CAPITULO 29 TE ODIO...PORQUE TE NECESITO
- Apartate de ella ahora mismo, James o te arranco la cabeza – dijo Cullen.
- Vamos, Edward, sólo nos estábamos divirtiendo, ya que tu en su momento no la quisiste...- no pudo terminar. Cullen le propinó un puñetazo haciendo sangrar al tal James.
- A mi no me parece que ella se estuviera divirtiendo, hijo de puta – y le dio otro puñetazo haciendo que se cayera al suelo.
Yo miraba la escena perpleja. Cullen estaba pegando al tío que intentó aprovecharse de mi. El tal James se levantó para defenderse y devolver el golpe pero Cullen fue más rápido y le volvió a dar de lleno en la cara haciendole sangrar esta vez por el labio. A la tercera embestida no tuvo tanta suerte ya que el rubio apartó a Cullen de un empujón empotrandole contra la puerta de su volvo. Acto seguido llegó otro coche, la puerta del copiloto se abrió desde dentro y James aprovechó un descuido de Cullen para escapar en el coche antes de que cumpliera la amenaza de arrancar cabezas.
Cullen me miró horrorizado. Rápidamente se acercó a mi.
- Bella, cielo, estás bien – asentí como pude - Estás helada – dijo tocándome los brazos. Se quitó su chaqueta y me la puso por encima tapándome mi cuerpo expuesto – ¿Te ha...te ha hecho algo? ¡Te ha golpeado! Por dios, ¡Bella di algo! ¿Qué más te ha hecho ese desgraciado? - parecía desesperado.
- Edward – y me abracé con mis manos en su cuello.
Él me correspondió el abrazo y me atrajo hacia él. Me decía que me calmara, que todo iba a estar bien, mientras me acariciaba la espalda. En sus brazos me sentí más segura, me sentí bien. Además el aroma de su piel me calmaba, fue como un sedante para mí. No se cuanto tiempo estuvimos así.
- ¡Bella! - gritó Alice, y rápidamente saqué la cabeza del pecho de Edward, sí, volvía a llamarlo Edward. Abrió mucho los ojos cuando le vio y los abrió aún más cuando vio los golpes en mi cara y mi camisa rasgada – ¿¡Que...Que ha pasado! - chilló.
- ¿No le habrás hecho nada? - preguntó Rose furiosa.
- ¿Cómo crees que yo le pudiera hacer algo así? - respondió Edward gritando.
- Un...un tal James – balbuceé – entró con Alec y...y...yo salí a tomar el aire...y...intentó...- y rompí a llorar de nuevo. Edward me llevó la cabeza a su pecho y su aroma me embriagó de nuevo, me relaje al instante.
- ¿Se ha aprovechado de ti? - rugió Rose.
- Me...me ha pegado y...me ha...me ha tocado – las ganas de vomitar volvieron así como las lágrimas. Me había provocado un asco horrible la sensación de sus manos en mi piel.
- En cuanto me encuentre con ese malnacido no le van a reconocer ni en su casa – dijo Emmet furioso.
- Iba a darle más de su propia medicina, pero el cabrón se me ha escapado – dijo Edward atrayéndome más a él.
- Chicos, deberíamos de llevar a Bella al hospital a que la vea un médico – dijo Jazz.
- Sí, vamos, voy a llamar a papá a ver si tiene guardia.
No tenía fuerzas de negarme. Edward me llevó hasta su coche y me sentó en el asiento trasero. Alice se sentó conmigo y me abrazó. Llegamos al hospital en un suspiro.
Una vez llegamos Edward me tomó por la cintura y me condujo por los pasillos del hospital seguidos de los chicos. Me metió en un despacho con una camilla y un carrito con cosas médicas. Entramos él y yo solos.
Me miraba pero no me decía nada, yo no podía levantar la vista del suelo, me sentía sucia. Imaginé que es lo que hubiera pasado si Edward no hubiera llegado a tiempo. Me puse a llorar de nuevo y Edward volvió a abrazarme.
La puerta se abrió pero fui incapaz de deshacerme de los brazos de Edward, me sentía muy bien así.
- Edward – dijo una melodiosa voz. Levanté mi cara y vi a un hombre muy apuesto, de unos cuarenta años, rubio y con los ojos azules. Tenía una mirada amable y en su bata ponía Dr Cullen. El padre de Edward – ¿Que ha pasado?
- Han...- tosió – han intentado aprovecharse de ella.
- ¿Sabes quien ha sido? ¿Le has visto? - asintió – Bien, pues cuando examine a Bella deberéis ir a la comisaría a denunciar. ¿Sabe tu padre lo que ha pasado, Bella? - dijo mirándome con dulzura.
- N...no, estábamos en Port Angeles. Pero todavía no quiero que le llaméis, por favor – me apresuré a decir – no quiero preocuparle, además estoy bien, en serio.
- Bueno, eso lo tengo que decidir yo – dijo guiñándome un ojo – De todos modos después de revisarte avisaremos a tu padre, ¿de acuerdo? - asentí – Ahora Edward, por favor sal.
- Papá, yo me quedo.
- Hijo, por favor, Bella ahora es mi paciente, no puede haber nadie en la consulta mientras la examino – Edward fue a reclamar, pero su padre le cortó – Hijo, en cuanto termine te llamo para que pases.
Y Edward salió murmurando. El doctor se giró para mirarme. No me extraña que tuviera unos hijos tan guapos, él era hermoso. Nunca le había visto a pesar de las veces que había visitado el hospital. Al parecer había estado trabajando en un hospital de Port Angeles, pero le concedieron el traslado. Además viajaba por todo el país dando conferencias, era un eminente cirujano.
- Bueno, Bella, dime que ha pasado – le conté lo ocurrido y los golpes me había dado.
Estuvo mirándome los golpes de la cara, que se estaban empezando a hinchar.
- Bella, no tienes nada roto, pero te van a salir unos buenos moratones. Toma, date esto – me tendió una crema – cada 6 horas. Te calmará el dolor y se te disolverán antes – luego miró mis brazos – Sí, son moratones superficiales. Te ha hecho algo más, Bella, ¿ha...ha llegado a ...abusar de ti?
- No, estaba empezando a tocarme cuando llegó Edward y evitó que fuera a mayores – y las lágrimas comenzaron a salir de nuevo.
- Vale, Bella, tranquilizate – dijo acariciándome la cabeza – Estás muy nerviosa, te voy a poner un calmante, ¿de acuerdo? - asentí. Vi como sacaba un bote con un líquido transparente y una vía. Entré de nuevo en pánico.
- ¿M...me va a pinchar?
- Tranquila, no te dolerá – dijo sonriendo. Y fue verdad, cuando me quise dar cuenta tenía la vía puesta y el goteo con el tranquilizante – Bueno, me voy a hacer el parte de lesiones para la denuncia. Edward está fuera, ¿le digo que pase? - asentí – Vale, descansa, dentro de un rato vendré a verte.
No terminó de salir por la puerta cuando entró ó una silla y la puso al lado de la camilla en la que estaba recostada.
- ¿Qué tal estás? - dijo mirando los morados que empezaban a salirme.
- Ahora mejor – no lo pude evitar, me sentía mejor si él estaba cerca de mí.
- Mi padre me ha dicho que los golpes no son de importancia, desaparecerán pronto – y me sonrió.
- ¿Cómo...cómo llegaste? Estabas cerca o...
- No, me llamó Tyler. Me dijo que había oído a Alec hablar con alguien por teléfono, sabían que ibais a estar en Port Angeles. Tyler oyó que decían algo sobre ti, pero no pudo saber a lo que se referían, aunque parecía que no era nada bueno. Yo me quedé intranquilo así que decidí dar una vuelta por donde se suponía que ibais a estar.
- ¿Por qué Alec habló de mi con ese...tipo? Parecía que me conocía.
- Bella, Alec y yo discutimos el otro día. Al parecer quería vengarse de mi.
- ¿Vengarse de ti? ¿A través de mi? ¿Por qué? No..no lo entiendo – estaba confundida.
- Alec...bueno...Alec se ha enterado de que tu a mi...- la puerta se abrió de golpe.
- Bella, ¿que demonios ha pasado? - preguntó Jake en un grito. Su vista pasó de mi a Edward. Me miró confundido – ¿Qué demonios hace él aquí, qué te ha hecho?
- Jake, Edward no me ha hecho nada, al contrario, si no llega a ser por él...- mi voz se quebró.
- Pequeña – dijo Jake mientras se acercaba y me abrazaba. Vi a Edward que se marchaba, quise gritarle que no se fuera, que quería que se quedara conmigo, pero ya fue tarde.
- Jake, ¿cómo te has enterado?
- Bueno, tu padre te llamó y como no cogías el teléfono llamó a tu amiga Alice. Esta se derrumbó, se puso a llorar y se lo contó todo. Tu padre está hablando con el doctor en su despacho.
- Oh, estará muy preocupado.
- Ni te lo imaginas, ¿qué demonios ha pasado?
Le conté todo lo ocurrido y cuando terminé volví a llorar. Estaba muy sensible y lo peor de todo, echaba de menos los abrazos de Edward en estos momentos.
El padre de Edward vino y me quitó la vía. Realmente me encontraba un poco más relajada después de ponerme el tranquilizante. Me dijo que estuviera unos días de reposo hasta que mis nervios se mejorasen. Me dijo que nada de instituto durante unos días.
Cuando salí Alice seguía llorando en brazos de Jasper y Emmet estaba sentado con Rosalie sobre su regazo.
- Oh, Bella – dijo Alice abrazándome y llorando – Lo siento mucho, te dejamos sola y...- comenzó a sollozar más fuerte.
- Hey, Alice, no pasa nada, estoy bien, mirame, de verdad, solo son golpes leves.
- Bella, tendrá su merecido – dijo Emmet muy serio.
- Ese déjamele a mi – dijo mi padre a mis espaldas mientras me abrazaba – Cuando le cojamos estará un tiempo a la sombra, de eso me encargaré yo – le sonreí levemente. Me gustaba ver que mi padre se preocupaba de mi – Vamos a casa hija, tienes que estar cansada.
- Sí, los calmantes me han dejado un poco grogui – me sentía somnolienta – Jasper – me acerqué a él para que no nos oyera nadie – ¿y Edward?
- Se ha ido a casa, dice que quiere estar solo.
- Vamos hija – dijo mi padre mientras mis amigos nos seguían al exterior.
- ¿Le...le ha pasado algo? - volví a preguntar a Jasper.
- Bella, eso será mejor que se lo preguntes tú personalmente.
Y Charlie y Jacob me llevaron a casa para que descansara. Tenía que hablar con Edward.
Los días pasaban lentos en mi casa. Ya me encontraba bien, además mis moratones habían desaparecido casi por completo y no me dolía nada. Lo malo venía a la hora de dormir, tenía pesadillas muy vividas.
Alice y los chicos me visitaban todos los días un rato, pero de Edward no sabía nada aún. No me atrevía a preguntar a las chicas por miedo a que se enfadaran, se supone que a mi no me interesaba para nada, Emmet...empezaría a gastarme bromas de mal gusto. Así que decidí preguntar a Jasper. Confiaba plenamente en él y no me juzgaría para nada.
Las chicas fueron a comprar unas pizzas y refrescos con Emmet. Era el momento, Jazz se quedó conmigo para que no me quedara sola.
- Jazz – le llamé, estaba intentando buscar una película decente para poder ver.
- Dime, Bella.
- Eh...esto...¿y Edward?
- Oh, ¿ya le llamas por su nombre? - dijo riéndose.
- Sí...supongo. ¿Esta...le pasa algo?
- Eh...bueno, creo que anda un poco...de bajón.
- ¿Por qué? ¿Ha pasado algo en el instituto? ¿Se ha vuelto a pelear con Alec?
- Que yo sepa no. Está un poco deprimido, eso es todo. ¿Por qué te preocupas tanto? Pensé que no querías saber nada de él – dijo alzando una ceja y dejando las películas.
- Yo...bueno...supon...supongo que no le agradecí lo del otro día. Si no hubiera sido por él...- me dio un escalofrío. Jazz lo notó y me pasó una mano por los hombros.
- ¿Sólo por eso?
- Yo...sí...bueno, no – balbuceé.
- Vaya – y sonrió de manera tierna – ¿Te interesa mi hermano? - bien, Jazz a bocajarro.
- Eh...sí – admití con la cabeza agachada – Pensarás que estoy loca...después de lo que pasé por su culpa...
- Las personas y las situaciones cambian, Bella. Lo importante es que te has dado cuenta que le necesitas.
- Si, le necesito, pero no creo que sea recíproco.
- Bella, ¿no viste como te trató el otro día? Se desvivió por ti la otra noche - vaya, eso me gustó oírlo.
- Jazz, era una situación un poco extrema. Tú o Emmet hubierais actuado como él.
- Hubiéramos actuado como él pero con sentimientos diferentes.
- ¿A qué te refieres? - en ese momento llegaron los chicos con las pizzas.
- Quizás deberías de hablar con él de una vez por todas.
- Bella, ¿ya te ha contado Jazz lo de la fiesta en su casa? - dijo Alice mientras se abrazaba a Jazz dando saltitos.
- ¿Qué fiesta? - dije mirándole.
- Este fin de semana celebraremos el cumpleaños de Edward y como está un poco deprimido vamos a hacerle una fiesta sorpresa en casa.
- Oh – fue todo lo que pude decir.
- ¿Vendrás, no? Papá te dijo que unos días de reposo, ya ha pasado una semana. Creo que te deberías de entretener un poco – dijo Rose.
- Sí, por favor, ven a la fiesta...He comprado una falda que te quedará divina – dijo Alice botando en las piernas de Jazz. Este rodó los ojos y no pude contenerme la risa.
- Os podéis quedar a dormir en casa si vemos que la fiesta se desmadra – dijo Jazz mirándome a los ojos.
- No sé si mi padre se quedará tranquilo si no vengo a dormir...
- ¡Bella! Estamos todos contigo, nosotros te cuidamos – gritó Emmet desde la cocina.
- Sí, además dejame a mi tu padre – rio Alice.
- Vale, pues tenemos fiesta – dije finalmente. Todos sonrieron.
- Podrías aprovechar para hablar con Edward – me dijo Jazz al oído.
Pero no tuve opción de responderle. Emmet vino de la cocina con una pizza en cada mano y nos pusimos a ver películas hasta que vino mi padre, que se nos unió gustoso. A mi padre le caían muy bien mis amigos. Él sabía que con ellos me cuidarían siempre.
Él dudaba un poco de Edward aún, aunque no se le podía llamar amigo. Mi padre siempre sospechó que mi partida a Phoenix fue por su culpa, nada más lejos de la realidad. De todos modos yo sabía que le agradecía cómo se había portado conmigo la noche del incidente.
Miré el reloj de la pared. ¡Las doce! Me había quedado dormida y cuando miré a mi alrededor la escena era de lo más cómica.
Alice se había quedado dormida con la boca abierta en el regazo de Jazz y se le estaba cayendo la baba literalmente. Jazz no estaba mucho mejor, se le había caído la cabeza hacia atrás. Emmet y Rosalie estaban besándose ajenos al mundo exterior. Y mi padre estaba roncando en el sofá individual.
Tosí fuertemente para que se desperezaran y al cabo de los diez minutos mi casa se quedó vacía. Dejé a mi padre en el sofá, más que dormir parecía que había caído en coma. Me subí a mi habitación e intenté dormir.
Imposible. La siestecita que me eché en el sofá me robó el sueño.
¿Por qué me habría dicho Jasper esas cosas? ¿Qué le pasaría a Edward? Te estás preocupando, Bella, pensé. Sí, para qué negarlo. El tener el otro día a Edward conmigo así el otro día me valió para darme cuenta de que a su lado me sentía completa. Le necesitaba a mi lado. Necesitaba que me abrazase en estos momentos. ¿Y si él no estaba interesado de la misma manera que yo? ¿Y si solo quería jugar? Lo del otro día no parecía un juego, la situación no daba pie. ¿Será verdad que está cambiando? Debería de hablar con él, pero me aterraba la idea. ¡Edward, te odio por necesitarte tanto!
Aparición muy breve de Jacob...aunque le retomaremos en un futuro no muy lejano. ¿Qué os ha parecido? ¿Qué le habrá pasado a Edward para desaparecer en combate? Creo que es oficial...el pobre está pillado...
Por cierto, en el próximo capitulo pondré el prólogo de un par de historias, como ya os dije, para ver si creeis que tienen futuro ;)
Muchisimas gracias por vuestros comentarios así como las alertas y favoritos. Gracias!
Tata XOXO: Edward es el heroe que todas queremos, jejeje. Besos! Lolaki: fui mala...lo se...pero es que si no no tiene emoción :p Ahora sí, ya empieza lo interesante, jeje. Un besito! Anna-Myle: a mi Jasper me encanta, es uno de mis personajes preferidos de la saga. Vas a cometer un vampiricidio? :p Te prometo esa dedicatoria, jejeje. Un besote! FlorVillu: ligero acercamiento...pero lo bueno empieza en el capi siguiente. Lo que se están haciendo de rogar estos dos...jeje. Besazos enormes! Flowers19: me arrepiento de no haberle dado más paliza a James...Creo que lo de las alertas, con una vez que pinches en alertas te deberían de llegar...igual se han desactivado solas. Las gracias os las doy yo a vosotras que sois las que me leeis y las que os molestais en comentar. Es la primera vez que alguien lee algo mío y os agradezco vuestro apoyo de todo corazón. Besotes! Etzelita: yo quiero un Edward así como regalo de navidades, jejeje. Un saludo! Kmy Chile D: habrá más acción, jeje. Muchas gracias a ti por comentar. Bss! Iga Emo – 12L: mmm, si Bella está asustada creo que Eddie se ofrecerá a ayudarla, jiji. Un abrazo! Janalez: en el adelanto que voy a poner se intuye algo...a ver cómo reacciona Bella. Un beso! Oriisweetcullen: gracias por tus palabras. Un saludo!
Nos leemos el domingo, chicas. Por cierto...en el próximo capitulo hay un acercamiento más profundo...¿teneis ganas? Besos y abrazos!
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- Yo...Bella...lo que ye dije en la cocina...entiendo que no te fíes de mí, pero...
Le puse un dedo sobre sus labios para que se callase. Si me tenía que decir algo sería después. Oh, sus labios, eran lo más suave que había tocado en mi vida.
Lentamente me acerqué a ellos y él cerró los ojos. Podía notar cómo su aliento rozaba mis labios. Tenía miedo de que no le gustara, yo no había besado a nadie aún.
De pronto él eliminó la distancia que nos separaba y juntó nuestros labios.
