Prometido 29: Ante la verdad
La oscuridad era una cosa aterradora que provocaba una incertidumbre que cosquilleaba en su interior… como estar enfrente de alguien poderoso sofocando tu propia existencia, hacerla tan insignificante.
Harry era plenamente consciente después de un rato para detectar el dolor de su pecho y frente… pero no podía moverse, era como ser sostenido por alguna cuerda de pies a cabezas imposibilitando su libertad… era también parte de su paranoia, pero tenía la sensación que alguien se divertía de su creciente temor.
Fue repentino, pero la pesadez de sus ojos desapareció abriéndolos en un pánico para toparse con luz que le daño a causa de su anterior oscuridad, cerro en puro instinto con quejas contenidas para poder sentarse de manera rígida y sacudirse los parpados con sus manos notando la falta de sus anteojos.
Ante su borrosa vista, solo podía detectar su propio cuerpo mientras palpaba su entorno en búsqueda de su ayuda visual… era blanco, aun con su poca percepción lo único que podía notar era la blancura en su entorno resaltando la luz que le daño en un inicio.
Pronto su desesperación creció, recordando todo lo que paso antes de perder la consciencia… escucho un lamento, luego eran otros dos tan pequeños… tan aterradores que al notar la forma de sus anteojos se los puso rápidamente.
Lo que vio le hiso retroceder con ayuda de sus manos de manera temerosa, sus ojos ampliados ante las figuras que habían estado a su lado… grotescas formas en posición fetales, parecían casi quemadas y pequeñas lamentándose una a una como cachorros recién nacidos.
Un nudo y algunas arqueadas aguanto para levantar la vista, queriendo pasar de la imagen lamentable para detallar el entorno… no había nada en muchos kilómetros causándole un caer en su estómago ya debilitado ¿estaba muerto? Era su pensamiento que lo golpeaba sin embargo pronto, afinando sus sentidos opacados por el pánico escucho murmullos ¿platicas?
Se puso de pie para mirar por encima de su hombro, lo que vio lo hiso sentir aún más insignificante de lo que ya se sentía… era enorme, una gran puerta de metal sostenida en la nada con tallados que hubieran hecho a Hermione hacer un diluvio de preguntas.
No siendo particularmente estudioso, lo único que fue evidente a sus ojos era que ambas puertas parecían formar un árbol con muchas ramificaciones.
Un sentimiento aterrador, era inquietante que desde que despertó era el único que parecía prominente en su sentir ¿gryffindor? Aquí no aplicaba, no cuando el peso de lo incierto se instalaba.
-¿Has despertado?- una voz llamo en voz alta asomándose al costado de la gran puerta, una sonrisa brillante para comenzar a acercarse, mostrando un uniforme desgarrado y por el cojear tan lastimado como se veía… era Roy Mustang, cuyo cabello caía a la gravedad -debo decir, que eres como te imaginaba… Harry- el sarcasmo destilando.
No sabía que responder, no sabía que decir… su primera cuestión lógica seria preguntar dónde estaba pero había prioridades no organizadas en su mente -¿puede verme?- pidió sintiéndose estúpido por la carcajada burlona del adulto.
Al parecer no molesto por ser el culpable principal de su actual estado lamentable (suponiendo que efectivamente estaban muertos).
La sangre era visible a estas alturas, el torso trabajado sujetado con cicatrices enormes en este…el arrastrar de pies, pero la diversión en esos ojos ahora llenos de luz -Puedo verte, tan claro que me cuesta creerlo- expreso con una amargura oculta.
¿Por qué se veía culpable? No entendía, era normal que cuando uno muere puede ver ¿no? No era alguien religioso, por lo cual la cuestión del cielo y el infierno eran cortos en cuanto a afectaciones físicas.
Un lamento audible de las criaturas a su espalda, Roy miro por encima de Harry con un desagrado palpable -llegar a esto por inmortalidad- negó con un pesar -es un final merecido- murmuro con cierta lastima.
Harry volteo a donde estaban esas cosas, sin embargo se atraganto cuando unas manos pasaron a su costado dándole escalofríos más cuando eran totalmente negras arrastrando dolorosamente a esas criaturas que chillaron aún más fuerte.
-Es algo grotesco, si quieres puedes voltear- sugirió el alquimista con suavidad, pero el morbo de Harry y su impotencia lo obligaron a ver como esas extremidades oscuras descomponían a esos seres hasta ser dejados nada.
Las manos regresaron a su origen siendo notados por el joven mago que era esa gran puerta semi abierta, que se cerró cuando la última ingreso.
Miro con nerviosismo, la sombra entre las rendijas le comían su alma… como si atravesar fuera el final de todo o el principio de la nada -¿Dónde estamos?- pidió mirando por primera vez al alquimista como lo que es… un conocido… alguien que le puede dar consejos y protección -que era- pregunto.
Roy lanzo una respiración pero bajo su mirada -eso era su Voldemort- contesto poniendo una mano en el hombro aliviándolo por la aparente victoria del mundo mágico -y estamos delante de la verdad- parecía buscar una palabra mejor -dios- ofreció incierto.
-Entonces estamos muertos- era una confirmación, algo que ya tenía en mente pero dolía mas escucharlo en voz alta.
Una carcajada hueca, negando fervientemente -no lo estamos- expreso al señalar -vamos, es mejor explicártelo con Izumi… ella es mas de tacto- sus pasos eran cansados, pero Harry se obligó a seguirlo para rodear la enorme puerta.
Era una sensación que si caía los aplastaría a todos sin importar cuanto corrieran.
Pero lo desecho, no quería reaccionar infantil pero su mano se agarró al desgastado uniforme del alquimista cuando llegaron a la parte de enfrente… era un reflejo de protección al ver algo aún más inquietante que los residuos de Voldemort.
Era un ser, esa era su mejor suposición… sentado con sus piernas cruzadas y sus manos descansando encima de sus rodillas, un aura de negrura lo parecía rodear… sin embargo la sonrisa dientuda era escalofriante, en una expresión que se podía comer el mundo si lo deseaba.
Sin algún rasgo visible… compuesto de blancura combinando con el resto del área, parecía mirarlo cual juguete casi ocasionándole que ese valor de su casa fuera tirado a la borda como insignificante (como parecía desde que despertó), quiso recordar que casi era un adulto pero mientras más caminaba era obvio que el interés de este ser estaba en su persona.
Busco algo en que pasar esta perturbante atención, observando a los alquimistas restantes delante de esta criatura que aunque rígidos estaban más que acostumbrados a la presencia aplastante.
Alphonse le lanzo un desplante culpable pero Harry no tenía tiempo para tales nimiedades, Izumi en el suelo gimiendo y al parecer meditando el lugar donde estaba al parecer despertando tardíamente.
-Harry- llamo Izumi al parecer extrañada un barrido a su entorno pero la clara duda en su rostro regio, en un intento de recordar como llego a ese punto.
El otro adolescente, aunque menor parecía llevar muy bien el aura del entorno… se interpuso entre esa criatura y el propio mago en una acción de protección que aunque vana, era gratificante para los nervios de Harry (cuyo orgullo estaba lastimado al ser mayor).
-Eres más de lo que me imagine, Izumi- Roy pasó a desplazarse del lado de Harry que sintió el vacío, para sentarse con pesadez al lado de la mujer mirándola de arriba abajo con descaro que le gano un brillo irritado.
Una risa divertida de Alphonse mientras la alquimista golpeaba moderadamente el brazo del irrespetuoso, lanzando una carcajada y la pregunta del millón -como llegue aquí… y ¿regreso tu vista?- la mujer cuestiono demandante.
La oscuridad paso por el rostro del militar, el adolescente parecía meditar lo mismo mientras Harry frunció el ceño al haber sido dejado a un lado en este mar de dudas -Estamos muertos- pidió exigente provocando un pequeño salto en el grupo al parecer recordando su propia presencia.
-Estas ante la verdad- la voz escalofriante venia de todos lados interrumpiendo al mago de realizar la misma suposición que había expuesto otra vez, sin embargo cada uno de ese grupo paso su atención a dicho ser.
-¿Dios?- el comentario salió de sus labios sin poder detenerlo, Harry meditaba lo poco aprendido de su religión pero esto causo un silencio pesado instalarse, aquella sonrisa parecía ampliarse aún más en ese rostro ahora demasiado pequeño para sostenerlo.
-Soy el ser al que llamas "el mundo" o también "el universo" o "Dios" o "la verdad" o el "todo" o "uno" y también soy "tú"- el dedo blanco lo señalaba -o por lo menos lo seria si no fueran tan arrogantes, magos- esto último lo dijo más divertido de lo que se veía.
Aun sin rasgos, era claro el desagrado a los de su "especie" según Harry.
De alguna forma los alquimistas, cada uno se instalaba protector al adolescente… la vista de sus espaldas dañadas con la figura alquímica en la espalda de Alphonse tan clara a sus ojos… el mago sintió la culpa y su idiotez ante sus pensamientos egoístas a esos alquimistas, la misión de Dumbledore olvidada cuando la realidad lo golpeaba.
Ellos lo estaban protegiendo del mismo dios.
A el que trajo la guerra a las puertas de Camelot, que dejo a Voldemort entrar en su mente y quitarle la vida al patriarca Malfoy… el que actuó como un niño arrogante bajo el manto del elegido, con las enseñanzas y el deber que Dumbledore le hiso creer hasta el final.
Sus ojos picaban por su actitud, su desconfianza… quizás tenía razón, no sabían de dónde venían esos alquimistas ni el motivo que los movía en el mundo mágico… pero era claro que estaban ahí para ayudarle, para protegerlos… protegerlo.
Que importaba su origen.
-Harry no tiene nada que ver- aseguro Alphonse liderando esa comitiva -el pago fue el horrocrux en su frente- explico con la negociación en su tono -y el que estaba en la diadema- concluyo.
Tal palabra dicha solo amplio sus ojos verdes, olvidando sus lamentos ante la misión del fallecido director ¡ellos estaban detrás de los horrocrux! Aun cuando la victoria contra voldemort era evidente, ahora era seguro que no retornaría dicho mago oscuro.
Un chasquear de dientes que tenso a todos -Una alma mutilada no es pago suficiente- expreso con desagrado infantil -Alquimista de fuego uso piedras filosofales para su vista y el pago de él y la otra alquimista - expreso alzando dos dedos -sin embargo, tu… Alphonse Elric apenas completas que estés con vida- se balanceo acercándose con interés.
El color bajo ante un Harry ignorante ¿Qué eran estas negociaciones?
-Pero usando la vida del elegido, quizás y regreses completo- medito indiferente, encogiéndose de hombros -la otra bruja hiso bien en su negociación… así que… que les parece-
¿Qué otra bruja? La mente embotada de Potter tratando de entender un tema lejos de su entendimiento, solo reuniendo datos donde él estaba en medio para ser usado.
-Ah…- antes de cualquier queja, la verdad dio un brinco desde su asiento -sin embargo, señora alquimista…- señalo a Izumi quien retadora correspondió con su postura -usted trae algo de contrabando en su interior…- su tono se volvió oscuro aun sin ojos era evidente que la miraba justo en el vientre -es preferible que lo deje aunque con los daños por su pequeño juego… regresaran…- se irguió en su postura con una sonrisa enferma -morirás solo al cruzar la puerta- aplaudió.
-Eh- Roy se interpuso protector, mientras una débil mujer se tambaleaba tocando el vientre como si tal noticia fuera nueva o aquellas sospechas aclaradas.
Alphonse reacciono de la misma manera pero en Harry -entonces mi peaje es para Alphonse- su voz era tan dura que cualquier debilidad era un fantasma, las miradas de sorpresa del resto de los alquimistas a la ama de casa.
-Maestra- llamo el adolescente con dolor.
-Si es el caso, moriré… por lo cual que mi peaje sea para mi estudiante- aparto a Mustang quien con su mandíbula apretada estaba dispuesto a respetar tales deseos.
-Un subordinado protege a sus subordinados y así sucesivamente...- la voz era fuerte del alquimista de fuego, la admiración por aquella que considero como su colega… su igual.
-Cualquiera diría que has madurado, Roy- una sonrisa soberbia en el gesto de Izumi, dándole un guiño que fue respondido de la misma manera en un trato por romper tal solemnidad.
Un abrazo de Alphonse agradeciendo en susurros inentendibles al mago residente, Roy arrastrado al cálido gesto tan protectora como un hijo en una despedida aceptada por todos… mientras la mirada regia vagaba en su dirección con cierto orgullo que el sentía no merecer.
-Pero…- el mago quería replicar de alguna manera tal sacrificio, pasando de datos importantes señalados por dios ante los que tuviera en el interior Izumi.
Tocándose la barbilla no afectado por tales muestras de solidaridad entre los alquimistas -quizás esas almas mutiladas sirvan para el regreso del mago- expreso irrumpiendo como si el negocio estuviera a punto de cerrarse.
El silencio se hiso en aceptación, Harry era rodeado por las figuras que cambiaron su mundo para mejor aunque hasta ahora… demasiado tarde, logro verlo.
Cada uno alto, con características fuera del británico promedio y a pesar del desgaste una fuerza tan notable desde el primer momento en que los vio, miro al pequeño rubio que ahora comprendía él porque era tratado como adulto si podía moverse con naturalidad ante el todo.
Izumi se acercó dando un apretón consolador, cálidos ojos negros en los propios -fue difícil, fuimos difíciles- corrigió en plural ante el bufido indigno del otro alquimista y la burla adolescente -No hay mejor aprendizaje que la experiencia- aconsejo dando un paso hacia atrás -Dile a Remus que la mesa redonda tiene esa forma por algo…- miro a lo alto -aunque creo que también lo aprendieron sobre la marcha- dijo sin humor ante sus planes truncados.
-Nunca rendirse es un talento por sí solo- continuo Alphonse con una sonrisa amable, tomando la palabra -otro que mi hermano seguramente te dirá, con todo lo de su magia y eso…- expreso burlón -Al parecer a Dios realmente no le gusta que los humanos rompan sus reglas- era un susurro cómplice y oscuro en el cual fue secundado por una risa divertida de la verdad.
No había habla de su parte, simple testigo de lo que fuera estuviera sucediendo y sucedió.
Una despedida que sentía… era merecida por Sirius o hasta Remus.
-Es la hora de los consejos al niño- aplaudió Roy con una risa dientuda, pero la reflexión lleno su rostro de seriedad - Nunca nada es perfecto, este mundo es imperfecto. Es por eso que es tan hermoso- una mueca soberbia -esto es más para Sirius, dile al bastardo que trabaje… les dejamos un mundo de mierda, tendrá que recomponerlo pero necesitara más que un movimiento de su varita- se burló dando la espalda.
Los alquimistas tenían proyectos inconclusos ahora en manos por completo de los magos, sin embargo el de fuego sabía que los miembros de la mesa redonda demostraron algo de autonomía durante el ataque… por lo cual se iba tranquilo, pasó a susurrarle eso a Izumi cuya tranquilidad compartió.
El chasquear de los dedos de la verdad era obvio interrumpiendo el ambiente, tres puertas distintas aparecieron al costado de la inicial… cada una con tallados diferentes abriéndose misteriosas donde al parecer los alquimistas eran asignados.
Las manos negras serpenteaban al ser abiertas lentamente, Roy cerró sus ojos con el adiós en una mano sin voltear a verlo… Izumi lanzo una sonrisa triste de despedida.
Inútil… era como se sentía, Alphonse lo miro por encima de su hombro -acércate a Mione, Neville, Draco, Luna y Fred…- volteo por completo al mago mientras los otros alquimistas empezaban a descomponerse a las manos anormales de sus respectivas puertas, la resignación estaba en sus ojos dorados -ellos te explicaran lo que conlleva realizar el tabú…- dio palmadas -diles que eso nos pasó a todos nosotros… por eso somos sacrificios…- lanzo una respiración -que sirvamos de ejemplo de lo que no se debe hacer- sugirió.
El chico se lanzó a su propia puerta mientras el ser blanco aplaudió, haciendo que la puerta detrás se abriera para empezar a dirigirse al propio Harry envuelto en terror pero no pudiendo moverse… siendo arrastrado a través ante un escalofriante -Adiós mago- de dios.
XXXXX
Un sobresalto lo obligo a sentarse tan pronto pudo, hiperventilaba con sus ojos escaneando el entorno tan ferozmente detallando con alivio que si… era blanco… pero tenía muebles y pequeño, una habitación de San Mungo.
Harry se quedó en esa posición tiempo indefinido, su mente ida ante lo que fue testigo… ojos picando ante la solución de lo que fuera haya pasado, sollozaba mientras la idea de ver a un dios dispuesto a negociar no era confortante.
No se dio cuenta de la enfermera… ni de las personas rodeándole y llamándole.
Harry Potter estaba de regreso a un mundo de paz ¿a qué costo?
...
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XXXXXX
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Amestris:
Roy miraba a Riza con detalle desde la cama en ese hospital, sus ojos bebían de su fiel compañera que correspondía con suavidad y ¿acusación? Negó para caer en el bulto en sus brazos -Tonks lo dejo en tus manos, bastardo de un coronel- Edward irrumpía tan descarado como se podía.
Si no fuera por el llanto proveniente de esas mantas, hubiera preguntado que significaban las palabras del pequeño alquimista con una respuesta inteligente llena de sarcasmo.
-Su vida por la de ella…- la amargura en el joven rubio solo expreso todo lo que sentía descubriendo un pequeño bebe.
Roy prefería estar de regreso ante la verdad tan pronto la realidad cayo en sí mismo.
….
Alphonse miraba la lápida de su padre al lado de su madre, su mente vagando en los meses que han pasado y lo tarde de su llegada.
Levanto su atención a otras lapidas más allá, una llena de flores frescas al lado de otra con los residuos ya secos de otros tributos, sabía eran tumbas simbólicas, no había cuerpo en esa fosa de eso estaba seguro.
Según descubrió, Edward tuvo ayuda de Nymphadora contra padre… no había mucho de un pequeño golpe de estado por los planes fracasados sin 3 de sus sacrificios.
Se puso de pie, Amestris era un desastre político que se recuperaría con el tiempo… Edward estaba en ese lugar por puro compromiso a su "ahijada".
Camino para leer lo escrito en esas recientes adiciones:
Esposa amada
Izumi Curtis
El sacrificio de su maestra por él lo hacía sentir culpable, sin embargo Sig desechaba respetando tales deseos de su mujer.
Madre abnegada
Nymphadora Tonks
Sus motivos ocultos, pero al parecer su presencia fue un bono de la verdad por la ausencia de los alquimistas principales… sin embargo, al terminar y sabiendo su estado… dio a luz para desaparecer como peaje a "dios"… ella por su hija… fácil trueque.
Solto el aliento prometiendo no olvidar, miro sus manos con el cosquilleo de esa magia otorgada por diversión a cada sacrificio por capricho de dios, miro los cielos ante el futuro abierto ante ellos.
Un intercambio equivalente no era muy justo en ocasiones.
XXXXX
FIN
Bien, este es el final repentino de un viaje tan largo lleno de política, manipulaciones y golpes de estado inesperados… era uno merecido, pues en la forma en que llegaron se fueron.
Sin despedidas emotivas, sin siquiera aclaraciones entre ellos… magos y alquimistas.
Para mi punto de vista, la existencia de los alquimistas en el mundo de Harry potter solo volvió más cruda su guerra.
No tomaron ninguna varita en su estancia al mundo mágico, como lo dijo la verdad… fue un don dado pero no utilizado.
Roy tenía que pagar consecuencias de su libertinaje.
¿Qué sentirían después de llegar a la verdad? Bueno alguien con nuestra comprensión, ver a dios de esa forma y negociando… no es muy gratificante para algunas mentes, menos para un mago.
El próximo un epilogo.
