Viernes 07 de abril de 2017, Bosque de Tulivia 2:45 A.M. Hora local
El aire era pesado, algo se interponía entre su nariz, boca y el aire; parecía un trozo de tela gruesa, apenas conseguía aspirar algo de oxígeno a través de los espacios vacíos de las hebras. Sus brazos y piernas, así como todo su tronco y su cabeza estaban firmemente asegurados con correas. El sonido de un chirrido metálico se acompasaba al movimiento que unas ruedecillas. Las podía sentir porque yacía preso sobre el objeto que las tenía; las pequeñas imperfecciones en el piso solo alcanzaban a inquietarlo todavía más.
Existían varios tubos fluorescentes cuya luz era lo suficientemente intensa como para obscurecer las secciones del corredor que no gozaban de un alcance óptimo. Alguien lo estaba llevando a través de un pasillo; moviendo sus ojos, trato de identificar a quien sea que fuese.
Estaba dentro de un traje grueso, la cabeza estaba protegida por una especie de cubierta semicircular que rebasaba el tamaño de su cabeza; al frente de esta se hallaba una barrera semitransparente de algún material plástico. Pudo observar sus ojos, eran de color rojo; sin embargo, las pupilas completamente engrosadas, una respiración agitada y unos movimientos veloces en la boca pronto le contagiaron de un temor insospechado hasta ese instante.
Trató de hablar; pero las mismas barreras que interferían en su respiración, hacían de sus palabras incomprensibles, tenues. Además, el sujeto parecía ser completamente indiferente a ellas.
¿Dónde estaba? Se preguntó en ese instante… no podía recordar nada en absoluto. No tardó en recordar que podría salir de allí con completa facilidad. Se concentró en transportarse cerca de Tulivia… o al menos detrás del sujeto que lo estaba llevando. Hacerle unas cuantas preguntas sería útil en esas circunstancias.
Su respiración comenzó a agitarse al entrar en cuentas de que su magia era inútil, no se efectuaba no tenía función en absoluto. Fue entonces que sus extremidades comenzaron a forcejear inútilmente con las correas que lo mantenía prisionero.
De pronto la punta de sus pies, así como la sección frontal de la camilla, golpeaba con una puerta doble que se abría de inmediato, dejándole pasar hacia otro corredor. Trató de gritar mientras aplicaba toda la fuerza que tenía en intentar librarse. Nada funcionaba.
Finalmente, el viaje llegó a su fin, la puerta doble final se abrió – sabía que lo era de algún modo – En el centro de una habitación casi completamente obscura, se hallaba una fuente de luz de forma circular, todavía más fuerte que las del pasillo. La camilla se posicionó debajo de dicha luz. No tardaron en llegar otras personas, lo supo por el sonido de sus suelas de goma contra el piso; teniendo un rechinido demasiado agudo como para ignorarlo. El sudor brotaba de sus poros; algo estaba mal.
¿Dónde estaba? Se preguntó por segunda vez, sin dar respuesta, sin siquiera poder pensar en algo más allá de los humanos aproximándose hacia la camilla.
Comenzaban a hablar; sin embargo no entendía nada en absoluto, no reconocía el idioma en absoluto. Sin embargo, el sonido que emitían aquellos humanos era poco viable para que formaran parte de palabras en cualquier idioma, pues era extremadamente difuso, retumbaba en sus oídos y mientras más tiempo pasaba sin entenderlos, más se inquietaba al respecto.
Suéltenme. Trató de decir inútilmente, sus palabras eran todavía menos entendibles que la de aquellos humanos.
¿Dónde estaba? La pregunta regresaba a su cabeza de forma superficial, sin siquiera preocuparle. Continuaba tratando de liberarse. Los humanos se veían entre sí. Más aterradora era la idea de que se entendían entre ellos. Movían sus manos señalando algunas áreas de su cuerpo, pronto levantaron entre ellos una serie de instrumentos médicos. Sus ojos se abrieron instantáneamente al entender qué pasaría.
Puso todas sus fuerzas en liberarse; sus gritos no se merecían ni una pizca de atención. Los humanos, ajenos a toda compasión posible, acercaron sus manos con una firmeza y seguridad cruel, no les movería en lo más mínimo el hecho de cortarlo por la mitad. No era humano, no era un ser que sufriera, era eso extraño que debe ser estudiado, eso extraño que debe ser entendido, eso extraño que debe someter a la ley humana.
Ante el peligro inminente, sus ojos observaron la luz blanca, recordó lo sucedido con ese tal Sombra en el hexágono. Se concentró, su vida le valía en ello. Ignorar el sonido del instrumental siendo movido, ignorar las pisadas, los comentarios fríos y llenos de la pasión del saber humano. Mantener todo ello a raya sería lo que definiría su vida o muerte. Gloom Wane… ese es mi nombre, soy un demonio… soy un demonio… palabras eran poco originales pero lo bastante eficientes para mantener su atención enfocada en una sola cosa: liberarse, salvarse.
De pronto todo su alrededor era percibido, desde el aspecto general de todos los humanos a su alrededor hasta el interior de sus cuerpos, los átomos de los materiales cercanos, las ondas de la luz y colores que un ojo humano no alcazaba a ver. Allí estaba el sentido de la vista que tanto diferenciaba a los demonios, esa era una señal incuestionable: había recuperado su magia.
En menos de un segundo, su cuerpo se esfumó, dejando atrás las correas que le mantenían inmovilizado. Una campo de fuerza empujó a los humanos directo contra el piso, no tenía caso matarlos. Gastaría energía innecesariamente y con la que tenía apenas lograría librar una batalla como en el hexágono.
La puerta doble se abrió con sus dos manos. ¿Valía la pena cambiar de forma? Al ver una cámara de vigilancia en la pared enfocándolo la respuesta fue un inmediato sí. Sus extremidades, tronco y cabeza cambiaron, la cola y las alas podrían venir luego; debía economizar, un gasto innecesario podría condenarlo.
Corrió por los pasillos; sin embargo, no había señales de vida cerca, las habitaciones cercanas solo tenían pacientes de enfermedades completamente normales, cáncer, apendicitis, unos sujetos que se recuperaban de operaciones intensivas… nada inusual. ¿Por qué? Su mente divagó mientras recorría los pasillos a toda velocidad. Las garras de su pie dejaban marcado el piso rasgándolo, las plantas de sus pies mantenían una alta fricción. Pero no había ni médicos, ni guardias, ni humanos armados. Hasta que finalmente llegó a una puerta doble que llevaba a la salida… un hospital de una sola planta… algo no andaba bien.
Las puertas fueron abiertas abruptamente, las bisagras de una fueron extraías, dejando a la puerta a medio caer. Ni bien llegó afuera, el frio se apoderó de inmediato del cuerpo del demonio. No podía comprenderlo, afuera estaba lloviendo; pero no habían ni edificios ni carretera, solo un camino de tierra que adquiría un tono café obscuro a medida que el agua se combinaba con la tierra para formar lodo y fango; las nubes grises en el cielo impedían el paso de una buena parte de la luz. Sus ojos buscaron señales de humanos pero solo hallaron un cuerpo moviéndose a duras penas… era humano.
Un momento, al ver un mechón de su cabello, se transportó hacia el lugar. Sin importarle ya economizar su energía, sus alas blancas emergieron; su cabello era rojo y dorado, reconoció detalles del mismo. Identificándola sin problemas.
- ¡Sunset! – Gritó para hacerse escuchar.
No era su hermana, era la humana análoga de esa dimensión. Las manos de Gloom Wane pronto la rodearon para ver por qué no le respondía. No podía percibir nada… estaba ciego ante el problema que aquejaba a la humana que más le importaba en ese mundo; sus ojos demoniacos no tardaron en visibilizarla, escapaba a su visión, a sus sentidos más desarrollados. No dudó un solo instante en regresar a sus ojos humanos.
- Sunset… mírame… debemos salir de aquí. – Dijo de pronto el demonio, recordando la situación en la que se encontraba desde hace unos minutos.
Sin embargo, no había respuesta, solo el rostro inmóvil enlodado de la fémina; cuya expresión era todavía más ilegible que su cuerpo. No… no podía estar muerta. Sus ojos estaban abiertos, miraban el cielo.
Tomo a la fémina entre sus brazos, pensó en el lugar más seguro al que podían ir y se transportó de inmediato. No importaba más su magia, solo que Sunset estuviese a salvo. Entonces observó que estaba dentro de un lugar inundado por la obscuridad nocturna. Podía sentir su cuerpo nuevamente, podía leerla y percibir que en ella nada había extraño, aunque la adrenalina estaba en un nivel elevado, su corazón latía con fuerza y sus músculos estaban tensos.
- ¡Suéltame! – Gritó la fémina golpeando con la planta de su pie en el estómago del demonio. Quien obedeció de inmediato.
Sunset no retrocedió, se quedó observándolo, dispuesta a salir corriendo o defenderse frente a cualquier indicio que mostrara el demonio.
- Estás bien… - Susurró el demonio sin evitar sentir alegría al respecto.
- Estuviste hablando dormido; vine a ver si estabas bien y de pronto me atacas…
- No es lo que crees… ¿Tuve una pesadilla? – Desvió la conversación Wane completamente intrigado.
- Mira tus ojos. – Le replicó la fémina usando la cámara y la pantalla de su teléfono como un espejo.
Los ojos de penumbra; sorprendido, el de cabello negro con violeta se volteó hacia otro lado, no deseaba asustarla ni nada en absoluto.
- Mira, me traes aquí prácticamente a la fuerza, me sacas de un lugar donde estaba cómoda y ahora, me hablas de una pesadilla. – La voz de Sunset Shimmer se elevaba, algo que Wane no soportaba, pues significaba que estaba furiosa con él.
- Sunset no entiendes lo que está pasando. Estamos en verdadero peligro. – Aclaró el ahora hombre de ojos turquesa observando cómo la fémina cambiaba de postura ante su cambio repentino; reclinando más peso en un lado de su cuerpo, sus caderas se curvaban y sus brazos se cruzaban, sus ojos lo observaban con completa atención.
- ¿Sabes que Sunset te dará una paliza cuando sepa que prácticamente me secuestrase cierto? – Señaló de pronto la humana; dando a entender una directa amenaza al demonio, quien no supo cómo responder exactamente.
- Te traje aquí porque es el lugar más seguro… sé que debes sentir odio hacia mí; pero no me importa… estás bien y con eso me basta. – Arguyó el demonio comenzando a pensar en alguna vía de solución; todo se había complicado y el peligro estaba más próximo que nunca.
- ¡Basta! ¡Desearía no haberte conocido a ti o a tu endemoniada hermana! – Gritó de pronto la mujer dándose media vuelta para dirigirse a la salida de aquel lugar.
- Yo no… si no hubiera pasado… yo no estaría aquí. – Susurró el demonio, mirando atentamente a la contraparte humana de su hermana.
Sunset de pronto se percató del hecho fundamental de que aquel no era el Gloom Wane que había conocido; por mucho que llegara a parecerse a él.
- Desde que los conocí, tú y tu hermana han hecho todo lo posible por arruinar la vida que llevaba. – Expresó la de ojos turquesa alejándose hasta donde se lo permitía aquel lugar extraño.
El lugar, se parecía mucho a una cabaña vieja, costaba creer que Wane la había hecho en un solo día; claro que con esos poderes todo era posible. Esta Sunset era todavía más transparente que su hermana, le mostraba su odio con completa facilidad, sin dubitar. Su hermana lentamente cedía ante la realidad; pero la Sunset que tenía en frente quizás nunca lograría perdonarles, aunque en realidad, era cierto todo lo que decía.
- Lo siento, cada día pienso en todo lo que te hicieron pasar. Entiendo tu odio… pero como ves, no puedo hacer mucho por cambiar la situación; tampoco soy el Gloom Wane del que te enamoraste. Lamentablemente. – Aclaró el demonio comenzando a acercarse a la fémina para evitar que saliera por la puerta.
- Solo eres la persona que más me ha lastimado; con un demonio Wane… qué esperabas lograr cuando fuiste a mi casa con Sunset Shimmer después de que ella me hiciera perder la razón. – Sacó a la luz de pronto la de cabello en coleta, logrando llegar a un punto inesperado por su interlocutor.
- No lo sé… era… soy un ingenuo. El mundo humano es más complejo de lo que Wane pensó alguna vez. – Aclaró el demonio, rebuscando en su memoria los recuerdos exactos de ese demonio ya desvanecido en el tiempo.
- Era diferente a todos los tipos que conocí, era atento, era tierno a su manera y siempre mantenía la calma… tú… eres todo menos él. – Sentenció finalmente la fémina cuyos ojos finalmente se cruzaron con los de su captor, retrocediendo ante su presencia. El simple hecho de pensar en que este tratase de ponerle una mano encima era repudiable.
- Lo sé Sunset… por más que intento no puedo ser como él… soy alguien diferente. Soy yo. – Se disculpó el de ojos turquesa ahora bloqueando la salida. Sus palabras fueron emitidas de forma fulminante, no podía negar ni ignorar el dolor que le producían las palabras de aquella humana.
- Ya déjame ir Wane… no vas a lograr lo que te propones… - Sentenció finalmente Sunset en tono de ruego ya amenaza al mismo tiempo, percatándose de lo mucho que podía lastimarlo. No podía ser tan miserable como esos dos.
- Solo quiero salvarte. He asumido que no puedo hacer que me ames como lo amabas a él. – Cierto, profundo, doloroso. El demonio apenas pudo pronunciar esas palabras en medio de la obscuridad que se cernía sobre el bosque de Tulivia.
- Si hay peligro, dime cuál es, dime qué piensas hacer trayéndome a un lugar tan escalofriante. – Cuestionó la mujer de ojos turquesa poco antes volver a recorrer desde la puerta hacia un sillón cercano.
- El gobierno de tu país sabe de la magia. – La expresión de Wane cambió de pronto, sus ojos se centraron en los de Sunset, penetrantes, sus músculos tensos y la mandíbula ligeramente elevada fueron la expresión que cambió el flujo de la conversación. – Ellos sospechan de los demonios y también están buscando todo lo relacionado con la magia. En el momento en el que ellos sepan nombres irán detrás de mi hermana, de sus amigas, de ti y de mí… Sunset, los humanos son criaturas complejas. – Explicó sintiendo el frio de la mirada en los ojos de la humana.
- Esto es culpa de ti y de tu maldita hermana. – Sentenció Sunset, maldiciéndose por haber cruzado su vida con seres tan despreciables; ahora podría estar en otro día normal de su vida pasada, feliz, independiente…
- Sí… lo es. Pero tampoco es como si pudieras salir de este embrollo tú sola. Sunset, entiende que te quiero sacar con vida de esta. – Declaró el de cabello negro y violeta, su voz era más ya un ruego que una afirmación.
- ¿De qué? Es mi gobierno, no es como si fuesen a…
- Claro que lo es. En el momento en el que una vida puede salvar cientos de miles o millones es cuando los individuos no cuentan para nada. Tu gobierno ha hecho atrocidades para mantener la seguridad de tu país; sé que tú no serás un dilema moral para ellos. – Explicó Wane cruzando los dedos de sus dos manos y reclinándose con sus codos sobre sus rodillas; el sofá, por muy cómodo que fuese no lo alejaba del sentimiento incómoda que le traía imaginar a todo ese sistema tras de él y las personas que más amaba.
Era destacable que el demonio hubiera poblado la cabaña de tantos objetos en tan poco tiempo. Mesa, cubiertos, trastos, una cama cómoda, algunos cuadros en las paredes; salvo por electricidad y una superficie cómoda que pisar, o la calidad de las paredes, había hecho un milagro en tiempo record.
- Por qué estás tan seguro. – Preguntó la mujer al hombre mientras se paseaba por el pequeño espacio que era la sala de aquella cabaña improvisada.
- Sé que es tener poder Sunset, hay decisiones que se deben tomar sin vacilar. Cosas como la vida, el amor, la tolerancia, el respeto no importan. Aquí estás lejos de su alcance, al menos por ahora. Y te aseguro que te sacaré de este problema. Solo tengo que trabajar con mi hermana. – Dijo de pronto, era imposible no notar una ráfaga de esperanza en los ojos del hombre que ahora se levantaba para tratar de alcanzar a la mujer que de inmediato rayó la distancia con sus brazos.
- ¿Por qué me hacen esto? ¿Por qué a mí? – Le preguntó de pronto la mujer haciendo un conteo rápido de todo lo perdido a raíz de aquel par de hermanitos demonios.
- No fue mi intención hacerlo. Wane actuó acorde a la situación, jugó sus cartas y terminó sacrificándose por mi hermana… yo soy el resultado de la culpa que ella tenía. Ella también trató de arreglar las cosas contigo. – Trató de defenderse el demonio, teniendo en realidad pocas esperanzas de escapar del juicio de la humana a la que tanto amaba.
- Solo después de mandarme al loquero… son unos monstruos Wane y algún día pagarán por eso. – Concluyó la mujer poco antes de darle la espalda para ir a su cama. – Lo que sea que hagan… dense prisa. No aguantaré mucho aquí.
- No te lo niego. – Susurró el demonio saliendo de la cabaña para ir a caminar.
No tenía energía para alcanzar a transportarse directamente a Equestria, tenía pasaporte; pero este yacía con el nombre de Gloom Wane y no podía falsificar otro porque su existencia dentro del sistema solo se limitaba a esa identidad; la vigilancia de los humanos era lo suficientemente buena como para saber quién era precisamente. Era arriesgar el todo por el todo.
"Hermana" pensó para sus adentros, cuestionándose si era una buena idea tomar todos los riesgos para transmitirle lo que había investigado ¿Y si no le creía? ¿Y si la ponía en peligro también a ella? Se llevó una mano a la cabeza, para agarrar sus cabellos… bien, Sunset Shimmer estaba a salvo temporalmente; necesitaba de su hermana para salir del embrollo en el que estaban metidos.
Tomó una decisión en ese preciso instante. Sunset fue sorprendida al aparecerse en su dormitorio; estuvo a punto de levantarse y ponerse a la defensiva, pero el demonio se sentó en una silla para después hablar:
- Sunset… escúchame… no te alejes de este bosque; aquí estarás a salvo…
- Mi celular no funciona... – Expresó la fémina.
- Precisamente por eso… - Le subrayó Wane mirándola a los ojos directamente.
- Pero ¿Se supone que debo estar aquí por cuánto? ¿Un día? – Cuestionó de forma impaciente la mujer.
- Tres como máximo, volveré con mi hermana y veremos qué podemos hacer. – Fue la respuesta del demonio.
- Por qué no simplemente desapareces y te apareces allá… como cuando me trajiste hasta aquí. – Cuestionó con desdén la fémina de cabello bicolor.
- Porque no tengo energía; no puedo transportarme tan lejos ahora. – Explicó de forma breve el demonio mientras se levantaba de la silla.
Seguidamente, el demonio sacó una de sus identificaciones. La necesitaría solo para salir de Tulivia… podría hacer el viaje con completo anonimato después de eso. Respiró profundamente, replanteando la situación…
No había otra manera; mientras más antes pudiera contactar con Sunset Shimmer, más problemas podrían solucionar.
- Qué conveniente. – Sentenció Sunset con ironía poco antes de apartar la vista de Gloom Wane y darle la espalda para volver a tratar de conciliar el sueño.
- La verdad no es para nada conveniente… pero te prometo que una vez que todo esto pase, haré todo lo que esté en mis manos para reparar los daños que te hemos ocasionado.
Una última mirada a Sunset antecedió a su desaparición; le esperaba un viaje que iniciaría en el aeropuerto internacional de Tulivia.
/* Canterlot, Equestria. Viernes 07de abril de 2017 22: 57 hora local.
¿Qué es lo que miramos en los ojos de los demás?
Esa era una pregunta tan ligera, pero al mismo tiempo, tan trascendente. Tan simple de responder y al mismo tiempo tan liberadora de uno mismo… en este caso, de una misma.
Pinkie estaba feliz, sus ojos resplandecientes brillaban al ritmo de la música; la tomaba por la cadera con su mano derecha; sus manos eran relativamente suaves. Twilight estaba apenada, tenía unas cuantas dificultades en sus movimientos, estos eran algo torpes; sin embargo se esforzaba en mantener el ritmo junto con ella.
Rainbow Dash estaba eufórica, sus ojos prácticamente no podían dejar de enfocar a las tres, especialmente en sus rostros, cómo no hacerlo. Estaban haciendo un gran ridículo y eso era lo divertido, incluso para ellas.
Las razones por las que lo hacían eran así como los ojos de Fluttershy, difusos, su timidez le hacía guardar parte de toda la picardía dentro de su mirada; sobre todo cuando fue ella la que sugirió la canción que estaban cantando, quizás era el hecho para nada complejo de divertirse, no había que pensarlo dos veces, solo hacerlo.
Karaoke K.O. era el nombre de la aplicación; simple y llanamente se componían dos equipos, y, mediante un reconocimiento del mantenimiento del ritmo y la letra se determinaba quien ganaba [NA: Ni idea si la aplicación existe; sigo la regla general, si se te ocurre, alguien más ya lo ha hecho] El problema era que después del pop, casi siempre era muerte súbita.
- Chicas… yo me sé esta parte… ustedes solo me siguen en el coro. – Susurró Pinkie poco antes de que iniciara la pista.
[NA: Lo sé, aprecio mucho la música de las américas y me siento viejo por mostrar uno de mis favoritos. Aquí tratamos de: Akwid: Sin ti]
La música Surequestriana era relativamente popular, mas ni Sunset ni Twilight tenían idea de la que estaban escuchando.
- Chicas, primero viene el coro… síganme. – Guió la fiestera.
- Aunque tú no puedas ver, yo te esperare – En un inicio, el trio apenas pudo acoplarse.
- Sé bien que te lastime, eso siempre recordaré. Soy culpable, siempre fui; por eso estoy aquí. – A duras penas Twilight o Sunset pudieron igualar los tonos de voz y extensiones… estaban a punto de perder la paciencia.
- Dame otra oportunidad; no quiero estar sin ti. – Estaban ambas a punto se soltar la toalla.
- Voy yo… esperen mi señal – Susurró Pinkie Pie antes de empezar.
- No tengo ninguna duda, de lo que has hecho con tu vida. Mataste la esperanza que contigo yo tenía. Suspiraba… cada vez que me decías, que tus ojos eran míos y que tu vida era mía. – De un momento a otro, la fémina de cabello rosa levantaba una de sus manos, curvándola levemente para moverla, de su pecho hacia el pecho de Twilight.
Una curiosidad de Pinkie Pie, era que jugaba al Karaoke K.O. Con mímica, era como si realmente estuviera cantando con todo el corazón, cosa que a veces conmovía, a veces daba risa y en ese instante, incomodaba a sus compañeras de equipo.
- Reconocía que eras toda una mujer, qué tonto fui al creer que nunca te iba a perder. Creía que lo tenía todo, a mi modo, pensaba compartir contigo – Entonces se volteó para observar a Sunset Shimmer y llevando una de sus manos a la espalda, dibujando una trayectoria curva sobre su cabeza, hacía el ademán de arrojar algo a la basura – ya ni modo. Nunca desconfié de ti… así, tampoco esperaba que me fueras a mentir – Los ojos de la fiestera se entristecían en una suerte de acto bastante bien realizado.
- Aunque fuiste todo para mí, sabía que todo acabaría en el tiempo de tu partida. Manejando loco, borracho por tu ausencia. Nublado el pensamiento porque tú ya no eras mía. Eso de hoy en adelante en nadie puedo confiar. Es fuerte el corazón pero es difícil olvidar. – Rapeaba Pinkie, al tiempo de apoyarse sobre una de sus rodillas y con ambas manos, con los dedos extendidos, moverlos como si se estuviera despidiendo de sus amigas.
- Coro chicas. – Susurró para levantarse de forma rápida, coger a las dos con sus brazos y comenzar a cantar.
- Aunque tú no puedas ver, yo te esperare. Se bien qué te lastimé, eso siempre recordaré. Soy culpable, siempre fui; por eso estoy aquí. Dame otra oportunidad, no puedo estar sin ti. – El sentido de la letra era bastante triste. Sunset pudo percibirlo y por alguna loca razón, recordó a Flash Sentry… Era curioso, curiosísimo.
"7.3" decía la aplicación, dejando a los otros dos grupos compuestos por duetos, en posiciones inferiores.
- Sí, ¡Ganamos! – Gritó eufórica Pinkie Pie para sentarse sobre la cama que habían usado como escenario principal y donde yacían varios dobleces y rugas en la sábana; las cuales obviamente eran indeseables.
- Ya ni modo. – Explicó Rainbow poco antes de dejarse caer al piso, no le gustaba perder. Pero debía aceptarlo.
- Bueno chicas, propongo dejar los juegos por un rato… estoy un poco cansada. – Explicó Rarity poco antes de tomar asiento sobre una almohada y sacar su celular.
- También yo, tengo la voz fatigada… - Prosiguió Pinkie algo ronca, mientras se rascaba el cuello.
- Me iría de maravilla tener unos minutos de descanso… después… ahhh – comenzó a bostezar Applejack poco antes de recostarse sobre la cama de Sunset Shimmer y contra la pared.
- Yo iré a asaltar la cocina… quizás unos sándwiches. – Informó brevemente Rainbow.
- Te acompaño… para evitar que te excedas. – Espetó Twilight, levantándose para ir detrás de la deportista. – ¿No quieren que les traiga algo? – Cuestionó antes de cerrar la puerta de la habitación de Sunset.
Un no silencioso fue su respuesta. Estuvo a punto de cerrar la puerta, pero uno de sus suspiritos se ganó la atención de Sunset…
Por un pequeño espacio de la puerta se apareció un insecto cuyo tamaño superaba tranquilamente una toronja, sin contar con las patas bastante parecidas a las de una araña. Su cabeza estaba compuesta por una especie de espiral con varias líneas que se dirigían armoniosamente a un centro. Lo que asombró tanto a la amante de los animales como a Sunset fue que el insecto traía en su espalda al pequeño reptil que Sunset había adoptado mucho tiempo atrás. Estaba sujeto por una especie de capullo de seda.
Sin pedir permiso alguno, la irrupción del artrópodo puso los pelos de punta a Rarity cuando subió la cama, Applejack levantó una de sus cejas y lo observó de reojo para adelantarse a cualquier locura que decidiera hacer.
Fluttershy por su parte, se maravilló por la criatura. Solía hacerlo casi siempre que tenía la oportunidad de verlo. Era como tener un sinfín de insectos en uno solo.
- Ray tratar de comerme… ser reptil sin capacidad de aprender normas sociales intra especie… cánido hubiese sido mejor opción. – Explicaba el insecto poco antes de soltar al pequeño reptil sobre la cama.
- Oh vamos… te dije que te quitaras de su paso o que tomaras otras formas… no hagas un drama de nuevo. – Refunfuñó Sunset cruzándose de brazos poco antes de tomar al pequeño y liberarlo; este de inmediato caminó por el brazo de Sunset hasta llegar a su hombro.
- Calma querida, creo que está celoso. – Sugirió de pronto Rarity. Interesándose en la conversación que de pronto el colado había iniciado.
- Oye, tienes razón… ¿No estarás celoso o sí? – Le preguntó la fémina al insecto que cambió su forma por la de un escarabajo de tono azul chillón. Cosa que casi siempre impresionaba a Rarity, la capacidad de aquel insecto de cambiar de colores y de formas tenía su encanto propio.
- No tener celos… no poder sentirlos. Ser incapacidad para adaptarme con reptil Ray; sugerir cambio en sistema nervioso que permita memoria de largo plazo y conductual; ser demasiado salvaje aún. – Explicó el insecto con su voz peculiar aguda, pero gutural.
- Vamos Ocllo, ambos sabemos que sí puedes sentirlos. Creo que me he olvidado de ti todo este tiempo. – Enunció la fémina, tomando al insecto de la cama.
Era sumamente difícil acostumbrarse a la sensación de las patas de Ocllo, si Ray era un roce bastante cálido y rígido, Ocllo era puntiagudo y algo pegajoso; o al menos daba esas sensaciones. Era complicado acostumbrarse a ello. Sus amigas evidentemente observaron la escena con cierto escalofrío. A casi nadie le podía gustar la sensación de las patas de un insecto.
- Ocllo no necesitar afecto… Sunset Shimmer no dar trabajo a Ocllo… ser molesto actuar como mascota; Ocllo no ser mascota. Sugerir enviar…me a trabajar con Gloom Wane, él necesitarme. – Aclaró el insecto con bastante seguridad en sus palabras. Sunset pudo escuchar finalmente cierto tono de rebeldía en su voz que siempre había estado entre lo mecánico y ausente de voluntad.
- No quiero que te vayas… - Le respondió la fémina, dejando desconcertado al insecto.
- Un momento querida, si no eres una mascota entonces… qué eres exactamente. – Se dirigió al insecto, cuya cabeza volteó para ver mejor a Rarity que retrocedió un poco, pese a estar debajo de la cama, a una distancia prudente.
- Un siervo; señorita Rarity. – Afirmó el insecto, halagando a la fémina al tiempo que reverenciaba a Sunset Shimmer.
- Te dije que no quiero que seas así Ocllo… eres libre de hacer lo que quieras… menos lo que quedamos que estaba prohibido. – Le aclaró la de cabello bicolor.
- Ser mi naturaleza Sunset Shimmer. Si no siervo entonces animal salvaje… requerir de un señor para tener uso de razón… necesitar trabajo. Órdenes. – Aclaró la criatura, mientras su caparazón se abría por la mitad para mostrar varias alas… hacía eso antes de irse por lo cual Sunset bajó los hombros.
- De acuerdo… te mandaré con Gloom Wane. Pero cuídate ¿De acuerdo? – Terminó la negociación, sus ojos cayeron levemente, sus cejas se curvaron, uno de sus dedos acarició el caparazón del insecto. Transmitiéndole algo de energía.
- Ocllo será cuidadoso. – Dijo finalmente; poco antes de desaparecer.
Difuso, la conversación no había durado ni cinco minutos y Ocllo ya estaba en el otro lado del mundo. Las muchachas apenas entendían lo que había pasado. El insecto jamás fue un sujeto agradable, ni siquiera se podía conversar con él pero, que Sunset le diese una "licencia" tan rápido era algo preocupante. Mientras Fluttershy liberaba con cuidado a Ray de su prisión todas observaron a su amiga de cabello bicolor.
- Espero que esté bien… las aves no pueden ignorarlo. – Comenzó a decir Sunset a sus amigas – Es por los colores que usa, le gustan mucho y es tan terco… - Afirmó, con preocupación en su voz.
- Es… estará bien Sunset. – Trató de consolar Applejack, con evidentes dificultades.
- Saben qué, le diré a Gloom Wane que tenga cuidado con él. – Señaló la fémina poco antes de sacar su celular.
- Oye… - Interrumpió Rainbow Dash desde la puerta, robándose la atención de la de cabello bicolor. – Yo no tengo ni idea de qué es ese insecto…
- Es difícil de explicar, lo que podríamos decir mi padre lo creo para que fuera su sirviente y el mío. La cosa es que yo no lo veo así, y él… no entiende eso. – Aclaró la de ojos turquesa, mientras observaba los contactos que tenía guardados.
- Sí, está un poco pirado. – Añadió Pinkie haciendo un círculo con sus dedos en ambos temporales mientras sacaba la lengua, cosa que causó gracia a gran parte del grupo.
- Pues… al principio es así; pero me ha ayudó bastante en el pasado. Sin él tal vez no habría sabido jamás lo que soy… me ayudó a sobrevivir de Gloom Wane… bueno, del original.
- Por cierto. Lo que hiciste con este hermano tuyo… cómo lo hiciste; digo, es como si lo hubieses clonado en todo aspecto. – Cuestionó Twilight completamente fascinada por ingresar a esa temática.
- No me gusta hablar de esto chicas… - Expresó de pronto Sunset dividiendo su atención en las preguntas que de pronto le llovían y el auricular de su celular.
Twilight fue la primera en mostrarse dubitativa respecto a sus palabras, por un breve segundo estuvo a punto de decir algo. Pero se detuvo, quizás para repensar sus palabras.
- Pero dinos ¿Por qué lo hiciste? – Cuestionó finalmente Applejack, llevando a Sunset contra las cuerdas. Wane no contestaba su teléfono y vaya a saber cuándo lo haría. Colgó para volver a marcar.
- Pues no lo sé… me sentía mal… terriblemente mal. Ustedes se enfadaron conmigo y yo estaba sola. – Sin un orden específico, Sunset hablaba con cierta celeridad, recordando no solo los sentimientos de angustia o dolor; sino también la necesidad interna que tenía de expiarse de todas sus culpas. – Y él… él era mi hermano después de todo. Lo único que quedaba de mi familia y yo… - A esas alturas, el celular dejaba de importar… Gloom Wane decía en el nombre del contacto. Evidentemente, ese no era más que una copia del hermano al que había tenido que eliminar para poder vivir.
- Pasaste por cosas realmente densas Shimmer. – Se acercó Rainbow, para finalmente dejarse caer al lado de Sunset. – Yo ni siquiera hubiera sabido qué hacer en esa situación.
- Tampoco yo. – Aclaró Fluttershy acercándose a la fémina de piel ámbar.
- Estoy segura de que hubiera tomado decisiones incorrectas. – Sugirió Twilight, sentándose en un rincón de la cama.
- Chicas, si se siguen subiendo a mi cama… se va a romper. – Bromeó la fémina.
- Querida, no me imagino cómo hubieran sido las cosas si no tomabas esas decisiones difíciles. – Sentenció con cierta sabiduría la modista levantándose de su lugar para acercarse su amiga de cabello bicolor.
- Yo sí… no tendría a mi Sunny Shimmy conmigo. – Exclamó Pinkie Poco antes de tomar a todas sus amigas en brazos y hacer un enorme esfuerzo para darles un abrazo.
En se momento, todo rastro de culpa finalmente se desvaneció; Sunset dejó caer el celular para sentir el latido de los corazones de sus amigas, cerrando los ojos para sentir el contacto humano. La calidez de las amigas que finalmente la comprendían, la perdonaban. Por un corto segundo, pudo sentir el amor que estas le tenían. Si bien sus muestras de afecto no eran constantes o llamativas, en ese instante, así como Pinkie, trató de tomarlas a todas con sus brazos.
Sintió el flujo que recorría el cuerpo de sus amigas. Ellas eran parte de su vida… por ese breve instante pensó algo que siempre supo y demostró: no existía nada que no pudiera dar por ellas…
- ¡Eso es! – Gritó finalmente la de ojos turquesa. Logrando que sus amigas se aparten de ella a causa del susto.
- Los siento pero… creo que ya encontré la solución a nuestro problema… - Aclaró poco antes de saltar de su cama.
- ¿Cómo? – Cuestionó Twilight.
- Miren, ustedes han dependido de mi núcleo todo este tiempo y pues… qué tal si pudiera darles una parte para que no dependieran de mí… tendrían la energía a su disposición cuando quisieran y podrían ser completamente normales si lo desearan. – Sunset observó entonces el rostro de sus amigas.
- Eso sería genial… estaba dudando de perder todos estos poderes. – Afirmó Rainbow, recordando que ahora podía volar gracias a las alas que generaba.
- La verdad son muy útiles como para perderlos. – Acotó Applejack.
- No te lo tomes a mal querida – Comenzó diciendo Rarity – pero serán mucho mejores si no necesitamos recargarlos…
- … O que nuestras vidas puedan peligrar por no tener esa energía de la que nos hablas. – Concluyó Twilight de forma analítica.
- Pero solo un pequeño detalle. ¿Me enseñas a controlar lo de las explosiones? – Solicitó Pinkie Pie con una pequeña sonrisa.
Ciertamente, la vida de la de cabello enrulado se había complicado un montón con sus poderes. Eran geniales y todo pero ante el menor descuido podía hacer explotar un montón de cosas y ciertamente, Pinkie no era de las muchachas que podía mantener la concentración por más de un minuto o dos.
- Claro que sí. Lo que quieran.
- Quisiera poder costurar con magia. – Solicitó Rarity.
- Y yo leer la mente de los animales. – Dijo Fluttershy en un arranque de emoción, a lo cual Sunset afirmó con una sonrisa cómplice.
- Quiero la súper velocidad cuando vuelo. – Sentenció Rainbow Dash; su amiga rodó los ojos ante la idea, demasiado obvia como para no haberse adelantado a ella.
- Sería bueno que pudiera aprender hechizos mágicos… - Dijo con cierta timidez Twilight.
Aquella era sin duda una de las exigencias más grandes; no obstante Sunset afirmó.
- Yo quisiera poder fijar las cosas entre sí sin clavos, ni tuercas, ni nada. - Acotó Applejack a las exigencias.
Finalmente la ronda había terminado con una excepción más que clara.
- ¿Y qué poder quisieras tú Pinkie Pie? – Sentenció la fémina que apenas podía recordar la mitad de las peticiones.
- A veces hago visitas al hospital y allá hay mucha gente que no ríe. No he visto a muchas personas enfermas reír. Así que quisiera poder curarlas. – Explicó la de cabello rosa pensando con bastante seriedad.
- Eso… es muy noble de tu parte Pinkie, hablaremos de eso más tarde. – Explicó con calma la de ojos turquesa. – Bien chicas, entonces…
- Un momento… ¿Qué tú no estiras la pata si te quedas sin núcleo? – Preguntó de repente la de cabello poli cromático, observando fijamente a su amiga de cabellos rojo y dorado.
- Sí. Pero dejaré algo para mí; no te preocupes. – Aclaró la de piel cian tomando a Rainbow por el hombro para así calmar sus dudas.
Era inexplicable cómo de un momento a otro, todas, por un acto de intuición, ingresaron dentro de sus sacos de dormir y en el caso de Sunset, dentro de su cama. Claro que Fluttershy dormiría a su lado. Después de todo, ambas debían levantarse a la misma hora.
- Chicas, no se olviden que mañana tienen cita doble. – Dijo de forma cantarina la fémina de cabello poli cromático antes de comenzar a roncar. Recordándoles así el gran día que venía por delante.
Bueno, un capítulo "bipolar"; sepan estimados/estimadas lectores/lectoras que a este fic le quedan cuanto mucho diez capítulos más, y como es costumbre, lo digo antes de siquiera estar cerca del final. Bueno, espero que les haya gustado. Nos leemos pronto.
