Capítulo 29: Heaven
- Que hora es Le…?-preguntó Dianna sin abrir aún los ojos al ser despertada por una lengua lamiendo su mejilla.
- Oh Sheila! Eres tu diablilla!–la rubia se dio cuenta de inmediato que no se trataba de la morocha que la despertaba con mimos sino de la gata de Lea que había subido a la cama y a su manera se encargaba de darle los buenos días.
Lea ya no se encontraba en la cama, la rubia enseguida supuso que estaría abajo preparando el desayuno así que entró al baño a lavarse los dientes y a arreglarse un poco, luego envuelta en su bata bajó y se encontró con Lea ya cambiada en la cocina.
- Buenos días amor! –exclamó Lea acercándose y dándole un tierno beso- Recuperada?
- Del viaje si! De ti todavia no… -respondió Dianna abrazando a Lea por la cintura y devolviéndole el beso.
Mientras dormías fui a comprar el desayuno… –dijo Lea señalando la mesa sobre la que se depositaban un capuchino y un café negro fuerte, junto a estos una caja con cupcakes, brownies y croissants de una famosa cadena de cafeterías.
- Mmmm perfecto! –exclamó Dianna- Gracias!
Ambas tomaron asiento y se dispusieron a desayunar.
- Hoy es nuestro ultimo día de vacaciones… -dijo Lea- Y… estaba pensando en que te parecería si lo pasamos en la playa?
- En la playa? –repitió Dianna asombrada por la propuesta justo en el último día que les quedaba de descanso- Claro! Me encantaría!
- Un día en la playa… en Santa Barbara, qué te parece? –propuso Lea con una sonrisa.
- Santa Barbara! Guauu genial! –exclamó Dianna- Si que eres una caja de sorpresas Le!
- Me alegra serlo! –respondió Lea guiñando un ojo- Phil, uno de mis agentes tiene una casa junto a la playa en allí y bueno… pues me la ha prestado…
- El día está precioso! Me encanta la idea! Sol, arena, mar… y tu –dijo Dianna con una enorme sonrisa.
- Pues mientras te duchas yo me encargo de preparar las cosas para pasar el día así ni bien terminas partimos te parece bien?
- Perfecto! Solo que antes de irnos debo ir a recoger a Arthur –explicó Dianna- Le dije a Sally que hoy iba a pasar por el…
- De acuerdo! Pasamos a buscarlo! –asintió Lea.
Tras terminar de desayunar, Dianna subió a ducharse, en tanto Lea se encargó de aprovisionar una canasta con todo lo necesario para preparar unos sadwiches vegetarianos, además se encargó de agregar gaseosas, agua mineral y una botella de vino.
- Estoy lista! –exclamó Dianna al bajar la escalera, la rubia lucía preciosa vistiendo una simple t- shirt blanca a rayas horizontales azul oscuro, una falda estampada a la rodilla y sandalias sin taco marrones, en la mano llevaba una chaqueta de blue jean denim.
Estás preciosa! –exclamó Lea al verla- Perfecta!
Así abandonaron la casa de Lea, primero pasaron por lo de Dianna para recoger el alimento de Arthur, sus platos de agua y comida así como sus juguetes, luego se dirigieron a lo de Sally a recoger a Arthur quien sumamente emocionado de reencontrarse con su dueña no podía evitar saltarle encima y lamerla. Dianna subió a Arthur al asiento trasero del coche de Lea y así partieron hacia Santa Barbara.
Una radio especilizada en exitos de los años 80 se encargó de musicalizar el viaje hasta Santa Barbara:
"Oh, thinkin' about all our younger years
There was only you and me
We were young and wild and free
Now nothin' can take you away from me
We've been down that road before
But that's over now
You keep me comin' back for more…"
La famosa canción " Heaven" de Brian Adams comenzó a sonar y Lea empezó a seguirla con su propia voz.
Una hermosa sonrisa se dibujó en el rostro de Dianna quien también empezó a cantar:
"Baby you're all that I want
When you're lyin' here in my arms
I'm findin' it hard to believe
We're in heaven
And love is all that I need
And I found it there in your heart
It isn't too hard to see
We're in heaven"
Las dos habían empezado a cantar la canción a plena voz, Dianna se animaba a arriesgarse con las notas más altas desafinando en varias y riéndose de ella misma y provocando risas también en Lea.
- Ahora no estamos en la serie! Me puedo dar el lujo de cantar tan mal como suelo hacerlo! –exclamó Dianna riendo.
Lea observó con ternura a Dianna un instante y enseguida volvió a poner atención a la carretera, el canto efectivamente no era el fuerte de la rubia pero eso a quien diablos le podía importar si hasta desafinando era completamente adorable.
"I've been waitin' for so long
For somethin' to arrive
For love to come along
Now our dreams are comin' true
Through the good times and the bad
Yeah, I'll be standin' there by you…"
Dianna colocó su mano sobre la rodilla de Lea elevando su voz en esa estrofa, de reojo Lea podía ver como la rubia clavaba sus ojos en ella, lo cual la hacía sonreír.
- Gracias! –exclamó Lea y estrechó la mano de Dianna que seguía sobre su rodilla- Gracias Di! Eres mi cantante favorita!
- Pensé que esa era Barbra! – retrucó Dianna riendo.
- No! Barbra a tu lado no tiene nada que hacer! –exclamó Lea y soltó una carcajada ruidosa.
- Ah… el amor lo hace ver todo de color rosa verdad? –dijo Dianna y también rió.
- Barbra no duerme conmigo! –retrucó Lea- Sin dudas tu eres la mejor!
Al cabo de unos minutos el coche de Lea cruzaba un elegante portal que daba acceso a la lujosa casa del agente de Lea, una auténtica casa de playa californiana, rodeada de variada y colorida vegetación, contaba con una enorme sala de estar provista de chimenea, elegantes y amplios sofás blancos así como microcine y equipo de sonido, la construcción era totalmente de una planta, poseía cuatro habitaciones, todas en suite y a través de los amplios ventanales de las mismas se podía ver la playa. La cocina estaba perfectamente decorada y equipada con los más modernos y elegantes artefactos siendo sumamente amplia y contando con una barra para desayunar y altos banquetotes que le daban apariencia de bar.
El patio de la casa se podía decir lo constituía la playa en si, tras dejar atrás una piscina, un jacuzzi y algunos divanes; tan solo bajando una pequeña escalera, ya se podía estar en contacto con las aguas del Pacífico.
- Guauuu! este lugar es espectacular! –exclamó Dianna maravillada, observando los distintos rincones de la casa- Cómo conseguiste que tu agente te la preste?
- Fácil! –respondió Lea con suspicacia- Le dije que sino lo hacía te iba a llevar a Venice Beach y a besarte en medio de toda la gente que allí se encuentre! Creo que esa fue una oferta que no pudo rechazar…
- Felicitaciones Srta. Corleone! –exclamó Dianna y depositó un dulce beso sobre los labios de Lea.
- Me voy a poner algo más cómodo –dijo Lea y se dirigió a la habitación principal llevando consigo el bolso donde había guardado algo de ropa.
Dianna en tanto guardó las provisiones que habían llevado en el refrigerador y luego conectó su I-Pod al equipo de sonido de la sala principal inundándola con sus canciones favoritas, luego se dirigió a la misma habitación donde se hallaba Lea cambiándose.
- Guuuauuuu qué panorama! - exclamó Dianna al notar que desde la habitación se podía contemplar la playa.
- Lo dices por la playa o por mi? –preguntó Lea con tono juguetón mientras se colocaba unos capri de jean.
- Creo que decir que tu me va a resultar más conveniente… -respondió la rubia con una sonrisa pícara a la vez que se acercó a Lea y la empujó suavemente sobre la cama.
- Diiii! –exclamó Lea sintiendo los besos de la rubia en el cuello- Tengo que ir a cocinar! Ya se pasó el medio día y aún no hemos almorzado!
- Yo solo tengo hambre de ti… -susurró Dianna de modo sensual al tiempo que se aferraba a uno de los muslos de la morocha y continuaba la oleada de besos.
- Pues prefiero ser el postre y no el plato principal! –exclamó la morocha que de no ser porque realmente se moría de hambre prefería continuar con la acción romántica en vez de ir a cocinar
- De acuerdo! Pero más vale que cumplas con la promesa del postre! –exclamó Dianna al tiempo que se incorporaba tomando asiento en el borde de la cama mirando hacia la playa.
En eso momento la luz del sol que se filtraba por la amplia ventana chocó contra el cabello de Dianna generando adorables destellos rubios que la iluminaron mágicamente; Lea que había quedado tendida sobre la cama a espaldas de la rubia lo notó y quedó maravillada.
- Eres mágica! –exclamó Lea abrazando a Dianna por la espalda y depositando un dulce beso sobre la cabeza de la rubia quien no dijo nada, solo estrujó tiernamente las manos de Lea que la rodeaban permaneciendo así en silencio durante unos instantes hasta verse interrumpidas por los ladridos de Arthur que había ingresado al cuarto y demandaba la atención de su dueña.
- Qué te parece un pic-nic en la playa? –propuso Dianna
- Genial! –asintió Lea mientras ultimaba la preparación de unos sándwiches vegetarianos.
Cuando el almuerzo ya estuvo preparado se dirigieron hacia la playa, Lea acarreó los sándwiches y las bebidas en tanto Dianna se encargó de los vasos y el mantel sobre el que dispondrían todo.
- Por esto es que amo California! –exclamó Lea recostándose sobre la arena intentando absorber el calor del sol- Nunca hace tanto frío como en NYC!
- A esta hora es agradable pero en un rato va a refrescar, después de todo estamos en Enero… - acotó Dianna quien tras apurar el ultimo bocado de su sándwich y beber un sorbo de vino se recostó junto a Lea.
- Excelentes sándwiches… -señaló Dianna y tomó la mano de Lea.
- Gracias! –respondió la morocha- los hice como a ti te gustan…
- Lo se… me encantaron… -respondió Dianna.
- En unas semanas son los Golden Globe –señaló Lea- Ya tienes pensado que te vas a poner?
- Mmmm estoy analizando opciones… -respondió Dianna- quiero algo elegante pero no demasiado clásico... Y tú?
- Ya sabes que tengo contrato con Marchesa así que si o si tengo que elegir algo dentro de su catálogo… en fin no me quejo… -respondió Lea, en ese momento Dianna soltó una leve carcajada.
- De qué te ríes? –preguntó Lea sorprendida.
- Es que hasta que te conocí nunca pensé que tanto yo como quien fuese mi pareja íbamos a usar vestido! –respondió Dianna divertida.
- Preferirías vaya de smoking? –bromeó Lea.
- Y que la humanidad entera y yo misma nos perdamos de tus piernas? No! Jamás! –exclamó Dianna.
- Tus representantes te han sugerido que vayas con alguien? –preguntó Lea.
- A ellos les encantaría que lleve a alguien del brazo pero no iré con nadie que no sea Seb y como ahora el no está en Los Angeles… pues se tendrán que quedar con las ganas –respondió Dianna.
- Seguro que van a querer que me siente junto a Cory! Mierda! ya bastante tengo que aguantarlo en los People Choice! –exclamó Lea divertida.
- Hey! No hables así de tu novio! –retrucó Dianna con ironía.
- Cory es un amor pero llega un momento en que ya no lo soporto! Por suerte Sandy va a acompañarme! –respondió Lea- Ojalá tu pudieras venir a los People Choice!
- A Ryan solo le importan Rachel y Finn… -señaló Dianna- además tenemos un trato con nuestros representantes… "No compartir eventos" lo recuerdas? –señaló Dianna con tono burlista- No se de como es que me dejan asistir a los Golden Globe…
- Hey! No te amargues amor! –respondió Lea, al notar el fastidio en la rubia tras lo cual se incorporó quedando encima de ella- Prometo que no importa lo que pase en los Golden Globe me voy a sentar a tu lado!
- Seguro que te sientan al lado de Cory –respondió Dianna resignada.
- Cory un cuerno! –retrucó Lea con fiereza en la mirada- en los Golden me sentaré con mi chica!
- En serio? –preguntó Dianna sabiendo de antemano cual sería la respuesta de la morocha.
- Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo de que me sentaré junto a mi Dianna –exclamó Lea imitando a Scarlett O'Hara en "Lo que el viento se llevó"
- Le! eres fatal! Por eso te amo! –exclamó Dianna y la besó.
Tal como Dianna lo había anticipado, al cabo de unas horas junto al mar la brisa se había tornado más fría y la temperatura había descendido por lo que las chicas junto a Arthur decidieron regresar a la casa.
Dianna volvió a encender su I-Pod y la música nuevamente inundó la sala principal de la casa, en tanto Lea se encargó de llenar una copa con vino y otra con agua saborizada.
- Es patético brindar con agua saborizada pero me toca manejar de regreso a casa! –señaló Lea entregando la copa de vino a Dianna.
- Planeas emborracharme y abusar de mi? –bromeó Dianna.
- En primer lugar tu eres la que quiere abusar de mi, en segundo lugar no me hace falta emborracharte para llevarte a la cama –retrucó Lea- solo quiero hacer un brindis por ti, por mi, por este maravilloso día y por lo nuestro…
- Por lo nuestro! –resaltó Dianna y chocó su copa contra la de Lea tras lo cual besó a la morocha de modo apasionado.
- Aún me debes el postre… -susurró Dianna al tiempo que rodeaba a Lea por la cintura y la besaba en el cuello.
- Lo se… y estoy dispuesta a pagar mi deuda… -respondió Lea sintiendo como la embargaba la excitación de esos besos con sabor a sensual vino rojo.
Dianna tomó la copa de Lea y junto a la suya las depositó sobre la mesa ratona de la sala principal, luego tomó a la morocha de la mano y la condujo hacia la habitación, el deseo ardía en la mirada de ambas; Lea tomó el control remoto que permitía el cierre automático de las cortinas del cuarto y lo accionó quedando el lugar en penumbras.
Dianna se acercó de nuevo a Lea y la besó acaloradamente, sus lenguas una vez más se hallaban bailando esa loca danza apasionada, chocando una contra la otra, enredándose entre si, a Lea le excitaba dejarse dominar por Dianna quien ejercía su poder con suavidad a sabiendas de lo que causaba en su amante, se encargó de desnudarla muy despacio, t-shirt, capri, ropa interior quedaron por el piso, Lea quedó completamente desnuda, Dianna la tomó por la cintura y volvió a besarla, Lea sintió una descarga eléctrica a lo largo de todo el cuerpo al sentir las manos de la rubia rodeándola y luego aferrándose a sus muslos, Lea no aguantó más y comenzó a desnudar a Dianna, primero le quitó la t-shirt y el brassiere y luego empujándola sobre la cama se encargo de despojarla de la falda y el culotte, la besó de nuevo en la boca y la rubia decidió aceptar el ataque de la morocha que parecía muy decidida, bajó por el cuello dejando una estela de besos hasta llegar al pecho de su amante y devorar con avidez sus pezones.
- Mierda Le! –exclamó Dianna y sintió como la humedad ya la desbordaba.
La morocha satisfecha por la reacción causada repitió la acción en el otro pecho obteniendo esta vez por resultado un gemido por parte de la rubia.
- Oh Lea! –exclamó Dianna al sentir los labios y la lengua de la morocha sobre su vientre agitado.
- Oh… Dios! Eres tan… -Dianna intentó murmurar algo pero al sentir a la morocha en su interior se quedó sin palabras y solo atinó a dejar escapar un placentero gemido.
Cada roce sobre su piel era como una ola que la empujaba mas y mas hacia el abismo, Lea no claudicaba en su intento de hacerla llegar lo antes posible al clímax, los gemidos de la rubia, le tensión de su cuerpo le indicaban que iba por buen camino no obstante Dianna la tironeó suavemente hacia arriba.
- Hice algo mal? –preguntó Lea sorprendida al ser interrumpida
- No… no es eso.. –respondió Dianna dirigiendo su mano al interior de Lea y comenzando a rozarlo suavemente - Quiero que lleguemos a la vez… quiero que lo sintamos juntas…
Lea se abandonó a las intenciones de la rubia dirigiendo su propia mano al centro de Dianna y reproduciendo el movimiento que la rubia proponía
- Perdón Le… pero creo que yo voy a ahhh… -Dianna no alcanzó a terminar de decirlo cuando estalló en su clímax no obstante se empeñó en sostener el ritmo para que Lea también lo logre, cosa que no tardo en suceder.
- Mierda Di! –exclamó Lea- Casi lo lo logramos!
- Casi… -respondió Dianna agitada y depositó un dulce beso sobre Lea y la estrujo entre sus brazos.
- Eso fue… guauuu! –susurró Lea dejando su cabeza descansar sobre el pecho de la rubia que le acariciaba la espalda amorosamente.
- Siempre me haces volar… -dijo Dianna provocando una sonrisa de orgullo en la neoyorquina.
- Vaya! Que cumplido! –respondió Lea estrujando la mano de Dianna- Gracias…
- Qué lástima… estas son las últimas horas de nuestras vacaciones –se lamentó Dianna dejando escapar un suspiro de resignación – a partir de mañana de regreso a las filmaciones, a preocuparse por los eventos, a vivir separadas…
- Mmmm no te pongas triste... –dijo Lea estrujando a Dianna- Siempre vamos a encontrar la manera de pasar momentos como este, no lo olvides... se que es difícil pero podemos hacerlo, podemos sobrellevarlo!
- Lo se… lo se… -respondió Dianna- cada momento de separación, cada maldito evento en que no puedo estar a tu lado, cualquier sacrificio que tenga que hacer vale la pena por tenerte a mi lado, por tenerte en mi vida, por que seas la persona a la que amo y que me ama, no me importa nada cuanto tenga que aguantar si eso justifica seguir contigo…
A Lea la conmovieron las palabras de la rubia y las lágrimas comenzaron a correr de sus mejillas.
- Perdóname Di! Perdóname por no poder darte mas que esto… -Lea comenzó a llorar- momentos a escondidas, en la clandestinidad... tu te mereces muchísimo más que esto… perdóname amor…
Dianna se incorporó quedando encima de Lea y la contempló con ternura no pudiendo evitar ella tampoco soltar las lagrimas, el llanto de la morocha la hacía parecer una niñita asustada.
- No llores Le… –suplicó Dianna con la voz quebrada- Me rompe el corazón verte así… Jamás vuelvas a decir eso! jamás me pidas perdón por lo que tenemos que hacer para vivir lo nuestro, no es tu culpa ni la mía…
- Te amo Di! Te amo! Te amo! –exclamó Lea abrazando a Dianna- Nunca me dejes!
- Nunca te voy a dejar amor! –respondió Dianna y besó tiernamente a Lea- Nunca! Es una promesa!
