Epílogo II
3 años después de la batalla en Hogwarts
Hoy era la conmemoración de la caída del hechicero que intento oscurecer al mundo mágico por motivos tan banales como la "pureza", una pureza inexistente en él. A fin de cuentas, ¿Qué es realmente la pureza?, algunos podrían responder que es ser casto, otros que es tener una conciencia limpia, libre de acciones negativas, algunos aseguran que es tener un linaje impecable pero realmente ¿qué es?
Las maravillas más fantásticas del mundo se han basado en mezclas. Desde la humanidad hasta la comida. Las personas Latinoamericanas son una exótica y maravillosa mezcla de Africanos, Indígenas, Europeos y bueno, hoy en día un fantástico guacamole y a ¿Quién no le gusta el guacamole? Los mejores platos en la gastronomía están fundamentados en una mezcla minuciosa de ingredientes que confieren a la composición un sabor que hace excitar a las papilas gustativas de la boca y emiten corrientes eléctricas al cerebro para que este libere hormonas estimulante del apetito como la gastrina, estimulantes del placer como la oxitocina y hasta endorfinas que se liberan por una descarga de felicidad continua al sentir tu paladar inmerso en el sabor. Entonces, a fin de cuentas, ¿la pureza es importante? Ni siquiera el agua pura es completamente útil para el organismo, estudios recientes aseguran que el agua con una cantidad moderada de electrolitos mantiene un estado osmótico adecuado en el organismo.
La pureza es un mito que solo desean los contaminados para intentar disimular su precaria mentalidad inhumanizada. La verdadera belleza de la vida está en conocer el amor en alguien que a pesar de ni siquiera entenderte pueda amarte, no amor de pareja… amor en su estado puro.
Es por eso, que hoy estaban personas en los jardines del colegio celebrando aquello por lo cual habían luchado en un pasado, habían luchado por la vida, la esencia de ella. Cada año guardaban unos minutos de silencio por los que ya no estaban y luego daban palabras conmemorativas por el día. Esa gente que se reunía en unos jardines verdes con un fondo más verde aún y con un techo azul que se adornaba con nubes, que tenía enfrente un castillo con historias en sus paredes de piedra y que ahora estaba completamente reconstruido iban cada año a celebrar la vida, a respetar la muerte y recordar escrupulosamente el porqué no había que olvidar.
Porque debe estar prohibido olvidar la historia que marca tu vida. Olvidar el pasado así tú no fueras testigo, olvidarlo te hacia vulnerable a permitir que se repitiera. La ignorancia siempre, SIEMPRE es peligrosa, se puede vestir con faldas de vuelos florales, con trajes lujosos de corbata costosa, se puede vestir con ojos honestos que escondan maldad y tragedia. Cuando el conocimiento está presente, nadie te engaña y si te logra engañar por su astucia, puedes derribarlo y no permitir que te oprima.
- No soy muy bueno con las palabras – comenzó el ojiverde, estaba en un pequeño pódium improvisado que preparaban cada año. Podía ver a todos los estudiantes del colegio en ese momento, llenos de valor y esperanzas plenas. Sentados frente a él, esperando que diera sus palabras regocijantes. Frente a él en primera fila estaban sus amigos. Ron lo miraba con una sonrisa sincera, su rostro había quedado algo disparejo, había colocado en donde había estado algún día su brazo uno de peluche con el que bromeaba siempre a los niños, sus piernas habían recuperado la movilidad pero ahora debía caminar con bastón, las terapias seguían aunque ahora las tomaba en Rumania, había tomado el lugar de Charlie. Había sido una sabía decisión alejarse de Londres, no había soportado los acontecimientos que se adicionaron después de la guerra. Menos cuando se dio a conocer el compromiso de Hermione, le deseaba lo mejor, lo había entendido pero estar cerca no lo soportaba. – hace tres años estuve en este mismo colegio, culminando la profecía que habían elegido que viviera. Es curioso que me hagan creer que he sido el salvador del mundo mágico cuando realmente no he hecho mucho. He sido más torpe que valiente, también he sido más intrépido que coherente – se carcajeo un momento y miro a su castaña amiga frente a él, abrazada por un moreno de ojos cafés por un lado y por el otro de un rubio platinado con ojos mercurios que lo miraba con una sonrisa ladeada. – Creo que no hubiera sobrevivido en mi vida si no hubiera tenido el apoyo de mi amiga Hermione – las castaña lo miro con los ojos como plato y negaba fervientemente… odiaba que la adularan – seguro después me gano un pescozón pero cada año hemos hablado de lo importante que fue mi participación en la guerra y también la de Draco.
"La historia es más compleja que esa, la historia tiene héroes que no se reconocen, cuando conocí a Hermione en el tren hacia acá me pareció una chica petulante, una sabelotodo – se rasco la cabeza por atrás y carraspeo un momento – la lastime emocionalmente antes de darme cuenta que sería mi salvadora y mi hermana. En primer año me salvo de morir en el tercer piso por una maldita planta que se llama lazo del diablo. Disculpa Neville odio a esa planta – Neville ahora era el profesor fijo de Herbología además del jefe de la casa de Gryffindor, le sonrió con amabilidad a Harry, había culminado todo sus años en Hogwarts y había aprobado todos sus Éxtasis, no fue de dudar su estancia en el lugar y su decisión de enseñar – En segundo año, joder, ese año me salvo estando petrificada. ¿Pueden creer lo fantástica que es esa mujer para haberme salvado de una muerte segura a manos, digo, a colmillos de un basilisco estando petrificada? Nos dio pistas a pesar de su estado, con un espejo y un pedazo de papel – se carcajeo al recordar esos momentos nada chistosos en el momento y que ahora le hacían bromear al respecto – En tercero se llevo premios, deberían hacerle un monumento. Creo que ni Rowena y lo digo con todo el respeto podría haber hecho más que ella. Ella salvo a Buckbeak de ser asesinado, salvo a Sirius – tuvo que tomar una larga inspiración para continuar – me salvo la vida ese día tantas veces. Creo que nunca había sido tan astuta como esa vez, inigualable. Podría continuar, año por año. Siempre pendiente de este idiota adolescente con talento para romper las reglas y meterse en problemas, sin ella estoy seguro me habrían asesinado desde el principio y la historia sería diferente.
Ahora que lo pienso, su historia con su esposo no fue diferente. Lo que pasa es que fue más lento que yo en darse cuenta pero ese hombre que está a su lado hizo por esta guerra más de lo que yo podría haber hecho, se coloco en los hombros más responsabilidades de las que debería haber cargado solo porque de nuevo esa mujer que fue llamada Hermione Granger había iluminado su vida de la misma forma que ilumino la mía. Su relación fue caótica y estoy seguro que nadie de nosotros se lo espero pero ahora no podría verla con nadie más – pauso un momento y se reprendió mentalmente cuando sintió la mirada herida de Ron viéndolo. Estaba siendo honesto – esta guerra se salvo por dos mujeres. Mi madre que sacrifico su vida por amor hacía mi y evito que Voldemort me asesinara y por Hermione Granger que con su amor inigualable salvo la vida de Draco Malfoy y mía, siendo valiente, inteligente, astuta y honesta. No conozco a mucha gente con esas cualidades, deberíamos aplaudir a esa mujer que logro salvarnos de la maldad porque les aseguro que todo héroe tiene su heroína. Ella es la mía. Lo siento Herms este discurso tenía que ser diferente, tenía que incluir la verdad. – Hermione rió sonoramente mientras secaba las lágrimas que corrían por sus mejillas, no dejaban de salir. – Ahora unas palabras de Draco Malfoy"
Todos vitorearon y aplaudieron, conmovidos por las palabras del castaño. Las chicas amaban al ojiverde y cuando vieron subir al rubio gritaron enloquecidas. Eran los héroes más bellos del mundo. Draco ahora lucía más adulto, con una barba creciente y acomodada, con el cabello corto y dejado secar por el viento y una mirada más cálida. Se levanto de su asiento no sin antes darle un cálido beso a su esposa y a su ya crecido vientre.
Draco camino y saludo a Snape y Dumbledore con un levantamiento de cabeza y se coloco delante del pódium.
- ¡Draco! – grito Blaise como colegiala y todos carcajearon. Draco lo fulmino con la mirada.
- Es curioso que Harry hablara sobre Hermione cuando yo iba a hacer lo mismo – Hermione lo miro espantada – pero tranquila ratona, no lo haré ya. No soy cliché – Hermione le saco la lengua infantilmente. Draco carcajeo. – Hablare de las estrellas.- Todos lo miraron con asombro y expectativa - Cuando estuve perdido en la oscuridad siempre iba a la torre de astronomía y miraba las estrellas. Quería ser una maldita estrella, Salazar, sería tan fácil. Luego me di cuenta que eso que pensaba era una absoluta estupidez porque la mayoría de las estrellas que veía en esas noches ya no estaba realmente allí, habían muerto hacía millones de años luz y ahora, después de un largo recorrido hasta esta galaxia es que lográbamos ver su fragmentación luminosa atravesando nuestra atmosfera y deslumbrarnos. Se preguntaran que rayos estoy diciendo, bueno seré más conciso en vez de dar tantas vueltas. A veces estamos buscando huir de nuestra vida para ser algo o alguien más porque consideramos que "eso" es más brillante, está más a gusto, le está yendo mejor que a nosotros pero ¿Qué pasa si es como una estrella? ¿Qué pasa si ya murió hace años y nosotros solo vemos su resplandor? Cuando intentemos igualarlo se desvanecerá porque realmente ya no existe.
"Siempre creí en tener la razón, en haber sido educado de una manera adecuada y creí en palabras de personas que ya no debían existir, confíe en personas que aseguraban como guiarme en la vida me gustara o no. Hasta que alguien me dio la seguridad y los motivos necesarios para entender que yo era quien debía ser mi guía y mi escritor. Yo era quien debía decidir mi destino. No fue fácil, estuve deslumbrado demasiado tiempo por una estrella que realmente no brillaba. No fue algo de la noche a la mañana, fueron periodos en donde la noche oscura no estaba estrellada, fueron días nublados y tardes tormentosas. Las estrellas están para admirar pero no para igualar, están para que tú te transformes en una, están para que te des cuenta que también tienes la capacidad de brillar. Las estrellas están para guiarnos en las noches oscuras no para hacernos perder en las tinieblas. Por eso hay que tener cuidado a que estrella se sigue, algunas parecen tener un brillo muy hermoso y atrayente pero cuando llegas te das cuenta que no existe, que fue una mentira y allí en ese momento tienes dos opciones; uno, quedarte para siempre en ese lugar, viendo una estrella que no existe esperando que regrese su luz y quedarte en la penumbra por siempre o dos, explorar nuevas estrellas, estudiar nuevas constelaciones y entendiendo que los ideales pueden derrumbarse cuando amplias tu mente. – Draco miro a Hermione quien lo miraba extasiada y le guiño un ojo. La castaña frunció el ceño – Tuve varias estrellas falsas que me sumergieron en la lúgubre pesadilla del terror pero también conocí estrellas verdaderas, que iluminaron mi mente e hicieron que con esfuerzo pudiera sumergirme y salir victorioso. Una de esas personas es Severus Snape quien siempre estuvo allí para mí. Aún cuando yo ni siquiera estaba atento de mi mismo y Hermione Granger que no solo fue mi estrella sino que aún lo sigue siendo. Nadie diría hoy en día que fui el príncipe de Slytherin, estar casado con una Gryffindor me ablando el corazón – bromeo al respecto, ganándose una carcajada de la multitud.
No olvidemos este día, cada día es un recordatorio para entender que todo siempre puede repetirse. No cuenten esta guerra como una historia de terror sino de amor para que no pueda repetirse, porque el odio atrae así como los campos electromagnéticos de los agujeros negros en el universo atrayéndote con falsas llamaradas de luz que se transforman en un agonizante final del cual nadie sabe qué ocurre después, solo hay una succión y una desaparición del ser. En cambio si se cuenta como una historia de amor nadie olvidara y una sociedad que no olvida su historia será bendecida con no repetirla nunca."
Los aplausos no se hicieron esperar. Cuando Draco bajo del pequeño escenario improvisado abrazo a una castaña que lo miraba con la cara hinchada de tanto llorar. Las hormonas, pensó. La abrazo con cariño y delicadeza y besos sus labios. El bullicio no apaciguo por un rato.
Un rato después cuando el sol estaba en su zona más alta en el cielo iluminando todo el claro Draco sonrió. Estaba tomándose un vaso de whisky de fuego en la torre de astronomía. Admirando la belleza.
- ¿Te vas a poner cursi? – pregunto sin voltearse. Snape rió en un murmullo. Draco ladeo una sonrisa.
- Así que soy una estrella – dijo sínico la serpiente mayor colocándose a su lado. Si veías hacia abajo podía verse a toda la gente en el lugar, hablando amenamente y comiendo algunos pasapalos.
- Si – respondió escueto.
- Yo me imaginaba más como un agujero negro, has dañado mi reputación.
- Me salvaste de convertirme en un asesino, en ser como mi padre o mi tía – dijo con simpleza el rubio. No le miraba, su atención estaba en una castaña que tenía 7 meses de embarazo.
- Tú me dejaste salvarte, salvándote a ti me salvaba yo – Snape siguió la línea de mirada de Draco – soy una serpiente.
- Hermione quiere nombrarte padrino de los niños.
- ¿Por qué?- pregunto confuso.
- Porque ella sabe lo que quiero. – Snape lo miro por primera vez a la cara y vio como Draco sonreía abiertamente.
- ¿Quieres que sea el padrino de tus hijos?
- Te comportaste más como un padre para mí que el verdadero, siempre fuiste el único profesor que respete y te quiero. – las palabras le pegaron a Snape como una balde de agua fría. Tuvo que carraspear unas cuentas veces y apartar la vista de su ahijado para no flaquear. Ellos no se decían esas cosas, eran serpientes, por el mismo Salazar.
- Que cursi te has vuelto.
- Debe haberme afectado el embarazo – se excuso con una carcajada.
- Sería un honor para mí, Draco – el azabache supuso que era su turno de ser honesto – si hubiera tenido un hijo supongo que habría sido como tú tal vez por eso no tuve ninguno pero es por eso, porque te considero como tal que he sido así. Cada quién tiene su talón de Aquiles o su martillo de Thor como quieras verlo.
- Son cosas diferentes.
- Se puede ser debilidad y fortaleza al mismo tiempo – afirmo el profesor.
- Si – concedió el rubio. Él lo sabía. Hermione era quien motivaba su vida, quien le daba fortalezas pero también era su punto débil, su vida se esfumaba si ella no estaba bien.
- ¿Qué te dijo cuando le dijiste?
- Que si en mi familia de hijos únicos habíamos tenido el privilegio de tener gemelos porque no hacerte padrino de los bebés. El problema fue Blaise, no ella. – De solo recordarlo, rodo los ojos.
- ¿Qué dijo? – logro preguntar entre carcajadas.
- Estaba indignado, ya conoces los melodramas que arma. – Snape asintió – Su sangre al final fue lo que necesitaba mi familia, no tendré un solo hijo, tendré dos – Draco se escuchaba orgulloso e ilusionado. Snape sonrió.
- Tres contando a Zabini – esta vez fue el turno de asentir - ¿Cómo se comporta?
- Peor que nunca, tiene una obsesión con los bebés que me tienen arto. No puedo acercarme sin tener las manos limpias, no puedo hablar fuerte y que ni se me ocurra hablarle en voz alta a Hermione. Es más – agrego con sorna – para evitar que te matara y así ser el padrino le tuvimos que decir que el tío no podía ser padrino así que tenía que escoger que iba a ser por fin. Al final le parecía más atractiva la idea de ser llamado tío Blaise que padrino Blaise – rodo los ojos de solo acordarse. Snape carcajeo de nuevo sonoramente. Draco estaba seguro que la única persona en la vida que había escuchado al pelinegro reír era él y eso le alegraba.
- Tienes lo que mereces, Draco – dijo de pronto él.
- ¿Qué? – pregunto confuso.
- Felicidad. – contesto con sinceridad. Draco lo encaro y le palmeo el hombro.
- ¿Y tú? – pregunto sin quitar la mano del hombro.
- Si – confeso el profesor. Lo estaba, su ahijado estaba vivo, la única persona que realmente había amado después de perder al amor de su vida, un amor que no había sido correspondido por haber tomado malas decisiones en el pasado. Iba a ser padrino de dos seres que no llegaban al mundo pero que tenían la sangre de ese hombre que consideraba su hijo. Había pagado su deuda interna con Lily al no permitir que su hijo muriera y después de tanto tiempo, de dos décadas se había perdonado. Había soltado esa culpa que realmente no era de él, una culpa que debió haber soltado hacía tantos años pero que ahora por fin dejaba libre.
- También lo mereces Severus – admitió Draco. Snape sonrió y coloco su vaso. Ambos brindaron con una sonrisa en los labios. – por las estrellas.
- Por las estrellas – repitió Draco.
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Hermione Granger
Después del anuncio del compromiso, Hermione culmino sus estudios. Se graduó con honores y cada departamento del ministerio rogo por tenerla con ellos, le hacían ofertas con salarios obscenas, al final acepto trabajar en el departamento de regulación y control de criaturas mágicas, era su sueño. En un año hizo avances increíbles con respecto al trato a los elfos domésticos, cada elfo debía recibir un sueldo digno, ser vestidos con ropas adecuadas y estaba interminablemente prohibidos los castigos físicos, muchos añoraban seguir trabajando en las mansiones de sus amos y Hermione lo entendía pero no iba a permitir más esclavismo. También logro avances con las leyes de regulación de los hombres-lobo, todo humano con esa condición tenía que recibir gratuitamente la poción mata-lobos para evitar de este modo las transformaciones horribles que sufrían cada noche de luna llena, tenían el derecho y el deber de ser incluidos en la sociedad, ser contratados en trabajos dignos y recibir una educación mágica adecuada, estaba luchando por la equidad de cada especie. No luchaba por la igualdad sino por la equidad, ella sabía que lo normal para una mosca no era lo normal para una araña y por eso pasaba días enteros en redactar informes y oficios con respecto a sus creencias y a sus profundas y minuciosas investigaciones con respecto a lo que necesitaba cada criatura en el mundo para tener una vida digna.
Se remodelo por completo la mansión Malfoy. Ella personalmente se había encargado de hacerlo. Los colores en las paredes dejaron de ser tan oscuros, los cambio por tonos pasteles y mates que la hacían lucir más amplia y luminosa, los grandes cortinajes fueron cambiados por colores vinos en algunos salones y en otros por tonos verdes y plateados, una mezcla perfecta de las dos casas a la que pertenecían. Las alfombras de las alas principales dejaron de ser negras o vino y fueron cambiadas por unos colores cálidos que hacían más acogedor el lugar. Las cortinas siempre estaban abiertas, dejando entrar la luz del sol a la mansión, en las noches se iluminaba toda la mansión debido a que hizo que colocaran cientos de lámparas de araña en el techo, hechizo el techo de la mansión para que siempre mostrara luz en ella, no quería que el lugar volviera a ser oscuro, no lo merecía. Era una mansión hermosa.
Elimino para siempre los calabozos de la mansión, en su lugar hizo un salón de trofeos y recuerdos iluminado y cálido. Erradico para siempre las paredes de piedra húmeda y las hizo de laja de varias tonalidades tierra. Coloco un gran sofá en forma de H en el salón y un pequeño bar. El calabozo se había transformado en un lugar de encuentros y charlas profundas.
La habitación de ambos paso a ser la principal, la cual también ilumino e hizo que las camas siempre estuvieran combinadas con colores cremas. Ya no quería que hubiera oscuridad.
Draco nunca se quejo, le sonreía cuando la veía trabajar minuciosamente en los cambios que hacía. Lo único que Hermione no cambio fue el jardín, un jardín que la misma madre de Draco se encargo de cultivar y cuidar con sus manos. Ella lo recupero y se encargaba cada mañana de darle el merecido respeto que se merecía. No dejaría que los narcisos, lirios y rosas que en el crecían fueran marchitados de nuevo. Era el momento de cuidar la vida, no de perderla o descuidarla.
No eran los únicos que empezaron a vivir allí. Luego de mudarse de la casa Black, Blaise hizo mil y un pataletas para mudarse con ellos, Hermione estaba encantada pero Draco había pegado el grito en el cielo. La habitación de Blaise quedaba a 5 puertas de la de ellos y muchas noches había entrado en su habitación para molestar. Draco opto por bloquear la entrada, estaba cansado de la situación pero Hermione no decía nada, sabía que en el fondo Draco añoraba y disfrutaba aquellas actitudes del moreno. Nunca dejaban de estar juntos y cuando no lo estaban era porque ella estaba con él o Blaise estaba con Tonks.
También habían habilitado una habitación para Gregory que les había pedido con un respeto sobrehumano vivir con ellos, que no quería pisar su mansión nunca más. La mansión Goyle se transformo en un centro de apoyo mágico post-guerra debido a perdidas físicas o emocionales. Él no quería seguir en ese lugar donde fue tan infeliz así que Hermione encantada de la situación remodelo una para él también.
La boda fue discreta pero apareció en todas las revistas mágicas del mundo. La unión de Hermione Granger con Draco Malfoy fue tema del momento por medio año. Vistió un hermoso vestido blanco ceñido al cuerpo con los hombros descubiertos y mangas largas, bordado de la cintura para arriba y con una caída sedosa en la falda. Recordaba con una sonrisa lo que Draco le dijo cuando fue entregada al altar por Blaise y Harry. Que privilegio casarme con una leona. Ella no aguantaba las lágrimas. Pensó que dañaría todo su maquillaje pero Ginny lo había encantado para que fuera resistente al agua. Nunca había sido tan feliz, pero de nuevo el rubio la sorprendió cuando escucho sus votos, pensó que moriría de felicidad, su corazón palpitaba con tanta devoción y rapidez que sus piernas flaqueaban de vez en vez.
Que curiosa la vida.
A los dos años y medio de estar casados y 4 de estar juntos. Se entero de la noticia más impactante del mundo, de su mundo.
Sonrió al recordar cuando se entero que estaba embarazada.
Flashback
- ¿Qué te pasa? – pregunto Draco. Eran las 4 de la mañana y se había percatado que Hermione estaba encerrada en el baño vomitando.
- Creo que esa comida en la casa de Luna y Theo me ha hecho mal – le respondió entre vómitos.
- Te comiste 3 platos Hermione, claro que te hizo mal – Draco intento abrir la puerta pero estaba sellada. – Ábreme. – exigió malhumorado.
- No – negó con ímpetu la castaña. Estaba vomitando en el excusado pero también se estaba haciendo al mismo tiempo 2 pruebas mágicas de embarazo y 3 pruebas muggles. Tenía 3 semanas de retraso con su periodo y no entendía porque últimamente estaba tan hambrienta y esta no era la primera vez que vomitaba. A veces vomitaba en la madrugada o en las mañanas, cuando era en las mañanas era aun peor que en las madrugadas. Vomitaba hasta la bilis. Así que aunque no creyera que estaba embarazada, era mejor salir de dudas.
- ¿Por qué?
- ¡Déjame en paz! – grito desde el baño. Sabía que la magia era confiable pero sentía un respeto absoluto hacía las pruebas muggles así que había comprado esas tres de diferentes marcas. – Revelio – conjuro en voz baja en las dos pruebas mágicas y ambas se tornaron moradas. Abrió los ojos impactada. Miro el reloj de mesa en el pequeño estante de baño y noto que ya habían pasado los 3 minutos necesarios. Inspiro y exhalo. Miro las pruebas simultáneamente. Dos rayas rojas se habían formado en el papel que mostraba el resultado. Se dejo caer en el suelo y lloro.
- ¡Hermione! – Grito alarmado Draco, la escuchaba llorar- ¡Joder!, voy a entrar. – Lo que observo cuando entro lo dejo impactado. La castaña estaba sentada en el piso llorando y acariciando su vientre con frenesí - ¿Qué pasa? – pregunto confundido, acercándose a su lugar y tomándole con delicadeza el rostro. La castaña hipo. – Dime – exigió.
- ¿Qué pasa? – pregunto Blaise y Gregory desde la entrada del baño asustados. Hermione no contestaba, las lágrimas no dejaban de salir por sus ojos. Draco la zarandeó un poco por los hombros y la obligo a mirarlo.
- ¿Qué coño pasa? – pregunto molesto. Hermione lo miro y sonrió entre lágrimas. Más pasmo para las tres serpientes que estaban allí. - ¿Vomitaste el cerebro? – la miro cínicamente. Hermione respiro intentado calmarse y le dio la prueba que aún tenía aferrada a su mano. Draco la tomo y se sentó de sopetón en el piso, sabía lo que era. - ¿En serio? – sus ojos se nublaron por un momento pero no dejo que ninguna lagrima sinvergüenza se escapara. La castaña asintió. - ¿De verdad? – los otros dos chicos no entendían nada de lo que pasaba.
- ¿Pueden explicarnos qué pasa? – pregunto enfadado Blaise, entro al baño de mala gana y tomo la vara que tenía Draco en las manos y lo tenía hipnotizado. Cuando la vio abrió la boca sorprendido y comenzó a saltar como un chiquillo y abrazo al gigante - ¡voy a ser tío! – grito eufórico. – Gregory, vamos a ser tíos – Gregory le sonrió y comenzó a saltar con él.
- Vas a ser papá – le dijo Hermione calmándose y frotando su vientre. Draco asintió. Estaba en estado catatónico. Hermione se arrodillo y se lanzo a su cuerpo, aferrando sus brazos alrededor de su cuello. Draco se quedo inmóvil, tenía grabado en su mente todavía las dos rayas rojas que vio. Iba a ser papá. Por Merlín, pensó. – Mi amor, vamos a ser papá – le repitió con dulzura, rozando sus labios, tomo su rostro y la hizo mirarla. – Serás el mejor padre del mundo – le afirmo con cariño. Afuera del baño había una revolución, Blaise seguía brincando y gritando a todo pulmón que iba a ser tío. Draco la miro y cerró los ojos.
- ¿Segura? – logro pronunciar en un susurro. ¿Sería de verdad un buen padre? ¿Él? ¿Un asesino? Muchos de las imperdonables las había eliminado de su varita o las había hecho con otra. ¿Un exmortifago podía ser un buen padre?, de pronto las ansias que tenía de ser padre se desaparecían de su interior abriéndole una brecha a la ansiedad y al miedo.
Hermione lo miro con ternura, se acerco a sus labios y le hizo que abriera los ojos.
- Completamente – le aseguro – no suelo equivocarme en mis elecciones Draco Malfoy. Este bebé será privilegiado de tenerte a ti como padre.
- Y a ti como madre – suspiro. No creía sus palabras.
- Que mejores ejemplos de esperanza podemos darle – no le preguntaba, le afirmaba una realidad que él mismo había dicho hace años frente a un ejército de magos que lucharía por la libertad y la esperanza de un mañana. – Este bebé es nuestra esperanza, nuestro mañana. Es nuestro legado de amor, no me hagas golpearte. – Draco la miro y ladeo sus labios en una sonrisa.
- Bien – no lo decía con convicción, Hermione tomo su mano e hizo que tocara su vientre.
- Aquí está tu hijo. Tu amor. Tú fuerza y tu esencia – continúo la castaña con convicción y una seguridad contagiosa. Draco la abrazo y se aferro a ella. Suponía que si Hermione miraba todo eso en él y seguía con él después de todo no era tan malo. Tendría que mejorar. – No serás como tú padre, él te enseño lo que no debes hacer. ¿Entiendes? – Esas palabras eran proféticas. Así era, su padre le había enseñado lo que no debía ser. Fue su espejo, le vislumbro el futuro si seguía sus pasos. Se sintió más seguro, nervioso pero seguro de que anhelaba conocer la vida que llevaba su mujer en su vientre. El rubio la beso.
Al día siguiente fueron 3 personas a la cita con el medimago. Blaise no había aceptado un no por respuesta.
- ¿Qué crees que sea? – pregunto Hermione ansiosa. Aunque en el mundo muggle el sexo del bebé se confirmaba a las 12-16 semanas de gestación en el mundo mágico podías saberlo de inmediato. La magia siempre la sorprendía.
- Niño – respondió escueto el rubio. Hermione lo miro interrogante.
- Siempre nacen niños en la familia Malfoy, leona – intervino el moreno que tomaba su mano con emoción y agitación.
- Oh – eso Hermione no lo sabía pero tenía todo el sentido del mundo, se sintió un poco decepcionada. No es que no amara a un niño pero le entusiasmaba en algún momento tener una niña… una pequeña guerrera.
- Y siempre es un solo primogénito – siguió Blaise. Hermione miro a Draco sorprendida. ¿Un solo bebé?
- Gracias por la clase sobre mi familia.
- Tu mamá hablaba mucho conmigo – asevero el moreno con suficiencia. Draco rodo los ojos.
- Te ves decepcionada – le comento Draco a Hermione. ¿Se arrepentiría?
- Siempre quise tener dos bebés – confeso.
- Buenos días – dijo una medimaga muy amable. Se sentó frente a un escritorio - ¿Quién es el padre? – pregunto con amabilidad. Blaise sostenía la mano de la castaña todavía mientras Draco estaba a sus espaldas. Nervioso.
- Yo – dijo el moreno en una carcajada, recibió un sopetón en la nuca.
- Soy yo – respondió con seriedad Draco.
- Bien, señora Granger por favor, vaya al baño y tome esta poción – le explico la medimaga con amabilidad. – Y colóquese la bata blanca que está colgada.
- Malfoy – corrigió la castaña levantándose del lugar. La medimaga sonrió.
No pasaron ni dos minutos cuando Hermione salió del baño y se sentó en una camilla con sabanas azul cielo. Le sudaban las manos y respiraba con dificultad. Estaba demasiado emocionada. Draco y Blaise se habían quedado en la pequeña oficina al otro lado de la puerta.
- ¿Cómo se siente? – pregunto la medimaga.
- Pues, he tenido vómitos constantes, sobre todo en las madrugadas y en las mañanas. He engordado 5 kilos ya, creo que es mucho para el tiempo que tengo, además de mis cambios de humor y mi apetito casi insaciable – confeso la castaña apenada. Había tenido varias discusiones con el rubio por eso, ahora siempre tenía hambre.
- Es lo normal señora Malfoy, el primer trimestre suele ser así – apunto con la varita el vientre de la castaña y una especie de holograma se reflecto encima de este, Hermione exclamo sorprendida. – Tiene 6 semanas de gestación, están muy bien.
- ¿Puede saber si yo estoy bien solo con ver mi vientre? – pregunto confusa.
- Señora Malfoy, no es un solo bebé, son dos – admitió la medimaga – aquí están sus corazones, dos pares de pulmones, un par de cerebros muy bien formados – explicaba mientras señalaba con la varita cada zona de aquel holograma que mostraba el interior de la castaña. Hermione asentía pero había dejado de escucharla hacia ya un rato. - ¿Señora? – llamo la medimaga al darse cuenta que la castaña estaba en pasmo. - ¿Señor Malfoy? – llamo con urgencia al ver que Hermione no respondía. Draco entro con prisa, se había quejado de quedarse afuera.
- ¿Qué? – pregunto molesto seguido de Blaise.
- La señora Malfoy no responde – admitió con vergüenza y un tanto preocupada.
- Hermione – le dijo Draco y la castaña volteo a verlo.
- ¿Cómo? – pregunto la leona saliendo de su trance y haciendo que su lógica funcionara.
- Pues es posible que su sangre tenga algo que ver – no quería sonar como una fanática de la pureza, así que tuvo que agregar – la familia Malfoy jamás tenía ningún tipo de mezcla con otras clases de personas, entonces los genes suelen amoldarse a una cantidad específica de supervivencia, al mezclar su sangre por primera vez, los genes modifican su conformación y bueno… - no quería profundizar mucho el asunto.
- ¿Qué paso? – pregunto aún más confundido el rubio, veía el holograma frente a él que salía reflectado del vientre de la castaña y no entendía nada.
- Son dos – confeso Hermione viéndolo con una sonrisa.
- ¿Dos qué?
- Dos bebés.
- ¿Qué bebés? – estaba en shock o estaba entrando a ese estado.
- Joder Draco – le recrimino Blaise. Hermione se estaba carcajeando. – Vas a tener dos bebés, no uno sino dos. – Draco asintió.
- Un niño y una niña – continúo la medimaga solemnemente. Hermione casi brinca de la emoción. Estiro su mano para que Draco la tomara y así fue.
- Nunca había pasado – afirmo el rubio, viendo como en la pequeña proyección se veían dos bultos mínimos que palpitaban a un compas que le pareció la melodía más bella del mundo.
- Se debe a la mezcla de sangre Señor Malfoy.
- Tu sangre me salvo – admitió aspirando el aire. Hermione le insto a besarla y así fue. – dos bebés – repitió estupefacto. Hermione asintió. Blaise se coloco a su lado también y palmeo la espalda de Draco y acaricio el cabello de la castaña.
- Seré doble tío – dijo con una sonrisa que mostraba todos sus dientes.
- Seré doble papá – contrapuso el rubio.
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Cuando todos se enteraron del embarazo de Hermione fue una bomba atómica. Todos habían ido a la mansión a celebrar y a felicitar a la pareja. Nadie se había enterado por los futuros padres, Blaise se había encargado de escribir cartas a todos para que se enteraran que iba a ser tío. El rubio casi lo acribilla.
- Quiero uno también – dijo infantilmente Ginny. Estaba comprometida con Harry. Viviendo en la antigua casa de los Black que habían remodelado completamente con la ayuda de su madre. Iban cada semana a la madriguera donde estaba ahora Percy remidiéndose de sus errores y ayudaba a su madre con los quehaceres, había tenido que abandonar el Ministerio, nadie lo quería ni apreciaba por sus fallas. Solo su madre era solidaria con él, aunque no olvidaba el dolor que la había hecho padecer por sus ambiciones innecesarias. Los fines de semana visitaban siempre a Hermione y Draco.
- Bueno – acepto con nerviosismo el castaño. Draco carcajeo y le palmeo la espalda.
- Yo también – confeso Luna con emoción. – Todos irían juntos a Hogwarts – dijo como una aseveración suficiente para que nadie pudiera refutarla.
- Es verdad – dijo Blaise – Dora, tenemos que tener uno – la metamorfamaga se coloreo de un rojo más intenso que el cabello de todos los Weasley juntos. Todos carcajearon sonoramente.
- A tener bebés juntos – grito Ginny emocionada. Hermione carcajeo y se abrazo a Draco.
Todos estaban viviendo una vida plena.
Ginny estaba viviendo con Harry en la antigua casa de los Black que ahora era acogedora y moderna, como una madriguera más chic. La pelirroja había culminado sus estudios y estaba siendo buscadora profesional de las Arpías de HolyHead. Estaba preparando una boda a lo grande en los verdes prados de la madriguera. A pesar de las protestas del castaño había hecho de todo para conseguir que fuera una gran boda con un gran vestido. Hermione sería la dama de honor principal y se estaba tomando el papel en serio al tener todo ordenado, el vestido, la comida, la música. Hermione se había encargado de todo.
Harry no quiso culminar sus estudios a pesar de la inmensa reprimenda que le hizo la castaña. Había sido designado como auror, en un tiempo de seis meses había culminado su entrenamiento y se le designaban pequeñas misiones nacionales. Aunque le gustaba su trabajo no quería recibir misiones por su nombre, él mismo se haría su reputación como un auror apto. Cada domingo iba a la tumba de sus padres a llevarle flores, lirios, y a contarles como había cambiado su vida. Y todos los jueves por la noche salía con los hombres a tomar whisky de fuego en su aclamada noche de chicos que era aborrecida por sus mujeres.
Theo y Luna se habían dedicado a remodelar la antigua mansión Nott, a viajar y buscar animales y criaturas fantásticas que Luna aseguraba conocía y que Theo le creía. Se habían encargado de unir sus lazos en una boda privada en el Caribe, una boda chamánica llena de flores, agua y energía. Magia en estado puro. Uniendo sus vidas para siempre. Cuando Blaise se entero que no fue invitado les dejo de hablar por una semana a los dos, asegurando que eran unos malos amigos. La molestia se le paso cuando le trajeron más regalos que a ninguno. Habían viajado por el mundo, habían conocido a gente fantástica y habían aumentado de maneras desconocidas su amor por el otro.
Tonks seguía viviendo junto a su madre pero pasaba semanas enteras junto a Blaise, aunque este quería que se mudaran, ella no quería hacerlo. Además después de la guerra había tenido mucho trabajo que hacer, misiones tras misiones para capturar a los mortifagos que quedaban. Estaba enamorada de Blaise y aunque aún mantenía una relación cordial con Remus entendía su decisión de haberse ido junto a Ron a Rumania para atender la reserva de Dragones que había sido responsabilidad de Charlie en el pasado. Hermione le había asegurado mil veces que sería bienvenida en su casa pero aún tenía reticencias de hacerlo, aunque para ser honestos siempre que estaba en el Reino Unido pasaba más tiempo en la mansión que en casa de su madre.
La sorpresa fue que Gregory también se asimilo al departamentos de aurores y para más sorpresa, era excelente. Tenía una fuerza y agilidad mágica envidiable. Sus acciones después de la guerra le habían traído bastante fama, muchos artículos del profeta se habían centrado en su aclamado cambio. El antiguo gorila, el nuevo campeón. Amarillista como siempre el diario de pacotilla pero diario de importancia a fin de cuentas.
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Draco Malfoy
Después de su afanado compromiso, fue obligado por cierta castaña a terminar sus estudios en el colegio. Intento cualquier método rastrero y manipulador para librarse de aquello pero no había podido. La perfecta prefecta lo había obligado a volver y así lo hizo. Sus notas fueron comparables con las de la castaña y la mañana de graduación recibió una lechuza con una carta del ministerio.
Afable Sr. Draco Malfoy.
La Confederación Internacional de Magos (CIM).
Tiene la dicha de invitarlo y requerir su presencia para trabajar como Consultor internacional mágico, en pro de sus habilidades dialécticas y aptitudes mágicas y de negociación que demostró en periodos pasados. Queremos agregar que el Ministerio de Portugal, Egipto, Francia, Alemania y Rusia han enviado centenar de cartas exigiendo su presencia como representante de nuestro departamento. Le felicitamos por culminar sus estudios en el colegio Hogwarts de magia y hechicería y repetimos nuestro afán de tenerlo entre nosotros.
Lo esperamos el próximo lunes, a las 8 de la mañana.
Sin otro particular.
Ministerio de magia.
Draco exhalo. Y él que quería vivir tranquilamente. Hermione lo empujo literalmente ese lunes de la cama para que se fuera a la reunión y lo había amenazado con una semana de castidad si no aceptaba el puesto. Por supuesto que lo acepto. El rubio también comenzó y termino estudios de Comercio Internacional y Ciencias políticas en cuestión de año y medio. Nunca había visto a Hermione más eufórica, le había dado mil discursos de lo orgullosa que estaba, supuso que valía la pena el trabajón que se estaba cargando con tal de verla así de feliz.
Aunque no necesitaba la paga, el salario era fantástico. Su fortuna se haría infinita. Ni siquiera tocaba su bóveda en Gringots.
Cuando vio la mansión terminada le dio internamente la razón a la castaña. Parecía un hogar. Las pesadillas del pasado lúgubre que había vivido en su antiguo hogar habían desaparecido. Era increíble como un lugar que había sido sede de la oscuridad ahora era uno tan iluminado y cálido.
A veces se imaginaba su vida si no hubiera estado Hermione allí y negaba fervientemente la cabeza. Hubiera sido una pesadilla. Literalmente.
X.X.X
- Draco – escucho decir lejanamente mientras dormía – Draco – repitieron y abrió los ojos con pereza. Ese día había sido agotador, había tenido una conferencia en la embajada mágica de Alemania en Gran Bretaña y todo se había extendido porque lo habían invitado a tomar una copa. Respondió con un sonido gutural – Amor – la voz de la castaña aunque sonaba dulce también temblaba levemente.
- ¿Qué? – pregunto somnoliento.
- Acabo de romper fuentes, cariño – la voz melodiosa de Hermione le pareció una amenaza de guerra. Como si fuera un resorte se levanto de la cama con los ojos muy abiertos e hiperventilando.
- ¿Cuándo? ¿Por qué no me llamaste de inmediato? – preguntaba con descontrol.
- Draco, cálmate – Hermione se sentó en la cama – Me acabo de dar cuenta, pensé que me había orinado – bromeo la castaña pero con la intranquilidad del rubio decidió callarse.
- ¡Blaise! – grito el rubio frenético.
- Amor, cálmate – le aconsejo Hermione. La estaba haciendo perder la paciencia.
- ¿Cómo me voy a calmar? – caminaba de un lado a otro.
- Te voy a hechizar si no lo haces – amenazo la castaña arrastrando las palabras. Draco la miro y bufo, no podía calmarse.
– Vámonos a San Mungo – ordeno, busco la pequeña maleta que ya tenían preparada desde hacía 3 semanas y busco una ropa para la castaña. Él se cambio en unos segundos. Blaise entro corriendo a la habitación cambiado, parecía que ya sabía lo que pasaba. Gregory estaba en una misión de aurores.
- ¿Ya? – pregunto ansioso el moreno. Hermione asintió. Agarro la maleta y se desapareció hacía San Mungo. Habían quedado en que cuando llegara el momento, Blaise se adelantaría para hacer el proceso de admisión mientras ellos llegaban por Red Flu. Hermione no se podía aparecer en ese estado.
Draco cambio las ropas de la castaña torpemente y bajo corriendo por las escaleras a paso veloz.
- Draco – llamo la castaña confundida al ver que Draco no subía, escucho a lo lejos las llamas sonar – Draco – grito de nuevo y no obtuvo respuestas. Se paro con cuidado de la cama, comenzaba a dolerle. Ya había sentido la primera contracción y estaba tratando de mantener la calma y un equilibrio adecuado en su respiración para no perder el control de la situación – ya vamos a vernos – afirmo con ternura mientras acariciaba su vientre y bajaba las escaleras con cuidado. Se coloco frente a la chimenea y bufo. El muy idiota se había ido sin ella. Las llamas verdes aparecieron de nuevo frente a ella y salió un rubio muy colorado y mirando hacía el piso.
- Perdón – dijo el rubio mirando al piso como si estuviera viendo alguna maravilla. Hermione lo miro ceñuda.
- ¿Cómo te vas a olvidar de mi? – pregunto en una queja. Le causaba gracia la situación pero no podía reírse en ese momento.
- Estoy al borde – se excuso él tendiéndole la mano. Las llamas verdes los consumieron a los dos.
Hermione fue trasladada a una habitación muy lujosa para su gusto además de privada. Pero no había podido refutarle esa decisión al rubio.
El parto fue natural. Duro más o menos en labor de parto 5 horas y no armo ningún drama. Más bien tuvo que calmar a un hombre oscuro que no dejaba de dar brinquitos de ansiedad y a un rubio que no paraba de gritar en el hospital a todo el mundo, exigiendo y amenazando a los medimagos que si algo le pasaba morirían. Cuando Harry y Ginny llegaron no hubo un cambio, pensó tener su apoyo pero ambos estaban como locos de un lado a otro. Luna y Theo no fue muy diferente aunque Luna fue la más coherente y quien había logrado calmarla pero cuando las contracciones se hicieron más repetitivas la calma de la rubia desapareció.
- No quiero escuchar a nadie – exigió la castaña a la medimaga que la había atendido la primera vez y había llevado el control de su embarazo. La mujer le sonrió amablemente y la escucho pegar gritos en el pasillo amenazando a todos con imperdonables. No era tan tierna como parecía. Hermione se carcajeo pero una contracción la hizo callarse y respirar con dificultad. Ya casi no se controlaba, le dolían muchísimo.
- Es tiempo – aviso la mujer bloqueando la habitación. Ordeno todo el lugar. Hermione asintió nerviosa.
- Deje que Draco entre – le suplico antes de comenzar con el proceso. La medimaga le sonrió y ordeno a una de las enfermeras que buscara al hombre rubio en el pasillo. Cuando Draco entro la miro estupefacto, estaba con las piernas flexionadas en una camilla extraña y abiertas de par en par, sudando a mares y respirando con la boca en O y sonoramente. – Toma mi mano – le ordeno la castaña ceñuda. Draco asintió y se coloco a su lado.
- A la cuenta de tres, puja – ordeno la medimaga. Conto pero Hermione pujo a la de dos, su cuerpo se lo exigía. En 4 pujones salió el primero, sintió un alivio tremendo. Cuando escucho el llanto sonoro del bebé sonrió. Draco la miro y beso su frente. Estaba enfocado en ver a su bebé, era tan pequeño, tan vulnerable. Rosado y cachetón, con unos ojos abiertos de par en par de color gris plomo, cabello platinado y nariz respingadita. Una monada de criatura.
A Hermione se le corto la sonrisa cuando sintió la nueva contracción agarrotar sus piernas y oprimir su vientre. – Vamos – dijo la medimaga. El pequeño bebé estaba siendo revisado escrupulosamente por otra medimaga y vestido con un monito verde esmeralda, gorrito y guantes plateados. En el pechito decía Príncipe de Papá en letras plateadas estampadas.
El nuevo nacimiento fue en apenas dos pujones. Hermione exhalo con dificultad, su frente sudaba y sentía como su cabello se pegaba a su rostro. Que jodido cansancio.
Cuando vio a la niña quedo embelesada también, Draco la apretaba con más fuerza de la necesaria, podía notar como no podía decir ninguna palabra. Solo los miraba a los tres de uno en uno, a sus dos hijos y a su mujer. Sonreía de oreja a oreja. La niña era rubia también pero de un color más dorado, no tan claro como el del bebé, sus ojos eran castaños muy claro, casi amarillos y su piel era blanca rosa al igual que su morocho. La pequeña fue vestida con un monito idéntico al de su hermano pero de color rojo y dorado. En el pecho decía La leona de mamá.
- Lista – la medimaga limpio a Hermione antes de salir y felicitarla.
El primero en entrar fue Blaise que no dejo a nadie tocar a sus sobrinos porque no tenían las manos limpias, todos se quejaron pero nadie a pesar del intento logro quitar al moreno del camino.
- Lávense las manos y pueden cargar a mis niños – dijo petulante.
- No son tuyos – le dijo Luna con un mohín en su rostro.
- Si lo son – protesto el moreno.
- Hermione necesita descansar así que todos se largan ya y mañana vienen con las manos limpias – ordeno Draco con decisión y seriedad. Blaise iba a refutar pero Draco lo miro ceñudo y con una cara de no muy buen ánimo, así que decidió no decir nada. Todos abrazaron a la castaña antes de irse, la felicitaron y llenaron de mimos por unos minutos antes de irse. Blaise aunque quiso quedarse a regañadientes tuvo que irse. Draco estaba de muy mal humor.
- No estoy cansada – dijo la castaña después de estar sola con Draco y sus dos bebés en la habitación.
- Lo sé – le dijo él acostándose a su lado – pero yo sí. – Hermione lo abrazo y alargo su brazo para jalar la pequeña cunita donde dormían sus bebés. Tenían las manos agarradas, imaginaba que así estaban en su vientre, unidos, amándose desde antes de nacer. Dejo escapar unas lagrimillas y beso a Draco profundamente.
- Gracias – Draco la miro confusa.
- ¿Por qué?
- No tienes idea de cuan feliz estoy – admitió con ensoñación.
- No más que yo – repuso el rubio. Draco pasó su brazo por debajo de la cabeza de la castaña y la aferro a él. Ambos miraban a sus hijos. – Son perfectos – asevero.
- Te amo – le dijo Hermione.
- No más que yo – repitió el rubio. Hermione se ruborizo.
- ¿Cómo le pondremos a la niña?, no hemos hablado de eso – el niño se llamaba Scorpius eso estaba claro desde antes de su concepción pero jamás habían pensado en tener morochos y después de saberlo no pensaron en eso.
- Como tú quieras – Hermione cerró los ojos y pensó. Pensó mucho. Después de unos minutos sonrió y miro al rubio que la miraba con atención.
- Astrea – le dijo por fin. Draco le sonrió. La diosa de la justicia humana según la mitología griega. Quien luego de vivir como mortal había sido colocada por su padre Zeus en el cielo como una constelación. Una constelación brillante entre Virgo y Libra. Y Scorpius una constelación magnifica que estaba luego de Libra. Sus hijos siempre estarían juntos.
- Scorpius Malfoy Granger y Astrea Malfoy Granger – manifestó el rubio. Los dos bebés como si hubieran entendido el llamado abrieron los ojos y miraron con curiosidad hacia el lugar donde había salido el sonido. – Perfecto – dijo. Hermione dejo rodar otras lagrimillas de felicidad y Draco la beso. Fundiéndose en un beso que reafirmaba lo que ya se habían dicho.
Después de haber odiado.
Después de haber sentido que sus vidas en sexto curso estaban destinas a no tener ninguna bendición. Hoy estaban allí, en la habitación de San Mungo, abrazados viendo a dos seres que habían creado con amor y pasión. Porque después de que habían pensado que todo estaba mal se daban cuenta que la vida siempre es una serie de eventos afortunados que confabula en pro de ti. Depende de ti fluir con ella.
.FIN.
Gracias a todos por la paciencias, por haber seguido la historia siempre a pesar de las dificultades.
Por los mensajes de animo, por las correcciones, por el cariño. Espero verlos en mi próxima historia, titulada: Luna Escarlata.El primer capítulo será publicado el 01/04/2018.
PUEDEN DEJARME MENSAJITOS ESTA VEZ... EGOÍSTAS. JIJIJI, UPS! Me sulfure.
Les agradezco de corazón.
Nos vemos pronto. Es un hasta pronto, no un hasta nunca.
