XXIX

En Konoha, los chicos seguían con misiones, aunque ahora les asignaban las 'más aburridas' según Akidzuki.

-Esto es absurdo… Nos enviaron ahora a arreglar cosas de una granja. Como si fuéramos genin –se quejaba la chica, mientras sostenía una tabla para que Shikaji la colocara en su lugar con clavos y un martillo.

-¿Olvidas que varios de nosotros somos genin? –murmuró el Nara, molesto.

-Ah… Cierto.

-Mejor ni te quejes, Aki-chan –Hikaru dijo, clavando el otro extremo de la tabla. –Es mejor esto a estar arriesgando el pellejo inútilmente.

-Concuerdo con Hikaru-kun –Shifuu dijo, mientras tomaba un pequeño descanso después de cargar pacas de heno.

-Además, yo no estoy para misiones serias aún –Ryoga agregó.

Aunque su mano estaba bastante mejor, aún la notaba débil, e igualmente habría optado por mantenerse al margen de las misiones 'menos aburridas', como Aki y él mismo decían, si hubiera tenido la posibilidad de elegir.

-Exactamente. Y además, hay que seguir el consejo de Sora-sensei… -Hikaru dijo, terminando de clavar la tabla.

-¿Cuál consejo? –Aki preguntó.

-Concentrarnos en averiguar nuestro elemento de chakra –Ryoga respondió.

-Ah, eso… Creo que tu hermano ya sabe el suyo, ¿no? –Inoko dijo, colocándose un mechón de cabello detrás de la oreja.

-Sí, pero Sora-sensei nos dio un buen consejo –Shikaji dijo. –Claro que ya Hikaru descubrió el suyo. Qué envidia.

-No es para tanto. Lo que hay que hacer es sencillamente encontrar el elemento con el cual te sientas más a gusto.

-Bueno, yo ya tengo una pista –añadió Ryoga. –El fuego no es mi elemento, y eso lo tengo muuuy claro. Me quedan cuatro.

-¿Qué te dijo Sora-sensei? –Shifuu preguntó.

-Que si el fuego me da mala espina, es probable que no sea mi elemento. Además, por lo visto mis quemaduras no parecían provocadas por un error.

-E Iwanori cree que el elemento de Ryoga es el agua –Shikaji dijo.

-También lo cree Chôsuke –el aludido apuntó.

-¿Y por qué? El agua es más bien tranquila –Inoko se mofó.

-Eso dices tú –respondió Ryoga tirándole de la trenza. –Pero el agua está en constante movimiento, por lo menos la que está libre.

-Aunque si es el caso, no se puede descartar el viento –Shifuu dijo.

-Ni idea, porque encima mi padre nunca me dijo cuál es su elemento de chakra, y lo más normal sería que haya heredado el de él, ya que el de mi madre es el fuego… Ya estoy hecho un lío.

-No te preocupes… Eso sale con paciencia –Aki dijo. –Aunque a mí ya me pica la curiosidad.

-Pues ya saben, tendremos que investigar.

-Mi elemento es el viento –Inoko dijo, casual.

-¿Cómo lo sabes? –Hikaru preguntó.

-¿Cómo sabes tú el tuyo? –su prima devolvió. –Mi madre me dijo que tendría que saberlo, y entonces lo intenté averiguar. Es todo.

-Bien… Porque en mi caso, soy de agua con un poco de viento. Aunque siempre pensé que lo tuyo era más el fuego, prima.

-Si lo intento, quizá llegue a controlar también el fuego, cuando llegue a jônin –Inoko dijo.

-Te toca antes de llegar a ello. Requerimiento del examen, según Konohamaru-sensei –Shikaji dijo, por amargarle el día a Inoko.

-Pues vale.

-Ya va siendo hora de tomar un descanso –Shifuu dijo. –Además, ya huele a comida…

-Buen punto –Shikaji dijo, antes de que su estómago gruñera, causando las risas de los otros.

-Tengo que ir por más agua –Ryoga dijo, alzando su botella medio vacía.

-Te acompaño –Hikaru dijo. –También tengo sed.

Los dos fueron por agua, mientras los demás esperaban.

-Y… ¿ser chûnin es algo interesante, o más bien aburrido? –Inoko preguntó. –Le pregunté a Ryoga-kun, pero necesito más opiniones.

-Pues, requiere de más responsabilidades –Aki dijo, ya que ella también había liderado ya una misión. –Pero de resto, no me siento muy diferente…

-Y eso si no cuentas con el hecho de que el hermanito de Inoko te persigue más que nunca –Shikaji dijo, burlón.

-Calladito te ves menos feo –la Uzumaki dijo.

-Dejen a mi hermano en paz –Inoko gruñó. –Por cierto que el otro día volvió a casa sangrando porque se había caído y Hiro se desmayó. Creo que su miedo a la sangre va a peor…

-Tu hermano es incomprensible –Shifuu dijo.

-A mí ni me mires, que no tengo la culpa de que él se haya lastimado o algo así –la Uzumaki se defendió.

-¡Yo no dije eso! Sólo me acordé.

En esto volvieron Hikaru y Ryoga con su agua.

-¿De qué hablan?

-De que Hiro cada vez es más impresionable –Inoko dijo, con una mueca.

-Esa hematofobia es peor que la de la Godaime Hokage en su tiempo –Shikaji dijo.

-Si no recuerdo mal, tu madre también le teme a la sangre, ¿no, Hikaru? –Ryoga preguntó.

-También.

-Y a mi padre tampoco le hace mucha gracia –Inoko agregó. –Lo que aún no entiendo es cómo a tu madre se le ocurrió hacerse ninja teniendo hematofobia…

-Pues no tengo idea… Pero eh, a pesar de ello tiene una puntería envidiable.

-Eso sí. Yo quisiera tener esa puntería, pero salí más a la familia de mi madre –la Shiroyama comentó.

-Cierto… La única persona que conozco que le rivaliza en puntería es Kurai-san –Shifuu dijo.

-Ni me la menciones –Shikaji dijo de inmediato.

-¿Qué te pasa, le tienes miedo? –Inoko dijo, por amargarle el día al Nara.

-Pensaba que Tenten-san también tiene muy buena puntería –Ryoga añadió, tratando de evitar una pelea.

-También, pero ella no es activa ya.

-Cierto.

Por otro lado…

-¿Están listos? –preguntó Chôsuke a sus compañeros de equipo.

-¡Lista! –dijo Kaede con energía.

-Andando… Y ese es el espíritu, Kaede-chan –Iwanori dijo.

Iban a ir a otra aldea a cumplir un par de trabajos, ya que Moegi estaba enferma.

-Lástima que la sensei haya caído ante la gripe, pero ni modo –el Akimichi dijo.

-Ya… Pero bueno, ¡la misión nos espera! –Kaede respondió. –Además, seguro Moegi-sensei se pondrá mejor más rápido si no tiene que preocuparse por nosotros.

-Buen punto.

-Además, esta es la primera misión de Chôsuke-kun como líder.

-Ya, que me avergüenzas, Iwanori…

-Tonterías… No tienes que avergonzarte de ser chûnin, faltaría más.

-Bueno, andando. Que esas entregas no se harán solas –y comenzaron el recorrido.

-Está muy callado todo… Ni oigo los pájaros –Iwanori dijo.

-Se habrán quedado afónicos –Kaede bromeó. –O quizá haya gente por aquí que los haya matado por alguna razón. ¿Envío algunos kikai a rastrear, por si acaso?

-Por ahora no –Chôsuke dijo. –Igual no hay muchos árboles por aquí, así que puede ser por eso. Además, ya estamos llegando a la aldea.

-Bien.

Al fin llegaron, y entregaron los encargos que llevaban al hospital, que requería de algunas medicinas.

-Al menos ya cumplimos con esto… -Chôsuke dijo. -¿Nos quedamos para descansar o regresamos de inmediato a Konoha?

-Yo prefiero regresar. Tengo un mal presentimiento –Kaede dijo, incómoda.

-Me parece bien. Vamos entonces –y comenzaron el viaje de regreso de inmediato.

Y vaya si el mal presentimiento de Kaede fue cierto…

Cuando los tres llegaron a Konoha, todo estaba tranquilo. Kaede lanzó un suspiro.

-Bueno… parece que de momento estaba equivocada…

-Si hay algo que he aprendido es que no se puede desestimar la intuición femenina –Iwanori dijo, preocupado.

-¿Crees que está pasando algo malo? –la Aburame preguntó, quitándose las gafas de sol y mordiendo una de las patillas con nerviosismo.

-Creo que algo está por suceder… -y se oyó una conmoción cerca de la puerta principal de la aldea.

-¿Qué ha sido eso? –Kaede preguntó, asustada.

Volvió a ponerse las gafas de sol y corrió hacia la puerta.

Los tres llegaron a ver qué ocurría, y decir que estaban aterrados se quedaba corto.

Un hombre parecido a una rana, una mujer de aspecto siniestro, un hombre demasiado delgado, y otro con una venda en los ojos estaban allí, junto a una figura que no se distinguía bien por la capa que llevaba.

-¿Llegó el carnaval o qué?

-Valientes palabras para una pequeña sabandija –la kunoichi dijo, sin siquiera sonreír.

Kaede retrocedió dos pasos, muy despacio.

-¿Quiénes son ustedes?

-Puedes llamarnos… Los Cuatro Demonios Vivientes –Kamai, el de la guadaña dijo, con su risa de psicópata.