Capitulo N 29: "Solo una noche"

En kame house soplaba una fresca y débil brisa que se colaba por las ventanas, las aves sobrevolaban la casa y las olas producidas por el viento barrían la superficie del agua.

Tal como lo había dicho el saiyajin Goku, los guerreros Z estaban reunidos en la casa del maestro Roshi y éste se encargó de ponerlos al tanto del último acontecimiento

-Ya veo...- habló el maestro Roshi seriamente- la situación ha vuelto a cambiar

-¡No solo tenemos que lidiar con un, ahora son dos!- comentó asustado Oolong

-Esto ya me lo temía- dijo el maestro Karin frunciendo levemente el ceño

-Fue como usted lo predijo maestro Karin- comentó Kentaro con los ojos cerrados- a partir de ahora empezarían los verdaderos problemas

-¡Maldición!- golpeó enojado la mesa con los puños cerrados el etherion de la melena atrayendo la atención de todos- ¿¡Por qué ninguno de ustedes pudo defenderla!? ¡Por poco pierde su vida! ¿¡Acaso querían dejarla morir!?- les gritó indignado dirigiéndose a los guerreros que la acompañaron

-¡Koji, cálmate!- le pidió su hermano de cabello irregular tomándolo del hombro- ¡Ellos no tuvieron la culpa!

-Kim tiene razón, hicieron todo lo que estaba a su alcance- le siguió la corriente el otro etherion de cabello más corto

-retiró su mano de malos modos y se puso de pie bruscamente- ¡No los defiendan! ¿¡Como es posible que teniendo a los peleadores más fuertes del universo no fueron capaz de detenerla!?- volvió a gritar furioso, estaba perdiendo el control

-¡Koji, es suficiente!- le cortó su hermano de la armadura abriendo sus ojos con voz autoritaria y con el ceño fruncido. Éste le mira aún furioso- De nada sirve repartir la culpa en estos momentos y piensa un poco en que tan poderosos son nuestros enemigos- éste frunció más el ceño desviando la mirada- Tanto Zira como Akuma son adversarios muy fuertes, sus poderes van mas allá de nuestra imaginación y tú lo sabes

-Tu hermano tiene razón- le dijo el adolescente acercándosele- no pudimos hacer mucho por Kalula pero como ustedes nos dijeron es muy fuerte, pronto se recuperara de esto- le aseguró con tranquilidad

-Es cierto, lo peor que podemos hacer es ser pesimistas. Ella va a estar bien- continuó Krilin desde su asiento

-suspiró hondamente para tranquilizarse y suavizó su gesto de severidad- Disculpen muchachos...- dijo un poco apenado cabizbajo

-Descuida, no eres el único que está preocupado- respondió Kentaro mirando disimuladamente al namekiano de reojo, quien se encontraba mirando hacia afuera por la ventana

Ambas mujeres salieron de la habitación llevando consigo vendajes y vendas en ambas manos cerrando la puerta con cuidado de no hacer mucho ruido y despertar a Kalula, quien se encontraba aún desmayada. Apenas bajaron las escaleras, todos las rodearon

-¿Y bien? ¿Como se encuentra?- preguntaron expectantes

-Esta bien por suerte – Informó Bulma a los presentes. Todos escuchaban atentamente. –Limpiamos y curamos sus heridas pero va a necesitar unos días de reposo

-Eso sí…- continuó la peli negra tomando la palabra- deberán tener paciencia con ella. Lo que le sucedió no es fácil de sobrellevar, por lo que es mejor tener algo de tacto.

-¿Escuchó eso señor Piccolo? Dijo: Tener algo de tacto- le repitió el peli violeta- así que más le vale ser amable con ella y nada de gritarle ¿Eh?

-Si, debe sentirse muy mal- pensó su mejor amigo sintiendo algo de lástima y mirando hacia la habitación que estaba arriba de las escaleras- acaba de recibir una buena golpiza

-¡Hmp! Si no aprendió nada durante los entrenamientos, no es culpa nuestra, sino suya- respondió fríamente haciendo que todos lo miraran

-¿¡Que fue lo que dijiste!?- le gritó desafiante el etherion de la melena encarándolo- ¡Repite eso!

-¿Qué? ¿Quieres pelear?- igual de desafiante

-¡Cuando quieras nameku!- se truena ambas manos

-¡Basta!- gritó esta vez Kim separándolos- ¡Este no es el momento ni el lugar para estar peleando! ¡Contrólense!- ambos se separaron mirándose aun con desafío

-Maestro Karin ¿No tiene semillas del ermitaño consigo? Asi Kalula se recuperará más rápido - le preguntó esta vez Kunihiro

-Lo siento pero no, las hemos utilizado todas. Tendré semillas exactamente dentro de un mes- les informó a todos un tanto desalentador

-Que mala suerte... ¿Mientras tanto qué podemos hacer? Estamos en desventaja

-Solo nos resta esperar a que Kalula se recupere- decía el saiyajin peli negro pensando la situación- Los poderes de Akuma aún son desconocidos para todos pero ella sabe al menos de lo que es capaz...- hace una breve pausa y prosigue- ahora no solo debemos concentrarnos en él: También hay que saber más respecto al origen de esta nueva enemiga y sus poderes

-Y también porqué su obsesión con Kalula- finalizó el namekusei cruzándose de brazos volviendo a mirar por la ventana

Una hora después, dentro de la habitación en el ático, Kalula abrió los ojos lentamente e intentó moverse para desperezarse lo cual provocó que sintiera unas punzadas en su cuello y abdomen que tenía heridos. Un quejido suave salió de sus labios.

-Por fin despertaste...– le dijo Kentaro con una mirada apacible, quien se encontraba sentado frente a su cama. Se sentía aliviado

-Kenta...

-se acercó a la muchacha y posó una mano sobre su frente – Ya no tienes fiebre, es una buena señal. ¿Puedes sentarte?

-No estoy segura…- se apoyó sobre sus brazos y con un poco de trabajo finalmente pudo quedar sentada, sonrió levemente por ello- Bueno, creo que poco a poco estaré bien de nuevo.

-Seguro que si. Ten, debes comer algo – le tendió un cuenco con sopa.

-Esta bien...- se llevó el pequeño plato a los labios y comenzó a beber poco a poco. No sentía mucho apetito pero el vapor que emanaba el caldo y la sensación de tibieza en su garganta le resultaba reconfortante. Una vez terminado, se lo devuelve en manos- Gracias Kenta... ¿Los demás se encuentran bien?

-asintió afirmando y suavemente llevó una mano a su mejilla sintiendo su cabello entre sus dedos- Lo que más importa ahora es tu bienestar... -ella entendió aquel gesto, por lo que sonrió levemente. Kentaro era serio y poco expresivo pero sabía que el fondo se había asustado

-la chica retiró su mano gentilmente y bajó su mirada, su rostro se volvió un tanto sombrío- Por fin empezaron los verdaderos problemas... Tal como lo había dicho el maestro Karin

-Asi es...

-Sonrió para si con cierto aire triste tomando las sábanas entre sus manos y las apretó con algo de fuerza- Lo único que he hecho hasta ahora es traer más problemas para todos, primero Akuma y ahora a Zira- de sus ojos brotaron unas pequeñas lágrimas- Debi haberme quedado tras las rejas, asi esto nunca hubiera pasado...

-el etherion frunció el ceño un poco molesto, no le gustaba su forma de pensar pero decidió no replicarle nada. Se acercó mas a ella sentándose en la cama, la tomó de sus hombros y la abrazó en señal de consuelo- No hables así, estas cosas tenían que pasar en algún momento

-¿Pero por qué nuestros amigos deben pasar por esto? Ellos no tienen nada que ver y aun así, están sufriendo por mi culpa- sus lágrimas empezaron a correr por sus mejillas

-se separó unos instantes para poder verla a los ojos, limpió delicadamente sus lágrimas con sus dedos- Estas equivocada, te están ayudando y por eso pelean. Si no fuera así, ¿Crees que se hubieran tomado la molestia de traerte hasta aquí y curar tus heridas?- ella no respondió, lo miró abriendo más sus ojos como reaccionando- No veas todo del lado negativo por mas difícil que sea la situación, recuerda que hicimos una promesa y que todos estamos aquí para ayudarte: Tanto tu familia como tus amigos...

-Kentaro...- alcanzo a decir en un hilito de voz y volvió a abrazarlo, éste correspondió abrazándola con mas fuerza- Gracias...

-Ya no llores, todo se va a solucionar- le dijo suavemente y la suelta- Ahora descansa, lo necesitas

-Realmente quisiera salir a caminar … ¿Crees que sería posible?

-negó con la cabeza- Milk y Bulma dijeron que debemos esperar a que tus heridas estén mejor o pueden abrirse.

Ella solo suspiró, ya se lo imaginaba pero no perdía nada con preguntar. No soportaba esa sensación en su cuerpo… Aún podía sentir claramente el tacto de Zira sobre su piel. Aquel recuerdo provocó que se le revolviera el estómago y sintiera humillación por la derrota.

-Hablamos con el maestro Karin y dijo que tendrá mas semillas dentro de un mes

-¿Un mes?- repitió ella- No puedo esperar tanto

-Si haces reposo, te recuperaras más rápido- le dijo levantándose de la cama y dirigiéndose a la puerta- Tambien hablamos con el maestro Roshi y dijo que esta de acuerdo que te quedes aquí

-¿En serio? E- es que Bulma y Milk...- balbuceó no muy convencida jugando un poco con las sábanas. Le habían dicho que si bien el maestro era un buen hombre pero tiende a ser pervertido con las mujeres

-No tienes de qué preocuparte- respondió apoyando una mano sobre el picaporte de la puerta- si sabe lo que le conviene, no te hará nada y tal vez...- baja un poco su mirada cerrando los ojos con una pequeña sonrisa mientras abría la puerta- alguien más venga a visitarte...- dicho eso se retira

La joven se quedó sola en la habitación pensando en las palabras que le había dicho último su hermano mayor...

"Tal vez... Alguien mas venga a visitarte..."

-Espero que tengas razón Kentaro...- se dijo para sí mirando hacia la ventana

El atardecer daba paso ya a la noche… Y con suerte para el amanecer, ya se habrá marchado de vuelta a las montañas.

El guerrero de la capa se encontraba meditando cerca de la cascada en su típica postura de meditación tratando de relajarse pero era inútil, por mas que lo intentaba no lo conseguía. Su mente se encontraba perturbada que le costaba trabajo concentrarse, en lo único que podía pensar era en los sucesos del dia

"Kalula es mía... No puede tener otros amigos... ¡Solamente yo puedo jugar con ella!..."

Aquellas palabras resonaban dentro de su mente llenándolo de preguntas: ¿Quién era Zira en realidad? ¿Por qué esa obsesión por Kalula? Y en especial... ¿Por qué se parecía tanto a ella?

La sensación que trató de mitigar con la meditación reapareció: Perturbación y ahora dudas, sus propios pensamientos lo estaban abrumando, era completamente molesto no poder encontrar algo de... (No exactamente paz) algo de tranquilidad.

Fijó su mirada en el cielo nocturno...

"Eres un gran guerrero, eres estricto, serio, solitario y poco sociable pero tambien eres inteligente, confiable, muy fuerte para mi parecer, sabes escuchar y me has ayudado en varios aspectos como no tienes idea. Dices que no eres una buena compañía para nadie salvo para Gohan. Bueno, me atrevo a decirte que estas equivocado, tambien lo eres para mí lo creas o no. Serás todo lo que mencioné hace unos momentos pero asi eres tú y esta bien. Si te hubiera reprochado por cada cosa que me has dicho, lo único que habría hecho es hacer que te enfadaras, tampoco habrías cambiado en lo mas mínimo y la verdad... No quiero que lo hagas..."

"¿Por qué?"

"Porque no te estaría aceptando, dejarías de ser la persona que admiro, respeto y... Que ocupa un sitio privilegiado en mi corazón..."

-¿De verdad piensas todo eso de mi Kalula?- se preguntó en voz alta

Relajó su postura de meditación y voló hacia dicha dirección, tenia que despejar sus dudas

De regreso en Kame House, la peli verde estaba en el baño tomando una ducha, realmente sentía la necesidad de asearse después de lo que pasó, el sonido del agua caer sobre su piel era algo muy relajante ayudándole a olvidar por unos momentos aquella derrota. Mientras lo hacía, su hermano mayor vigilaba la entrada con su espalda recargada en la pared cruzados de brazos y con los ojos cerrados, el maestro Roshi se recriminaba mentalmente por eso, había perdido la oportunidad de espiarla pero prefirió no decir una palabra y se limitó a ver algunas revistas en la sala, con ese fortachón vigilando le era imposible hacer de las suyas y si lo hacía, pondría en riesgo su vida.

Se escuchó abrir la puerta y ésta salió envuelta en una toalla en el cuerpo y otra más pequeña en su cabeza.

-Gracias Kentaro...- le susurró ella sonriendo

-Mejor ve arriba a cambiarte- le aconsejó aún con los ojos cerrados

-Si, que descanses...- asintió y comenzó a subir las escaleras

-Tú también...

-¡Oh, querida Kalula!- apareció de repente el maestro con una amplia sonrisa- Acabo de recordar que no te dejé un pijama encima de tu cama, asi que voy a tener que subir Jeje...- se reía entre dientes en forma pervertida

-Eso no va a ser necesario maestro- le cortó el etherion abriendo sus ojos, el anciano sintió un escalofrío recorrer toda su espalda- Yo me encargue de eso

-al voltear se encontró con la mirada seria y fría del muchacho, sentía miedo- ¡B-bien hecho Kentaro!- se apresuro a responder nervioso, sentía que la mirada del etherion lo taladraba- ¡Entonces me iré a dormir, buenas noches!- se retiró corriendo

-Buenas noches maestro...

Suspiró hondamente para relajarse y subió las escaleras, sabia que si iba a su habitación ese viejo mañoso intentará aprovecharse de su hermana asi que decidió hacer guardia a un lado de la puerta. Se sentó recargando su espalda contra la pared flexionando una rodilla y dejó reposar uno de sus brazos. Cabizbajo se logró entrever una pequeña sonrisa en sus labios

Piccolo ya había llegado a la casa del maestro Roshi, se dirigió a la ventana del ático y al ver hacia el interior, sus ojos se abrieron más que de costumbre...

Ahí estaba ella, envuelta en una toalla, con su larga cabellera suelta y sentada en una silla a espaldas de la ventana sosteniendo algo en sus manos, lo más seguro era su relicario. Dejó su collar encima de la silla y al momento de levantarse, la toalla que la envolvía se deslizó un poco dejando ver toda su espalda y parte de su cadera.

Estaba pasando lo mismo que en la noche en la cueva, estaba deleitándose con cada detalle de su cuerpo que recorrió sus facciones con sus ojos: Su espalda firme, sus delgados brazos, sus delicadas manos, su piel verde acuosa, su larga cabellera verdosa y ahora sus esbeltas piernas...

Al notar que estaba por quitarse la toalla que la envolvía fue demasiado para él que vio la necesidad de voltear y cerrar con algo de fuerza sus ojos azabache. ¿Por que había hecho eso? Se sentía avergonzado, un rubor cubrió sus mejillas ¿Desde cuando se dedicaba a espiarla? ¡Esto era inconcebible! ¡No podía creer en lo que había caído! Se recriminaba mentalmente y se maldecía a los cuatros vientos por lo que había hecho.

Se tomó unos minutos para calmarse y despertar de aquella extraña hipnosis. Recordó por lo que había venido, dirigió su mirada otra vez hacia la habitación y encontró a la joven vestida con un camisón celeste y ya acostada en la cama

Se detuvo ante la ventana y se contuvo unos instantes hasta que por fin decidió entrar

-Kalula

Ella, que se encontraba recostada en la cama, levantó la mirada. La ventana se abrió para dar paso a Piccolo quien se quedó de pie a un par de pasos de ella. Kalula no se levantó, simplemente giró su cuerpo dándole la espalda. Había dejado de llorar minutos atrás pero sus mejillas aún se hallaban húmedas y sus ojos enrojecidos e hinchados, no quería que él la viera así, ni quería explicar las razones del porqué de su llanto.

Al no recibir respuesta, avanzó hacia ella quedándose de pie frente a la cama.

-¿Qué pasa?

Sólo negó con la cabeza, sin voltear. Fue entonces que Piccolo comprendió, ella aún tenia el amargo sabor de la derrota que no quería mirarlo a los ojos, parece que Kalula sabía lo que era el orgullo. El nameku apoyó su rodilla, giró a la joven hacia él, sus cabellos le tapaban el rostro y posó una de sus manos sobre el brazo de la joven

-"Pero claro…"- Pensó Kalula – "Él sabe, él siempre sabe..."

La muchacha suspiró, despejó los cabellos de su rostro y miró al guerrero quien mantenía sus ojos negros sobre ella.

-Creo que no es necesario que te responda, ya lo notaste ¿Verdad?- desvió la mirada nuevamente, no quería contar lo sucedido

-asintió con la cabeza- mentir nunca ha sido tu mejor virtud- le respondió con su acostumbrada seriedad

-Lo sé...- respondió casi en un suspiro

El silencio se apoderó del cuarto y la verdad, no ayudaba con la situación.

-Kalula...- volvió a insistir, parecía estar realmente afectada

La joven posó su mano sobre la suya que aún se hallaba sobre su brazo y le sonrió levemente con tristeza, volvió a negar con la cabeza. Se incorporó lentamente, quedando sentada, el camisón holgado dejó al aire uno de sus hombros, el cual tapó despreocupadamente. Miró fijamente a Piccolo quien parecía prestarle toda su atención

-No importa. –Ambos guardaron silencio por un momento hasta que decidió hablar- Piccolo, me parece extraño encontrarte por aquí a estas horas ¿Hay algún problema?

-No, solo tengo una duda- se sentó en la cama

-¿Y cual es?- lo miró curiosa

-Lo que me dijiste esta tarde...

-Ah...- exclamó como entendido apartando su mirada- Respecto a eso, te pido disculpas...- retiró su mano de la suya

-¿Por qué?- preguntó al instante mirándole con extrañeza tambien retirando su mano de su hombro y se cruza de brazos

-Por haber sido tan directa, tal vez debi pensar un poco más lo que tenía que decirte...- dijo cabizbaja con un pequeño sonrojo

-No tienes porque disculparte- le dijo

-Entonces ¿No estas molesto?

-Je… -Piccolo no pudo evitar soltar una exclamación de gracia- Si me hubieras mentido, ahí si me habría enojado de verdad.

-Ya veo...

-Nunca nadie...- empezó a decir él mirando hacia la luna- Me había dicho esas palabras. Todavía me cuesta trabajo creerlo- le confiesa de pronto

-Lo que te dije, no fue ninguna mentira. Es lo que pienso de ti- respondió con firmeza

-le devuelve la mirada y medio sonríe de lado- Y te lo agradezco...- Rozó con suavidad su mejilla con su mano y después se incorporó.

Sentía que quería decir muchas cosas y a la vez debía callarse todo o podría cometer algún error, lo único que tenía claro era que no quería ver a Kalula en ese estado ni verla llorar, simplemente no lo soportaba.

Se dirigió hacia la ventana de la habitación para marcharse y dejarla dormir. Ya con su duda aclarada, no tenía caso prolongar aquella conversación, no esa noche al menos.

-Piccolo... – Lo llamó, el guerrero detuvo su andar- Si no es mucho pedir… ¿Podrías pasar la noche aquí?

Se mantuvo quieto un instante, procesando lo que acaba de escuchar. No lo entendía ¿Por que quería que se quedara? Volvió a la habitación, cerró la ventana y caminó hasta la cama sentándose a la derecha de ésta, recargando su espalda contra la pared. Sobre su rodilla flexionada reposaba uno de sus brazos. Observó a la joven en silencio. Aquella chica removía todo en él.

Ella sonrió levemente, devolviéndole la mirada. Si bien la conversación había resultado infructuosa para ella, se sentía tranquila de que él se mantuviera cerca.

-Piccolo...- comenzó la peli verde

-¿Qué quieres?- preguntó sin mirarla

-¿Crees que debería marcharme una vez que Akuma sea destruido?

El namekusei la miró con algo de sorpresa, pero respondió de inmediato.

-Eso depende de ti, eres libre de elegir

-Dime... ¿Qué opinas de mi?- sus nervios ya eran notorios

-se levantó lentamente del piso-¿Por qué preguntas eso?- algo escéptico

-Apretó las mantas que la cubrían, aquello no paso por desapercibido para el guerrero- Solo quiero saber... Nada más...

El guerrero la miraba entre serio y un poco confundido, ¿Tan importante era para ella saber su opinión? ¿Qué intentaba descubrir? Tras unos segundos, se dio cuenta que no sabía qué decirle, se sentía descolocado y no estaba seguro de como responder

-sonrió para si con cierto aire triste- Es cierto, olvide que debo aprender a dejar de hacerte preguntas tontas... No tienes que responder Piccolo, descuida...

-No, lo que tienes que aprender es dejar de responder por el otro- le cortó en seco y volvió a sentarse sobre la cama

-D-de verdad no tienes que hacerlo, esta bien...

-No le tendrás miedo a la verdad, ¿O si?- le increpó

-No, lo que temo es no ser capaz de sobrellevarlo- Hace una breve pausa y continua- ¿Sabes? Zira me había dicho que siempre me consideraras como una compañera y a pesar que ignoro tu opinión, estuve de acuerdo con ella- el nameku la miro un poco sorprendido- entiendo cual es mi posición, solo soy una etherion portadora de dicho poder legendario que apenas puedo controlar y ha traído muchos problemas tanto a ti como a los demás- baja su mirada, de sus ojos brotaron algunas lágrimas- es curioso, no pude impedir la destrucción de mi planeta y ahora tampoco puedo proteger un planeta que ni siquiera mío de mis enemigos- su voz empezó a temblar- por mas que me esfuerce o que lo intente, en el fondo seguiré siendo la misma niña insegura y debilucha de siempre...

El guerrero observó a Kalula sin saber que decirle, la muchacha le devolvió la mirada con lagrimas en los ojos. Sintió una punzada en el pecho… dolía, jamás había sentido algo así.

Sin pensarlo, llevó una de sus manos hasta el rostro de la chica y la posó sobre su mejilla, alcanzando a enredar un poco los dedos en su cabello. Ella pegó un respingo por la sorpresa aun con lágrimas en sus orbes azules. Piccolo acercó su rostro a ella, mirándola fijamente.

-Tonta chiquilla… Tonta e inocente chiquilla... – le regañó mientras la miraba directo a los ojos- Deja de menospreciarte así o me enfadaré contigo -Se acercó más y recargó su frente entre el cuello y el hombro de la joven- Ya no puedo verte como una compañera aunque quisiera...

Kalula sintió como el namekusei la sujetaba de la cintura y la atraía hacia él, abrazándola. El calor de su cuerpo la recorrió completamente.

-Piccolo...

La muchacha rodeó su cabeza con sus brazos, y hundió su rostro en su cuello. Por un instante, todas sus heridas habían dejado de doler.

Esa noche no, no quería marcharse, quería estar con ella...

Piccolo abrió los ojos cuando los rayos del sol se posaron sobre sus párpados. Se hallaba recostado sobre la cama de Kalula con ella recostada sobre su pecho, durmiendo tranquilamente. Se llevó la mano a la cabeza, pensativo. Curiosamente no se había dado cuenta de en qué momento se había quedado dormido, lo cual le resultaba extraño.

Definitivamente ella tenía un efecto casi somnífero en él cuando la tenia cerca. No recordaba cuando fue la ultima vez que había dormido tan profundamente ni haber descansado tanto, pero también le preocupaba lo mucho que se desconectaba de su entorno; no obstante, en esos momentos, lo que le intrigaba más era cómo habían terminado en esa postura comprometedora.

Observó el rostro de la joven unos momentos y retiró un mechón de cabello que la cubría. Lucía un semblante pacífico lo cual resultaba tranquilizante para él ya que muy probablemente la joven había pasado la noche sin dolor alguno. Comenzó a incorporarse suave y lentamente, intentando colocarla sobre la cama sin despertarla hasta que...

-Muchachos, ¿Qué hacen aquí tan temprano?- les preguntó Kentaro hablando un poco más alto de lo común

-¿Como que qué hacemos aquí? Pues vinimos a verla- le contestó uno de ellos de mala gana

Por un instante sintió que se le paralizaba el cuerpo y que el corazón le latía a mil por hora... ¡Tenía que salir de aquí rápido!

-No se los recomiendo, Kalula aún sigue dormida- continuó el etherion de la armadura animal

-¿Y tu como lo sabes? Ni siquiera entraste

-No es necesario entrar para saber eso tonto, ¿Qué no ves que la puerta esta cerrada?

-Koji, recuerda que a esta hora a Kim no le surgen las ideas- bromeó Kunihiro

-Si no me creen, entren...- dijo cediéndoles por fin el paso y al abrir la puerta, ahí estaba ella, dormida tranquilamente en la cama

-el sabelotodo tenía razón...- refunfuñó entre dientes el etherion de la melena

-Yo voy a despertarla, mientras tanto preparen todo para irnos- les pidió, los demás se retiraron cerrando la puerta. Caminó hacia la ventana que había quedado abierta y dijo- Esta vez no puedes negar tus sentimientos Piccolo...