ELIZA

Se despertó de repente en mitad de la noche sin motivo alguno. Cogió su móvil de la mesita para mirar la hora, las 5:17, podía oír como seguía lloviendo. Se giró hacia la derecha y vio a Alycia, la morena dormía plácidamente a su lado, completamente desnuda y boca abajo. Se quedó mirándola dormir durante un buen rato, estaba preciosa y Eliza no podía evitar sonreír mientras la miraba. Llevaba pensando bastante tiempo en darle la sorpresa de la suite pero no encontraba el momento oportuno hasta que por fin vio que aquella semana era perfecta. Le emocionaba el hecho de que a Alycia le hubiera hecho tanta ilusión, ese era el objetivo, que pudieran disfrutar de aquello antes de que la morena tuviera que marcharse. No entendía por qué se había despertado, se notaba cansadísima tras el trabajo y la cena, además habían hecho el amor hasta caer exhaustas, sintiéndose la una en la otra, complementándose, necesitándose. Volvió a sonreír mientras comenzaba a acariciarle la espalda con la mano, distinguió una tímida sonrisa en los labios de la morena pero no se despertó.

Siguió observándola de arriba a abajo.

"Tienes mucha suerte de tener a una chica así a tu lado" se dijo a sí misma.

A veces se preguntaba qué había visto la Alycia en ella, no se consideraba la chica más espectacular, ni siquiera la más simpática, era cierto que nunca había tenido problemas para ligar pero nunca nadie la había amado de la forma en la que lo hacía Alycia, solo de pensarlo le entraban ganas de llorar de emoción.

-¿Eres consciente de que pareces una psicópata mirándome mientras duermo?- preguntó de repente Alycia en un susurro y sonriendo sin incorporarse ni abrir los ojos.

-Siento haberte despertado- dijo Eliza sintiéndose mal.

-No has sido tu- dijo la morena abriendo los ojos y mirándola- Ha sido la lluvia.

Eliza agarró la sábana para taparlas a ambas, hacía un poco de frío, Alycia se incorporó colocándose de lado quedando una frente a la otra mientras la rubia le acariciaba el muslo con la mano lentamente. Miró los labios de la morena, observándolos y parándose en el lunar que tenía en la parte de arriba, casi imperceptible pero que la volvía completamente loca, volvió a mirarla a los ojos y se dio cuenta de que la morena también la estaba mirando a los labios, ambas sonrieron.

-Estaba pensando...- dijo Eliza sin parar de acariciarle la pierna- Que podríamos decirle a Jason que se busque a otras para rodar el final del episodio siete y quedarnos aquí las dos semanas follando y comiendo.

Alycia rió.

-Por mi perfecto pero en tu conciencia quedará el haber matado a Jason de un infarto.

-Que va, seguro que manda al FBI para que nos busque y nos traiga de vuelta- dijo Eliza.

-Y a la CIA si hace falta- dijo Alycia.

Eliza no podía dejar de mirarla, su corazón se aceleraba sin remedio mientras lo hacía. Suspiró.

-¿Que te pasa?- preguntó Alycia acariciándole la mejilla suavemente.

-Nada, me gustaría quedarme aquí para siempre- respondió la rubia.

-Ya pero hay muchas cosas por vivir ahí fuera ¿No crees?- dijo Alycia sonriendo.

-Sí, pero siempre y cuando sean contigo- dijo Eliza acercándose para besarla en los labios.

-Eso no lo dudes- dijo Alycia sonriendo en la boca de la rubia.

-¿Me vas a echar de menos durante todas las semanas que vamos a estar sin vernos?- preguntó Eliza, no había querido pensar demasiado en ello, ni siquiera había calculado cuanto tiempo iban a estar separadas, sabía que iba a ser bastante y con eso le sobraba, no quería saber nada más.

-No creo- respondió Alycia muy seria- Hay muchas rubias por el mundo.

-Pero mira que eres tonta- dijo Eliza riendo.

-Es la verdad- dijo la morena manteniendo su gesto serio.

-Que te pego ¿Eh?- dijo Eliza dándole un pequeño golpe en el hombro.

-¿Tu me vas a echar de menos?- preguntó Alycia.

-No- dijo Eliza.

-¿Seguro?- preguntó Alycia sonriendo.

-Segurísimo- respondió la rubia.

Alycia se incorporó rápidamente colocándose encima de Eliza, la rubia sintió su cuerpo desnudo sobre el suyo, se estremeció excitándose al instante. La morena entrelazó los dedos con los suyos y subió las manos por encima de su cabeza apoyándolas en la almohada.

-¿Seguro?- volvió a preguntar Alycia mordiéndole el labio inferior a la rubia.

-Ya te lo he dicho, segurísimo que no- dijo Eliza intentando no gemir.

-Madre mía que decepción- dijo Alycia haciéndose la indignada.

Eliza no la dejó continuar hablando y se incorporó un poco besándola en los labios, la morena se lo devolvió de forma pasional, introduciendo la lengua en su boca, jugando con ella.

-Te voy a echar de menos cada minuto de cada hora de cada día- dijo Alycia interrumpiendo el beso y mirándola fijamente a los ojos.

-Y yo a ti- dijo Eliza sintiendo tristeza pero a la vez la mayor felicidad por estar allí con ella en ese momento sin que absolutamente nada más importara.


El rodaje del final del capítulo siete fue duro, muy duro. Alycia lo pasó mal y ella también, ninguna de las dos quería despedirse de Lexa y menos aún tras una escena tan especial como era la del beso y el sexo. Alycia no pudo evitar llorar en la toma lo que hizo que todo fuera aún más pasional, en el equipo todo eran caras largas, más aún en la escena de la muerte de Lexa donde realmente parecía un funeral real. Richard, que era uno de los que siempre estaba animado en el set, apenas hablaba. Era cierto que ella y Alycia hicieron un gran trabajo a ojos de todos pero por dentro deseaban que aquel mal trago terminara cuanto antes. Al finalizar, se sucedieron las despedidas y las lágrimas, Alycia dijo adiós a todo el equipo, Teresa no pudo evitar llorar y le hizo prometer a Alycia que les visitaría aunque ya no estuviera en la serie a lo que Alycia respondió que sin ninguna duda.

Eliza miraba todo deseando que fuera un mal sueño y a la vez esperanzada, orgullosa del gran trabajo que había realizado Alycia en las dos temporadas construyendo un personaje destinado a ser uno más y que había acabado convirtiéndose en el todo de muchísima gente de todo el mundo. Era una auténtica pena que en aquel momento estuviera despidiéndose de todos y de Lexa. No era justo pero la esperaba Fear the Walking Dead, Eliza suspiró, Lexa en otra cadena o en manos de otros guionistas seguiría siendo algo grandioso, los fans vinieron a su mente, lo iban a pasar muy mal.

"No es justo" pensó.

Acompañó a Alycia hasta el hotel ayudándola a recoger todas sus cosas y a repasar que no se dejara nada importante, su avión con destino México salía en unas horas. Apenas hablaron, simplemente compartían miradas cómplices y sonrisas cargadas de tristeza, no hacía falta nada más, lo cierto era que ninguna se atrevía a decir nada en ese momento. Llamaron a la puerta y Eliza abrió, Lindsey y Marie entraron como locas en la habitación y agarraron a Alycia tirándola sobre la cama y lanzándose ambas sobre ella. Eliza comenzó a reír y decidió tirarse encima también.

-¡No puedo respirar!- intentó gritar Alycia entre risas mientras la aplastaban.

-No te quejes ¡Somos tu harén de despedida!- dijo Lindsey que estaba situada entre Marie y Eliza. Tras unos momentos de locura e histeria general, que les vinieron de maravilla para olvidar la tristeza durante unos minutos, se levantaron de la cama aunque a Alycia aún le costaba respirar.

-Que sepas que ya estamos planeando ir a sitios para cuando coincidan nuestras agendas, hay muchas cosas que podemos hacer en Los Angeles o donde sea- dijo Marie dándole un abrazo a Alycia.

-Lo se- respondió Alycia sonriendo.

-Heda mía- dijo Lindsey lanzándose al cuello de la morena- te vamos a echar muchísimo de menos, vete contenta porque has creado uno de los mejores personajes de la televisión, todo el mundo lo sabe.

-Vale- dijo Alycia asintiendo emocionada.

-Y ahora coge esas maletas y vete a matar zombies pensando que son Jason- dijo Lindsey.

Eliza y Alycia comenzaron a reír.

-Lindsey...- dijo Marie llevándose una mano a la frente.

La despedida con Lindsey y Marie no se alargó mucho más. Alycia le dijo que no hacía falta que la acompañara hasta el aeropuerto pero Eliza inisistió, quería estar al lado de ella hasta el último segundo antes de que se fuera. Se agarraron fuerte de la mano durante todo el trayecto en taxi, como si no quisieran soltarse nunca, Eliza observaba como Alycia miraba por la ventana concentrada.

-No quiero que lloremos ¿Vale?- dijo Alycia girándose para mirarla y sonriendo- No es que me vaya a morir de verdad, solo me marcho unas semanas.

-Vale- dijo Eliza asintiendo. Le iba a costar no hacerlo, pero aún más le iba a costar volver al hotel sin ella y dormir sin ella a su lado después de haber estado haciéndolo durante meses. Tragó saliva y la agarró de la mano aún más fuerte.

Una vez dentro y antes de que Alycia pasara el control Eliza miró a su alrededor, se sorprendió de que nadie se hubiera acercado hasta ellas, supuso que era porque la gente iba bastante a lo suyo y era tarde. El momento que más miedo le había dado durante las últimas semanas había llegado, antes de poder reaccionar o decir nada Alycia comenzó a llorar y Eliza la abrazó con fuerza.

-¿No habías dicho que no teníamos que llorar?- preguntó Eliza.

-Ya, pero no lo puedo evitar- dijo Alycia sin soltarse del abrazo.

-Seguro que nos vemos antes de lo que pensamos- dijo Eliza separándose y agarrando el rostro de la morena con ambas manos.

Alycia asintió.

Eliza acercó sus labios a los de la morena besándola suavemente y notando las lágrimas de la otra en su cara al hacerlo.

-Te quiero- dijo Eliza apoyándo su frente contra la de Alycia y cerrando los ojos.

-Yo también te quiero- respondió Alycia un poco más calmada.

Eliza la miró fijamente a los ojos, a aquellos ojos verdes que la conquistaron desde un primer momento, los mismos que hacían que se le parara el corazón, aquellos que con una simple mirada podían plasmar cualquier sentimiento, a Alycia no le hacía falta abrir la boca, hablaba mirando. Era un don, algo maravilloso.

-Ve, que al final vas a perder el avión- dijo Eliza con un nudo en la garganta, no quería llorar, no quería ponerse mal y que Alycia la viera así antes de irse.

La morena volvió a besarla como si quisiera absorver su alma por completo y Eliza lo hizo de la misma manera.

-Tu carrera empieza aquí cariño, y va a ser absolutamente impresionante- dijo Eliza justo antes de que Alycia sonriera sin dejar de llorar y comenzara a caminar hacia el control. Eliza se quedó allí parada, esperando, la morena se giró y le dijo adiós con la mano desapareciendo entre la gente.

Eliza se dirigió hacia la salida del aeropuerto, sentía un fuerte dolor en el pecho que no podía controlar, nada más poner un pie en la calle vió que llovía con fuerza, se quedó allí parada bajo la lluvia, miró hacia arriba con los ojos cerrados sintiendo el agua en su rostro y entonces sí, comenzó a llorar desconsoladamente.


4 Meses después

ALYCIA

Estaba sentada en el porche de la nueva casa de su madre, siempre habían vivido en Sidney pero su madre había decidido irse a vivir a las afueras de la ciudad, en concreto a una pequeña casa preciosa frente al mar, según le había dicho estaba harta de ciudad y prefería conducir media hora más todos los días con tal de volver a casa y tener aquellas vistas. La verdad es que era precioso, adoraba Australia, odiaba no poder ir más a menudo, estaba demasiado lejos y su agenda de trabajo no se lo permitía, lo cierto era que no le permitía prácticamente nada. Suspiró intentando reprimir las lágrimas.

Tenía únicamente tres días de descanso del rodaje de la segunda temporada de Fear the Walking Dead, uno ya lo había perdido prácticamente en el vuelo de ida y otro lo perdería a la vuelta por lo tanto estaría con su madre únicamente un día pero no le importaba, solo llevaba en casa unos minutos y ya se sentía algo mejor. Cuando le dijeron que tenía tres días no dudó ni un instante en comprar los billetes y, sin duda, había sido una gran decisión. Llevaba demasiado tiempo sin ver a su madre y sin contarle muchas cosas, demasiadas, cerró los ojos deseando que todo fuera felicidad pero el dolor se apoderó de ella sin poder evitarlo.

En su cabeza y su corazón aún retumbaban las últimas palabras que Eliza le había dicho hacía una semana.

"A veces, el amor no basta".

Se llevó ambas manos a la cara, no quería que su madre la viera hecha polvo. Volvió a mirar al mar, unos niños jugaban con una cometa y no podían dejar de reír a pesar de que no se les daba demasiado bien, intentó sonreír pero no pudo.

Tras el rodaje de su último episodio en Los 100 todo fue muy complicado, a Eliza la absorbió por completo el trabajo, y aún seguía en ello puesto que el final de temporada aún no se había rodado, y ella no tenía ni un respiro. Habían hablado cada vez que podían, cada vez que coincidían y se habían visto únicamente dos veces en cuatro meses y apenas durante un día. La agenda de Alycia era un completo caos y el estar en México y salir en todos y cada uno de los capítulos de Fear no ayudaba. Para colmo tenía también previsto el rodaje de una película en Berlín y los proyectos de Eliza no se quedaban atrás, a cada cual más lejos la una de la otra.

Ambas sabían que aquello no era una cosa precisamente temporal, todo lo contrario, acababa de empezar, les había venido de golpe y era demasiado grande. Todo ello comenzó a minar la relación, a traer tristeza a ambas, soledad y ansiedad por querer mantener algo que no hacía más que complicarse día a día. Las fechas no coincidían, los horarios tampoco y las llamadas pasaron a ser más lágrimas que alegría. Cuando se dijeron la una a la otra los proyectos para los futuros meses la bomba explotó del todo. Por su mente pasó el momento en que todo se derrumbó:

Estaba esperando en su piso a la rubia, estaba nerviosa, triste, en el fondo de su alma sabía lo que iba a ocurrir, ambas lo sabían. Eliza llamó a la puerta y Alycia abrió abrazándola con fuerza nada más verla y la rubia actuó de la misma manera, la invitó a pasar y se dio cuenta de que Eliza no levantaba la vista del suelo, apenas tenían unas horas y no se respiraba felicidad por ninguna parte, únicamente tristeza. Alycia sintió dentro de su cuerpo lo mucho que la amaba, quería besarla pero no lo hizo, solo empeoraría las cosas.

-Ninguna de las dos nos merecemos esto...- dijo Eliza comenzando a llorar. Alycia se acercó para abrazarla pero la rubia dio dos pasos hacia atrás dirigiéndole una mirada que suplicaba que no lo hiciera. Alycia se quedó allí parada.

-Dime que deje Fear y lo haré- dijo Alycia comenzando a llorar también.

-¿Estás loca? No vas a dejar nada ni yo tampoco- dijo Eliza.

"Excepto la una a la otra" pensó Alycia. Su corazón comenzó a latir muy fuerte, tenía ganas de vomitar.

-Dime que hago, dime que hago para dejar de pensar en ti cada día, para dejar de torturarme con el hecho de que cada vez que tengo pensado algo para las dos surge otra cosa nueva que impide que nos veamos o que estemos juntas- dijo Alycia sintiendo que se iba a morir allí mismo.

-Es una agonía que no podemos alargar, esto no va a hacer otra cosa que empeorar, empalmamos rodaje con rodaje en un momento en el que necesitamos y debemos trabajar- dijo Eliza rota por completo.

-Y ya está, nos rendimos- dijo Alycia.

-No es rendirse Alycia, es lo que hay, es lo que está pasando. Puedo decirte que te quiero como jamás podré volver a querer a nadie en mi vida y salir de aquí pensando que estamos juntas y que estamos bien cuando en realidad sería alargar el sufrimiento de algo que nos está consumiendo a las dos, lo sabes- dijo Eliza casi sin poder hablar.

Alycia sabía que era cierto, tenía momentos de negación pero era cierto.

-Nos estamos liberando la una de la otra para poder vivir y respirar, puede que la vida nos vuelva a juntar en algún momento pero ahora mismo es imposible- dijo Eliza.

-¡¿Acabas de llamar a esto liberación?!- preguntó Alycia gritando enfadada.

-Lo será, llegará un momento en que lo será- dijo Eliza volviendo a agachar la mirada.

-¡Pero yo te quiero!- dijo Alycia gritando y gesticulando con las manos.

-¡Y yo a tí y lo sabes!- dijo Eliza gritando también- ¡Pero no podemos estar así, no podemos estar muertas en vida sin disfrutar de nuestro trabajo, de las nuevas oportunidades y de la vida por culpa de todo esto!

-Siento que no puedo respirar porque necesito que estés conmigo y me tortura ver que no puede ser- dijo Alycia sin parar de llorar.

-No podemos estar así, no podemos- dijo Eliza.

-Se de sobra que no podemos estar así pero me jode, me destroza, estoy destrozada y solo puedo pensar ¿Y ya está? ¿Esto es todo?- dijo Alycia sintiendo como su mundo se derrumbaba.

Eliza iba a decir algo pero finalmente no lo hizo y se dirigió hacia la puerta del piso abriéndola y mirando hacia la morena antes de salir.

-Yo te quiero y tu me quieres- dijo Alycia con un hilo de voz. La mirada de Eliza antes de comenzar a hablar le destrozó el corazón por completo.

-No vamos a desaparecer la una de la vida de la otra- dijo Eliza intentando no llorar sin éxito- Pero, a veces, el amor no basta- dijo justo antes de irse cerrando la puerta tras de sí.

Alycia se quedó allí de pie llorando, quería correr tras ella pero no lo hizo, sentía que nada importaba ya, habían decidido rendirse porque el sufrimiento había llegado al límite soportable para ambas. "A veces el amor no basta", repitió de nuevo esas palabras en su mente, seis palabras que habían terminado de destruirla por completo.

Seguía mirando a los niños jugar a la cometa, habían mejorado y ya estaban volándola sin problemas, se sintió orgullosa a pesar de que no los conocía de nada. Había pasado una semana desde que Eliza y ella tuvieron esa conversación y únicamente habían hablado por whatsapp un par de veces para preguntarse como estaban y responderse ambas con un escueto "bien".

Se levantó de la silla y apoyó las manos en la barandilla del porche cerrando los ojos y respirando profundamente, sintió de nuevo que el rodaje de Los 100 había sido una burbuja y que cada vez que terminaba se rompía destrozándolas a las dos, pero esta vez era definitivo porque su andadura en Los 100 había terminado. En varias ocasiones había tenido el impulso de hablarle a Lindsey pero no quería molestarla, Eliza estaría pasándolo igual de mal que ella y no quería empeorar las cosas. Le hablaría en algún momento pero había decidido esperar un poco más porque en aquel instante sentía que no tenía fuerzas ni para respirar, porque todo se había acabado a pesar de que aún se querían con locura.

A veces quería ir a buscarla pero la cabeza ganaba al corazón dándose cuenta de que Eliza tenía razón cuando dijo que solo serviría para volver a separarse y alargar aún más la agonía y el sufrimiento.

-Cariño ¿Quieres que te haga unas tostadas con el café?

Se giró para mirar a su madre, estaba allí de pie frente a ella y la miraba sonriendo, le había dado una sorpresa, se la veía feliz, todo lo contrario que ella. Se acercó para abrazarla y una vez en sus brazos comenzó a llorar, su madre no le dijo nada, simplemente dejó que se desahogara. Tenía muchas horas por delante para contarle que sentía que había perdido lo más importante de su vida, que las circunstancias se habían empeñado en que no pudiera ser, que la seguía amando con todo su ser y siempre lo haría pasara el tiempo que pasara, que estaba rota de dolor, un dolor que parecía que no se iba a ir nunca y que, al parecer, a veces el amor no es suficiente.

Ha tardado un poco en llegar la actualización pero como veis aquí está. No me odiéis mucho. Gracias por seguir leyendo la historia y por los comentarios.

Twitter: Elegarvi