Capítulo 29: Jinetes.
El cuerpo del guardia seidano cayó en sus rodillas con el hacha de Fume todavía clavada en su hombro y su filo alcanzaba su pecho. El guardia seguía con vida pero perdía sangre rápidamente. Hotaru y el resto de sus guerreros se mantuvieron en pose defensiva esperando el ataque de su enemigo mientras este sonreía de oreja a oreja, el General de la guardia seidiana espera que sus hombres se sacrifiquen por la causa y, si caen, se lleven a su enemigo con ellos.
– Por Seido… ¡por el Reino del Orden! – gritó el Soldado tirando el seguro de tres explosivos ubicados en su cintura, la tenue luz azul de las granadas se torno de color rojo indicando que estaban activas
Fume se percató de lo que su enemigo hacia, pero era demasiado tarde. Las granadas explotaron en el cinturón del soldado, absorbiendo la mayoría de la explosión, mientras Fume, intentando cubrirse, fue expulsado varios metros por la fuerza que esta libero.
"Ataquen" comando Hotaru con la fuerza del rugido de un león. El general avanzó con su Naginata extendida hacia Fume mientras el resto de sus soldados abrieron fuego con sus armas de luz disparando haces que iluminaban su alrededor y quemaban todo lo que tocaban y los soldados de Fume disparaban sus ballestas repetidoras reforzadas disparando pernos de metal reforzado a grandes velocidades y alguna imbuidas con magia, disparando ráfagas de elementales. Hotaru, corriendo, utilizó su Naginata como una garrocha para impulsarse y caer con fuerza a donde se encontraba Fume tumbado, su armadura quemada y manchada de negro y hollín por la explosión. El capitán del ejército de Outworld intentaba ponerse de pie cuando Hotaru ya caía con la Naginata lista para penetrar el torso. Cuando Fume se percato de su precaria situación él no tenía arma con la cual defenderse.
– ¡Fume! – grito Eygel, lanzándose enfrente de su compañero de armas y deteniendo el ataque de Hotaru con su katana. La fuerza con la que golpeó Hotaru lo forzó a hincarse con una pierna.
Con la defensa y balance de Eygel afectado, Hotaru dio una vuelta de 180° con una patada trasera en el casco del capitán, derribándole. El General de Seido maniobro su Naginata para dar un corte diagonal y degollar a Fume quien seguía en el suelo, sin embargo, este tubo tiempo para reaccionar gracias a la intervención de Eygel y Fume logra esquivar el ataque de Hotaru girando por el suelo e, impulsándose con una mano, se levanta girando por el aire y lanzando una daga hacia el casco de Hotaru.
– Esperaba mas de ti – hablo Hotaru mientras alzan su brazo y, desplegando un abanico de metal de él, protegerse de la daga – ¡Shao Kahn está muerto Fume, Outworld nos pertenece ahora!
Hotaru junto ambas manos, abriendo sus brazos y cerrándolos en un movimiento circular, sus manos empezaron a calentarse y producir una intensa luz a su alrededor: una bola de roca derretida, lava, es disparada hacia Fume. El capitán gira esquivando el ataque el cual explota en el suelo enfrente de él, liberando magma a su alrededor y encendiendo en llamas sus alrededores. La explosión liberó una luz cegadora al impacto, quemando sus ojos con su fuerte destello.
– ¡Outworld jamas sera tuyo! – hablo Fume, furioso e incapaz de ver – Nos estas subestimando.
Fume golpea el suelo fuertemente y una luz emerge de ella. Con tiempo se conjura una esfera a su alrededor creada a partir de magia, protegiéndolo del siguiente ataque de Hotaru con su Naginata. El escudo se resquebraja como un vidrio, rebotando el ataque de la Naginata de vibración de Hotaru pero protegiéndolo mientras este intenta recuperar su visión.
– Prologando lo inevitable Fume – declaro Hotaru, juntando sus manos de nuevo – La luz del orden te ha quitado la vista, ahora reclamara la vida que te ha dado.
Hotaru estaba apunto de lanzar su próximo ataque a quemarropa cuando Eygel conjuro una esfera de electricidad hacia el, electrocutandolo y poniéndolo en sus rodillas, el General realizó una mueca de frustración y dolor, decepcionado de quedar desprotegido. Hotaru dio la orden y dos guerreros de Seido se acercaron para proteger a su General y líder, ambos equipados con katanas de frecuencia y pistolas de luz. Eygel cargaba consigo un largo mazo con una cabeza de metal similar a una jaula claveteada, dándole ligeros golpes con su mano electricidad comenzó a fluir en ella y concentrarse dentro de la jaula. Los dos soldados abrieron fuego con sus armas de luz, pero estos fueron desviados por un escudo de cristal similar al que Fume conjuro.
– Magia – declaro Hotaru, levantándose – El ejército del Kahn ha sido entrenado en las artes místicas por sus Sacerdotes oscuros, pero su oscuridad será desvanecida por nuestra luz.
– No si la apagamos primero – Fume alzó su mano y conjuro una hacha metafísica similar a la suya de un translúcido color azul, la cual lanzó hacia uno de los soldados del orden. Esta se rompió inmediatamente al entrar en contacto con el sable de vibración del guerrero – Hace mucho que no hacíamos esto Eygel.
– No era necesario antes – respondió este último.
– Hemos subestimado a nuestros oponentes – remarcó Fume, conjurando dos hachas en cada mano – o nos hemos hecho débiles.
– Mileena puede ser la heredara al trono Fume, pero ella no es su padre – declaró Eygel – No somos tan fuertes sin Shao Kahn.
– Su Kahn busca una reconquista en un mundo destruido por su padre – habló Hotaru – No podrán someterlo de nuevo, el Orden reinará en Outworld y la paz regresara a todos los Reinos cuando ustedes caigan.
– No puedes detener la guerra Hotaru, Outworld vive por ella – sonrió Fume recobrando lentamente la vista – Sin un líder fuerte, Outworld y sus reinos conquistados jamás descansaran. Solo la fuerza puede reinar aquí y tú no eres tan fuerte como para Reinar Outworld y tampoco lo es Tanya.
– ¿Quien dijo que yo o Tanya gobernaría Outworld? - declaro Hotaru.
Los dos capitanes se lanzaron contra los guerreros de Seido, Fume hizo un corte vertical con una de sus hachas conjuradas para distraer al guerrero de Seido, el cual se defendió rompiendo el hacha y dejando su espalda vulnerable para un segundo ataque. El guerrero fue protegido por su armadura de poder y luz, pero fue abatido por varios golpes y patadas de Fume. Eygel desvió los disparos de su oponente hasta que su escudo se rompió y, con su enorme mazo eléctrico, atacó al guerrero quien detuvo el mazo con su sable. Eygel entonces sujetó con fuerza el mango del mazo y esparció la electricidad acumulada en su arma para electrocutar a su oponente enviando una corriente eléctrica. Su armadura lo mantuvo vivo por unos momentos, pero su cabeza fue aplastada por el mazo de Eygel antes de que pudiera recuperarse, ni la avanzada armadura del Orden podía detener semejante ataque y los metales más fuertes de Outworld usados para crear las armas del ejército del Kahn. Con los dos guardias caídos, solo quedaba Hotaru y sus soldados parecían estar perdiendo la batalla a su alrededor mientras los dos capitanes avanzaban hacia su posición. Eygel golpeando su mazo para alimentar su potencia eléctrica y Fume tomando su hacha del suelo y apoyándola en su hombro. Hotaru los esperaba con su Naginata extendida y en posición de defensa.
– No tienes los números para pelear Hotaru ¿no podías dejar a la ciudad desprotegida no es así? - rio Fume – Eres como los de Earthrealm, Confiando mucho en tu tecnología, en lugar de la fuerza y mágica. ¡Por eso Outworld es mas fuerte que tú!
– Ignorante, el balance entre las viejas y nuevas artes es parte del Orden – declaró Hotaru – Tú confías demasiado en tu nueva Kahnum ¿lo haces por lealtad ó por temor?
– ¡Capitán! – escucharon los tres mientras el tornado crecía en tamaño y sus fuertes vientos arrastraban a dos guerreros de Outworld.
El tornado de almas que parecía haberse calmado hace unos momentos comenzó a agrandarse una vez mas, sus almas soltado fuertes gritos y alaridos hacia los cielos. Las garras de los espíritus atrapadas intentando sujetarse de algún cuerpo para poder liberarse. El suelo comenzó a romperse y moverse, separándose entre si y dejando almas escapar de sus ranuras. Espectros y espíritus intentando escapar a lo que venía: Los recolectores. Del cielo cuatro jinetes aparecieron en caballos espectrales pertenecientes a la caza de almas. Magos, caballeros oscuros y hechiceros poderosos cabalgaban para capturar almas en pena en los reinos. Hace milenios que no se veían, su presencia trayendo Guerra, Gloria, Hambre y Muerte.
– ¿Los cuatro jinetes...? - Hotaru vio el cielo sorprendido al ver a los espectros bajar montados en un caballo de fuego, un caballo de sombras, un caballo de luz y uno decrépito – Es imposible.
– ¡Jajajaja! – rio entusiasmado Fume – Esto cada vez se pone mejor.
– Fume no creo... – intento hablar Eygel antes de ser interrumpido.
– Es hora de acabar con esto Hotaru, tu alma será llevada al Netherrealm junto con el resto.
– Aun no estoy muerto Fume – declaró Hotaru, retrayendo su Naginata. - Tomare tu vida con mi magia, te mostraré que tus artes oscuras no pueden contra la del Orden.
Las manos de Hotaru comenzaron a arder de nuevo y otra esfera de lava fue disparada de ellas hacia Fume quien la esquivó fácilmente. Fume avanzó con gran velocidad hacia Hotaru, este reacciono colocando su mano en el suelo creando múltiples pilares de fuego desde el suelo. Fume esquivo sus ataques y lanzó una hacha translúcida hacia Hotaru el cual cruzó sus brazos para recibir el ataque. Fume dio un gran salto y, alzando sus manos, preparaba su ataque con su hacha de guerra de metal. Parecía ser el final de Hotaru, ni su armadura podría soportar semejante fuerza, pero en su ataque Fume bajo su guardia, su pecho estaba completamente indefenso mientras alzaba su hacha para dar el golpe. Hotaru rápidamente desenfundó su sable de alta frecuencia, vibrando con un intenso color rojo, corto a Fume a la mitad. El torso del capitán de Outword y su cintura quedaron separados por varios metros, desangrándose en el suelo. Eygel solo se quedo mirando como todo sucedía ante sus ojos, incapaz de detener la terquedad de Fume y su adoración por la guerra y el combate. Fume soltó un fuerte grito de dolor, ahogado por la sangre que comenzó a regurgitar, Hotaru extendió su Naginata y clavó la punta en el suelo, atravesando el rostro de Fume y acabando rápidamente con su sufrimiento.
– ¿Qué harás ahora Eygel? – pregunto Hotaru enfundando su sable – Fume siempre fue mas fuerte que tú, todo su ejército se encuentra en completa desorganización. No pueden seguir así.
– ¡Maldito! – Eygel se detuvo y observó a su alrededor, no solo Fume estaba muerto pero los guerreros de Seido se habían recuperado y estaban empujando sus fuerzas y obligándolos a retroceder – ¿Qué ofreces tú… Hotaru? – pregunto Eygel.
– Ordena a tus soldados a detenerse.
Eygel grito y alzo su mano, sus guerreros se mantuvieron en posición de defensa, alejándose de las fuerzas de Seido y los fuertes vientos del tornado. Los guerreros de Seido restantes se colocaron alrededor de General, Naginatas y lanzas en frente y armas de luz atrás de ellos.
– ¿Tú fuiste quien ayudó a Tanya a infiltrarse en la capital y la fortaleza del Kahn no es así? – Tanya ha sido derrotada, aunque nunca espere nada de ella realmente.
Eygel maldijo al Seidiano en su mente, no esperaba semejante pregunta, lo estaba acusando de traidor enfrente de sus propios guerreros. Fume yacía muerto en el suelo y sus soldados estaban a su alrededor, comenzando a dudar del liderazgo de sus superiores pero todavía esperando la respuesta de su capitán. Eygel sujeto su mazo con fuerza y empezó a cargarlo con electricidad de nuevo.
– No puedes ganar esta batalla Fume, sométete a la Guardia Seidiana y se te concederá un juicio justo – declaró Hotaru alzando su mano, listo para dar la orden para abrir fuego.
– Si no esperabas nada de ella ¿por qué enviaste a tus fuerzas a morir? – pregunto Eygel, con su mazo cargado eléctricamente y en sus manos listo para atacar. Los Seidianos, a pesar de ser menos, habían movido la balanza gracias a su organización y coordinación.
– Tenía que corroborar quien fue su topo – admitió Hotaru – Y Veltaz no fracasó en su misión.
Eygel alzó su mazo en el aire y lo dejó caer con fuerza a uno de sus propios soldados en su espalda, perforando su armadura, rompiendo sus huesos y electrocutandolo hasta matarlo. El resto de soldados de Outworld tomaron sus armas y trataron de atacar al traidor, pero Hotaru dio la orden y sus guerreros abrieron fuego a todos menos a Eygel. En unos segundos la mayoría de sus guerreros ya se encontraban en el suelo, muertos y con quemaduras, mientras Eygel golpeaba en la boca de estomago a otro de sus guerreros con su mazo y decapitandolo con su katana.
– El General del Orden – murmuro Eygel, tirando sus armas al suelo y admitiendo la derrota con su cabeza mirando al suelo – Eres capaz de las mismas tácticas brutales que nosotros hemos usado. Me he dado cuenta de que no importa del reino que provengas, todos actúan de la misma manera cuando se trata sobre sus propios intereses.
– No me compares con Mileena o Tanya – dijo Hotaru, calmado pero con una fuerte y dictadora voz mientras sus hombres se acercaban a ejecutar a los sobrevivientes – Nosotros luchamos por el Orden en todos los reinos, no buscamos el poder para nosotros mismos si no devolverlo a donde pertenece.
– Eres capaz de traicionar a tus aliados, capaz de matar e ir a guerras en otros reinos. Eres capaz de destruir y torturar ¿Cómo eres diferente a Shao Kahn? No eres más que otro dictador que busca dominar al resto.
– Mi objetivo – declaró Hotaru mientras Eygel era esposado y el resto atendía a los heridos – Y el de mis hombres es dar el poder al Orden para que ciclo de vida y muerte este en balance. Tanya busca liberar Edenia pero solo para que ella pueda subir al trono, no es diferente a Mileena en esos aspectos ¿no crees que es muy hipócrita de tu parte seguirla a ella y traicionar a Mileena? Estoy seguro que ella sabe muy bien esto y planea matarte en cualquier momento.
– Outworld está condenado sin Shao Kahn – admitió Fume – Ni su hija, ni Tanya, ni tú, ni nadie son capaces de gobernar este Reino. Los Shokan se irán a la guerra con los Centauros hasta que uno de ellos se extingan, los Tarkatan irán ciudad por ciudad masacrando y devorando a los débiles, los Vampiros de las altas montañas alzaran sus alas y mancharan de sangre las aguas de Outworld mientras tornados de almas y espectros infernales invaden los cielos. ¿¡Cómo puedes tú asegurar Orden!?
Los Guerreros de Seido golpearon en el estómago a Eygel con el pomo de su katana de frecuencia, hincandolo con sus manos esposadas en su espalda. Hotaru camino hacia el capitán mientras el resto de sus guerreros comenzaban a retirarse debido al descontrol del tornado. Hotaru colocó su katana de frecuencia en el cuello del capitán.
– Outworld le pertenece al más fuerte – contestó Hotaru – Mientras las razas conquistadas y nativas del reino se hunden en caos y se devoran los unos a los otros nosotros observaremos y esperaremos a que no quede nada más que un desierto árido y seco. A partir de las cenizas renacerá un nuevo Outworld, uno sin escoria como tú Eygel. – Hotaru alzó su katana con la punta hacia el suelo, lista para clavarla en su clavícula mientras dos de sus guerreros los sujetaban a Eygel de sus hombros – ¿Quieres morir ahora o prefieres salvar tu vida?
– Conozco tus reglas Hotaru – contestó Eygel sin resistirse a sus captores – Estoy condenado a morir bajo tus leyes.
– Lo estas – admitió Hotaru envainando su sable – pero en la muerte encontrarás redención. Por el momento tu vida ha regresado a las manos del Orden, le servirás para expandir su influencia.
Hotaru miró a los cielos mientras sus hombres se llevaban a Eygel y el resto trataba de evacuar el área, el tornado seguía gritando con voces cortantes y llenas de temor y sufrimiento pero se había controlado y dejaba de expandirse. Tres de los jinetes cortaban los vientos del tornado con sus armas mientras el jinete portando una balanza las absorbía. Las almas en pena continuaban luchando pero no podían escapar a su magia y gritaban en agonía mientras eran absorbidos en contra de su voluntad. Los espíritus en su gran desesperación comenzaron a arrastrarse por los suelos, intentando volver a su tumba y el lugar en el que se encontraban atrapados, preferían volver y estar atrapados en la tierra que ser absorbidos por los jinetes y ser llevados para ser juzgados. Poco a poco el tornado comenzaba a perder fuerza mientras las almas eran absorbidas o estas escapaban en las profundidades del cementerio.
Hotaru observó a los jinetes detalladamente, su presencia hacía años que estaba perdida y no era presenciada. De los jinetes uno montaba en un caballo infernal rojo que dejaba un haz de fuego por el aire; usaba una espada de dos manos y su cuerpo estaba cubierto por una túnica negra y una armadura forjada en los fuegos del Netherrealm; su cabeza estaba cubierta por un casco que asemejaba el cráneo de una cabra con dos pares de cuernos y una corona de fuego levitaba sobre él. Otro cabalgaba en un caballo blanco que iluminaba todo a su paso dejando un halo de luz divina; usaba un arco curvo creado de las raíces del árbol de la vida y usaba una corona dorada y una túnica blanca y armadura plateada, su cabeza estaba cubierta por un casco que asemejaba el cráneo de un león con largos dientes y una corona de oro. Otro cabalgaba en un caballo formado de sombras y oscuridad cuya aura absorbía la luz de la luna, usaba una balanza y un botafumeiro con la cual atraía y capturaba las almas del tornado; su cabeza era el cráneo de un toro y su corona estaba hecha de varios cuernos, Finalmente, el último jinete montaba un pálido caballo decrépito y la muerte le seguía, el jinete era un decrépito humanoide que usaba una guadaña creada de hueso y órganos que palpitaban como si estuvieran vivos.
– General – llamó uno de los guardias de Seido – Ella sigue viva.
– ¿Cuál es su estado? – pregunto Hotaru mientras el guardia la analizaba.
– Parece que ha sufrido mucho trauma, la actividad cerebral es demasiada pero su cuerpo no se encuentra dañado – el sistema de escaneo de la armadura del soldado comenzó a pitar, reconociendo a la mujer – ¡General, es Kana de Edenia!
– ¡Llévenla con nosotros y mantenerla viva! - ordeno Hotaru – Es hora de regresar a Lei Chen.
– ¡Si señor!
Hotaru estaba satisfecho, había logrado apresar a un capitán de Outworld y una de Edenia. Sus decisiones comenzaban a dar frutos y darle una ventaja en esta guerra. Los guardias cargaron con la guerrera y le inyectaron una dosis para mantenerla viva pero dormida y se retiraron inmediatamente mientras los jinetes seguían surcando los cielos. Los guardias subieron a varios deslizadores, encendiendo sus motores los vehículos comenzaron a flotar y acelerar a grandes velocidades para alejarse lo más rápido posible. El tornado poco a poco perdía fuerza y comenzaba a calmarse, sus almas capturadas por los jinetes quienes observaron como los Seidianos se retiraban.
Puertas de las murallas de Lei Chen.
Hotaru y sus soldados llegaron al amanecer del siguiente día a las puertas de la muralla de Lei Chen, algunos de sus guardias habían caído en combate pero pudo regresar con la mayoría de sus fuerzas y dos prisioneros de guerra los cuales fueron movilizados a sus prisiones. Veltaz esperaba a su General a la base de la muralla con un grupo de guerreros seidianos y milicia de Lei Chen. Hotaru descendió de su deslizador mientras sus guerreros los saludaban
– General – Saludo Veltaz – Es bueno tenerlo de regreso.
– Veltaz ¿Cómo se encuentran nuestros prisioneros?
– Sus signos vitales son estables pero requerimos de más tiempo antes de que podamos comenzar la interrogación.
– Traigo nuevos prisioneros Capitán – Hotaru señaló a Kana, quien seguía inconsciente, y a Eygel, ambos encadenados – Sigue el mismo procedimiento con ellos y buscame una vez termines. Tendré nuevas instrucciones para ti.
– Si mi General.
Veltaz y el resto de la milicia se llevaron a Eygel y Kana dentro de la ciudad mientras Hotaru era escoltado por sus guardias. El General dio la instrucción de que cerraran los rastrillos de la muralla, pusieran el toque de queda dos horas antes de ahora en adelante y todo aquel producto que entrara y saliera de la ciudad fuera examinado. También ordenó a los guardias que se hiciera una recolección de suministros, un conteo exhaustivo y que se almacenará todo el alimento que se encuentra cultivado en la granjas fuera de la ciudad. Los guardias obedecieron y la milicia comenzó a moverse llevando carruajes empujados por distintas criaturas para cargar los alimentos dentro de la ciudad, las puertas de la muralla se cerraron y todos los granjeros, dormidos para esas horas, fueron desalojados de sus hogares para que comenzaran a recolectar alimentos y mudarse dentro de la ciudad.
Hotaru llegó a su oficina, la del difunto Señor Zeffeero y tomó asiento, dejando su armadura de poder en un maniquí y colgando su naginata de plasma y sable de alta frecuencia en la pared. Hotaru ordenó a sus dos guardias que preparan el portal hacia el Orderrealm para enviar un mensaje urgente al Consejo de Seido y estos se retiraron mientras Hotaru se colocaba un haori muy ornamentado y un kimono de seda ligera, cordones dorados y patrones brillantes. Todos estos provenían del armario de Zeffeero. El General tomó asiento para escribir una carta con pluma y tinta, nuevas reglas que se pagarían severamente, pues las ciudades de las montañas pronto estarán en guerra y serán invadidas. Hotaru escribió una carta diferente para cada una de las ciudades y sus jefes, firmada por Hotaru: General de la Guardia Seidiana y jefe supremo de las ciudades libres de Lei Chen. Selladas, los pergaminos fueron enrollados y enviados por halcones rojos de Outworld. Un mensaje extra iba hacia Lei Long, la ciudad a la base de las montañas por el norte, su monarca fracaso con una orden directa de su jefe supremo. Onyx sería cuestionado y juzgado, su fracaso significaba que Tania seguía libre. El monarca deberá presentarse en Lei Chen en cinco días o será considerado un traidor y enemigo del orden de acuerdo a las leyes del Orderrealm y Seido. Los grandes halcones volaron a sus diferentes objetivos con los mensajes amarrados en sus espaldas mientras los dos guardianes entraban en los aposentos de Hotaru con un portal interdimensional: tres grandes anillos de color plata y oro sujetados por los costados por dos pedestales. Los guardianes construyeron el portal y colocaron un cristal en cada pedestal. Los cristales comenzaron a brillar con energía mientras los anillos giraban y creaban un portal dentro de su circunferencia, Hotaru ordenó a sus guerreros que se retiraran y así lo hicieron.
– Consejo de Seido y el Orden – Hotaru hizo un saludo a sus autoridades – Gracias por tomar mi llamada, por tan inoportuna que sea.
– General Hotaru – habló uno de los cinco miembros del consejo, ancianos con vestimenta ornamental y futurística – ¿Qué noticias tiene del Outworld?
– Outworld se encuentra en caos mis señores – contestó Hotaru – Varias facciones luchan por el control del Reino, sembrado una guerra civil en ambos continentes. Nuestros números son pocos, nuestros recursos también, pero Lei Chen se mantiene firme ante las amenazas y sus murallas resistirán cualquier ataque.
– Me alegra escuchar eso Hotaru – hablo otro de los miembros del consejo – me imagino entonces que pronto podrá volver usted a Seido.
– Disculpe mi señor, pero no es por eso que los he llamado.
– Hable General.
– Una gran invasión se avecina. Mileena, la hija de Shao Kahn, controla gran parte del Norte del primer continente y sus tropas comienzan a movilizarse hacia el sur. Cada día se vuelve mas fuerte, solicito que nos envíen refuerzos para proteger Lei Chen y empujar las fuerzas del Outworld hacia los mares congelados del norte para capturar la capital y a la nueva Kahnum. Una vez logrado esto gran parte de Outworld por fin será del Reino del Orden.
– General Hotaru – interrumpió un miembro del consejo – Esta conquista por Outworld nos ha costado severamente en Seido. Mientras usted se encuentra combatiendo un reino absorbido en conflicto y sembrado en el caos sin muchos avances durante años, la seguridad en Seido se ha visto disminuida considerablemente y los ataques terroristas de la resistencia de Darrius han aumentado. No podemos entregarle más recursos para su cruzada, necesitamos que regrese.
– ¿Darrius? – pregunto Hotaru – Pero si su líder está muerto y su resistencia y rebelión fue neutralizada hace años ¿como y cuando volvieron?
– El Chaosrealm se ha mostrado activo estos últimos años – explicó uno de los miembros del consejo, el mas viejo de ellos – Portales se han abierto y conectado con Outworld, Earthrealm y el Netherrealm. Incluso pudimos detectar uno en nuestro Reino.
– ¿Chaosrealmers en Seido? ¿Como se permitió esto?
– No los sabemos – hablo el mismo anciano – Es por eso que lo necesitamos, la guardia seidiana necesita de su mejor general. No existen las coincidencias Hotaru, estas son fruto del caos y no pueden ser permitidas. Los clérigos del caos, la rebelión de Darrius, la derrota de Shao Kahn y las profecías del resurgimiento de la oscuridad. Todo esta conectado.
– Disculpe mi señor – Hotaru se mostraba serio, suprimiendo sus sentimientos y evitando que la confusión nublara su mente – Pero no podemos dejar Outworld ahora, esta es la oportunidad que todos hemos estado esperando, invertimos mucho en esta campaña. No podemos dar marcha atrás ahora.
– Podemos y lo haremos General – explicó otro de los miembros del consejo de cinco.
– La misión de la guardia Seidiana es traer el Orden al universo – explicó Hotaru – Expandirla y controlarla como un río que nutre a la tierra.
– Su responsabilidad como General de la guardia Seidiana radica en mantener el orden en Seido, no en Outworld.
– Pero mi misión como creyente y practicante del Orden radica en mantenerlo en todo el Universo. Outworld es el primer paso en esta cruzada que nos permitirá expandirnos al resto de los reinos y traer fin al reino del caos.
– ¿Cuestiona nuestra autoridad General?
– Cuestionó las decisiones que toman, ustedes son el conejo de seido, pero las leyes del orden son absolutas y sus instrucciones también.
– ¡Suficiente General, una palabra más y será arrestado. Usted regresará a Seido y cumplirá con su deber como General de la Guardia Seidiana!
– Dejarse llevar por los sentimientos de uno muestra un bajo control de uno mismo y va encontra de las leyes del Orden mis señores. – declaro Hotaru mientras el consejo de cinco se mantenía en silencio – ¿Acaso han olvidado la misión y naturaleza del orden? ¿cómo pueden formar parte del consejo y llamarse a sí mismos los patriarcas del Orden?
– Silencio todos – habló el anciano y patriarca en jefe del Consejo de Seido silenciando a Hotaru y a los otros cuatro – Nuestro General tiene razón y sus argumentos son buenos, sin embargo, si no podemos mantener el orden en nuestro hogar ¿como suponemos que traeremos orden al resto del universo?
– Es usted muy sabio mi señor – respondió Hotaru – Tiene razón, pero no puedo dejar Lei Chen indefensa. Regresare a Seido con uno de mis guerreros más hábiles, pero el resto permanecerá aquí en Outworld.
– Si usted cree que con eso es más que suficiente – accedió el anciano – Pero debe darle fin a este grupo terrorista, su ausencia les ha permitido resurgir y recuperar sus fuerzas. Necesitamos que los erradique, capture a sus nuevos líderes. Tiene una semana General. Regrese de inmediato a Seido y una vez termine con ellos tendrá los recursos que usted necesita para acabar con Mileena y cualquier rastro del imperio de Shao Kahn.
– Así será mi señor – respondió Hotaru, agradecido.
El portal se cerro y la comunicación se terminó, los anillos comenzaban a detenerse y la energía que los alimentaba dejó de fluir. Hotaru mando a llamar a sus guardianes, pero en lugar de llevarse el portal les ordenó que llamaran al "novato" y a Veltaz además de que quería a toda la guardia seidiana de Lei Chen, la fuerza militar de las ciudades Libres y la milicia de Lei Chen en el campo de entrenamiento de las barracas en una hora. Los guardianes se retiraron de los aposentos de Hotaru con sus órdenes, apresurandose a entregarlas. Hotaru tomó asiento y espero con los dedos entrelazados y descansando su barbilla en sus manos, pensando.
– General Hotaru – entró una de sus visitas – Veltaz reportándose.
– Descanse... ¿dónde esta Cage? – pregunto Hotaru.
– Tarde como de costumbre mi General – declaró Veltaz – Disculpe mi atrevimiento general pero no entiendo cómo permitió a ese Earthrealmer en listarse en las fuerzas Seidianas.
– Sus habilidades son únicas en el universo – explicó Hotaru – La energía que produce cuando combate se creía perdida hace años. Que Raiden nos haya confiado a él para entrenarlo puede beneficiarnos enormemente.
– Oh tal vez el Dios del Trueno sembró la semilla del caos en nuestro reino – contraargumento Veltaz – El actor es un egocéntrico sin control.
– El camino del Orden puede forjarse en cualquier persona – declaró Hotaru – O está perecerá en el intento.
– Eso dice usted, pero Earthrealm no es un lugar donde el Orden prevalece. El reino se encuentra dividido en varias democracias, dictaduras y protectorados ¿si esta hubiera sido absorbida por Outworld cambiara algo?
– Veltaz – le interrumpió Hotaru, mirando a su subordinado directo a los ojos – ¿Acaso tienes celos de los poderes que Jonathan Cage tiene? Sabes que los sentimientos están prohibidos.
– Lo se mi señor – respondió Veltaz inmediatamente – No es lo que usted declara que es, entiendo la ventaja que Cage representa pero usted actuá diferente ante el. Ningún seidiano tardaría más de lo necesario una vez su comandante lo llama.
– A Earthrealm le llegará su hora, como le llegará a Outworld y como le llegará al Chaosrealm. Por el momento, tenemos que concentrarnos en Seido.
– ¿Qué noticias trae de casa mi señor? – pregunto Veltaz.
– Jonathan Cage – respondió Hotaru, dirigiendo su mirada detrás de Veltaz – ¿Por fin se digna a acompañarnos?
– Perdone mi General – hablo Cage entrando a los aposentos de Hotaru con actitud desafiante mientras Veltaz continuaba mirando hacia el frente – tus mensajeros me agarraron en la letrina orinando.
– Esa no es forma de dirigirse a su superior – respondió Veltaz, claramente molesto.
– ¡Oh eres tú Veltaz! – respondió Cage sarcástico – No te reconocí, es que de espalda todos ustedes se ven iguales.
– ¿Dónde está tu armadura Cage? – pregunto Hotaru – Como guardia debes usarla a todo momento.
– Dije que estaba en la Letrina – contesto Cage acomodándose los pantalones – Sus armaduras pueden ser muy avanzadas pero al momento de ir al baño dejan mucho que desear.
– Es a esto a lo que me refiero mi General – explico Veltaz, manteniendo su compostura pero claramente irritado por los comentarios y presencia del actor – Lo que este Earthrealmer necesita es pasar un tiempo en confinamiento solitario para aprender respeto.
– Eso lo decido yo Veltaz – respondió Hotaru – Pero no te preocupes, no tendrás que lidiar con el Señor Cage.
– ¿Ahora que paso? – pregunto Cage, molesto por las palabras de Veltaz que podrían ponerlo en problemas de nuevo.
– Un grupo terrorista que creíamos destruido ha resurgido en el Orderrealm y Seido – explicó Hotaru – Los ancianos creen que ellos están conectados al Chaosrealm, la guerra civil de Outworld y otros eventos que han estado ocurriendo alrededor de los reinos. Nuestra tarea es cazarlos, cuestionarlos y eliminarlos. Debo retirarme a Seido para lidiar con esta amenaza, los ancianos del consejo así lo han solicitado.
– Yo puedo ir por usted mi General. Su presencia es esencial aquí en Outworld y Lei Chen, yo puedo encargarme de los terroristas si usted me lo permite – habló Veltaz mientras Cage giraba sus ojos hacia la otra dirección.
– Aprecio que ofrezcas tu ayuda Veltaz, pero como dije los ancianos del Consejo han solicitado mi regreso a Seido. Tenemos solo una semana para eliminarlos y así conseguiremos las defensas que Lei Chen necesita para derrotar a Mileena y Reiko.
– Yo y el señor Cage esperaremos su regreso entonces,me encargare de que nuestro compañero en armas se ponga en línea y siga sus instrucciones.
– No Veltaz – le interrumpió Hotaru – El señor Cage me acompañara a Seido, tu te quedaras al mando por el momento. Te necesito aquí en Lei Chen. Partiremos después de dar mis instrucciones al resto de nuestros guerreros, prepárate Jonathan Cage y esperame en el portal.
– ¿Esto sigue siendo parte de mi "entrenamiento" verdad? – pregunto Cage, señalandose a si mismo con ambos índices – Por que yo no firme ningún contrato de pelear contra terroristas o soldados del Kahn.
– Y aun así demostraste un buen control cuando combatimos y capturamos a Eygel. Incluso mantuviste la boca cerrada – remarco Hotaru, poniéndose de pie – Necesitamos asegurarnos que no… "explotarás" otra vez cuando te encuentres en situaciones de vida o muerte y aprendas a controlar tu poder.
– Pero eso no significa que sea tu mercenario o caza recompensa Hotaru, o el de tu perrito faldero de aquí al lado.
– Una palabra mas Cage – habló Veltaz, colocando su mano en el mango de su sable – El General ha sido muy comprensivo contigo por ser de otro Reino, pero no significa que estés libre de crímenes ante la ley del Orden.
– Señor Cage – habló Hotaru – Tu entrenamiento está casi completo, aunque no has aprendido modales o madurado, el Orden te ha ayudado a controlar tu poder y hacerte mas fuerte. Pronto volverás a Earthrealm, esta es la prueba final. Una semana y pediré a Raiden que te regrese a casa con las Fuerzas Especiales.
Johnny Cage miro a ambos seidianos, no confiaba en ellos pero no tenía otra opción. El actor aceptó la oferta de Hotaru de mala gana y se retiró para prepararse mientras el General comenzaba a colocarse su armadura. Veltaz no hablo, solo se despidió como un guardia seidiano lo haría y se retiró con el permiso de su superior. Hotaru salió de sus aposentos equipado con su naginata y sable, sus dos guardias personales lo acompañaron hacia las barracas para dar sus últimas instrucciones antes de irse a Seido, pero no sin antes revisar las defensas de Lei Chen por ultima vez. Hotaru era perfeccionista, pero por algún motivo era mas ligero en sus castigos e instrucciones con el Actor a diferencia de sus otros hombres. A él no le exigía tanto, algo que claramente molestaba a Veltaz y otros guerreros.
Llevarse al actor con él de regreso a Seido podría verse como favoritismo y afectar la moral de sus guerreros al ver a un humano sin cargo alguno siempre estar a la derecha del General, pero Hotaru necesitaba que Jonathan estuviera siempre a su alcance. El hecho de que sus hombres actuaran de esa forma, que Veltaz actuara de esa forma, hacía cuestionarse a Hotaru los valores y virtudes de los Guardias Seidianos. Y esto no sólo ocurría entre su gente, si no en el Consejo de Ancianos también. Hotaru se encontraba decepcionado ante las decisiones del consejo, a veces el pensamiento de que las tradiciones del Orden se han estado perdiendo con el pasar de los años le pasaba por su mente creando conflicto ante su responsabilidades con General de la Guardia Seidiana y sus responsabilidades como un Guerrero del Orden. Los patriarcas y soldados han olvidado las enseñanzas de su patrona: Kronika y el balance que se debe mantener. Las leyendas dicen que los Guardias Seidianos antes eran guerreros de los Dioses Antiguos, encargados de mantener el Orden del universo. Inmortales encargados de proteger el balance del universo creado por estos Dioses que viajaban de Reino en reino cazando aquellos que se oponían pero esto fue hace milenios, su historia se pierde después del levantamiento del Señor Oscuro, Dios de la muerte y Rey del Inframundo: Shinnok. Seido fue de las primeras ciudades que resurgieron en el Orderrealm después de su devastación, los Dioses Antiguos dejaron de comunicarse desde entonces y tomaron un nuevo papel en el universo: observadores y protectores de la realidad. El Orden entonces se volvió responsabilidad de los mortales, dependía de Seido… dependía de él, Hotaru, General de la Guardia Seidiana. Kronika tal vez sea la patrona del Orden, pero los Seidianos no adoran a ningún Dios y con justa razón: Los Dioses son inmortales, pero imperfectos, los mortales son igual de imperfectos pero la muerte mantiene un balance entre ellos, a diferencia de los dioses. Aún así los seidianos mantienen "buenas relaciones" con los Dioses de los reinos pues ambos buscan lo mismo, pero Hotaru cree que eso es un error y que Seido ha olvidado lo que el verdadero Orden significa. "Tal vez es hora de que lo recuerden" penso el General.
