Esta vez si digo lo de que he tardado más de lo que quería es porque he estado enferma no porque se me fueran los días jajaja
Como siempre:
jkto : me alegra que te guste la historia y bueno... el tira y afloja puede ser bien no? XD Nah, intento no ser muy cruel, en este capítulo lo soy un poco, pero sólo un poco mucho... :D
leylay: Regina es de despertar lento, a ver si espabila pronto! XD Este capítulo no sé si te animará tanto... ^^U
Gloes: Esta vez ya no he sido más rápida que tú, creo que eso ha sido caso aislado y excepcional xD Genial que te molara el como son diferentes y a la vez tienen algo en común. Pero sí, Emma lo tiene mejor con Ruby y sus amigas. Imagina pasar cada domingo con esta Zelena y esta Cora :o salto por un balcón antes jajajajaja Y me alegra que te molen los momentillos de pareja que casi parece que viven juntas, es lo que tienen que lo lleven a escondidas, muchos planes normales no pueden llevar... xD
MaraB3: Puedes unirte a mi club de odiamos a Robin (y más si encima llevas OUAT al día, ya no es sólo cosa de mi fic jajaja) Melendi no me gusta y me has hecho escuchar la canción xD Y no acabará así, puedes respirar tranquila jajaja
Guest: yo ya la historia, de tantas vueltas que le doy en la cabeza, la veo muy simple aunque puede que no lo sea jajaja y me alegro que se entendiera :D
begobeni12 : Me alegra acertar! Ya podría irme así con la lotería o algo... nah xD Me alegra llevarlo bien el tema reacciones. Y a ver... Regina también merece celos aunque "no tenga derecho". Y claro que Emma lo maneja de forma brillante, es rubia no tonta! jajaja Y me alegra que el pequeño saltico se entendiera :D
evazqueen: bueno, lo duro del capítulo se compensó un poco con lo bueno no? No todo van a ser rosas y menos en ese tipo de relación. Pero juro que intento hacer más momentos buenos que malos. Pero aún me quedan un par de malos en la manga que son necesarios. Tendréis que no odiarme por ello por favor jajaja
aquarius7: ya veremos si espabila o hay que darle un par de hostias... jajajajaja
Y ya sí, capítulo va, casi que pido disculpas ya... xD
Capítulo 28
Cenan en silencio escudados en el programa insulso que tienen puesto en la televisión. A él parece gustarle y a ella por mucho que mire la pantalla no ve nada. Todo cuanto puede ver es una imagen de Emma bailando con cualquiera. Sacude la cabeza y juguetea con la comida sin darse cuenta hasta que la voz de Robin la devuelve a la realidad:
―¿Estás bien, cariño?
―¿Qué? ―alza la vista aún confusa y se obliga a sonreír de inmediato, entonces improvisa―. Sí, es sólo que me han dicho que el lunes hay reunión y no tengo nada de ganas.
―Bueno pero la haces rápido y no pasa nada.
―No suelen ser rápidas y ya me quedaré allí preparando y corrigiendo cosas.
―Bueno, tú puedes con ello.
Su sonrisa sincera y su mirada franca la desarman. No está enamorada de él, nunca lo ha estado, pero eso no significa que no le quiera. Sólo que un matrimonio basado en un amor de amistad no es algo que ambos se merezcan por mucho que ella alargue la farsa... Él no se lo merece. Pero ella lo necesita.
―Sí...
―¿No te pasa nada más? ―su sonrisa se tambalea y coloca su fuerte mano sobre la suya. El contacto a ella le quema, es la muestra de todo lo que hace mal.
―No. Claro que no―. Le sonríe con cariño y pregunta resulta― ¿Tú qué tal?
―Bien. Hoy me han dicho que tengo un viaje del veintisiete al treinta pero luego toda la semana santa entera libre.
Tres días que podrá pasar con Emma. Eso es todo cuanto procesan sus oídos en realidad. Casi que en su mente se crea como serán esos días, no puede evitar emocionarse, cosa perfecta para responder:
―¿En serio? Que perfecto.
―Sí, podríamos hacer algún viaje, ¿no?
La ilusión de él de nuevo la mata. No quiere viajes con él. No quiere nada con él. Pero se limita a sonreír, la mejor de sus falsas sonrisas.
―Claro. Hace tiempo que no hacemos uno, será genial.
Pero sabe que no. Sabe que nada es genial mientras vive esa mentira que se empeña en que sea verdad. Mas no lo es, lo único real ahora es Emma y es y será siempre el gran secreto. Así que siguen cenando. Discutiendo lugares a los que ir en esas vacaciones improvisadas que les queda a dos semanas. Intenta no hundirse y aferrarse a esos tres días que podrá pasar con ella.
―Oh dios mío, ―el grito de Ruby al oído le destroza el tímpano, incluso más que la música a todo volumen―. ¿Era Mulán tirándote los trastos?
―Sí.
Pone los ojos en blanco al recordar el triste momento de hace unos segundos. Un momento por el que habría dado mucho antes de ella, antes de Regina.
―¿Y le has hecho la cobra?
Ríe ante el gesto exagerado de su amiga. Esa que lleva una copa de más y no para de bailar dándolo todo.
―¡Claro! Estoy con alguien, ¿recuerdas?
―¿En serio? ―frunce el ceño al ver el gesto casi cruel de Ruby―. Quizá tendrías que recordar que en realidad no estás con nadie Emma. Es tu no-novia, ¿recuerdas?
Esas palabras casi parecen un directo a su barbilla. Son ciertas. Totalmente ciertas pero... No quiere pensar en ellas. Así que hace ver que no le duele o que no le molesta y procura no echárselo en cara mientras responde tranquilamente:
―Bueno, aunque sea mi no-novia no quiero no estar con dos.
―Pero podrías dejarla a ella e ir con Mulán―. Ruby la señala sin disimular y Emma da gracias de la cantidad de gente que hay y de que la pobre chica no mire―. ¡Ella no te escondería!¡Por dios! ¡Que me diste la brasa con ella todo el verano!
Sí, Mulán no la escondería. Pero Mulán no es Regina.
―La he superado.
―Tu no-novia debe ser una pasada.
Ríe al ver como arrastra las palabras y para tratar de desviarla de ese tema se lanza hacia su única solución:
―Ruby... ¿otro cubata?
―¡Perfecto!
Su amiga alza los brazos y grita camino de la barra mientras un par de chicos la recorren de arriba a abajo con la mirada. Casi que le gustaría que Ruby lo notase, le gustaría que así olvidase a Whale, pero Ruby, cuando se trata de sus cosas, no suele darse cuenta de nada.
La comida familiar ha sido un tostón. No recordaba una tan mala. Siempre que Glinda falta se hacen insoportables y menos mal que no faltaba también Robin. Cuando Robin está a él no le importa llevar el peso de la conversación y hablar con su suegra tranquilamente. Aún no sabe cómo lo consigue.
Pero eso no importa, ya ha pasado la dichosa comida, ya está en el coche. Robin conduce y como siempre no se siente del todo cómoda. Odia ir en un coche sin conducir ella. Bueno... lo odiaba, con Emma lo soporta. Emma. Sigue en su mente que puede que hoy se haya levantado al lado de alguna. Suspira y mira por la ventanilla y ve como el coche se para ante su casa. Se vuelve hacia Robin y este sonríe divertido:
―Te dije que he quedado con los chicos.
―¡Cierto! Lo había olvidado.
―Cada vez te dejan peor las comidas.
―Lo sé... ―se quita el cinturón y se fuerza a darle un beso antes de bajar del coche―. Pásalo bien.
Él asiente sonriente antes de alejarse. Entra en casa y se desnuda para meterse en la bañera. Necesita un baño, necesita perderse un rato. Pero siempre vuelve ella, una y otra vez, a su mente. Esa rubia que parece un huracán capaz de destrozarlo todo a su paso. Agarra el móvil y mientras la bañera se llena le manda un mail. Uno que escribe diez veces porque la pregunta que de verdad quiere hacer no se atreve a teclearla.
Para: Emma Swan, emmaswanp
De: Regina Mills, regina.m
Asunto: ¿Mucha resaca?
¿Cómo estás?
Espero que la fiesta fuera bien. Yo acabo de llegar de una comida tediosa y eterna y encima Robin se ha ido a tomar algo con sus amigos los montañeros.
Suspira y se mete por fin en el agua ardiendo. Se le relaja cada músculo al sumergirse. Sonríe con pesar y cierra los ojos justo cuando el tono del mail le obliga a secarse las manos.
Para: Regina Mills, regina.m
De: Emma Swan, emmaswanp
Asunto: Nada de resaca muajajaja
Dame tu teléfono.
Frunce el ceño casi molesta. ¿Cómo que darle su teléfono? ¿No había quedado todo ya claro? Contesta rápido y pone música tranquila mientras trata de olvidarse de todo mientras espera el siguiente mail.
Suspira resignada al leer la contestación de Regina:
Para: Emma Swan, emmaswanp
De: Regina Mills, regina.m
Asunto: Me alegro
Emma, no puedes llamarme, saldría en la factura y todo eso. No.
Ya sabe lo que puede o no hacer. Es rubia, no idiota. Responde rápido mientras se ríe con la escena de la película que estaba viendo.
Para: Regina Mills, regina.m
De: Emma Swan, emmaswanp
Asunto: Re: Me alegro
Pero el whatsapp no y tú no tienes porqué guardar mi número. Así que pasa el tuyo.
Espera el mail impaciente. Casi que le da miedo que no se lo de aunque es incapaz de entender el peligro de ello. Su plan es perfecto. Unos whatsapps que luego se borran y listo, ni rastro y más si Regina no guarda el número. Se distrae siguiendo la película mientras engulle las palomitas y da un gran trago a su refresco.
Finalmente llega la contestación y rápidamente guarda el número en el móvil, bajo el nombre de Daisy, uno de los personajes de su libro preferido y le manda un mensaje rápidamente.
Emma: Hola, darling
Regina: Darling?
Emma: Intentaba ser original. El decirme que Robin estaba fuera era una forma sutil de decirme que podía ir? ;)
Regina: En realidad era un forma de decirte que podría mandarte mails tranquilamente.
Emma: Seguro?
Regina: No iba a arriesgarme a que te pillara aquí
Emma: jajajaja eres una sosa por aquí.
Regina: Por qué no pongo mil emoticonos? Puedo ponerlos si quieres
Emma: No hace falta XD Quiénes son los montañeros?
Regina: Sus amigos. Antes iban siempre por la montaña y el bosque.
Emma: Debe ser mega divertido verte por ahí
Regina: Yo no iba
Emma: Por qué no me extraña? Qué haces?
Regina: Tomar un baño
Emma: Así que... estás desnuda? ;P
Regina: No, Señorita Swan, me meto en la bañera con bañador.
Emma: Siempre me pareció muy rarita, Señora Mills
Regina: SEÑORA? ¬¬
Emma: ¡Sabes poner caras!
Regina: Idiota!
Emma: jajajajaja si quieres te dejo tranquilita en tu bañera.
Regina: No, no me dejes. Qué haces?
Emma: Ver una película con mi señor padre
Regina: No le molesta que no dejes el móvil?
Emma: Bueno, él está hablando con mi hermana ahora mismo así que no puede echarme nada en cara. Además tenemos esta película muy vista ya.
Regina: Cuál?
Emma: Adivina
Regina: Moulin Rouge?
Emma: Casi! Los Goonies
Regina: En serio?
Emma: Es un clásico. Los Goonies nunca mueren
Regina: Si tú lo dices...
Emma: No has pillado mi mega chiste, ¿eh?
Regina: No era bueno.
Emma: Tu sentido del humor es pésimo
Regina: Será eso...
Emma: Por supuesto, no oses poner en duda mi genialidad
Regina: Tu genialidad?
Emma: Sabes que sí, darling
Regina: Qué te ha dado por el darling?!
Emma: Me lo ha pegado un personaje de una serie
Regina: Sólo por eso?
Emma: Qué pasa? Hay gente que ve series y disfruta de la vida
Regina: jajaja Idiota. Y yo no?
Emma: Conmigo sí ;)
Regina: Si tú lo dices...
Emma: Ey! Míranos! Parecemos una pareja normal hablando por whatsapp!
Regina: Sí, eh?
Emma: Te echaré de menos mañana por la mañana...
Regina: Podrás dormir más...
Emma: Bien visto! Bueno... te dejo disfrutar del baño
Regina: Vale...
Emma: Oh... ya me echas de menos? :D
Regina: Señorita Swan...
Emma: Señorita Mills, la veo el martes.
Regina: Quizá nos cruzamos por la universidad.
Emma: Más te vale.
Regina: Por?
Emma: Porque así me dirás: Señorita Swan, venga un momento a mi despacho.
Regina: Cierto, y tú dirías: Algún problema con el trabajo?
Emma: Y tú dirías: venga al despacho y lo sabrá.
Regina: Entonces tu sombra, Ruby, te mirará pensando "pobre, la que le espera" y me seguirás.
Emma: Tú serás una desalmada que andará moviendo las caderas para llevarme loca
Regina: Y te llevaré loca.
Emma: Sí. Entonces entraremos en tu despacho
Regina: Tú la última y cuando cerrases la puerta, ¿qué pasaría?
Emma: Muy sencillo: me arrinconarías contra la puerta. Para evitar que nadie la abra y para tenerme completamente a tu merced y muy cerca.
Regina: Sí... tú sonreirías, una de tus sonrisas socarronas que sabes que me llevan loca
Emma: Y tú esbozarías una de esas medias sonrisas que resaltan tu cicatriz.
Regina: Tú intentarías besarme.
Emma: Pero tú te apartarías para ver como te recorro con la mirada. Entonces me besarías.
Regina: y tú soltarías uno de esos gemidos tan adorables mientras enredarías tus manos en mi cabello
Emma: Me arrinconarías más contra la puerta y me besarías como nunca
Regina: Tú devorarías mis labios, casi como si lo fueran todo.
Emma: Y... mejor paramos porque nos acabará pillando algún profesor y mi padre ya me empieza a mirar mal por no soltar el móvil...
Regina: Una pena... venía la mejor parte
Emma: Siempre podemos hacerlo mañana y seguir en la mejor parte ;) Nos vemos. Borra la conversación!
Sonríe con el móvil en la mano y le hace caso. Borra la conversación, igual que borra todos los mails, por mucho que le gustaría no tener que hacerlo. Lo que no sabe es que la rubia lo guarda todo, mails y esta conversación, como si fueran su gran tesoro.
Al día siguiente va por los pasillos, la reunión ha sido un tostón, ha perdido una mañana con Emma por una tontería. Avanza y como siempre es como si todos se apartaran. Casi se siente en la típica escena de película en la que todos dejan paso a la villana que avanza hacia el héroe. Y hoy, teniendo al fondo del pasillo a Emma, junto a Ruby, parece esa escena totalmente. Ella la villana, la Evil Queen, Emma el héroe, la heroína más bien.
Pero ahí está, al fondo, sonríe a su amiga, risueña. Incluso desde aquí su sonrisa la desarma. Sacude la cabeza y se mantiene firme, continúa avanzando. Se acercan, están a menos de un metro y Emma parece que ni la ha visto. Le molesta. ¿Qué haría de fiesta? No lo sabe y eso le molesta más. ¿Por qué no la nota? Eso es todo cuando hay en su mente mientras fija la vista al frente, lejos de ella, para no delatarse.
Pasan las dos por su lado. Nota como Ruby la mira de reojo con una sonrisa incómoda en los labios, Emma se ríe a carcajadas de una de sus bromas. Casi le da rabia no poder alzar las cejas y llamarla idiota o Señorita Swan. Pero esa rabia desaparece en el mismo instante en que, justo cuando pasa por su lado, dejando su perfume de manzana, nota sus suaves dedos rozando su mano en una caricia fugaz que es casi una descarga.
Casi se detiene pero consigue seguir caminando aunque su corazón se salta unos latidos.
La había visto, la había notado. Ella es buena actriz pero parece que la rubia no se queda atrás. Le cuesta disimular la sonrisa que muere por dibujarse en sus labios. Le cuesta no volverse, detenerla y besarla. Pero no lo hace. Continúa caminando como si nada, como la buena actriz que es.
Abre en seguida y la agarra de la muñeca para meterla en su casa de un tirón. Cierra la puerta rápidamente y la arrincona contra la puerta, como en aquella conversación, esa conversación que estuvo todo el domingo en su mente. No puede evitar deshacerse en la sonrisa socarrona de ella y no puede evitar dibujar esa sonrisa que sabe que adora.
Entonces ve como Emma se acerca, como sus labios van a unirse a los suyos, y con todo el aguante del mundo, se separa. La rubia resopla y la recorre con la mirada, con rabia, con deseo, con ganas de beber de sus labios. Regina convierte su sonrisa en un gesto serio mientras la arrincona más, su cuerpo completamente pegado al de ella. Lo necesitaba. Necesitaba sentirla de nuevo. Saber que sigue ahí, que no se va, da igual lo que pasase en esa fiesta.
Une por fin sus labios a los suyos y los devora casi como si tuviera hambre, como si fueran el oxígeno necesario para vivir, como si lo fueran todo, y la verdad, en ese preciso momento, lo parecen.
Emma no tarda en responder. Sus manos casi arañan la espalda de ella mientras le devuelve el beso con ganas enredando su lengua con la suya. Podría besarla horas de no ser por el pomo de la puerta que se clava en su espalda. Suelta un gemido de dolor y la morena al darse cuenta ríe mientras se separa y la deja alejarse de ese pomo traidor.
―Dios, te he echado de menos...
―Normal, soy irresistible ―lo dice con su sonrisa socarrona y las cejas alzadas y ese gesto le puede.
―Totalmente. Anda, pasa.
La rubia se contonea al pasar y sabe que es una especie de imitarla exagerando sus andares. Sonríe y le da una palmada en el trasero que hace que la rubia se detenga y se medio vuelva para decir con tono petulante:
―Tendré que faltar más días.
―Ni se te ocurra. ―Entran en la cocina y esta vez sonríe Emma al ver el desayuno preparado. Se sienta en el que ya es su sitio y Regina pregunta mientra se sienta en frente y bebe de su café―: ¿Cómo fue la fiesta?
Lo dice como si esa pregunta no le quemara. Lo dice como si no le diera miedo la respuesta. Pero lo que no dice es lo que verdaderamente siente.
―Bien ―le da un mordisco a la tarta de manzana y pone los ojos en blanco soltando un "oh dios mío, está buenísima" que casi ni se llega a entender. Cuando traga continúa hablando―. Pero tuvo gracia algo.
―¿El qué? Miedo me da lo que te haga gracia.
―Payasa ―recibe una suave patada bajo la mesa que le hace sonreír―. Este verano iba detrás de una, más o menos, hasta que me enteré de que tenía novia y ya paré ―da otro bocado a su desayuno y un gran trago a su chocolate con nata y canela―. Pues bien, el sábado, cuando estábamos en la discoteca apareció ella y me entró y fue un: ¡ahora no, llegas tarde! Casi que me dio hasta rabia.
Eso no se lo esperaba. No esperaba que el hecho de haber podido hacer algo y que no lo hiciese le doliese más que la posibilidad de que hubiera hecho algo. Antes de darse cuenta sus labios sueltan un seco:
―¿Por qué?
La rubia pestañea mientras deja la taza a medio camino de su boca. Inclina la cabeza y sonríe confusa:
―¿Por que paré cuando supe que tenía novia? No sé... no me gustaba lo suficiente como pare romper o joder una parej...
―No, Emma. ¿Por qué no fuiste con ella?
Y de veras se lo pregunta. Podría haberlo hecho. Debería haberlo hecho ¿no?
―¿En serio? ―esa pregunta con la voz rota la destroza.
―Sí ―procura sonar firme, como si nadie doliese. No siempre puede ser sincera.
―¿Porque estoy contigo? ―espeta mientras deja la taza con un golpe seco en la mesa.
Sus ojos verdes la fulminan pero no los teme, le duele esa mirada pero no piensa huir de ella. Traga saliva y replica con serenidad y como si fuera lo más normal:
―Lo que tenemos no es tanto, Emma.
―¿Qué? ¿Perdona? ¿Desde cuando? ―alza la voz casi sin darse cuenta a cada palabra. Aprieta la mandíbula y se retira su rubia melena del rostro en ese gesto que ya tiene muy conocido. Ese gesto que siempre usa para librarse de la frustración o para tratar de borrarlo todo.
―Estoy casada, Emma.
No quería tener que decirlo pero más que nunca sabe que era necesario. Están demasiado cerca, comparten ya tanto, han vivido lo suyo, encerradas en una casa, pero están viviendo su historia una que nunca irá a más, ¿no? Tiene que aclararlo. Debe decirlo en voz alta para convencerse incluso a si misma.
―¡Lo sé! ¡Soy plenamente consciente de ello! ¡Te encargas bastante bien de hacérmelo saber! ―se levanta de la silla sin bajar la voz, ofendida, dolida, no entiende como lo que parecía perfecto hace cinco minutos de pronto se destroza―. ¡No hace falta que me lo recuerdes a cada puto momento!
―¡Parece que sí que hace falta! ¡Emma, eres libre de irte con quien quieras! ―termina por gritar ella también. Grita para acallar esa voz que le da la razón y para tratar de que gane la sensatez. Nota la mirada ofendida de Emma, como quiere decir algo pero las palabras se atascan en su garganta. Suspira y dice calmada―: ¿Te la quieres tirar? ¡Pues tíratela!
Una bofetada. Eso es lo que son para Emma. Una bofetada verbal que la devuelve al mundo real. La fulmina con la mirada y replica con una sonrisa mordaz:
―¿Cómo haces tú con tu marido?
Un sólo pestañeo mientras por dentro nota como se quiebra. Pero contesta segura de si misma, calmada, como si no doliese, como si no se estuviese rompiendo:
―Sí.
―Que te den... ―los ojos le escuecen por el llanto que retiene. Se le rompe la voz antes de gritar de nuevo llevándose las manos a la cabeza―. ¿No somos nada para ti? ¿Estos tres meses y medio no son nada?
―Sí, pero no todo. Estoy casada y siempre será así. Por lo tanto si quieres acostarte con otra hazlo. ¡Como si te tiras a todo el mundo, Emma! No hay problema.
―¡Claro que lo hay! ―está fuera de sí.
―No.
Trata de sonar segura, trata de mantener su rostro impasible. Porque es necesario. Porque la verdad es peor. Entonces Emma se planta frente a ella y la atraviesa con la mirada y con lágrimas a punto de desbordarse de sus preciosos ojos.
―¿Significo algo para ti? ―Regina abre los ojos de par en par y Emma sonríe con rabia―. No, en serio. ¿Soy algo? ¿Te importo?
Le cuesta creer que de veras necesite preguntarlo. Le cuesta creer que no vea la verdad. Se levanta y la rubia retrocede un paso. Respira profundamente antes de decir:
―Sí, pero quizá no tanto como te gustaría ―si las palabras de antes fueron una bofetada estás son un puñetazo en el estómago. Ve como Emma se muerde el labio con fuerza y antes de poder hacer nada sale a toda prisa de la cocina. Va hacia la puerta mientras pregunta a gritos, confusa, tratando de detenerla pese a saber que no debería―: ¿A dónde vas? ¡Emma!
La ve en la puerta. La mano en el pomo. Abre y se vuelve para mirarla. Tiene un par de lágrimas rodando por sus mejillas y una sonrisa que no es la suya. Entonces su voz le llega clara, casi una puñalada:
―A tirármela, ¿no?
―¡Emma! ―un portazo y la rubia ya no está. Se deja caer en el suelo, casi como si el peso de todo lo dicho estuviera dispuesto a hundirla. Entierra su rostro entre sus manos tratando de acallar lo mucho que duele―. Mierda... ¡Joder!
No piensa dejarlo así. No puede. Se levanta y va a vestirse a toda prisa. No piensa dejarla así. No piensa dejarla, por cruel y egoísta que sea.
Continuará
