Sí, sé que el anterior fue bastante shockeante... ¿Se dieron cuenta de que Sakura no recuerda el beso, cierto? xD
Ahora, este capítulo es mucho mejor... y les advierto, no precisamente por lo romantico.
No van a poder creer el final. Me esforcé bastante... Espero que les impacte tanto como los anteriores.
Gracias a todos por los reviews, me encantó leer sus opiniones.
Cap 29: Un cosquilleo cálido y líquido.
–El primer combate es de Sasuke Haruno contra Sakura Uchiha. Ambos bajen al espacio de lucha.
Todo el mundo estaba a la expectativa, mirando a Sasuke y esperando que le dijera al presentador que se rendía.
–¿Qué pasa aquí? –preguntó Sakura, acercándose a su grupo. Acababa de salir del baño.
Sus pupilas se hicieron del tamaño de un grano de arena cuando leyó lo que decía la pantalla. Quedó totalmente atónita, y luego miró a Sasuke sin decir nada, intentando entender qué se suponía que iban a hacer.
Él le devolvió la misma mirada y la misma expresión.
¿Acaso era eso correcto? ¿Dos compañeros de equipo luchando entre sí?
–¿Es esto ético? –le preguntó al presentador que estaba abajo.
El ninja lo miró.
–Las elecciones de contrincantes son al azar. Si no bajan en los próximos cinco minutos ambos serán descalificados y se pasará al siguiente combate –respondió con total seriedad.
–No pierdas el tiempo –le dijo Sakura, dirigiéndose a las escaleras sin inseguridad.
–Debes detenerte –intentó ordenar Naruto, mirándola con una expresión fría y decidida.
Ella le devolvió una mirada seca, furiosa.
–Tú no te metas –le respondió con enojo.
Ella siguió caminando, pero Naruto la detuvo nuevamente tomándola de la muñeca.
– Sé lo que pasó en el bosque, y no quiero verte en peligro. Sasuke me dijo que esa cosa no es controlable.
Ella sonrió vagamente, en cierto tono sarcástico.
–Eres el menos indicado para hablar de control. Recuerdo el chakra que salió de tu cuerpo en el bosque –le recriminó, y luego soltó su muñeca de su puño y se fue.
Aquello cerró la boca de Naruto.
Sasuke quedó algo… perplejo al ver que estaba realmente dispuesta a luchar contra él.
¿Acaso él tenía una mísera oportunidad contra ella? ¿Valía la pena el esfuerzo?
No lo sabía, pero luego vio la marca en su nuca mientras le daba la espalda y se dirigía abajo.
¿Sería esta la oportunidad de detenerla? Quizás pelear era lo correcto. Quizás tenía una pequeña, muy pequeña chance de ganarle… y hacer que se aleje de activar nuevamente el sello.
No tenía intenciones de participar en las rondas para chounnin, pero si era por Sakura… estaba dispuesto a arreglárselas para hacer tiempo y lograr todo lo que quería en esos míseros veinte días.
Antes de que se diera cuenta ya estaba frente a ella. Elevó la cabeza y vio a todos mirándolos totalmente emocionados, esperando ver las excelentes cualidades de Sakura y cómo lo vencería.
Lee gritaba con euforia a favor de Sakura, y los demás estaban callados y mirando a la expectativa.
–¿Listos? ¡Comiencen! –gritó el hombre.
Sin embargo, ninguno de los dos movió un musculo.
–Deberías dar el primer golpe –ofreció Sakura.
–¿Acaso me tienes pena? ¿La vengadora asesina puede sentir algo más que odio en su corazón? –le preguntó sarcásticamente, en forma de burla.
Ella se enfureció.
Saltó hacia él sin miedo y activó el sharingan. Sasuke la esquivó, y se quedó a unos quince metros de distancia de ella.
–¿Tomas distancia prudente, no? –se burló la joven.
–¿De verdad quieres hacer esto? –le preguntó Sasuke, esta vez sin sarcasmo ni burla.
Ella hizo una mueca de disgusto en su rostro pero volvió a abalanzarse contra él.
–¡Tengo que ser fuerte! –le gritó mientras le tiraba algunas bolas de fuego.
Logró esquivarlas con mucha suerte.
–No tienes que luchar contra mí, no tienes que probarte nada a ti misma –intentaba convencerla, corriendo lejos de ella.
Era increíblemente fuerte y veloz. Su habilidad… era sorprendente incluso sin el sello.
Sakura volvió a acercarse. Esta vez intentó golpearle en sus puntos débiles, logrando darle algunas veces.
Mientras tocía y volvía a alejarse prudentemente de ella, pensaba qué demonios se suponía que iba a hacer ahora contra ella.
–Puedes detenerlo ahora mismo, no necesitas luchar contra mí, no necesitas más oscuridad en tu vida para ser fuerte… ¡simplemente ríndete!
–¡Nunca! –respondió ella instantáneamente.
Sakura apareció detrás de él rápida y sorpresivamente, dándole un golpe seco en la espalda.
Cuando él estaba volando por los aires, ella realizó un jutsu de fuego y se lo lanzó, dándole en gran parte del torso.
Tambaleándose y un poco turbado intentó levantarse del suelo. Ni siquiera podía mantenerse derecho.
Ella comenzó a correr directo hacia él, confiada, con un brillo asesino en los ojos. Cuando estaba por alcanzarlo, él reaccionó.
"Morirás", escuchó decir a su subconsciente.
Sus instintos se despertaron. Concentró tanto chakra como pudo en su mano derecha, y cuando ella estaba por golpearlo… él la detuvo. Con su puño hundido en su estomago la hizo detenerse.
Escupió sangre y dejó escapar un pequeño grito. Cayó al suelo sin aire, sin voz.
Segundos después se dio cuenta de lo que acababa de hacer, y corrió a ella.
–¿ ¡Sakura! ? –preguntó inquieto, intentando levantarla. Sus ojos estaban cerrados.
Unió sus manos como la vez pasada, intentando curarla. Cuando comenzó a hacerlo, el presentador se acercó a ambos.
–Bien, parece que a este combate lo ha ganado Sasu…
De pronto el presentador no hablaba más.
¿Qué le había pasado? Viró su cabeza, intentando verlo. ¿Por qué se había quedado así de tildado? Sus ojos estaban muy abiertos, como si acabara de ver algo shockeante.
Luego sintió sus propias manos húmedas. Se las miró y se dio cuenta que ya no estaba realizando la técnica de curación… ¿pero de quién era esa sangre?
¿Y dónde estaba Sakura?
Levantó su mirada un poco y la vio sentada frente a él, con los ojos perdidos y… un kunai en la mano. El kunai tenía sangre fresca resbalando de su filo, pero no era de ella.
De repente sintió cosquillas en su estómago y algo cálido y líquido saliendo de él.
La vista se le comenzó a nublar, no podía moverse. Cayó al suelo, cara a Sakura.
Ella se puso de pie. Una especie de chakra salía de ella de manera abundante y desagradable. Podía ver que el kunai seguía en su puño, pero que no planeaba utilizarlo.
Su pie derecho se elevó en dirección a su cabeza… ¿Acaso… planeaba pisarle la cabeza?
La vista era cada vez más borrosa, pero presentía lo que ella deseaba.
Cuando iba a hacerlo… algo la detuvo. O más bien alguien, pero no podía verle el rostro desde el suelo.
–Naruto, llévatelo –aquella voz definitivamente era de Kakashi, aunque su sentido auditivo no se encontraba en su estado más optimo.
Se sentía morir. Sin embargo, sintió que algo lo levantaba y que se iba a algún lugar lejos.
–Estarás bien, lo prometo –le dijo ese "algo".
…Naruto.
Mientras Naruto se lo llevaba, podía ver a Sakura siendo contenida por Kakashi.
Luego la visión se hizo totalmente oscura y ya no podía ver nada.
Cuando volvió a abrir los ojos estaba en un lugar extraño, en una especie de estación de trenes. Había gente de todo tipo esperando paciente al lado de las vías, en hileras.
Mujeres, niños, ancianos… y de todas razas. De todas culturas, con ropa de todo tipo.
Algunos charlaban entre sí impacientes, alegres… y otros tenían la mirada perdida, arrepentida.
Sasuke se sentía confundido, así que comenzó a caminar hacia ambos lados, explorando el lugar. Sin embargo, no encontró nada. Era un lugar enorme, gigante que no tenía entrada ni salida, sólo paredes y columnas… y el tren que aún no había llegado.
Pero entonces su mirada se dirigió a un lugar apartado de la gente, un lugar donde había un hombre, un hombre de espaldas con unas hermosas alas estáticas y pálidas cayendo de su enorme espalda hacia sus pies.
Reconoció su apariencia de inmediato… era Thiago, su antiguo ángel guardián.
Corrió hacia él sin pensarlo, pasando de las hileras de personas que no conocía, y de las vías de un tren que no llegaba.
Tocó su hombro, y Thiago se dio vuelta. Su mirada no era muy alegre, de hecho parecía estar observándolo con desaprobación.
–¿Dónde diablos estoy? –le preguntó Sasuke.
–Estás en el medio de ambos mundos –respondió el ángel sin responder nada en realidad.
–¿A qué demonios te refieres?
–Me refiero… –hizo una pequeña pausa, cerró los ojos y suspiró levemente– a que estás muerto.
