He vuelto del infierno y sólo he perdido un diente, creo que he salido bien parada. Antes de nada, Maria: Por supuesto que nos dimos cuenta y echabamos de menos tus comentarios pero no es obligación ni leer ni dejar RR, de verdad que no importa si no puedes leertelo al momento dejar algún comentario en todos los capis con que te guste voy sobrada.

Antes de leer un par de cosas:

Primero: lo que va en las notas entre [] es la contraseña siguiendo los dictados de Adam, Neville escogió la suya asi como Gin y Herms, la otra es generica. La pongo porque será importante.

Segundo: La leyenda no es mia, sólo la adapté, no sé de quién es, por eso es una leyenda.

Tercero: Midgard es el cielo en la cultura vikinga y el bicho que fue a buscar Adrian es una serpiente gigante y alada.(Un bicho horroroso)

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Draco llegó a lo más alto de la torre sur minutos antes que Blaise y decidió esperarlo, una cosa era estar dispuesto a sacar al Carcagio de allí y otra enfrentarse a Bella él solo, tampoco era imbecil. Se dobló sobre si mismo para apoyar las manos en las rodillas y recuperar el aliento hasta que el moreno se hizo visible por las escaleras. En cuanto Blaise llegó se puso a aporrear la puerta y ambos sacaron la varita. Bella abrió la puerta de par en par y se quedó en el umbral, al cabo de unos segundos, y sonrió con malicia al verlos. Parecía contenta, en la medida en que ella puede estarlo.

- ¿Venís a buscar a vuestro amiguito? ¿Y si no quiero devolverlo? ¿Qué me vais a hacer?- Y se rió a carcajadas indicando lo poco que la amedrentaban.

- Ya has tenido tiempo para sonsacarle lo que supiera, ahora devuélvelo. Sabes que Voldemort no desea muertos todavía. Las instrucciones eran claras- aseguró Draco resuelto.

- ¡Oh!, pero si no está muerto. ¿Por qué crees eso? Sólo estábamos jugando- confirmó la mujer arrastrando las palabras- Es casi tan divertido como Bini en su día. ¿Verdad amor?

- Bellatrix-escupió Blaise molesto-Vamos a entrar y vamos a sacar a Adam. Tú decides si por las buenas o por las malas. Te recuerdo que fuiste tú quién me enseñó a lanzar imperdonables. Y hace mucho que te tengo ganas-aseveró el moreno arrugando la nariz con asco- Tú misma.

- ¿Dos contra una? Pero eso no es justo, jovencitos… ¿no deberíamos jugar en igualdad de condiciones?-se mofó la mujer.

- Eso es lo que hacemos- susurró Draco.

Bella volvió a carcajearse.

- Cierto. No tenéis ninguna posibilidad por separado. Nunca llegasteis a aprender la parte más esencial, con todo el trabajo que me tomé para enseñaros-informó Bellatrix haciendo una pausa-Sois unos chicos muy torpes y muy desagradecidos. No tenéis lo que hace falta.

- Viniendo de ti lo tomaré por un cumplido-sonrió Draco sin humor- ¿Y bien? ¿Qué va a ser? ¿Nos lo entregas o comenzamos?

- Tampoco es un chico tan divertido, ahora os lo traigo- contestó la mujer como quién habla de devolver un libro y cerró la puerta tras ella.

- ¿Te fías?- miró Blaise a Draco.

- Ni un pelo. No guardes la varita- le contestó el blondo.

Contra todo pronóstico Bella volvió a aparecer al poco cargando a Adam por los aires con un movimiento de varita. El chico parecía inconsciente. Blaise tomó el relevo para transportar a Adam a la enfermería mientras Draco seguía apuntando a la mujer, sin perderla de vista. Le hizo un gesto de cabeza y comenzó a alejarse, siguiendo al moreno, caminando de espaldas para mantener a Bella en contacto visual. Antes de llegar al primer escalón de bajada se escuchó el perforante tono de voz de ella una vez más:

- ¿Bini? ¿Seguro que no quieres sustituirlo un rato? Nos lo podemos pasar tan bien tú y yo- y dejó la frase abierta esperando al moreno.

Blaise dejó a Adam en suspenso, flotando encima de él, un momento para mirarla al contestar.

- Gracias por el ofrecimiento, querida, más he de rehusar- informó con cinismo y remarcando el "querida" para luego hacer una reverencia con burla.

Bella hizo un mohín de disgusto y cerró la puerta de un golpe. Draco respiró por fin y se reunió con el moreno.

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La señora Pomfrey puso el grito en el cielo en cuanto los vió llegar y se llevó a Carcagio sin dejarlos entrar. Blaise y Draco se quedaron fuera a la espera de noticias porque, como dijo Draco, no era cuestión de llegar junto a Hermione y no saber en que estado se encontraba su compañero de cuarto. Por lo menos esperaba poder decirle que se iba a recuperar.

- Bueno, ya que estamos aquí para un rato ¿qué tal si me cuentas esa felicidad que sentí en tu mente? ¿Cómo fue?- preguntó Blaise aunque ya lo había visto.

- Al parecer me equivoqué. No se acostó con el tipejo-Tampoco es que me equivoque a menudo

- ¡UPS! Entonces a lo mejor nos pasamos- Menos mal que no sé lo que es el remordimiento y el tipo me cae fatal.

- Si, bueno, que se lo tome como adelanto para la próxima vez. No importa. Hermione me quiere, me lo dijo, ¡que se joda!-¿No crees que ha salido muy bien parado para haber pasado tanto tiempo con Bella?

- Enhorabuena hermanito, no es que no lo supiésemos pero, ya estaba tardando- Te lo diré cuando abra los ojos. Aunque no he visto excesivas heridas pero estaba muy ocupado controlando a Bella ¿Y tú?

- ¿Lo nuestro tardaba? ¿Qué tal te fue con Ro?- se mofó el blondo. No parecía estar malherido, sólo inconsciente, pero tienes razón, Bella puede joderte el alma no sólo el cuerpo. Será mi predisposición a odiarlo.

- Dice que ama a Adrian- contestó el otro sonriente. Es probable de todas formas lo mantendremos vigilado.

- Lo siento, Blaise. Hubiese jurado que estaba loca por ti. ¿Y por qué sonríes?-¿Te va la sensación de lo imposible o es que eres masoca y no me lo habías dicho?, porque si eso te va podemos pedirle el látigo a Severus. No perdemos nada por echarle un ojo.

- ¡Oh! Porque está loca por mí. ¿Sabes eso que hace con los ojos cuando intenta mentirnos sobre algo?- ¿De verdad tiene un látigo?

- Si, los baja y pestañea muy rápido. ¿Quieres decir que te mintió?- Así como otros instrumentos de tortura, siempre le han gustado los instrumentos muggles capaces de generar dolor, de hecho los admira secretamente por conseguir tanto con tan poco, dice que han suplido espectacularmente la falta de magia con ellos. Su héroe es un tal Torquemada.

- Si. Ahora estoy seguro de que me quiere. No me malinterpretes pero tengo algo de experiencia y sé cómo responde una mujer enamorada- ¡Vaya con el Severus! ¿Y los usa?

- ¿Algo de experiencia? Nunca apostaría nada en contra. ¿Y cómo fue?- Que yo sepa no sería la primera vez que interroga a alguien con ellos, ha conseguido una química perfecta entre magia e instrumentos muggles. Deberías verlo en un interrogatorio.

- Dulce, sabroso, perfecto. ¿Sabes esos instantes, escasos en la vida, en los que te descubres pensando en este mismo momento soy feliz? Pues así- informó el moreno con la vista perdida-Cuando la abrazo me olvido del mundo entero. Nada más me importa.

- Te entiendo. A ver cuanto me dura a mí. Cómo este no salga me la voy a cargar-aseguró el blondo resoplando. Al final me va a joder el Carcagio de todas formas.

- ¿Quién lo diría? Tú y yo enamorados- Bueno, si la señora Pomfrey no puede hacerlo podemos llamar a un medimago privado. El de tu padre puede resucitar a un muerto.

- Penoso si. Pero, ¡oye!, una cosa es enamorarse y otra hacer el gili, no quiero verte babeando por los pasillos, ¿estamos? ¿Qué vas a hacer con Ro, entonces?- Cierto. Sólo que tendría que explicarle porque uso a nuestro medimago para salvar a un Don Nadie.

- Supongo que antes de nada enterarme de qué va su negativa, cuando lo sepa tomar las medidas oportunas, aunque supongo que el problema radica en que no cree que pueda serle fiel. No es que la culpe- Siempre puedes decir que lo necesitas para cualquier plan turbio.

- ¡ajá! No sé hermano. No creo que Ro piense eso de ninguno de los dos. Sabe que somos un poco crápulas pero también sabe que tú no concibes el divorcio ni la promiscuidad en una relación seria después de lo que has pasado con tu madre. Sabe que precisamente por eso nunca has tenido novia- Por eso y porque hay que catar el mayor número posible para poder escoger con conocimiento de causa, claro.

- Pues entonces no tengo idea. Pero tienes razón, no puede ser por eso- Por supuesto, como con el buen vino. Hay que educar el paladar.

- Pregúntale a Pansy. Tiene que saberlo- Aunque no creo que te lo diga.

- Intentaré sonsacarla. ¿Y Hermione sabe que tú no piensas casarte jamás?

- Acabamos de empezar a salir, no creo que tengamos que hablar de boda ya. Tú y Ro sois diferentes porque os conocéis desde siempre y todos sabemos como acabareis- ¿Seré el maestro de ceremonias, no?

- Todos no. Ro aún no lo sabe- Te avisaré en cuanto consiga el si. ¿No es bueno para ti pero estás deseando oficiar la mía?¿He de preocuparme?

- Confío en tu capacidad de persuasión. Además Hermione ya ha conocido a mis padres, seguro que entiende que antes de llegar a eso me dejo flagelar por un colacuerno húngaro- Tú y Ro nunca acabareis como mis padres.

- Señores Malfoy y Zabini, su "amigo" está bien, un poco magullado y extenuado pero su cerebro funciona perfectamente, pasará aquí unos días pero podrá volver a clase el jueves- salió la señora Pomfrey para informar del estado del paciente-¿Querrán explicarle al director cómo ha acabado así?- continuó encarando a Draco.

- ¿Por qué tengo que ser siempre yo?- protestó el chico-Fue Bellatrix Lestrange quién lo dejó así Madame- informó pausadamente- yo sólo los presenté.

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Hermione se había cansado de esperar a Draco en el pasillo y además estaba sin desayunar así que se dirigió al comedor sin dudar que el chico ya la buscaría. Efectivamente cuando iba por su tercer croissant Draco llegó y echó una visual, buscándola, cuando sus ojos se cruzaron le hizo un gesto indicándole que luego hablarían y se sentó en su mesa a degustar el desayuno con una sonrisa. Hermione acabó su desayuno y antes de salir se volvió a comprobar si el rubio se había percatado, no hacía falta. El blondo ya se estaba levantando para seguirla. En cuanto estuvieron fuera de miradas curiosas Hermione se paró a esperarlo hasta que estuvo a su altura y quiso saber por qué la había dejado antes.

- ¿A qué vino esa huida? ¿Qué le has hecho a Adam?- inquirió mordaz.

- Puedo explicarlo- le dijo él apartándola para sacarla de dónde pudieran verlos- Espera. Sólo quería darle un escarmiento, nada del otro mundo, se nos fue la mano un poquito-aseguró con cara de no haber roto un plato jamás y una sonrisa ladina- No nos dimos cuenta de que seguía con Bella.

- ¿Un escarmiento? ¿Con Bella? Tú no eres quién para darle un escarmiento a nadie por estar conmigo, de paso, para darle un escarmiento a nadie por nada, ¿quién crees que eres?- se enfadó la chica y lo empujó con un dedo acusador- ¿Quién te convierte en juez, jurado y verdugo? ¿No te das cuenta? No puedes continuar haciendo esas cosas Draco- le susurró al final del alegato.

- ¿Qué quién soy? Soy un Malfoy. ¿Qué esperabas?- se "disculpó" el chico- ¡Oye! Lo siento, ¿vale? No lo pensé con claridad. Pero, vamos, estará bien en un par de días. No le ha pasado nada grave-aseguró cogiendo su mano, que la chica no apartó.

- Eso lo juzgaré en cuanto lo vea, pero vamos a dejar una cosa clara- afirmó ella frunciendo el ceño- No paras de pedirme que confíe en ti, y lo estoy intentando, de verás, aunque no entienda la mayor parte de las cosas que haces, pero no puedo hacerlo sola, si esto va a funcionar tienes que confiar en mi también.

- Tienes razón. Lo intentaré, pero dame tiempo-pidió él para explicar segundos más tarde- No estoy acostumbrado a confiar más que en los chicos. Adam está en la enfermería, si quieres verlo.

- Voy para allá. En cuanto a los chicos, dale las gracias a Pansy- dijo ella antes de marcharse- y dile a Ro que no volveré a hacerlo. ¿Lo harás?

- Claro. ¿Qué es lo que no volverás a hacer?- quiso saber él.

- No te importa. Tú díselo- respondió ella sin dejar de fruncir el ceño-Y dale un beso a Bini

- ¿Qué tipo de beso?- preguntó el chico fingiendo enojo.

- Este es para ti- le susurró ella acercándose para darle un beso profundo en los labios, en los que se recreó unos segundos para después sonreírle -Y este para Bini- afirmó besando su frente.

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Blaise encontró a las chicas ultimando los detalles para las rondas en Hogsmeade y comentando las últimas noticias del Profeta, intentando sonsacar algo cierto entre tanta palabrería inútil. Saludó a ambas y les informó de los últimos acontecimientos haciendo hincapié en que Adam no había salido tan mal parado después de todo. Pansy se alegró de verás de que Hermione y Draco hubiesen hablado por fin pero protestó de nuevo al saber que el rubio aún no la había incluido en sus planes. Ro intentó comentar lo menos posible para que el chico no la tomara con ella, sin conseguirlo.

- Bueno, y ahora que todo está más o menos encauzado- aseveró Blaise mirando sus uñas-¿Qué tal tu Adrian hoy princesa?- continuó haciendo hincapié en el "tu".

- No lo sé. No lo he visto. Lo buscaré luego- dijo la otra en tono cortante. Se imaginaba algo así. Tenía que buscar a Adrian.

- Ajá- dijo el chico sin más.

- Ro, cariño, Adrian se fue ayer temprano destino Midgard- informó Pansy mirándolos con extrañeza. ¿Es que nadie le dijo a Ro que lo habían mandado al cuerno?- Le encomendaron una tarea urgente y se tuvo que ir sin despedirse- Probablemente Draco y este. Casi mejor no te lo digo, ya lo deducirás solita.

- ¿ah, si?- se admiró Ro confusa. ¿Se ha largado y no me dice nada? ¿Desde cuando lo mandan a él de misión? ¡Si es un inútil!

- Es-afirmó Blaise mordaz haciendo una pausa-curioso. Tan enamorada y sin saber que tu chico se ha largado hace más de veinticuatro horas- negó con la cabeza como dudando de sus propias palabras.

- ¿Qué insinúas Blaise?- contraatacó la chica furiosa por la encerrona. Este lo sabía ya- No me paso todo el tiempo detrás de él. Cada uno tiene su vida. Eso no quiere decir nada-aseguró.

- Claro que no. Pero sigue siendo curioso que no lo hayas echado en falta o preguntado por él- dedujo el otro sin amilanarse.

- ¡Hola chicos! Recuerdos de Hermione. MI Hermione- apareció Draco que los buscaba- ¿Qué es curioso?

- Que Ro no supiera que Adrian se ha largado- confirmó Pansy abrazándolo- ¡Enhorabuena por cierto!

- Y que no haya preguntado por él- continuó el moreno guiñándole un ojo. Estoy por confirmar mi teoría. ¿Te llevas a Pansy?

- Sois insoportables- protestó la chica de ojos celestes y cerró la boca en un mohín.

- Si que es curioso. Por cierto, Dice Herms que no volverá a hacerlo, Ro, y Pansy, dice que gracias. Ya me lo explicareis- informó el chico mirando a las acusadas con curiosidad. ¿Sabe que lo mandamos nosotros a buscar mierda al otro lado del mundo?

- No es nada- dijo Pansy en respuesta.

- Dile que más le vale. O mejor no. Ya se lo digo yo- adujo Ro con desanimo antes de abrazar a Draco también un segundo- Me alegro mucho por ti, Drake.

- Volviendo al tema-interrumpió Blaise sonriendo- Adrian estará fuera un tiempo. ¿Seguro que podrás soportar su ausencia? A lo mejor podemos hacer algo para hacerla más agradable- Aún no, por el momento yo paso de decirle nada. Dí que fuiste tú si quieres pero deberías darme una noche más.

- Esto, Draco, ¿Tú y yo no teníamos que darle de comer a los punisshark?- inquirió Pansy emitiendo una tos.

- No tengo idea de qué es un punisshark pero vamos a cualquier sitio con tal de evaporarnos de la zona de guerra- confirmó Draco tomando su mano para marcharse. Pansy no necesita manual, ya ves que nos sigue siempre, esta chica es la mejor. Nos largamos. Aprovecha el tiempo que se acaba- ¡Suerte Ro!

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Adam estaba despierto. Su aspecto no era tan malo como esperaba. Se sentó en la cama a su lado y le sonrió tímidamente.

- ¿Cómo estás? Me informaron que tuviste un encuentro con Bella- se acercó para tomarle la mano- No sabes como lo siento.

- ¿Por qué? No es culpa tuya- se encogió el chico de hombros devolviendo la sonrisa- Esa mujer está loca.

- ¿Seguro que estás bien? Tienes mala cara- se preocupó ella observando su falta de color.

- Estaré mejor cuando descubra quién es el príncipe de Slytherin- aseguró el chico entrelazando sus dedos con los de ella-¿Tú sabes algo?

- Esto no es una monarquía. No existe tal príncipe. Como mucho será un apodo de algún arrogante que se cree con derecho a juzgar- afirmó Herms con aplomo.

- Como sea. ¿Tienes idea de quién puede ser?- preguntó él de nuevo con un gesto, como borrando sus afirmaciones.

- ¿Por qué lo preguntas?- quiso saber la chica.

- Quiero agradecerle la amabilidad- confirmó Adam sin dejar de sonreír con candidez.

- No- contestó ella desviando la mirada- No tengo idea. Déjalo así Adam. Por Yandros, no te metas con Draco, por tu bien, déjalo así.

"Curioso-pensó el chico- ¿No sabe que Malfoy es el autodenominado príncipe o no me lo quiere decir? Se supone que son enemigos pero se buscan y parecen conocerse muy bien. Si. Curioso. Tampoco preguntó porque quiero agradecerle nada. Interesante"

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Hermione esperaba a Gin en la Sala Común que volvía a ser sólo suya por unos días, mientras Adam estuviese en la enfermería. Había ido de nuevo a visitarlo después de cenar, se encontraba bien aunque sin fuerzas. Tenía mejor aspecto que antes y estaba recuperando el color poco a poco. Terminó de leer el libro de Draco porque aunque le diese las páginas marcadas no quería decir que no pudiese habérsele pasado algo al rubio divino. No encontró mucho más en efecto, pero sí algo referente a la mujer del Lecuona. Al parecer también ella había sido una importante alquimista, siempre a la sombra de su marido. Necesitaba entrar en la biblioteca. Necesitaba la capa. ¿Cómo irían con eso Natalie y Ely?

Gin llegó sonriente y feliz, y con compañía. Pansy y Ro la saludaron desde la puerta y preguntaron tímidamente si podían pasar.

- Por supuesto chicas. Me alegro de veros. ¿Os contó Draco?

- ¿Si nos contó? No habla de otra cosa- respondió Pansy resuelta acomodándose en un sofá- Has hecho de él un plasta, nunca creí que lo diría.

- ¡Pansy!- replicó Ro que la seguía hacía el interior- No es cierto. Está feliz y eso es bueno- recalcó mientras tomaba asiento al lado de Pansy y enfrente de Herms- Por cierto te perdono por lo de ayer pero cuídamelo o te las verás conmigo.

- Te lo prometo- aseguró la castaña-¿Vais a contarme que hacéis aquí?

- Nos encontramos a Gin y nos apetecía pasarnos a darte la bienvenida- declaró Pansy cruzando las piernas y mirando a Hermione continuó- Además hemos estado pensando, como ahora no hay dudas sobre que no somos enemigos y eso, que quizá nos permitáis ayudaros a poneros en contacto con Potter y la comadreja.

- Lo he estado intentando pero no encuentro el modo- respondió la chica intentando obviar el mote de Ron- Draco no puede abrir la chimenea continuamente porque nos pillarían y yo no puedo usar las monedas sin más porque no es seguro. ¿Alguna idea?

- En realidad si. Ro tiene unos medallones que se comunican entre sí, la calidad de la señal no es muy buena pero si le haces llegar la pareja a uno de los dos podréis comunicaros.

- ¿En serio?- intervino Gin expectante.

- No me importa prestártelos si no te incómoda que no sean del todo ortodoxos- afirmó Ro dirigiéndose a Herms mientras Pansy le daba un suave apretón de ánimo a la pelirroja- Verás, son ilegales. Se supone que tiene que estar registrados y el hechizo que hace que funcionen tampoco es legal porque utiliza tu energía mágica para canalizar la comunicación y puede dejarte sin fuerzas si lo utilizas demasiado.

- No me importa- declaró Herms resuelta-No sabes como te lo agradezco. ¿Seguro que no los necesitas?

- Me los dio mi madre para comunicarse conmigo pero cogí el suyo antes de salir de casa- dijo la chica encogiendo los hombros- No me interesaba tal conversación. Estará buscando todavía.

- Entonces sólo necesito conseguir enviar uno a dónde estén. Creo que conozco un hechizo de teletransporte para cosas pequeñas- dijo Hermione levantándose para rebuscar en una estantería.

- No te mates- negó la morena de ojos azules-Pregúntale a Blaise.

- Si- afirmó Pansy haciéndole gestos para que dejara los libros en paz- Ha estado trayendo un montón de chucherías para cortejar a cierta morena. Si puede traerlas también podrá sacarlas.

- Draco viene ahora. Quedó en pasarse a darme las buenas noches- informó la castaña sentándose de nuevo después de dejar los libros en su sitio.

- Blaise vendrá con él, les avisamos que estaríamos aquí antes de venir- aseguró a su vez la Slytherin más mayor.

- ¿Puedo preguntar qué morena es la siguiente víctima de Blaise?- intervino Gin con placer adelantándose al cotilleo.

- No es una víctima esta vez- le contestó Pansy en seguida- Es Ro.

- ¿En serio? ¡Por Morgana!- se entusiasmó Ginny- Contármelo todo-pidió.

- No hay nada que contar- cortó Rocío tirándole un cojín a Pansy por bocazas- Es así él.

- A esta ni caso- continuó la otra apartando el cojín sin mirarla siquiera- Llevan años jugando al perro y al gato y por fin Blaise se ha decidido- informó a la pelirroja.

- Eso no es verdad- protestó Ro.

- ¡Anda que no! Y la muy obtusa no deja de protestar y darle largas- Pansy miró a Rocío de malos modos.

- Ahora entiendo lo de la "hermanita pequeña". ¿Y le das largas? ¡Tú estás loca! La mitad del colegio mataría por él, y la otra mitad por el tuyo ya que estamos- exclamó Gin mirando primero a Ro y luego a Herms.

- No es para tanto-dijo Ro ofendida.

- También matarían por Harry y yo sé de una que lo ha mandado a freír espárragos sin pestañear- le contestó la castaña también molesta por el comentario.

- Tú te callas- le contestó la pelirroja -estamos hablando de Blaise. ¡Por Merlín! Si está tremendo y es un encanto.

- Ahí he de darle la razón a Gin. Es inteligente, simpático, tierno y guapo ¿Qué mas quieres?- explicó la castaña.

- ¿Hablando de mí?- apareció Draco en la puerta.

- Ya quisieras. Hablábamos del novio de Ro- aseguró Pansy sonriendo a las chicas.

- ¿Adrian "recolecta detritos"? Vamos a tener que hacer algo con vuestra vista-manifestó el rubio sentándose con la castaña y depositando un breve beso en sus labios - ¡Hola pequeña! ¿Me has echado de menos?

- Pansy, Gin- saludó el moreno dándoles sendos besos en la mejilla- Princesa. No voy a preguntar si me echaste de menos porque me mentirías ¿verdad?- continuó besando la mano de la chica, que ella apartó bruscamente haciendo que el moreno sonriera.

- Blaise- intervino Hermione pidiendo su atención- Ro me va a prestar sus medallones y quería saber si puedes enviar uno a Harry o Ron en cuanto descubra dónde están. Claro que también había pensado que si tú me dejas el anillo podría verlos un momento y volver luego, quizá me necesitan.

- Están en Hangleton, o cerca. Lo siento pequeña, si quieres el anillo te lo presto pero no sirve para viajes de esa envergadura, el campo de acción es muy reducido. Lo más lejos que te llevará es al Bosque o a Hogsmeade y no te recomiendo ir a Hogsmeade en este momento- contestó el blondo sin dudarlo y se acercó más para poder pasar el brazo por sus hombros- Si lo enviamos por lechuza llegará.

- Pero las lechuzas están intervenidas. ¿Y tú por qué pareces saber siempre dónde están?- protestó la chica.

- No las nuestras-aseguró el rubio para continuar- Porque le sigo los pasos, es mi labor.

- ¿Quieres decir que Voldemort sabe en cada momento dónde se encuentran?- se asustó Gin desde su posición.

- Voldemort no ha sido informado. No es conveniente- dijo Draco sin más explicación.

- ¿Conveniente?- inquirió la castaña cogiendo la mano que colgaba en su hombro- No lo entiendo

- No preguntes- propuso el chico recordando su última conversación-Si confías en mi puedo enviarle el medallón y le llegará mañana mismo.

- ¿De verdad vas a prestárselo?- le preguntó Blaise a Ro en el sofá de enfrente.

- Si. Es de los nuestros ahora. Siempre cuidamos a los nuestros ¿no?- dictaminó la morena.

- Hasta las últimas consecuencias- asintió Blaise sonriéndole.

- Podría acostumbrarme a esto- murmuró Draco para sí mismo observando lo bien que se veían todos juntos. Todas las personas que amaba en la misma sala.

- Gracias chicos. No sé que decir- les contestó Ginny satisfecha. Hermione miraba a Draco y no dijo nada.

- Es tu hermano y vuestros mejores amigos. Si yo estuviese en vuestro lugar habría enloquecido ya-aseguró Ro haciéndole un gesto de ánimo- Aunque estos dos se las apañarían bien, ya lo dice el dicho, mala hierba…

- ¿Nunca dejes? ¿Es la mejor para cortar? ¿Diversión asegurada?- propuso Blaise para terminar el refrán.

- Nunca muere, Blaise- le pegó Ro una colleja.

- Es bueno saberlo- afirmó el chico sin desanimarse.

Hermione sintió entonces un extraño calor que salía de su bolsillo y buscó la moneda. Efectivamente estaba brillando, le hizo un gesto a Gin y la pelirroja también sacó la suya.

"[Dead Ferrets]Encontré a Ariadna. Informad a Ned.

Neville. [Dead Ferrets]"

Ambas recibieron el mensaje de Neville. Sólo la moneda de Hermione volvió a parpadear.

"[Leotejolas] Tenemos lo que nos pediste y algo más.

Natalie y Ely [Leotejolas]"

- ¿Qué pasa?- preguntó Draco al ver que la chica se levantaba y lo dejaba solo.

- No preguntes-le contestó ella usando sus palabras-Gin y yo tenemos que irnos. Quedaros si queréis pero no sé cuanto tardaremos.

………………………………………………..

Ro se levantó en su propia habitación a las seis de la mañana. El día anterior había discutido con Blaise y se había acostado disgustada. Cierto que el chico tenía su parte de razón pero también era un déspota y no tenía en cuenta cuando ella no quería hablar del tema. Estaba claro que tanto él como Draco tenían mucho que ver en el repentino destino de Adrian. Pobre. Por hacerle un favor acababa en Midgard. Tendría que pedirle a Draco que lo mandasen de vuelta.

Se fue al baño y se cambió de ropa, poniéndose el uniforme. Ya que estaba despierta mejor aprovechar el día. Después de darse una ducha refrescante, que acabó de despertarla, entró de nuevo en la habitación para buscar la capa y la corbata y escuchó como repiqueteaban en la ventana. Se acercó para ver la lechuza de Blaise intentando entrar. "¿Qué querrá este ahora?"- se preguntó con mal humor- "¿Es que no piensa desistir jamás?" Pero se acercó y abrió el pestillo para dejarla entrar. Halcón no tenía la culpa de que su dueño fuese un pesado. La lechuza le entregó una nota y Ro la desenrolló y le lanzó una golosina. La nota decía así:

"No pongas esa cara y baja a la sala,

Te he dejado algo en la estantería de pociones,

Dónde guarda Draco sus libros.

Es algo que te interesa y yo no estaré.

No voy a importunarte tan de buena mañana.

Ya lo haré un poco más tarde.

No seas terca y baja.

B.Z"

Se lo pensó un momento pero no mucho. Él no iba a estar y le encantaban los regalos. Fue directa hasta la estantería que mencionaba y encontró una carpeta con una nota para ella en la portada.

"Todo lo que quieres saber sobre tu abuela "muggle"

Cómo verás ni era tan cutre ni le faltaban elegancia o dinero.

No era cocinera, tenía una cadena de restaurantes.

Tenía tus ojos también, mujer afortunada.

Tienes una hora para leerlo"

Acabo de hacerlo en cuarenta minutos. Un dossier encomiable. Pena que no se aplicara tanto en clase. No faltaba nada, una biografía completa con fotos incluida. ¿De verdad pensaba que era por eso? No podía haber recogido tanta información de un día para otro ¿Desde cuando llevaba haciendo el dossier? Vale, a lo mejor debería decirle el verdadero motivo por el que no podían estar juntos, aún arriesgándose al cachondeo. La verdad es que se lo merecía después de tanto esfuerzo. Y Pansy no paraba de insinuarlo. Pansy no solía estar equivocada. Está bien- se dijo- Voy a buscarlo. Cerró la carpeta y encontró otra nota al dorso. La miró con curiosidad y sonrió. "Ya sabía yo que no iba a durar mucho eso de no atosigarme"

"Ahora que ya sabes que no hay de qué avergonzarse

Sé buena y coge tu regalo del baúl junto a tu cama.

Te espero en mi habitación

Si no vienes iré a buscarte y será peor"

Fue corriendo a ver que le había comprado y desenvolvió un vestido de color plata y unos zapatos a juego. Los zapatos eran del diseñador que más le gustaba y el vestido de Twillfit & Tatting's. Se lo puso todo porque no era cuestión de dejar algo tan bonito en la caja y porque le apetecía. Ya que iba a darle la oportunidad de hacerla cambiar de opinión por lo menos verse bien. Se encaminó taconeando al dormitorio de Blaise. Daba gracias a Merlín por las disposiciones de las mazmorras, todas las demás casa compartían cuartos pero no los Slytherin. El director nunca lo consideró conveniente, primero porque conocía a los integrantes de la casa y segundo porque sabía que más que aunarlos conseguiría contusiones múltiples y la renuncia de Madame Pomfrey antes de hora. Llamó varias veces a la puerta pero nadie respondía así que se decidió y entró. El dormitorio estaba vacío para su disgusto. Soltó un bufido muy poco elegante y se sentó en la cama para esperarlo un rato. Un rato breve. Si tardaba más de quince minutos se largaba.

Pasaron veinte pero decidió esperar porque le había dicho que podía tardar en leer la biografía una hora y había tardado menos así que esperó un poco más. Estaba segura de que llegaría.

¿Pero qué le pasaba a ese hombre? ¿Tanto suplicar y ahora no llegaba?

Decidió darle unos minutos más.

Por fin hizo acto de presencia. Se quedó en la puerta esperando permiso para entrar como si la habitación no fuese suya. Se apoyó en el marco con postura indolente, la camisa desabotonada arriba y una rosa de Charles de Gaulle en una mano.

Ro esperó que entrara o dijese algo pero en vista de que no parecía tener prisa preguntó:

- ¿Es para mi?

- Quería una del color de tus ojos. Esta es la más parecida, las cultivan en Francia.

- Es preciosa Blaise- le dijo ella levantándose y extendió la mano- ¿Puedo?

- Claro. Es tuya-le contestó él en un susurro y depositó la rosa en la mano extendida de la chica- ¿Conoces la leyenda de la rosa azul?

- ¿Viene con leyenda?

- No podía ser menos siendo para ti- afirmó el chico sonriendo, sabía que le encantaban las historias y había hecho los deberes- También llamada la rosa del olvido. ¿Te la cuento?

La chica sonrió y se llevó la flor a la nariz para aspirar el aroma. Tenía un olor profundo y penetrante, mucho más intenso que las rosas a las que estaba acostumbrada.

- Huele muy bien. ¿La has hecho traer de Francia?

- El olor es parte de la leyenda. ¿No iba a darte una vulgar rosa roja no?- el chico la cogió de la mano y la acercó a la cama. El se tumbó de lado y le dejó sitio. Ro lo miró con desconfianza pero él sonrió y le dijo- Ponte cómoda y te cuento.

Rocío accedió y se tumbó a su lado, dejando que el chico acariciase sus cabellos mientras comenzaba la historia:

"Cuenta la leyenda, que un rico mago alentado por una fiel elfa, de los amores de Elisa su única hija, hacia Sigfrido el hijo de un muggle y una squib, envió a la muchacha a la casa de unos parientes. Alertando a los mismos de que cualquier nota o carta que intentase enviar que no fuese dirigida a él, fuese destruida sin que ella lo supiese.

La Muchacha partió una tormentosa noche, después de haberse jurado horas antes amor eterno con Sigfrido, y prometiendo escribirse diariamente, puesto que desconocía el tiempo que habría de pasar en casa de sus parientes.

Una semana más tarde de la partida de Elisa, el padre empezó a divulgar rumores sobre una relación de su hija con el hijo de unos viejos amigos de la familia. Destrozado el pobre Sigfrido y con la imposibilidad de poder descubrir la verdad, partió del país en busca de fortuna y con la esperanza de olvidar a la única mujer que había amado.

Mientras tanto la enamorada Elisa seguía escribiendo diariamente a su dulce amor, desconociendo que sus lechuzas nunca llegaban a destino. Extrañada de no recibir correo de Sigfrido, envió una carta a su padre, pidiéndole que la dejase regresar a casa.

Unos meses mas tarde, Elisa feliz y enamorada volvía a su hogar. Esperó durante unos días a que su amor hiciese aparición por los jardines de la villa, pero su amor no venia. Extrañada por la ausencia de Sigfrido, Elisa preguntó inocentemente a su padre por las noticias de los alrededores. El padre le relató los acontecimientos principales que habían acontecido en el pueblo, la boda del hijo de tal mago acaudalado, la muerte del medimago, la llegada la mundo de otro sangre pura, y por último que el joven Sigfrido había marchado del pueblo en busca de fortuna, y que por lo que comentaban los conocidos, había conocido a una muchacha de clase baja como él, y se había casado.

Cuando Elisa escuchó que su amado se había casado creyó morir, la pena se instaló en su mirada y ocultando las lágrimas a los ojos de su padre, marchó a la alcoba, donde dió rienda suelta a su dolor.

Pasaron los días, y Elisa empeoraba, se negaba a comer, e incluso a pasear por el jardín, encerrada en la alcoba día tras día, sin mas contacto con el mundo que las visitas de su padre para preocuparse cada día un poco mas por el estado de su hija. Viendo que el dolor la estaba matando, decidió ir en busca del joven y consentir los amoríos de ambos, pero la vida a veces da giros insospechados, y cuando halló al joven paria, en verdad se hallaba casado y muy bien situado económicamente. Roto de dolor por haberle causado tal aflicción a su dulce hija volvió al hogar, con muchos regalos para la joven, pensando que estos alegrarían el corazón de la misma. Pero ni los regalos, ni las joyas o vestidos, hicieron que Elisa volviera a sonreír.

Unos días mas tarde la joven cayó enferma, el padre mando llamar a los mejores medimagos de Gran Bretaña, pero ninguno hallaba la causa del mal que consumía a la joven. Atormentado con la idea de que Elisa moría por su culpa, el padre partió hacia lugares lejanos, con la esperanza de encontrar un remedio para el mal de Elisa. Y en una recóndita isla, un anciano del lugar después de escuchar la historia del mago sobre la enfermedad de su hija, le respondió: "Su hija parece que sufre de pena de amor, y si no consigue que olvide a ese joven, esta pena la destruirá"

-Eso quisiera- contesto el atormentado padre - pero por mas que hago no consigo ni una mínima sonrisa, sus ojos están muertos, es como si no viesen el presente. Elisa vive en un mundo al cual yo no puedo acceder.

- Vaya a la mansión de la colina, cuente su historia al brujo sin rostro que le recibirá y este le dará un remedio- contestó el anciano.

Sin pensarlo dos veces el padre emprendió el camino hacia la mansión, y una vez allí, pidió audiencia. El brujo después de escuchar el relato, le pidió que le acompañara hasta el jardín. Pasearon por los hermosos jardines en silencio, hasta que se detuvieron frente a un hermoso rosal, de rosas azules. El brujo sin rostro con mucha ternura cortó una de las hermosas rosas y se la entregó al comerciante. - Regálele esta rosa a su hija - dijo- cuando respire el perfume de la rosa el dolor que habita en su corazón desaparecerá.

- ¿El perfume de la rosa? -pregunto extrañado el padre.

- Si - Esta hermosa y extraña rosa es conocida por la Flor del Olvido, y solo actúa sobre aquellos que en verdad han amado más que a su vida misma. No pierda mas tiempo aquí, y corra hacia Elisa cada segundo que pasa es vital para ella.

El padre partió de inmediato hacia su hogar. Al llegar al mismo, se encontró a toda la servidumbre cabizbaja y llorosa, pensando que ya era demasiado tarde, y con el corazón destrozado, subió hacia la alcoba de Elisa, encontrándola postrada en la cama, con la cara pálida como de cera, y hermosa como un lirio. Arrodillado a su lado lloró desconsolado, inclinándose ante ella para depositar un beso en su frente, notó la calidez de una entrecortada y lenta respiración. Alegrado por la idea de que Elisa aun vivía, cogió la rosa, y la acerco a su nariz, y a medida en que la joven iba respirando la fragancia de la rosa, el color volvía a sus mejillas, mientras el de la hermosa rosa desaparecía, hasta volverse negra.

Elisa abrió los hermosos ojos verdes, y sonriendo a su padre le beso. No recordaba nada de su pasado amoroso, volvía a ser la traviesa chiquilla llena de vida que hacia las delicias de su padre."

Ro había cerrado los ojos y sonreía con tristeza cuando Blaise acabó el cuento, seguía mesando su cabello y el movimiento la estaba adormeciendo pero abrió un ojo para preguntar:

- ¿No encontraste otra más alegre?

El chico rió sin dejar de acariciarla y contestó suavemente:

- Los cuentos no siempre acaban bien. ¿Pero tú no vas a olvidarme verdad?

- Yo no te amo tanto como a mi vida, no funciona conmigo- le respondió la chica echando la lengua con mirada traviesa.

- ¡Por fin!- suspiró el chico- Entonces sí me amas.

- Eres insoportable- bufó ella abriendo el otro ojo- Aunque perfecto hasta cuando te equivocas- continuó suavizando el tono. El chico la miró interrogante.

- ¿Me equivocó?- susurró.

- Lo de mi abuela muggle no era necesario, aunque lo agradezco. No tiene nada que ver con mis orígenes el problema.

- Entiendo-Aseguró él inclinando la cabeza para apartarle un mechón de la frente- ¿Entonces si me amas?

Ro no contestó. Levantó una mano para acariciar su pelo y alzó el cuello para besarlo.

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Antes de terminar y comentar RR sin registrar: En el siguiente capi "Amor, amor, amor, 3ª parte" por fin Blaise y Ro se entienden y Herms verá el tatu de Draco, y por si alguien más se lo pregunta aún no estamos acabando.

Ahora RR:

Carla08: Menos mal que te lo tomas todo con filosofia, como ves Adam no está tan mal, para llegar a lo de Ro no falta nada, bikazos cielo.

Ro Malfoy (sin loguear): Serás petarda¡¡ Mira que le das vueltas xD

Abril: De pobre ADam tiene poco pero bueno, sorry si te duele. No te preocupes antes de tiempo mujer, que no llegará la sangre al rio. Como siempre digo esto es como una peli de disney, a los que importan no les pasa nada grave.

anndrrea: jajajaja, ¿Has cambiado de bando? ¿Ahora preferimos que Gin cambié de acera? Al final me vais a liar...No. No me liais, creo...

Maria: Lo dicho, no te preocupes, cuando puedas.

Si me falta alguien ya sabeis todas que podeis darme de collejas vía PM. Bikos guapas.

Ro: Siempre por ti.