Como me lo habéis pedido tantos, he decidido hacer un epílogo, tras el cual, (ya os aviso), no habrá continuaciones, ni segundas partes, (porque nunca fueron buenas). Bueno, allá va..., espero que os guste:
EPILOGO
Un Draco Malfoy de 28 años de edad caminaba con pasos elegantes y ceremoniosos por una sala blanca, inhalando el humo de su cigarrillo con deleite.
-¡Draco!,-le dijo una Pansy de 28 años-. ¿Acaso no sabes que no se puede fumar aquí dentro?
-Oh vamos..., sabes que cuando estoy estresado, nervioso y agitado es lo único que me relaja. ¿Te importaría no ser tan aguafiestas?
-Deberías hacerle caso, ¿sabes?,-dijo Blaisse, que acababa de llegar-. Y no lo digo porque sea la esposa más maravillosa del mundo,-dijo mirándola con cariño-, si no porque es la jefa de esta planta y puede hacer que te hechen a patadas...
-¡Tío Draco!,-dijo un niño realmente parecido a su padre, Blaisse-. Hola...,-dijo lanzándose en sus brazos-. ¿Me haces el avión?,-dijo mirándole con ojitos de cordero degollado-.
-Vamos deja al tío Draco unos momentos...,-le regañó Pansy-. No está para juegos ahora mismo... Aunque debería apagar ese...
-¡Está bien!,-se dió por vencido el rubio, y lo hizo desaparecer con golpe de varita-. ¿Contenta?
-Mucho...,-dijo la ex-slytherin con una sonrisa en sus labios-.
-¡Disculpe!,-se oyó la voz de Harry desde el fondo-. ¿Sabe cómo está la paciente Hermione Granger?
-Aún está en quirófano, señor Potter. Igual que hace cinco minutos, cuando me lo preguntó...,-dijo la recepcionista, irritada-.
-¿Oh es que no piensa salir nunca? Parece que es tan pesado como Malfoy...,-dijo Ron entre risas-.
-Cállate Weasley...
-Oh no...,-dijo Pansy mirando a Blaisse con cara de horror-. Van a volver a empezar.
-¿Y por qué tiene que callarse? Al fin y al cabo, es tú culpa que la pobre Hermione tenga que estar ahora ahí dentro.
-Claro, y eso es lo que más te molesta. Que sea culpa mía, ¿verdad?
-Si..., siempre pensé que sería culpa de otro cretino, no de uno como tú... El más cretino del mundo...
-Sabes lo que te digo, Potter..., ¡que por mi te puedes ir al...!
-!Papi!,-dijo una niña tirando del pantalón de Draco. La niña rondaba los cuatro años, y era exactamente igual a su madre excepto en el pelo, (rubio como el de su padre), y en los ojos, (grises, inconfundible detalle de la familia Black)-.
-Dime cielo...,-dijo el rubio cambiando el tono de voz por completo-.
-Sabes que a mamá no le gusta que discutas con tito Harry...
-¿Prometes no decirle nada, cariño? Si lo prometes te compraré..., un caramelo así de grande...,-le dijo el rubio extendiendo sus brazos cuanto podía-.
-Eso es imposible, papi. No existen caramelos tan grandes...,-le dijo la niña con tono de sabioncilla-.
-Vamos, cariño, no le digas nada a mami. ¿Vale?
-Esto es increíble, Malfoy. No chantajees a tu hija con caramelos..., no es una Slytherin como tú. Ella será una Gryffindor, igual que su madre... y que nosotros..., ¿verdad Bluebell?,-le dijo Harry con tono cariñoso-.
-Se llama Victoria...,-dijo el rubio rechinando los dientes-.
-Sería más correcto decir que se llama Victoria Bluebell Malfoy..., ¿no crees?,-le dijo Pansy con malicia-.
-Pero eso fue por culpa de la neurótica de su madre...
Entonces la niña abrió la boca a modo de expresar su sorpresa, y se la tapó con sus manitas.
-Le diré a mami que has dicho que es una neurótica...
-Oh vamos...,-dijo el rubio entre susurros-. ¿No podía haber salido en algo más a mi?, ¿por qué tiene que ser tan parecida a Hermione?,-se dijo entre susurros-. Era una broma, cielito...,-le dijo con tono cariñoso-. No irás a molestar a mami por una broma, ¿verdad?
-Supongo que no...,-dijo la niña tras varios segundos pensando-. ¿Y cuánto le queda a mami para salir de ahí?,-dijo con preocupación-.
-No te preocupes, cariño,-le dijo Blaisse cogiéndola en brazos-. Casi no queda nada..., ¿quieres un caramelo grandote?
-Sí, por favor...,-dijo la niña con una enorme sonrisa en su carita-.
-Bien..., vamos Boston...,-le dijo Blaisse mirando a su hijo, que corrió tras de él-.
Boston debía tener unos siete años de edad, y quería como a una hermana a Bluebell, (o Victoria como la llamaban Draco y Blaisse). Pero eso no era de extrañar, ya que se conocían desde que la niña había nacido.
Blaisse soltó a Victoria para que fuera detrás de él, pero la niña, de repente, miró hacia un punto concreto y echó a correr con todas sus ganas.
-¡Victoria!,-gritó Blaisse preocupado, y todos sus amigos miraron como la niña corría hacía un hombre-.
El hombre era alto, majestuoso, con el pelo rubio platino largo, ojos grises y mirada de hielo...
-Abuelito...,-gritó la niña llena de felicidad-. Yo sabía que algún día vendrías a verme...,-y sin decir nada más, se lanzó a su pierna izquierda, abrazándola con sus bracitos-.
-Draco. ¿Esta impertinente es tuya?,-dijo el hombre con odio, sin siquiera mostrarle la más mínima atención-. Me dijo tu madre que habías tenido una hija con esa..., mujer,-dijo al ver el gesto de interrogación en la cara de su hijo-. He venido para poder..., acabar con esto de una manera..., honorosa...,-dijo sacando la varita y apuntando hacia su nieta-. Hay ciertas "cosas" que no merecen estar en este mundo,-dijo con odio, y observó a la niña con detenimiento-.
Todos estaban en estado de shock. No podían explicarse aquello..., todos estaban paralizados, y Draco sintió que se moría cuando vio como su padre apuntaba a su hijita del alma con la varita. Estaba dispuesto a sacar la suya, cuando su padre hizo algo increíble. Bajó la varita con detenimiento, y se colocó a la misma altura que la niña, hincando una rodilla en el suelo.
-Tú...,-le dijo tocándole la nariz con delicadeza-. Tú tienes los ojos de Narcisa y de Draco...,-le dijo con un tono de voz indefinido, y la niña rió con diversión, ajena al peligro que podría estar corriendo-. Y su mismo pelo...,-dijo acariciando su cabecita-. Tú eres..., una Malfoy...,-dijo el hombre, bloqueado-. Y al mismo tiempo no lo eres...
-Soy Victoria Bluebell Malfoy, abuelito...,-dijo tendiéndole su manita. Y el hombre la cogió entre las suyas-.
Todos los presentes estaban impactados por la escena que estaban viviendo. ¿Qué diablos estaba pasando allí?
-Y yo sabía que algún día vendrías a vernos...,-dijo la niña lanzándose a sus brazos. Y ante la mirada atenta de todos, Lucius Malfoy le devolvió el abrazo con cariño, y una lágrima salió de sus ojos grises-.
-Abuelito...,-repitió en voz baja-. Soy..., abuelo...,-dijo, en estado de shock-.
-Enhorabuena señor Malfoy,-dijo la voz de una médico que acababa de llegar-. Es un niño precioso, y su salud es inigualable... Le presento a Clementae..., eso me dijo la madre...,-se explicó la mujer al ver la mirada asesina de Draco, y oyó un claro..., neurótica saliendo de la boca del joven padre-.
-Dios santo...,-dijo Lucius, maravillado-, es igual que tú el día que naciste, Draco...
-Se llama Riagus...,-dijo el joven Malfoy, mirando a su nuevo hijo-. Riagus Malfoy Granger...
FIN DEL FIC
Bueno, quería agradecer a mi beta-reader Sandra porque me ha ayudado con los nombres de los hijos de todos..., por eso mismo se llama, el nuevo hijoa Riagus Clementae..., como su fic..., jaja. Muchas gracias guapa, y espero que hayais disfrutado al leer el fic tanto como yo he disfrutado al escribirlo.
