I belong to you
Epílogo

Las sábanas están calentitas, llenas de ese aroma a detergente que lo hace sentir en casa... No, más bien, está en casa. Han pasado muchas cosas, siempre se lo repite a modo de no olvidar sus sufrimientos. Han pasado muchas cosas y el tiempo sigue moviéndose hacia el futuro, con ellos sorteándolo éxitosamente. Todavía vienen a él los recuerdos de los días posteriores a su arribo a Japón, el pequeño lapso de tiempo en el cual Juudai y él se trataron como amigos, sin estar presionados por el tiempo, sin sentirse inferiores a alguien más, sin tener complejos. Sí, el tiempo sigue corriendo, siempre lo hace, pero esta vez es un catalizador a cosas más grandes y no un impedimento, un acelerador de problemas. Así que aunque al principio comenzaron como casi dos buenos amigos, ayudando a Johan a encontrar un apartamento, un trabajo y su Universidad, pronto su relación pasó a otra etapa, obviando el único beso que se habían permitido el día de su llegada.

Asuka se había puesto echa una furia y su madre también. La indignación que sentían ambas por razones diferentes los habían mantenido con la cabeza fría, pero una vez ambas mujeres cedieron, una vez se dieron cuenta de cuán duro lo estaban intentando para obtener su 'aprobación' (y sólo la de ellas, pues la sociedad no importaba), fue cuando decidieron que debían continuar, que no era un capricho causado por el gusto al riesgo o al melodrama de saberse próximamente separados (como en París), sino algo que podría convertirse en duradero.

Y ahí estaban, muchos meses y acontecimientos después, disfrutando de la Navidad, a más de un año de haberse conocido.

A más de un año de haber conocido a Rei, quien estaba a punto de casarse, ¡y ella misma había pedido la mano de Martin!

A casi un año de haberse despedido de Haydée, quien había encontrado estabilidad cuidando a sus hijos.

A menos de un año de que Asuka lo dejara ir y comenzara a salir con James.

Todo el mundo lo habría llamado destino, ellos lo llamaban trabajo duro, esfuerzo, dedicación. Porque cuando trabajas por algo, siempre sabe mejor. Porque cuando trabajas por algo, lo disfrutas más. Así que ahora son tesoros los momentos en que pueden verse, no todos los días ni a todas horas, son tesoros porque siguen esforzándose, rompiendo metas y miedos a su paso.

Johan sigue estudiando para convertirse en diseñador gráfico. Juudai es casi un arquitecto. Y ninguno de los dos tiene miedo. Ya no más.

Así que esa noche de Navidad, yacen el uno al lado del otro, sonrientes y arropados por las sábanas, pensando, recordando sin saberlo. Y la calidez que inunda la habitación va más allá del simple contacto físico, los hace sonreír, está dentro de ambos.

—Así que pronto serán dos años... —Juudai rompe el silencio, al mismo tiempo que suelta un bostezo enorme, pues son altas horas de la madrugada.

—Ajá —corrobora el otro con voz cansada, pero sin ese dejo de felicidad que casi se rompe en una sonrisa.

—¿Creíste que llegaríamos a esto? —Juudai se ríe y señala la habitación, con cosas desperdigadas por todos lados, con las cortinas corridas y el olor a pavo que se cuela por la cocina.

—Sí —Johan se tarda en contestar, porque un nuevo recuerdo llega a su mente—. Si me hubieras dejado, desde la primera noche que estuviste en París.

—No seas ridículo —la verguenza tiñe sus facciones por un segundo, al tiempo que le pega un ligero puñetazo en el hombro desnudo—. No me refería a esto.

—Ya sé, sólo que no pude evitar acordarme —se encoge de hombros y le dirige un gesto cómplice—. Pero mi respuesta no cambia.

—Tienes demasiada confianza en ti mismo —le dice el castaño y también bosteza—, veo que no es sólo Rei, sino todos los franceses.

—Bah, bah, lo de Rei no es nada, si quiero puedo hacerlo yo también —se incorpora sólo un poco, tratando de adivinar lo que hay detrás de los ojos de su interlocutor ante semejante afirmación, pero tras de ellos sólo hay curiosidad, que lo alienta a seguir hablando—. Yo también podría pedirte lo mismo. Es más, ¿qué tal si te lo pido ahora?

—Tomaste demasiado, Johan —dice, pero en realidad no puede evitar contener la respiración. Su parte racional se queja, manda una alerta que dice 'Vas demasiado rápido', pero es pronto ignorada, ya nada puede ser demasiado rápido entre ellos.

—Claro que, si lo pido... Tendríamos que escaparnos del país, tu madre nos perseguiría hasta Estados Unidos y moriríamos antes de cualquier cosa —su tono bromista logra desanimarlo un poco, pero a la vez lo hace entender que también piensa lo mismo, que es demasiado rápido y quizás innecesario, porque ningún título puede cambiar o agregar más cosas a su relación.

Quizás no son anillos de oro, ni palabras dichas frente a un sacerdote y los ojos de Dios, pero para él tienen el mismo valor. Así que olvidándose de su broma, consigue murmurarlas, mientras se acerca a él por segunda vez en la noche.

Jet aime.

Que bueno que aprendió francés.

Y que aún queda mucho más tiempo esa noche y muchas más.

FIN.


Notas de la Autora: Realmente no es muy largo porque no había mucho más que pudiera ser dicho (sobretodo porque quería aclarar qué pasó con los otros personajes que no incluí en el capítulo anterior), sí, ya todo mundo sabe que tengo un trauma con los finales felices, quizás no totalmente pero felices al fin (L) x'DDD. Así que no hay que sorprenderse con este, ahora, sé que todos quieren matarme por no poner lemon, pero con los traumas de Juudai eso iba a ser difícil~ al menos aquí lo di a entender (? o eso pretendí, quería hacer un epílogo a lo Rowling, corto y confuso (? ok, no x'DDD. Anyway, realmente no puedo creer que haya llegado al final de esta historia, lo veo y no me lo creo. Siete meses, casi siete meses de estar planeando, maquinando, pensando... Pasaron muchas cosas ahora que lo pienso, no sólo en la historia sino en mi vida, así que despedirme de ella me duele un poco. Bueno, me duele bastante, ¿para qué miento? Sobretodo porque creo que esta historia fue la que formalizó un poco más mi estilo de escritura y me ayudó a no irme por las ramas con mis historias mal hechas de antes (si... miro a mis historias de Naruto ahora x'DD), so...

Gracias por acompañarme siete meses, por aguantar mis desvarios como autora, mis desvarios como persona, todo lo que hice y subí, seriously, nunca he escrito específicamente para obtener reconocimiento ni mensajitos de esos que me suban el autoestima, pero encontrar que hay gente que le gustó me hace taaan feliz~

Gracias por los reviews a...

Johana-Andersen
NetRys-san
vanessa anderson
samatha
pandora x yusei
ILZzE
judy-andersen
Dask Visconti
Jadenyugi9
Gene-chan x3
VampiryFairy
Akia-Usagi
XxkuroheartsxX
Yagami Ukyo
RIkku-hatsune
Shokan Yuki xD

¡Vaya! Son bastantitos ahora que lo veo. Nunca pensé llegar a tanto, lo sigo repitiendo, me siento orgullosa de mi misma T-T y de verdad que los aprecio mucho por dejarme aunque sea un pequeño comentario o agregarme a favoritos, alertas o incluso irme a acosar a otras paginas donde pierdo el tiempo, GRACIAS YOY *abrazo virtual (?

Bueeeno~ como yo nunca paro, and that's pretty obvious, la semana que sigue empezaré un nuevo longfic (¿pueden creer que yo no encuentro el final de mi etapa con el spiritshipping :(? un día de estos todos madurarán y yo me quedaré aquí fangirleando x'DD) sip, es un nuevo longfic. Les dejo el summary por si alguien se interesa~

The last night.
Situado en la Inglaterra victoriana. El dicho establece que hay que vivir nuestras vidas al máximo, pero hipócritamente la sociedad desecha eso. ¿Qué tanto puede vivir uno al máximo cuando está obligado a seguir las reglas de la sociedad? ¿Cuando uno desea estar con un hombre y no con una mujer como es 'normal'? ¿Cuando la facha que pones esconde muchos más secretos de los que nadie puede imaginar?

Así que, para quienes no leerán esto, es la despedida (? gracias por apoyarme, ya en serio. Parezco miss universo repitiendo esto, pero no cabo en mí misma de felicidad y satisfacción x'D. Nos leeremos después, espero y sino, mucha suerte~

GRACIAS por leer y comentar~

Nos vemos el lunes algunos, otros después~

Ja ne!