Lo siguiente tiene lugar entre las 5:00 y las 6:00 de la mañana del 5 de septiembre.

Los hechos ocurren en tiempo real.


Sabés guardar un secreto hasta quebrar tu cuerpo.

Por mucho que te gustaría pasar el resto de las horas que te quedan dentro de este edificio a su lado, eventualmente tenés que volver a subir a tu oficina y ocuparte de un par de cosas. Sin embargo, no es mucho el tiempo que pasás ahí; fue más lo que tardaste en subir las escaleras maniobrando con esas estúpidas muletas que los escasos minutos que estuviste actualizando bases de datos y revisando papeles y actualizaciones antes de que el sonido del teléfono te distrajera y, al atender, te encontrás del otro lado de la línea con una de las secretarias de Chappelle avisando que éste acababa de dar la orden de que todos los empleados salvaran su trabajo y se dirigieran a la brevedad a la sala de conferencias donde tendría lugar una reunión de personal.

Suspiraste, intrigado, tomaste tus muletas y bajaste con bastante más agilidad de la que empleaste para subir.

Notaste que la mayoría de los analistas estaban levantándose de sus asientos y tomando el rumbo hacia la sala de conferencias, y entre ellos la divisaste a ella; al verte se detuvo, dejando que los otros siguieran pasando y aguardó hasta que llegaste a su lado, para luego reanudar sus pasos junto con los tuyos y, en silencio, continuar el corto tramo de camino que quedaba.

La mayoría de las sillas estaban ya ocupadas cuando cruzaron la puerta, por lo cual tendrían que agruparse con los que de pie formaban un semicírculo al fondo, rodeando la larga mesa de madera, esa misma a la cual Michelle, Paula, Mason y vos se sentaron menos de veinticuatro horas atrás para tratar de convencer a Jack Bauer de que los ayudara a atrapar a Walt y a sus 'amiguitos'.

Menos de veinticuatro horas pasaron, y Mason y Paula están muertos.

En eso estás pensando cuando la voz de Michelle susurra algo en tu oído y hace que las reflexiones tortuosas se esfumen.

"¿Sabés por qué Chappelle convocó esta reunión?"

"No, simplemente les dijo a todos que salvaran su trabajo y vinieran acá"

Antes de que algo más pueda ser agregado, Ryan hace su entrada. Se queda de pie a escaso medio metro del rellano de la puerta, observándolos a todos y siendo observado con miradas de expectativa y ansiedad.

"La información que están a punto de recibir es confidencial" comienza, y te das cuenta que iniciar cualquier reunión con una frase como esa solamente puede indicar que algo malo sucede "Va a quedar entre nosotros hasta que haya sido hecha pública, lo cual debería ser en las siguientes pocas horas"

Imágenes de David Palmer en conferencia de prensa anunciando que el país le ha declarado la guerra al Medio Oriente cruzan tu cabeza y son, lejos, las peores de todas las opciones que tu mente podría haber conjurado en su intento de deducir qué será aquello que tu jefe está a punto de confiarles.

La realidad es, sin embargo, peor que cualquiera de tus más oscuras suposiciones.

"El gabinete ha invocado la 25ava enmienda y removido a David Palmer de su cargo. Jim Prescott es ahora presidente"

Sin duda alguna, una bofetada, un puñetazo como el que te dio Jack unas horas atrás y que causó que ahora tengas que andar usando esas dos muletas espantosas, un baldazo de agua fría o una quemadura de cigarrillo hubieran sido mejores a escuchar eso.

David Palmer, removido de su cargo.

Jim Prescott, vicepresidente electo de los Estados Unidos de América, ahora ocupando el cargo de presidente.

Si la memoria no te falla, la enmienda número 25 de la Constitución estipula que en caso de que se sospechara el presidente se encontrase en condiciones, sean físicas o mentales, no aptas para continuar desarrollándose en su mandato, el gabinete podría convocar una sesión extraordinaria y votar a favor o en contra de removerlo de su cargo para que sea sucedido por el vicepresidente.

Aparentemente en algún momento de la madrugada esas acciones tuvieron lugar, el gabinete se reunió y tomó la decisión de separar a David Palmer del proceso de toma de decisiones, probablemente escudándose detrás de la conjetura de que los eventos del día lo han obnubilado y reducido sus capacidades.

Entendés por qué: el vicepresidente y los miembros del gabinete deben estar tan cegados como Chappelle, y a sus ojos incapaces de ver más allá de sus narices debe parecerles una locura esperar antes de atacar porque Jack Bauer cree que puede probar que un audio que ya ha sido autentificado es en realidad falso.

Lo entendés porque hasta hace un rato te encontrabas parado sobre la misma cruz. Pero lo que importa acá no es que vos hayas entendido la importancia de explorar esto hasta el fondo en lugar de precipitarse; las que importan acá son las resoluciones del Poder Ejecutivo, y estás seguro de que Prescott no va a tener interés en seguir perdiendo el tiempo esperando a Jack cuando es vital que el ataque sea sorpresa para evitar así darle al enemigo la posibilidad de preparar una defensa que causaría miles de bajas americanas.

"¿Por qué?" sos el primero en hablar, expresando en voz alta una pregunta cuya respuesta ya se formó en tu mente de antemano, pero estás tan sorprendido y esto te ha tomado tan desprevenido que no se te ocurre ninguna otra expresión.

"Eso no es relevante a nuestra tarea" contesta Chapelle secamente.

"Sí lo es, Ryan" lo contradecís, cada vez más crispado.

"¿Cuál es tu problema, Almeida?" tu jefe también está empezando a alterarse.

Mejor dicho, tu actitud está empezando a alterarlo, y eso no es bueno. Pero simplemente no podés quedarte callado y no decir lo que pensás. Si hay algo que se encuentra en los primeros renglones de la larga lista de cosas que admirás de Michelle es la forma en que se mantiene inamovible junto a sus creencias, luchando por lo que considera correcto; de las personas que admirás te gusta aprender, así que esta vez no vas a dejar de defender tus creencias.

"Creo que todos sabemos que el Presidente Palmer fue removido porque no quería continuar con los bombardeos. Eso convierte a lo que Jack Bauer está haciendo en aún más relevante"

No deberías haber dicho eso. No deberías haber mencionado a Bauer. No a Chappelle.

"Bauer gritó 'lobo' dos veces ya y volvió con nada" y luego, no sabés si es un ataque de paranoia del que estás preso o si tus ojos no se equivocaron, Ryan los fulmina a vos y a Michelle con la mirada y lanza una amenaza "Tengo firme orden de Distrito que desautoriza cualquier fuente para ser empleada en él"

No te calma, te enfurece más.

"¿Por qué todo el mundo tiene tantos miedo de mirar a ambos lados de esta cosa?" no esperás que respondan a tu pregunta, por supuesto.

Si yo no hubiera tenido el valor para admitir mis equivocaciones, para mirar a ambos lados...

¿A qué estás refiriéndote?, ¿a esto del audio de Chipre siendo una falsificación tan bien hecha que los técnicos no tienen forma de darse cuenta?, ¿o al tiempo que perdiste escondido tras tus muros temiendo darle a Michelle el espacio que le corresponde en tu vida?

"¿Qué hay si Jack Bauer tiene razón?" continuás "¿Qué hay si ese audio de Chipre fue fabricado y estamos a punto de bombardear tres países inocentes?, ¿vas a decirme que eso no es relevante?"

Chappelle toma aire antes de hablar, probablemente porque está haciendo lo que puede para no perder el control y mantenerse en posición de 'pastorcito bueno' que trata de ayudar a la oveja negra descarriada a regresar al rebaño.

"Tony, dejáme decirte que tu oficina ha hecho un trabajo remarcable hoy" Chappelle nunca felicita a nadie. Qué buen momento para hacerlo, para guardarse a todos en el bolsillo "No hay forma de que la gente del Congreso no vaya a recompensarlos a cada uno de ustedes por el papel que jugaron en evitar al desastre" Sí, claro, porque todo es solucionable con dinero.

"¿Y eso qué tiene que ver?" soltás con bronca, escepticismo y furia acumulados que se disimulan bastante bien a pesar de que por dentro están quemándote.

"Dejáme terminar" guardás silencio a regañadientes, masticando las cosas que te gustaría decirle "El éxito de esta oficina hoy es debido en gran parte al equipo técnico. El mismo equipo que ha llegado a la conclusión de que el audio de Chipre es original" te restriega lentamente "Llega un momento en que tenés que aflojar" agrega en tono de consejo, lo cual no ayuda mucho a aplacar tus niveles de irritabilidad ": no todas las corazonadas funciona" te morís por gritarle que esto no es una corazonada, que si escuchara un poco, si se esforzara un poco, si no fuera tan endemoniadamente cuadrado, si cada centímetro de su cerebro no hubiera sido infectado por la democracia y necesidad de complacer al poder... Pero si te gusta tu trabajo y pretendés venir a la CTU mañana, mejor que te quedes calladito "Bauer está persiguiendo a un fantasma, no puedo expresarlo más simple que eso" un segundo de silencio cargado de tensión sigue, en el cual no hacés más que mirarlo tratando de que no se noten mucho tus ganas de zamarrearlo hasta que entre en razón "Es todo" da por finalizada la reunión y deja la sala de conferencias al tiempo que el resto de los presentes comienzan a descongregarse.

Michelle y vos, sin embargo, se quedan en su sitio.

"¿Qué vamos a hacer?" te pregunta en voz baja, todo en ella desde su mirada hasta la forma en que las palabras se forman y salen de sus labios denotando que al igual que vos es muy conciente de lo graves que se pusieron las cosas.

"No lo sé" admitís "Tengo que hablar con alguien del equipo de Prescott" sí, claro: todos son igual de accesibles que Palmer y todos confiarían en Jack Bauer y pondrían las manos en el fuego por él como Palmer "Si y cuando Jack regrese" seguís, rogando por favor que aparezca pronto "con evidencia vamos a necesitar a alguien que quiera recibírsela"

"Tené cuidado, Tony"

Sentís su mano, tan pequeñita en comparación con las tuyas, cerrarse alrededor de tu brazo, y el calor que irradia su cuerpo llega al tuyo a través de tu camisa negra. No hay nada más lindo que el contacto de tu cuerpo con el suyo, aún cuando no va más allá de un roce leve. Aún cuando acompañado de la cálida sensación que despierta tu piel contra su piel incluso si hay una barrera de tela en el medio viene una mirada de esos dos océanos negros en la que flotan la preocupación y la angustia.

"Si Chappelle descubre que vas a jugar una carta..." agrega luego.

"Lo sé" le impedís seguir hablando "Lo sé" susurrás antes de darte la vuelta para abandonar la sala de conferencias, con un remolino girando veloz en tu cabeza.

Si Chappelle descubriera que están ayudando a Jack Bauer a sus espaldas, menudo problemas tendrías. Sí, en singular, no en plural, porque jamás dejarías que a ella le sucediera algo.

Es cierto que fue Michelle quien comenzó a romper las reglas yendo a Jack cuando vos habías dicho que era indiscutible la veracidad del audio de Chipre y que Syed Alí estaba mintiendo, es cierto que ella fue la primera en ofrecerle su apoyo a espaldas de la CTU, pero tenía razón y ahora que lo ves con cierta perspectiva, hizo lo correcto, lo que vos hubieras hecho de no haber tenido la cabeza metida bajo la arena. Para este punto del camino y en este casillero del juego, estás con el agua al cuello y no queda otra que nadar; pero si llegado el caso la corriente se volviera muy fuerte y las aguas te tragaran, no permitirías que también la arrastren a ella hasta el fondo del océano. Está en tu naturaleza protegerla, no lo podés evitar; harías lo que sea con tal de mantenerla a salvo de cualquier cosa. Si es necesario llegar a extremos más lejanos para ayudar a Jack a conseguirle al presidente Palmer las pruebas que precisa para justificar suspender totalmente los ataques militares, estás dispuesto a hacerlo y sabés que ella lo está también, pero si algo sale mal y División se desquita con ustedes, llegarías a puntos inimaginables con tal de mantenerla a salvo.

Jamás se te ocurrió poder llegar a amar tanto a una mujer que nunca tuviste – aunque sabés que es tuya, que siempre lo fue, como si hubiera nacido para entregar su vida a vos y que vos entregues tu vida a ella -, tanto que llegarías a morir en el intento de resguardarla de cualquier daño.

Sentís sus pasos siguiéndote. No sabés si será el cansancio que hace que se cuelen en tu mente pensamientos que no tienen nada que ver con el desastre en el que están sumergidos, pero se te ocurre comparar a Michelle con un patito, por muy tonto que parezca; siempre viste a los patitos como a animalitos indefensos, de ojos grandes y muy negros (iguales a los de ella), siguiendo los pasos de alguien mayor a quien respetan y admiran.

Sí, esos son los pensamientos que se apoderan de tu mente a las cinco de la mañana después de llevar casi veinticuatro horas en pie, trabajando sin parar, con la máquina de pensar y sentir funcionando fuera de control: comparás a la chica de la que estás perdidamente enamorado con un patito. Definitivamente ya alcanzaste el punto en que dos o más cables se te cruzaron.

Al llegar al pie de la escalera, su voz susurrando apresuradamente te distrae y te devuelve a una realidad un poco más concreta que la abstracción en la que tu mente parece estar empezando a sumirse de a ratos debido al cansancio físico e intelectual que ya comienza a manifestarse.

"Si vamos a seguir ayudando a Jack, tenemos que asegurarnos que Chappelle no se entere, y para evitar que eso pase hay que distraer a Carrie"

Mientras suben los peldaños, en silencio considerás lo que acaba de decirte y te das cuenta que tiene razón. Cuando ambos entran en tu oficina, te das la vuelta para mirarla a los ojos con voz profunda preguntás y seria:

"¿Hay manera de distraerla?" luego agregás "Porque siempre parece tener las narices metidas donde nadie la llama e incluso se las arregla para hacer bien su trabajo"

"No creas. Hace un rato cargó mal el sistema de Rudin, por ejemplo. No es tan eficiente como quisiera, invierte más tiempo en complicarle la vida a los demás"

Michelle tiene razón: Carrie va a estar respirándoles en la nuca, está buscando la excusa perfecta para encontrarles una falla y delatarlos con Chappelle. Ahora que Distrito envió órdenes estrictas de no gastar un solo recurso en ayudar a Jack Bauer y ustedes están entre la espalda y la pared, es como servir sus cabezas a Carrie en una bandeja de plata con un moñito rojo adornándolas.

"¿Qué podemos hacer, entonces?"

"Puedo darle algo de mi carga de trabajo" propone "Eso la mantendría ocupada"

"No creo que acepte hacer algo que te corresponde a vos" reflexionás en voz alta.

"Tony, no tenemos mucho tiempo para pensar en otra cosa" te apura "Hay que correr riesgos"

El problema es que ver a Michelle envuelta en cualquier situación que implique correr riesgos te asusta demasiado, aún cuando sabés que quebrarías hasta tu propio cuerpo con tal de protegerla.

"Está bien, tenés razón" terminás reconociendo a la par que exhalás por millonésima vez en menos de un día. Te rascás el costado izquierdo de la cara con la mano derecha y tus ojos se clavan en el suelo, tu rostro completo sumido en un gesto pensativo.

Se te ocurre una idea que podría llegar a resultar.

"Bien, hagamos esto" resolvés ": vas y le decís que necesitás que se ocupe de unas cosas, algo que la mantenga distraída un buen rato, al menos un par de horas. Seguramente va a poner pretextos" vaticinás "; ahí es donde entro yo y le digo que vaya a hacerlo porque vos vas a estar encargándote de alguna otra cosa"

"Está bien" asiente con la cabeza.

El teléfono suena, interrumpiendo el diálogo.

"Almeida"

Es una de las operadoras de la CTU: Jack Bauer está en línea y quiere hablar con vos.

Dios, por favor, que sean buenas noticias. Por favor, que sean buenas noticias.

"Jack, habla Tony" decís, impaciente y expectante.

Y la respuesta que te llega desde el otro lado de la línea te desilusiona totalmente:

"Tony, voy a tener que volver a llamarte más tarde" te dice con voz automática y apagada, para luego volver a cortar antes de que tengas tiempo de preguntarle qué sucede o expresar tu sorpresa.

"¿Era Jack?" Michelle parece estar tan desconcertada como vos.

"Sí, pero colgó. Dijo que iba a volver a llamarme" mirás intrigado el auricular del teléfono, que aún sostenés en una de tus manos.

"Tony, va a ser mejor que nos apresuremos" te advierte al ver que seguís con la vista fija en el aparato.

"Sí, vamos" coincidís con un asentimiento de cabeza, pero una parte dentro de vos sigue intranquila ante la perspectiva de lo que podría o no podría llegar a pasar en el futuro cercano con todo este asunto.

La ves bajar las escaleras en dirección a su escritorio para buscar la carpeta de archivos que va a encajarlo a Carrie – no hay otro término mejor para expresarlo -. Aguardás de pie en el rellano de la puerta de tu oficina, observando todo, sabiendo que el tiempo es clave en esta pequeña maniobra que van a poner en práctica.

Pasan varios minutos, durante los cuales no hacés más qué preguntarte a dónde va a ir a parar todo esto y qué consecuencias va a dejarte. Qué tanto vas a tener que quebrar el cuerpo para defender lo que crees justo y correcto. Qué tan lejos vas a tener que llegar.

No sabés cuánto tiempo ha pasado cuando ves a Michelle volver desde su estación de trabajo con una carpeta de grosor importante entre las manos. Notás que su rumbo se tuerce hacia donde debe estar Carrie, quien no es visible desde tu posición allí arriba. Comenzás a descender uno a uno los peldaños, maldiciendo por dentro a esas odiosas muletas, y en cuanto las ves a ambas de pie a unos cuantos metros tuyos con aspecto de estar manteniendo una discusión que se halla a punto de alcanzar sus niveles de tolerancia máximos antes de hacer erupción.

El tiempo lo es todo en esta maniobra, y llegás justo antes de que las cosas entre ambas se vayan de las manos.

"¿Qué está pasando acá?" intervenís con aparente intención conciliadora, dando la vuelta por detrás de Carrie y posesionándote entre ambas, llenando el pequeño espacio que queda entre los dos cuerpos tan cargados de furia y tensión que largan chispas.

"Está pidiéndome que me ocupe de una parte de su carga de trabajo" acusa Carrie, y luego agrega con tono de nunca haber roto un plato ": Simplemente quiero saber por qué"

Mirás a Michelle intentando que en tu rostro se dibuje algo así como aspecto de estar echándole la culpa de este entredicho.

"¿Por qué no querés decirle?" inquirís.

"No es nada que le incumba, Tony" te sigue el juego fingiendo quejarse.

Tenés que morderte la lengua y los labios para evitar sonreír ante el hecho de que es terrible mintiendo.

"Decile así podemos seguir trabajando" contestás, señalando a Carrie con un gesto de la cabeza.

"Bien" accede. Respira hondo y comienza a hablar "Distrito me pidió que actuara como enlace para facilitar el cambio de poder. Voy a estar al teléfono las siguientes dos horas"

Observás a Carrie y te das cuenta que está dudando, decidiendo si creerle o no. Todo sucede en una fracción de segundo: ves como sus ojos brillan con una malicia especial, como si estuviera determinada a directamente tomar lo que está diciéndole por incierto, como si estuviera determinada a poner piedras en el camino sea cual sea la realidad.

Dios, te desagrada tanto. Te molesta tanto que tenga esa perversa fijación con querer complicarle la existencia, lastimarla, sacarla de sus casillas, hacer que salte obstáculos, llamálo como quieras. Te molesta que por algún desconocido motivo haya decidido usar a Michelle de conejillo de indias para desplegar su costado maquiavélico.

De ahora en más no tiene que preocuparse por eso, yo voy a estar para protegerla.

"Suena como un asenso" comenta cuando esa fracción de segundo se acaba "Felicitaciones" agrega socarronamente, y luego se va, con la carpeta engrosada llena de papeles, no sin antes echarte a vos una última mirada fulminadora por si acaso no te diste cuenta que le caes mal.

Finalmente solos, de pie ahí, Michelle te pregunta:

"¿Pensás que me creyó?"

Te gustaría decir que sí, pero no vas a mentirle.

"No" es el monosílabo que se escapa de tus labios a la par que sirviéndote de las muletas comenzás a desandar el camino recorrido y emprendés el regreso a tu oficina, sintiendo como el dolor de la pierna sube desde el tobillo hasta la rodilla y un poco más arriba, desgarrándote aún más.

Pero lo ignorás. No podés dejar que eso te desconcentre. Los médicos dijeron que no tenías nada roto, así que en unos días seguramente vas a sentirte mejor. Ahora, aunque te estés muriendo de dolor, es mejor que trates de sacártelo de la cabeza, tomar un analgésico y seguir poniendo cara de 'estoy trabajando, siguiendo órdenes, respetando los deseos de Distrito y División, aferrándome a las palabras de mi jefe y definitivamente no estoy ayudando a Jack Bauer'.

Esos son tus planes.

Pero claro, la vida tiene otros, por eso no pasan ni diez minutos que ya estás de vuelta sumergido en la clandestinidad, un lugar donde no convendría estar ahora, pero del que tampoco tenés intensiones de salir hasta no haber agotado tu último recurso y jugado tu última carta, comodines incluidos.

"Almeida"

"Tony, habla Jack"

De inmediato bajás la voz hasta convertirla en un susurro.

"Jack, ¿qué está pasando?"

"¿El presidente sigue con la orden de mantener el ataque en espera?"

Jack Bauer nunca contesta a las preguntas que le formulan con una respuesta satisfactoria: siempre las pasa por alto y te encaja sus propios interrogantes, dejando de lado los de los demás. Así funciona la cosa, y es mejor que te tragues las ganas de decirle que si está esperando que Michelle y vos arriesguen el cuello por él al menos debería darles la cortesía de mantenerlos al tanto de los hechos.

"No, las cosas se pusieron mucho peores. No es público aún, pero Palmer fue destituido" informás.

Y él, un hombre que en esta vida ha visto de todo, experimentado de todo y escuchado de todo, no puede dar crédito a sus oídos.

"¿Cómo que 'destituido'?"

"El gabinete invocó la 25ava enmienda porque él quería esperar la confirmación del audio de Chipre. Prescott es el presidente ahora"

"Estoy listo para llevarle evidencia que prueba que ese audio fue fabricado, ¿y me estás diciendo que Prescott no va a escucharnos?" te espeta entre dientes, como si aquello fuera tu culpa, como si vos hubieras planeado esa reunión de gabinete y propuesto sacar a Palmer.

"No, estoy diciéndote que no van a esperar" lo corregís "Jack, traeme esa evidencia tan rápido como sea posible y voy a llamar a Prescott" le asegurás.

"Bien. Podés empezar por enviarme un helicóptero a la dirección que me diste. Tengo a Hewitt"

Ahí van una de cal y una arena: tiene a Hewitt, pero si quiere llegar con él a la CTU antes de que sea demasiado tarde para avisar al Poder Ejecutivo y presentarle lo que necesita para justificar suspender el plan de acción militar tiene que ser sí o sí recogido por un helicóptero: el loft de Hewitt queda demasiado lejos como para ir desde allí hasta donde están ustedes en auto, se perderían minutos demasiado necesarios. Y ese helicóptero tiene que ser autorizado por Ryan Chappelle, el mismo que piensa que Bauer está jugando al pastorcito y al lobo, el mismo que tiene órdenes estrictas de 'arriba' de no desperdiciar más recursos 'persiguiendo fantasmas' o 'siguiendo corazonadas que no funcionan'.

"¿Él es definitivamente el que hizo la grabación?" te querés asegurar de que no sea otro punto muerto, otro callejón sin salida, otro paso en falso.

"Sí, absolutamente" responde decidido.

"¿Va a testificar?"

"Estamos trabajando en eso"

Te llama la atención ese 'estamos', pero lo pasás por alto. Si Jack estuviera ahí con alguien más, ya te lo hubiera dicho. Además, fue ahí por su cuenta, sin respaldo de ninguna agencia, ¿qué otra persona podría estar ahí ayudándolo a convencer a Hewitt de testificar?

"Jack, si voy a Chappelle con la petición de un helicóptero para vos, la va a negar sin más" le explicás, aunque ya sabés que la explicación va a entrarle por un oído y a salirle por el otro "Tiene órdenes de Distrito"

"Arreglate como puedas, Tony" eso es justo lo que uno necesita escuchar en estos momentos: arreglate como puedas pensás amargamente "Tenemos bombas en el aire ahora mismo. Hewitt es nuestra única posibilidad de detener esta cosa. Por favor" ruega.

"Bien, voy a hacer lo que pueda" no querés prometer nada, en realidad, porque todavía ni vos mismo estás seguro de qué vas a animarte a hacer. Son muchas las cartas que hay parar tirar arriba de la mesa, pero no todas traen consigo las mismas consecuencias una vez jugadas.

"Gracias, Tony"

Con un suspiro decidís primeramente agotar todas las vías 'legales' de las que disponés, que no son muchas. En realidad, es una sola: exponer la situación ante Chappelle y rogar que les deje enviar ese helicóptero.

Antes de ir a verlo decidís llamar a Michelle para ponerla al tanto de lo que Jack te dijo al teléfono; después de todo, están juntos en esto, y van a estar juntos hasta el final. Teniendo en cuenta que fue ella la que estuvo en lo correcto desde el principio y a diferencia tuya no cerró los ojos a la verdad y apoyó a Jack, corresponde aún más que se entere primero de la petición que vas a ir a hacerle a Chappelle antes de que vayas de dedos cruzados y tripas corazón a pedirle a tu jefe algo que estás seguro va a negarte.

"Dessler"

"Soy yo. Necesito que subas un momento" hablás tratando de mantener el tono tan profesional como sea posible, ya que tenés la sospecha de que puede ser estén monitoreando las conversaciones telefónicas. Es mejor que las cosas importantes sean dichas cara a cara y en privado, sin posibilidades de que alguien esté escuchando y pueda registrarlo y usarlo como evidencia en el futuro para causarles algún mal (es decir, en palabras más sencillas: protegerse de Carrie).

Además, siempre te hace bien verla, tenerla cerca, sentir como se acarician el uno al otro simplemente con la mirada, sin tocarse, sin contacto. Crees que, en parte, si llegaste hasta acá hoy después de lo que tuviste que soportar es porque te escudaste muchísimo en todas las cosas lindas que ella despierta en vos.

Salís de tu oficina y te quedás de pie en el pasillo, esperándola.

"¿Alguna novedad?" es lo primero que susurra en cuanto termina de subir los peldaños y llega a tu lado.

"Acabo de hablar con Jack. Tiene a Hewitt y es él quien hizo esa grabación, hay formas fehacientes de probarlo. El problema es que están en North Hollywood, demasiado lejos para venir hasta acá en auto. Necesitamos enviar un helicóptero si queremos llegar antes de que sea demasiado tarde" hablás con voz clara, suave, despacio, rascándote la mejilla izquierda con la mano derecha como ya es costumbre tuya.

"Ya oíste lo que Chappelle dijo" Michelle está refiriéndose a eso de no gastar más recursos en Bauer "No va a dejarnos usar un helicóptero si sabe que es para Jack"

Como si no lo supieras.

"Sí, pero Jack tiene a Hewitt y Hewitt definitivamente hizo esa grabación. Chappelle no puede ignorar eso" estás tratando de convencerte de que tu plan A va a funcionar, porque la verdad es que todavía no tenés un plan B definido, y de tener que pensar uno a las apuradas estás seguro que no sería nada que no desembocara en posibles problemas.

Si estuvieras vos solo con el agua hasta el cuello, te arriesgarías a nadar contra la corriente, sin importar qué te suceda, siempre priorizando las vidas de los soldados y ciudadanos que están en juego, siempre priorizando el cumplimiento de tu deber como agente por sobre todas las cosas. Pero no estás solo, ella está metida en esto también, y el amor te vuelve un poco egoísta, por lo cual lo principal para vos ahora es protegerla a ella a como dé lugar, y lo demás – incluido tu propio sino -, eso queda relegado a un segundo lugar. Es tan frágil que tu vida dependa de otra persona, pero a eso llegaste: tu vida depende de ella, y si a ella le pasara algo dañino, por más mínimo que esto fuese, morirías de angustia y culpa por no haber podido cuidarla.

"Él puede hacer lo que se le antoje" te dice Michelle, desde un punto de vista cargado de mucho más realismo que el tuyo, en el que desesperado estás deseando que tu jefe dé el visto bueno para enviar ese helicóptero y poder quedarte tranquilo.

Lo ves al fondo del pasillo, con unos papeles en la mano, como siempre, ocupándose de dar órdenes y corregir cosas, para que todo lo que está impreso en tinta quede prolijo y perfecto, como si eso le asegurara que su trabajo va a estar un cien por ciento bien hecho.

"¿Qué?" es lo que suelta con sequedad en cuanto te ve acercarse a él.

"Jack Bauer acaba de contactarnos" comunicás.

"¿Sí?, ¿dónde está?" el tono burlón indica que obviamente le interesa poco y nada.

"North Hollywood"

"¿Qué está haciendo ahí?"

"Tiene al tipo que fabricó el audio de Chipre. Quiere traerlo acá"

"Bien, que lo haga" accede.

"Ryan, está demasiado lejos, necesitamos enviar un helicóptero"

Ya está, ya lo dijiste.

"Ya pasamos por esto, Tony" Chappelle te mira como si fueras una criatura de cinco años a la que están tratando de hacerle entender que Papá Noel no existe "Ya terminamos con Bauer. Está persiguiendo un rastro que conduce a ningún lado. Estamos ocupándonos de otras cosas"

Ya no aguantás más. Ya está convirtiéndose en demasiado esto.

"Ryan, ¿qué puede ser más importante que evitar que Estados Unidos inicie ataque militares basados en información falsa?" hablás rápido, perdiendo pronto el control hasta de tu propio cuerpo, porque sentís que el dolor de la pierna aumenta de golpe ferozmente y te tiemblan por dentro conexiones nerviosas que hacen que se te aceleren los latidos y se te agite la respiración.

Sabías – aunque te esforzaste por tratar de creer lo contrario – que las cosas iban a ponerse complicadas con Ryan, pero lo que viene a continuación no te lo imaginaste jamás.

Se te acerca despacio hasta quedar cara a cara, a penas unos diez centímetros entre los dos, y desde su baja estatura te mira con un brillo especial de los ojos antes de decir con una sonrisa que le curva la boca formando una mueca bastante desagradable:

"El tema es, Tony, que vas a ser reasignado"

Reasignado.

Reasignado.

Van a sacarte de CTU Los Angeles. Eso significa 'haber sido reasignado'.

Ya no vas a llegar todas las mañanas y ver su sonrisa dándote los buenos días.

Ya no vas a pasar los ratos libres tomando café y hablando de música y deportes y perdiéndote en el sonido de su voz cuando tararea sin darse cuenta.

Ya no vas a distraerte pensando en lo hermosa que es.

Ya no vas a robarle miradas cómplices.

Ya no vas a estar cerca de ella e intoxicarte respirando su perfume.

Ya no vas a trabajar más en la Unidad Antiterrorista de la Ciudad de Los Angeles, porque Ryan Chappelle acaba de reasignarte, obviamente porque piensa que es el castigo indicado para tu insubordinación.

Obviamente porque Carrie Turner debe haberle ido con el cuento de que Michelle y vos siguen ayudando a Jack Bauer.

"¿Reasignarme?" la palabra se te sale de la boca en un susurro ahogado "¿Adónde?" preguntás, sin querer dar crédito a tus oídos, porque lo que acaba de comunicarte te martilló la cabeza de tal manera que el aturdimiento aún no persiste y no podés conectar bien tus pensamientos e ideas.

"Voy a avisarte en un par de días" te dice, evidentemente disfrutando lo miserable que está haciendo que te sientas en este preciso instante "Por el momento podés irte a tu casa"

"Ryan, no podés reasignarme ahora" protestás, aunque es una causa perdida, es malgastar el tiempo. No va a cambiar de opinión.

Cuando a ese tipo algo se le mete en la cabeza, nada lo hace cambiar de opinión.

"Esta grabación es real" repite muy despacio por vez número un millón "Estamos entrando en guerra. Necesitamos prepararnos para la respuesta doméstica" están entrando en guerra porque son lo suficientemente necios como para no entender que a veces la primera campanada no siempre es la correcta "Hiciste de vos mismo una carga que no puedo soportar" claro, te saca del medio para poder seguir haciendo su trabajo sin inconvenientes "Tenés quince minutos para limpiar tu escritorio e irte"

Quince minutos para limpiar tu escritorio e irte, quince minutos para dejar la CTU.

¿A dónde van a mandarte? Conocés a Ryan y sabés que no sería capaz de transferirte de estado; probablemente a otra agencia en alguna otra ciudad de California.

¿O no?

No te importa el lugar, en realidad. No te importa el trabajo; te irías a trabajar a una hamburguesería si hiciera falta. Lo único en este mundo que te importa es Michelle, y a donde sea que te vayas querés llevarla. Ojalá lo que te dice tu corazón sea cierto, ojalá no esté equivocándose, ojalá cuando le pidas que deje todo y se vaya con vos te diga que sí. O quizá vos dejes todo y te quedes con ella, y te vayas a trabajar a esa hamburguesería.

Pero una cosa acá es segura: son las cinco de la mañana con treinta y un minutos y Ryan Chappelle acaba de decirte que tenés que vaciar tu escritorio (que no ha sido tuyo por más de unas seis o siete horas) e irte a casa; eso vas a hacer, porque no te queda opción. No sabés qué rumbo tomará tu vida de ahora en más, pero hay algo que lo tenés claro como el agua, y es que a Michelle Dessler no vas a renunciar.

Puede que no vayan a trabajar más juntos, puede que no vayan a vivir más en la misma ciudad, pero a ella y al futuro hermoso que pensaste para los dos no vas a renunciar.

Antes te matarías.

Antes te morirías.

Antes te quebrarías cada hueso del cuerpo.

Pero a la felicidad que querés darle y a la felicidad que sabés ella te va a dar, no vas a renunciar.

No vas a dejar que esto arruine tus planes para el día de mañana y para todos los mañanas que pensás amanecer en sus brazos.

De alguna manera van a solucionarse las cosas, algo se te va a ocurrir, pero no vas a permitir que nada ni nadie jamás te separen de ella.

En otras circunstancias – quizá ayer a esta misma hora – te habrías horrorizado ante la perspectiva de estar tan completa y locamente entregado a otro ser humano, tan decidido a sacrificar todo con tal de tener a esa persona con vos.

Pero hoy, después de todo lo vivido, después de haber visto como los seres humanos son tan frágiles y tan fáciles de romper, después de ver con qué facilidad se quiebran los hombres de carne y hueso, no vas a perder tiempo analizando sentimientos, soñando mil veces las mismas cosas, contemplándolas sabiamente.

Es lo que es: la amas, naciste para ser suyo, naciste para cuidarla, protegerla, para que sea la princesa del cuento de hadas que en el fondo siempre esperaste protagonizar, incluso si tenés motivos de sobra para saber que el mundo se ha ido convirtiendo en un agujero negro que todo lo absorbe y que todo destroza.

Es lo que es: ya bastante tiempo perdiste poniendo vos mismo trabas que de nada sirvieron. No vas a permitir que nada más se interponga entre ustedes dos, mucho menos una estúpida orden de Ryan Chappelle para que te reasignen.

Cuando entrás a tu oficina – a la cual llegaste sin darte cuenta que tus pies estaban moviéndose ayudados por las muletas porque estabas demasiado absorto en tus pensamientos, en tu enojo, en tus resoluciones -, observás el piso principal de la CTU a través de las paredes de vidrio por la que quizá sea la última vez. La ves a ella, a la razón de tu existir, a lo más hermoso que Dios podría haberte regalado, y las ganas que te invaden de abrazarla son tan grandes que te destrozan.

El país va a entrar en guerra. Acabas de perder una parte importante de tu vida: tu trabajo. Podrían haberse hecho muchas cosas para evitar las tragedias que están por venir, pero ya no queda tiempo. Compañeros que hace veinticuatro horas estaban vivos, probablemente escuchando sus despertadores sonar, besando a sus parejas para darles los buenos días, alimentando a sus mascotas, preparando los almuerzos de sus hijos, alistándose para ir al trabajo, ahora están muertos. Estás física y emocionalmente hecho trizas. Ya es demasiado, demasiado. Lo único que querés es abrazarla, respirar su perfume, dejar que tus dedos jueguen con sus bucles, contarle al oído lo lindo que va a ser dedicar el resto de tus días a adorarla.

Tomás el auricular del teléfono y marcás su interno.

"Dessler"

"Necesito verte un ratito" repetís las mismas palabras que empleaste cuando le pediste que subiera a tu oficina y estabas esperándola con ese café que compartieron, pero esta vez el tono denota que estás llegando al fin con los brazos cansados.

"¿Pasó algo?" pregunta, dándose cuenta que tu tono indica 'problemas'.

"Por favor" insistís, sin querer dar detalles al teléfono.

Ves como su cuerpo gira hasta que queda en el ángulo correcto para poder mirarte desde abajo, teléfono en mano, y sus ojos se conectan con los tuyos a distancia.

"Ya subo"

Chappelle te dio quince minutos para juntar tus cosas e irte, así que mejor empieces a acomodar las pocas pertenencias que tenés ahí arriba en esa oficina.

Ni siquiera empezaste cuando ella cruza la puerta con aspecto preocupado.

"Tony, ¿qué sucede?" inquiere en un susurro.

De pie detrás de tu escritorio, te tomás dos segundos para permanecer en silencio y mirarla, sólo mirarla. Y lo que ves es hermoso: estás viendo tu futuro. Pase lo que pase, tenés la seguridad de que en este mismo instante estás contemplando tu futuro.

"Chappelle no va a enviar ese helicóptero a Jack" comenzás "Y también acaba de decirme que me reasignó"

El aire es invadido por una quietud tensa durante la cual no hacen más que permanecer estáticos. Ella mirándote, vos mirándola a ella, sin decir nada, sin que se les mueva ni un solo músculo. La sorpresa y otro sentimiento que casi podrías asegurar es angustia pura se forman en su rostro, y cuando habla apenas puede formar las palabras:

"¿Simplemente te reasignó?, ¿no te dio ninguna explicación?"

No se necesita mucha explicación, en realidad.

"Chappelle no me quiere en este trabajo. Tiene a su propia gente y yo no soy uno de ellos"

¿Cómo fue que te dijo? Ah, sí: que te convertiste en una carga que no puede permitirse llevar en estos momentos.

Michelle se queda ahí, de piedra, aturdida y compungida, viendo como empezás a vaciar el contenido de algunos cajones dentro de un portafolio negro pequeño. La mayoría de las cosas ahí son... eran de George; vas a llevárselas a su hijo y que él decida cómo quiere disponer de ellas.

Suena el teléfono, pero lo ignorás; después de todo, dentro de menos de un cuarto de hora vas a estar yéndote de ese edificio probablemente para ya no regresar. Sin embargo, Michelle se inclina un poco hacia delante para observar el identificador de llamadas, y señala un detalle que te alegrás no haya pasado por alto.

"Tony, están llamando de un teléfono satelital" te dice.

Un teléfono satelital. Los únicos que utilizan ese tipo de tecnología para comunicarse con las agencias son los de la Casa Blanca y sus oficinas.

Podría ser Prescott. Podría ser alguien de su equipo. Podría ser Mike Novick.

Tomás el auricular:

"Almeida"

Tenías razón: estaban llamado de una de las oficinas dependientes de la Casa Blanca. Pero el interlocutor que te encontrás saludándote del otro lado no estaba ni por remoto asomo en la lista de tus suposiciones. De hecho, que te esté llamando te toma por absoluta sorpresa y hace que por un instante olvides la bronca que te causa la injusticia que Chappelle está cometiendo contra vos por no querer abrir la mente y escuchar otra versión de la realidad.

"Señor Almeida, habla David Palmer"

"Señor Presidente" no te importa que el gabinete se haya escudado detrás de la 25ava enmienda para sacarlo del proceso de toma de decisiones; para vos él sigue siendo el representante de tu país ", ¿qué puedo hacer por usted, señor?"

"Necesito hablar con Jack Bauer" su tono de voz, siempre profundo y grueso pero suave y de los que inspira confianza enseguida, te dice que este llamado que está efectuando a la CTU probablemente escape al conocimiento de Prescott, y que al igual que ustedes está moviéndose por su cuenta, desobedeciendo órdenes "¿Sabe cómo puedo contactarlo?"

"¿Puede esperar, señor?" inquirís, tratando de saber de cuánto tiempo dispone hasta que puedas conectar la llamada al celular de Jack.

"Por un momento"

Marcás rápidamente unos cuantos botones. Escuchás el tono de la línea antes de que Jack conteste.

"¿Sí?"

"Jack, habla Tony. Tengo al Presidente Palmer en línea para vos"

"Bien, agregálo a la conversación" te pide, y luego te lanza una pregunta a la que no va a quedarte más opción que contestar con una evasiva "Tony, ¿cómo vas con eso del helicóptero?"

"Estoy trabajando en eso"

"Trabaja más rápido" te apremia.

Sí, claro, porque es fácil, Jack.

Decidís dar por terminado el argumento incluso antes de que empiece; además, Palmer no dispone de mucho tiempo.

"Te paso con el presidente" marcás otro botón para incorporar a Palmer "Señor Presidente, tengo a Jack en línea para usted" anunciás "Jack, adelante"

Auricular en mano, los ojos divagando por la oficina y de tanto en tanto posándose en Michelle, quien sigue ahí de pie escuchando los retazos de conversación y aguardando a que cortes para que le expliques que está pasando, te concentrás en la charla que tiene lugar entre Jack y Palmer.

"¿Sí, señor Presidente?"

"Jack, no sé si te enteraste, pero fui destituido"

"Si, lo sé. Lo siento"

"¿Cómo vas con tu investigación sobre el audio de Chipre?"

"Señor Presidente, puedo decirle con certeza que el audio ha sido fabricado. Tengo en custodia al hombre que lo hizo. Lo voy a llevar pronto, lo voy a entregar a la Casa Blanca y al Departamento de Defensa para que pueda testificar. Mientras tanto, la CTU está tratando de procesar todo lo que puedan sobre él" pequeña pausa, y luego el tono de Bauer se vuelve un poco más sombrío "Hay algo más, señor Presidente"

No, ¿algo más? ¿Ahora qué? exclama una voz en tu cabeza.

"¿Qué?" pregunta Palmer.

"Su ex esposa, señor, Sherry. Está acá conmigo"

Cuando Jack dijo ese "estamos" y a vos por un breve segundo se te cruzó por la cabeza la posibilidad de que se hallara en compañía de otra persona que no fuera Alex Hewitt, no estabas tan equivocado. El interrogante ahora es qué demonios tiene que ver Sherry Palmer en todo esto.

"¿Cómo sucedió eso?" se altera Palmer, pero Jack no responde "¿Jack?"

"Sí, señor" contesta sin inmutarse.

"No podés hablar" es la interpretación del presidente.

"No, señor"

"No confíes en ella, Jack, ¿me entendés?" insiste con apremio.

"Sí, señor presidente"

"Quiero hablar con ella" exige.

El teléfono cambia de manos, y lo siguiente que escuchás es la voz profunda y de fuerte acento sureño de una mujer.

"¿David?"

"¿Qué estás tratando de hacer, Sherry?" Palmer va directo al núcleo del asunto, con una actitud que denota que no está para juegos.

"Estoy tratando de ayudarte"

"¿Cómo podés ayudarme? Si quisieras ayudarme, no deberías haber mentido" le espeta.

No, Dios, lo que faltaba: una pelea marital.

"Ese es el problema, David: no siempre se trata de la verdad"

"¿Y qué se supone que eso significa?"

"La verdad es que el audio de Chipre fue fabricado" a medida que habla, las palabras van amontonándose cada vez más, ganando velocidad "La verdad es que vos tenés razón y ellos están equivocados" dice, haciendo referencia a Prescott, al gabinete y a todos aquellos que llamaron a esa sesión extraordinaria para sacarlo del poder "La verdad es que estás tratando de evitar una guerra innecesaria, y Jack Bauer y yo somos los únicos que pueden ayudarte"

¿Cómo demonios podrá Sherry Palmer ayudar en todo esto?, ¿de qué manera encaja en la ecuación? De todas las piezas faltantes en el rompecabezas, ¿cuál de todas es ella?

"Salite de su camino, Sherry" le advierte su ex esposo.

"Está bien, está bien, David" lo tranquiliza, pero tenés el presentimiento de que en realidad está diciéndole que sí como a los locos.

"Quiero hablar con Jack" ordena Palmer.

Y el teléfono cambia de manos otra vez.

"Sí, Señor Presidente"

"Jack, necesito que ese hombre salga a la luz ya"

"Lo entiendo, señor"

"Muy bien, gracias" se despide Palmer, y luego cuelga.

"Tony, ¿seguís en la línea?" te pregunta Jack.

"Acá estoy"

"Necesitamos ese helicóptero ahora" insiste una vez más.

"Te entiendo. Lo vas a tener" prometés.

Y al depositar el auricular de vuelta en su sitio, ya tenés en claro que agotadas las vías 'sencillas' – por denominarlas de alguna forma – es hora de ir a los extremos.

Tu plan es peligroso – muy -, pero te daría el tiempo justo para mandar ese helicóptero a Jack y que éste trajera a Hewitt a la CTU junto con las pruebas de que fue el creador del audio de Chipre, dejándoles un margen muy corto para comunicarse con Prescott para exponerlas ante él y lograr que suspenda los ataques militares antes de que lleguen al objetivo.

Tu plan es peligroso – muy -, y podría causarte más problemas que ser reasignado o perder tu trabajo y terminar sirviendo gaseosas en una hamburguesería. Podrías terminar preso si algo sale mal.

Tu plan es peligroso – muy -, y necesitás que ella te ayude, porque de otro modo no podrías hacerlo funcionar. Y porque sabés que si decidieras arrojarte al río revuelto solo y le dijeras que se quedara en la orilla, no te haría caso y se tiraría con vos de todos modos.

Respirás hondo, tratando de acomodar tus ideas, tratando de pensar, tratando de pesar las cosas en la balanza.

No, no hay otra opción que no sea hacer lo que tenés en mente.

"Voy a necesitar tu ayuda" decís.

Tus ojos se desvían de su rostro y se fijan en Ryan Chappelle, a quien podés ver a través de los ventanales de vidrio en el piso de abajo, hablando con otro par de agentes. Los de ella siguen a los tuyos y, como si leyera tu mente, cuando al mismo tiempo sus vistas vuelvan a posarse la una en la otra te dice:

"Hay que dejarlo fuera de juego"

"Lo sé" asentís con la cabeza.

Y procedés a contarle brevemente la inmensa locura que se te ocurrió.

Porque agotadas ya las otras cartas, llegó la hora de usar el comodín.

El problema es que los comodines que tenés son negros.

El instinto que te lleva a protegerla te domina con una fuerza superior a cualquier otra cosa, por eso cuando terminás de hablar le aclarás:

"Michelle, no te sientas obligada a meterte en esto conmigo. Podría resultar mal y..."

"Quiero ayudar" insiste "Estoy dispuesta a llegar a donde sea. Tony, se trata de una guerra, no es un juego. Cualquier precio a pagar es pequeño a comparación con lo que podría pasar si no logramos que Hewitt llegue acá a tiempo"

Está convencida, tanto que ni vale la pena seguir tratando de disuadirla.

Solamente te queda prometerle que vas a cuidarla, a defenderla, a resguardarla de cualquier consecuencia, incluso si eso significa perjudicarte a vos mismo.

"Si nos atrapan" te adelantás ", no voy a permitir que te hagan nada, yo voy a cuidarte"

"Tony..." empieza, pero no la dejás terminar.

"Vamos a decir que la idea fue mía solamente, que vos no sabías nada. No voy a permitir que te pase nada"

Nunca voy a permitir que te pase nada.

"No" responde con firmeza "En lugar de pensar en que pasaría si nos atrapan, creo que deberías poner manos a la obra"

La convicción en sus palabras, en su voz, en su mirada, todo hace que la admires aún más si eso es posible, que te sientas orgulloso de ella y que el deseo de cuidarla se encienda con más fiereza dentro tuyo.

De todos modos, por mucho que no quiera escuchar ahora tus promesas de hacerte cargo de todo si y cuando el volcán entre en erupción, sabés bien que no vas a dejar que ella tome responsabilidad en esto. Vas a negar su participación, a decir que estaba actuando bajo tus órdenes implícitas. Vas a guardar el secreto, incluso si eso implica que el castigo caiga con toda su furia sobre vos.

"Voy a conseguir eso" le decís, sintiéndote un poco paranoico ante la perspectiva de la zancada que están por dar "Vos volvé a tu escritorio y espera a que te llame, ¿sí?"

"Está bien"

Te gustaría besarla apasionadamente antes que se vaya, pero no podés demorar más las cosas: debés ir a prepararte para terminar de cruzar la delgada frontera entre lo legal y lo ilegal.

Esperás dos minutos antes de cerrar todos los cajones de tu escritorio y dirigirte escaleras abajo, olvidándote totalmente de las muletas y decidiendo entenderte con el dolor directamente, sin intermediaros que compliquen las cosas; lo que menos necesitás es que se acentúe la molestia que ya comenzás a sentir en los hombros debido al esfuerzo que hacés cuando tratas de moverte con los sostenes.

Llegás rengueando al ala médica de la CTU, y antes que se den cuenta estás yéndote hacia la sala en la que le dijiste a Michelle que llevarían a cabo el plan, cargando con vos una jeringa, una aguja, dos pequeños frascos y una gasa. Corriste con la suerte de no haber sido visto, ni siquiera te cruzaste con nadie.

Cuando finalmente estás a salvo dentro de la sala dos, tomás tu teléfono móvil y la llamás mientras con la mano que queda libre empezás a preparar lo que necesitás para lo que vas a hacer en breve.

"Dessler"

Su tono de voz tranquilo y quedo deja entrever que está nerviosa.

"¿Lista?" preguntás.

"Sí" responde, y la seguridad que tanto admirás vuelve a hacerse presente.

"Bien, vamos"

Sentís la adrenalina corriéndote por el cuerpo, hinchando cada músculo hasta que duele terriblemente, acelerando los latidos de tu corazón hasta volver la taquicardia insoportable, haciendo que tu cabeza dé vueltas y vueltas y por un instante dudás de si hiciste lo correcto exponiéndola a esto, por mucho que ella esté dispuesta a ir a cualquier extremo y conseguir el fin bajo cualquier medio.

No te preocupes. No va a pasarle nada. Vas a protegerle, aún si tenés que quebrar tu propio cuerpo.

Te quedás en línea para escuchar la conversación que va a tener lugar ahora, para saber exactamente cuándo él va a dirigirse hacia donde estás vos y poder prepararte para el ataque sorpresivo.

El tiempo lo es todo, no hay margen de error.

"¿Sí?" la voz de Chappelle te llega a los oídos, y sentís un nudo de culpa y ansiedad formándose en tu garganta.

No me queda otra opción, Ryan. No me dejaste otra opción.

"Señor, Rudin lo necesita. Está en la sala dos" Michelle miente, sirviéndose de la excusa acordada cuando expusiste ante ella ese plan B escrito a las apuradas por la desesperación y gravedad de la situación.

"Decile que me llame"

"Los comunicadores no funcionan en esa sala" inventa rápidamente.

"Está bien, ahora voy"

Es hora de alistarse.

Dejás la jeringa y el pequeño frasco de vidrio a un costado y te agazapás en una esquina, quedándote detrás de la puerta, con la gasa y la botella de éter en la mano. La destapás con rapidez y embembés la gasa en el líquido transparente, tratando de no respirar para que el olor no te afecte.

La puerta se abre de golpe: es Michelle.

"Viene para acá" te avisa, agitada por haber corrido hasta allí para llegar antes que Chappelle.

"Bien, no te preocupes" decís en voz alta sin saber por qué.

Quizá para tranquilizarte a vos mismo.

O tal vez para tranquilizarla a ella.

O en una de esas pensás que los dos necesitan tranquilizarse.

O crees que diciéndolo en voz alta las cosas van a tomar una forma más real y vas a sentirte dentro del cuadro en lugar de considerarte un títere que está siendo movido por hilos invisibles y no un ser humano actuando bajo su propia voluntad, haciendo algo ilegal.

La puerta se abre segundos más tarde, y Chappelle entra en la habitación. Vos estás escondido, esperando para abalanzarte sobre él. El dolor de la pierna es más punzante y más fuerte que nunca, pero seguís ignorándolo.

Lo primero que ve al ingresar en la habitación es a Michelle, parada en el centro del cuarto vacío, con gesto sombrío en su cara de muñeca de porcelana.

"¿Dónde está Rudin?" pregunta, desorientado, confundido.

Tenés que actuar.

Ya.

Lo tomás totalmente desprevenido por la espalda; el hecho de que seas bastante más alto y estés en mejor forma que él te juega a favor para sujetarlo sin que se mueva y aplastar la gasa embebida en éter contra su nariz. El efecto no se hace esperar, y enseguida sentís el peso muerto de tu jefe desplomándose en tus brazos, que siguen agarrándolo firmemente. Lo recostás en el piso de la sala.

Recién es en este momento que volvés a ser conciente de tu propio cuerpo y te percatás de lo mucho que te duelen los músculos y lo agitada que está tu respiración; recién ahora te percatás de Michelle, que sigue ahí, de pie, sin haberse movido ni medio centímetro, contemplando la escena como si todavía no entendiera que ella está ahí y eso está pasando.

"Yo me encargo" la apremiás con voz ahogada, haciendo que salga del trance en el que parece haber entrado "Andá a enviar ese helicóptero para que busquen a Jack"

Reacciona, asiente vigorosamente con la cabeza porque al parecer se encuentra incapaz de hablar, y se precipita a salir por la puerta que ha quedado entreabierta luego de que Chappelle ingresara por ella, cerrándola detrás de sí.

Son las cinco de la mañana con cuarenta y siete minutos y vos estás en la sala dos de la Unidad Antiterrorista de Los Angeles, llenando con droga una jeringa para inyectársela a tu jefe, luego de haber dado a Michelle la orden de ir en contra de los 'deseos caprichosos' de Distrito y 'desperdiciar' recursos en Jack Bauer.

Son las cinco de la mañana con cuarenta y ocho minutos, y la aguja rasga la piel de Ryan Chappelle, soltando en sus venas el líquido incoloro para que corra por ellas.

Pasás un par de segundos arrodillado ahí, tragándote las ganas de gritar de dolor debido a la presión innecesaria y para nada conveniente que estás aplicando sobre tu pierna al hallarte en esa posición.

Sacás el celular del bolsillo, marcás el número del móvil que Jack tiene encima y esperás.

"¿Sí?" atiende.

"Jack, habla Tony. El helicóptero está a punto de partir. El tiempo estimado es de veinte minutos"

"¿Entonces Chappelle está a bordo con esto?" pregunta sorprendido.

Mirás a tu jefe, inconciente, en el suelo, con las mangas del saco y la camisa arremangadas y el pequeño punto rojo por el que entró la aguja brillando cubierto de sudor.

"No necesariamente" contestás.

"¿Qué querés decir?"

Quiero decir que para ayudarte a vos y al resto de la Nación y traer a Hewitt a la CTU a tiempo antes de que los aviones militares hagan trizas a tres países inocentes, tuve que robar drogas del ala médica de la Unidad, con ayuda de Michelle engañé a Chappelle, lo ataqué, lo dormí con éter, y una vez que estaba desmayado en el piso le inyecté algo para mantenerlo manso y soñando con los angelitos. Y ahora cuando esta conversación termine, voy a irme y a dejarlo encerrado en este cuarto que más que una sala de detención parece un armario para escobas bastante grande.

Dejando el sarcasmo de lado, es mejor que Jack no esté al tanto de esto. No porque pienses que no lo aprobaría (sabés que cuando se entere va a aplaudirte), si no porque si lo hacés participe en el futuro cuando las cosas salgan a la luz – y es que apostarías tu cabeza a que van a salir – eso le traería problemas. No querés que sea cómplice de esto también.

"Jack, es mejor si no sabés"

"Okay" no discute, porque es obvio que entiende que para poder enviar ese helicóptero tuviste que hacer algo de lo que tu mamá no estaría orgullosa "Tony, vas a tener que involucrar al Ministerio de Justicia" te avisa.

"¿Para qué?" preguntás sorprendido.

"La señora Palmer va a tratar de obtener un acuerdo"

¿Sherry Palmer?, ¿un acuerdo? Dios, esto sólo se pone peor, ¿no? Las cosas se complican cada vez más y más en lugar de aclararse.

"¿Un acuerdo?" repetís.

"El testimonio de Hewitt la incrimina"

Así que esta es la forma en que Sherry Palmer encaja en el rompecabezas: seguramente quiso hacerle alguna maldad a su ex marido o se equivocó de jugada en la búsqueda de beneficios propios y le salió mal. Y ahora quiere entregarles a Hewitt servido en bandeja de plata para lograr obtener un trato y librarse.

"Voy a asegurarme de que todo esté en su lugar" decís.

"Esta cosa tiene que andar como reloj suizo, Tony" te recuerda Jack "No hay margen de error"

No hay margen de error.

Esas palabras se repiten en tu cabeza, resuenan, la taladran, martillean fuertemente sobre tus sienes.

No hay margen de error.

Equivocarse no es una opción.

Dar un paso en falso no es una opción.

Fallar no es una opción.

"Lo sé" te escuchás decir.

Sabés bien que el gran riesgo que estás corriendo va a costarte caro, incluso si logran su cometido de evitar que se inicie la guerra basándose en información falsa. Va a ser difícil que le escapes al castigo, pero tenés la esperanza de que cuando se descubra que ustedes tenían razón y que gracias al hecho de que te saliste un poquitito de la línea se evitaron catástrofes de magnitudes impresionantes, David Palmer va a interceder por vos y por Jack (quien estás seguro también va a terminar con la soga al cuello). Ese es el consuelo que encontrás en todo esto.

Y si no hay escapatoria, si el castigo te cae igual, entonces al menos sabrás que hiciste lo posible por cumplir tu deber de proteger a los ciudadanos de este país cuando otros se equivocaron en su búsqueda de lograr ese mismo objetivo.

Al salir sigilosamente de la habitación, cerrar la puerta y cambiar la configuración del sistema de alarma para que nadie más pueda ingresar (aunque dudás que alguien vaya a pasarse por ahí; por eso elegiste esa sala), pensás en que en este instante más que nunca morís de ganas porque todo acabe de una buena vez, que no ves la hora de que se pruebe que el audio de Chipre es falso, hagan regresar a esas milicias antes de que dañen suelo del Medio Oriente y encontrar la manera de salir de ésta más o menos sin rasguños graves.

¿Y si no es así?, ¿si las cosas no resultan como vos esperás? una vocecita molesta te provoca, pero no le prestás atención.

Tus pasos te guían hacia el escritorio de Michelle, donde muy tensa la encontrás sentada frente a la computadora, intentando concentrarse en el trabajo, intentando no parecer demasiado culpable, intentando calmarse.

"Ya está" susurrás en voz baja, dándole a entender que lo que había que hacer está hecho.

"Bien" es la única palabra que sale de sus labios.

Está nerviosa, ansiosa. No se arrepiente de nada y estás seguro de que va a seguir en esto hasta el final, pero no por eso se siente menos preocupada.

Exhalás un largo suspiro y, para no llamar la atención, regresás a tus tareas de director de la CTU; gracias a Dios Chappelle no llegó a decirle a nadie que había tomado la decisión de reasignarte, por lo cual para todos ahí seguís siendo el sucesor de George Mason.

Mientras te alejás, sentís su mirada clavada en tu espalda, y la promesa que venís haciéndote, la promesa que va a acompañarte hasta el día que te mueras, se reproduce nuevamente en tu cabeza: mi amor, voy a protegerte de todo, incluso si para eso tengo que aguantar lo que sea, guardar el secreto hasta que se me quiebre el cuerpo.

Los dos están metidos en esto, pero el único que va a hacerse responsable sos vos, incluso si ella no está de acuerdo con que cargues con la culpa.

Porque preferirías morir antes que no cuidarla y mantenerla a salvo, incluso si eso te cuesta tu futuro.