Buenas de nuevo!

A contra reloj sigo publicando! XD La verdad es que ahora que vienen navidades se me está acumulando el trabajo. Hacer la carta a los reyes magos e ir a golpear un tronco de madera con 'barretina' porque te de regalos XD ahora viene cuando empieza el estrés habitual... aún recuerdo cuando me enviaron, si no recuerdo mal en el 2002, un correo electrónico diciendo todo lo que pasa en una família por fin de año y yo iba diciendo que realmente me había pasado todo... el pobre tenía razón! SE EMPIEZA EL FIN DE AÑO MUY, PERO QUE MUY ESTRESADO! ESO NO ES VIDA! XD total... que entre una cosa y la otra... mi mente sigue funcionando... pero no encuentra el momento oportuno para plasmarlo en un papel... y así mis ideas se van escapando aterrorizadas por mi locura XD

Lady Kid: De momento quizás sea mutuo. La una vuelve loca a la otra... lo que pasa con las almas gemelas XD o con mis gemelitos preciados *^* XD De echo seguro hay cosas que no sabes de lo de fin de año XD y que seguramente no vas a saber hasta ese día XDDDDD así que :p te sacaré la lengua y te pondré más nerviosa aún! XD Dios M y "Shinichi" te ponen nerviosa XD aunque sabía que te iba a gustar todito XD No sé si cuando te lo mostré por primera vez estaba o no... creo que lo puse después y al final no te lo mostre (lo de un dia despues XDDD) pero pense que seguramente iria mejor avanzar los dias ya XD JAJAJAJAJA que dejáste de lado la competencia?! XD Laurii dice que a la proxima tardara 15 minutos ¬¬ a ver cuanto tu ¬¬ XD Y entonces pienso ¬¬ no sería mejor que nuestro querido amor Hattori Heiji dijera esto en el manganime de vez en cuando: *ME MUERDO LA LENGUA, NO DIGO NADA, ME LA COMO SI HACE FALTA*? XD sería más útil... pero perdería la diversión XD Vale... la última frase la dejo como tu locura de impaciencia y no voy a hacer ningun comentario al respecto ¬¬ chiflada del todo XD GRACIAS! *^*

Guest: Capitulo 18 XD me alegro que te haya gustado jajajaja la verdad fue lo unico que se me ocurrio de Genta XD ese personaje es el que normalmente descuido más XD

Anonimo: caramba! que dos! XD Guest y anonomio! XD al proximo que ponga SIN NOMBRE! XD gracias por tu review *^*

Laurii19: Currarmelo? eso no es nada XD currarme es la historia que estoy escribiendo original mia XD sin ser fanfic un libro XD eso es currarselo... total lo abandono cada vez que tengo una idea para fanfic XD He intentado exagerar el personaje de Yui para que dé un toque más comico en el drama interno por lo que veo habeis terminado adorandola XD me encanta que os esté gustando su personaje ;) la prueba contra la organizacion la tienes aqui! :D espero que sea de tu agrado :3 A ver cuantos tardas hoy? XD Lady Kid me habla por el facebook y ya se está riendo XD seguro XD

Guest: Capitulo 25 ¡Y OTRO GUEST! XD ¡YA CASI LLEGAS ARRIBA! XD muchisimas gracias! *^* y de nada ;) lo que más me gusta es escuchar musica, leer y escribir y disfruto sabiendo que hay gente que les guste ;) espero que también te agrade este capitulo! :D

Lady Paper: jajajaja bueno... tecnicamente es la historia de Detective Conan... pero hago lo posible para meterlo al medio de todo cuando tengo la oportunidad :) por fin de año las cosas con kaito van a mejorar ;) ya verás!

Bueno, os dejo con la historia! :D Hoy les traigo la prueba de vídeo y un poco más de lo que pasó con Heiji y Hakuba :3 Que lo disfrutéis! ;)


Amanecer.

Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza.

Anónimo.

Tokio, casa Kudo, hace 4 años, 5:28h

Hattori Heiji estaba estudiando en la universidad de Tokio, por ello, los padres de Shinichi le habían dejado quedarse a vivir a su casa. Durante las horas que no tenía clase, el moreno se encerraba en la casa para repasar una vez, y otra, y otra, la desaparición de su amigo. Prácticamente no tenía vida social. De la universidad a casa y de casa a la universidad. Su cabeza se centraba solo en seguir a esa gente. Esa noche, de nuevo estaba metido entre informes y fotografías, pero esta vez estaba solo, ya que los padres de Shinichi se habían vuelto a Los Angeles para hablar con un amigo de la Interpol de Yusaku. Heiji se despeinó el pelo por quinta vez esa noche. Le desesperaba seguir leyendo y mirando. Se sabía de memoria cada palabra y cada signo de puntuación de los informes policiales, se conocía cada rincón y detalle de las fotografías… no había nada que pudiera ayudarlo para descubrir algo nuevo. Miró la hora en la pantalla de su teléfono móvil, situado encima del informe de una testigo de pelo rojizo y ojos marrones. Sería lo mejor dejarlo por esa noche, ya era muy tarde. Plegó la carpeta que tenía delante y se frotó los ojos con pesadez. Pasaba noches enteras bajo esa pequeña lámpara de mesa, releyendo los papeles, remirando las fotos, y solo le provocaba dolor de cabeza y la vista cada día un poco peor, haciendo que esa noche tuviera que llevar gafas para leer. Su teléfono móvil sonó, alejándole de sus pensamientos.
- ¡¿A estas horas?! –preguntó con voz elevada y sin mirar a la pantalla.
Dejó que siguiera sonando. No le hacía falta saber quién era, solo Kazuha le llamaba en horas extrañas como esas. Bostezó cansado, mientras el teléfono dejaba de sonar. El tiempo de cerrar los ojos y cruzar los brazos encima de la mesa y el móvil volvió a sonar. Heiji observó con el ceño fruncido como el aparato vibraba e iluminaba la pantalla. La miró. Por extraño que pareciera esa vez no era Kazuha, quien le llamaba era Hakuba.
- ¿Dígame? –decidió contestar.
- Hattori, por fin… –la voz del inglés le dijo que estaba corriendo en esos instantes.
- Es temprano, ¿qué ocurre? –preguntó el moreno sacándose las gafas y dejándolas encima de la mesa, frotándose de nuevo los ojos.
- He encontrado una prueba… una prueba… en contra de esos hombres –informó Saguru jadeando entre palabras.
Heiji se levantó de golpe, haciendo que la silla cayera con un golpe seco al suelo.
- ¡¿Cómo?! –gritó.
- Me… me están persiguiendo –se quejó el castaño al otro lado del aparato– necesito tu ayuda…
- ¿Dónde estás? –preguntó Heiji, cogiendo las llaves de su moto que estaban unidas con las de la casa Kudo, encima de la mesa.
- Fui a la tienda… en donde fueron vistos… por última vez… –informó Hakuba– Kuroba y Conan-kun… la… la habían quemado… pero… no se quemaron todos los vídeos… de seguridad exteriores…
- ¿Estás de broma? –preguntó el moreno sorprendido– la policía ya había comprobado eso.
- El dueño se los llevó –informó Saguru– alguien le pidió que no lo… que no lo mostrara a la policía… que lo mostrara a un detective juvenil que se identificara… buscando a algún desaparecido…

- ¿Un hombre? –preguntó Heiji.

- Da igual, ahora –se quejó el inglés– si me cogen no habrá servido de nada…

- ¿Dónde nos encontramos? –preguntó Heiji saliendo corriendo del comedor de los Kudo.

A la entrada cogió el casco de la moto que tenía encima del armario de los zapatos. Salió de allí y cerró con la llave, mientras colgaba el teléfono. Se guardó el teléfono y las llaves en el bolsillo. Se había olvidado la chaqueta, pero no le importaba, tenía que ir a salvar a un compañero. Se puso el casco y subió en su moto, aparcada en el jardín de los Kudo, agarrando el casco que tenía colgando del manillar en su brazo. Salió de allí a toda velocidad. Hacía ya casi dos años que vivía en Tokio, así que se conocía todas las calles a la perfección. La tienda de ropa, al lado el restaurante, al lado el mecánico… giró por una calle estrecha y siguió todo recto. Una floristería, un quiosco, una peluquería… giró hacia la izquierda, una calle más ancha. Siguió lo que él creía el recorrido más corto. En segundos llegaría en el callejón que Saguru le había dicho de encontrarse. Bajó la velocidad. Paró la moto, subiéndose a la acera. Observó a su alrededor. Las farolas seguían encendidas, aunque la noche empezara a clarecer. Bajó de la moto y sacó las llaves del contacto. Se metió dentro del callejón. Allí no había luz y Heiji se quedó mirando un rato para acostumbrarse a la oscuridad. Dio la vuelta sobre sí mismo y miró todo lo largo del callejón. No había nadie. De repente escuchó el ruido de una alambrada. Se giró cerrando un poco los ojos para ver en medio de la noche. Delante de él, Saguru acababa de saltar la alambrada que separaba las dos calles. Se acercó a él claramente cansado. Se agarró las rodillas y sonrió al moreno.

- No… no hay tiempo… –informó el inglés cogiendo aire– me vienen… pisando los talones.

Heiji miró a los pies de su compañero.

- ¿Llevas tacones? –preguntó sorprendido.

El castaño lo miró desconcertado.

- Lo… lo siento –se disculpó riendo el de Osaka– no he dormido nada –añadió mientras Saguru observaba detrás de él.

- ¿Y has venido con moto? –preguntó Hakuba después de mirar los dos cascos que llevaba y tirando hacia la salida del callejón.

- No creo que eso importe, ahora –sonrió el moreno señalando por donde el inglés había llegado.

Dos hombres vestidos de negro acababan de girar la esquina y los señalaron a los dos. Heiji le pasó el otro casco a Hakuba y los dos se apresuraron a subir en la moto. Tal y como el moreno decía, no importaba si estaba medio dormido y conducía. Tenían que protegerse entre ellos, aunque a Saguru no le hiciera gracia subirse con ese loco y menos si no había dormido. Heiji encendió la moto y salieron corriendo de allí camuflando el ruido de una pistola abriendo la alambrada que les privaba el paso. Saguru observó detrás de él. Los hombres se apresuraban a salir del callejón y les apuntaban con las pistolas.

- ¡Van a disparar! –gritó por encima del ruido del motor.

Heiji miró por el retrovisor. Efectivamente iban a disparar. Giró bruscamente por una esquina, casi perdiendo el control de la moto, hasta que finalmente la estabilizó. Siguió su recorrido por las calles de Tokio mientras el cielo iba clareciendo poco a poco y empezaba a haber coches en la calle con ellos. Heiji siguió hacia el muelle. Se paró allí y los dos bajaron de la moto, mientras se quitaban el casco. Hakuba se apoyó a uno de los edificios de ese lugar y se dejó caer al suelo.

- ¿Y bien? –preguntó el moreno sentándose a su lado con la mano ocupada con el casco.

El inglés se removió los bolsillos y sacó una cinta pequeña de videocámara y sin mirarlo se la puso delante del de Osaka.

- Yo la he conseguido, tú la guardas –se rió.

- Pero… ¿qué hay en ella? –preguntó Heiji.

- He visto todo lo que había en este vídeo, junto al dueño, que por cierto está muerto –suspiró de mala gana Hakuba, por haber dejado un cadáver tirado en un edificio, sin avisar a la policía– un hombre rubio de pelo muy largo empujando a Kuroba, apuntando a Conan-kun y a la otra niña, el hombre de complexión robusta a su lado apuntándolos también, y esa mujer… Ayako. No he visto a Kudo.

- ¿Y está todo aquí? –preguntó Heiji ignorando la última frase que para él no tenía sentido.

- Me pregunto quién es el hombre que le pidió al dueño que lo guardara –respondió el otro– aparece en la cinta… tapado por una gorra extraña y le muestra algo al dueño que no ha tenido tiempo de decirme lo que es, parecía una placa… por cierto, gracias.

- ¿Por? –preguntó Heiji mirándolo directamente.

- Por ayudarme– sonrió Saguru mientras el moreno se ponía su gorra favorita en la cabeza y se guardaba la cinta en uno de sus bolsillos.

- Si una cosa he entendido en todo este tiempo que estuve con Kudo y ahora que estamos trabajando juntos en todo este caso –sonrió Heiji mirando su moto como empezaba a brillar por la salida del sol– es que estamos persiguiendo lo mismo, y si no nos ayudamos entre nosotros, perderemos todo lo que nos importa.

- ¿Tu no lo has perdido ya? –preguntó Saguru mirando al techo del edificio de enfrente, haciendo arquear una ceja a su compañero.

- ¿De qué hablas? –preguntó el moreno– Yo no he perdido nada, ¿me oyes? –se enojó.

- ¿No? –preguntó el inglés sin mostrar ningún sentimiento hacia el otro.

Conocía perfectamente la impulsividad del de Osaka y sabía a la perfección que era imposible hablar con él hasta que se calmara. El moreno le estaba gritando cosas a la oreja que ni él podía entender, hasta que la última frase le hizo ver que seguía siendo tan idiota como siempre.

- ¡¿Kudo no ha muerto, me oyes?! –gritó haciendo que resonara en el silencio del ancho mar que se extendía ante ellos.

- ¡¿Quién está hablando de Kudo?! –gritó el otro harto de que ese tipo le gritara a la oreja.

Heiji se quedó parado observándolo.

- No te entiendo… –se quejó.

- No me puedo creer que seas tan idiota en ese aspecto –suspiró Hakuba.

- ¿En… en… qué… aspecto? –preguntó el de Osaka nervioso.

- ¿Toyama…? –preguntó el inglés arqueando una ceja.

- ¿Kazu? –le interrumpió Heiji– ¿Qué ocurre con ella?

El inglés suspiró. Definitivamente ese tipo no llegaba nunca cuerdo en el tema amoroso.

- ¿No la has visto verdad? –preguntó el inglés.

- ¿Qué tenía que haber visto?

- A ver… llevas dos años metido en todo esto hasta el fondo –suspiró Saguru– comes poco, no duermes bien, no has ido a la universidad últimamente… ¿tus padres han vuelto a llamarte? –preguntó, el moreno negó con la cabeza– ¿Y Toyama-san? –añadió viendo, el otro afirmó– tus padres han visto que no podrán nunca sacarte de la cabeza a Kudo y a veces vienen a Tokio a verte, pero… –Hakuba chasqueó los dedos mirando la moto con tristeza– Toyama-san… ella… viene cada fin de semana, te llama todos los días… preocupada. ¿Cómo no puedes entender eso? –terminó mirándolo mientras levantaba dos dedos al nombrar.

- ¿Entender el qué? –preguntó Heiji desesperado por el misterio que rodeaba en ese momento al inglés– Lo siento pero no puedo entenderte…

- ¿No has dormido nada, verdad? –preguntó Hakuba levantándose y sacudiéndose los pantalones.

- De verdad que no sé… –Heiji se quedó mirando como Hakuba empezaba a andar– ¿a dónde vas?

- A casa… prefiero no seguir viendo lo idiota que eres –respondió el castaño ya cansado.

Heiji se levantó y empujó la moto para irse con él.

- Por favor, dime a lo que te refieres… –se quejó el moreno– no puedo entender lo que he perdido…
- Hattori, dime que es lo que sientes por tu amiga –sonrió travieso Saguru.
- ¿Qué siento? –preguntó el moreno parado observando la espalda del inglés– te refieres… a…
- ¡Amor! –gritó el otro ya desesperado de que no entendiera nada.
Heiji bajó la cabeza mirándose los pies, mientras Hakuba lo miraba. El moreno estaba poniéndose rojo mientras empezaba a ser iluminado por los primeros rayos de sol.
- Yo… –el cerebro de Heiji estaba funcionando claramente, pero no se le había dado nunca bien hablar de ese tema y menos a ajenos a su vida privada– la quiero… –susurró.
Saguru sonrió. Había escuchado perfectamente a través del silencio del lugar.
- Entonces la estás perdiendo –añadió el inglés.
- ¿De qué… estás ha… ha… hablando? –tartamudeó Hattori.
- Hace 1 año, 8 meses y 25 días que ella se atrevió a darte una paliza –recordó ese día Saguru sonriendo mucho más– solo porque no perdieras más la cabeza.
Heiji volvió a empujar la moto. Los dos salían a pie de ese lugar mientras la ciudad de Tokio despertaba.
- ¿Realmente crees que es solo porque eres un buen amigo? –preguntó el inglés observando la reacción del otro– déjame decirte algo, querido –sonrió disfrutando de la cara desencajada del de Osaka– si yo hubiera sido ella, por muy amigo que seas te hubiera dejado desmayarte de cansancio o morirte de hambre.
- Muchas gracias –añadió Heiji mirándolo de reojo.
- De nada –respondió Saguru con su sonrisa de autosatisfacción.
Heiji siguió pensando. Quizás tenía razón. Sus padres le habían ido a visitar de vez en cuando, pero aún así, Kazuha cada fin de semana estaba en Tokio.
- Seguro que es por Ran –suspiró desilusionado.
Hakuba arqueó una ceja.

- Te aseguro que no –respondió el inglés– si fuera así no vendría a visitarte siempre –se rió.
- ¿Tiene pena por mí? –preguntó aún más rojo, si cabía.
- Deja de buscarte excusas y pregúntale de una vez a Toyama-san –sonrió Hakuba divertido por la tonalidad rosada que cogía la piel del moreno al sonrojarse.
Heiji calló. ¿Por qué no se había dado cuenta antes? Realmente era fácil fijarse, pero él había pasado por alto la pista más importante del caso. Sonrió. Sabía que si Kazuha se enteraba de que acababa de pensar en ella como un caso le pegaría una buena paliza. Los dos siguieron el camino. Hakuba se despidió del moreno a medio camino. Tenía que ir a informar a la policía acerca de lo que había ocurrido en la propiedad del gerente del local en donde habían desaparecido sus amigos. Pero antes de irse, el inglés encaró de nuevo al moreno.
- Dime…
Heiji se giró para verlo.
- Has estado siempre preocupado más por Kudo, que por Conan-kun –recordó con precisión el castaño de todas sus conversaciones sobre el caso– pero ahora que te digo que Kudo no aparece en esta cinta no te has preocupado por él, ¿por qué?
Heiji sonrió.
- Kudo si aparece en la cinta –sonrió Heiji– tu le has nombrado –añadió guiñándole un ojo.
- ¿Has escuchado lo que dije? –preguntó Hakuba esta vez perdiendo la paciencia de que fuera tan idiota.
- Has nombrado a Haibara, a Conan-kun, a Ayako-san, a Gin, a Vodka... y tengo un presentimiento de quien puede ser el que habló con el dependiente…
- ¿Quién? –preguntó Saguru sorprendido de que lo hubiera dicho con tanta tranquilidad y correctamente– y creo que con lo que has dicho no estaba Kudo…
Heiji sonrió y siguió si camino empujando la moto.
- El FBI –sonrió levantando la mano a modo de despedida– y no puedo decirte lo de Kudo, deberás de creer en mi palabra…
El inglés arqueó una ceja… no podía creer que fuera tan idiota. ¿Qué tenía que ver el FBI con eso? ¿Y dónde estaba Kudo? Había repasado el vídeo de arriba abajo, y el único que aparecía era Kuroba, aunque se parecían mucho, había podido leer los labios del rubio en esa cinta silenciosa: Kaito Kid. ¿Entonces dónde estaba el detective desaparecido? ¿Estaba realmente desaparecido tal y como él y sus padres afirmaban? Observó como la figura del moreno se iba con lentitud entre la gente. Realmente algo les estaban escondiendo y averiguaría el qué.

Heiji siguió el largo camino a pie que aún le quedaba. Sonrió por sus adentros. De alguna manera se sentía feliz. Llegó a la casa de los Kudo que ya eran casi las 8 de la mañana. Dejó como siempre su moto en el jardín y se dispuso a entrar, cuando se dio cuenta de que la puerta de la casa estaba abierta. Se acercó a la puerta extrañado con precaución y haciendo de sus oídos su mejor sentido. En cuanto llegó a la puerta, escuchó a dos hombres hablando. Observó al interior. Eran los que habían estado persiguiendo a Hakuba.
- ¿Deberíamos de quemar esta casa? –preguntó el más delgado y bajito.
- Deberíamos de deshacernos de toda esta documentación, así que mejor quemar la casa –respondió el otro.
Heiji arqueó una ceja. No solo querían quitarle el trabajo de dos años, sino que además querían quemar la casa que él estaba usando. Sonrió. Y se puso delante de la puerta. Ninguno de los dos lo vio. Empezaba a enojarse mientras veía como esos dos empezaban a buscar algo en la casa que les ayudara a poderla quemar. Se guardó las llaves de la moto en su bolsillo y puso su mejor cara de sorpresa mientras dejaba caer el casco de la moto. Los dos hombres se giraron para verlo. Heiji aún con esa cara hizo un par de pasos hacia atrás y se giró para echarse a correr. No hacía falta ni girarse a mirar. Sabía que los dos se pondrían a perseguirlo y dejarían para más tarde la idea de destruir esa casa. Empezó corriendo por calles solitarias hasta que escuchó un disparo. De nuevo ellos tenían mejores métodos de busca y captura que él. Sacó su teléfono móvil de su bolsillo y observó la hora mientras llamaba a Hakuba.
- Oye, necesito que me hagas un favor –sonrió girando una esquina después de escuchar que el inglés descolgaba.
- ¿Tanto me echas de menos? –preguntó el castaño.
- Ve a casa de Kudo y coge todo el material que hay en la mesa del comedor –sonrió el moreno girando otra calle mientras una bala pasaba al lado de su otra oreja– esa gente quería destruirlo, han llegado antes que yo allí. Luego me dices algún otro lugar en el que podamos trabajar con tranquilidad –se rió.
- De acuerdo, en seguida voy, nos vemos otro día –escuchó la voz de Saguru antes de colgar.
Heiji miró la pantalla 8 y 10 minutos… sonrió a esas horas seguro estaría protegido. Giró por otra calle metiéndose por un lugar más transitado por peatones. Había llegado justo a tiempo. Observó arriba de las escaleras, mientras otro disparo hacía que la gente se echara al suelo. Corrió con su último esfuerzo. Tenía que reconocer que ya estaba agotado. Cinco personas eran las únicas que se habían quedado de pie, sorprendidas de verle corriendo. Tres de ellas sacaron sus pistolas y las levantaron en contra los hombres que estaban apuntando una última vez al moreno. Parados al medio de la plaza, el más alto y gordo, disparó, rozando la pierna del detective universitario. Heiji cayó al medio de la escalera agarrándose con las manos para no darse en el pecho contra una esquina, mientras las dos personas restantes se ponían las manos delante de la cara para no verlo caer. Heiji los miró a todos.
- Tan puntuales como siempre –sonrió.
- Heiji… –susurró Kazuha viendo que su amigo se sacaba algo del bolsillo.
El moreno sonrió y lo alargó a Kazuha que se acercó a él con rapidez para ayudarlo, junto a Shizuka, mientras Heizo, Otaki y el inspector Toyama se ponían delante de él para que esos hombres no volvieran a disparar.
- ¿Estás bien? –preguntó la chica de la coleta preocupada mientras él enrojecía, víctima de las palabras de Hakuba.
Afirmó con la cabeza, mientras se sentaba a la escalera. Le pasó la cinta de vídeo a Kazuha que miró curiosa lo que tenía.
- Es lo que necesitamos para saber dónde están Kudo y los demás –sonrió el moreno satisfecho.
- Te veo aliviado –sonrieron las dos mujeres.
Él volvió a afirmar con la cabeza. Se sentía muy cansado y ahora le dolía la pierna, pero aún así en cierto modo se había sentido aliviado.
Pasaron los minutos y de algún modo, Heiji y Kazuha se quedaron solos sentados en la escalera de la estación de trenes. Observando cómo los tres policías de Osaka contaban lo sucedido al inspector Megure y a los demás policías de Tokio.
- Kazu… –suspiró claramente nervioso su amigo sin mirarla.
- Dime… –sonrió ella con calidez aún mirando preocupada la herida del moreno, y habiéndose guardado la cinta de vídeo en el bolso sin que nadie la viera.
- Gracias… –dijo él– te has estado preocupando conmigo –añadió habiendo llamado por completo la atención de sus ojos verdes hacia su cara que él mantenía girada– y siento que haya sido así…
- Eso no es cierto –sonrió ella orgullosa.
- Sí lo es –añadió él mirándola directamente a los ojos.
- Entonces no tienes porque disculparte por ello –respondió la chica sonriendo satisfecha.
- Sí tengo que hacerlo –respondió él– Hakuba… –la chica buscó la mirada que el moreno había bajado hacia sus pies– Hakuba… me ha hecho ver lo que he hecho…
- ¿Qué has hecho? –preguntó ella sin entender.
- Temía que si no me apresuraba a encontrar a Kudo, quizás lo encontraríamos muerto –informó él aún sin mirarla– y me di cuenta de que realmente él estaría bien, estuviera dónde estuviera. Pero no me había dado cuenta de que así estaba perdiendo otra cosa que me importaba mucho, y quizás debería de decir que más que Kudo y su situación.
Kazuha lo miró sorprendida. El chico se estaba enrojeciendo por momentos. En esos momentos le parecía adorable. Heiji la miró fugazmente, aún más rojo.

- A ti… –informó el moreno cogiéndose las rodillas, más avergonzado.


Bueno aquí está la explicación de la prueba. Aunque quizás llegó un poco tarde XD

Tal y como he dicho, estoy haciendo esfuerzos para poder avanzar con rapidez todos los capítulos... y espero poderles alegrar las Navidades jejejeje