"Todos tienen sufrimiento en su vida, no importa si es mucho o poco; al final es eso, sufrimiento"

Capítulo 29. Infierno.

Luna después de todo el trayecto de eventos que había vivido desde esa noche en que sus padres fueron asesinados, el abandono de Celestia, que conoció a Roy y este le había confesado su amor, el cómo es que cayó en los brazos de Discord y la traición de Roy quien terminó arrebatando la vida de Cox y Candy; todo siempre había sido planeado por Chrysta desde hace tanto tiempo y ella sólo era un peón en su enfermizo juego.

La mujer de ojos verdes, era llevada a una prisión mixta en una isla no muy lejos de Ciudad Crystal; Roy mandaba ahí a las personas que Chrysta deseaba desaparecer del mundo terrenal, así que en dicho lugar creo una prisión en donde solo había oscuridad; a veces con un sádico deseo elegía a uno que otro candidato para pelear a muerte o para extirpar los órganos sanos y luego serían enviados de regreso al infernal recinto. Cada miércoles, les lanzaban sobras de comida que a veces era donado por el basurero municipal y si daba la casualidad que enfermasen, los guardias estaban encargados de matar a aquel, no sin antes torturarle. Como tal, era un infierno al cual debían reportarse cada dos horas, comenzando desde las 5 de la mañana y debían seguir cavando hasta que diesen las 10 de la noche que era el momento en el cual eran llevados a dormir sobre cartones húmedos.

Más Luna era una prisionera especial, a la cual los guardias tenían la estricta regla de luego de la jornada de trabajo, ella era obligada a ir a una celda donde le colocarían un bozal, estaría desnuda con las manos atadas al frente, y sería azotada si esta intentaba dormir siquiera cinco minutos hasta la hora de iniciar un nuevo día; pues Chrysta solo esperaba tener a un cascarón vacío y que perdiera totalmente su cordura.

Tras la primer semana de este cruel tormento; ella sufría y lloraba de dolor, gritaba con cada azote que cortaba su piel de la espalda y al amanecer, presentaba un caminar torpe lo cual le ameritaba que los guardias le dieran una descarga eléctrica hasta que volviera a ponerse de pie; los reos miraban a la chica y no podían intervenir por esta ya que de hacerlo, ellos estarían firmando su sentencia de muerte. La segunda semana ella comenzaba a perder toda fe o esperanza que alguien intercediera por ella, olvidando parte de su humanidad; el dolor se volvía algo normal y el no poder dormir aunque mantenía los ojos abiertos, comenzaba a sentir reposo en su cuerpo cada que le acomodaban para azotarle, pues podría decirse que dormía con los ojos abiertos.

Cuando menos se dio cuenta, ella ya no podía sentir dolor o necesidad; su cuerpo se hallaba totalmente insensible y su mente se permanecía en blanco, ella logró encontrar un trance en el cual se estaba convirtiendo en un objeto y los reos en la prisión fueron testigos de cómo la mujer que había entrado a ese infierno, se vaciaba totalmente de su humanidad, lo que en sus ojos se denotaba que la muerte se había devorado su alma.

Una noche, Luna se encontraba en la celda, despojada de su ropa y en posición para recibir los azotes que ya estaba acostumbrada, sin embargo en ese momento alguien había llamado a los guardias, aparentemente en ese mismo instante recibirían a otro premio especial de la reina Chrysta: lo que provocó que le dejaran cerrada la celda en solitario.

Esa noche no había recibido azotes y fue entregada a su sección para cavar; sabía que si habían ingresado a alguien nuevo a ese infierno, era probable que estuviese en la sección oeste del laberinto, pero no le daba la importancia que debía.

Al caer la noche esperó a ser llevada a su celda especial, pero esta vez los guardias le habían llevado a un lugar distinto; al centro de dicho cuarto se encontraba atado de manos hacia arriba, con el torso desnudo y la cabeza cubierta; era notorio que recientemente le habían golpeado: él es un traidor- decía el guardia a su lado – Nueva orden, asesina al traidor de la reina o muere- el guardia le empujó al cuarto donde esta cayó

-Vamos chicos ¿es todo lo que tienen?- su voz era inconfundible, él aún tenía ese ímpetu al hablar, entonces retiraron la bolsa de su cabeza y él empalideció, pues era como ver a sus demonios y el fantasma de su pasado –Luna- su corazón se partió y su alma agonizaba al ver en lo que habían transformado a aquel ángel

-Salve la reina Chrysta – los guardias estaban ahí reunidos para ver un espectáculo único, Luna entonces se puso de pié aun sin perder ese trance insensible

-Luna, escúchame, Luna, Luna- Discord pronunciaba su nombre, pero ella no parecía inmutarse ni un poco, los guardias le habían lanzado el látigo con el que le habían torturado las noches anteriores

-Salve la reina Chrysta- los guardias decían a una voz, cómo si este fuese un rezo que alentara a Luna a terminar su trabajo

-Luna, por favor no lo hagas- Discord aún suplicaba porque ella no lo hiciera; mas tomó el látigo y se acercaba a él –Luna por favor-

-Salve la reina Chrysta- los guardias no paraban de repetir la misma frase mientras la miraban acercarse a Discord quien al ver que Luna no se detenía, solo bajó la cabeza

-Perdóname- Discord aceptó su destino y comenzó a recordar los mejores momentos de su vida

-¿Por qué?- Luna se había detenido

-Porque merecías algo mejor- él levanto un poco la cabeza y miró a los ojos de la mujer –y te fallé- pronunció finalmente y sonrió; los hombres seguían pronunciando el nombre de la reina, ella levantó la mano con el látigo mientras Discord cerró los ojos y…