¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?

Capitulo 28

Desperté con un fuerte dolor de cabeza. Abrí los ojos y lo primero que vi fueron las conocidas paredes de madera.

Estaba segura de que me encontraba en la cabaña con la que siempre soñaba, pero ahora la diferencia era que esto no era otra pesadilla.

Intenté moverme, pero no pude. Tenía las manos encadenas encima de mi cabeza, igual que en uno de mis sueños.

No sabía cuanto tiempo había estado inconsciente, ya que podían haber pasado horas o segundos y yo no me habría dado cuenta, aunque seguía siendo de noche.

Estaba muy preocupada por Edward. La última vez que le había visto le estaban atacando dos vampiros.

Me removí incómoda, intentando soltarme. No podía permanecer más tiempo en esta cabaña sin saber si mi familia y mis amigos estaban bien; además, me arriesgaba a que volviera Victoria o cualquiera de sus secuaces y me matase. Lo que no entendía era porqué no lo había hecho cuando tuvo su oportunidad. Estando inconsciente no le hubiera dado mucha guerra; pero conociéndola seguro que quería que sufriese, y estando grogui sería mucho más aburrido.

De repente la puerta se abrió de par en par, y yo me quedé congelada al instante.

-Vaya, vaya, veo que ya has despertado...- dijo Victoria con burla mientras entraba dentro de la habitación.

-Suéltame- exigí sacudiéndo los brazos que ya me dolían.

-¿Crees qué si quisiera soltarte te hubiera atado?- preguntó con ironía.

-¿Qué quieres?- pregunté.

-Eso ya lo sabes, te lo he estado demostrando todo este timpo, y ahora que te tengo bajo mi poder, solo falta un pequeño detalle- dijo con una malvada sonrisa que me hizo temblar.

Segundos después la puerta se volvió a abrir, y por ella entraron Bree, Diego y... Edward. Cuando le vi mis ojos se abrieron desmesuradamente. Mi novio iba entre esos dos monstruos, e iban tirando de él.

-Edward- le grité y él, inmediatamente me miró con una mezcla de alivio y enfado.

-Bella- dijo en un suspiro-. Estaba muy precupado.

-Y yo por ti- le confesé.

-Oh pero mirad que bonito- dijo Victoria con fingida alegría-, la parejita se a reunido de nuevo...- suspiró-. Que lástima que sea por poco tiempo- gruñó.

-No la tocarás- le dijo Edward con la mándibula apretada.

-No, yo no lo haré, lo haras tú- dijo sonriendo. Yo no entendía nada, pero tendría que ser algo malo, ya que Edward se tensó y puso cara de preocupado-. No respiréis, y en cuanto acabe marcharos al claro y seguid con la batalla.

Victoria se acercó a mí, colocándose a mi espalda. Me agarró del peló y tiró hacia atrás dejando mi cuello al descubierto, y entonces noté como clavaba una de sus uñas en la piel de esa zona, cerca de mi pulso.

-Shhh- siseé de dolor.

Agaché la mirada y me encontré con la torturada de Edward. Me miraba con impotencia y sufrimiento. Sabía que mi sangre le atraía más que cualquiera, y aunque ya no le afectaba tanto eso no quería decir que fuera inmune.

Victoria me soltó el pelo con una sonrisa burlona, y Bree y Diego soltaron a Edward y desaparecieron de la cabaña.

-Muy bien, que empiece la función- dijo Victoria sonriendo. Edward seguía tenso, en la misma posición con la que los vampiros le había dejado, mirándo como el hilillo de sangre bajaba por mi cuello. Intenté respirar por la boca para no marearme-. Vamos, no te resistas, sé que lo estás deseando- le dijo.

-Jamás la haría daño- le dijo entredientes.

-Sé que su sangre canta para ti, ¿por qué te resistes tanto? Ve, y bebe de ella, lo disfrutarás- le intentó convencer, y Edward le gruñó-. Bueno...- empezó con fingida pena-, si no lo haces tú... lo tendré que hacer yo.

-¡NO!- le gritó.

Grave error. Se había quedado sin aire, y al gritar respiró. Los ojos de Edward se volvieron totalmente negros como el carbón, y el hambre apareció escrito en ellos a la vez que la respiración se le hacía rápida.

-Edward, no respires- le dije.

Victoria se colocó detrás de él para susurrarle.

-Respira. Hazlo en grandes cantidades. Huele el delicioso aroma de su sangre- le intentó convencer.

Edward gruñó y apareció delante de mí en un parpadeo.

-Edward- susurré. Confíaba en él ciegamente, pero hacía ya unos días que había ido a cazar y pronto le volvía a tocar-. Aguanta- volví a susurrarle. Entonces sus manos se colocáron detrás de mi nuca, y mis ojos se abrieron, mirándole asusada-. Edward, no lo hagas- le pedí. Sabía que su naturaleza y la sed estaban empezando a dominarle, y si hacía lo que pensaba, después se arrepentiría. La sangre había dejado de salir de la herida, pero había quedado el rastro de ella por mi cuello, que la verdad era muy poco. Muy despacio, Edward agachó la cabeza, y vi como lamía la sangre con su lengua, teníendo mucho cuidado de no tocar mi herida-. Edward- susurré.

Miré por encima de su hombro y vi a Victoria mirándonos con una sonrisa ganadora.

Entonces las manos de Edward, que antes había colocado detrás de mi nuca, las subió lentamente por mis brazos y las colocó en los grilletes que ataban mis muñecas. Lo siguiente que escuché fue el chasquido del metal haciéndose polvo entre sus dedos.

Como siempre, tuvo cuidado de no hacerme daño.

-Tranquila- me susurró acariciando mi mejilla con el dorso de su mano y me cogió en brazos para dejarme en la pared más alejada de la habitación-. ¿De verdad pensabas que la mataría? ¿Qué haría daño a la razón de mi existencia?- cuestionó girándose hacia Victoria, que se había quedado estática ante las reacciones de mi novio.

-Tú deberías de haberla matado- gruñó.

-Ríndete Victoria, no la dañaré- intentó negociar Edward.

-Jamás- dijo y se lanzó a por mí, pero antes de llegar, Edward se interpuso, y sus cuerpos chocaron con un estruendo.

Los dos iban rodando por el suelo, intentando sacarse los miembros el uno al otro.

Edward estaba debajo de Victoria, y en un descuido de ésta, Edward le pateó en el estómago, haciendo que saliera volando, y chocando con una de las paredes, lo que provocó que la cabaña empezara a tambalearse peligrosamente.

-Bella, sal- dijo Edward mientras volvía a agarrar a Victoria y la empotraba contra otra pared, y corrí hacia el exterior. Unos segundos después de haber salido, la casa de derrumbó.

Al momento me preocupé, Edward no salía, y aunque sabía que un montón de madera no le haría daño, estaba ahí con Victoria, y podría haber aprovechado toda la derrumbe para atacarle.

Entonces las maderas se empezaron a mover, y Edward salió de un saltó y se colocó delante de mi protegiéndome.

-Edward- suspiré aliviada, y él giró un poco la cabeza para sonreirme.

Victoria no tardó en salir también y volver a saltar sobre Edward gruñiéndole.

Yo me aparté, e intenté ver que pasaba, pero lo único que veía eran colores borrosos, y algún que otro movimiento cuando bajaban el ritmo. No sabía si Edward estaba bien, y eso me angustiaba.

De vez en cuando, escuchaba gruñidos de dolor, y en esos momentos, los escalofríos aparecían por mi espalda.

Lo único que podía hacer era rezar porque nada le pasara a mi novio.

Entonces Edward me miró con miedo e impotencia, ya que estaba esquivando los ataques de Victoria. No entendía su mirada hasta que sentí un frío cuerpo agarrándome por la espalda.

-Hola, Bella- me susurró al oído Riley. Me removí para que me soltara pero en vez de hacerlo me sujetó más fuerte, haciéndome daño en los brazos-. No, no- chasqueó la lengua-, tú no vas a ningún sitio. Si tu noviecito no a sido capaz de alimentarse de ti, será porque no te quiere lo suficiente- dijo con desdén y yo le miré levantando una ceja-. Él sabía que si no te mataba él, lo haríamos nosotros, y naturalmente mucho más doloroso. ¿Qué sería una caza si te matamos sin dolor, no crees?- me preguntó divertido.

Levanté la cabeza, y vi que Edward intentaba esquivar los ataques de Victoria para poder acercarse a mí, pero al parecer ella actuaba por impulso, y él no podía anticipar sus movimientos.

-Déjame- dije removiendome.

-Se me ocurre una idea mejor- me sonrió-. Vamos a jugar un poco primero...- dijo divertido y su agarré empezó a ser insoportablemente fuerte, pero no me quejé. Sabía que eso era lo que querían, tanto él como Victoria. Que gritara, que sufriera.

Entonces escuché un gruñido, y el agarre de Riley desapareció. Lo siguiente que vi, fue a Seth gruñiendo a Riley, que se encontraba encima de él.

Mi vista rápidamente se dirigió a Edward, que seguía luchando contra Victoria. Aparentemente estaba bien, aunque desgraciadamente ella también lo estaba.

Seth y Riley habían empezado a luchar, y ahora el lobo se encontraba en desventaja, ya que Riley se había subido a su lomo de un saltó, y le clavó los dedos a la altura de uno de sus hombros.

Seth calló al suelo aullando de dolor, y Riley se acercó a su cuello para romperselo.

-¡NO!- grité para que se detuviera y fue suficiente para distraerlo y Seth se levantara y tirara a Riley al suelo.

Notaba en sus movimientos que aún no se había podido curar, al menos no del todo, ya que me pareció escuchar algunos pequeños quejidos.

Antes de que Riley pudiera reaccionar, Seth le clavó los dientes en un costado, haciendo que el vampiro gritase de dolor. Los apretó fuertemente, y varios crujidos se empezaron a oir. Probablemente le rompió las costillas, ya que los gritos siguieron retumbando en el bosque.

Entonces, Seth soltó a Riley, y éste calló al suelo de rodillas sujetandose el lado dónde los dientes del lobo habían estado hace un segundo. Seth aprovechó ese movimiento para clavar sus dientes en el cuello del vampiro. Lo hizo tan fuerte, que terminó sacandole la cabeza de su sitio con un desagradable chirrido, y la lanzó, con tan mala suerte que acabó cerca de dónde yo estaba. Inconscientemente di dos pasos atrás aterrada.

Seth continuó desmembrando los restos de Riley, así que mi vista se fijó en Edward y Victoria.

Ella tenía atrapado a Edward, sujetándole por el cuello. Si no hacía algo rápido terminaría mantándolo como en mis pesadillas.

Apreté fuertemente los ojos y pensé al rápidamente.

Lo primero que se me vino a la cabeza fue la sangre. Sabía que Victoria no me había atacado antes porque ella tenía el control, y no estaba respirando, pero si ahora olía mi sangre toda su concentracción desaparecería, así que rápidamente busqué una piedra afilada a mi alrededor. Por suerte encontré una y la agarré.

Me levanté la manga de la sudadera que llevaba, y clavé la afilada piedra en la cicatriz que me hice en mi dieciocho cumpleaños, y la atrastré para abrirla de nuevo. Al momento la sangre empezó a correr por mi brazo, y yo por el mareo de verla y olerla, caí de rodillas.

Lentamente levanté la cabeza y vi que Seth se había acercado para coger la cabeza de Riley y alejarla de mí. Cuando se fue, pude ver como ahora era Edward era el que tenía el control de la situación, tirándo a Victoria al suelo, pero ésta se levantó rápidamente, pero antes de que pudiera reaccionar, Edward se había colocado detrás de ella, acercó sus hermosos labios al cuello de ella, y le clavó fuertemente los colmillos.

Victoria gruñó e intentó soltarse de Edward, pero entonces Seth, se colocó delante y le mordió en una pierna que le arrancó de un tirón, haciendo que gritara más fuerte.

Edward apartó su boca y sus manos la sustituyeron tirando fuertemente y con un chirrido salió la cabeza de Victoria de su cuerpo, haciéndo que este callera al suelo sin vida.

-Reune todos los trozos- le dijo Edward a Seth, y éste obedeció. Rápidamente, Edward desmembró a Victoria, y cuando terminó con ella, juntó los trozos con los restos de Riley-. ¿Queda alguno más?- le preguntó y esperó a escuchar su respuesta en su cabeza, que debió de ser negativa, ya que Edward asintió y sacó un mechero de su bolsillo y encendió los restos de los dos vampiros, que al momento empezaron a arder-. Seth ve con los demás, ahora vamos nosotros-. Seth se dio la vuelta dispuesto a irse, pero cuando llegó a mi altura paró y se colocó enfrente de mí. Su mirada era preocupada cuando se fijó en toda la sangre que aún salía de mi brazo. Lentamente levanté el otro brazo y le acaricié el hombro herido, para tranquilizarle y el ronroneó. Parecía que ya se había curado del todo. Seth se separó de mí, y se fue corriendo através del bosque. Mi vista se colocó sobre Edward, que me miraba preocupado-. Bella- dijo con su voz aterciopelada-, tranquila mi amor- empezó a dar pequeños pasitos muy lentamente-, todo a acabado, nadie te va a hacer daño- mi mirada fue de total confusión. ¿Por qué me decía eso? Yo ya sabía que todo había acabado y que nada nos iba a pasar; que nada le iba a pasar-. No pasa nada- volvió a repetir.

Para ese entonces ya estaba a pocos centímetros de mí, así que no dude ni un segundo en lanzarme a sus brazos, abrazándole por la cintura.

-Edward- lloré. Toda la ansiedad, el miedo, la preocupación de no saber si estaba bien, salieron de golpe.

-Ya está mi amor- al principio se quedó congelado ante mi reacción, pero cuando notó que empecé a llorar reaccionó y me apretó más a él-. ¿Estás bien?

Su abrazó no fue fuerte. Era suave, como siempre, pero gracias a la fuerza de Riley, cualquier roce me dolía.

-Shhh- siseé, soltándole, y él se alejó asustado.

-Lo siento Bella, ¿te he abrazado demasiado fuerte? ¿he sido muy brusco?- empezó a preguntarme con ansiedad para después murmurar enfadado-. Claro que le has hecho daño... eres un monstruo que no sabe medir su fuerza... como has sido tan descuidado...- se reprochó así mismo.

-Edward, Edward- detuve su monólogo-, no has sido tú- me miró confundido-. Verás, cuando Riley volvió, me tenía agarrada muy fuerte, y por eso me duelen los brazos- intenté tranquilizarle, pero no funcionó muy bien ya que tensó la mandíbula-. Ey- volví a llamar su atención colocando mis manos a ambos lados de su cara-, no pasa nada, ya todo a acabado- repetí sus palabras.

-Estaba tan preocupado- dijo abrazándome de nuevo, pero esta vez dejó libres mis brazos.

-¿Estás bien? ¿Te hicieron algo? ¿Te duele algo?- me separé de su abrazo y empecé a mirarle en busca de alguna herida, pero no tenía nada.

-Estoy perfectamente- me aseguró y volvió a abrazarme.

Entonces recordé que los dos habíamos dejado en el claro otra batalla.

-Edward- le miré-. ¿Sabes como están los demás?- le pregunté preocupada.

-Si, no te preocupes, todo a salido bien- me aseguró-. Con la ayuda de los lobos todo a sido más sencillo- frunció el ceño y eso no me gustó.

-¿Qué ocurre?

-Nada grave, no te preocupes- dijo.

-No, Edward, dime que es lo que ha pasado- empecé a ponerme nerviosa.

-Ha habído un herido- dijo y me tensé.

Por mi mente pasaron varias imágenes de mis amigos lobos herídos, e incluso de los Cullen sin algún miembro de su cuerpo.

-¿Quién?- pregunté con miedo.

-Jacob- cuando dijo su nombre trastabillé hacia atrás ante la noticia.

-Bella, tranquila- Edward me abrazó y empezó a hacer círculos en mi espalada con su mano para relajarme-. Ya dije que no es nada grave. Un par de días en cama y estará como nuevo. Carlisle ya le ha revisado.

-¿No me mientes? ¿Está bien de verdad?- pregunté.

-Está bien, te lo prometo- aseguró mirándome a los ojos, y suspiré tranquila.

-¿Y tú familia...?- pregunté.

-Amor, querrás decir nuestra familia- dijo remarcando la palabra "nuestra" con una sonrisa-. Están todos bien. Jasper es el único que ha sido un poco más... perjudicado por decirlo de alguna manera.

-¿Qué quieres decir?- pregunté con miedo.

-Nada importante, solo recibió algunos mordiscos, y el veneno le escuece- comentó-. Nada importante en unas horas el dolor habrá desaparecido- me informó y suspiré aliviada-. Será mejor que nos marchémos ya, quiero que Carlisle te revise- dijo y entonces vio toda la sangre marcada en mi brazo. Por suerte ya no salía más-. Bella- dijo negando con la cabeza-. ¿Me puedes explicar a que vino esto?- señaló el destrozo de mi brazo.

-Estabas en peligro; Victoria iba a matarte, y yo no pensaba quedarme de brazos cruzados para ver como morías, así que lo primero que me vino a la cabeza para distraerla fue la sangre- me encogí de hombros.

-Bella podría haberte matado- me regañó.

-Pero no lo hicieste- le recordé-. Confío en ti. Sabía que tú lo tenías todo bajo control, solo necesitabamos que Victoria enloqueciera- me encogí de hombros-. Además, ya me lo demostraste antes, en la cabaña- le recordé.

-Pues por tu mirada parecía que la confianza se había fugado- dijo divertido.

-No- dije rápidamente-. Confío en ti ciegamente- le aseguré muy seria-. Pero apareciste tan de repente con los ojos tan negros... y encima no me respondías...- me excusé.

-Necesitaba que Victoria pensara que te iba a matar. Pero lo tenía controlado. No te voy a negar que al principio si me afectó tu sangre, pero al momento me recompuse- comentó-. Una vez te dije que el olor de tu sangre ya no me afectaba tanto como antes- me recordó-. Tu vida es mucho más importante para mí- dijo acarciando mi mejilla.

-La verdad es que me sorprendió bastante tu reacción- comenté recordando cuando había lamido el camino de sangre; y mis mejillas se pusieron coloradas.

-Ah...- Edward entendió mis palabras al ver mi sonrojo-. Bueno, que no me afecte tanto no significa que no sea una tentación, así que pensé que lo mejor sería borrar la evidencia- se encogió de hombros.

-Pero si la probaste, ¿cómo...?- dejé la pregunta sin acabar.

-Bueno, la sangre que "bebí" estaba casi seca, por lo tanto había perdido la mayoría de su esencia, así que fue fácil de llevar- me aclaró y me cogió en brazos. Iba a empezar a correr pero le detuve.

-Espera- dije y el obedeció. Lentamente pasé mis brazos por su cuello para acercarme más a él. Poco a poco fue dándo pequeños besitos desde la base de su cuello subiéndo por todo éste, por su mandíbula, hasta llegar a sus labios, dónde él me recibió encantado. Había pasado mucho miedo, pero no por mí, si no por él. Por culpa de mi pobre vista humana nunca sabía si le estaba haciendo daño, o si iba ganado la batalla. Poco a poco nos fuímos separando-. Te amo- le dije.

-Te amo- me dio un beso en la frente y hechó a correr.

Todo el agotamiento tanto emocional como físico empezaron a hacer estragos en mí; además del mareo que había dejado a un lado, el dolor de garganta y el de cabeza, pero que ahora empezaban a salir, con todas las emociones acumuladas. Miedo, ansiedad, impotencia... Y poco a poco, los brazos que había mantenido alrededor del cuello de Edward se fueron escurriendo hasta quedar en mi regazo, para después ser arrastrada por la oscuridad.

-Edward tranquilízate- empecé a escuchar la voz de Alice a lo lejos-. Va a despertar en unos momentos.

-¿Cómo quieres qué me tranquilice cuando lleva casi una hora inconsciente?- dijo Edward ansioso.

-Si sigues tirándote del pelo de esa manera acabarás calvo- le dijo Alice divertida y él le gruñó.

-Hijo, tranquilízate- oí la voz de Carlisle-. Tienes que entender. Bella a pasado hoy por muchas emociones juntas. Y si le sumas todo lo que ha estado aguantándo todo este timpo... Es normal que su mente se haya cerrado. Necesita descansar, igual que su cuerpo.

Me obligué a abrir los ojos, y poco a poco empecé a parpadear.

-Mi amor- noté las manos de Edward en mis mejillas. Cuando terminé de abrir los ojos, y acostumbrarme a la luz; lo primero que vi, fue su mirada preocupada-. ¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien? Me tenías preocupado.

-Lo siento- ignoré sus preguntas y me disculpé. No me gustaba que se preocupara.

-No te disculpes- me dijo acarciando mi mejilla.

-Bella- Carlisle me llamó-. Edward me ha contado lo ocurrido- dijo-. Aún no te he revisado, ya que esperaba que despertaras y me fueras diciendo dónde te dolía. Además, me gustaría poder hacerte unas pruebas- dijo y asentí-. Edward, llévala a mi despacho, ya está todo preparado- le dijo y al momento Edward me levantó de la cama.

-Puedo caminar- me quejé.

-Bella, estás débil, no te quejes- me dijo.

-No lo estoy- me crucé de brazos enfurruñada.

Rápidamente me dejó en una camilla que había sido colocada en el despacho de Carlisle, y las curaciones y las pruebas empezaron .

Al parecer el agarre de Riley había sido bastante fuerte, y con un poco más de presión me habría roto los huesos.

Carlisle me puso mala cara cuando vio los cortes que tenía. El del cuello no era profundo, así que ese no necesitaba puntos, pero el del brazo sí.

El golpe que me había dado Victoria para dejarme inconsciente no fue grave, así que prácticamente estaba bien.

-Tomas estás pastillas para el dolor múscular y ponte la crema que te dio Alice para los moratones; te vendrá bien. También he notando que tu voz sale más rasposa, a comparación a ayer- comentó. Ya no me acordaba del ataque de mi habitación. Con todo lo que había pasado, había estado ignorando el dolor de garganta-, así que, sigue las recomendaciones que te di ayer y toma estás pastillas para el dolor. Y esta para la cabeza- me dio una pastilla-. Solo hace falta que te tomes una.

-Entendido- dije-. ¿Cómo está Jacob?- pregunté recordándo a mi amigo.

-Está bien, no te preocupes- me aseguró Carlisle-. Tiene un brazo y una pierna rotos, pero nada grave. En un par de días estará bien.

-Ya se lo dije, pero no me creyó- dijo Edward.

-Lo siento, es que estaba preocupada. Es mi mejor amigo- murmuré.

-Ya lo sé boba, solo bromeaba- dijo sonriendo-. ¿Quiéres desayunar?- me preguntó cambiando de tema.

-Si- la verdad es que estába muerta de hambre.

-Perfecto- sonrió y me alzó en brazos para llevarme de vuelta a su cama.

-¿Aquí?- pregunté confusa.

-Sí, mi pequeña debe descansar, así que desayuno en la cama- dijo dándome un pequeño beso y salió de la habitación.

"Creo que me voy a poner el pijama" pensé cuando me quedé sola.

Despacio me levanté y abrí la mochila que se encontraba encima de la mesa de Edward. Cogí el pijama, y me lo puse rápidamente. Cuando acabé, abrí la cama y me metí dentro.

Unos minutos después, Edward entró con una bandeja que me dejó encima de las piernas. Miré el desayuno y me relamí los labios. Me había preparado un vaso de leche, cruasanes y un zumo de naranja.

-Gracias- le dije bajito. La garganta me estaba empezando a doler fuertemente después de haber hablado y gritado tanto.

-No me las des- me dijo acariciando mi pelo.

Lentamente empecé a comer, y aproveché para tomarme la pastilla para la cabeza.

Los ojos empezaron a pesarme, y se me cerraban prácticamente solos. Poco a poco, fui escurriendome en la cama; tanto, que acabé casi tumbada.

Hice un esfuerzo, y seguí comiendo pero cuando me quedaba medio zumo los ojos se me cerraron del todo.

Lo último que sentí fue a Edward quitando la bandeja de mis piernas, abrazárme contra él y tararear mi nana.

Hola chicas, ¿qué tal el fin de semana? espero que bien.

Bueno aquí os he dejado el capitulo de la batalla. Sé que no he profundizado mucho ese tema, y lo he escrito bastante superficial, pero es que no tenía ni idea de como poder hacer esas escenas de lucha. Así que el capitulo a salido como a salido, y la verdad es que no me convence mucho, pero bueno (suspiro de resignación), lo he intentando.

Alguna cosilla la he sacado del libro y de la película, pero con cambios, para que no quedara tan igual.

Gracias a todas por los comentarios.

(Kari): gracias por lo que dijíste pero no creo que mi historia sea como el libro; los libros me superan con creces, y son muchísimo mejores. Además, ni siquiera he sabído plasmar la personalidad de Edward =(. A pesar de ser el personaje que más me gusta, hay cosas de él que no se reflejar como lo hace la Stephenie Meyer.

(Maleja Twihard): Bueno, como ves, la pelea no ha terminado muy mal, y sí tienes razón, el final se acerca. Todavía no sé cuantos capitulos pueden quedar, pero no muchos, ya que es tontería seguir alargando.

Sorry por las faltas que encontréis.

Bueno, espero que os haya gustado el capitulo, y me dejéis muchos reviews.

Besitos =)