"El Gran Momento se Acerca" Capitulo 29: Versión Editada.

Después de unos minutos los muchachos ya se habían instalado en la oficina de Tomoyo, tenían café y varias galletas.

– Me comento Sakura que venias a Japón – decía la muchacha.

– Si – mirándola – vinimos por un par de días – contesta Touya – estamos dando ya las conferencias por todo el mundo.

– Que bueno – dijo Tomoyo sonriendo – por fin pueden explicar y mostrarle al mundo entero todo lo han descubierto, todo lo que han encontrado.

– Tienes toda la razón Tomy – dice sonriendo Touya.

– Si eso es verdad – sonriendo – pero también hay que reconocer que teníamos muchas ganas de volver a nuestro país – dijo Yukito Tsukishiro mirando a los dos – aunque sea por unos días.

– Eso es cierto – agrego el moreno y mirando a la muchacha le pregunta: ¿Y el monstruo como esta?

Tomoyo sonrió al escuchar lo que le dijo el ojinegro, ya que ese apodo Touya se lo decía desde niña a su amiga Sakura.

– Ella esta bien – mirándolo – esta trabajando en el Hospital General de Tokio.

– Al fin pudo ingresar ahí – contesto y pregunto ¿Cómo medico residente?

– Si – asintiendo con la cabeza – tu mejor que nadie sabe de las capacidades que tiene Sakura – sonriendo – se graduó con honores de la Universidad y paso con muy buenas calificaciones cuando estuvo como interna en el Hospital.

– Mi hermana a crecido bastante en estos últimos años – dijo mirando hacia la taza de café que tenia en sus manos – que no la he visto.

– Touya – dijo Yukito mirándolo.

– No estés triste Touya – dijo Tomoyo mirándolo.

Touya Kinomoto levanto la vista hacia la muchacha que en ese momento lo miraba con una gran sonrisa.

– Sakura lo entiende – dijo la ojiazul – ya que como para ella su vocación siempre ha sido la medicina para ti es la Historia y la Arqueología.

– Como me conoces pequeña – contesto sonriendo el moreno.

Tomoyo solo observo a las dos personas que estaban al frente de ella.

– Y vemos que a usted también le ha ido muy bien – dijo Yukito.

– Joven Yukito – dijo mirándolo – sabe bien que no me gustan tanto las formalidades.

– Esta bien – sonriendo – Señorita Tomoyo.

Ella solo sonrió y contesto: No me puedo quejar.

– Me alegro mucho pequeña – dijo Kinomoto – que por fin todos tus esfuerzos hayan dado resultado.

– Si – asintiendo con la cabeza – después de todo pude concretar mis sueños.

Pasaron un par de horas, Eriol y Shaoran ya habían llegado a su destino en este momento se encontraban en la Casona Hiragisawa dejando las maletas…

– Bueno estas en tu casa – decía el joven – ponte cómodo.

– Gracias Eriol – contesto Shaoran – pero no te preocupes – moviendo la cabeza.

Su mejor amigo solo lo queda mirando.

– Tomare un baño y luego iré en busca de Kinomoto – dijo caminando hacia las escaleras del segundo piso.

– Okey entonces te paso el auto para que te traslades – decía siguiéndolo con la mirada.

– No – mirándolo – no es necesario – contesto parando de caminar.

– Pero – dijo Eriol.

– No te preocupes tanto por mi – le dijo subiendo los escalones uno a uno.

– Bueno – sonrió – como tú digas.

El ambarino miro a su mejor amigo asintiendo con la cabeza, a los minutos después llego a la habitación dejo sus maletas en la cama y se dirigió al baño, tomo una ducha corta, se vistió colocándose algo semi formal (pantalón de tela negro, camisa blanca con botones negros, sin corbata solo dejando abierto el ultimo botón… el del cuello, tomo su casaca negra y sus lentes de sol) y después de eso salió en busca de Sakura Kinomoto.

El taxi lo dejo a las afueras del Hospital General de Tokio, pensó que era mejor tomar locomoción que estar molestando a su mejor amigo, ya era suficiente con todo lo que estaba haciendo por el.

Al costado del lugar se encontraba una florería así que se dirigió hacia allá para comprarle un regalo para la castaña casi como por inercia ¿Por qué razón lo hacia? No lo sabia solo quería tener un pequeño detalle con ella.

Mientras tanto Tomoyo, Touya y Yukito se dirigían a la residencia Kinomoto.

No te preocupes yo me quedare aquí – dijo Yukito mirándolo.

– ¿Estas seguro? – pregunto Touya.

– Si – asintiendo con la cabeza – me quedare con el Señor Fujitaka – sonriendo – así le ayudo con la cena de esta noche.

– Bueno – contesto el ojinegro.

Pero adentro, en la sala de la casa.

– Que bueno que les fue bien en su viaje querida Tomoyo – decía Fujitaka Kinomoto sonriéndole muy alegremente.

– Si – sonriendo – fue una bonita experiencia pasar unos días en las vegas.

– Me alegro mucho que pudieran distraerse y despejarse de sus deberes –.

En ese momento entran los muchachos a la sala.

– Ya estoy listo Tomoyo – dijo Touya mirándolos.

– Listo… pero el joven Yukito ¿No nos acompañara? – pregunto parándose.

– No Señorita Tomoyo – contesto el – me quedare ayudar al Señor Fujitaka si es que no le molesta.

– Pero hijo – dijo el mayor de los Kinomoto – no es necesario que hagas eso.

– Papá no te preocupes – decía Touya – ya lo hablamos.

– Esta cena es muy especial para ustedes – mirándolos – así que quiero ayudar – contesto el joven de gafas.

– Gracias Yukito – dijo sonriendo el Padre.

– Bueno entonces – dijo Tomoyo mirando al Señor – permiso tío.

– Adelante – asintió con la cabeza.

– Padre nos vemos a la vuelta –.

– Si hijo – asintiendo – nos vemos después.

– Que les vaya bien – dijo Yukito – me saludan a la pequeña Sakura de mi parte.

Continuara…Saori