Levy miró hacia el gremio tragando saliva. Estaban totalmente rodeados. Alvarez había atacado con todas sus fuerzas y cada vez estaban más cansados. Si seguían así…

¡No, no debo pensar así! Negó con la cabeza y alzó su mano.

-¡Solid Script! ¡Air!

Una ráfaga de viento vario a varios enemigos. Sin embargo, uno se escapó y consiguió darle un golpe. Levy dio unos pasos atrás por el dolor pero antes de que pudiera contratacar el soldado estaba limpiando el piso con su cara. Gajeel le había atacado ferozmente, derrotándolo en segundos. Se giró hacia ella con su habitual ceño fruncido, pero esta vez de preocupación.

-¿Estas bien, enana?-preguntó hacia Levy. Ella asintió lentamente. Gajeel la observó durante unos segundos más. Entonces, se giró rápidamente. Una figura se abría paso hacia ellos.

-Hum, mira que tenemos aquí. Dos preciosas hadas.

El hombre que se acercaba lentamente sonrió con cierta oscuridad. Llevaba una calavera tatuada en su frente y su corte de pelo era al estilo militar. Se le podía notar un poco de barba y unos pequeños ojos que observaba su alrededor con malicia. Por último, llevaba un traje bastante arreglado y unos guantes en sus manos. Gajeel se acercó a Levy y se colocó delante de ella.

-¿Quién eres, bastardo?-su tono era amenazador, sabiendo de buenas a primeras de que el recién llegado no era para nada amistoso. El otro perdió la sonrisa pero aun tenia cierto amago en sus labios.

-¿Por qué debo darte mi nombre?-le replicó. Levy agarro la manga de Gajeel, llamando su atención. Él no se giró pero dio un pequeño asentimiento con la cabeza, dándole a entender que escuchaba.

-Gajeel, él es Jacob Lessio, uno de los escudos. Es maestro en el arte de asesinar-la voz de Levy tembló un poco pero se recompuso-. Debemos tener cuidado.

-Gehee-Gajeel sonrió siniestramente. Hizo crujir sus dedos-. Veo que por fin van dando la cara, escudos.

Entonces, se lanzó al ataque.

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Aika esquivó hacia un lado. Golpeó duramente el suelo, pero acto seguido se levantó. Mirajane golpeó con más libros salidos de la nada a Bradman, despistándolo y dándole la oportunidad a Laxus de golpearlo. Aun así, Bradman ni se inmuto por el golpe y siguió atacando. Aika maldijo. Invocó a más fantasmas, intentando lograr que alguno lo golpease duramente. Si conseguía que solo uno le rozara…podría robarle la vida. Aika abrió los ojos dándose cuenta ahora. Solo necesitaba un segundo. Solo uno.

-¡Técnica secreta!-junto sus manos. Estas empezaron a brillar-¡Chaos!

Todo se sumió en una oscuridad infinita. Mirajane y Laxus se quedaron quietos, confundidos. Entonces, tal y como la técnica se llamaba, se desato el caos. La Tierra se abrió. Manos podridas, manos que solo eran hueso, manos ensangrentadas…todo eso y más salió de la Tierra, mostrando cadáveres y cadáveres. Mirajane, en su forma de Seilah, abrió los ojos con terror. Solo podía fijarse en un cadáver en especial. Solo en uno.

Su tía.

Ella caminaba despacio hacia Bradman, su rostro podrido y sin expresión. Mira solo pudo mirarla horrorizada. Empezó a jadear y se llevó las manos a la garganta, en busca de aire. Sus ojos solo transmitían dolor y terror. Terror por verla de nuevo, odio…por sus recuerdos.

`` ¡Eres un demonio! ¡Aléjate de mí!

``Tía…´´

`` ¡Fuera! ¡Fuera de mi casa, monstruo!´´

``Pero, tía…sigo siendo yo. Tía…Amy…´´

`` ¡FUERA!´´

-¡Mira!

Unos brazos la rodearon. Una voz le susurro en su oído.

-No estás sola. No eres un demonio. Mirajane Strauss, estoy contigo. Mírame-Laxus la abrazó más fuerte, protegiéndola. Mirajane se aferró a sus brazos. Estaba sudando del miedo y su cara estaba desencajada. Ella respiraba fuertemente sin evitarlo. Laxus la acerco más a su cuerpo. No le gustaba esos susurros entrecortados que había emitido, llamándose a sí misma ``demonio´´ y ``monstruo´´.

-¿Quieres preocupar a tus hermanos? ¿Quieres preocuparme a mí? No, ¿verdad? Pues entonces tranquilízate. Solo fíjate en mí. Siénteme a mí.

Mirajane sintió como las manos que la arrastraban a la oscuridad se retiraban lentamente. Respiró con más facilidad y se aferró a aquel que era su apoyo.

-Laxus…-su voz salió débil. Lentamente, rodeó su musculoso cuerpo con sus débiles brazos. Mirajane escondió el rostro en su pecho-. No me dejes. No me dejes sola. No quiero oírla.

-Estoy aquí.

Laxus le beso en lo alto de la cabeza. Entonces, miró su alrededor. Seguían en esa oscuridad en la que se podía ver, rodeados de cadáveres que se movían pero no les atacaba. Laxus tragó saliva. ¿En verdad esa chica era la Muerte?

Entonces, una risa sonó. Bradman reía fuertemente, sin parar.

-Niña insolente…

Entonces, la oscuridad se retiró. Aika se encontraba delante de él, a un milímetro de tocarle. Todo paso muy rápido. En un momento, Aika estaba a punto de tocarle. En el otro, su vista se resbaló hacia abajo. Un puño atravesaba su pecho, en el lugar donde estaba su corazón. Aika solo pudo observar como el puño se retiraba lentamente. Un chorro de sangre salpicó el suelo. Aika miró a Laxus y Mirajane. Ellos la observaban con terror y preocupación. Ella sonrió antes de caer al suelo, muerta.

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Wendy golpeó a sus enemigos con un viento huracanado. Saltaba y esquivaba sin parar, rodeada por todos los lados. En su mente, solo estaba la concentración para vencer y proteger.

-¿Qué es eso?

Charle, a su lado, frunció el ceño, mirando a esa oscuridad que había rodeado a Mirajane, Laxus, Aika y al enemigo llamado Bradman. Wendy se paró y la miró, también confusa. Entonces, esta se disipo. Primero, vieron a Laxus abrazando a Mira. También pudieron ver otras siluetas, que estaban desapareciendo a medida que se retiraba esa extraña oscuridad. Wendy sintió un estremecimiento. Una mala sensación se instaló en su pecho. La oscuridad se disipo totalmente y, entonces, Wendy abrió los ojos horrorizada. Su cuerpo empezó a temblar.

El puño de Bradman atravesaba el pecho de Aika. La adolescente de orejas rosas, ahora manchadas de su propia sangre, miró hacia Laxus y Mira cuando el puño se retiró de su pecho y sonrió. A continuación, se desplomo. En el suelo ya manchado de sangre, se creó un charco aún más grande. Wendy no pudo articular palabra. Lágrimas cayeron por sus mejillas. Charle la abrazó también con lágrimas. Furia la recorrió. Dispuesta a vengar a su amiga, caminó unos pasos pero una mano en su hombro la detuvo. Aoki la miraba con seriedad y negaba con la cabeza.

-No vayas. No es tu pelea-su voz contenía frialdad pura, algo que muchos no esperaban de él. Wendy se giró rápidamente.

-¿¡Cómo no voy a ir?! ¡Era mi amiga!-le gritó, dolida por su indiferencia hacia Aika.

-También es mi amiga. No la subestimes. Además…-sonrió algo triste-. Parece que ya están buscando venganza por ella.

Hizo un gesto hacia sus propias peleas.

-Tenemos que proteger a Fairy Tail. Vamos.

Arrastró a Wendy por el brazo, llevándosela algo lejos. No miró nunca hacia atrás porque creía que…no, estaba seguro de que Aika volvería dentro de poco.

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Bradman fijo su mirada en el cuerpo de esa chica que acababa de matar. Detrás de la máscara, frunció el ceño. Se sentía…extraño. Normalmente, estaría algo emocionado por vencer pero, ahora, no sentía nada. Cerró el puño lleno de sangre. Y, aunque ahora no lo supiera, recordaría en el futuro que, en un combate, nadie luchaba solo.

Fue rápido y eficaz. Los dos golpes casi lo dejan inconsciente. Laxus y Mira lo miraban con rabia. El cielo se llenó de rayos y el suelo se partió alrededor de sus pies. Los dos magos de clase S habían despertado sus poderes al máximo, dispuestos a lo que sea para vencerlo. Mira se había transformado en la forma Etherias de Seilah, pero contando con una ventaja. Era totalmente consciente de su fuerza; podía controlarla fácilmente y, pensó para sus adentros y entrecerrando los ojos con frialdad, no dudaría en utilizar todo su nuevo poder para vengar a Aika. No la había conocido muy bien pero esa niña había sufrido mucho. Se había vislumbrado en su voz cuando les contaba un resumen de su historia. Se había podido notar en sus lágrimas, las cuales corrieron cuando sintió afecto incondicional por parte de Wendy. Cerró los puños. No, no permitiría que se fuera de rositas. Desvió ligeramente su vista a Laxus. Él se mostraba algo indiferente, pero una vena se marcaba en su cuello y tenía los dientes apretados fuertemente. Aunque no lo mostrara, también le dolía la muerte de esa pequeña adolescente.

-Laxus.

-Si.

Se lanzaron a por él. Empezaron a golpear a Bradman, coordinados. Si Mirajane golpeaba por debajo, Laxus lo hacía por arriba. Si Laxus lo lanzaba hacia el cielo por su gancho, Mira lo remataba golpeándolo y mandándolo nuevamente hacia el suelo, haciendo que lo golpeara duramente. Bradman no tuvo ninguna oportunidad. Cayeron implacables sobre él, demostrando porque eran magos de clase S del gremio más fuerte. Bradman se deshizo de ellos, lanzándolos por los aires. Ellos se recompusieron y se pusieron de pie rápidamente. La máscara de Bradman se había partido a la mitad, mostrando el inicio de una cicatriz en su frente y acabando seguramente en la mandíbula, cruzándole la cara. Un ojo de color dorado les miró con rabia.

-¡Malditos!

Entonces, fue su turno de atacar. Mira y Laxus esquivaron y pararon sus golpes, pero el enemigo también era fuerte. Les alcanzó a darles varios golpes e incluso hizo que Laxus retrocediera rápidamente para no acabar más herido. Separados los unos de los otros, sus pechos se alzaban y bajaban jadeando. Estaban muy igualados. Laxus miró a Mirajane. Ella respiraba fuertemente. En su boca había un pequeño hilillo de sangre, seguramente por algún golpe que hubiera recibido. Ella le miró y cerró los puños. Entonces, asintió. Laxus frunció el ceño, sin saber que quería decir. De repente y sin avisar, ella se lanzó a por Bradman. Él, pillado por sorpresa, se hizo a un lado, pero Mirajane lo atrapó por un brazo. Mirándolo a los ojos y utilizando toda la fuerza del Macro de Seilah, exclamó:

-¡Te ordeno que te quedes quieto!

-¿Bromeas, niña inocente?-Bradman sonrió malévolamente-. Esa magia no funciona en…-sus ojos se abrieron de par en par. Sudor frio se esparció por su frente. No se podía mover. Ni siquiera podía respirar bien, ya que su pecho insistía en quedarse quieto. Mirajane sonrió.

-¿Te informo de algo?-sonrisa se hizo dulcemente malvada-. Este último año, he perfeccionado mis habilidades. Una de ella es…-bajo la voz, en un susurro helado-. Cualquiera, incluso el mismísimo Zeref, se quedaría quieto bajo mi mirada si yo quisiese.

Entonces, alzó la voz.

-¡Laxus! ¡Es tuyo!

Él apareció como un rayo. El cielo emitió un rugido y un rayo cayó directamente en su puño.

-¡Técnica secreta!-golpeó a Bradman en el pecho-¡Golpe de la Furia de los Cielos del Dragón del Rayo!

Todo ocurrió en menos de un minuto. En un principio, el golpe fue duro, pero algo soportable. Al siguiente, Bradman sintió como cada una de sus células gritaba de dolor, siendo quemadas por el alto voltaje. Por primera vez en lo que llevaba de su vida, el que gritó fue él. Mirajane, quien estaba tan cerca, se intentó proteger pero la onda de choque la lanzó hacia atrás. Perdida su trasformación, voló por los aires. Se preparó mentalmente para el golpe, pero unos brazos fuertes la rodearon antes de chocar en el suelo. El golpe fue duro, pero gracias a ese cuerpo protector, no sufrió muchos daños. Levantándose lentamente y apoyando sus manos en el cuerpo de Laxus, sonrió débilmente mirándolo. Él le devolvió la sonrisa.

-Solo hacía falta un trabajo en equipo, por lo que veo-Laxus soltó un bufido.

Mirajane soltó una pequeña risa.

-¿Estas bien?

-Perfecto. Una tontería como esa no me derrotaría.

-Que palabras más propias de ti-Mirajane ladeo la cabeza. Laxus alzó una ceja y sonrió, haciendo que su cicatriz de rayo luciera más atractiva.

-Y dime, ¿eres la dominante?

-¿Eh?-Mirajane se quedó patinando, sin saber a qué se refería.

-Ya sabes, S&M. Como veo que te gusta esta posición…-Laxus hizo un gesto con la barbilla. Mirajane seguía con las manos apoyadas en su pecho, con sus piernas ligeramente apoyadas a ambos lados de su cuerpo. Mirajane se llevó una mano a la boca y le miró pícara.

-Ara, ara, Laxus~ ¿Con que te gusta esas cosas, eh?-la risa de Mirajane sonó algo malvada-. Me pregunto si a los demás les gustara saberlo…

-¡NO!

Laxus la quitó y la posó a su lado mientras se levantaba. Mirajane rio pero paró rápidamente al ver su puño. Preocupada, se acercó a él y cogió sus manos, quedándose sentada de rodillas.

-¡Laxus, tu mano!

Estaba llena de sangre y algunos dedos estaban en un ángulo antinatural. No solo eso, su espalda tenía bastantes cortes por la caída, al igual que sus piernas y sus brazos. Estaban hecho unos zorros, pensó con extrema preocupación Mirajane. Laxus soltó un tss y se deshizo de su mano. Frunciendo el ceño, dijo:

-Esto no es nada. Efectos secundarios sin importancia.

-Laxus…-le reprendió Mira.

Él la miró y su expresión se suavizo. Poniéndole la otra mano encima de su cabeza, le revolvió el pelo como si se tratase de una pequeña niña.

-No es nada. Vete a preocuparte de otro-soltó rudamente, pero intentando aliviar esa cara triste que había puesto. Mirajane desvió la vista.

-Me preocupo por ti, Laxus. Eres mi familia. Tú, el maestro, Lucy, Natsu…todos me habéis dado el cariño que yo siempre quise…-cogió su mano nuevamente, esta vez rodeándola delicadamente con sus dedos. Su mirada bajó, pero rápidamente la alzó. Sus ojos azules mostraban determinación y cariño mezclado con algo má protegeré siempre.

Laxus quedó embobado por su belleza. Su pelo plateado se movió con el viento y sus ojos brillaban. Sus manos eran pequeñas y muy cálidas. Laxus no sentía mucho esa mano, pero podía sentir esa calidez claramente. Abrió la boca para decir algo, pero de repente se escuchó un enorme estruendo.

-¡No seré derrotado de esta manera!-Bradman se había levantado. Su armadura estaba rota y llena de sangre, su capa raída y de su máscara no había rastro. Ahora podía verse claramente su rostro. Efectivamente, la cicatriz le recorría de arriba abajo su cara. Tenía una mandíbula dura y perfilada y una barba de pocos días cubría sus mejillas. Su expresión era una llena de rabia profunda y, aunque en su cuerpo se notaba unas graves heridas por el golpe, él se mantenía en pie sin problemas. Laxus se levantó rápidamente. Mirajane hizo lo mismo, pero se tambaleó ligeramente. Miró a Laxus, preocupada.

-Problemas. Mi macro ha utilizado casi todo el maná que me quedaba. Efectos secundarios como dirías tú-Mirajane intentó bromear, pero no pudo esbozar ni una sonrisa. Laxus la observo preocupado.

-Me encargaré de esto yo.

-¿Con esa mano? Ni hablar. Además,…

-Basta de cháchara.

Bradman apareció como una ráfaga de viento delante de ellos. Cogiéndoles de la cabeza, los estrelló contra el suelo. Laxus rápidamente se transformó en un rayo y se situó detrás de él. Dándole una patada, lo estrelló contra una pared, derrumbándola del impacto. Aunque parecía que el daño debería de haber sido grave, Bradman se levantó sin más, como si no le doliera. Es más, parecía que cada vez era más fuerte. Mirajane frunció el ceño. En su frente corría un hilillo de sangre.

-¡Satan Soul: Seilah!

Transformándose con el poco maná que le quedaba, se desplazó rápidamente hacia Bradman. Golpeándolo con todas sus fuerzas, le estrelló contra el suelo. Creó una gran brecha. Mirajane sintió como su transformación se desvanecía. Pensando que por fin el enemigo había sido derrotado, suspiró y se separó de él, dándose la vuelta. Gran error.

-¡Cuidado!

El grito de Laxus llegó tarde. Mirajane solo pudo abrir los ojos desmesuradamente cuando una mano la cogió por el cuello, ahogándola. Intentó quitarla pero la sujetaba fuertemente. Cada vez perdía más la inconsciencia.

-¡Suéltala, bastardo!-Laxus se adelantó un paso, furioso, pero el gesto de dolor de Mirajane lo paralizo. Además, de repente sentía como ningún musculo de su cuerpo se movía.

-No te acerques más o le romperé el cuello-le advirtió Bradman-. Espero que te guste el hechizo de inmovilidad que te he puesto- levantando a Mirajane aún más del suelo, sonrió un poco con maldad.

-¿Creéis que con esos simples golpes me podíais derrotar? Os diré una cosa. Yo, a cada golpe que recibo, me hago más fuerte. Absorbo vuestro maná como si fuera agua. Por eso estáis tan débiles ahora.

Desviando la vista hacia Laxus, sus ojos brillaron con expectación.

-¿No piensas que ver como poco a poco la vida de alguien se va desvaneciendo…-apretó más el cuello de Mirajane. Ella emitía jadeos entrecortados, en busca de aire. Su cara cada vez era más pálida y el rostro de Laxus se llenó de miedo-…es emocionante?-Bradman soltó una carcajada.

Mirajane casi no veía nada. Su vista se desvió hacia Laxus, quien solo podía quedarse congelado. Intentaba con todas sus fuerzas moverse, transformarse en rayo, ¡lo que fuera! Por ayudarla, pero sus músculos no respondían. Solo podía hablar y mirar como su vida se apagaba poco a poco. Encima, los demás estaban atentos a sus propias peleas y no se enteraban de que pasaba. Mira observó con dificultad sus intentos de ayudarla. Sonrió con las pocas fuerzas que le quedaban.

-La…xus…

-¡No hables, Mira! ¡Te salvare! ¡Resiste!-exclamó Laxus. Mira jadeo una vez más.

-Laxus…-sonrió … amo.

Su cabeza cayó a un lado. Laxus lo vio todo a cámara lenta. Su cuerpo se quedaba quieto y pesado. Su cara estaba pálida y algo azul. Bradman abrió su mano. Ella cayó como un saco al suelo. Laxus se cayó de rodillas. Apoyó sus manos contra la tierra. Sus ojos solo estaban fijos en Mirajane. Bradman rio al ver su shock, entretenido.

-¡Esto es más divertido de lo que pensé! ¿Pero esto no es Fairy Tail, el gremio más fuerte?-poso una mano en su mejilla-. Ridículo. Es simple…

-¡CÁLLATE!

Laxus apareció delante de él y le dio un gancho. A continuación, lo cogió del cuello y lo estrelló contra la pared más cercana.

-¡Dragon force: Destrucción de la tormenta!

Rayos aparecieron alrededor de Laxus. Todo lo que tocaban lo destruían. Formándose cada uno como una lanza, fueron directo hacia Bradman. Bradman sonrió. Estos impactaron contra él, formando una humareda de polvo y luz. Laxus se había retirado unos pasos. Ahora era más fuerte y veloz y su tamaño también había crecido gracias al Dragon Force. Él jadeaba por el esfuerzo, pero quería matar a aquel que mato a Mira. Quería destrozarle.

-Iluso.

Bradman fue el que golpeo esta vez. Laxus se protegió con sus brazos. Bradman le miró con una ceja alzada.

-Cada golpe me hace más fuerte, ¿recuerdas? Y si, encima, el golpe es tan fuerte como tus rayos…

-Me da igual. Te derrotaré-Laxus le miró con convicción y rabia. Sus puños se llenaron de electricidad-. Por mi familia…por el gremio…por Magnolia…-atrapó los brazos de Bradman. Él sintió un escalofrío e intento separarse. Laxus se lo impidió- ¡Por Mira!

Su pecho se alzó. Inspirando, exclamó:

-¡Doble potencia: Rugido del Dragón del Rayo!

Ese fue el golpe final. Era tan enorme el poder que Bradman no pudo absorberlo. Su grito fue silencioso. Rodeado de la potencia enorme del rayo salido de la boca de Laxus, salió disparado y chamuscado cuando él le soltó, cayendo al suelo sin moverse.

Laxus jadeo, volviendo a su tamaño normal y dejando el Dragon Force a un lado. Tambaleante por la pérdida de magia, se giró y cayó de rodillas delante del cuerpo de Mira. La cogió delicadamente en brazos y apoyó su frente en la de él sin hacer ningún sonido. Su cuerpo empezó a temblar y, por primera vez desde el Festival de Fantasía, de sus ojos cayeron lágrimas.

``Te amo´´. Las palabras de Mira flotaban en su mente. Laxus sonrió débilmente.

-¿Por qué no me lo dijiste antes, idiota? Yo…yo también…te amo.

-¡NO! ¡NO DEJARÉ QUE ME DERROTEN!

Bradman se levantó de los muertos. Sus manos tenían una extraña luz blanquecina. Laxus abrió los ojos, atónito. Se levantó apretando los puños. No le quedaba magia. Ni un poco. Aun así, no se quitaría. Defendería Fairy Tail hasta el final.

-¡Técnica asesina! ¡Garras destructoras!

La luz se esparció en sus garras rotas. Estas se recompusieron. Él las alzó e hizo unos movimientos rápidos con ellas. Una luz curva se acercó rápidamente hacia Laxus, quien apretó los puños esperando el golpe.

-Ha~ Lo que se pierde una en menos de una hora…

Laxus abrió los ojos de par en par y su boca cayó abierta. El golpe había sido enviado al cielo y, delante de él,…estaba Aika vivita y coleando.

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Gajeel maldijo en su interior. Ese enemigo…Jacob era demasiado fuerte, pero él también parecía tan cansado como él. Necesitaría transformarse en su magia combinada con sombras a este paso.

-Técnica numero 1: Esporas paralizantes.

Aoki apareció de la nada. Se colocó al lado de Jacob, quien se había quedado quieto. Aoki le miró con ojos fríos.

-Maestro asesino…anda ya. Aodhan te coge y te deja fino-Aoki se encogió de hombros y se colocó las gafas-. Bueno, él es un dragón, claro. Normal que te deje fino, vaya.

Hizo un gesto con la mano bajo la mirada estupefacta de Levy y Gajeel.

-Técnica número dos: Enredaderas mortales.

De la anda, Jacob fue rodeado de enredaderas, las cuales empezaron a apretarle sin piedad. Aun así como escudo de Zeref que era, se soltó rápidamente. Miró a Aoki con una sonrisilla.

-¿Piensas que estas estúpidas plantas me detendrán?

Se hizo el silencio. El rostro de Aoki se ensombreció. Más allá, Mayumi tuvo un escalofrió.

-Oh no. Alguien ha insultado a las plantas de Aoki. Espero que hayan preparado el funeral.

Aoki se giró lentamente hacia Jacob. Gajeel, presintiendo el peligro, se colocó delante de Levy protegiéndola.

-Estúpidas…plantas-la voz de Aoki era muy, muy neutral.

Jacob alzo una ceja. Aoki levantó su cara y le sonrió.

-Restricción número 1, 2, 3 fuera. Potencia a la mitad. Función y objetivo: Matar o dejar muy malherido. Si es posible, matar.

El cuerpo de Aoki empezó a brillar. Su pelo se hizo más largo y cambio a verde. Su cuerpo fue rodeado de enredaderas, sobre todo en los brazos. En su rostro, un tatuaje en forma de árbol salió de la nada. Sus colmillos se alargaron y alrededor de sus pies las plantas crecieron. Su tamaño aumentó considerablemente.

Aoki se quitó las gafas y desaparecieron. Él ladeo la cabeza.

-Te arrepentirás…de haber enojado a un Thanon-su voz sonaba mucho más grave y amenazadora.

Dicho y hecho. Alzó su puño y golpeó a Jacob en el pecho. El puño perdió su forma y se alargó, rodeando a Jacob de plantas. Aoki le miró con sus ojos ahora azul claro.

-Técnica número 7: Marchitar.

No hubo ningún ruido. En un momento, Jacob estaba rodeado de plantas. Al otro, explotaba.

El suelo se llenó de sangre y Aoki cerró los ojos al ser salpicado. Gajeel cogió la cabeza de Levy la poso contra su cuerpo, impidiéndole ver. Aoki abrió los ojos lentamente. Miró a Gajeel y Levy, sonriendo tristemente. Gajeel le observó durante un buen rato y asintió con la cabeza.

-Bien hecho, hombre-planta.

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Aika soltó un bufido. En su mano se encontraba nuevamente la guadaña y el agujero en su pecho estaba presente. Aun así ella se movía sin problemas. El gesto de Laxus era pura confusión, gesto que acompañaba Bradman. Él la señaló.

-¿¡Como?! ¡Yo te maté!

Aika se llevó una mano a la boca. Tapándose la mitad de su cara, hizo desvanecer su guadaña. Sonrió, mostrando puros dientes afilados. Sus ojos se transformaron en el pozo negro sin fondo que ya había sido antes.

-La muerte no puede ser ``matada´´.

Apareció delante de Bradman, aun sonriente.

-Es decir…-acercó su boca a su oreja, como si le contará un secreto-…soy inmortal.

Su mano atravesó su pecho. No le hizo ninguna herida visible, pero cuando la sacó tenía algo muy valioso en ella. El corazón aun latiente de Bradman. Aika ladeó la cabeza.

-¿Ves esto, mísero humano? Es ese músculo, el corazón. Algo con lo que nadie de vosotros podrías vivir-Aika hizo crecer sus uñas, convirtiéndolas en afiladas garras. Apretó sus dedos alrededor del corazón, haciéndole cortes. Aika puso una expresión aburrida en su rostro.

-Nunca tendréis en cuenta que es más efectivo robar el alma. Siempre pensaréis: ``¡Hey, vamos a hacerle un agujero en el pecho!´´-Aika señaló su propio agujero-. El corazón es imprescindible porque vosotros queréis.

Bradman se cayó al suelo cuando Aika apretó nuevamente el corazón. Ella le miró con lástima.

-Podrías haber tenido un futuro mejor. Podrías haber ayudado. Pero te dedicaste a matar incluso a espaldas del mismo Zeref-negó con la cabeza y chasqueó la lengua-. Esta es tu devolución.

Se acercó a su cara y se arrodilló. Puso su corazón delante de su cara retorcida por el dolor.

-Sayonara, baby.

Sus dedos aferraron fuertemente el corazón y, en un suspiro, lo reventó. Bradman cayó muerto al instante.

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-Me vacilas.

Gray parpadeó aun sin creérselo. Zain bufó. Había aparecido delante de ellos rápidamente, advirtiéndoles del peligro inminente. Ahora, se encontraba rodeado por ellos, cosa que no le gustaba para nada. Siempre le gustaba tener una vía de escape rápida, por si acaso. Antes de que pudiera contestarle con seguramente alguna respuesta sarcástica, Aodhan cayó delante de él en forma humana. Sacudiéndose el pelo, miró a todos rápidamente hasta que su vista encontró a Hatsu.

-5000 aproximadamente. A unos 500 por persona, pero tenemos un problema-rápidamente, su mente se había puesto a calcular. Se acercó a Hatsu con los puños apretados-. No solo viene Zeref.

-¿Qué quiere decir?-Erza se acercó a él, preocupada. Aodhan la observó.

-Lo acompañan probablemente 2 de sus escudos. Quizás Serena también.

-¿El dios Serena?-Erza apretó los puños. Zain rodó los ojos.

-De ese me ocupo yo. He oído hablar tanto de que era tan fuerte que me entraron ganas de desafiarlo-a continuación, bajo la voz-. Si es que dura.

Hatsu frunció el ceño.

-Solo nos queda pelear, ¿eh? Es una misión algo suicida.

-¿Y?-Natsu sonrió abiertamente-. Ya total, íbamos a hacerle un ataque sorpresa en el mismo Imperio. Simplemente, nos han facilitado el camino. Además, yo tengo el arma de la derrota de Zeref aquí mismo-alzó su brazo derecho. Zain entrecerró los ojos pero no dijo nada. Se oyó un estruendo. Lucy se giró rápidamente y tragó saliva.

-Se acercan, ¿verdad?

-Sí-Natsu se acercó a ella y la miró, preocupado. Los demás se alejaron, preparándose para la lucha. Lucy esbozó una sonrisa ladeada y levantó el pulgar mientras le guiñaba un ojo.

-¿Recuerdas? Yo también he entrenado durante un año. Podré hacerlo yo solita con mis espíritus.

-Eso no hace que no me importe por ti, Lucy-Natsu se acercó serio. Le cogió de la mano y se la apretó éteme que si necesitas ayuda, me llamarás.

Lucy frunció el ceño y desvió la vista. Natsu la observó confundido.

-¿Lucy?

-Te necesité hace un año y, por mucho que gritara tu nombre y el de Happy, nunca acudisteis-susurro Lucy. Su pelo tapaba su rostro. Natsu soltó su mano, sorprendido y algo dolido. Entonces, Lucy se dio cuenta de lo que había dicho. Cerró los puños.

-Zain, vámonos.

El mencionado miró a Natsu. Lucy se encamino unos metros más adelante y empezó a estirar preparándose para la lucha. Natsu bajó la vista. Zain se acercó y le posó una mano en el hombro.

-Te perdonará.

-¿Cómo lo sabes?-le preguntó Natsu. Zain esbozó una sonrisa triste.

-Venga, hombre. Se aman demasiado para no perdonarse.

-Espera, ¿qué has dicho?-Natsu alzo el rostro, atónito. Había dicho…se aman. En plural. Zain se llevó una mano a la boca, maldiciendo.

-Yo…eh… ¡ya voy, Lucy!

Salió corriendo. Natsu intento cogerlo pero Zain fue rápido y se escapó, dedicándole una sonrisilla. Happy se acercó a Natsu, confundido.

-¿Pasa algo?

Natsu se giró lentamente.

-Necesito ir a GAES. Urgentemente.

-¿Ga…qué?

-Nada. Empecemos a entrenar.

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-Juvia, ¿preparada?

-Sí, Gray-sama.

Gray se giró hacia ella y frunció el ceño.

-¿Por qué te has quitado la camisa?-preguntó sonrojado.

-Gray-sama…tus pantalones…-Juvia se tapó la cara con sus manos. Gray miró hacia abajo y resopló. Entonces, rio.

-Esto nunca cambia, eh.

Juvia se quitó las manos de la cara y sonrió.

-A Juvia le encanta ver a Gray-sama reír.

Gray se sonrojo nuevamente. Se llevó una mano al pelo, avergonzado.

-¡Gray-sama es tan mono!-Juvia se revolvió, encantada por su expresión. Se tiro a su cuello-¡Le amo, Gray-sama!

-Juvia, me ahogas…

,..,,.,.,.,.,.,.,.,.

-Hermano.

-Sí.

Daisuke, Izanami y Noriaki se encontraba el uno junto al otro, expectantes. Pronto lucharían contra el mismísimo Zeref.

-Esto va a ser emocionante, ¿no crees?

-Oh si, nena.

-Me dais escalofríos vosotros dos-Noriaki desvió la vista con una gotita anime. Los dos estaban dando palmaditas como si fueran niños pequeños. Daisuke le miró mal.

-Cállate, ojos raros.

-¿¡Cómo me has llamado, pelo cobrizo?!

-¡Anormal!

-¡Imbécil!

-¡Demasiado arrogante para este mundo!

-¡Demasiado idiota para los TRES mundos!

Los dos empezaron a pelear. Izanami suspiró.

-Y empezamos otra vez.

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Hatsu miró como Noriaki y Daisuke empezaban a pelear. Ella se llevó una mano a la frente.

-Estamos a punto de pelear contra uno de los mayores Imperios, ¿y se ponen a pelear?-suspiró fuertemente, diciendo en voz baja ciertos adjetivos que les quedaba como anillo al dedo.

-Es su manera de tranquilizarse y darse animo-Erza se acercó a ella. Hatsu le sonrió débilmente.

-¿Tienes experiencia con este tipo de cosas, eh?

-Si. Gray y Natsu hacen lo mismo.

Las dos se sonrieron. Entonces, su expresión cambio rápidamente a una seria. Justo en ese momento, Aodhan apareció en sus espaldas.

-Ya están aquí.

Efectivamente, ya se les veía. Estuvieron a unos pocos metros en pocos minutos, sin rastro de Zeref. Brandish, Serena y Dimeria lideraban las tropas. Aodhan frunció el ceño.

-¿Y Zeref?

-Si me buscas…me encontrarás.

Las filas se abrieron y de entre ellas salió Zeref. Había cambiado su atuendo. Ahora llevaba unos pantalones negros y una camisa sin mangas con una raya roja cruzándola y unas hombreras finas pero resistentes. Una capa ondeaba detrás suya, negra y blanca. Su collar reposaba en su pecho. Una espada estaba colgada en su cintura y brazaletes se observaban en sus brazos. Unos guantes sin dedos decoraban sus manos. Sonrió. Sus ojos eran de un color rojo carmesí como la sangre.

-Hola de nuevo, Fairy Tail.


Hola a todos!AlessiaSky reportandose con prisa! Paso solo a dejar el capitulo y deciros a los de Wattpad que la portada del capitulo la traere pronto! Espero que os halla gustado y recordad dejar reviews,plz! ^^

Chao! *se va en un cohete a toda prisa*