un metro ochenta y 85*, de cabello castaño y unos ojos que podían ser definidos como verdes.

-Bien, quisiera tomarme algo ¿Tienes nuestros vales?

-Si, contesto el hombre, busco entre sus bolsillos y le paso unos ocho papeles.

-Gracias –le respondió Patrick y se fue hacia la barra.

Marian siguió bailando, pero luego de un rato se fue a sentar con su amigo para poder conversar con él, estaban en eso cuando Gerard pasó por el lado de su mesa y Patricio lo detuvo.

-Gerard quieres sentarte con nosotros-

El hombre asintió y los acompaño.

Patricio procedió a las presentaciones y se quedaron conversando un rato más hasta que llamaron a Patrick*, quien los tuvo que dejar solos. Se quedaron un momento en silencio, pero cuando comenzó a sonar música latina Marian lo invito a bailar.

Bailaban tranquilamente y tanto Ginny como Hermione cuchicheaban entre ellas, mientras Luna estaba entretenida bailando entre un grupo de hombres. Marian se fijo que dos de sus amigas no estaban bailando así que no encontró prudente continuar haciéndolo.

-Lo siento, pero mis amigas se están aburriendo, así que voy donde ellas- le dijo a su compañero de baile.

-No te preocupes eso tiene solución, espérame un momento y cambiaremos eso- cuando Gerard termino de decir eso se fue dejando a la mujer en medio de la pista, minutos después volvió.

-Problema resuelto- apunto hacia las chicas quienes estaban siendo invitadas a bailar por los otros participantes de la banda.

-Que buena idea- dijo ella y el asintió.

Comenzó a sonar orishas.

-¿Bailas salsa?- le pregunto a Gerard.

-No, pero puedo aprender- le dijo

Comenzaron a bailar muy cerca y de forma muy sensual, muy entretenidos. Marian trataba de enseñarle riendo la mayor parte del tiempo, cuando la canción terminó decidió ir a barra y él la acompaño.

-¿Te gusta bailar?-

-Si, mucho- le contesto ella.

-Eres latina como Patrick?

-Si. Soy del mismo país que Patricio.

Luego de una charla sin mucho contenido él se levanto diciendo que nuevamente tenían que tocar, las chicas fueron a la mesa y miraban a Marian mientras conversaban entre ellas.

-¿Qué pasa?- les preguntó Marian.

-No sabes quien es cierto- le dijo Hermione.

-Se llama Gerard, ¿que más tengo que saber?-

-Es un actor-

-Marian quedó mirando a su amiga, acto seguido miró al hombre que estaba cantando-¡Es verdad!, no tenia idea-*

-Venimos a un club gay y tú encuentras a los únicos heterosexuales del lugar- dijo Ginny bastante alegre.

-No puedo negar que es chistoso- dijo Marian. Pero prometo no dejarlas nuevamente solas- les contesto aún mirando hacia el escenario.

-No te preocupes por nosotras- le contesto Luna.

-No, se supone que es una noche de chicas no una noche de cacería, además no tengo ganas de..

-Me vas a decir que no tienes ganas de ligar con un actor-. Dijo Ginny.

-Aunque no lo creas, no tengo ganas- contesto Marian- Que tal si vamos a bailar antes que la noche se acabe.

Comenzó a sonar una canción especialmente movida con toques irlandeses y antes que comenzaran a cantar, se escuchó por los parlantes.

-Un saludo especial para Marian y sus preciosas amigas- dijo Gerard tratando de encontrar a las mujeres entre el publico, pero no fue muy difícil por que Ginny, Luna y Hermione gritaban y hacían señas para que supieran de quien se trataba.

Marian se veía realmente apenada, se suponía que era una noche sin pensar en hombres pero al parecer no iba a ser así. Se acercó al escenario y miró con mala cara al cantante, quien le ofreció su mano para que subiera al escenario. Ella le quedó mirando, luego se dió vuelta y vio a las chicas y las insto a ir con ella.

Las cuatro chicas subieron al escenario, mientras cantaban I'm Shipping Up To Boston, ellas bailaban mientras parte del público las aclamaba.

La agitada noche termino cerca de las cinco de la mañana. Gerard se ofreció para ir a dejar a Marian, pero ella se negó, en cambio le entrego su dirección, por si deseaba escribirle, a él le llamo la atención que no tuviera teléfono pero no se preocupo con su mail bastaba.

Todas aparecieron en el departamento de Luna y cuando llegaron se encontraron con que los chicos se habían quedado dormidos en el sillón, en posiciones bastante extrañas.

-No puedo creer que se hayan quedado esperando a que llegáramos- dijo Ginny

-A mi no me extraña- dijo Hermione yendo hacia su novio para despertarlo Cuando los chicos despertaron se veían un tanto turbados, las chicas los hicieron levantarse y cada pareja se fue a sus respectivos departamentos. Marian también se iba a ir a su casa, porque no quería molestar a Luna.

Al llegar a su casa se sentó un momento en el sillón, llevaba la adrenalina aun muy arriba como para irse a dormir inmediatamente, encendió la chimenea. La noche había estado fabulosa pero aun no podía sacarse de la mente a Severus así que tomo el violín y comenzó a tocar el Caprice N° 3 de Paganini mirando fijamente al fuego y dejando volar sus pensamientos.