100 Sapos y Terry Grandchester

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 29 Amor real


—¿Qué decidiste?— Neil fue directo. Yo respiro hondo, no encuentro cómo empezar hablar y mis ojos poco a poco se van llenando de lágrimas.

—No me digas. Ya sé.— Su sonrisa se esfuma y su gesto se vuelve duro, un par de lágrimas caen por mi rostro.

—Lo siento, Neil. Yo te amé mucho, de verdad, estuve dispuesta a esperarte, me sacrifiqué, pero me di cuenta... que nada era real, que...

—¿Que no era real? ¿Piensas que no fue verdad lo que sentimos?

—No es eso. Tal vez sí lo fue, pero ya se terminó. Dios lo quiso así, desde el principio... no tuvimos oportunidad, estuvimos destinados a...

—¡Dios! Deja de meter a Dios en tus decisiones. Si no me quieres, entonces por qué... ¿por qué estuviste dispuesta a dejar a tu novio...?

—Porque estaba confundida. Porque el saberte fuera y que me estabas buscando removió sentimientos y emociones que pensé que ya no existían más en mí. Porque fuiste importante para mí y lo eres... y yo... yo necesitaba verte, virvirte, tener esta experiencia para poder cerrar la página y continuar...

—Jajajaja.— Sonríe con ironía y se relame el sabio inferior en un gesto tan suyo.

—¿Sabes...?— Se me acerca y roza mi mejilla con sus dedos pulgar e índice. Lo miro llena de pena, sin poder evitar las lágrimas, sus ojos están muy aguados y mi alma está rota en dos.

—Así mismo como estás... aquí de pie y sonriendo... así mismo...— Toma pausa un momento porque un indicio de llanto le acorta la voz y me sonríe con debilidad.

—Me había imaginado a ti esperándome todas las tardes... con un abrazo y un beso...

—Neil... si las cosas se hubiesen dado de otra manera estoy segura de que sería así. Yo también me construí en mi mente un mundo a tu lado, una vida entera... y nada sucedió, nada fue tan real, fue una ilusión, algo que jamás surgió. Hoy me lloras, pero sé que mañana desaparecerás de mi vida sin dejar rastro como otras veces... y encontrarás la felicidad... una chica mejor, más linda y...

—¡Tú no entiendes! Yo no quiero a otra chica, ni mejor ni peor, te quiero a ti.

—Eso lo dices ahora. Vas a dejarme atrás muy pronto, lo sé. Lo único que te pido, si tanto me quisiste, o me quieres, si de verdad soy tan importante para ti... es que salgas adelante y no te metas en más problemas... si vuelvo a saber de ti, quiero escuchar cosas buenas, sólo eso te pido.— Me pongo de puntitas y le doy un beso en la mejilla. Sus ojos me miran de un modo que entremezcla la decepción, el dolor, el fracazo, amor y resignación. Acerca sus manos a mi rostro y me limpia las lágrimas, cuando las de él mismo están empañando su mirada.

—¿Puedo tomarte una foto antes de que te vayas?— Me pregunta mirándome directo, suplicándome y yo asiento. Miro hacia la cámara de su celular y sonrío, la mejor sonrisa que me es posible. Escribe algo sobre una servilleta y me la extiende.

Nunca voy a olvidarte, eres mi vida.

Siempre te amaré, siempre...

Niel

18 de Octubre de 2008

—¡Qué hermosa está!

—¡Qué bella!— Escucho algunas mujeres exclamar mientras al son de la marcha nupcial yo desfilo del brazo de mi abuelo. Sonrío observando todo, la gente me admira en mi vestido color ivory, escotado al frente, de manguillos, ceñido hasta la cintura y callendo un poco más ancho en la falda. Estoy sutilmente maquillada, mi pelo suelto en ondas elaboradas y recogido en las esquinas delanteras por unas diminutas florecillas blancas, mis joyas son de plata con pedrería muy parecidas a las que están incrustadas en mi vestido. Veo a mi futuro esposo con su traje crema combinado con camisa y zapatos vino, sonriendo y nervioso a la vez. La gente aplaude, mi madre y su madre lloran, yo misma lucho con mis propias lágrimas. Miro lo hermoso que ha quedado todo mientras me voy acercando al altar. Las mesas redondas con sus manteles en color ivory también combinado con verde menta, hay pétalos blancos esparcidos sobre las mesas y el suelo, copas transparentes y finas hieleras, los centros son floreros de cristal con orquídeas artificiales dentro. Más adelante hay una mesa más pequeña con el pastel, blanco con verde de dos pisos y unas delicadas florecillas cayendo en color verde. Hay otra mesa, la de los novios, tiene dos sillas con su forro en color ivory y nuestras copas para el brindis. Todo es tan bello y en ese momento le doy gracias a Dios por haberme permitido llegar aquí y me da un escalofrío al pensar que una mala decisión me pudo haber hecho perder lo que con tanto tiempo y esfuerzo me costó lograr.

—Buenas tardes, amados hermanos. Estamos aquí para celebrar la unión ante nuestro padre celestial de Candice y Terrence.— Terry y yo nos miramos y de pronto me vuelvo tímida, debe ser la emoción, bajo la vista y sonrío como chiquilla intimidada. Todo parece un sueño... es tan hermoso, tan perfecto que hasta me da miedo.

—Yo los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.— Declara por fin el pastor y mientras todos aplauden y se ponen de pie, Terry y yo nos damos un tímido besito.

—¡Aaaa! ¡Otro! ¡Otro!— Comienza a gritar nuestra familia, sí, porque la boda es familiar, sólo nuestra familia y amigos cercanos, los que merecen estar ahí. Agarro a Terry con un impulso y me lo devoro ante las risas y aplausos de los invitados.

—¡Eso es un beso!— Grita mi cuñado.

Bailo el vals con Terry, con mi suegro, mi abuelo, cuñado, con mi hermano y luego bailamos entre todos. La fiesta se enciende. El Dj es buenísimo.

—Buenas noches, buenas noches.— Dide Franchi en el micrófono con un trago en la mano. Toda nuestra atención se enfoca en ella.

—Yo sólo quería desearles mucha felicidad a los nuevos esposos, que disfruten y que su unión sea eterna. Y recuerda que te lo dije, Candy, ¡ese hombre es tuyo!— Todos soltamos la risa y Terry me dio otro beso.

Al fin pudimos escabullirnos a casa, ya es más de media noche y estoy exhausta de verdad. Los tacones y los bailes me dejaron molida, pero todo fue bello, inolvidable.

—Estoy cansado... sé que tú también, pero eso no te librará de que tengamos nuestra noche de bodas, lo siento.— Terry me lleva a nuestra habitación, enciende la lámpara y apaga la luz. Me comienza a besar, pero no me desnuda aún, me admira por un rato. Luego comienza a desprenderme las florecillas del pelo y con mágicas caricias me baja el broche de mi vestido, quedo desnuda, sin nada... no usé ropa interior, fue una sorpresa para él y casi me quedo viuda por la reacción que eso provocó en él.

—Sorpresa, baby...— Le digo cuando por fin cae el vestido al suelo y soy toda desnudez, cubierta solamente por mi melena ondulada, su mirada me hace sentir como una ninfa.

—Ummm, tienes mucha ropa.— Le digo y me muerdo el labio mientras le aflojo el nudo a su corbata, le quito el saco... hasta que ya no tiene nada, es mi Adán... y vamos a comernos la manzana. Me besa el cuello, la espalda, el pecho, el vientre y delicadamente me deposita en la cama. Es diferente esta forma de hacernos el amor, es como si fuera otra primera vez. Terry sobre mí, besando mis pies, mis piernas y muslos mientras yo me revuelvo y acaricio su espalda ancha con mis uñas. Con caricias dulces, mucho más dulces de las de aquella inolvidable primera vez, Terry entra en mí, volviéndonos una sola carne, como tantes veces, pero al tiempo... tan diferente.

—Te amo... gracias por insistir, por quedarte... por elegirme.— Me gusta escucharle esa voz desesperada y acortada. Sus embestidas son suaves, pero intensas y gimo... mi corazón está enamorado otra vez, enamorado de mi esposo, de Terry... de mi verdadero amor, mi amor real.

—Te amo...— Murmuro cuando toco la cima del placer al momento que siento la descarga cálida y cremosa de su amor dentro de mí.

—¿Por siempre?

—Para siempre.

Fin


¡Hola!

Gracias, amigas por acompañarme hasta el final, por haber reído, llorado y rabiado conmigo capítulo tras capítulo. Gracias a todas las que me han desbordado el Facebook hoy, día de mi cumpleaños #26 con tantas imágenes y mensajes bonitos, me han hecho llorar.

Ustedes son parte de mi vida y esta historia ha sido muy especial, gracias por apoyar y ser mi desahogo ante todos estos sentimientos que por tanto tiempo, tanto "Terry" como yo llevábamos dentro. Escribir mi propia historia ha hecho que vuelva a empezar, que me vuelva a enamorar y que ambos valoremos este amor tan maravilloso que Dios nos dio.

No tengo palabras para expresar tanta gratitud, jamás pensé que tendría tantas fieles acompañándome en esta idea de mi biografía, han sido verdaderas amigas en espíritu y verdad. El orgullo más grande que tengo por esta historia es que... cada review y todo el apoyo no ha venido de nuevas lectoras, sino de mis antiguas y fieles, que me han amado lo suficiente para querer conocerme mejor aunque eso haya implicado robarme la escencia de nuestros personajes favoritos.

Gracias:

Betk Grandchester, Dali, Laura Grandchester, Amy C.L, bebeserena, Luisa, Eunice97, naila, Candice. w. andrydeg, dulce lu, Rose Grandchester, norma Rodriguez, LizCarter, Melina, Zafiro Azul Cielo 1313, Jesby White, VERO, Lulú G., Kary klais, mariana seguame, , WISAL, LUCYLUZ, elisablue85, Resplandor de la Luna, Odette. e. arriagada, RICHIE PECOSA, lis69, MARIA 1972, Montse Andry Grandchester, yaya, Liizye Galindo, Rubi, MILADY21, Laurita White, Adriana, Mirna

Espero no haber dejado a ninguna, son muchas!

Las llevo en el corazón

Wendy

P.D. ¡Epílogo!