Capítulo 29.
Ahora que vivo con Kotoko, he aprendido muchas cosas que desconocía totalmente de ella. Como, por ejemplo, ella en la noche le gusta pegarse a mí y acurrucarse a mi lado, abrazándome como si fuera a irme. En ocasiones es sonámbula y comienza a hablar disparates, o a pedirme que le pase algo que solo se encuentra en sus sueños. Es tan divertido verla de esa forma. Probablemente a mi yo antiguo le hubiera fastidiado, pero hoy, lo encuentro fascinante.
En estos meses, al principio ella tenía muchas pesadillas, lloraba constantemente en sus sueños, lo que hacía que yo me preocupara por ella. La acompañé con un especialista para que pudiera orientarla, ya que, por su experiencia, ella presentaba un cuadro de estrés postraumático, lo cual le ocasionaba crisis nerviosas, ataques de pánico y mal sueño. Poco a poco todo esto fue disminuyendo, pues yo no la dejaba sola al principio. Ella dejó de trabajar y yo tuve que hacerlo desde nuestra casa para poder vigilarla mejor.
Aunque aún presentaba un poco aquellos momentos de vulnerabilidad, estaba recuperándose poco a poco, estoy siendo su apoyo incondicional en estos momentos, porque es lo que ella se merece.
Recuerdo que ese día de su secuestro quería pedirle matrimonio, así que le hice una pequeña broma la cual ella olvidó para mi suerte, o, no quería pensar en ese día. Sin embargo, hemos vivido varios meses juntos y creo que es momento de casarme con ella. De compartir totalmente mi vida con la mujer que amo.
Mi madre organizó una fiesta para celebrar que Kotoko estaba a salvo y bien, la cual comenzaría al medio día, sin embargo, le dije a mi madre que llegaríamos un poco tarde, ya que tenía otro compromiso antes; a pesar de sus negativas, mi madre entendió y pospuso la hora de comienzo.
Kotoko no sabía a dónde íbamos a ir primero, así que ella se dejó guiar por mí,
Mi corazón latía al mil por hora, estaba totalmente nervioso, aunque trataba de mantenerme en mi compostura normal. Bajé del auto, caminé hacia la puerta del copiloto y le ayudé a descender. Su rostro reflejaba absoluta felicidad ya que, la había llevado al parque que estaba frente al puente arcoíris, aquel lugar donde fuimos después de ser perseguidos por unos matones saliendo de la cita con Matsumoto.
Caminamos tomados de la mano hacia aquel lugar donde comimos hamburguesas, era mi lugar favorito desde aquella vez, solo que ella no lo sabía.
—Sigue siendo hermoso, ¿recuerdas cuando vinimos aquí juntos? —me dijo sonriendo.
—Claro, cómo olvidar a la torpe que me hizo correr hasta aquí por mancharle la camisa a un matón —le dije bromeando.
—No tenías obligación de venir conmigo, tú estabas con Matsumoto. —Se cruzó de brazos e hizo un puchero.
—No te enojes, solo estoy bromeando. —Le di un beso en los labios. —De hecho, te he traído aquí por una razón.
—¿Ah sí? Dime entonces.
Me miraba expectante, suspiré hondo y saqué de mi bolsillo la carta que le había escrito antes de que ella fuera raptada. Tragué un poco de saliva y se la extendí, tal cual ella lo había hecho aquella vez en la preparatoria.
—Acepta mi carta por favor, Kotoko.
Ella la miró fríamente y de la misma manera me miró a mí, me hizo sentir un poco incómodo su actitud.
—No lo quiero. —¿Cómo? ¿Me estaba rechazando? Supongo que vio mi cara de sorpresa porque comenzó a reírse a carcajadas. —Ahora ya sabes lo que se siente.
En ese momento tomó la carta de mis manos, yo solté una sonrisa nerviosa, realmente me había devuelto aquel "favor".
—Si… ahora entiendo cómo te debiste sentir. Pero ya que has recibido mi carta, ¿Puedes leerla en voz alta?
Ella asintió, la sacó del sobre.
—Está muy larga —se quejó—, pero lo leeré. —Se aclaró la garganta y comenzó a recitarla —: "He querido escribirte esta carta desde hace mucho, tú sabes que no soy muy expresivo con mis sentimientos, pero trato día a día de demostrar todo lo que siento por ti.
Nunca imaginé llegar a amarte tanto como lo hago, eres el amor de mi vida y le agradezco al destino por darme otra oportunidad de tenerte junto a mí. Es necesario que entiendas que no hay nadie más que tú en mi mente y mi corazón, me has hechizado por completo y soy tuyo desde hace muchos años, no te imaginas desde cuándo.
Quiero explicar en esta carta, todo lo que siento desde el primer día en que te vi. Sé que fui grosero, frío, cruel y la mayoría del tiempo te provoqué más lágrimas que alegrías. Créeme que verte llorar hacía pedazos mi alma, pero nunca me atrevía a abrazarte o a darte algo de consuelo. Me hacías sentir expuesto, vulnerable, algo que nadie había logrado.
¿Te acuerdas de la carta que escribiste para mí? ¿Cómo la rechacé sin haberla leído? Hay una razón para eso: estaba harto de ser siempre el objetivo a conquistar, la mayoría de las chicas solo querían cazar al "soltero cotizado" de la escuela y aunque suene cursi, yo no quería una relación basada solo en apariencias y en razones frívolas, como mostrarme como trofeo y alimentar la vanagloria de las chicas, quería que alguien me aceptara, me quisiera, me amara tal y como era sin importarle mi inteligencia, estatus social o económico.
No es propio de mí aceptar esto, pero, cuando me ofreciste la carta, en mi mente solo pude ver a una chica más, queriendo cazar al genio Naoki. Después me sentí un poco mal al rechazarte de aquella forma, por tanto, no sabía que tus sentimientos eran totalmente genuinos hacia mí.
Por los pasillos escuchaba que tú estabas triste, avergonzada por tu acto infantil e inocente, pero no le daba importancia ya que tú no eras nada para mí en esos momentos. Curiosamente, una serie de hechos extraordinarios sucedieron y al enterarme que mis padres y el tuyo eran amigos, y por lo tanto, viviríamos juntos por algún tiempo, no me molestó en absoluto, solo me intrigó el camino que seguirían nuestras vidas, tenía curiosidad y, en el fondo, estaba fastidiado de mi vida monótona, así que lo vi como una experiencia más para entretenerme.
Tu personalidad tan brillante, poco a poco iluminó mi vida, e hiciste que comenzara a tener muchas primeras veces; contigo experimenté lo que es desvelarme para estudiar, la incertidumbre de no saber si pasé o no un examen, dormir junto a una chica, mi primer beso… Sin saberlo, te fuiste metiendo bajo mi piel.
Sé que fui cruel, sé que te hice mucho daño, pero todo eso fue por inmadurez, porque no sabía cómo tratar a la chica que me gustaba, también porque no quería ceder ante mi madre, sabía que ella no era la causante que yo me hubiera enamorado de ti, sin embargo, la conozco tan bien que, sabía de antemano que cualquier indicio de mis sentimientos por ti, le haría cometer locuras u obligarme a casarme contigo desde el instituto. Mi madre es muy caótica y manipuladora, no quería ceder ante ella.
Pensé que mi amor por ti sería pasajero, creía estúpidamente que con verte de lejos podía conformarme al casarme con Sahoko. Cometí un grave error al comprometerme con ella y créeme, que no hubo instante en que no pensara en ti.
Al irte, me volví un ser despreciable, le hice mucho daño a varias personas, queriendo ocultar mis propios sentimientos y tratando de soportar el dolor, la angustia de no tenerte a mi lado. Suponer muchas cosas, volviéndome loco de celos al imaginarte con otro hombre. Tuve que pasar por esa experiencia para darme cuenta lo mucho que te amaba, lo mucho que te necesitaba a mi lado y que no importaba los beneficios o la unión comercial con los Oizumi, porque era un hombre miserable.
Te hice mucho daño y sabía que era muy ambicioso de mi parte pensar que te quedarías conmigo a pesar de todo e, ingenuamente, al irte supuse que podía olvidarte, pero nunca lo conseguí.
Aquella noche, fui a buscarte para decirte todo lo que sentía, no lograba soportar verte con otro hombre, imaginar que él besara tus labios, que tocara tu cuerpo, no podía con la angustia de verte casada con alguien más. Te busqué por todos lados, pero no te encontré.
Por despecho, por sentirme abandonado, me casé con Sahoko, con la esperanza de arrancar todo ese amor que me quemaba por dentro. Te juro que nunca pude darle un beso, porque siempre venías a mi mente. Intenté ser un buen esposo para ella, traté de ser afectuoso, más tu recuerdo inundaba mi mente cada día a todas horas.
Casi a diario, iba al restaurante de tu padre para ver si aparecías por ahí, para abrazarte, besarte, decirte que lo sentía y dejar todo por ti. Cuando al fin te vi, tú ya habías hecho tu vida, te vi feliz con Andrew y entendí que fue muy iluso de mi parte pensar que me esperarías o volverías corriendo a mis brazos. Entonces decidí cambiar, darles paso a mis sentimientos, más que a mi razón. Decidí que tenía que recuperarte y tenerte a mi lado. Fue duro soportar tus desprecios, tus palabras frías e hirientes, en aquel momento, comprendí el dolor que sentías cuando yo te trataba así. Me sentí el peor de los imbéciles por hacerte tanto daño.
Pero creo que ahora eso es pasado, ahora estoy completo porque te tengo junto a mí, estoy feliz porque estás conmigo. Soy el hombre más dichoso de la tierra y créeme que nunca te dejaré ir y tú no tienes permitido abandonarme de nuevo.
Te amo y siempre lo haré. He decidido envejecer contigo, ser un buen esposo, tener hijos, pasar el resto de mis días a tu lado, recordándote a cada momento que eres el amor de mi vida, despertar a tu lado, besarte, hacerte el amor todos los días. Quiero recuperar todo el tiempo perdido, darte todos los besos que no te he dado y espero me des la oportunidad de ser feliz contigo.
No quiero nada más, solo estar a tu lado hasta que la muerte nos separe.
Te amo Kotoko, más que a mi propia vida.
Naoki Irie."
Mientras ella leía, algunas lágrimas escapaban de sus ojos haciendo que su voz de entrecortara, aprovechando que ella estaba distraída, saqué el anillo que le había comprado y me arrodillé ante ella sin importarme que las personas comenzaran a mirarnos con curiosidad.
—Y añadiendo los últimos acontecimientos déjame agregar que, no importa a dónde vayas, yo siempre te buscaré y te traeré conmigo. —Ella me miró sorprendida, sin poder creer lo que estaba viviendo. —Aihara Kotoko, ¿quieres casarte conmigo?
Una sonrisa hermosa iluminó su rostro, se agachó hasta quedar a la altura de mi rostro y me dio un beso en los labios.
—Solo quiero una vida contigo Naoki, solo contigo.
Le deslicé el anillo por su dedo, nos pusimos de pie y la abracé como si fuera a desaparecer, le di un pequeño beso en los labios mientras la alzaba para dar vueltas con ella, estaba totalmente feliz, me sentía bendecido.
Todos aquellos momentos malos, dolorosos me enseñaron que no importa cuánto dinero tengas, el éxito que puedas lograr. Si a tu lado no tienes a la persona que más amas en el mundo, nada de eso importa. A partir de ahora soy un hombre completo, convencido que quiero pasar el resto de mis días con ella.
La amo desde la preparatoria, la amo desde siempre.
ÉSTE ES EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE ESTE FANFIC, LA VERDAD A PESAR QUE ME TARDÉ BASTANTE TIEMPO, QUERÍA TERMINARLO DE ESTA FORMA. CREO QUE RELATAR UNA BODA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE NAOKI SERÍA ALGO COMO: "LLEGAMOS A LA IGLESIA, NOS CASAMOS, FIN" JAJAJAJA AUNQUE CLARO, QUISE PLASMARLO MÁS SENSIBLE EN EL ASPECTO QUE, TUVO QUE CAMBIAR PARA QUE KOTOKO LE CREYERA. SI HUBIERA SEGUIDO FRÍO Y DISTANTE, PROBABLEMENTE NO HUBIÉRAMOS LLEGADO HASTA AQUÍ... BUENO, TAL VEZ SÍ PERO NO LO ENCONTRABA DIVERTIDO.
SINCERAMENTE CREÍA QUE LO CURSI NO SE ME DABA BIEN, PERO BUENO, SUPONGO QUE CADA DÍA UNO APRENDE DE UNO MISMO.
LE AGRADEZCO INFINITAMENTE A MI AMIGA EMILCE Y A MISS KARO POR AYUDARME CON SUS IDEAS O EN CORREGIRME EN OCASIONES. EN VERDAD LAS APRECIO MUCHO.
Y BUENO, ESPERO LES GUSTE EL EPÍLOGO.
HASTA SIEMPRE. MELU
