Holu
Trauma
It's ok. You are safe now
Capítulo 29: Asumir
Ludwig se aclaró la garganta mientras se preparaba para dar comienzo a la reunión. Matthew llegó a sentarse justo antes de que el alemán empiece a hablar, agradecido de que al estar etiquetados los asientos, no tuvo que perder tiempo buscando un lugar.
-Bienvenidos, espero que hayan descansado bien. Daremos comienzo al segundo día de reunión con la exposición de Seychelles y su informe sobre la caza furtiva en los mares de África. Frau Seychellen, el estrado es todo suyo
El típico murmullo llenó la sala mientras la joven de camisa blanca y pollera tiro alto azul caminaba al frente. Matthew estaba distraído buscando a Kumajiro que para varia había desaparecido cuando una mano pesada cayó en su hombro haciéndole dar un pequeño salto. Instintivamente giró hacia atrás, su cara amigable y pacífica de siempre siendo reemplazada por una expresión de exasperación. Hoy, Matthew Williams, no estaba de humor.
-¡Bonjour! Me sorprende que se las hayan arreglado para llegar a tiempo. ¿Han desayunado bien?- sonó la voz de Francis desde la fila detrás de él, tenía demasiada alegría para esas horas de la mañana
-Algo.-fue la escueta y rápida respuesta.
Francis lo miró desconcertado un momento, para luego retirar su mano suavemente y respirar un simple "Oh", entendiendo las circunstancias al instante. El porqué había tristeza en su cara, era algo que Matthew no quería ponerse a analizar en esos momentos.
De fondo, la multitud se calló al notar a Seychelles por empezar su exposición, cuando fue interrumpida por la puerta abriéndose ruidosamente y un muy poco amigable Estados Unidos entrando sin decir una palabra. Francis repitió su "Oh", y el murmullo volvió. Matthew se giró de vuelta al frente, como si se esforzara por ignorar al recién llegado que, por suerte, se sentaba del otro lado de la sala.
El murmullo se intensificó cuando todos empezaron a asociar el ojo morado de Alfred con los cortes en la quijada de Prusia. Un llamado de atención de Alemania ayudó a volver la atención al frente y todo volvió a la normalidad. Todo menos ciertos gemelos que no solían estar de malas, pero que esa mañana parecían haber acumulado las malas de todo un año.
-Gracias por atención. Ahora, si me permiten, procederé a exponer los resultados obtenidos junto a un increíble grupo multinacional de expertos….
La voz de Sesel se fue alejando en la mente de Matthew. Siempre prestaba atención a todos, siempre tomaba notas para luego reportar correctamente a su gobierno, siempre se comportaba como es debido para ese rol de pseudo embajador internacional que a alguien se le ocurrió que ellos debían tomar por su naturaleza. Pero hoy no tenía ganas. Hoy, no quería pensar en nada.
Ni si quiera sabía porque estaba tan enojado. Pero tampoco quería ponerse a buscar razones porque temía encontrarlas y ponerse peor.
La hora de almuerzo siempre era un caos. Había muchas naciones hambrientas y poco tiempo. Nadie quería estar lejos de casa por mucho tiempo, por lo que las reuniones extensas como esta siempre tenían planificaciones apretadas para poder hacer la mayor cantidad de trabajo en el menor tiempo posible. Mejor, pensó Matthew, así pasa más rápido el tiempo y puedo volver pronto a casa.
A seguir siendo un ente, agregó una molesta vocecita en lo profundo de su consciencia pero la desechó rápido. Hoy no.
-Salut-sonó una suave voz sobre él
Se giró sin ganas y se encontró con Monique. Y le ofreció una sonrisa, porque no le pareció justo estar enojado con ella. Monique siempre fue un poco como una mamá ausente. No la veía muy seguido, y son pocos los recuerdos que tiene de ella en su infancia, pero fue la única figura materna que estuvo en su ambiente cuando era pequeño y vivía con Francia. Cuando pasó a vivir con Inglaterra tampoco había nadie que pudiera tomar ese rol, los hermanos de Arthur son todos hombres, y él y Alfred son los mayores dentro de las colonias del Reino Unido, por lo que Monique preservó su rol a pesar de que pasaron décadas y décadas hasta que volvió a verla. Viajar en los tiempos coloniales no era fácil.
-Salut-devolvió el saludo haciendo lugar en la mesa para que apoye su bandeja
-Francis me contó-comentó ella mientras se sentaba exponiendo toda la gracia y elegancia que la caracterizaban
-Oh-respondió él, casi como si hiciera una burla del francés- que bien
-No tenemos que hablar de eso si no quieres-dijo riendo suvamente-pero podemos hablar si quieres
-Alfred es un idiota. Punto.
-Algo que ya sabiamos ciertamente
-No lo olvidemos entonces.
Monique se giró a mirarlo ante ese comentario, la preocupación empezando a entrar en ella y aceptando que quizás Francis no estaba exagerando. Había algo en el tono de Matthew que le hacía pensar que había más que una simple pelea de hermanos
-Seguro que-…-
-Estoy bien-la interrumpió el canadiense- Y no quiero hablar de eso. Quiero que me cuentes de Sey y Madagascar. Que se traen entre manos esos dos todo el día juntos
Mónaco volvió a reir gracilmente
-¿En plano hermano celoso o en plano hermana metiche?
Matthew abrió la boca y luego rio negando la cabeza
-A quien engañamos. En plano hermana metiche. Ahora suelta todo lo que tengas
Mónaco se hizo rogar un poco más y luego comenzó a hablar. Matthew parecía haber vuelto a la normalidad, su calidez y simpatía habitual volviendo a su rostro. Aquel detalle no pasaba desarpecibido para cierto francés que los observaba unas cuantas mesas a la derecha, felicitandose a si mismo por el atino de enviar a Mónaco a hablar con el gruñón canadiense.
Su caso con el otro gemelo gruñón en cambio, estaba siendo un desastre.
-Y luego comenzó a acusarme que todo era por mi obseción de ser un héroe y que mi preocupación no era genuina y que todo lo hacía por mí. Y ahí explotó todo. Porque, ¿a mí me dice eso? ¡¿A mí?! Quiero decir, ¡miren mi cara! Tengo un ojo morado, la mandibula hinchada, y quizás algo siga roto en mi nariz, todo por defenderlo de ese idiota de Prusia. Todo esto duele, ¿saben? Y anoche fue un sufrimiento dormir. Mi rodilla izquierda jamás volvio a ser la misma de la segunda guerra mundial. Pero no, él lo único que hace es regañarme y acusarme de cosas que son totalmente mentira, mientras al idiota de Prussia lo defiende y minimiza sus faltas como si fuera un niño que rompió un par de cosas
-Bueno, Alfred, no puedes poner en responsabilidad de Matthew tus heridas, tú sólo te las buscaste-dijo Arthur mientras tomaba la sal
-No lo responsabilizo, solo pido que no me acuse falsamente cuando hay claras pruebas que no hago esto para "jugar al héroe". ¡Esto duele!-insistió
-¿Mucho?-dijo Francis mientras su dedo se acercaba al hinchado pómulo del estadounidense
Alfred se apresuró a sacar su mano del camino a su dolorida cara y le tiró una mirada de odio. El francés solo rió y volvió a mirar hacía la mesa de Matthew y Monique. El poder femenino, pensó mientras veía a los otros dos reir.
-Besides, ¿Soy el único que quizó partirle la espalda cuando entró y Matthew estaba llorando por culpa de ese tarado?
-Bueno, tú venías acumulando ambiciones desde hacía rato, y desconociamos el contexto de la situación, bien podría-..-
-¡Sí o no, England! Es una pregunta simple
-Fine. Sí. ¿Feliz? Pero hay que aprender a controlar esos impulsos, no puedes ir por la vida golpeando gente, más aún considerando tu ventaja por sobre-…-
-Oh, God, eres insufrible, tú y tus modales. Insufribles.
Arthur resrpiró hondo reprimiendo su enojo con un pequeño tic en el ojo, poniendo en práctica su propio consejo de controlar los impulsos de golpear a quien lo ofende
-Y tú eres tan…tan…-Quizó insultarlo, pero las palabras que pasaban por su cabeza no eran apropiadas para un mediodia en el comedor de las naciones unidas
-Tan qué-lo desafió Alfred
Arthur lo miró exasperado por el tono agresivo
-Tan… Gryffindor –murmuró finalmente con los dientes apretados
-Oh Dios, eres un nerd
Francis se llevó una mano a la cara en resignación, haciendo un pedido interno de que dejen de meter a Dios en esto.
Era algo díficil encontrar a Feliciano solo. El alagre italiano estaba en la punta del ranking de sociabilidad, y por lo general siempre estaba en un grupo de gente. Pero por alguna bendición del destino, después de muchos intentos, al fin lo encontraron solo, cuando salió al patio interno para hacer unas llamadas a su superior. Por lo general era Romano quién se ocupaba de la comunicación con el gobierno, su experiencia con la mafia dándole herramientas para tratar muy bien las presiones, pero justo ese día le tocaba a Veneziano pues las noticias que debía dar no eran buenas, y era mucho más estratégico enviar al dulce y carismático del duo.
-Ve, Molte Grazie, signorina, richiamare piu tardi. Tanti baci a te
Un click sonó marcando el final de la llamada y el momento de la entrada triunfal de ciertos personajes a su espalda que jamás escuchó llegar
-Oh, Feliciano
-Justo a ti te estabamos buscando
El insintinto hizo que un frío recorriera la espalda del italiano, mientras su cabeza le gritaba que corra.
-¿A mí?-murmuró tembloroso mientras giraba
-¡Sí!-vociferó Prusia con una enorme sonrisa- Estabamos almorzando con mi amigo Antonio y justo estabamos pensando "¡que hermoso día para un momento de cuñados!"
Antonio se atragantó en saliva pero pronto recuperó la compostura.
-Bueno, técnicamente ni yo ni tú-..-empezó el español
-Tú te callas-lo interrumpió el albino mientras ponia un brazo alrededor del italiano
-Ahora, ¿sabés que haría aún más increible este momento?
Feliciano volvió a temblar en el agarre del albino, maldiciendose por no haber corrido cuando pudo
-¿Pasta?
Los otros dos rieron estruendosamente mientras Antonio copiaba el gesto de Gilbert en el lado libre de Feliciano
-Que dulce eres. ¡No! Que nos cuentes todo lo que sepas-disparó sin rodeos el prusiano
Feliciano terminó de palidecer
-¿Eh?
-Sobre Matías-ofreció Antonio para dar un poco de contexto
-¿Matteo?
-Y la fiesta de fin de año.
-Está bien, tu hermano no se va a enterar de nada lo que digas. Mal que me pese guardarle secretos a Lovi, prometo que estarás a salvo
-Nno..no sé de qué hablan.
Feliciano no era pequeño, pero se sintió diminuto apretujado entre los dos hombres. Tragó con dificultad mientras intentaba no perder la cordura, ¿y donde rayos estaba Ludwig cuando lo necesitaba?
El resto del día no fue muy distinto. Matthew se mantuvo con Mónaco y Seychelles, y Alfred con Arthur y Francis. Y la sala entera podía sentir la tensión entre los gemelos. Y también con Gilbert, que se pasó el día ignorando a Alfred y buscando a Matthew, pero el canadiense se escapaba de maneras que no terminaba de entender bien como lograba.
Y cuando llego el final del día, la tensión llegó a su punto máximo de saturación. Porque Matthew estaba quedándose en la casa de Alfred, pero no quería tener que ni verlo. Y de nuevo, no sabía de donde salía tanto rencor. Solo sabía que ver a Alfred le ponía de mal humor.
Si no hubiera estado todo el día evitando a Gilbert, hasta le pediría que le dejara quedarse con él en su hotel solo para desquiciar a Alfred. Pero tampoco estaba muy alegre con el albino, así que no era una opción.
Así que cuando todos caminaron en malón hacia la puerta del estacionamiento, Matthew fue con la multitud, pero una vez allí se quedó parado en la vereda mirando a Kumajiro sentado a su lado como si en las largas pestañas del osezno hubiera alguna respuesta.
-Sueño-dijo el objeto de su atención
Matthew le dio una mirada de disculpas, porque no tenía muy en claro dónde iban a dormir esta noche y mucho menos cuando. Conseguir un hotel a esas horas, y que no tuvieran problema de meter un osezno polar, no parecía un panorama simple. Sin contar que todas sus cosas estaban en casa de Alfred.
La multitud a su alrededor no tardó en dispersarse y pronto estuvieron los dos solos con el atardecer y un estacionamiento vaciándose progresivamente. Con un respiro, se dijo paso a paso y empezó a caminar a su auto con el osezno detrás de él.
Cuando llegó, subió y se tomó su tiempo para acomodar sus cosas, ponerse el cinturón y ponerle el suyo a Kuma en la parte de atrás (según él, el osezno calificaba como un menor de 12 años, por ende obligatoriamente debía ir atrás. Aunque a veces, tal como un niño, el osezno se encaprichaba con ir delante y según el contexto podía concedérselo).
Fue una suerte que se tomara todo ese tiempo, porque le dio espacio a Alfred a tomar el coraje de subir al auto.
A Matthew casi le da un paro cardiaco cuando la puerta del acompañante se abrió y un desconoció subió como si nada.
Realmente, lo aterrorizó.
Pero pronto hubo dos ojos azules captando su atención y se encontró a si mismo cuestionándose como era posible pasar del horror a la calma tan terriblemente rápido.
-Sólo llévame a casa, tomaré unas cosas y me iré-dijo Alfred mirando al frente
No había rastro de su sonrisa habitual, ni planes estrafalarios de todas las cosas divertidas que harían esa noche, ni comentarios de tonterías del día de la reunión, ni absolutamente que le sonara familiar.
Y entonces, como un enorme saco de arena colgante que va llenándose grano a grano y termina reventando las costuras por su propio peso, entendió todo.
Entendió cómo era posible pasar del pánico a la paz en una fracción de segundo.
Entendió que su enojo no era con Alfred. Era consigo mismo. Por no saber cómo manejar las cosas con Gilbert, por la impotencia de verlos pelear y lastimarse por su culpa. Por…
Oh dios. No podía ser tan idiota. ¡No podía sentirse culpable por besar a Gilbert como si estuviera engañando a Alfred cuando ellos no eran ni nunca serían nada!
Quiso golpearse. Pero otra realización lo robó la atención.
No quería estar solo.
Y no era por toda la culpa de estar prácticamente echando a Alfred de su propia casa por su estupidez, iba más allá de eso.
No quería estar solo y punto.
Y abrió la boca para decirlo. Iba a confesarlo, iba a pedir perdón. Le iba a pedir que no se vaya.
Pero no lo hizo. Porque probablemente Alfred no quería estar con él. Probablemente Alfred sí quería estar solo, y tranquilo.
Así que no dijo nada y acató. Manejó en silencio hasta la casa y luego ambos entraron sin decir nada. Alfred tomó sus cosas en menos de 10 minutos y caminó a la puerta principal, ni el más mínimo sentimiento colándose en su cara.
Matthew lo miró desde las escaleras sin decir nada, y una vez más, lo dejó ir.
Continuará
Oh yeah y sigo alarganda la historia y esto no se termina más que genia soy viva yo (?
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