Inuyasha no me pertenece, pero esta versión sí.
Anteriormente…
El reencuentro de Kagome y Sango
Fugaz encuentro de Inuyasha y Kagome
Disculpa de Hojo
"Todo el que haya amado
sabe las acepciones resplandecientes
que contienen las cuatro letras
de esta palabra: Ella."
Los miserables-Víctor Hugo
Libro 8 - capítulo V
Flash back omnisciente del Hospital
Al cabo de una hora, Hojo regresó al consultorio para llevar a Kagome hacia su habitación y que descansara y pensara como era debido y la encontró en el mismo lugar en el que la había visto cuando se fue. La diferencia era que apenas había tocado su desayuno y su rostro lucía más depresivo que antes.
Notó que era más prudente no preguntar nada y solo presentarle en una bandeja lo que necesitaba.
Entonces, acercó una silla de ruedas a la camilla, tomó de su brazo y la ayudó a sentarse. La sacó del consultorio y la llevó por el mismo pasillo en el que la noche anterior había visto de nuevo a Inuyasha, contrario a lo que ella esperaba que fuera su encuentro, había sido completamente desagradable. La empujó un poco más allá de la habitación que ponía en la puerta "Kikyo Kurosawa" y encontró una puerta con su nombre "Kagome Higurashi". Hojo la abrió, empujó la silla hasta adentro y se dirigió hacia la puerta nuevamente, en perfecto silencio.
Antes de cerrar, solamente dijo unas cuantas palabras.
-Una dama voluntaria vendrá a ayudarla a vestirse y asearse. El baño se encuentra al final del pasillo. Las comidas se le traerán hasta la habitación a las siete de la mañana, al mediodía y a las seis de la tarde. La rehabilitación se retomará en dos días.
Al decir esto, salió y cerró la puerta.
Al quedar sola, Kagome empezó a notar muchas cosas.
Primero notó que Hojo ya no se dirigía a ella de manera especial, lo cual era un alivio porque lo que menos quería ahora escuchar que tenía razón en muchas formas pero al mismo tiempo era algo inoportuno, ya que eso significaba que no recibiría trato especial por parte de nadie del personal y, tenía que aceptarlo, sus piernas apenas mantenerla en pie durante unos dos minutos como máximo, lo que le dificultaba la realización de tareas básicas, como llegar al baño a tiempo.
Luego, en el silencio, apreció que no era la única persona con problemas. La mudez de su habitación le permitió escuchar lo que sucedía afuera; un hombre gritaba a todo pulmón "¡No a mis hijos! ¡No te lleves a mis hijos!", el escalofriante sonido que provocaba algún instrumento para comer al chocar contra el suelo y el sonido asqueroso de su contenido esparciéndose daban la idea de que alguien no podía controlar lo que sus manos hacían o que sus manos no funcionaban bien, la voz de alguna persona del personal rogándole cansado a Okarin-san que dejara de levantarse cuando sus heridas no sanaban todavía y las réplicas de este diciendo que tenía mucho trabajo que hacer todavía, hacían a Kagome pensar que tal vez estaba siendo exagerada y muy mal agradecida. A ella le faltaba muy poco ya para poder caminar correctamente y regresar a su trabajo y rehacer su vida, entonces se dio cuenta de que ya no podía seguir lamentándose de lo injusta que había sido la vida con ella. Se decidió a hacer algo, por primera vez en su vida, para ella misma. Para darse la alegría de haber logrado una meta propuesta por ella misma y demostrarse que su voluntad es más fuerte.
Decidió seguir adelante. Vivir una vida feliz, plena y llena de...
Ahí se detuvo. Quería pensar en una vida llena de amor, del amor de recíproco y único del hombre que ella ama. Del hombre más confiable, interesante, gracioso, comprensivo y bueno que había conocido en la vida. Quería soñar con una vida junto a ese hombre, una casita, una familia, una vejez juntos. Era un sueño que sonaba tan realizable, excepto, por el hecho de que ese hombre seguía casado.
No había que hacer. Kagome sabía perfectamente cuanto había sufrido Inuyasha cuando la creyó muerta. Sabía todas las lágrimas que había derramado. Sabía que la herida estaba abierta, que nunca se cerró. Sabía que extrañaba a sus hijos, su familia, su hogar, su mujer. Sabía que la única persona que merecía completamente a Inuyasha se encontraba unas habitaciones cerca de ella, que llevaba su apellido.
Se convenció de que aunque Inuyasha quisiera explicarle las cosas en ese mismo momento no había nada que explicar, ella era su esposa. Cayó en cuenta de las palabras tan hirientes que dijo anoche. Dijo que lo odiaba y que no lo quería ver nunca más. Se arrepintió de no haberle escuchado, no dejar que él hablara. Se arrepintió de la rabia con la que gritó esas palabras, sabía que lo dijo solo porque estaba herida, porque su corazón se había roto otra vez.
-Esas palabras nunca van lograr volver a unir un corazón roto-pensó-nunca van sanar las heridas, ni a hacer que todo se arregle mágicamente y mucho menos van a hacer que mis sentimientos hacia Inuyasha desaparezcan.
No sé qué hacer-dijo sollozando-No puedo hacer nada. Ella es su esposa y yo… yo solo fui… no fui nada… no fui nada…
Y aunque Kagome trataba de contener sus lágrimas y de dejar de hundirse en esos pensamientos tan depresivos no podía. El dolor era más fuerte que ella, al menos eso sentía.
Entonces se dio cuenta que no podía luchar más contra sus emociones. Estaba rota, rota como un jarrón de porcelana en el suelo. Herida como cuando llegó a Hiroshima el 9 de agosto hace más de un año, tan herida como hace un año. Sus cortes y hematomas no habían sanado, su alma se ahogaba el vacío, su voluntad se quebraba cual galleta al caerle toda la tristeza encima, su mente se había convertido en mayor laberinto que jamás había existido.
Estaba rota, ahogada y perdida. Se sentía miserable nuevamente. Perdió la vergüenza y su llanto se volvió más sonoro. Nunca antes había sufrido tanto por amor. Y es que aunque ella sintiera que no era nada para Inuyasha, Inuyasha había sido todo para ella. Su mundo, su voluntad, su espíritu, su sonrisa, su nuevo día, su apoyo. Él lo era todo para ella y ahora ya no era para ella, porque él nunca fue de ella; siempre fue de Kikyo.
Y entró a la etapa del odio. Se permitió sentir odio, aunque no sabía exactamente a qué. Trató de odiar a Kikyo, pero ella no tenía ninguna culpa, ella se casó con él hace años. Trató de odiar a Inuyasha, pero no podía tener esos sentimientos hacia la persona que más amaba en el mundo. Trató de odiar a Hojo, pero aunque quería culparlo a él, le pareció estúpido.
Trató de sentir odio para sí misma, y aunque lo hizo por un momento, no había nada que hacer, nada qué culpar. Ella simplemente se había enamorado de Inuyasha. No había nada qué hacer.
Fue en ese último pensamiento en el que tuvo claridad. No había que hacer nada. Su amor por él no cambiaría, estaba 100% segura de que lo amaría siempre. Inuyasha es el amor de su vida, pero no podía hacer nada por ello. Su vida tenía que continuar.
Fin flash back omnisciente del Hospital
Esa noche no sabía qué hacer realmente. No podía quedarme con ella, no podía ir con Kagome, no había derecho luego de que ella me declarara su odio. Comprendo que no quisiera verme más, pero de ahí al odio hay una distancia muy grande. No sé qué tanto hayas tenido que ver en eso Hojo. Tal vez si fuiste tú quien creo todo ese espectáculo, no puedes culparme por desconfiar. Sabes que tengo motivos de sobra para hacerlo.
Esa fue la peor noche de mi vida. Esa noche marcó la existencia de Kagome. Ella me cree ahora, pero sé que tú no crees ni una sola palabra que salga de mi boca. Por eso esta carta, no crees lo que digo, creerás lo que escribo. Tal vez pienses que no tiene ninguna relación lo que escribo aquí con lo que sucede afuera, con lo que sucede con Kagome. Pero hay cosas que necesitas saber.
Volviendo a la noche en que Kagome y tú me vieron encontrarme con "Kikyo Kurosawa", esa noche fue de cambios y grandes decisiones. Kagome tomó una decisión. Sabes que tomó esa decisión porque te hizo partícipe. Esa decisión me hizo perder el rumbo.
Flash back de Inuyasha
Luego de ver a Kagome pedirle a Ikeuchi que se la lleve, de escucharla decir que me odia y que no me quiere ver más, luego de verlo cumplir su petición, me sentí vacío.
Todo había resultado muy mal, esta no era la manera en la imaginé que volvería a ver a Kagome, me imaginé que Kikyo no me amaba, que estaba feliz con alguien más, que yo podía ser feliz con Kagome libremente, que iría hasta a Ube para apoyarla en todo lo que necesitara, que lloraría feliz al verme y que no sabría si podría contenerme yo también, que sería un encuentro feliz…
Pero ella acaba de verme en los brazos de otra mujer, ver que otra mujer me besaba y lo peor era lo que Kagome pensaba.
Sin saber cómo, llegué hasta la casa de Sango y Miroku. Shippo ya estaba dormido. Era muy tarde ya como para que alguien estuviera despierto, pero en lugar de encontrar oscuridad y silencio, encontré (o ellos me encontraron a mí) a la pareja hablando en voz baja en el comedor. Al escuchar el sonido de la puerta abrirse, ambos salieron hasta el recibidor preocupados al verme.
S-¡Inuyasha! ¡Mira la hora a la que llegas!
M- Nos tenías muy preocupados Inuyasha.
S-Ven, ¿tienes hambre?
Sin expresión alguna en el rostro, entré en el comedor. Sango puso frente a mí un tazón de fideos caseros y unas bolitas de arroz. Ambos se quedaron conmigo, esperando a que hablara de mi encuentro con Kikyo Kurosawa.
Miroku se impacientó al ver que no comía con ánimos.
M-¿Qué fue lo que sucedió?
No sabía por dónde empezar el relato. Tenía tantas cosas en mi mente en ese momento que sentía que si abría la boca, todo saldría atropelladamente provocando un horrible ruido.
M-Seré un poco más claro Inuyasha, ¿Fuiste o no al hospital?
-Fui.
S-¿Y bien?
-Ha cambiado mucho.
La pareja empezó a confundirse.
M-¿Qué ha cambiado Inuyasha?
-El hospital.
S-Sabes que nos referimos a…
-A Kikyo-interrumpí-
Sango al ver que la conversación no tenía un rumbo, dejó todo en manos de Miroku
M-¿Viste a Kikyo Kurosawa?
-Sí.
M-¿Te reconoció?
-Sí.
M-¿Está ella bien?
-Sí.
M-¿Le darán de alta?
-No sé.
M-Inuyasha, sé que puedes estar algo confundido o sorprendido, pero ayudaría mucho si dijeras más que monosílabos.
-Kagome.
De pronto, como una ráfaga de memoria entrando en la cabeza de Sango, la expresión de esta se cambió de oyente a persona horrorizada. Tanto Inuyasha como Miroku lo notaron y la miraron esperando a que dijera el motivo de ese cambio tan repentino.
S-Kagome… La vi esta mañana y yo… Perdimos el tiempo en estupideces y… ¡Soy tan tonta! ¡Pobre Kagome!
M-¿Qué pasa con Kagome? ¿La viste hoy? ¿De verdad?
S-Kagome regresó a Hiroshima a buscarte Inuyasha. Ella regresó por ti-Sango cubría su rostro avergonzada, no sé si por no haber hecho lo correcto o por porque lloraba con arrepentimiento-No debí dejar que se fuera con el doctor Ikeuchi, debí… debí…
-No es tu culpa.
M-¿A qué te refieres?
-Kagome está en el hospital.
M-¿Y?
-Ella me vio.
Sango dejó de llorar, aunque algunas lágrimas caían por su rostro. Miroku y ella me miraron estupefactos.
-Vio a Kikyo.
Sus rostros seguían con la boca abierta, pero no articulaban palabras.
-Kikyo me besó al verme y Kagome nos vio.
M-Eso es…
S-Ella los vio besarse… ¡¿Cómo pudiste?! ¡Dijiste amar a Kagome y besas a tu esposa, a quien no amas!
-¡Yo no la besé!
S-¿Ah?
-Ella me besó. Corrió hacia mí y me beso. Estaba en el pasillo y Kagome, que venía con Ikeuchi, me vio y él también.
M-¡¿Qué?!
S-Es la peor manera en la que pudo enterarse de que tu esposa vive…
-Ella no es Kikyo-interrumpió Inuyasha-Ella no es mi esposa.
La confusión volvió a la pareja.
M-¿No es tu esposa? Explícanos por favor.
-No sé los detalles. Cuando llegué, no pude ver su rostro bien, estaba en las sombras y la luz del sol me cegaba. No reconocí su voz, la voz de Kikyo era fuerte y como de una persona con mucha experiencia. Esa mujer tenía una voz más fuerte y algo chillona, como una mujer que no ha madurado aún.
S-¿Sólo por la voz?
-Conocí a Kikyo desde que éramos muy jóvenes y siempre reconocí su voz.
S-¿Viste su rostro? ¿Confirmaste que no es Kikyo Kurosawa?
-Lo vi. Cuando me dejó de besar vi su rostro y no era ella.
S-Pero, dices que ella te reconoció, ¿Cómo hizo para reconocerte si ella no es Kikyo?
-Ella encontró la foto que Kikyo portaba en su bolso siempre. Mis hijos y yo estamos en la foto. Tengo una igual, pero con Kikyo en lugar de mí.
Saqué la foto y la mostré. Ahora me sorprende que todavía la tenga conmigo.
En la foto, Kikyo sostenía en sus brazos a Makoto dormido y Tomoya estaba a su lado, mostrando que le faltaban algunos dientes. Atrás, estaba la casa en la que solíamos vivir y un árbol en el que puse un columpio para mis hijos.
-La mujer en el hospital no solo tomó el nombre de Kikyo, también se adueñó de algunos de sus recuerdos.
M-Suena a que perdió la memoria.
-Eso dijeron en el hospital.
S-¡No puede ser!
M-¿Qué pasa Sango?
S-¡Kagome! ¿Qué pasó con Kagome?
-Ella cree que esa mujer es mi esposa
S-¡Tienes que ir con ella y explicarle todo!
-No puedo.
M-¿No puedes? ¿Ikeuchi te prohibió verla otra vez?
-No, no es eso…
M-¿Qué sucede Inuyasha? ¿Por qué no puedes?
-Ella no quiere verme de nuevo.
S y M- ¡¿Qué?!
M-Eso no puede ser cierto.
S-Kagome te ama. Te escuchará.
-Ella me odia.
S-¡No es verdad!
-Me lo dijo. Me odia.
M-¿De verdad te lo dijo? O, ¿Creíste escucharlo?
-Lo dijo. Lo gritó.
S-¡No lo entiendes! ¡Es producto de la confusión! Si le explicas…
-No le diré nada. No tiene sentido explicarle. Kagome me odia.
Fin flash back de Inuyasha.
Podría culpar a Kagome por el rumbo que han tomado nuestras vidas debido a la confusión de esa noche, pero sería una gran mentira. La culpa de todo la tuve yo. Por mi culpa nuestras vidas cambiaron.
No te odio por aprovechar la oportunidad, te odio por hacerme sufrir. No me odias porque ella me ame a mí, me odias porque nunca serás para ella lo que yo he sido. El odio es algo muy fuerte y muy difícil de olvidar, pero ahora, por el amor que sentimos por Kagome, debemos dejar de poner nuestro orgullo en primer lugar y empezar a trabajar juntos por su felicidad...
Continuará…
El capítulo volvió a hacerse muy largo, pero es que si lo cortaba se me iban a ir las palabras adecuadas y como lectora, me gusta que si va a pasar algo, que pase en este capítulo y que te deje una intriga para el siguiente y eso ha logrado una gran extensión en los capítulos.
Ojalá les haya gustado. Escribo tanto para mí como para quiénes leen. No importa si no les gusta, me dicen y lo trato de arreglar :D
Ahí nos leemos luego. Saludos KagomeCHAA
