"Forbidden Paradise"
(Paraíso Prohibido)
Por: Leia Fenix
"Ella era una especie de paraíso, la mujer perfecta en todo sentido de la palabra...pero ese paraíso estaba prohibido para él...y lo sabía...estaba tan prohibido como su entrada al paraíso de los cielos."
Summary alternativo: Técnicamente de 17, Edward a sus 107 años tendrá que ser padre y madre de una joven tan hermosa como su madre, mitad vampiro mitad humana, que heredó su endemoniada personalidad y que la palabra "No está permitido" no entra en su vocabulario.
Declaimer: Absolutamente nada acerca de las historias y los personajes de la genial Stephenie Meyer me pertenece, desgraciadamente EDWAR no es mío (...solo me pertenece la genialidad y originalidad de mi historia).
Advertencia: Creo que está de más advertirles ya que lo he catalogado como reiting M, por lo tanto están avisados de que el contenido de este fic puede (o no es) apto para menores por escenas de violencia o un poco subidas de tono...me explico?¿
Ah y lo más importante Recomiendo que para leer este fanfic ya se hayan leído "Luna Nueva"
Nota de la autora:
Me sequé rápidamente las lágrimas de emoción cuando le baje con cuidado el velo sobre su rostro hermosamente maquillado mientras la dejaba ir hacia el altar del brazo del guapísimo doctor Carlisle Cullen. De corazón le deseaba la mejor de las felicidades…¿pero quién no sería feliz con tamaña anaconda al lado durante todo un año?. Y así sería, con cada paso que daba hacia él. ¿Quién lo creería?. Mi querida lectora, Isis Janet, la cual ya sentía como una más de mi rebaño de amigas…se casaba con el personaje más sexy y deseable que jamás se haya alojado antes en mi mente…
Jasper…
Aunque mi corazón y mi cuerpo se negaban a aceptar dejarlo partir con otra durante todo un año si llegaba a los 1000 R&R…pero ese había sido el trato y debía respetarlo. Me senté resignada junto a mi querida amiga y lectora Gely Cullen que había estado a punto de ser ella la que caminara con ese vestido blanco exquisitamente diseñado. En ese caso creo que sí existía alguien que podía estar más frustrada que yo…aunque existía una diferencia…ja! como no. Edward no había soportado el dolor de Gely Cullen y como premio de consuelo le ofreció una especie de "luna de miel" en Isla Esme.
Estos son los momentos en que agradezco de corazón el que James haya mordido a Alice para que perdurara en el tiempo. Gracias a ella podría olvidarme por unos cuantos días de este asunto, o al menos me distraería un poco, ya que nos va a llevar a Milán para el festival de moda junto con mis queridas Salesia, Clara y Aye que me han apoyado todo este tiempo y me han empujado a seguir con el cap. tirando a la musa dentro de mi. Además ya estamos apuntadas con nuestra querida Zamaraz para entradas Vip del próximo concierto de DJ Tiësto…para que luego rematemos en un Sensation White con el resto de mis vampiresas y vampiros lectores al son de Armin Van Buren. Yea!
Para el resto de mis dulces lectoras y fieles lectores empedernidos…solo me queda ofrecerles el capi que tanto les e prometido y que desgraciadamente tanto me e demorado en entregárselos.
Mis más sinceras disculpas…de corazón. Este último tiempo e vivido y e tenido que tomar muchas decisiones que le han dado un vuelco rotundo a mis planes. Así que e estado colapsada de fuertes emociones.
Solo espero que disfruten el cap. tanto como los otros y que al final puedan dejarme uno de sus comentarios que tanto me alegran y me inspiran.
Mis agradecimientos a todas/os mis lectores fieles que continúan leyendo a pesar de lo que tardo y una cálida bienvenida a todos los lectores (que son muchísimos) nuevos…que sepan que ya cuentan con un lugar importante dentro de la historia y están en mis pensamientos. Gracias
Un Kiss & como siempre Carpe Noctum
Se despide su humilde escritora que apenas si se cree que ya este sobre los 1000 R&R, junto a la feliz pareja de recién casados Jasper Hale y Isis Janet de Hale.
Arrivederci…Leia Fenix
Capitulo veintiocho: " Cuidado con lo que sueñas"
La espesura de la nieve sobre el suelo era tal que Elizabeth se había tenido que montar sobre la espalda de Jasper para poder avanzar más rápido. No podía quejarse, estar pegada a él era algo sumamente gratificante y que, en un modo inexplicable, la hacía sentirse menos ansiosa. Sentía unas exquisitas y electrizantes cosquillas sobre la porción de piel de sus muslos que cubrían las gélidas manos de Jasper para alzarla. Aferró sus engarrotadas manos a los musculosos hombros de él y enterró su rostro endurecido por el frío entre los omoplatos de la ancha espalda de Jasper. Respiró hondo capturando esa esencia masculina que tanto la aturdía. ¿Podría algún día evitar ese efecto?…no imposible. Era un aroma tan penetrante y adictivo que podía sentirlo pegado a la punta de su fría nariz…podía sentirlo colándose por cada poro de su cuerpo, albergándose en su corazón, despertando sus sentidos, revolucionando sus hormonas, colándose en sus fantasías y arraigándose en lo más profundo de su ser. El paseo acabó demasiado pronto para el gusto de Eli. Soltó un suspiro de frustración mientras se deslizaba con cuidado por la espalda de Jasper para pisar las hermosas baldosas del hall del hotel.
Aquel silencio que los envolvía no era incómodo…para nada. Simplemente ya no necesitaban llenar el espacio con palabras, les bastaba el contacto de sus manos entrelazadas, una mirada y su sola compañía. Se detuvieron frente al ascensor privado de la suite. Jasper titubeó antes de apretar el botón para llamarlo.
-No creo…que sea una buena idea que…- Jasper balbuceó apenas en un murmullo mientras clavaba su mirada topacio en el suelo y revolvía su cabello con la mano de forma nerviosa quitando el exceso de nieve.
-¿Que subamos por el ascensor?- Eli finalizó la frase por él, con la voz unas cuartas más altas de lo normal.
Jasper suspiró mientras asentía sin quitar la mirada del piso.
-¿Qué tienes en mente?.- soltó ella entre dientes.
Eli se sorprendió a si misma por lo enfadada que había sonado. ¿Acaso Jasper no tenía la razón?, ¿Quién les garantizaba que no ocurriría nada nuevamente si subían solos otra vez en el ascensor de la perdición?. Mordió su labio nerviosa y apartó la mirada mientas sentía el calor de su sangre refugiándose en sus mejillas. Su inconsciente le estaba jugando una mala pasada…ella si deseaba arriesgarse…deseaba revivir el momento en el ascensor.
Luego de unos minutos debatiéndose consigo misma, alzó la mirada para encontrarse con la aplastante ónix de él.
Jasper no podía ocultar el evidente deseo brillando en sus ojos noche. Una de sus rubias cejas se alzaba suspicaz mientras sus manos se cerraban en fuertes puños alrededor de los cordones de los patines que sostenía colgados a su hombro derecho. Le sonrió con timidez mientras asentía haciendo que su cabello miel, empapado por la nieve, se remeciera cayendo más sobre su blanco rostro de hermosura sin igual.
-Ok. Te sigo.- dijo ella apenas en un murmullo mientras cruzaba sus brazos bajo su pecho ocultando sus temblorosas manos enguantadas.
Sentía como sus piernas fallaban bajo la amplia campana del vestido y el retumbar ensordecedor de su corazón tras sus orejas.
Si no se movían, si él continuaba mirándola de esa forma…su corazón estallaría, tendría una combustión espontánea y terminaría besando el suelo.
Jasper la tomó con dulzura, cerrando su marmórea mano sobre el antebrazo de ella arrastrándola nuevamente fuera del hotel.
Lo rodeó sin despegar su ávida vista de vampiro de las paredes revestidas de antiguos y mohosos ladrillos.
Elizabeth maldecía en silencio mientras sus tacones se hundían bajo la nieve haciendo difícil la tarea de seguirle el paso.
El frío de la intemperie la hacía pensar con más claridad, incluso había logrado apagar algo del fuego que consumía su cuerpo hace unos instantes bajo la insinuante mirada de su tío.
Él se detuvo de pronto.
En un rápido y fluido movimiento la cargó nuevamente sobre su espalda. Eli soltó un gritito de sorpresa mientras sus manos se aferraron con fuerza, de forma instantánea, a los musculosos hombros de él. El gritito fue rápidamente reemplazado por un jadeo ahogado cuando sintió las manos de Jasper colándose bajo su vestido para afirmarla mejor por los muslos.
Oyó la risa ahogada de él y sintió como sus hombros de roca se estremecían por la risa bajo la palma de sus manos.
-Muy gracioso.-masculló mientras descargaba un puño en las costillas de él que de seguro solo le harían cosquillas.
Jasper dejó que su risa entonada escapara de sus mortales labios cortando el frío aire.
-Si lo es.- repuso con su ronca voz impregnada de diversión.
-Te recuerdo que soy vengativa.- le retrucó.
-Será interesante recibir un castigo impartido por ti.- Su voz era hipnótica, demasiado seductora como para que Eli escapara de su efecto.
Elizabeth maldijo en silencio mientras intentaba controlar sus impulsos carnales de comerse a besos a aquel indecente y tan sexy vampiro.
-Te tragaras tus palabras Jasper Hale…lo juro- siseó entre dientes.
Él continuó riendo de forma encantadora. De pronto se agazapó sobre la nieve y clavó su vista en el punto más alto del lujoso hotel.
-¿Lista?- le preguntó de improviso, pero ella no alcanzó a contestar.
Elizabeth lanzó un grito de pavor que se quedó atorado en el nudo de su garganta cuando Jasper saltó ágilmente alcanzando una considerable altura, para aterrizar sobre un tramo intermedio de la pared. Parecía literalmente una araña…no, era aún más rápido y sigiloso que una araña.
Ella estaba demasiado asustada como para formular una pregunta o siquiera reprocharle. Jasper comenzó a moverse con una rapidez y agilidad solo propias de su especie. Sus manos y pies se adherían a los ladrillos y las yemas de sus dedos se enterraban en las paredes como si se trataran de plastilina. Era mejor que un escalador experto mientras trepaba la pared con Eli clavada a su espalda.
Elizabeth sabía que no debía hacerlo, pero el instinto pudo más con ella y tuvo que mirar hacia bajo.
-¡Ah!- chilló mientras apartaba rápidamente su vista enterrando su cabeza entre los omoplatos de Jasper y cerrando sus brazos y piernas como tenazas alrededor del marmóreo cuello de él y sus caderas. En su mente se había tejido rápidamente la horrorosa visión de su cuerpo estrellado y sangrante contra la nieve pálida y rosa.
-Tranquila ya casi llegamos.- susurró con su mágica voz impregnada de una tranquilidad pegajosa que por un instante le dieron toda la confianza que necesitaba.
Elizabeth respiró profundamente unas cuantas veces aún con su cabeza oculta en la espalda de él. No soltó la presa de sus manos y piernas. Si no fuera porque Jasper no necesitaba el preciado oxígeno, ya lo habría matado estrangulado. Bufó molesta en su intento frustrado por serenarse.
¿Tranquila?…¿TRANQUILA?. ¿Cómo podía pedirle que se tranquilizara si estaban colgados precariamente de la pared, trepando la pared, a varios metros de altura…y sin seguridad?. Elizabeth estrelló sus dientes haciéndolos chirriar cuando cerró su mandíbula apretada por la rabia que comenzaba a ganarle al miedo en su interior. Su única esperanza era fiarse de que las piernas de Jasper y sus manos serían lo suficientemente fuertes y ágiles como para soportar el peso de ambos y no resbalar.
Aún sin mirar, sintió la nieve arremolinándose en su leonino cabello y el frío aire silbando en sus oídos haciéndola temblar. Escuchó el sonido sordo de la nieve amortiguada bajo los pies de Jasper.
-Creo que no debes perderte esta hermosa vista Elizabeth. ¡Venga!, bájate para que puedas disfrutarla.- Dijo Jasper con la voz impregnada de excitación y diversión sin una gota de cansancio.-¿Verdad que ha sido divertido?. Hace años que no trepaba los muros. Había olvidado lo divertido que era correr saltando por los tejados.-
Elizabeth apenas era consiente de lo que decía Jasper. No soltaba la presa de sus brazos y piernas que ya sentía entumecidos y engarrotados por la fuerte presión con que rodeaba el cuerpo de su tío.
-¿Elizabeth?…he dicho que ya puedes soltarte…estas segura, a salvo.- dijo él con la voz un poco más conciliadora mientras acariciaba con delicadeza los brazos de Eli que rodeaban su cuello.
Pero Elizabeth no era capaz de contestar. Todavía sentía el vértigo estrujando su estómago y haciendo que su cabeza diera vueltas y vueltas mareándola. Mantenía los párpados cerrados y los dientes apretados evitando que castañearan por el frío que se colaba bajo su vestido de gala.
Gracias a las oleadas de tranquilidad que le enviaba Jasper logró calmarse lo suficiente para deshacer el agarre y deslizarse con cuidado hasta que sus tacones hicieron crujir la fina capa de nieve sobre el suelo de aquél lugar.
-No…no lo estoy- gimoteó como una niña pequeña. Continuaba con los ojos cerrados. Se sentía desorientada y mareada. El vértigo aún no abandonaba la boca de su estómago y sus manos enguantadas parecían estar adheridas al abrigo de Jasper.
Él se giró para arrullarla entre sus invencibles brazos aún intentando tranquilizarla. Acarició con delicadeza las ondas de su cobrizo y húmedo cabello quitando el exceso de nieve mientras ella enterraba su rostro en el marcado pecho de él inhalando su delicioso y almizclado aroma masculino, con esa pizca de menta que lo volvía fresco y embriagante. Definitivamente ese era su lugar favorito…entre sus brazos.
Suspiró complacida mientras le devolvía el abrazo enredando sus delgados brazos alrededor de la cintura de Jasper.
-¿Ya estas mejor?.-
Elizabeth se lo pensó un momento. Aún se sentía desorientada, pero el miedo había desalojado su cuerpo y en su lugar estaba la mágica y cálida sensación de estar rodeada por él. Siempre que estaba con él se sentía a salvo, aquella era una verdad inminente. Apretó los labios conteniendo una sonrisa traviesa mientras negaba con la cabeza. El estar unos minutos más abrazada a él era una buena razón para lanzar una mentira piadosa.
Jasper suspiró hondo haciendo que su pecho se inflara y su abrigo se tensara por la fuerza de sus músculos. Elizabeth no pudo evitar el repasar con sus dedos sobre el abrigo el bien marcado torso de él.
-¿Sabes que te es imposible mentirme verdad?.- le soltó él juguetón mientras dejaba un casto beso en su frente.
Elizabeth suspiró derrotada y alzó su rostro para encontrarse con los cálidos ojos topacios de él. Mordió su labio inferior de forma juguetona, pero no pudo evitar que sus mejillas se tiñeran levemente de rosa.
-Creía que solo Edward podía leer mentes.- le dijo divertida mientras le lanzaba una mirada escéptica.
-Estas en lo correcto. Pero yo puedo leer tus emociones…puedo sentirlas como si fueran mías.- le dijo pagado de si mismo antes de soltarle una esplendida sonrisa socarrona.
-¿Ah si?…y bueno señor yo leo las emociones…dígame, ¿que estoy sintiendo justamente ahora?.- sabía que estaba lanzando la artillería pesada, lo miraba a través de sus gruesas pestañas y su tono lo había cambiado para que sonara seductor…o al menos eso había intentado.
Jasper soltó una pequeña risita nerviosa.
Lujuria…eso era lo que sentía ella. ¿Con que pretendía jugar sucio eh?.
Le lanzó una codiciosa mirada a sus carnosos labios carmín mientras pensaba en una efectiva venganza. Sus fuertes dedos se crisparon alrededor de la pequeña cintura de ella pegándola más a su cuerpo. Se concentró en enviarle de regreso esa horda lujuriosa. Quería que ella enloqueciera de deseo tal y como lo hacía sentir a él con aquellos pequeños gestos imprudentes. Este juego lo podían jugar dos perfectamente. Inclinó su rostro hasta quedar a solo centímetros del de ella como si la fuera a besar. Respiró sobre sus labios haciendo que los de ella hormiguearan expectantes y deseosos. Eli cerró los ojos de forma mecánica esperando ese esquicito y anhelado beso.
Pero sus fríos y mortales labios Jamás tocaron los de Eli. Se separó sonriéndole malignamente. Eli pestañeaba aún perpleja. Descargó un puño frustrada sobre el hombro de él mientras soltaba un bufido molesta.
-Olvide mencionar que también puedo controlar tus emociones…- su risa melodiosa escapó de su garganta rasgando el frío aire. Elizabeth intentaba deshacer el abrazo pero él no cedía mientras continuaba riendo. Estaba enfadada porque lo que pretendía había salido al revés. No debía ser ella la que deseara tanto los labios de él. Detestaba ese poderoso control que tenía sobre ella…y lo que la frustraba aún más…las ganas de besarlo aún persistían de forma insistente.
-¡Ya basta Jasper…no es graciosos!.- dijo a regañadientes aún intentando zafarse.
Jasper detuvo su risa y descargó sobre ella su mirada aplastante dejándola sin respiración. Se inclino hasta rozar su fría nariz con la sensible piel del cuello de Eli. Alcanzó su lóbulo atrapándolo entre sus labios y haciendo que Eli se estremeciera entre sus brazos mientras su respiración se volvía irregular.
-Entonces te recomiendo que no juegues con fuego…porque podrías quemarte.- susurró sobre su oído en aquel tono impregnado de matices roncos y seductores.
Elizabeth tenía la certeza de que si no fuera porque él la sostenía su trasero ya estaría congelado sobre la nieve.
Suspiró agradecida cuando Jasper comenzó un recorrido con tiernos besos desde su cuello hasta sus aterciopelados labios. Todo su cuerpo se había tensado anhelante al encuentro de sus lenguas.
Fue un beso dulce, no trataban de saciarse, no era hambriento…solo buscaban sentir, sentir el romanticismo que los envolvía como una densa nube aislándolos de todos. Podrían haber continuado hasta que no quedara ni un vestigio de oxígeno en sus pulmones, pero un carraspeó los alertó haciendo que se separaran de golpe como dos imanes que se repelen.
-Siento interrumpir.- la voz de Edward era fría y cortante.
-Papá…-su voz sonó estrangulada. Estaba siendo víctima de los nervios. Sintió su cara arder producto del sonrojo y la vergüenza. ¿Habría leído Edward algo indebido en la mente de Jasper?. Oh Dios…
-Edward.- lo saludo Jasper más firme pero cauteloso.
Edward chasqueó la lengua molesto mientras ocultaba sus manos empuñadas tras su espalda y le lanzaba una mirada asesina a su hermano.
-Jasper…me preguntaba si acaso has olvidado el reloj en alguna parte.- soltó irónico sin despegar la mirada de su hermano.
Jasper continuaba quieto en su lugar pero alerta. Edward no estaba enfadado…estaba furioso. Comenzó a estudiar la situación, por un lado se empeñaba en controlar las emociones de Edward para devolverlo a un estado neutro y relajado…pero por otro ya estaba maquinando sus movimientos para un escape de emergencia.
-¿Consideras que es una hora prudente para devolver a mi hija?.- espetó ácido al notar que Jasper se hacía el desentendido.
-Yo…-comenzó a disculparse Jasper, pero Edward lo corto.
-No, definitivamente no lo es…y no hay escusas. Ya es más de media noche. Si lo vuelves a hacer olvídate de tus escapadas nocturnas con mi hija.- en su voz se filtraba una nota de rabia contenida.
-Pero Edw…-intentó nuevamente Jasper mientras conservaba la calma.
-¡No hay escusas!.- gritó fuera de si. Elizabeth olvidó como respirar del asombro. Jamás había visto a Edward así de enojado. En un pestañear, avanzó hasta quedar frente a frente con Jasper, solo los separaban unos centímetros. Eli quiso intervenir pero no encontraba las palabras para excusarse.-¿Puedes imaginar las horribles escenas y posibles situaciones que han rondado mi mente durante las últimas seis horas en que no aparecían?.- siseó amenazante.
Jasper se mantuvo en silencio mientras respiraba pausadamente, incluso si no lo necesitaba. Estaba dejando que Edward se descargara para poder neutralizar sus emociones, estaba siendo difícil de llevar.
-¡No!, por supuesto que no tienes ni la más mínima idea.- Edward estaba colérico.- El abanico de opciones se extendía desde moteles hasta raptos. ¿Quieres hacerme enloquecer?…¡tan solo tiene diecisiete años!. Y sabes perfectamente que allá afuera hay cosas más peligrosas que tú.- sus ojos topacio llameaban.
-Sabes que no dejaría que le pasara nada malo.- dijo de forma convincente y conciliadora. Pero apenas las palabras salieron de su boca se arrepintió. Con Edward en ese estado era mejor guardar silencio.
-Pues se nota que tus neuronas están tan muertas como tu.- Espetó mientras su cuerpo temblaba por la rabia.- Piensas en su seguridad y la has tenido por horas expuesta al frío…¡sabiendo que hace tan solo un par de meses sufrió una severa hipotermia!.- Si las miradas mataran, seguramente la de Edward en ese instante lo habría echo.
Jasper tragó ponzoña de forma sonora. Se estaba impacientando con el ataque de Edward, el mantener la calma se le estaba haciendo casi imposible. Quiso contestarle que Eli estaría a salvo con él o sin él, ya que nada malo podía ocurrirle siendo inmortal, pero dadas las circunstancias y las nulas ganas de razonar de Edward prefirió guardar silencio. Mantuvo su semblante pasivo pero interiormente hacía acopio de todas sus fuerzas para enviarle a su hermano hordas de tranquilidad. ¡Y Edward estaba así de alterado solo porque habían tardado unas horas, no quería ni pensar en como sería si averiguara realmente lo que habían estado haciendo…mejor dicho, lo que habían hecho. Agitó su cabeza de forma mecánica intentando desviar sus pensamientos para que Edward no comenzara a sacar posible deducciones. Se concentró en retener imágenes de la deslumbrante torre Eiffel y de los Jardines*** iluminados.
Edward relajo su postura y dejó de oprimir su mandíbula algo más tranquilo. Se giró hacia su hija y la envolvió en un abrazo protector y algo posesivo sin despegar la fiera mirada hacia su hermano.
Jasper frunció los labios evitando reírse, la rabia de Edward había cambiado a ¿celos?…sí, eran celos de padre, una emoción que había sentido tantas veces por lo que era muy simple reconocerla e imposible de pasar desapercibida.
-Será mejor que entremos…estás congelada.- Le dijo conciliador a Eli mientras frotaba los brazos de su hija intentando hacerla entrar en calor.
Ella solo asintió sosteniendo en sus labios una sonrisa quebrada. Sus ojos estaban vidriosos y sus mejillas arreboladas por el frío, que le provocaban la sensación de cientos de alfileres clavándose en su rostro. Se sentía tan impotente y asustada que no le quedaba más que permanecer sumisa y obedecer. Mientras caminaba guiada por su padre se percató que se encontraban en el amplio balcón de la Suite. Se tragó una exclamación de asombro mientras que dejaba que su vista corriera libre disfrutando de la panorámica.
La nieve no había tardado en cubrirlo todo…los tejados, el césped, los balcones de fierro forjado, las ancestrales esculturas y sus adoquinadas calles. Paris estaba cubierta de un manto rosa pálido tendiendo al blanco inmaculado. Las chimeneas humeantes y los centenares de luces la hacían ver más cálida, pese al frío paralizante.
Pero aunque la ciudad luz estuviera cubierta de nieve, seguía siendo hermosa y aún más encantadora.
Coincidió con Jasper en que aquella era una vista hermosa…un verdadero festín para los ojos y una fotografía mental de un Paris que siempre le gustaría recordar.
Se habría quedado toda la noche contemplando aquél mágico lugar, estudiando con su poderosa vista cada recoveco y detalle de la ciudad hasta que la distancia ya no se lo permitiera, pero Edward insistió en que entraran de inmediato.
El contraste del cálido interior comparado con el frío de nieve que hacía a fuera fue sumamente brusco, casi sofocante.
Edward le quitó el abrigo y en su lugar la envolvió con una manta mientras la hacía sentarse junto al fuego que chisporroteaba en la chimenea.
-Ya regreso, te prepararé un baño.- le dijo sin darle tiempo a objetar.
Elizabeth se hundió más en la manta algo enfurruñada. Realmente detestaba cuando Edward se ponía tan sobre protector. Miró a su alrededor buscando a Jasper, pero no se encontraba por ninguna parte.
Dio un respingo que casi la hace saltar hasta el techo cuando de la nada apareció Emmett sentado a su lado en el sillón.
-Menos mal que has regresado…¡y justo a tiempo para acompañarme a recibir a Santa!.- le dijo emocionado sin poder ocultar una radiante e infantil sonrisa que llenaba su masculino rostro.
-Vale…- Elizabeth le dedicó una mirada de locos mientras asentía con cuidado para darle la razón.
Lo observó más detenidamente una vez que se había recuperado del susto. Vestía nuevamente su pijama de cuerpo entero y en sus ojos brillaba la inocencia. Aquella versión de su tío resultaba tan contradictoria tomando en cuenta su edad, su estatura y el cuerpo de un físico culturista. Parecía un niño encerrado en el cuerpo de un adulto.
-Me temo que eso será imposible…-intervino Edward.- Elizabeth ya se irá a la cama. Ya mañana la ayudarás a abrir sus obsequios.-
El puchero que se dibujó en la cara de Emmett podría derretir el corazón de cualquiera. Elizabeth titubeó antes de ponerse de pie y seguir a Edward. Se giró a mitad de camino y le regaló una dulce sonrisa a su tío.
-Si ves a Santa…dale mis saludos de mi parte por favor.-
-Claro…- dijo Emmett volviendo a recuperar la excitación y el anhelo propios de un niño.- Te avisaré en cuanto deje tus regalos.- le guiñó un ojo y luego desvió su mirada ansiosa hacia las puertas que daban al balcón.
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La bañera de hidromasaje caliente y repleta de aromáticas burbujas, en el elegante baño tapizado en mármol italiano de la suite, había cumplido con éxito su misión.
Ya no quedaba ni rastro de frío en su cuerpo y había conseguido relajarla considerablemente quitando el estrés de sus músculos.
Se puso rápidamente su pijama a regañadientes, y es que tan solo consistía en una ajustada camiseta de tirantes y unas bombachas a juego de un amarillo canario. Definitivamente la próxima vez no dejaría que Alice hiciera su maleta. Entró a la habitación mientras quitaba la humedad de su cabello con una de las toallas hermosamente bordadas con las iniciales del hotel en dorado.
Sobre la mesita de noche descansaba una humeante tasa de te con limón.
-Bébetelo todo por favor.-Edward le daba la espalda mientras mantenía su vista clavada en el cristal apreciando la panorámica de la bella ciudad. Su voz aterciopelada aún sonaba algo preocupada.
El ambiente se había vuelto tenso e incómodo, algo que no solía ocurrir cuando se acompañaban.
Eli se recostó obediente en la enorme cama king-Size, se cubrió con el elegante edredón azul real y bebió el reconfortante te de a pequeños sorbos.
Una vez que se lo había acabado lo dejó con cuidado sobre la masita de noche y hundió su cabeza en los mullidos cojines. Edward se acercó para cobijarla acomodando el edredón. Besó su frente con parsimonia y mientras tarareaba la nana de Bella acariciaba con delicadeza el cobrizo cabello de su hija. Ella cerró los ojos complacida y arrullada por las caricias.
-Lamento mi comportamiento…debe haberte parecido un poco histérico.- dijo suavemente Edward haciendo que su voz aterciopelada la acunara y sonara como un susurro.
-¿Un poco?- dijo Ella un tanto divertida mientras habría un ojo para espiarlo.
-Estaba sumamente preocupado…-apuntó en su defensa.
Eli rodó los ojos para luego cerrarlos, prefería no ahondar más en el tema.
-Sabes que te quiero…¿verdad?.- le susurró con cariño.
Una sincera sonrisa se dibujó en el rostro de su hija.
-Si lo se, pero eso no te escusa de haberte comportado como un histérico…por un momento creí que de tus ojos saldrían unos rayos láser y rostizarías a Jasper.- dijo risueña sin abrir los ojos.
La melodiosa risa de Edward llenó la habitación…que ocurrencias las de su hija.
-Si tal vez exageré un poco…luego me disculparé con él.- Se incorporó sobre la enorme cama y se acomodó a su lado comenzando a tararearle nuevamente.
No recordaba en qué minuto se había quedado profundamente dormida, pero un incesante y molesto bisbiseo, como el aletear de una mosca, la sacó del mundo de los sueños. Se removió entre las suaves sábanas intentando conciliar el sueño…pero resultaba imposible con ese sonido de fondo. Suspiró rendida pero sus ojos permanecieron cerrados por el cansancio. Aguzó el oído intentando identificar el sonido. Frunció el ceño cuando se percató de que eran susurros muy cerca de ella…
-No insistas más Jasper por favor…mi respuesta es no…no descansarás en esta habitación…y es definitivo.- Dijo Edward categórico.
-¡Pero es que es el único sitio en donde puedo estar!.- el susurro de Jasper había sonado casi desesperado.
-¡shit! que la vas a despertar.- lo silenció Edward. -¿Ya intentaste en la habitación de Esme?- preguntó esperanzado.
-En la habitación de Esme y en la que comparte Alice con Thomas.- pronunció en voz baja enfatizando con rabia el último nombre.- Créeme no querrías haber sido yo cuando tuve que interrumpir.- intentó sonar sarcástico pero solo consiguió un tono exasperado.
Edward suspiró resignado.
-Sabes que la Suite solo tiene tres habitaciones, esta, la de Esme con Carlisle y la de Alice con…- Jasper prefirió omitir lo último.- Como sea, incluso me pasé por la recepción buscando una habitación y no hay ninguna disponible, el hotel esta lleno por las fiestas.-
-¿Y el living?-preguntó Edward ansioso.
-!Ahí están Rosalie y Emmett¡. Ciertamente ese es el lugar en donde menos me gustaría estar.- Jasper apuntó haciendo evidente su desacuerdo.- Sabes mejor que yo lo que trama hacer Rosalie para distraer a Emmett en el momento en que Alice haga su debut como Santa Claus. Créeme quiero estar lejos de ahí para entonces. Sabes que estar ahí me mataría…ellos son.- Elizabeth pudo imaginar la mueca de asco en el rostro de Jasper mientras hablaba.- tan…tan…candentes.- intentó definir la avasalladora, insaciable, activa y caliente relación de Rose con Emmett en una palabra que ciertamente no describía en su totalidad aquella relación.- Ni te imaginas lo que me cuesta controlar mis propias emociones cuando me llega el choque masivo de las emociones de ellos en esas…esas…circunstancias.- su voz sonaba estrangulada, se le hacía difícil describir con exactitud ese momento prácticamente traumante.
-Humm comprendo.- coincidió Edward aunque no sonaba feliz.
-Bajé al Bar del hotel, estaba dispuesto a pasar el resto de la noche ahí…pero ya lo cerraron. Por favor Edward, si no quieres que para el verano Paris esté plagado de bebés, te lo ruego…deja que me quede aquí. Solo serán unas horas, Alice no quiere retardar más la llegada de "Santa".- concluyó abrumado.
Edward chasqueó la lengua y asintió.
El silencio reinó nuevamente en la habitación. Elizabeth suspiró contra la almohada feliz de poder volver a concentrar sus fuerzas en dormir, pero cuando por fin se estaba abandonando a los brazos de Morfeo volvió la molesta guerra de susurros. Apretó las sabanas fastidiada…¿es que no pensaban callarse nunca?.
-¿¡Que demonios haces!?- Edward sonaba alarmado.
El colchón se hundió junto a Eli.
-¿Que es lo que te parece?- le retrucó Jasper.
Elizabeth sintió como se le erizaba la piel imaginando que Jasper se estaba recostando a su lado. Ahogó un suspiro de satisfacción frunciendo sus labios.
-De ninguna manera te acostarás en la misma cama que nosotros…¡y mucho menos al lado de mi hija!. Es poco condecoroso de tu parte. ¡Compórtate por favor!.-Edward sonaba mordaz.
-No todos somos unos perfectos caballeros como tu Edward…además, ¿crees que sería capaz de hacerle algo contigo en la misma habitación?. Por favor estuvo un mes durmiendo a mi lado en mi cama y tu lo sabías…¿Qué es lo que te preocupa ahora?-sonó irónico pero a Eli le pareció de lo más sensual.
Sabía que no era correcto, pero no pudo evitar sentirse tremendamente excitada ante la visión que se dibujó en su mente, donde las manos de Jasper recorrían su cuerpo por completo con extrema maestría…aún estando su padre al lado. Su cuerpo entero se tensó y casi suelta un gemido. Se concentró en deshacer esos inapropiados pensamientos.
- Si, pero hace un mes no estaban comprometidos…-espetó Edward seco.
-Edward…-comenzó Jasper cansinamente.- No me quedaré de pie y tampoco sentado en el suelo.- dijo obviando la negativa de su hermano.
-Para eso está el cómodo diván.- apuntó animado.
Elizabeth podía imaginar la sonrisa vencedora que se dibujaba en el rostro de su padre.
-¿Te refieres al que está ocupado con todas las compras de Elizabeth y Alice?.-
Edward bufó molesto.
-Entonces apártalos y ponlos en otro sitio.- espetó ácido.
Elizabeth se acomodó bajo la almohada tratando de silenciar el ataque de susurros. Ya podía comenzar a sentir como el mal genio la afectaba por la falta de sueño. Apretó la almohada contra su oído sepultando su cabeza, pero no logró acallar los molestos murmullos.
-Pues…¡Apártalos tú!.- le retrucó Jasper mientras palmeaba un cojín y se acomodaba mejor.
-De ninguna manera…tú eres el que estorba aquí. Si quieres quedarte no te recostarás en la cama.-
-¡Si lo haré!- sin quererlo había levantado más el volumen de su voz.
-No, no lo harás…-Edward sonaba exasperado.
-Sí, sí lo haré…-
-No, no, no y no lo harás…de ninguna manera.- Los dientes de Edward chirriaron cuando apretó su mandíbula molesto.
-Ja!, ya quiero ver como lo impides.- lo desafió Jasper.
-Por supuesto que lo voy a impedir…¡ya me cansé de todo esto!- La cama tembló cuando Edward se incorporó.
-¡NO, SOY YO LA QUE ME CANSE DE TODO ESTO…YA ME CANSE DE AMBOS!. ¡Maldición¡. ¿Es que no pretenden callarse de una vez por todas?.- Elizabeth ya no había logrado contenerse más.- ¡Los amo…pero ya me tienen harta!. Si no se cayán soy yo la que va a tomar medidas en el asunto.- Se había arrodillado sobre la cama para enfrentarlos a ambos. Edward estaba de pie junto a la cama y Jasper, que se encontraba a su lado, se había incorporado sobre su codo. Ambos la miraban como si fuera un extraterrestre.
-Te dije que la despertarías…-comenzó Edward una vez que se había recuperado del asombro.
-¿Que yo la desperté?. Tú armaste todo este embrollo…-le debatió Jasper defendiéndose.
-¡Silencio los dos!.- gritó Eli exasperada.-Juro que mi paciencia no llega a tanto.-Elizabeth bufó molesta mientras se cruzaba de brazos y los castigaba con la mirada.- Sus batallas verbales pueden durar horas. Lo acepto, ustedes no tienen la necesidad de dormir por lo que si quieren continuar…CONTINUEN, ¡pero no aquí, no donde yo pretendo D.O.R.M.I.R!.-Pronunció con cuidado la última palabra enfatizando cada letra.
El siguiente silencio fue incómodo. Elizabeth parecía echar humo por las orejas y no aflojaba su postura enfadada manteniendo fuertemente los brazos cruzados bajo su pecho, lo que sin saberlo, pronunció aún más su ya evidente escote.
Jasper tuvo que reprimir un jadeo cuando su aguda vista viajó directamente al escote de Elizabeth. Por todos los Dioses…esta chica lo iba a volver loco…era la misma parca disfrazada. Y como si ya no fuera lo suficientemente provocativa el resto de su pijama solo consistía en unas cómodas y ajustadas bombachas que dejaban completamente al descubierto sus aterciopelados muslos.
Jasper tuvo que morder con fuerza su labio inferior para detener el gutural gemido que amenazaba con salir disparado por su garganta…el deseo por tocar nuevamente esos muslos quemaba en sus manos…dolía.
Edward carraspeó para llamar la atención.
-Está bien, si no hay más opción te quedas.- apuntó sin entusiasmo dejando caer sus hombros.
Sin quererlo una sonrisa ladina tensó los deseables labios de Jasper haciendo que Eli se relamiera al atrapar con su vista el sensual gesto.
-Pero…- advirtió Edward.- Yo dormiré al medio.-
Eli asintió risueña. Ya tendría su oportunidad para saciarse de Jasper, ahora lo único que realmente quería era dormir unas cuantas horas para que su cuerpo se recuperara de la intensiva tarde de compras a la que había sido forzada por su tía. No había quedado, literalmente, tienda alguna en todo Paris por la que no hubieran pasado. Estaba exhausta. Recostó su cabeza en las mullidas almohadas y se enterró más bajo el elegante edredón. Sus ojos se cerraron solos por el peso del cansancio y su respiración se volvió pausada casi por inercia. Al cabo de unos minutos ya estaba en los brazos de Morfeo.
Edward acomodó un brazo bajo su cabeza mientras estudiaba cada detalle de los diseños del techo de la habitación. Suspiró relajado mientras escuchaba el suave e irregular tamborileo del corazón de su hija. Jasper le daba la espalda y al parecer ya estaba sumido en su especie de "letargo". ¡Como habría deseado tener a la mano su equipo de música!. Suspiró cansinamente mientras dejaba pasar los minutos tan efímeros para él como el pasar de los días o incluso de los años.
Por su parte, Jasper estaba en el otro borde de la cama que cómodamente podía abrigar a los tres y a dos personas más sin que estuvieran apretados. Intentaba con todas sus fuerzas quitar de su mente la figura de Eli en ese diminuto conjunto recortada contra la luz nocturna. Se veía tan sensual y olía tan endemoniadamente apetecible con su leonino cabello suelto y húmedo que estuvo a punto de pecar incluso frente a los ojos de Edward. Ahora tenía que concentrarse en tener pensamientos sanos, puros y alejar de todos ellos a Eli…aunque estaba fracasando penosamente en esa tarea. Todo, absolutamente todo en lo que pensara le recordaba a ella…todo en su mísera existencia ahora estaba ligado a ella.
De improviso, Eli se volteó dormida y se abrazó a su padre. Edward alzó su brazo dejándola acomodarse mejor sobre su pecho. Le agradaba tenerla cerca, saber que era un pedacito de él y lo mejor de todo es que la tendría para toda la eternidad. Era testaruda…sí, ¿pero acaso él no lo era?. Sonrió en la oscuridad, ella había heredado la belleza de Bella, de eso no cabía duda, pero la personalidad de Eli era una copia idéntica de la de él. Edward tuvo que tragarse una carcajada cuando ella comenzó a murmurar incoherencias…
Bueno tal vez algunas cosas de Bella era irremediable que las heredara. Elizabeth hablaba dormida. Escuchó divertido su perorata, especialmente cuando escuchó claramente un…
-Alice, tengo miedo, esos tacones me quieren morder los dedos del pie…te digo que están poseído…¡tienen vida!-
El colchón tembló a su lado, por lo que Jasper también estaba intentando ahogar su risa para no despertarla, sin embargo continuaba manteniendo su mente en blanco para que él no la leyera…
¿Qué demonios le ocurriría? ¿Qué le estaba ocultando?.
Nunca había tenido una buena razón para ocultarle cosas, generalmente entre ellos y el resto de su familia no habían secretos. Era evidente que desde que Eli había llegado a sus vidas se entretejía una red de mentiras que intentaban despistarlo.
Su hija volvió a acaparar totalmente su atención cuando comenzó a destaparse mientras se removía por su sueño agitado. Edward le acarició el pelo con parsimonia y cuidado para no despertarla intentando calmarla. Al poco tiempo se había calmado nuevamente.
Elizabeth suspiro contra su pecho relajada. Edward estaba realmente complacido, este podía ser perfectamente uno de sus momentos preferidos. El compartir con ella, incluso si era velando sus sueños, lo hacía sentir menos miserable, menos solitario y le daba un buen motivo e incentivo por el cual perdurar en el tiempo.
De pronto Eli se estrujó más contra su cuerpo ronroneando de una manera en que Edward jamás la había oído y comenzó a subir una de sus desnudas y largas piernas por su costado, lentamente, hasta que alcanzó sus caderas. Eli soltó un gemido que sonó amortiguado contra su pecho. Los ojos de Edward estaban abiertos como plato y amenazaban con salirse de sus cuencas oculares.
Y entonces, como si se tratara de su peor pesadilla, Jasper comprendió que ella estaba soñando. Pero no se trataba de cualquier clase de sueño, Elizabeth estaba teniendo sueños eróticos.
Como un dulce castigo del infierno, ella sin piedad alguna le lanzó una avalancha…sí, avalancha porque no había otra forma de llamar a aquella desbordante sensación de puro, crudo y aplastante…
Deseo…
Acompañado de esa descarga de desenfrenado deseo iba otra emoción, más pequeña y prácticamente insignificante…el estupor y la incomodidad de Edward. Podía sentir como su hermano estaba tenso a su lado. Decidió mantenerse indiferente y no voltearse, ahora debía concentrarse más que nunca en refrenar sus propias emociones, ocultarlas de Edward y mantener todo lo que resistiera su mente en blanco. Parecía que el universo completo se había coludido en su contra cuando Eli comenzó nuevamente a hablar entre sueños…
-Hummm Jasper si, no te detengas…hummm justo ahí…sabes que me vuelves loca.- Ella murmuro ronroneando sensualmente.
-Esto no puede estar pasando…no con Edward de publico.- Pensó Jasper para sí mismo mientras su cuerpo hacía de las suyas y comenzaba a reaccionar sin poder evitarlo. Su autocontrol no era tan fuerte…no para resistirse a ella.
-¿A qué te refieres?.- lo cuestionó Edward con la voz estrangulada por el asombro y la vergüenza mientras intentaba escapar del férreo agarre de su hija que había comenzado a restregarse contra él.
Lo había pillado. ¡Mierda tenía que ser más cuidadoso con lo que pensaba. ¿Pero cómo hacerlo cuando sus sentidos estaban tan aturdidos y solo podía pensar en todas las cosas que quería hacer con ella?. Quería colarse en su sueño, ver la fantasía de Eli y luego cumplírsela en la vida real. No podía dejar de pensar en todas las formas en que quería complacerla.
-Y como le gustaría todo lo que le haría.- pensó inconscientemente.
-Jasper…- gruñó Edward amenazante.
Pero ya era tarde para Jasper, sus pensamientos, en donde la protagonista era siempre Elizabeth, eran irrefrenables. Ya no hallaba la calma ni la forma para mantenerse neutral y lograr bloquear su mente. Jasper observó su pantalón notando cuan evidentemente excitado estaba…demasiado excitado.
Elizabeth se retorcía inconscientemente contra su padre y Edward cada vez estaba más asqueado intentando separarla…y Jasper estaba cada vez más caliente.
Cada vez que ella pronunciaba su nombre de forma sugerente, sensual y suplicante…Jasper perdía un poco más la cordura hasta el punto de que su cuerpo entero le dolía por la abstinencia. Lo estaba pasando realmente mal. Su mente y su cuerpo reaccionaban obedientes al llamado de su dueña, y sin quererlo se encontró nuevamente pensando en ella…de formas poco decorosas.
-!!!!Jasper Whitlock¡¡¡¡, ¡¡te arrancaré la cabeza y la pondré en mi repisa como trofeo, luego desmembranaré cada parte de tu pestilente y ancestral cuerpo para utilizarlo como leña para calentarme!!. ¿¡¡Cómo te has atrevido siquiera a pensar de ese modo de mi pequeña, inocente e indefensa hija!!?. Dime maldito astuto…acaso tu…tu…¿¡TE ACOSTASTE CON ELLA, TE APROVECHASTE DE ELLA Y LE ARREBATASTE SU INOCENCIA¡?-
-¡¡¡SANTA CLAUS ESTÁ AQUIIII…YA LLEGOOO!!!.- Gritó a todo pulmón Emmett haciendo temblar las paredes y mezclándose con el bramido furioso de Edward.
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Yep, hasta aquí hemos llegado.
Ahhhhh!!! Edward se ha enterado…¡SE HA ENTERADO!.
Por favor que no le arranque esa hermosa cabecita rubia a nuestro sexy Jasper.
Se que el cap es corto…para lo que suelo escribir, y que e sido muy cruel por donde lo e dejado.
Supongo que ya se dieron cuenta de que cambié el título del cap. Bueno lo que realmente ocurrió es que el cap. era TEDIOSAMENTE y ABRUMADORAMENTE LARGO, así que me vi en la obligación de dividirlo en tres partes por la salud mental de todas/os. Eso quiere decir de que hay una buena noticia…el cap. ya esta acabado, solo lo e dividido, por lo que la próxima actualización va a estar a la brevedad. Todo depende de su incentivo por continuar leyendo.
Gracias por la paciencia y por supuesto que agradezco cada palabra que dedican en sus comentarios para mi. Estoy libre de cualquier responsabilidad, así que FREE TIME, escríbanme todo lo que quieran que voy a responder sin falta a cada uno de sus R&R.
Los adoroooo
Bye
Leia Fenix.
Para compartir la cama con Edward, Jasper o cualquiera de los chicos Cullen…pues que esperas dale al botón que rasa: REVIEW THIS STORY/CHAPTER o a nuestro bien conocido GO.
