Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama es en mayoría mía, la otra parte es basada en una película algo retorcida que les tendré que ocultar hasta nuevo aviso para no arruinar el misterio de la historia.


Capítulo 28

Cuando unos suaves, húmedos y fríos labios recorrieron mi cuello, creí que iba a saltar fuera de la cama, pero ni siquiera abrí los ojos. Abracé más fuerte la almohada que estaba entre mis brazos y me contuve de soltar una risita por las cosquillas, mis parpados estaban demasiado pesados para poder abrirlos. Tenía mucho sueño.

- Mamá hizo panqueques para el desayuno, deberías venir – una voz aterciopelada susurró en mi oído, creo que era Edward

Negué con la cabeza y la enterré aún más en la almohada. Olía a él – No quiero comer, quiero dormir – dije con voz ronca.

- Te dejaré dormir, entonces – dijo antes de besar mi cabello e irse.

- ¿Bella? ¿No piensas levantarte? Son las una de la tarde – esta vez era una voz más aguda, como Alice. Tampoco abrí mis párpados, seguía teniendo mucho sueño.

- Déjame en paz – susurré.

Un brazo se apretó alrededor de mi cintura y sonreí, sabiendo que era Edward – El festival Lollapalooza está en la ciudad y los chicos quieren ir.

- ¿Está sonriendo? – escuché a Rose preguntar con incredulidad.

Mi sonrisa se desvaneció – Váyanse.

- Oye, vamos a ir al Lollapalooza, no puedes quedarte. Vas a perderte el mejor reventón de tu vida – ese era Jasper.

Fruncí el ceño, disgustada – No quiero ir al maldito Lollapalooza, quiero que me dejen dormir.

- ¿Por qué está tan cansada? – preguntó Emmett, hubo un momento de silencio - ¿Qué le hiciste?

Alice soltó una risita aguda – Nada – respondió Edward – Somos unos novios anormales, ¿recuerdas?

Alice volvió a soltar una risita – Vámonos, Bella está muy cansada de hacer nada.

- Pero ella se perderá el lolla… - se quejó Jasper.

- ¿Se imaginan a Bella en el Lollapalooza? – preguntó Rose. Hubo otro momento de silencio – Exacto. Dejémosla hacer lo que quiera, son vacaciones.

El brazo alrededor de mi cintura se apretó un poco - ¿Quieres que me quede?

Solo quería tener la oportunidad de dormir, por el amor de Dios – Vete.

Otra vez me besó la cabeza antes de irse.

Cuando me desperté desorientada y caminé hacia el baño, me di cuenta de que me dolía el cuerpo, como si hubiera estado toda la noche en el gimnasio. La única razón por la que me levanté de la cama fue porque mi vejiga ya no aguantaba más, pero no pude volver a acostarme porque mi estómago empezó a rugir. Eran las 5:34 pm según el reloj de la mesita de noche.

Arreglé la cama con lentitud y me di una larga ducha mientras pensaba en la noche anterior. Era una estúpida, había retrasado tanto esto porque seguía repitiéndome que no estaba lista, sin saber que estaba haciendo esperar una cosa tan maravillosa. ¿Por qué insistía en basar mi presente en lo que me sucedió en el pasado? La Dra. Blind dijo que, si hacía eso, no iba a vivir correctamente. Ella tenía razón. Otra vez.

Sequé mi cabello con la toalla y lo peiné, antes de ponerme unos pantalones cortos y una blusa azul de mangas hasta los codos. Bajé las escaleras hacia el vestíbulo y tuve un momento difícil encontrando la cocina, esta casa era tan enorme como la de mi abuela. Cuando la encontré, la señora Cullen estaba preparando una ensalada césar en un recipiente grande de vidrio y un atractivo hombre rubio de ojos verdes estaba abrazándola por la espalda mientras miraba lo que hacía sobre su hombro.

- Buenos… um… buenas tardes – dije, sintiéndome como una intrusa.

Los dos levantaron la mirada y me sonrieron – Buenas tardes – dijeron al unísono.

- Bella, ¿cierto? – dijo el hombre, que suponía era el señor Cullen. Se parecía un montón a Edward, solo el cabello era diferente.

Asentí – Sí, señor.

Él sonrió más ampliamente y se separó de su esposa para acercarse a mí con la mano extendida – Llámame Carlisle – me estrechó la mano con suavidad y señaló hacia atrás con el pulgar de su mano izquierda – La hermosa dama que está allí es mi esposa, así que eso quiere decir que también soy el padre de Edward y Alice. Es un gusto conocerte finalmente, he escuchado mucho sobre ti de parte de mis hijos.

- El gusto es mío – dije en voz baja. Mis mejillas estaban sonrojadas pensando en qué Edward y Alice podrían haber dicho sobre mí, yo no era una persona interesante después de todo.

- Oh, y también supe sobre lo bien que Edward y tú llevan su relación - El señ… Carlisle no me había soltado la mano, seguía sacudiéndola y soltando risitas por la nariz mientras me miraba fijamente, me sentí incómoda y avergonzada, mis mejillas ya no podían más.

- Carlisle, por Dios, deja en paz a Bella. ¿Qué eres? ¿Un adolescente? – lo regañó la señora Cullen – Ella es bastante tímida, la estás avergonzando.

Carlisle soltó una divertida carcajada y tiró de mí para abrazarme – Lo siento, lo siento, solo no pude resistirme. Es la primera chica que Edward trae a casa, estoy pasándolo en grande.

La señora Cullen negó con la cabeza como si no supiera qué hacer con él, pero estaba sonriendo – Bella, cariño, has dormido todo el día. Debes tener hambre, ¿quieres un bocadillo o un poco de fruta? Falta poco para la cena, pero como Carlisle también despertó hasta hace poco, está molestándome para que le dé algo ligero para comer.

- Me encantaría una manzana, si no es mucha molestia – dije desde los brazos de su esposo.

Me miró como si pensara que yo era un pequeño y tierno gatito - Nada de eso. Tienes que tratarme con confianza y llamarme Esme, ¿bien?

- Bien.

Carlisle y yo nos sentamos en la barra de desayuno mientras Esme repartía su tiempo entre la preparación de la ensalada y la comida que se cocinaba en la estufa. Él era muy agradable y risueño, me hizo preguntas sobre mis planes para la universidad y me dijo que Edward eligió la universidad de Phoenix porque él y Esme se habían graduado de allí. Me contó cómo él y su esposa se habían enamorado en su primer año ahí, se habían casado y trasladado hacia aquí, prometió sacar los álbumes de fotos más tarde cuando los chicos llegaran del Lollapalooza.

- ¿Por qué no fuiste con los demás? – preguntó Esme poniendo un plato con pedazos de manzanas cortados en forma de conejo frente a mí y otro plato con piña y kiwi frente a su esposo.

Me encogí de hombros con timidez mientras ella volvía con jugo de naranja para los dos – Tenía mucho sueño.

Su expresión se tornó preocupada – Ahora que lo recuerdo, Edward dijo anoche que no habías dormido en mucho tiempo.

- ¿Sufres de insomnio? – preguntó Carlisle con voz profesional.

Desvié la mirada e hice una mueca, no quería tener esta conversación con los padres de Edward. Los dos me miraban fijamente en espera de una respuesta y abrí la boca para responder, pero me salvé de hacerlo porque ecos de risas y pisadas empezaron a escucharse mientras los chicos se acercaban a la cocina. Suspiré aliviada.

Esme seguía mirando en mi dirección cuando un puñado de gente mojada y sucia de lo que parecía ser barro o arcilla apareció. Alice entró riendo a carcajadas sobre la espalda de un sonriente Jasper, su saludo consistió en gritar "¡Edward! ¡Bella está aquí!" tan fuerte como pudieron. Rose entró luego de ellos cargando con el enorme brazo de mi hermano en sus hombros, los dos estaban sonriendo tan ampliamente, que hicieron latir mi corazón más rápido. Pero entonces, todos dejaron de sonreír cuando Edward entró y me miró.

Porque era yo la que estaba sonriendo.

- ¿Bella? – preguntó Edward en voz baja, como si quisiera confirmar que realmente era yo la que estaba sentada junto a su padre.

Dejé de sonreír, sintiéndome cohibida y confundida por la reacción de todos. ¿Estaba mal que sonriera?

- Oh por Dios… - susurró Rose, sus ojos se llenaron de lágrimas y cambió su peso continuamente de un pie a otro como si no pudiera mantenerse de pie – Oh por Dios – restregó una mano en su frente, echándose el pelo hacia atrás, antes subir la mirada hacia Emmett – Lo hizo, ¿verdad? ¿La viste?

- ¿Qué sucede? – preguntó Carlisle confundido.

Repentinamente, Edward estaba frente a mí. Puso una mano en mi cintura y la otra en mi nuca, me miró de cerca con desesperación – Hazlo otra vez – murmuró entrecortadamente – Esa cosa brillante en tu cara. Para mí.

No quería hacerlo porque ahora me sentía ridícula, pero las comisuras de mis labios se inclinaron hacia arriba y la sonrisa simplemente se deslizó por mi cara al ver como sus ojos estaban tan abiertos, llenos de incredulidad. Él era el que había hecho esto, me había enseñado como sentirme lo suficientemente feliz para reflejarlo en mi rostro. Era la razón por la que estaba sonriendo.

Edward inhaló una profunda cantidad de aire, se inclinó y puso su frente sobre la mía, luego exhaló – ¿Lo sientes? – preguntó, todavía murmurando.

Asentí contra su frente – En todo mi cuerpo.

Un chillido agudo, nada propio de mí, salió de mi garganta cuando Edward me tomó por la cintura y me sacó de la silla del desayunador para darme vueltas en el aire mientras se reía a carcajadas. Pronto ya no pude aguantar más y me reí fuerte pidiéndole que parara, causando que me diera más vueltas, pero hacia el lado contrario.

Cuando me puso en el suelo, fui arrancada de sus brazos por Emmett, quien me abrazó con fuerza y por un largo tiempo sin decir nada. Cuando sus enormes hombros empezaron a sacudirse, mi sonrisa murió instantáneamente y mis hombros siguieron el comportamiento de los suyos. No recordaba la última vez que había visto a Emmett llorar, él no lloró en el funeral de nuestra familia, solo se mantuvo horriblemente malhumorado, siendo grosero y rudo con cualquiera persona que se le acercara. Y, sin embargo, estaba aquí llorando por el simple hecho de que yo había sonreído.

- Joder – dijo de pronto, soltándome y poniendo una mano sobre su rostro rojizo – Me estás haciendo parecer una nenita.

- Lo eres – dijo Edward.

Me reí, limpiando las lágrimas de mis ojos antes de ser apretada en el medio de un abrazo grupal con Alice y los hermanos Hale. Rose sollozó en mi oído y no sirvió de nada que me hubiera secado las lágrimas un minuto antes porque derramé un montón de ellas después. Desde el centro del abrazo grupal, pude ver a Emmett acercarse a Edward y preguntar si había sido él quien había hecho que sonriera. A pesar de que Edward le dijo que yo era quien había hecho mi propio trabajo, Emmett lo abrazó con fuerza, dándole palmadas de chicos en la espalda antes de decir "Eres lo mejor que le ha pasado a Bella. Gracias, hermano."

Para el momento en que los abrazos y la emotividad terminaron, el señor y la señora Cullen estaban muy confundidos, la cena estaba lista y yo estaba tan mojada y sucia de barro como los demás. Me veía como si también hubiera asistido al Lollapalooza.

A pesar de la insistencia de Esme para que nos ducháramos antes de comer, no lo hicimos, todo el mundo estaba demasiado feliz y hambriento como para tomarse la molestia de hacer una pausa para un baño. Solo nos lavamos las manos en el fregadero de la cocina y fue como cuando Emmett y yo éramos pequeños. Mamá nos enviaba a lavarnos las manos para la cena y nosotros corríamos y nos empujábamos todo el camino hacia el lavabo para después hacer un lío de manos resbalosas y jabonosas bajo el grifo mientras reíamos histéricamente.

Nos detuvimos cuando Esme jadeó por el montón de agua que salpicamos en el suelo y Carlisle nos llamó la atención desde la mesa con un "Está bien, está bien. Dejen de jugar y vengan a sentarse antes de que mi esposa cometa homicidio con uno o todos ustedes".

En la cena, la comida estuvo deliciosa, los chistes de Emmett y Carlisle nos hicieron reír mucho y los chicos contaron su experiencia en el dichoso festival. Fue un momento realmente agradable, a pesar de tener todos los ojos sobre mí cada vez que reía. Supongo que les tomaría un tiempo acostumbrarse.

Al terminar, Rose y yo nos ofrecimos para lavar los platos, pero Esme se negó diciendo que no soportaba vernos tan sucios y nos envió a todos a lavarnos. Subimos las escaleras, y aunque Emmett y Rose estaban un poco reacios a perderme de vista, cada quien se fue a la habitación que le correspondía.

En cuanto la puerta se cerró, dejándonos dentro de la habitación, fui prácticamente tacleada por Edward. Me apretó contra su cuerpo y atrapó mis labios con los suyos besándome profunda y apasionadamente; empuñé su camiseta a los costados, devolviéndole el beso con entusiasmo.

- ¿Me he sentido mal toda la tarde por irme al Lollapalooza sin ti, y cuando vuelvo me recibes con una brillante sonrisa? – preguntó sin alejarse demasiado, sus labios rozaban los míos al hablar - ¿Una sonrisa que no vio la luz del día en un largo tiempo?

- No la ha visto aún. Ya había oscurecido cuando llegaste.

Se echó a reír y me besó otra vez – Creo que estoy gastando estas palabras, pero te amo. Sabía que iba a terminar haciéndolo desde que abrí la puerta de nuestro departamento y caíste en mis brazos con ese delicioso olor a fresas que tenía tu cabello. Creaste una debilidad en mí en el momento en que me miraste con tus hermosos ojos color chocolate, lo hiciste. Y caminé, no, corrí hacia eso con toda la disposición, con los brazos abiertos. Estoy realmente feliz de haberlo hecho.

Había un gran nudo en mi garganta, así que no pude responder a sus palabras. Solo cerré la distancia de nuestros labios y lo besé, esta vez deslizando mis brazos alrededor de su cuello.

Hubo un golpe en la puerta - ¿Chicos? – la voz de Alice era tímida, temiendo estar interrumpiendo algo entre nosotros. De hecho – Mamá quiere que bajemos después de ducharnos para merendar, Papá sacará los álbumes y los videos – hizo una pausa – …No tienen que bajar si no quieren, no voy a insistir.

Escondí mi cara en el cuello de Edward y me reí cuando él suspiró con cansancio – Bien. Gracias, Alice.

Cuando la puerta de enfrente se cerró, tomé a Edward de la mano y tiré de él hacia el baño – Vamos a ducharnos, quiero saber cómo te veías en pañales.

- ¿Vamos a ducharnos? ¿Juntos? – preguntó sorprendido.

Me detuve - ¿Prefieres ducharte solo?

Esta vez fue él quien tiró de mí y me levantó, haciendo que apretara mis piernas alrededor de su cintura - ¿Estás bromeando? ¿Por qué querría estar solo dentro de ese enorme y aterrador baño?


Hola!

He demorado más de lo normal, me disculpo.

Espero que les haya gustado el cap, muchas gracias por sus comentarios. Me desespero cada vez más por dar a conocer el secreto, pero tengo que ser paciente. (Y ustedes también)

Bueno. Bella ha sonreído. ¿Qué les parece?

Les mando un beso y un abrazo, nos leemos en el próximo cap.

Bye!