Este capitulo se lo quiero dedicar a mi loca poetiza perver, mi TaNia. Mi niña, gracias por tu colaboración, me encantó y esta es una forma de darte las gracias, mí querida hermanis (L). También se lo quiero dedicar a mi hija, Susana, ¡mi bombona, hermosa! Que de no haber sido por este fic jamás nos hubiéramos conocido… Las amo millones a las dos y las llevo en mi corazón, siempre. Muaks :)
Muñequita
Capitulo 28
"Dulce amanecer y espectador volátil"
Edward PoV.
Toda la noche me quedé observándola. Verla dormir era lo mas pacifico que podía hacer… podría hacerlo por siempre. Su semblante relajado y su cuerpo acurrucado contra el mío hacían que mi corazón latiera desbocado.
Yo la amaba, no había duda de eso… algún día, si ella quería, se convertiría en la señora Cullen.
"Pronto, Edward… pronto" me dije a mi mismo, pasando una mano por mi cabello mientras ella se retorcía entre mis brazos, "primero debe recuperar su estado de lucidez… por completo"
—Hola —susurró, escalando en la cama hasta encontrar mis labios y rosarlos con los suyos—, te quedaste.
—Te dije que lo haría —respondí, apartando un mechón de pelo de su rostro.
—Creí que había sido un sueño… una jugarreta de mi imaginación —hizo un puchero.
—Tranquila, aquí estaré para ti… siempre —le aseguré, besando sus labios con ternura.
Ella suspiró cuando nuestros labios se separaron y una sonrisa boba se apoderó de mi rostro.
—Sin embargo, debo irme ¡ya! No quiero que me encuentren saliendo de tu habitación —añadí.
— ¿Hasta cuando estaremos aquí? —Preguntó, mientras yo salía de la cama— Quiero irme lo mas pronto posible.
—Nos iremos… tan pronto tus estés mejor —contesté, besando su frente.
—Yo estoy bien… Edward, he estado fingiendo todo este tiempo.
Me congelé en mi lugar y le dediqué una mirada confundida.
—Si me reponía demasiado rápido, Jacob me llevaría con él… y prefiero que me traten como una loca a volver a ese asqueroso lugar sabiendo lo que me espera.
—Entonces… pero… —yo estaba confundido, no sabia si reír, llorar o gritar ¿estaba bien lo que ella había hecho? — ¡Isabella!
—Lo siento, mi amor, pero tenia que mantenerme lejos de él.
— ¿Y las heridas?, ¿los intentos de suicidio? —pregunté, molesto.
—Esas… fueron reales.
Me senté en la cama, tratando de entender lo que ella me decía, ¿realmente no estaba enferma?
Yo creo que sí, susurró una voz en mi cabeza.
—Edward, cuando me dijeron que habías muerto me sentí devastada, tu te habías convertido en mi razón de vivir y sin ti en este mundo… solo pude pensar en el suicidio. Me bebí una botella y me intoxiqué con pastillas para dormir; mi plan de suicidio se vio truncado cuando desperté en el hospital… entonces volví a intentarlo, pero eso ya lo sabes.
"Cuando te levantaste de la cama y te pusiste frente a mi, cuando me dijiste que estabas vivo fue tan… no podía creerlo, pensé que era una broma, una mala pasada por parte de mi cabeza. Y yo quería llorar, y abrazarte y asegurarme de que en realidad eras tú, pero no podía… si Jacob se enteraba… si él se daba cuenta de que estabas vivo, entonces él te mataría con sus propias manos. Por eso fingí, por eso finjo estar loca… para no estar con Jake, para no regresar a su lado jamás."
Su rostro estaba bañado en lágrimas, sus manos temblaban y sus ojos me observaban con intensidad; ella en serio deseaba que yo le creyera… y, realmente, yo lo hacia.
—Edward, perdóname… pero tenía que hacerlo. Jacob te mataría si…
— ¡Shh! No hables más, mi muñequita.
Ella me observó aun con los ojos cristalinos. Le sonreí para dejarle claro que no importaba… y la verdad era que no lo hacia. Superaríamos todos los obstáculos juntos, éramos uno mismo sin importar cuantas personas trataran de separarnos.
Me acerqué con cautela a ella, dándole espacio si deseaba retirarse, cosa que no hizo, y entonces la besé… la besé como había querido besarla desde aquella mágica noche en mi casa cuando su cuerpo se convirtió en mi cuerpo. La besé dejando desbordar todo nuestro amor y nuestra necesidad del otro.
Ella era mía y yo era suyo… para siempre.
Rosalie PoV.
La actitud del doctor Masen me dejó bastante intranquila. Él parecía ser un buen doctor, los pacientes se veían un poco mas felices y sonrientes pero la forma con la que se había referido a Jacob Black dejaba entender que este no era santo de su devoción.
Cerré el libro de psicología que estaba leyendo y lo hice a un lado. Tenía que averiguar mas cosas sobre el doctor Masen y el doctor Witherland; levanté el teléfono para pedir una copia de sus currículos cuando mi secretaria asomó la cabeza a través del umbral de la puerta.
—Rose, el señor Black está aquí.
— ¿El señor Black? —respondí, aturdida.
—Sí, viene con uno de sus guardaespaldas, ¿lo dejo pasar?
Jacob no había avisado de su visita… eso era un mal presagio.
—Dile que pase.
Retuve una respiración mientras dejaba el teléfono en su lugar, ¿Qué querría Jacob Black? Él no era del tipo de persona que acostumbraba visitarnos de improvisto.
—Doctora Hale —saludó Jacob, entrando a mi oficina.
—Señor Black —respondí, poniéndome de pie y estrechando su mano—, ¿a qué debemos su repentina visita?
Decidí ir al grano, eso estaba mejor que andarme con rodeos. Le dediqué una sonrisa educada.
—Quería asegurarme que las cosas iban bien con Isabella… ya sabe, una visita sorpresa para ver como se comporta un día en el que no está avisada de mi llegada.
Me asombró un poco su respuesta pero aun así mantuve mi sonrisa. No debes olvidar con quien estas hablando, Rosalie…
—Bueno, la señorita Swan tiene terapia conmigo en unos minutos… si quiere podría acompañarnos —ofrecí.
—Hm, suena tentador pero… no quiero que ella me vea, siento que tal vez podría sentirse avergonzada o algo parecido.
—Oh, no se preocupe por eso, señor Black. Contamos con una habitación de espejos, usted puede ver y escuchar la terapia atreves de un vidrio ahumado y la señorita Swan no podrá verlo ni sabrá que usted está observando.
Lo pensó por un segundo y después sonrió.
—Me parece perfecto. Llame a Isabella para su terapia.
—Claro.
Llamé a mi secretaria para que llevara a Bella a la habitación de los espejos, mientras yo guiaba al señor Black y a su guardaespaldas del otro lado del espejo. En todo el camino iba muerta de miedo, estar cerca de Black no era algo que me agradaba después de saber quien era… Isabella había sido muy grafica al contarme sus experiencias con ese hombre.
Al llegar a la habitación les mostré a Jacob y su guardaespaldas el lado contrario del espejo, donde ambos podrían presenciar la terapia sin ser escuchados sin importar que tan alto hablaran.
Vimos como Renata dejaba entrar a Isabella a la habitación. La reacción de Jacob fue sonreír como un adolescente enamorado, ¿realmente la amaba? Como profesional, ciertamente, lo dudaba. Sus acciones eran dignas de un hombre con problemas de obsesión y control de la ira, pero ¿qué podía hacer? Decirle, señor, Black, creo que algo anda mal en su cabeza; usted no está enamorado de Isabella, usted está obsesionado con una mujer que realmente no lo ama y, sin darse cuenta, la esta destruyendo con sus acciones. ¡No! Definitivamente no podría decirle nada como eso, ni si quiera algo similar, sin que me volara los sesos.
Estaba muerta de miedo, me sentía contra la espada y la pared. Renunciar a mi ética profesional o renunciar a mi vida… ¿Cual es más importante?
Tras un suspiro, apenas audible, salí a reunirme con Isabella. Ella se veía radiante, como si un haz de luz la hubiese bañado esta mañana haciéndola parecer más viva, más feliz, más normal.
—Hola, Bella —saludé al entrar—, ¿cómo amaneciste esta mañana?
—Bien —respondió, sonriente.
— ¿Cómo te fue ayer con la sesión que tuviste con el doctor Masen? —pregunté, tratando de hacerla entrar en confianza en este nuevo ambiente.
La sonrisa de Isabella se extendió.
—Él me dejó tocar el violín… desde que era una niña no pasaba un arco sobre las cuerdas de un violín, me sentí realmente feliz por primera vez en mucho tiempo.
—Eso es muy bueno, ¿cómo definirías realmente feliz?
Ella torció el gesto y masticó su labio inferior mientras pensaba en una respuesta.
—Sentí mariposas de emoción en el estomago, mis manos temblaban pero no de frio ni miedo sino de emoción.
Asentí. Ella suspiró aliviada, siempre se preocupaba por que sus respuestas fueran acertadas.
—Hoy estamos en esta habitación porque mi consultorio esta siendo usado por el doctor Masen así que… como hemos hecho un cambio en el ambiente, quiero hacer un cambio en la terapia, también —comenté, sacando una hoja de papel y sacando el bolígrafo de mi bata blanca.
— ¿Un cambio? —preguntó, ceñuda.
—Sip, ¿te gusta la poesía? —pregunté, poniendo la hoja y el bolígrafo frente a ella. Asintió— Bien, quiero que escribas en esta hoja tus sentimientos… las emociones más fuertes y que las acomodes en prosa.
—Yo jamás he escrito poesía —susurró.
—No tiene que ser grandioso, solo quiero que te expreses.
Ella me observó por un minuto y después asintió. Sus manos temblaban cuando tomó el bolígrafo y comenzó a garabatear en la hoja blanca, se veía concentrada en lo que hacia y no despegó la mirada de la hoja hasta que terminó.
— ¿Podrías leerlo para mi? —pregunté, cuando ella me tendió la hoja con un par de líneas escritas en ella.
Ella asintió y comenzó su lectura, vacilante.
¡Oh! Mi ángel, ¿en donde estarás?
¿Habré pasado la rampa de la locura?
¿Volverán a mí los días felices?
¿Sabré si estas conmigo?
Soy tu niña... Tu muñequita…
Dime que no me dejaras
Vuelve a mí... Aquí estaré.
Rescátame de esta oscura soledad,
no hay día que no piense en ti, amor...
No hay noche que no recuerde tus besos... Tu olor...
Tus ojos son mi luz ¡no dejes de mirar!... Encuéntrame amor...
No dejes de arriesgarte,
¡Algún día estas nubes grises se irán y el cielo azul de nuestro futuro volverá!*
Mientras leía el pequeño verso, su voz fue tomando un matiz de tristeza y melancolía. Lágrimas comenzaron su descenso por sus mejillas pero ella rápidamente las echó fuera y levantó la cabeza para encararme.
—Eso fue… excelente —la felicité—, ¿cómo te sentiste al escribirlo?
—Me sentí… desahogada —susurró, limpiando las lágrimas que seguían rodando por sus mejillas.
El reloj a mi lado nos avisó que el tiempo de nuestra terapia se había agotado. Ella sonrió tristemente hacia mí y supe que no quería irse pero tenia que hacerlo, Jacob me esperaba detrás del espejo.
—Llévate el poema y guárdalo, muéstraselo al Dr. Masen cuando tengan sesión, ¿de acuerdo?
Ella asintió y salió de la habitación con una pequeña sonrisa tirando de la comisura de sus labios.
Antes de reunirme con Jacob tomé una fuerte bocanada de aire y traté de calmar el temblor de mi cuerpo… estar cerca de él siempre me afectaba.
Al abrir la puerta me topé con un Jacob que observaba con detenimiento la habitación vacía a través del espejo, tenía una mano sosteniendo su mandíbula en modo pensativo. Aclaré mi garganta para hacerme notar.
—Señorita Hale —comenzó, sin apartar la vista del espejo—, cuando el doctor del hospital me recomendó su psiquiátrico pensé que mi Isabella se quedaría en este lugar para siempre…
Se giró en mi dirección y en dos grandes zancadas se posicionó frente a mi. Trague, sin saberme que esperar de su parte… la piel se me puso de gallina.
—Pero viendo esta terapia y comparándola con las demás, me he dado cuenta de algo.
— ¿De… de qué? —Me obligué a contestar.
Él me dedicó una sonrisa perversa y se acercó un poco más a mí, dejando su rostro a escasos centímetros del mío.
—De que Isabella ha estado jugando conmigo.
Tan abruptamente como se acercó, se alejó de mí. No pude evitar soltar un suspiro de alivio, no me gustaba tenerlo tan cerca de mí.
—Doctora Hale, preparé el alta de Isabella. Me la llevo a casa esta noche —anunció, sin borrar su sonrisa.
[*] El poema fue escrito por mi hermosa poetiza, mi queridísima sis, TaNia. Gracias, hermosa, por este regalo tan bello que hiciste, te dije que encontraría la forma de ponerlo & créeme que me ha salvado la vida. Te amo, mi poetiza loca perver (L)
Bueno, respondiendo la pregunta de Yessi
Las actualizaciones son cada sábado, antes eran cada martes pero comencé la escuela y no puedo escribir así que el viernes me siento a escribir para publicar el sábado; tuve complicaciones y no pude actualizar este sábado pero paso a explicarles por qué más abajito. Tambien, espero que este capitulo te haya explicado un poquito mejor la situación mental de Bella, y no solo a ti… sino a todas las demás.
[...]
Ahora, para bien o para mal, mis exámenes de medio curso están a la vuelta de la esquina y estos últimos días han estado dejando mucha tarea u_u razón por la cual tampoco he actualizado Bailes de pasión en mi blog (Si van a mi perfil encontraran en link, en el blog va mas avanzado el fic) y, para las que no saben estoy en tercer semestre de la universidad, por tanto esta es mi ultima actualización… nos veremos de nuevo hasta el 6 de Octubre, que es cuando terminan mis exámenes.
Les dejo un beso enorme y un abrazo de oso. Gracias por leerme y espero que nadie quiera arrancarme la cabeza por no escribir nada en los próximos días xD
Bye (L)
