ADAPTACIÓN. Ni los personajes ni la historia me pertenecen, está adaptado por Martasnix.

Capítulo 29

Nia mantuvo los afloramientos rocosos que se alzaban desde las laderas blancas como dientes malos entre ella y el tren en el valle de abajo. El rifle que colgaba a su espalda era un peso reconfortante. Había puesto el circuito de retraso en los drones durante 45 minutos y dejó su mochila y el resto de sus suministros atrás. Podría cubrir mucha distancia en 45 minutos y si no salía del cañón antes que los federales descendieran con fuerza, no necesitaría alimentos. Todo lo que necesitaba era municiones y tenía un montón. Había entrenado durante toda su vida para este tipo de acción y en pocos minutos estaría sobre la cresta y fuera de la vista del tren. La seguirían, una vez que notaran que se había ido antes de activar los drones. Pero no enviarían un equipo de inmediato. Pensarían que estaba debatiéndose en qué hacer, probablemente esperando que se tomara el tiempo de elegir entre su hermano y su hermana. No la conocían. No sabían la manera como habían sido criados. Pero entonces, realmente no se había conocido a sí misma hasta que Woods le había obligado a declarar quién era realmente. Se anguló hacia arriba hacia la carretera, ahora apenas discernible bajo la nieve acumulada y tomó un riesgo calculado. La posibilidad de que un vehículo viajara a lo largo de este camino era escasa, pero siempre había una oportunidad. Si podía robar un vehículo aún podría escapar. No había escuchado otro helicóptero desde aquel que descendió del cielo a cien yardas del tren. Ellos debieron haber evacuado el presidente cuando habían hecho el juego con Robbie, pero no esperaban que el asalto sin cuartel con los drones todavía siguiera en juego. Sin embargo, su ventana se estaba reduciendo rápidamente. En poco tiempo, los únicos vehículos que viajarían por este tramo serían los que irían en pos de ella, pero por ahora, tenía un camino claro. Se mantuvo cerca de la cubierta de los árboles a lo largo del hombrillo y corrió en medio de la tormenta que se avecinaba. Había viajado tres millas cuando el sonido de un vehículo que se aproximaba le obligó a saltar detrás de un grupo de árboles. Cargó su rifle y miró hacia la curva en la carretera. Un jeep rojo familiar apareció a su vista, arrojando nieve y cortando camino hacia ella. Ella salió y Titus patinó hasta detenerse.

Nia abrió la puerta del pasajero y saltó —¿Qué estás haciendo aquí?

—Se está haciendo tarde. Imaginé que podrías necesitar un paseo— hizo un giro de 180 grados en medio de la carretera y patinó alrededor de la curva por donde había venido —Además, no hay nada que hacer en esta ciudad con un solo caballo— él le miró mientras sacaba una botella de agua de su bolsillo interno y bebía profundamente —¿Misión abortada?

—Sí— dijo Nia, mirando por el parabrisas, pero sin ver nada. Nada, excepto el rostro asustado de Robbie. Él era su hermano pequeño. Confiaba en ella.

—¿Están pisando tu cola?

Ella miró su cronómetro —Lo estarán en unos siete minutos.

Titus silbó —Supongo que será mejor que encontramos rápidamente un camino más transitado para poder mezclarnos.

—Gira a la izquierda en una milla por la carretera. Llegaremos a las interestatales 5 millas más adelante.

—Huh. Piensas en todo— dijo Titus.

—No en todo— dijo Nia suavemente y cerró sus ojos. Nunca había esperado enfrentarse a la decisión de elegir entre las dos últimas personas que amaba.


Antes que Alice abriera los ojos, antes que supiera dónde estaba ni por qué se sentía como si hubiese sido aplastado por un tanque, sabía estaría bien. El aliento de Atlas soplaba sobre su garganta. Él le mantendría a salvo. Y algo más, algo nuevo y profundamente reconfortante. Unos dedos cálidos que agarraban su mano. Reconoció la suavidad y la fuerza de esa mano. Con los ojos todavía cerrados, ella dijo —¿Me he perdido toda la acción?

—La mayor parte de ella— dijo en voz baja Claire —¿Cómo te sientes?

Alice levantó la mirada y tal como lo había esperado, soñado, Claire estaba allí, sonriéndole. Los ojos de Claire lucían preocupados, pero su sonrisa era brillante. Todo lo Alice quería era que Claire se mantuviese sonriendo de esa manera, por siempre —Estoy bien. Dolor de cabeza. El hombro duele como un hijo de su madre, pero en general estoy bien— volteó su cabeza con cuidado. Hasta ahora, todo bien —Atlas, ¿estás bien, muchacho?

—Él está perfecto— Claire le rascó detrás de las orejas —Simplemente es el mejor ¿verdad, chico guapo?

—Hey, hey— dijo Alice, riendo —Deja de consentirlo.

—Puedo consentirlo. Él ha estado cuidando de ti.

Imágenes del dron saltaron a la superficie. Alice echó un vistazo alrededor del vagón vacío. No lo reconoció —¿Que está sucediendo? ¿Qué pasó con las bombas?

—No estoy segura. Acaban de evacuar a Clarke Griffin. Así es que pienso….

—¿Por qué sigues aquí? — Alice trató de incorporarse y la cabeza le dio vueltas —Debes bajar….

—No hagas eso— advirtió Claire, presionando el hombro sano de Alice —Tienes que permanecer inmóvil.

—Tenemos que salir de este tren. No es seguro. Permíteme…

La puerta de comunicación se abrió y Alice agarró su arma.

—Tranquila, Agente Abernathy— un hombre con un chaleco antibalas, dijo —Tenemos esto.

Alice reconoció a Marcus Kane del equipo de Egret. Ella se relajó y dejó escapar un suspiro —Hey, Marcus ¿Qué demonios está pasando?

—La insubordinada está jugando al pollo con la directora— Marcus sonrió —¿Quieres hacer una apuesta sobre quién está ganando?

—Claro que no— dijo Alice —¿POTUS?

—En una casa segura. Hemos estado trasladando lentamente a los civiles a la parte trasera del tren, fuera del alcance del segundo dron.

Dos agentes más y el primer médico entraron detrás de Marcus Kane.

—Agente Abernathy. capitán Lauren Lewis— dijo Marcus —El capitán tiene que examinarte, Abernathy.

—Estoy bien— dijo Alice.

Claire exclamó —No, no lo estás.

—¿Qué tal si yo lo decido? — Lauren se inclinó e iluminó con una linterna los ojos de Alice —¿Cómo te va, agente?

—Bien, capitán.

—¿La visión está bien?

—Un poco borrosa anteriormente. Ahora está clara.

El médico le hizo algunas preguntas más y se enderezó —Tan pronto como culminemos la evacuación, te llevaremos a la sala de emergencia.

Claire preguntó —¿Hay algo malo?

Lauren sonrió —Precaución. Quiero una tomografía computarizada para asegurarme que ese chichón en la cabeza no agitó demasiado las cosas en el interior. Y necesitamos radiografías del hombro.

Atlas gruñó suavemente cuando uno de los agentes se acercó. Marcus levantó una ceja ante Alice —¿Y el perro?

—Llamen a Dave Ochiba para que venga y se lo lleve— dijo Alice —Atlas irá con él si se lo digo.

Marcus asintió, contactó a Ochiba y le dijo que lo necesitarían cuando estuviera libre para moverse —Tan pronto como Ochiba asegure a tu pareja, saldrás de aquí.

—También iré— dijo Claire.

Marcus le dio una mirada evaluadora —Eres del cuerpo de prensa ¿no es así? — Claire sonrió a Alice y agarró su mano nuevamente —Sí, pero esto es personal.

—Sí— dijo Alice, sin importarle quien estuviese viendo —Muy personal.


Lexa estudió a Gary Williams. Su cabello bien cortado y de buena apariencia, podría haber sido cualquiera de una docena de periodistas de la Casa Blanca. Excepto que estaba sentado en un banco en el salón junto al vagón de mando usando su traje oscuro, sus zapatos elegantes y su camisa azul clara arrugada con las manos esposadas frente a él. Dos agentes del equipo de contra-ataque montaban guardia en los extremos del vagón

—¿Cuál es tu verdadero nombre?

Él se quedó mirando hacia el frente.

—Gary es en realidad tu apellido. El hijo menor de Augusto Gary ¿Y tu nombre? —Su mandíbula se apretó. —Tenemos tres equipos de asalto preparados para ir tras tu hermana. Es posible que desees aprovechar esta oportunidad para razonar con ella— Lexa levantó un teléfono —Háblame de tus planes para atacar al presidente, quién está detrás de él y te ganarás una llamada.

Sus ojos oscuros se posaron en Lexa —Ella no va a cambiar de opinión.

—Sé que ustedes tres no planearon esto por su cuenta, dudo siquiera que fue idea de tu padre ¿De dónde viene el dinero? ¿Quién mueve los hilos detrás de las escenas?

—No tengo nada que decir.

—Ahora es el momento de ayudar a tu hermana— dijo Lexa en voz baja —Ella no va a ganar esta pelea, pero no tiene que morir. Ayúdame para que pueda ayudarla.

Él sacudió su cabeza —Ella no me lo agradecería.

—Hoy no, tal vez, pero….

Tom Turner irrumpió desde el vagón contiguo —Los drones están activos.

Lexa le dio la espalda a Gary Williams. El tiempo para probar el campo con los peones había pasado. La batalla estaba en marcha —Despliega los equipos de asalto.