Entrégame su Mano en matrimonio
.
.
.
El sol amenazaba con salir, e Isabella, abrió lentamente los ojos. Sus músculos resentidos de la noche anterior, amenazaban con acabar de romperse. Después de la lucha encarnizada de la batalla y de pasar la noche haciendo el amor con su amado esposo. No le quedaba mucha fuerza para levantarse.
Edward le abrazaba a su pecho como si su vida dependiera de ello. Isabella intento moverse para poder incorporarse, pero su marido tenía otra idea en mente. Aun adormecido y con la voz ronca por el sueño, le dijo:
-Mi Lady, ¿No tuviste bastante con la batalla de ayer, tanto en el campo como en la cama?
-Edward, no podemos quedarnos todo el día en la cama, ¿Que pensarían nuestros caballeros?
-Pensarían, que la Guerrera de Swan, más extraordinaria y temible de toda Escocia, esta descansando merecidamente en los brazos de su Esposo. Al cual rescato de una muerte segura.- dijo Edward con un deje de orgullo en la voz.
-Pero... me gustaría hablar con Rosalie, no tuve tiempo de hablar con ella anoche... no se separaba de tu caballero.
-Si, yo también me di cuenta de ese detalle- dijo pensativamente- ¿Crees que esos dos esconden más de lo que dejan ver?
-Estoy casi segura que detrás de tanta brabuquería hacia Emmett, entre esos dos hay mucho más de lo que podamos imaginar- suspiro y continuo divagando- Tu no viste lo desesperada que estuvo, cuando se derrumbó la torre y supo que Emmett estaba allí. Ni la cara y la preocupación que reflejo cuando lo vio tendido en el suelo... Era como si... Como si ... bahh... no puede ser.
-¿Que es lo que no puede ser, mi lady?- preguntó con una sonrisa juguetona Edward.
Isabella se pregunto como su feroz guerrero, podía tener semejante rostro angelical con ella, y al mismo tiempo ser tan feroz y despiadado en el campo de batalla.
-Verás, parecía como si... lo amara...
-¿Y eso no es posible, mi lady?
De repente Isabella se puso a pensar en su hermana. Rose, jamás se dejaría llevar por esos sentimientos.
-¿De Rosalie? ¿De mi Rosalie?, ja ja ja ja...
-Yo no lo veo tan inverosímil. Emmett es un buen partido- dijo serio Edward, recordando a su fiel compañero de batallas.
-Yo no digo que Emmett, no sea digno de tu confianza y un buen partido para cualquier otra... pero Rosalie... no necesita un hombre y mucho menos un caballero de Masen, protector y condescendiente.
-¿Así, como vos no necesitabais un Caballero de Masen?- dijo, sonriendo de esa manera que a Isabella le volvía loca.
-Mi señor, -dijo con voz ronca- yo jamás necesité un Caballero de Masen protector y condescendiente.
-¿No?- suspiro Edward alzando una ceja.
-No, mi señor, yo te necesitaba a ti- le susurro, rozando sus labios con los suyos.
Edward sintió un escalofrío por todo el cuerpo y se lanzó a las profundidades que su esposa le ofrecía.
Beso con ferviente devoción sus labios, su cuello... sus pechos y fue bajando hasta el centro de su intimidad. El centro de sus más fervientes deseos. Su esposa era como una droga para él. Era su mayor debilidad, su mayor anhelo y su mayor fantasía.
Devoró el dulce néctar de su flor. Y lo excitó más que cualquier elixir.
-Dios, Edward,... casi... mi señor...- sintió que llegaba al clímax y grito de placer.
Edward subió lentamente, deshaciendo el camino que había trazado y besando cada centímetro de su piel, hasta llegar a sus labios e introducir su lengua al mismo tiempo que se introducía en ella.
Su esposa, su mujer, su compañera, su vida entera... estaba entre sus brazos, le envolvía entre sus piernas y lo llevaba a la cumbre más alta.
-Dios,... amor mío... te amoooo- dijo en una ultima envestida llevándolos a los dos a esa cumbre sin retorno.
Cuando consiguieron recuperar la respiración. Edward se echo a un lado para no aplastar a su esposa. Y la acerco a su torso desnudo sintiendo su piel sudorosa y ardiente en su costado. Pero Isabella levantó la vista y sin palabras, le dijo que era hora de levantarse.
-Esta bien, mi hermosa y testadura, Esposa- de pronto Edward recordó algo- ¿Isabella?
-mmmmhhh- rezongó ella.
- ¿Esperamos un hijo?
Isabella, solo pudo sonreír y mirar a su marido con admiración y amor.
-No, mi amor- a Edward se le ensombreció la mirada- Esperamos a dos- dijo al fin Isabella.
-¿A dos?- repitió en un susurro- ¿Pero como...?
-Sue- dijo por toda respuesta.
-Sue...- volvió a repetir, ido en sus pensamientos. De pronto la sonrisa más deslumbrante se deslizo en su rostro y sus ojos brillaron como dos esmeraldas al sol- ¿Y que dijo Sue, exactamente?
-Dijo que estaba en cinta del futuro heredero y futura guerrera de Swan, dignos de su padre y su madre.- dijo con una sonrisa, recordando las palabras de Sue.
Edward se levanto alzándola en brazos y besándola repetidamente sobre los labios, mejilla, ojos... todo lo que alcanzaba...
-Dios, mi amor, me haces tan feliz... creo sin lugar a dudas que no existe en el mundo un hombre más feliz que yo, os amo... os amo como jamás pensé que pudiera amar.- repetía a voz en grito sin dejar de besarla.
-Yo también os amo, mi caballero de Masen.- dijo sonriendo Isabella.
.
.
.
Lord Edward, estaba junto a su esposa en la sala donde recibiría las peticiones de algunos súbditos. Como nuevo Lord tendría que escuchar, las peticiones que les surgieran a sus súbditos. Su mirada se centraba en su esposa que en esos momentos se tocaba con aire distraído su vientre, totalmente plano, que aguardaba sus dos hijos.
Edward casi no se lo podía creer. Su Esposa le daría lo que más anhelaba el fruto de esa pasión y amor, y se lo daría por partida doble. No dudaba de la palabra de Sue. Esa mujer, por alguna razón que él no lograba entender, siempre tenía razón.
Si Sue decía que esperaban a una guerrera y un caballero, él no sería el que dudara de su palabra. Sentía que podía con el mundo entero, y no había nada que le quitará la sonrisa del rostro.
De pronto se abrió una de las puertas laterales y entro Sir Jasper, con paso ligero hacia la pareja.
-Mi Lord- dijo a modo de saludo, inclinando la cabeza y apoyando una rodilla en el suelo.
-Sir Jasper, levantaos, no es necesario tanta formalidad- dijo aún sonriente- Tanto tú, como Emmett, sois mis más valiosos caballeros. Aunque no se si te mereces elogios o un castigo severo, por desobedecer mis ordenes y poner a Mi Lady en peligro, sir Jasper.
Jasper trago en seco, alzó la mirada, y se dio cuenta de la felicidad que desprendía Lord Edward. No concordaba con sus palabras. Parecía como si... ¿como si estuviera bromeando?
-Mis disculpas, mi Lord, yo...
-No os preocupéis, en el fondo me alegro que mi Esposa guerrera, viniera a rescatarme- dijo con un suspiro- Pero, escucharme bien, sir Jasper, no lo volveré a repetir... la próxima vez que pongáis a Lady Isabella en peligro, responderéis con la vida.- dijo en tono serio.
-Si, Mi Lord.
-Y ahora, ¿Que queríais decirme?
-Mi Lord, yo...- pero no terminó la frase, ya que Sir Emmett Mcarthy entro por la puerta, cojeando pero dándose brío.
-Mi Lord,- dijo a modo de saludo Sir Emmett.
-Bueno, parece que hoy todos mis caballeros quieren pedirme o decirme algo. – dijo dejando escapar un suspiro- Pero Emmett, Jasper estaba primero.
De pronto Emmett, se percató de la presencia de Jasper e inclinó un poco la cabeza saludando a este y apartándose ligeramente del centro.
-Continua, Jasper- dijo Edward retomando la conversación con su caballero.
-Verá mi Lord, yo... Se que como Lord de Swan le corresponde a usted decidir sobre el destino de las hijas del antiguo Lord Charlie, y quisiera pedirle la mano de...
-Por encima de mi cadáver- fueron las palabras furiosas que salieron de la boca de Emmett. -Lady Rosalie, será mi esposa, no vuestra, Sir Jasper- rugió Emmett.
Todos se quedaron sorprendidos por su declaración y fue Isabella quien habló.
-Disculparme, Sir Emmett- dijo con los ojos muy abiertos- Esta insinuando que ha venido a pedir la mano de Rosalie al Lord.
Emmett, con dificultad, desvió su mirada de odio de un sorprendido Jasper a Lady Bella.
-Así es mi señora. Amo a Rosalie y ella me ama a mi. Y aunque no era mi intención desflorarla, durante mi secuestro ocurrió. Ella esta embarazada de mi hijo y quiero desposarla para reparar mi falta y porque la amo... Se que no puedo ofrecer más que...
Isabella interrumpió a Emmett que despotricaba las palabras de carrerilla, como dándose valor y se centro en Sir Jasper.
-Y vos, sir Jasper, ¿También amáis a mi hermana?- pregunto sin dar crédito a la situación.
-A si es, mi Lady y también ella me ama a mi, se lo aseguro... Lady A...
De pronto todo fue un caos, Emmett desenfundó su espada. Jasper no reacciono y una sombra cruzó la sala y con un movimiento imperceptible para el ojo humano desarmo a Emmett y lo inmovilizo en el suelo.
Alice levantó la vista hacia su sorprendida hermana, que la miraba con los ojos fuera de sitio.
-Alice... ¿pero como...?¿como...?
-Hermana,- dijo inclinando la cabeza, con una sonrisa en los labios- disculpar mi intromisión, pero no podía dejar que hicieran daño al hombre que amo.
-¿El hombre que amas?- repitió con voz queda Isabella.
Edward no podía creerse, todo lo que sus ojos estaban viendo. Y de pronto se echo a reír.
-La Sombra...ja ja ja ja- dijo entre carcajada comprendiendo todo- Alice... es... la ... Sombra...- intento serenarse y continuó con una sonrisa- Ya decía yo, que una hija de Swan no podía ser dócil. Incluso la Pequeña y Dulce Lady Alice, es una guerrera.
-Mi Lord, -dijo Alice- en efecto soy La Sombra, y no me quedó más remedio que asaltar a todo aquel que jugaba y ganaba el dinero a mi padre...y ...
-Alice- corrió hacia ella Rosalie con la furia y sorpresa en su rostro.
Prudentemente, Alice soltó a Emmett y se deslizo al lado de Jasper, que le sujeto la mano y la apretó a modo de hacerle sentir que estaba junto a ella.
-Rosalie, verás él quería hacer daño a ...
-Basta,- dijo Isabella, recobrándose de la sorpresa- Intentaré hacer un resumen para que todos, y sobretodo yo, estemos al tanto de lo que pasa.
-Alice, es La Sombra, y esta enamorada de Sir Jasper que también la ama y ha venido a pedir a mi Esposo, como Lord, la mano en matrimonio. Y por el bien de Sir Jasper, espero que no la haya desflorado...
-No mi lady, yo nunca...
-Emmett, - continuo ella como si no la hubiera interrumpido Jasper- Desfloró a Rosalie durante su secuestro y dice amar y que ella le ama a él...-Rosalie dejo escapar una exclamación de sorpresa y miró directamente los ojos de Emmett intentando descubrir la verdad en estos- Y esta embarazada- dijo Bella con más alegría.
-Emmett, pensó que Jasper pretendía la mano de Rosalie e intento herirlo cuando pensó erróneamente que Jasper amaba a Rosalie y no a Alice...- Bella se tuvo que sentar y Edward se arrodillo frente a ella con una mirada preocupada.
-¿Te encuentras bien, mi amor?- le susurro.
-Si, si... creo que es mucha información.
- Me ama...- Repetía en susurros Rosalie.
Edward se levantó, acarició la mejilla de su mujer y se giró hacia sus caballeros y sus cuñadas.
-Esta bien, - intento aclarar, la situación, - Alice, ¿Amas a Jasper y te gustaría desposarte con él?
Jasper contuvo la respiración y miro a Alice con una aprensión que desconocía. Esta le sonrió y sin apartar la mirada de sus ojos contesto la pregunta de Edward.
-Si, lo amo, con todo mi corazón y deseo ser su esposa.- Jasper, sonrío y suspiró al mismo tiempo.
-Bien- dijo más tranquilo Edward, y dirigiéndose hacia Emmett, habló- Emmett, realmente me has sorprendido... no se que decir... excepto que no esperaba que mancillaras a Lady Rosalie...
-No me mancilló,- dijo exasperada Rosalie- yo lo obligue era mi prisionero y yo...
-Basta- dijo Edward- Rosalie, no se puede obligar a un hombre a acostarse con una mujer, si este...
-Es cierto mi lord,- interrumpió Emmett- En mi defensa solo puedo decir que la amo y si ella me acepta quiero pasar el resto de mi vida compensando mi ofensa.
-Rosalie- dijo Edward más tranquilo- ¿Amas y deseas como esposo a Sir Emmett?
-Si, -susurro Rosalie, mirando con amor a Emmett, que le devolvió la mirada con más intensidad si cabe.
Edward se giró, clavó una rodilla en el suelo frente a su esposa y le preguntó con la mirada.
Ella sonrió, y le guiño un ojo.
-Esta tarde- dijo Edward, sin apartar la mirada de su esposa y con una sonrisa en los labios- Swan celebrará una boda doble.
Que les pareció! Jejejeje… he decidido que escribiré un epílogo, se que el cap. No es muy largo… pero si intenso… les gustó ¿? Salio todito de mi imaginación al igual que el epílogo. Jejejeje. Un besote y mañana el final de los finales… un besote.
