A solas en su habitación, Kyoko se quita el pañuelo y se contempla frente al espejo. Pasa la mano sobre la suave sombra creciente de su cabello, y que con el tiempo ocultará la cicatriz…

Luego se lleva los dedos a los labios, y toca allí donde estuvieron los de Ren. Cierra los ojos y vuelve a sentirlo, llenándose de él.

Ella lo había vuelto a besar… Él la había vuelto a besar… Se besaron hasta que escucharon el escándalo de algo cayendo al suelo en la cocina. Se separaron abruptamente, con las respiraciones agitadas y los ojos turbios, y el corazón golpeando veloz en el pecho…

Kyoko se tiende en su futón, se arropa y cierra los ojos. Suspira… Se lleva la mano al corazón, dejando que su latir la acune buscando el sueño. Ella quiere recordar a Ren… No quiere que ninguno de sus besos quede en el olvido. Ni los de ahora, ni los de antes… Entonces Kyoko lo siente, algo que quiere salir, y que se agita entre las brumas de su memoria, abriéndose camino, rasgándolas en medio de relámpagos de luz…

Y luego, la sucesión rápida de imágenes, arrolladora. Ren durmiendo en su regazo, Ren comiendo su gelatina al vino, Ren abrazándola en el parque, Ren protegiéndola del Bastardo Número Dos, Ren mirándola con los ojos oscurecidos, ¿Emperador de la noche?, Ren/Cain bajo sus manos jurándole ser suyo, Ren caminando junto a ella como una modelo, Ren enseñándole a comportarse con propiedad, Ren reconviniéndola como su senpai, Ren burlándose de ella, Ren riéndose con ella, Ren ardiendo en fiebre, Ren/Cain con los ojos llenos de tormento, Ren consolándola cuando tiene el alma rota… Ren hablándole de su amor por otra…

Y en medio de todo, los ojos verdes de Corn…