En el coche puso la música alta. Conducir y escuchar a Queen mientras coreaba "don't stop me now" tenía su mente lo bastante entretenida como para no pensar en Severus y en su incierto destino.
Wiltshire era un condado muy turístico debido sobre todo a las fabulosas piedras de Stonehenge, se ve que los magos gustaban de elegir sus moradas cerca de lugares en los que la magia estaba muy presente, al menos, las antiguas y ricas familias de magos de sangre pura.
Allí acudió, a uno de esos puestos de información aunque ella no preguntó por el famoso círculo de piedra sino que, siendo - explicó al señor de la taquilla- reportera gráfica, estaba buscando mansiones antiguas, lujosas, para un reportaje en una revista de arquitectura. Muy amablemente, el guía le señaló en el mapa muchas que le podrían resultar interesantes según sus especificaciones. Era un hombre entrado en la sesentena que conocía bien el lugar y además de mostrarle las que se hallaban en el mapa, añadió algunas menos conocidas pero quizá por ello, más adecuadas para su reportaje.
Paula se deshizo en darle las gracias y en un bar cercano extendió el mapa del condado mientras se bebía un refresco de cola. No podía visitarlos todos y, evidentemente, Malfoy Manor no aparecería en el plano.
El guía le había explicado que esas casas señoriales eran otorgadas por la realeza a las distintas familias y que también incluían terrenos para la agricultura y la ganadería y bosques para la caza.
Demons cerró los ojos y abrió la mente. Los lugares mágicos estaban ocultos para los muggles, escondidos ante sus ojos con sortilegios y hechizos. Si la mansión de los Malfoy tuviera que aparecer en un mapa muggle lo haría como un imperceptible y discreto...
_... punto vacío.
Abrió los ojos mirando el mapa, sin ver los nombres ni las localizaciones sino sólo cómo estaban distribuidas las mansiones. Los puntos azules señalados cubrían casi la totalidad del papel distanciados entre sí de una forma más o menos regular. Salvo...
_... te encontré.
Una zona vacía en la que, por lógica, debería haber otra de esas casas señoriales. Pero no había nada, ¡nada!, ni una carretera, ni un camino, nada, sólo paisaje.
Con el dedo sobre el papel estudió el terreno. Suaves colinas, un pequeño bosquecillo... podría ser, podría ser.
"Bien", pensó señalando el itinerario hacia la zona que había marcado como destino, "por algún lugar hay que empezar".
No pudo, ni quiso, evitar una sonrisilla de triunfo al encontrar de repente un lugar en que el estrecho camino que salía de la carretera le parecía poco acogedor. A un muggle corriente, de inteligencia media, no se le hubiera ocurrido entrar en el polvoriento paso, huiría de él casi sin darse cuenta, espantado como un insecto que detectara la presencia de un repelente, pero ella no era una muggle corriente y su inteligencia... bueno, no era momento de presumir de cociente intelectual... Sabía lo que estaba buscando y eso facilitaba las cosas.
De todas formas se empeñaban en espantar a las molestas visitas, hubo un momento en el que tuvo que bajar del coche, seguir a pie. Era más de lo mismo, poner las cosas difíciles.
Conforme se acercaba, el paisaje se iba tornando familiar. Reprimió un gemido cuando reconoció el bosquecillo en el que Bellatrix la torturó hasta casi matarla..
_... y Severus me sacó de aquí como un caballero andante..._ relató al aire.
Un poco más lejos, el sendero de gravilla y el muro. No veía la puerta, pero sabía que era una ilusión. Cerca de aquellos setos en los que vomitó la primera vez que Snape la llevó a la casa, tenía que encontrarse la majestuosa candela de hierro.
El sendero de grava desaparecía bajo la pared de manera muy sospechosa. Puso las manos por delante y palpó el muro, sólido, donde debería estar la puerta. Suspiró.
_Estás tocando un muro porque ves un muro_ se dijo_ porque esperas tocar un muro, pero sabes que no hay un muro, hay una enorme y ornamentada cancela de hierro con el blasón de los Malfoy.
Cerró los ojos, el truco sería no pensar y hacerlo rápido. Retrocedió unos pasos y luego, explusando el aire y encogiendo el rostro por si se equivocaba y se chocaba de frente con esa pared, avanzó con decisión y tras unos pasos, el muro quedó atrás. Ante ella, la maldita reja.
Si se abrió al reconocerla como hacía aquella vez con los mortífagos, si estaba abierta por casualidad... eso no lo supo pero reapareció la sonrisilla triunfante al abrirla y encaminarse hacia la entrada de la casa. Dos veces había recorrido ese camino. La primera acompañada de Severus cuando iba a entregarla al Perturbado y la segunda cuando torpemente pensó que podía huir de él. Un escalofrío le recorrió la espalda cuando llamó a la puerta. Los pavos reales albinos seguían allí, ajenos a cualquier tragedia, como una aristocrática corte aislada del mundo.
Un elfo doméstico anciano y hosco le abrió, al verla arrugó la nariz visiblemente molesto por su presencia.
_Vengo a ver al señor Malfoy.
_ ¿Está citada con él?_preguntó mirándola de arriba a abajo.
Demons pensó que había conocido a maîtres menos elitistas que él, recordando al que le negó la entrada a su pastelería favorita sin reserva.
_ Dígale que... _ ¿cómo anunciarse?_ ...la muggle de Voldemort está aquí y quiere hablar con él.
El elfo volvió la cabeza, al fondo del pasillo estaba la señora Malfoy, aquella que tiró de su hermana Bellatrix para que no la atacara. La miró con gesto aprensivo pero Demons se apresuró a cortar su escapada hacia una de las habitaciones.
_ ¡Señora Malfoy! ¡Necesito hablar con su marido!
Narcissa valoró la situación, no quería más problemas y no entendía qué hacía esa muggle aquí... ni cómo habría llegado a la casa.
_Por favor...
Habló suplicante porque la gente como los Malfoy tendía a ser más complaciente cuando se sentían superiores, otorgando sus favores, pero estaba decidida a entrar en esa casa, aunque tuviera que llevarse por delante al arrugado elfo. Narcissa asintió levemente y el criado se apartó. La señora Malfoy hizo un gesto para que la siguiera al salón principal.
Caminar por ese pasillo de nuevo la llenaba de sensaciones contradictorias: el pavor que le causaba el Perturbado, el dolor que le causó Bellatrix, las miradas de los mortífagos, el temor que despertaba en ellos, el poder que tenía sobre ellos y Snape en toda su autoritaria amplitud velando por ella desde lejos, sacándola de allí en el momento más oportuno... Demons paró frente a una puerta, sabía que detrás de ella había un saloncito oscuro donde Severus y ella tuvieron sus pequeñas conversaciones privadas, donde descubrió la intensidad de sus ojos. Acaso aquí se enamoró de él. Aguantó un suspiro y trató de guardar a buen recaudo todos esos recuerdos, esas sensaciones... necesitaba todas sus habilidades mentales para sacar algo en claro de la conversación que esperaba.
El salón principal de los Malfoy, la chimenea apagada esta vez, la larga mesa, los sillones señoriales...La última vez que estuvo en ese salón Voldemort la besó y después de eso Severus y ella... Manten la mente centrada, chica, centrada... Lucius se sorprendió al verla.
_ ¿Qué hace ella... ?
¿Qué iría a decir?, ¿qué hace aquí?, ¿qué hace... viva?.
_Señor Malfoy. Sé que mi visita no es esperada, ni deseada... pero créame, es vital o no estaría aquí.
Soportó su mirada arrogante.
_Así que sobrevivió. La última noticia que tuvimos suya es que estaba moribunda, luego... desapareció.
Paula notó cómo le costaba tratarla de usted, al fin y al cabo él mismo la llamaba la muggle o la molesta huesped la última vez que estuvo en su casa. Pensó cuánto debía contarle... en fin, uno tenía que empezar dando si quería recibir algo a cambio.
_ Severus se inventó eso para proteger mi regreso al mundo muggle.
_ Severus... ¿ entonces es cierto que está vivo?
La muggle asintió sin llegar a saber cómo se tomaba Malfoy esa información, de sorpresa no le pillaba pero para él ¿era una buena o era una mala noticia?
_Siéntese, ¿Puede explicarme cómo se salvó del señ... de Voldemort?
_ Es largo de contar, es... complicado, pero resumiendo digamos que se salvó por medios muggles_ Lucius, estiró el rostro como si le pareciera imposible.
Demons continuó.
_Tuvo suerte (tuvimos, chica, tuvimos suerte) de que Voldemort decidiera atacar con Nagini _ explicó con brevedad _ y ahora, señor Malfoy, he oído que usted sabe algo acerca de una conjura para acabar con su vida.
Bang, el primero en la frente, nada de circunloquios, nena.
Narcissa pareció asustada pero Lucius negó con la cabeza, para tranquilizarla. Con todo, era reacio a hablar.
_Señor Malfoy, hace tres semanas Severus partió con Yaxley y un grupo de mortífagos que desconozco a Albania, en busca de un gran poder oscuro. Hace dos vino a verme, me dijo que estaban en una posada en medio de un bosque buscando a alguien o a algo que no terminaba de aparecer. No he sabido nada de él desde entonces y alguien me ha dicho que usted... usted estaba más informado acerca de ese grupo de mortífagos y... de sus intenciones.
Malfoy sostuvo la mirada de la muggle un momento y luego miró a su esposa. Paula también miró a Narcissa, esta, con todo su cuerpo le pedía a Lucius que no hablase.
_ Me temo que la han informado mal, no sabía que Severus estaba vivo hasta que me lo ha dicho usted ahora. Lo siento, pero no puedo serle de ayuda.
_ ¡Y una mierda!
Lucius arrugó la nariz como si realmente oliera algo, repelido por la salida de tono de la muggle.
Se acabó el ser educada.
_ Usted sabe algo, y tiene que contármelo. No le estoy pidiendo que intervenga ni le voy a perjudicar en ningún sentido, pero tiene que decirme lo que sepa acerca de todo esto. Es la vida de Severus la que está en peligro.
Malfoy continuó con cara de espanto y lentamente desenfundó la varita del bastón que la ocultaba.
_Ninguna muggle va a venir a mi casa para decirme lo que tengo que hacer_ la apuntó con aquel palo de unos treinta centímetros que podía acabar con su vida con una sola palabra_ así que esta conversación ha concluido y ahora, salga de mi casa.
Demons no se asustó y con la misma lentitud sacó de sus pantalones la pistola que había usado ya en la batalla de Hogwarts dirigiéndola hacia el mago. Narcissa sofocó una expresión de terror.
_ No hemos acabado, señor Malfoy, no lo haremos hasta que me diga lo que he venido a saber o hasta que le abra un agujero a su bonita levita.
_Lucius, ¡cuidado!, ¡eso es lo que hirió a mi hermana! Recuerda que no pudimos curarla bien, su brazo...
Los ojos de Paula se desviaron un segundo hacia la mujer, así que el brazo de Bellatrix, con el que lanzaba sus maldiciones, no quedó bien después del disparo... probablemente no sacarían la bala. Bien, no lamentó el haberle causado esa desventaja.
Malfoy no parecía amedrentarse y continuaba con su varita en ristre, sólo tembló su pulso cuando otra persona entró en el salón.
_¡Padre!
_¡Draco!_ exclamó Narcissa situándose ante él como un escudo humano.
_ ¡Padre!¿Qué es esto? Vamos, ¡es... absurdo!. Baja esa varita.
Demons observó al muchacho, el pálido fantasma de aquellos tiempos parecía haber recobrado corporeidad. Lucius hizo caso omiso del joven, ella en cambio, guardó la pistola.
_ Vamos padre, esto es por el profesor Snape, ¿verdad? Te dije que debíamos advertirle.
_Y yo te dije que debíamos no meternos.
Lucius continuaba apuntándola y Narcissa continuaba interponiéndose delante de Draco. El muchacho la apartó con delicadeza.
_ Es mi padrino, padre. Me ayudó en innumerables ocasiones en Hogwarts, incluso pronunció el Juramento Inquebrantable para protegerme_ Draco interrogó a la muggle_ ¿Sigue vivo?
_ La verdad es que me hago la misma pregunta.
Demons mantuvo el tipo sin demostrar el vacío que se le abría en el pecho al pensarlo y sus ojos pasaron de los ojos celestes del muchacho a los de su padre. Este, paseó los suyos de los de la muggle a los de su hijo y por último, a los de su esposa que asintió en silencio.
Por fin, Lucius bajó la varita. Invitó a la muggle a volver a sentarse y él mismo tomó asiento antes de empezar a hablar.
_ Tras la derrota del Lord y tras las primeras detenciones e interrogatorios, cuando se aseguraron de nuestra inocencia y nos dejaron en libertad. Nuestra casa se convirtió en un piso franco para algunos de nuestros antiguos compañeros. No crea que seguía apoyando a su causa pero...
_Pero tampoco podía detractarla claramente a costa de ganarse más enemigos.
Lucius la miró sorprendido de que esa muggle hubiera comprendido la situación más rápido que su propia esposa. Asintió.
_ Yaxley apareció. Descubrió un periódico que hablaba de la muerte de Severus y se puso como loco. Dijo que seguía vivo, que usted le había sacado de la casa de los gritos con otro muggle y que se habían desaparecido. Amenazó una y otra vez con vengarse. Nunca le tuvo aprecio a Severus, siempre se sentía en inferioridad cuando él estaba. Sobre todo por la deferencia con que le trataba el señor tenebroso...
Aún le costaba pronunciar su nombre.
_ Con todo,_continuó_ anunció que se iba del país. No volvimos a saber nada de él en unos meses. La marea de visitantes se fue reduciendo y todo recuperó cierta "normalidad".
Eso debió de ocurrir mientras Severus y ella recorrían el mundo en su "luna de miel", pensó mientras asentía.
_ Al cabo de unos meses regresó eufórico. Había encontrado una especie de oráculo, lo llamaba, que le había prometido una inenarrable recompensa si le llevaba a Snape. Yaxley fue reclutando a los pocos que quedaban, mi cuñado y su hermano, McNair... pocos, pero quizá los más fanáticos, los que aún esperaban un nuevo resurgir de nuest... de su amo. Severus parecía ser la clave pero a Yaxley eso le daba igual, poco después nos confesó que tenía un plan para acabar con el traidor que causó la derrota de Voldemort. Amenazó con destruirle. Había mucho odio en sus palabras. Dijo que había descubierto un ritual por el que acabaría con todo su aire de superioridad y suficiencia. Algo que le rebajaría a ser lo que se merecía desde el principio y que luego, tras hacerle sufrir, le mataría.
Paula cubrió su boca con la mano, frotando su cara preocupada. Todo eso estaba muy bien (diras muy mal...), pero... no aclaraba dónde podían estar.
_Fueron a Albania..._ dió el pié para que Lucius siguiera hablando
_Exacto, Albania. Ese oráculo... estuvo por lo visto en relación con el propio Lord.
Paula abrió los ojos, ese dato era nuevo.
_¿No sabe dónde pueden estar?
Malfoy negó con la cabeza.
_Desde el principio nos negamos a esa locura, no quisimos participar en ello. Me hizo prometerle que no revelaría sus intenciones a nadie. No piense que me gustaba dejar a Severus a su suerte pero, ni siquiera sabíamos a ciencia cierta que estuviera vivo... y de haber pensado que sí, a saber cómo le hubiéramos encontrado_ intentó que su última frase sonara a modo de disculpa.
_ Buscando_ Paula fue tajante_ Así les he encontrado yo a ustedes.
Draco resopló enmascarando una risa burlona dirigida a su padre. Eso le había dicho él, buscando.
Ese sonido dió por terminada la conversación con Lucius que le pidió a Draco que acompañara a la invitada hasta... su medio de transporte, tal vez para cerciorarse de que abandonaba su finca por completo.
El muchacho había crecido este año, no solo en altura, también su mirada parecía más... madura, más reflexiva, pensaba Paula mientras caminaba a su lado.
_Créame que lo siento...
_Puedes llamarme Paula, o Demons si lo prefieres.
_Créeme que lo siento, Paula. Intenté que mi padre me ayudara en esto pero,... no lo conseguí.
Sus pasos resonaron en el camino de grava mientras regresaban a su coche, Demons había sacado en claro que Severus estaba realmente en peligro y que se iba a gastar un dineral recorriendo Albania.
_¿No tienes ni idea de dónde pueden estar? ¿Yaxley no dijo...?
_No, no mencionó el lugar_ Draco continuó pensativo.
_ ¿Sabes algo más? ¿Algo que pueda ayudarme a...?
El rubio la miró sorprendido de que alguien se preocupara tanto por su profesor de pociones, mucho más sorprendido de que su orgulloso profesor hubiera acabado unido a una muggle.
_Yaxley dijo que la perdición de Snape estaba en su sangre. Al principio pensé que era por su padre, por ser mestizo, ya sabe, pero luego pensé que podría ser por su madre. No dejaba de llamarle, "el mestizo de los Prince", ¡de los Prince! Intenté averiguar algo acerca de eso aunque...
_Su familia está muerta, ¿no?
_No todos, su abuelo vive.
_¿Su abuelo?_ lo flipo.
_Sí, pero se niega a recibirme.
Llegaron al coche. Paula sonrió, le encantaba la expresión de fascinación que solía invadir a los chicos cuando veían su coche: un precioso y flamante maserati rojo.
_ Es más bonito que una escoba, ¿no te parece? Y va casi igual de rápido.
Draco reconoció que algunos inventos muggles eran interesantes. La mente de Demons trabajó rápido. Tiraría del hilo de Draco antes de emprender un búsqueda a ciegas en Albania. Mirándole con la cabeza ladeada, le propuso:
_¿Quieres dar una vuelta?
