Streetlights - Capítulo 29

|Jade|

Beck fue mi primer todo. Mi primer beso real, mi primer novio real, mi primera vez. Ambos éramos vírgenes, así que toda la experiencia fue lenta y cuidadosa - no incómoda, solo curiosa. Pasamos más tiempo mirándonos y tocándonos el uno al otro que teniendo relaciones sexuales, y el sexo en sí era torpe y un poco doloroso, como se supone debe ser. Pero nos volvimos buenos en eso. En casi tres años, hemos aprendido bien. Sabía (todavía sé) dónde y cómo tocarlo. Conozco sus puntos débiles, sus cosquillas, las partes de su cuerpo en las que le gusta ser mordido o arañado. Y él me había estudiado igual de cerca; tenía una comprensión firme de lo que me hacía sentir bien y era (¿es?) un experto en el campo de complacerme. Beck sigue siendo tan familiar para mí, algo tan seguro y cercano, que cuando mis ojos se vuelven hacia Tori, quien ahora está sentada tentativamente sobre el borde de mi cama como si fuera a explotar, mis pies se quedan pegados al piso con miedo.

No es que le tenga miedo a ella o a su cuerpo o al hecho de que es una chica o algo así. Tengo acceso a internet y, como todos los demás, me he aventurado en algunos de los rincones más oscuros (los que digan lo contrario están mintiendo). Sé cómo funciona. Sé que puedo resolverlo.

Es solo que ella no es Beck. Ella es alguien nuevo. Tengo que volver a aprender todo de nuevo; es como repetir un año en la escuela. No va a ser fácil. Tendré que prestar atención, tomar notas, recordar detalles, y no es que no quiera hacer todo eso porque, especialmente con la forma en que Tori se está mordiendo el labio en este momento, definitivamente quiero hacerlo. Solo estoy asustada de que tal vez ella sea algo en lo que yo no sea buena. Y quiero ser buena con ella más que nada en el mundo ahora.

Trago saliva, observando como Tori se inclina hacia el suelo para quitarse los tacones. Distraída, hago lo mismo, y los pateo junto a la mesa de noche. El silencio es denso entre nosotras.

Los dedos de Tori se dirigen hacia el botón superior de su blusa. Ella se remueve nerviosamente.

"No tenemos que hacer nada," balbuceo, sonando más asustada de lo que había planeado. "Quiero decir, no es que no quiera ni nada, pero estaba bromeando allá arriba. Podemos ver una película. O podemos simplemente dormir. Yo no -" Parpadeo y sigo sintiendo el dolor en mis ojos por mi llanto reciente, con un latido distante aún resonando en mi cabeza. "No quiero presionarte a hacer algo que no quieras."

La sonrisa de Tori apenas puede verse. "No me siento presionada," dice. Sus dedos desabrochan el botón. Más piel de caramelo queda expuesta a mí; el más leve indicio de la pendiente de su pecho. Contengo la respiración. "Sé lo que estoy haciendo, Jade." Sus cejas parpadean. "Bueno, en realidad no, soy virgen, obviamente, pero sé qué elección estoy haciendo." Ella duda, frunciendo el ceño y recorriendo la habitación con su mirada hasta llegar hacia mí. "A menos que no quieras hacer esto, por supuesto."

"No no." Niego con la cabeza y ambas manos antes de volverlas a apoyar sobre mi falda. "No, confía en mí, ya estoy a bordo de este barco. Soy el capitán de este barco."

"¿Y yo qué sería entonces?" Tori ríe y se muerde el labio otra vez y, maldita sea, eso es tan sexy. Otro botón de su blusa es liberado.

Sonrío con un lado de mi boca. "El oficial al mando." Avanzo unos pasos, deteniéndome justo antes de dar un brusco giro hacia mi tocador. Puedo sentir sus ojos curiosos en mí mientras recojo mi PearPad y lo pongo al borde del escritorio. Después de deslizar mis dedos varias veces y cerrar algunas ventanas de aplicaciones, se muestran mis listas de reproducción. Tengo varias de ellas - una para cuando estoy enojada, otra para hacer ejercicio, una para cuando estoy realmente enojada y - allí. Un conjunto de canciones acústicas. Normalmente la escucho cuando estoy escribiendo o cuando trato de calmarme. Parece apropiado y la música no es un gran problema para nosotras dos. Giro el volumen lo suficientemente alto para que ambas lo escuchemos antes de volverme a Tori. Ella aún sonríe; su expresión sin aliento.

"¿Estás bien?"

Tori respira profundamente. "Sí, solo… Ya sabes." Ella levanta sus manos antes de dejarlas caer contra sus rodillas. "No quiero estrellar el barco."

Me río, caminando hacia ella otra vez. La electricidad aparece en el espacio que hay entre nosotras. Los vellos de mis brazos se ponen rígidos. Tomo un lado de la cara de Tori y me lanzo firmemente hacia abajo para encontrar sus labios algo apresurada. Ella es tan malditamente suave y Beck era todo firme y duro. Casi siento como que podría romperla. "Déjamelo a mí, ¿de acuerdo?" Murmuro contra sus labios, sintiéndolos estirarse en una lenta sonrisa contra la mía.

Su risa se rompe con su respiración pesada. "Okay."

Abro los ojos para estudiar su cara. Está ruborizada. Con un dedo bajo su barbilla, la beso de nuevo, sintiendo como se desliza hacia atrás sobre la cama. Bajando cuidadosamente sobre sus caderas, mis rodillas se plantan a cada lado de ella. Nuestras lenguas se encuentran, calientes y resbaladizas, y sus manos están sobre mis muslos desnudos, con las yemas de sus dedos tibios descansando justo debajo del borde de mi vestido.

Puedo sentir su pulso latiendo cuando poso mi mano sobre su cuello. Es casi frenético. Se siente cálida en todos lados; sus labios calientes, sus manos temblorosas, y me toma un minuto darme cuenta de que estoy tan nerviosa como ella. No importa que no sea virgen o que ya haya tenido intimidad antes - aún sigue sintiéndose como la primera vez con Tori. Tori, esta chica increíble con un corazón hecho de oro - no, hecho del mismísimo puto sol. Esta persona que ha decidido que, por alguna extraña razón, vale la pena gastar su tiempo, paciencia y esfuerzo en mí, a pesar de que no he hecho nada en el pasado para merecerlo.

Tori - mi sol, mi novia, esta chica de la que me estoy enamorando.

La idea me aturde. Me recuesto, jadeando, y ella aprovecha la oportunidad para terminar de desabrocharse la blusa. No tengo mucho tiempo para sentarme y apreciar el repentino acto de Tori quitándose la ropa. La he visto en bikini antes, así que esta vista no es exactamente nueva, pero ahora es diferente porque es algo más privado. Es para mi.

Su piel es de un bronceado brillante. Me inclino y beso su clavícula. Ella está tan cálida; me arden los labios, me quema la lengua, mientras sus manos tibias y temblorosas recorren mi vestido. Sus uñas se deslizan tentativamente por la carne de mis muslos y luego vuelven a caer, deslizándose hacia adentro y vuelven a subir, y, Dios, para alguien con poca experiencia en este campo, definitivamente sabe cómo volverme totalmente loca sin conocerme.

"La cremallera," respiro contra el cuello de Tori. Ella se detiene. "Mi vestido. La cremallera está detrás en mi espalda."

"Oh," respira por la boca, dando otra risa entrecortada mientras una mano deja mi pierna para agarrar la cremallera. Tira hacia abajo despacio hasta que está lo suficientemente lejos como para tener suficiente espacio para deslizar la prenda por sobre mi cabeza, dejándome solo con mi sujetador y mis bragas de un solo golpe. Tori me mira, su pecho se hincha y se desinfla a una velocidad vertiginosa. Soy un fantasma en comparación con ella, mi carne pálida es prácticamente fluorescente. Pero ella me mira como si estuviera esculpida en mármol, una estatua griega destinada a ser admirada.

Levanto mi pierna para que pueda quitarse los pantalones de vestir. Se unen silenciosamente junto con mi vestido en el piso. Me apoyo contra las almohadas en la cabecera de mi cama y me tomo un momento para mirar realmente todas las curvas y líneas que componen a Tori; como las colinas de sus rodillas y las concavidades detrás de ellas, la pequeña cueva de su ombligo y el oleaje de cada seno. Es hermosa, y no me doy cuenta de que lo he dicho en voz alta hasta que su rostro se oscurece con un rubor, y entonces sus manos viajan hasta detrás de su cabeza para desatar su cabello. Una cascada de mechones ondulados cae por sus hombros desnudos antes de que ella termine de quitarse la gomita de pelo hacia atrás y me apunte con la mirada, con sus ojos dubitativos y las cejas temblorosas.

"Te desafío," digo, con los labios divididos en una amplia sonrisa. Ella ríe, estira el brazo aún con la gomita en su mano, apuntando hacia el suelo y la suelta. Esta rebota y gira debajo de mi mesa de luz.

Siguiendo su ejemplo, libero mi cabello para mantenerlo en alto con las manos antes de dejarlo caer. Hay una onda definida justo donde estaba sujetado, las cortinas negras se balancean a ambos lados de mi cara. A diferencia de Tori, no le doy suficiente tiempo para desafiarme antes de dejar que la gomita vaya en su dirección, mirándola estremecerse de falsa sorpresa cuando la lanzo y choca contra su hombro. Sus labios se separan en una gran 'o', con las cejas casi fuera de su frente.

"Eres una -" Tori se arrastra a través de la cama, entre mis piernas, y sus dedos se curvan sobre mis lados. Doy un breve grito mientras ella me hace cosquillas, retorciéndome debajo de ella, riendo ruidosamente en su oído.

Me las arreglo para empujarla hacia un lado, y luego para que quede su espalda contra la cama, volviendo a mi posición de ser yo quien controle todo, con ambas piernas a los lados de sus caderas otra vez. Tori está sonriendo de todos modos, casi diabólicamente, y en lugar de tomar represalias con palabras, la beso de nuevo. La alegría se funde en algo más íntimo mientras sus dedos se enredan en mi cabello, y el beso crece con fervor. Cuando su lengua se encuentra con la mía, siento que respira con fuerza a través de su nariz, y doy el siguiente paso deslizando mis manos debajo de su espalda. Para cuando se aparta y me observa parpadeando una vez, el broche de su sujetador ya está suelto, y ella me mira delirantemente, como si estuviera ebria.

"¿Estás segura?" Muerdo mi labio y la miro respirar, sus pupilas viajando de un lado a otro mirando mis ojos, y, antes de que trague y asienta, sonríe ansiosa. Sin mi ayuda, se quita el sostén y lo arroja sobre la creciente pila de ropa en el suelo, luego se apoya en sus codos y me besa, y entonces compruebo con certeza que está segura.

Tomo suavemente un pecho en mi mano, con el pulgar pasando a lo largo de su oscuro y pequeño pezón. Ella responde con un sonido contra mi boca, algo carnal y casi como el comienzo de un gemido. Cubrí su mandíbula con besos, trabajando y haciendo un camino a lo largo de su cuello. Tori cae completamente contra las almohadas, sus manos cayendo al lado de su cuerpo apoyadas sobre la cama mientras comienzo el acelerado viaje de explorar su cuerpo.

De por sí es algo increíble solo en lo estético, pero a un nivel más profundo, es mucho más que solo eso. Tiene un lunar debajo de su pecho izquierdo que quema mis labios cuando lo beso. Sus caderas son sensibles a mi tacto, temblando bajo mis dedos viajeros. Sus manos se aprietan y se convierten en puños que se abren y se cierran mientras exploro, acaricio, beso, lamo sobre cada parte suya que pueda ver con mi aliento. Su respiración se vuelve tan rápida que empiezo a preocuparme, forzándome a salir del país de las maravillas de su cuerpo para nadar hacia su cara, con expresión preocupada.

"Tori," susurro, colocando una mano justo entre su pecho y su caja torácica. "Respira. Lentamente, antes de que te desmayes."

Tori tiene los ojos cerrados. Ella traga, asiente, toma una respiración profunda, y la suelta lentamente entre sus dientes. Su corazón todavía está acelerado, puedo sentirlo tamborileando contra mi palma, pero finalmente está en algún lugar cerca de lo normal. "Lo siento," dice ella, con los ojos abiertos de nuevo. "Es solo que - estoy tan - esto está tan, tan bueno, eres tan buena en esto -"

No puedo evitar la sonrisa presumida en mi cara. "Oh, todavía no has visto nada." Le beso los labios otra vez antes de desaparecer por la longitud de su cuerpo nuevamente. Ella descansa sobre un codo para mirarme, nuestros ojos se cierran mientras me deslizo por el plano de su estómago y sobre sus piernas. Sus muslos temblorosos se separan para mí. Siembro otro beso en el borde de sus bragas y el cuerpo entero de Tori entra en erupción con escalofríos, la piel de gallina corriendo por su carne a una velocidad fascinante. Las estudio con admiración por mucho más tiempo de lo que lo haría una persona normal, solo retrocediendo por el gemido de Tori.

Recomponiéndome, presiono mis dedos en el interior de la rodilla de Tori y los arrastro lánguidamente hacia su muslo. Puedo sentir el calor que irradia desde su centro, puedo ver la humedad de sus bragas. Es un sentimiento emocionante saber que ella está en este estado por mi culpa. Hace que mi cabeza gire y no puedo contenerme más, por lo que engancho mis dedos en sus bragas y tiro de ellas por la longitud de sus piernas. Todos los nervios de Tori se han ido, reemplazados por el deseo, por la necesidad, puedo oírlo en sus respiraciones estrepitosas, en sus gemidos insensibles.

Beso su muslo interior, sintiendo la carne temblar debajo de mis labios. Mi mano fantasmea sobre su centro, sus caderas están tensas luchando por no levantarse. Ella hace otro sonido, este es más profundo y más animal que el que he escuchado de ella alguna vez antes, y me sacude hasta el corazón.

No espero ni un segundo. No le pregunto si está lista, porque claramente lo está. Ella está más que lista. Así que le quito descuidadamente el cabello de su rostro y con la otra mano presiono un dedo contra su clítoris. La sola estimulación de mi tacto de por sí es suficiente para que casi grite. La miro, su cabeza gira hacia un lado, con un nudillo pellizcado entre sus dientes.

"No te contengas," le digo, rodeando lentamente su clítoris. Gime más fuerte, aleja el puño de su rostro y se suelta.

Es hermoso, verla así por acción de una de mis manos. Esta es música real, creo - la melodía de su placer es mejor que cualquier actuación que alguna vez haya dado. Cuando siento que comienza a tensarse debajo de mí, con sus gemidos más fuertes que nunca, abruptamente me detengo. Tori gime, un sonido que debería ser jodidamente ilegal, es tan sexy - y entonces me mira.

"¿Por qué - ?

Y hasta ahí llega, porque deslizo dos dedos dentro de ella antes de que pueda terminar su pregunta. Observo cómo los ojos de Tori primero explotan y luego se cierran con fuerza, las manos en puño sobre las mantas.

"Oh, por Dios -" jadea, y no pierdo más tiempo, sabiendo que está cerca del borde así como está ahora. Bombeo mis dedos a un ritmo constante al principio, dentro y fuera, y de vez en cuando los curvo hacia arriba. Mi pulgar mantiene una presión constante contra su clítoris.

Siento como se consolida el orgasmo, el clímax de su canción. Apartando mi pulgar del camino, me inclino y chasqueo la lengua contra ella, una, dos, tres veces, y luego se derrumba como una pila de platos que golpean el uno contra el otro. Mi nombre se pierde en las olas de su clímax, sus músculos internos se comprimen y su piel brilla por el sudor. Sus dedos se entrelazan a través de la parte posterior de mi cabeza y se aferran fuertemente, un dolor que no es para nada desagradable hace arder mi cuero cabelludo. Y entonces sigo, no me detengo - sigo probándola, lamiéndola, chupando el lío de su clítoris hasta que vuelve por segunda vez, esta vez más frenética que la primera. Me detengo solo cuando sus temblorosos muslos caen exhaustos contra el colchón.

Me siento. No he quedado sin aliento como ella, pero me toma un minuto para frenar mis pulmones y volver a un ritmo de respiración normal. Tori tarda el doble de tiempo, con la boca abierta y los ojos cerrados, calmándose de a poco. Cuando se abren, estoy acostada a su lado, dibujando ochos en su estómago.

"Wow," murmura.

Miro su expresión soñadora y su sonrisa, riéndome. "¿Te gustó?"

"¿Gustarme?" Tori se ríe. Aunque todavía está temblando, rueda hacia mí y me besa en la mejilla. "No hay palabras lo suficientemente fuertes como para describir cómo me sentí recién."

Garabateo una cruz sobre el costado de sus costillas. "¿Cómo se siente dejar de ser virgen?"

Una sonrisa se desliza sobre sus labios. Ella se mece hacia adelante y me besa. Estoy segura de que puede saborearse en mi boca y me temo que eso podría hacerla enojar, pero solo parece estimularla más. "Asombroso," susurra, con los párpados pesados mientras nos separamos. Es mi turno de sentirme sin aliento, veo la habitación dando vueltas mientras me envuelve con un brazo por sobre la espalda y arranca el broche de mi sujetador.

Sonriendo maliciosamente, tiro el sujetador por un lado de la cama y, para mi sorpresa, encuentro a Tori inmediatamente pegando su boca a uno de mis pechos. Doy un sonido de sorpresa que se convierte en un gemido cuando su curiosa lengua prueba la sensibilidad del pezón endurecido. Lentamente, mi mente se separa de mi cuerpo, hasta que no soy más que un pensamiento, solo sensaciones, solo las manos errantes de Tori mientras sigue las curvas de mis costados, el poco espacio entre mis pechos. Me empuja sobre mi espalda y se extiende a horcajadas sobre mí, sosteniendo su cabello hacia un lado con una mano mientras besa cada centímetro de mi pecho y mi estómago. Mis tobillos se enganchan a su espalda, el calor quemando mis venas con cada roce de sus labios y dedos.

"Para ser una novata," murmuro en algún momento, sin aliento, "eres jodidamente buena en esto."

Tori sonríe contra mi ombligo. "Aprendo rápido," se jacta. Ella se retira y pongo mis bragas sobre mis rodillas, donde luego toma el control y las deja caer al suelo. Los dos estamos completamente desnudas ahora, iluminadas por la tenue luz de mi habitación. Nos miramos la una a la otra y luego recuerdo que puse música. Las palabras flotan en un tenor suave y susurrante:

We're like noughts and crosses that

(Somos como ceros y cruces)

Opposites always attract

(Los opuestos siempre se atraen)

Somos el sol y la luna; un eclipse.

Tori actúa con confianza. Ella trabaja lenta y cuidadosamente, siempre juzgando mi reacción con sus ojos, pero encuentra su camino hacia mi clítoris y lo domina rápidamente. El más leve roce es suficiente para dejarme despejada por el borde, por lo que mantiene los círculos pausados que dibuja. Gimo su nombre, un sonido débil que puede haberme molestado bajo diferentes circunstancias, pero estoy tan completamente consumida en Tori, con Tori, que solo me preocupo por ella, por mí, por nosotras y esto.

Cuando un dedo se desliza lentamente dentro de mí, me siento completa, el placer recorre mi interior como ráfagas de calor. Las palabras me abandonan sin pensarlo, sin construcciones ni previsión - más, sí, por favor, Dios, mierda, Tori, más rápido, oh, Tori, Tori, Tori, - hasta que solo es una larga secuencia de sonido ininteligible.

De manera experimental, baja su cabeza y pasa su lengua por mi clítoris solo una vez, y eso es todo lo que necesito.

El blanco explota detrás de mis párpados, desterrando todo rastro de coherencia, toda racionalidad. Su nombre escapa de mi voz una vez más, desesperadamente fuerte. Lo hubiera considerado algo patético si no hubiera sido Tori.

Pero se siente tan bien.

Me lleva un tiempo bajar mis pulsaciones. Ella me está sonriendo mientras lo hago. Mi dormitorio se enfoca un poco más tarde en mi campo de visión, tengo un latido distante todavía presente incluso cuando cambio de posición mis piernas ligeramente.

"¿Estuve bien?" Pregunta después de un minuto, con cierto toque de duda en su voz.

Le doy la mirada más incrédula que puedo, dadas las circunstancias. "Tori, Dios." Me río, retorciendo mis manos por mi cabello mientras me pongo en posición de indio. "Estuviste jodidamente increíble. Y, por suerte para nosotras..." Coloco dos dedos contra su rodilla y acaricio la piel bronceada hasta su muslo. "Tenemos toda una noche para navegar sin problemas."

"¿Sólo dime cuántas referencias náuticas más vamos a utilizar esta noche?"

"Todas las que se necesiten hasta que yo consiga el pez gordo."

"Jade."

"Okay, Okay." Sonrío, lanzándome hacia adelante para besarla. Su boca sabe a mí, a nosotras, y eso hace que mi corazón se hinche. "Máxima velocidad, allá vamos."


A/N: Bien, ahora quiten sus manos de sus pantalones. No pretendan que no lo sé.

Estoy publicando esto unos días antes porque literalmente no pude escribir nada más (incluido mi ensayo que vence mañana) hasta que terminé esto. Espero que les haya gustado.

Reviews, para mí, son mi tipo de tesoro enterrado. Así que, eso sería encantador.

Por cierto, las dos líneas que tomé prestadas son de una canción llamada "Always Attract" de You Me At Six.


T/N: Solo puedo decir que lo siento.

Sé bien que pasaron muchos meses, pero la rutina, el trabajo, el estudio, el amor y todas esas cosas me alejaron de FF.

Sepan que he vuelto y prometo actualizar semanalmente, igual que antes.

Espero que les haya gustado, volver a esta historia y con este capítulo tan especial debe ser lo más hermoso que puedo ofrecerles tanto yo con la traducción como el autor al crearlo.

Saludos y buen fin de semana :) :) :)