~Broken~

Hikaru abrió los ojos de nuevo y apenas lo notó, el paisaje frente a ella era tan oscuro que la diferencia era casi nula. Fuera de ella el paisaje no había cambiado mucho de donde se la habían llevado, no había árboles ya, sólo la planicie de rocas oscuras y el cielo de un morado oscuro, con esa noche perpetua que los cubría. Tsubasa la tomaba de los hombros, a pesar de ello, sabía que sin esa medida ella no intentaría escapar.

-Tu digivice. - exigió Tsubasa. Hikaru estuvo a punto de dárselo, quería demostrarle que no huiría, que se quedaría a recuperarlo, pero también recordaba lo que Kiria había dicho... ¿y si Lucemon aparecía y se apoderaba de su Digispirit?

-Lo dejé con los chicos. - dijo ella. - Debió de habérseme caído después de que nos atacaras.

-Fue un excelente movimiento, si me dejas decirlo.

-Fue contra nosotros. Eso no lo hace excelente. - dijo ella.

-Hika. - exclamó él en un suspiro, rodeándola por los hombros con un brazo. - No quiero herirlos, sólo despertarlos. - Ella no dijo nada, realmente porque no entendía a lo que se refería así que se dejó guiar por él mientras seguía hablando. - Debes de entender. Vives con miedo, furia, desesperación, tristeza, ansiedad, ¿y qué haces con esos sentimientos negativos? Acumularlos. ¿Por qué no usarlos? Son la mayor parte de ti, ¿por qué no aprovecharlos? Lucemon nos enseñó a liberar eso. No escondemos nuestras emociones negativas, jamás había sido tan sincero con mis sentimientos-

-No.- le dijo ella. - No. No eres así, Tsubasa. Especialmente tú. Eres un chico maduro, que siempre guarda la calma, analizas las situaciones, te alteras, sí, pero es normal, eres humano, tenemos derecho a no ser perfectos.

-Pequeña niña. - exclamó el rubio, con falsa dulzura. - Este mundo deshecha a los inútiles, los malos, los débiles, los fracasados. Obviamente necesitamos ser perfectos...lo estoy logrando. Lo siento desde que acepte esta oscuridad, ¿no puedes ver?
Lo único que Hikaru no podía ver eran los ojos normales de su hermano, sabía que ese no era él, incluso si lo que se manifestaba era solo su parte mala, sabía que él no era así, no lo creía capaz de albergar tanta oscuridad en su corazón. Lo que sí podía detectar la chica era el sonido de gritos...distantes, dolorosos, sollozos, gritos desesperados y desgarradores, le heló la sangre de golpe porque no necesitaba mucho razonamiento para adivinar de quien provenían los gritos.

- ¡Déjame ya! - después el chico murmuraba algo más antes de responder a la nada a gritos de nuevo. - ¡Él no es así! ¡Yo no soy así! - Hikaru no estaba segura de poder aguantar todo esto.

Kaito estaba sentado, las rodillas juntas al pecho, ocupando la menor cantidad de espacio posible, refugiándose, podía ver borbotones de lágrimas que corrían por su rostro que estaba ya rojizo por la constante fricción de sus muñecas sobre sus mejillas para intentar borrar el paso de las lágrimas. El corazón de la chica se hizo polvo, si algo sabía de su primo, era que era extremadamente fuerte, siempre lo había admirado por ello, por cómo sabía guardar sus emociones, controlarse, sabía que era perjudicial, pero no podía hacer más que admirar su control y fortaleza. Claro, no había forma de que ella supiera lo que realmente ocultaba tras esa máscara que les había mostrado por tantos años.

-Kaito. - le llamó ella, sin soltarse del agarre de Tsubasa. El mencionado volteó a verla, alterado, sus ojos se aguadaron de nuevo y su voz salió como un sollozo.

-Tú no.- exclamó él. - Escapa. - miró hacia otro lado solo para contestar. - ¡Ya sé que yo no puedo hacerlo! ¡Déjala en paz! - sus ojos se abrieron de sorpresa y se levantó rápidamente, corriendo hacia ella. Tsubasa la soltó al ver al otro acercarse, era inestable, lo sabía, pero Lucemon lo había dicho y confiaba en su palabra, lo arrastraría a la oscuridad las veces que fueran necesarias.- Dice que hará lo mismo contigo.- le dijo Kaito.- Tienes que huir antes de que eso pase.

-¿Crees que irá a algún lado?- habló Tsubasa.- Será una excelente guerrera, Kaito.

-No si yo lo evito.- le dijo el chico, tomando su digivice.

- ¿En serio quieres pelear? ¿Conmigo? ¿Justo aquí? ¿En mi elemento? - Tsubasa rió y lo miró con una sonrisa confiada. - Te creía más listo, Kaito. No puedes conmigo tú solo.

-No está solo. - exclamó Hikaru, sacando su digivice. - Digispirit, Digivolve a.…

-Así es entonces. - respondió Tsubasa, podían jurar que estaba aún más feliz por ello, pero tomó su digivice, convirtiendo la escena en una guerrera y dos guerreros, uno medio estable.

-Mercurymon, ¿qué pasa con tus escudos? - preguntó Kazemon, sin perder el contacto con el guerrero oscuro.

-Bueno...podrías agradecérselo a Agunimon y Arbormon. - explicó él. - Esos estaban hechos de los datos de sus espíritus bestia, es una forma de completar nuestros Digispirit ya qué hay datos que supongo Lucemon no pudo corromper, y reemplazó con estos otros.

- ¿Puedes pelear así? - preguntó ella.

-Eso supongo...

-No puede. - habló el guerrero de la oscuridad. - Ninguno de ustedes. Tormenta conquistadora. - desvaino una de sus espadas al mismo tiempo que la blandía hacia ellos, enviando una onda rojiza con el movimiento, Kazemon voló para esquivarlo mientras que Mercurymon se apartó como pudo.

- ¡Brisa de pétalos! - exclamó la guerrera, preocupada al ver que su ataque no lograba hacer mucho. - Necesito ayuda, Mercurymon.

"Yo siempre puedo darte más poder...pero sabes cuales son mis condiciones."

- ¡No quiero usar esa clase de poder!

-Movimiento fantasmal.

- ¡Mercurymon, cuidado! - La guerrera voló lo más rápido que pudo hacia allá, pero podía ver a Duskmon ya materializándose detrás del guerrero del metal antes de que éste se diera cuenta.

- ¡No! - gritó Mercurymon al tiempo que soltaba un golpe hacia atrás, donde creía que estaba su oponente, sorprendiéndose a sí mismo y a los otros dos guerreros cuando este acertó.

Kazemon tuvo el tiempo contado para modificar su vuelo y dirigirse a Duskmon con una patada.

-Rocío temporal. - exclamó la guerrera, empezando a patear al guerrero, sintiéndose aliviada al conectar varias patadas, pero todo le parecía muy fácil, Duskmon tenía unos reflejos increíbles, ¿por qué se dejaría atacar?

El guerrero de la oscuridad retrocedió como si de teletransportación se tratase debido a la rapidez con que lo hizo. Alzó su espada en lo alto y empezó a descenderla, dibujando un círculo alrededor de él. Mercurymon comprendió la situación más rápido.

-¡Kazemon, huye!- le gritó, corriendo hacia ella para hacerla entrar en estado de alerta con ello o protegerla en dado casi de que no lograran escapar de su ataque.

Ambos guerreros huían de espaldas, no queriendo voltear a ver el proceso de Duskmon, sin embargo, el paisaje se tiñó de rojo y ambos supieron que no habría escapatoria. El color desapareció y Mercurymon pudo sentir su presencia segundos antes de que apareciera ante ellos, con espada en mano. Se lanzó sobre Kazemon, viendo que no tendría alternativa más que tomar el golpe por los dos.

-Golpe brutal.

Los digicodes se esparcieron rápidamente, la guerrera sólo pudo tomar el cuerpo de su primo en brazos, se veía herido, era la segunda vez en el día que le quitaban la evolución, por lo que pudo suponer que debería encontrarse bastante mal. Voló con él, dejándolo fuera del campo de batalla que Duskmon había creado, regresando con el guerrero oscuro para vengar aquella situación.

-Brisa de pétalos.- exclamó ella.

-¡Ese ataque no funcionó la última vez!- le advirtió el guerrero, buscándola por el cielo, tratando de descubrir la fuente del ataque para poder responder el mismo. Sin embargo, cuando el aire del ataque de Kazemon se dispersó, era demasiado tarde como para darse cuenta que aquello solo había servido como abertura para poder ocultarse entre la brisa que había creado y sorprenderlo con una patada certera en la muñeca, alejando su espada, utilizando aquel impulso para dar una vuelta en el aire y patear de nuevo en su otro costado.

-Kaito te protegió, solo por eso no funcionó mi último ataque.- habló el guerrero, mientras seguía recibiendo los golpes de la chica.- No tienes oportunidad contra mí.

Kazemon lo sabía, por supuesto que estaba al tanto de ello, pero no podía darse por vencida, tenía la oportunidad, Kaito se veía consciente, si tan sólo pudiera hacer entrar en razón a Tsubasa, podría llevárselos a ambos y pelear junto con ellos contra el verdadero mal que era Lucemon.

-Tus poderes no harán nada en contra mía.- exclamó Duskmon.

-¿¡Crees que no lo sé!?- gritó la guerrera, dándole una última patada en el pecho que hizo que el guerrero de la oscuridad retrocediera.- ¡Haré todo lo que pueda para ayudarlos! Incluso si eso sólo signifique hacer tiempo en lo que llegan los demás, o dañarte muy mínimamente.

-¿Y por qué crees que los demás vendrían?- preguntó Duskmon.

-Obviamente no se quedarían quietos.- sonrió la guerrera.- Y Akira y Kiria conocen el lugar, si están demorando es porque están planeando. ¡Así que no me rendiré ahora! ¡Brisa de pétalos!

Duskmon se congeló, no por el ataque, por su fuerza o porque sintiera una amenaza por parte de la guerrera, si no porque sintió algo despertar, algo que no era suyo, algo que exigía salir. En cambio, Kazemon se sintió atraída, esa fuerza la llamaba, al igual que cuando...

-¡Kazemon! ¡Contra-Digivolve a...!- Duskmon lo sintió, tal cosa que sentía no le pertenecía a él, si no a la guerrera, ella lo había despertado y ella se lo había arrebatado sin necesidad de herirlo, como con Kaito.- ¡Zephyrmon!

"Logró despertarlo, detenla y recupera eso."

La nueva guerrera apareció, de aspecto casi humano a excepción de sus grandes alas doradas, su cabello azul con alas del mismo tono y su armadura con grandes garras metálicas.

-¡Devuélveme esos datos!- gritó Duskmon, más alterado de lo que jamás había oído. Zephyrmon estaba tratando de no lanzarse directamente contra él, sentía sus emociones amplificadas puesto que no tenía el total control de su nuevo Digispirit, su preocupación aumentó y la desesperación que sentía por salvar a su hermano era mayor, así que juntó todas sus fuerzas para no atacarlo de una buena vez.

Duskmon lanzó una onda de choque rojiza con su espada, su velocidad también había aumentado así que aprovechó aquello para huir de sus ataques.

-Ventisca poderosa.- anunció una vez consideró estaba en la posición correcta para atacarlo, el ataque a sus espaldas lo sorprendió así que la ráfaga de viento y plumas logró desestabilizarlo.- Energía destructora.- exclamó, esferas de energía se reunieron en sus manos, que usó para lanzar hacia el guerrero desde la altura, asegurándose de volar para esquivar cualquiera de sus ataques y poder seguir lanzando energía al guerrero.

-¡Mirada mortal!- gritó el otro guerrero, los ojos de su armadura se iluminaron y de cada uno salió disparado un rayo de energía escarlata, que trató de apuntar. La guerrera, a pesar de que estaba tratando de escapar de los mortíferos rayos, cada vez se le hacía más difícil debido a la cantidad y potencia de estos. Trató de esquivar uno pero justo cuando creyó haber escapado, otro la golpeó directamente, haciéndola caer al suelo. El daño que no hizo el ataque terminó de hacerlo la fuerza de la caída ya que apenas tocar el suelo, los digicodes aparecieron para ponerla de nuevo en el suelo, tratando de recuperar la consciencia o levantarse.

-¿Ves que no soy- empezó Duskmon, rodeándose de digicodes para poder aparecer ante Hikaru de nuevo, con una sonrisa de satisfacción en el rostro.- el mismo? Tu viejo hermano ya no está, este soy yo ahora, Hika.

La chica escuchó a otro quejarse, no se dio cuenta de cuándo se habían acercado tanto a donde había dejado a Kaito, pero allí estaba, avanzando a débiles pasos hacia ellos.

-Es tu hermana.- le respondió el otro, tratando de contener sus lágrimas. - ¿Cómo puedes tratarla así?

-No es la mejor elección de palabras que pudiste hacer, Kaito.- rió Tsubasa.- ¿Cómo tratas tú a Kyoya? No creo que sea muy lindo, todos esos años de ignorarse uno al otro.

-Pero jamás lo arrastraría aquí, ahora que sé lo que es. A pesar de todo.- le respondió Kaito.- ¿Cómo puedes traerla a esto? A sufrir.

-Tú sufres, porque eres débil.- sonrió el rubio, mirándolo despectivamente.- Yo me siento mejor que nunca. Esa frustración, desesperación, ansiedad...¡esto es lo que realmente me agrada sentir!

-¡No! ¡Deberías hartarte de esto!- gritó Kaito, se llevó las manos a la cabeza y tuvo que arrodillarse por el dolor que sentía, físico y emocional.- ¡Ya no quiero odiar! ¡Ya no quiero pelear! ¡Ya no quiero ser orgulloso! ¡Ya no quiero tener miedo!

-Oh~, pero Kaito~, esas son las mejores sensaciones de la vida.

En ese momento, Hikaru creyó que ya nada podía empeorar, pero realmente no quería que lo hiciera. No escuchó las pisadas porque estaba descalzo, pero pudo verlo desde antes debido a su reluciente presencia, las enormes alas desplegadas, resplandecientes pares que iban acordes a su angelical rostro y su rubio cabello, Hikaru no pudo evitar seguir las líneas lilas de sus brazos, las muñequeras, perdiéndose el tatuaje del pecho en su toga del mismo blanco, era demasiado puro para estar ahí. O eso parecía, pero ella sabía que era solo una fachada, porque aquel ser era todo menos puro a pesar de su angelical apariencia.

-Lucemon.- susurró Hikaru, esperando que su voz no delatara el miedo que en realidad sentía. Ese ser enfrente suyo había destruido a Kaito y reformado a su hermano, no podía confiarse, pero tampoco podía actuar imprudentemente. Se levantó, por el simple hecho de que no aceptaría estar en el suelo (doblegada) ante él.

-Me halaga que me conozcas.- habló, su voz le confirmaba que no era para nada angelical, a pesar de ser una voz no más madura que la de los chicos.- Aunque, ¿a quien engaño?, sería una ofensa que no me conocieras.- sonrió él.

-A ella no.- Kaito se levantó haciendo frente a su dolor para poder cubrirla a ella, fungiendo como barrera entre ella y Lucemon.- Ya nos tienes a nosotros.

-¿Y eres un buen soldado, Kaito?- preguntó él, haciendo un falso puchero.- Tenía muchas esperanzas en ti al principio. Akira te hizo débil.

-No es debilidad.- apenas dijo él con un hilo de voz, miró a Hikaru de reojo.- Es miedo.

-Y Kiria te empeoró.- siguió él.

-Me frustró no ser igual de fuerte que él.-admitió Kaito.

-Creí que Tsubasa te animaría, eran igual de fuertes y llenos de oscuridad.- sonrió, sin un atisbo de gentileza.- ¿Qué te pasó?

-...¿A-Amor?- titubeó al decirlo, porque ni él quería aceptarlo, pero sabía muy en el fondo que eso lo había cambiado, se había resistido a la oscuridad por ello pero el rechazo lo había hecho caer más profundo que nunca.

-No lo necesitas.- y en cuanto acabó de hablar, Kaito lo tenía enfrente, sus dos manos sobre su pecho.

-No.- murmuró Kaito.- Ya no quiero sentir.

-Ya no lo harás.- le habló con una voz tranquila, y Kaito cometió el error de mirarlo a los ojos sintiendo, en efecto, nada. El vacío empezando a consumirlo.

-Kaito.- llamó Hikaru, sin respuesta.- Kaito, regresa.- pidió ella.- ¡Despierta!, ¿no querías hacerlo?

-Digispirit...- y por su voz, lo oía aún luchar, Lucemon frunció el ceño y empujó al chico, sus manos rodeándose ahora de miasma oscuro.- Digivolve a

-Tsubasa, no lo dejes.- habló Lucemon. El rubio inmediatamente se dirigió hacia él, si le quitaba el digivice no habría problema.

-¡No!- gritó Hikaru y corrió con todas sus fuerzas hacia su hermano, golpeándolo con todo su cuerpo, tomándolo desprevenido y haciéndolo caer, al igual que ella, que rodó a un lado para volver a observar a Kaito.

-¡Mercurymon!

-¡Corrompe los datos!- gritó Lucemon, aunque no estaba segura de a quién o qué.- ¡Devuélveme el control!

-¡Hika!- exclamó el guerrero, levantándola del suelo cual costal de papas y llevándola sobre su hombro.

-Kaito, tengo mi digivice, no te preocupes.- le advirtió la chica.- Déjame programarlo y vuelve conmigo.

-No.- le respondió inmediatamente.- No se cuanto tiempo tarde en sucumbir, Hikaru. Sólo te estoy alejando lo más que pueda de ellos...antes de volverme un problema yo mismo.

-Si vuelves podemos luchar juntos, sabes que está mal, enfréntalo.

-No puedo.- exclamó, sonando más herido que antes.- Mis dos problemas están con ustedes.

Hikaru y él recorrieron un tramo más de camino, preocupados, preguntándose porqué no los habían alcanzado aún y con la incertidumbre de qué pasaría ahora con ellos.

En un punto el guerrero del metal paró por completo, quejándose bastante. La bajó y se forzó a volver a su forma humana, lanzando su digivice algo lejos y quedándose arrodillado en el suelo, tratando de no perderse en la oscuridad tan pronto.

-Tienes que irte, Hikaru. Rápido.- advirtió él.

-¿Hay alguien más que Lucemon?- preguntó rápidamente, esperando que Kaito se aferrara un poco más.

-No.- respondió él.- El señor Lucemon...- Kaito negó.- Él es el único...a veces parece hablar con alguien más, pero no sé, ¡agh! Hikaru, en serio debes irte ahora. No quiero atacarte. No otra vez.

-Lo volverás a hacer si no vienes conmigo.- exclamó ella, desesperada.

-No estoy listo.- susurró él, Hikaru iba a arrodillarse junto a él, tratar de razonar, de hacerle comprender que sentía su dolor, pero Kaito se levantó, y sus ojos ya no eran los mismos.- Pero cuando esté listo iré por ustedes y me encargaré de hacerles pagar a cada uno.

-No.- murmuró ella, frustrada, pudo haberlo salvado, pero...- Los salvaré, Kaito. Volveré por ti y Tsubasa.

-Y nosotros iremos por ustedes, pequeña.- sonrió él, ella sabía que no era él, porque no era nada parecido a la actitud que tenía hace unos segundos.

Hikaru presionó los botones correctos de su digivice detrás de su espalda.

-Los liberaré.- le prometió antes de que los digicodes la envolvieran.- "Llévenme con los chicos."


Una vez los códigos desaparecieron, la multitud de chicos casi la aplasta, corriendo de un lado y otro de ella, pero al parecer, ninguno la vio.

-¡Oigan~!- gritó, empezando a correr junto a ellos.- ¡Chicos, regresen! ¡Soy Hikaru!

-Hika.- exclamó Kotaro, volteando desde su punto en la extraña formación para correr que tenían.- ¡Deténganse!- gritó el chico, aunque ya se encontraba corriendo hacia ella, llegando a abrazarla fuertemente.- Santos Dioses, ¿qué pasó? ¿Estás bien? ¿Eres tú? ¿Viste a Lucemon?

-Ahm...Tsubasa me llevó a su cuartel general, por decirlo así; medio bien, pero no tan herida; obviamente soy yo y sí, vi a Lucemon.- respondió ella, respondiéndole el abrazo.

-Gracias a todos los Dioses, quería ir a salvarte, lo juro.- le explicó apartándose de ella, sólo tomándola de los hombros.- Pero en realidad me aterraba, es decir, acabo de llegar apenas y me dicen que vamos a enfrentar al jefe final.- se revolvió el cabello con la mano, realizando en lo que iban a hacer.- Me alegra que estes bien.

-¡Hikaru~!- y en menos de un segundo tenía a todos abrazándola y/o inundándola de preguntas.

-¡Bien, bien, calmados! ¡Estoy bien, cálmense!- exclamó, quitándoselos a todos de encima.- ¿Alguno puede ver las pequeñas heridas que deberían preocuparles y no estrujarme? Por todos los dioses.

-¿Heridas?- exclamó Taichi, preocupado.

-Nada grave, sólo me siento golpeada...Tsubasa me dio un mal rato.

-¿Podemos preguntar qué pasó? - le dijo Akira. Hikaru lo notó, eran los mismos ojos de preocupación que cargaban Ayame, Kyoya y ella, porque alguien muy querido estaba perdido, suspiró recordando las palabras de Kaito: "Mis dos problemas están con ustedes" Obviamente, omitió esa parte, pero les contó como Tsubasa la había llevado, de lo que habían hablado y…había suavizado la parte en la que Kaito sufría por querer desafiar a Lucemon.

-Nuestro más grande chance de recuperar a Kaito está frente a nosotros, ¿por qué no nos estamos apresurando a pelear? - exclamó Kyoya, una vez que acabó de relatar.

-Queremos rescatarlo, al igual que tú. - el menor de los hermanos Minamoto lo miró, casi con desprecio, hizo callar a Akira por un momento, pero el pelirrojo dejó de mirarlo para así poder continuar, con voz más apagada. - Ni tú, ni yo podemos hacerlo. - le dijo. - Ambos lo arrastramos a ese estado, queramos o no darnos cuenta de ello, Kyoya.

-Akira tiene razón. - apoyó Taichi.- Es decir, no los estoy acusando de nada, lo siento- se apresuró. - Pero además de que Kaito reacciona…negativamente a ustedes, necesitamos que tú, Kyoya, te encargues de Tsubasa.

-Al final de cuentas, eres el portador del Digispirit que contrarresta al suyo, son equivalentes en poder. - señaló Bokomon.

-Pero no he obtenido mi Digispirit bestia.

-Y que sepamos, Duskmon tampoco. - dijo Hikaru.

-Pero él ya tiene un enorme poder, aun así. - opinó Kiria. - No creo que Lucemon quiera liberar y arriesgar más datos hasta que sea absolutamente necesario.

-Pero si lo presionamos a tal grado…no tendrá más recursos- dijo Yu. - No más armas secretas, conoceremos todo su arsenal y sabremos que ya no queda nada más que vencerlos de esa manera.

- ¿Estás diciendo que vayamos a molernos los unos con los otros hasta que ya no les quede más opción que usar todo su poder y destrozarnos? - repitió Kotaro, preocupado por la nueva mente suicida de Yu.

-Nos retiraremos en ese punto a hacer un plan, en fin, ya conoceremos todo el de ellos.

-No es un mal punto…

- ¡Taichi, no! - exclamó Kotaro, porque sabía que aún si al castaño se le ocurría lanzarse a la boca del lobo pensando que era una buena idea, los demás lo seguirían por confiar en él.

-Creo que Yu tiene un punto, pero tampoco deberíamos arriesgarnos tanto. - opinó Ayame. - Algunos de nosotros todavía no tenemos ni siquiera nuestros digispirits bestia.

-Duskmon debe de tenerlos. - interrumpió Kiria.

-Más razón para pelear con él.

- ¿Hika? - preguntó Kotaro, esperanzado. - Tú peleaste con él, ¿qué tan mal nos iría?

La chica los miró, mitad de ellos era determinación y la otra mitad eran dudas, cosa de la cual no los podía culpar.

-Será en extremo difícil. - empezó. - Duskmon no estaba dando todo de sí, porque a pesar de todo, quería que me uniera a ellos. Mercurymon me ayudó un poco, por lo que tampoco puedo decir que resulté así de ilesa al enfrentarlo sola…- dudó, las cosas de líder eran parte de Taichi, pero justo ahora, la decisión de los demás dependía de su respuesta. Se mordió el labio, indecisa, antes de continuar. - No hay mejor plan… ¡pero no por eso vamos a rendirnos! - a Taichi le brillaron los ojos al mirarla, ese era justo el espíritu que debía de tener, el espíritu para guiarlos a todos. - Será difícil, sí, pero, ¿quién creyó que iba a ser fácil? Nos tenemos los unos a los otros y es lo que importa, mientras dependamos del otro en batalla, mientras nos cuidemos las espaldas…todo va a estar bien.


Ufff, bueno, yo de regreso con el drama mensual :v a partir de aquí nos llenaremos de angst entonces vayan preparando pañuelos, okay no xD

Bien pueeeees, aún me quedan muchas cosas que meter y planear porqueriza no se en donde poner cada cosa pero bueno, el tiempo lo dirá, por lo mientras son muy pequeñas cosas que algún día se atarán ;)

Como siempre, el titulo es de una canción, esta en Nightcore. Solía detestar este género pero bueno, cierta persona me hizo cambiar de opinión por lo que espero la escuchen, me gusto mucho y en especial es un ritmo para identificarse con estos dos chicos consumidos por la oscuridad.

Mit: Mujer! No te me mueras, por favor, que no tengo como pagarte el gasto médico :'v solo unos capítulos más, mujer, lo prometo :'v y bueno, te dije que me encantaron las frases, sin embargo las usé en el siguiente, creo, ya ni me acuerdo de que escribo :v no me mates plocs, tengo 11 niños que cuidar :'v

Espero publicar pronto, disfruten el fin de semana :v