Capítulo Vigésimo noveno: En el que el Bad friends trio hace recuento de maldades.

Francia encuentra a España en... la puerta del baño, porque Prusia se niega a salir aun.

El francés frunce el ceño y mira a España de arriba a abajo.

—¿Y bien? —pregunta e alemán.

—Venga tío... —da golpecitos en la puerta—. Nada de qué preocuparse, se ha indigestado con algo —quita importancia España para Francia, que levanta una ceja—. Me sorprende que hayas dejado solo a Suiza —sonríe de lado—. ¿No ibais a arreglar eso?

—Sé perfectamente bien lo que hicieron, Spanien.

Él español se encoge de hombros.

—A ti no es difícil sorprenderte. ¿Está Preussen ahí adentro?

—Está jugando a la consola, creo yo —se ríe España. Francia sonríe un poquito con eso sin poder evitarlo.

—Muévete —ordena aún en alemán acercándose a la puerta y tocándola.

—Para qué, mi amor, ¿vas a entrar a ayudarle? —se ríe—. Ven, vamos a buscar a Inglaterra y le gritas un poco.

—No creo que después de lo de hace rato necesite mucha más ayuda —responde aun masticando las palabras alemanas. Cambia de idioma—. Prusse, cher... ¿Estás bien?

—No tiene por qué ser una cuestión de necesidad —se le acerca bastante, poniéndose entre él y la puerta.

—Spanien, deja de portarte como un crío —sin inmutarse con la cercanía.

España frunce un poco el ceño con eso, sin dejar de sonreír.

—Prusse! —toca la puerta otra vez por encima de España.

—A qué has venido ahora, ¿eh? No seas tú un crío y dale un poco de espacio.

—¿Tú qué crees?

Los ojos verdes le miran fijamente sin entender.

—He venido a ver exactamente lo que hace.

—¿Para qué?

—Me pone —sentencia cínicamente en alemán. España levanta las cejas.

—¿Austria? —vacila y Prusia, que les estaba oyendo piensa que se ha acercado por el pasillo o algo así y suelta el pomo de la puerta que iba a abrir.

—¿Otra vez con este asunto? —ojos en blanco—. Ja. Österreich.

El español le mira unos instantes entrecerrando los ojos y luego sonríe de nuevo.

—¿Sabes que estaba pensando? Esta mañana cuando me levante estaba Romanito en la cama y entonces... —España empieza a pegar uno de sus rollos magistrales. Francia se ríe un poquito.

—Ni me pegues el rollo, cher... Conmigo no funciona.

—¿Por qué me hablas en francés ahora? —inclina la cabeza.

—Así detengo tus rollos —sonríe de lado, en alemán—. ¿A que es funcional?

—Mmmm —le mira aun sin estar seguro—. No sueles detener mis rollos usando el francés.

—Bueno no suelo verme como Frankreich —baja el tono—. ¿Crees que de verdad tenga oportunidad con Preussen?

—Oh, por dios —se echa para atrás.

—Was? —voz plana, tratando de no descojonarse.

—¡Sí, creo que sí! —le empuja ahora de vuelta al baño.

—Eh! No me empujes.

—¡Es que no quiero que pierda tiempo ahora que por fin te has decidido!

Francia se descojona un poco.

—Por fin, años después... Me he decidido.

—Prusiaaaaa —España golpea la puerta con fuerza. Francia se sigue riendo.

—¿Qué pretendes que haga una vez adentro? ¿Qué le bese ahora como Frankreich?

—¡Pues claro! se dará cuenta de que no eres tú —se vuelve a él ante la falta de respuesta.

—¿Y eso de qué va a servirnos más allá de confundirse y ahorrarle las pesadillas?

—Me refiero a que notará que no eres Francia. Igual que me has besado a mí cuando has llegado.

—Te besaría ahora pero está Schweiz por aquí —con dificultades para no seguirse riendo.

—No quería que Francia lo supiera, pero ¿sabes?... —cambia a un tono de voz mucho más susurrante, poniéndole una mano en el pecho. El francés deja de reírse y entrecierra los ojos, aun sonriendo.

—Ja?

—Antes en el avión —mano en la cintura apretándole hacia sí, mientras juguetea con la otra en el pecho—. Se ha sentado a mi lado y hemos estado... —levanta la vista mirándole a los ojos mientras baja la mano de la cintura a su culo—. Tocándonos y...

—¿Y... ? —pregunta curioso, jodidillo de que este con Austria hablando de esto.

—Él estaba en tu cuerpo y... —aparta un poco la cara, sonrojándose—. No había notado cuanto es que... te echo de menos —susurra.

Francia levanta las cejas escrutándole con la mirada.

—W-Was? —susurra especialmente sorprendido con el sonrojillo. España le mira a los ojos y vuelve a apartar la mirada pasándose la mano del pecho por el cabello.

—Ya sabes... estuvimos casados por bastante tiempo y no puedo evitar... —confiesa y se ríe un poco derrotado. Francia parpadea sonriendo de lado y mirándole a los ojos.

—Aja?

—Pensar en ello de nuevo cuando te tengo casi encima, a mi merced como en los viejos tiempos —le aprieta contra sí.

—A tu merced si es que yo quisiera —le empuja un poquito de los hombros.

—¿Y no querrías? —le mira a la cara—. NADIE tendría porque enterarse de esto más que tú y yo.

—¿Nadie? —le mira a los ojos tratando de averiguar si esto va en serio o va en broma.

—No te estoy pidiendo matrimonio otra vez, solo sería una vez —se le acerca más entrecerrando los ojos.

Francia gira un poquito la cara. España parpadea, se aparta y le mira.

—Una vez —le mira de reojo.

—Solo una, cuando todo vuelva a la normalidad...

—¿No puede ser ahora?

—No... —susurra.

—Podría hacerlo mejor con este cuerpo, seguramente.

—No, ya sé cómo lo hace Francia y no le quiero a él, te quiero a ti.

—Ven a pedírmelo cuando todo termine —susurra y sonríe—. Es más... Ni me lo pidas, ven a mi cuarto y espérame desnudo.

—Tío! —protesta España que sabe que no es Austria desde que le ha preguntado si tenía posibilidades con Prusia—. ¿Qué clase de petición de mierda es esa? —se ríe. Francia se ríe también, de buena gana, dándole una palmada en la mejilla.

—Quiero ver que le esperes en su cuarto desnudo.

—A los dos ¿no? Suiza que se apunte también.

—No creo que Suisse te guste lo bastante —se ríe—, ni él ni su pistola.

—Además voy a tener que hacer cola —señala a la puerta del baño. Francia se ríe otra vez y vuelve a tocar la puerta.

—Venga ya... ¡Déjanos pasar!

La puerta se entreabre suavemente y aparece un ojos rojo al otro lado, espiando.

—¡Mira! Está tan avergonzado que tiene hasta las pupilas sonrojadas.

—Prusse! —sonríe Francia genuinamente empujando un poquito la puerta para intentar abrirla.

—¡No estoy avergonzado! —protesta Prusia a España dejando que abran la puerta al notar que Austria no está ahí. Francia se le echa a los brazos abrazándole con fuerza.

—¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado?

—Estabas... no sé dónde estabas, tío —le abraza de vuelta mientras España cierra la puerta del baño a su espalda.

—¡Cuéntame! ¿Qué ha pasado? Espagne me dijo que era mejor que tú me dijeras.

España le sonríe asintiendo a Prusia y él se sonroja un poco ante la idea de explicarlo. El francés le da un beso en la mejilla a Prusia y se separa un poquito para esperar que le cuente.

—Pues estaba con West y con Spanien en el salón, cuando te has ido con Schweiz y England, ¿vale? Y... ya te he dicho que el señorito estaba hoy muy raro y... ya sé que me has dicho que no le dé importancia pero es que... es que no entiendo y yo soy Awesome, ¿vale? —eso es lo único que está claro en el universo de Prusia—. Y West se ha ido, pero luego ha vuelto por que el señorito le ha pedido un vaso de agua y ...

—Sí que eres awesome —sonríe mirando a España de reojo—. Y...

—Y ha vuelto con el vaso de agua y se lo ha bebido porque estaba discutiendo con Spanien por el cabello de... tuyo, creo y yo no les hacía caso, pero entonces...

—Entonces... ¿Te pidió algo?

Prusia niega con la cabeza.

—Es que yo soy Awesome, ¿sabes? —se sonroja un poco más—. Pero a mí no me gusta ni nada. ¿Vale?

—Tú eres muy awesome y claro que él no te gusta ni un poquito... Es insufrible.

—Pues se me ha echado encima así —se le acerca, haciéndoselo al francés—. Pero no sé si puedo enseñarte como ha sido el beso otra vez...

—Ah, non? ¿Y eso por? —pregunta teniéndolo bastante claro, sonriendo bastante por el asunto del "otra vez".

—Es que él estaba... —se ríe idiotamente sonrojadito.

—¿Él estaba...?

—Pues... —más risas—. Ya sabes... —hace un gesto obsceno con picardía.

—Espera, espera... —sonríe mirando a España de reojo y luego a Prusia—, ¿tú cómo lo sabes?

—Pues yo... soy awesome —se ríe más, nerviosamente.

—¿Y el ser tan awesome te permitió reptar por su pierna hasta tocar... Sus felices regiones vitales? —pregunta riendo. España trata de no descojonarse.

—Es que... —más risas nerviosas por parte de Prusia.

—¿Y de verdad estaba empalmadísimo? —pregunta mirándole y riendo también. Prusia asiente con la cabeza sin dejar de reírse.

—Solo él, claro —añade España.

—Nah, esa no te la creo —empuja un poquito a Prusia mordiéndose el labio.

—Was? —les mira a uno y otro.

—¿Que tan empalmado estabas tú? —pregunta Francia sonriendo de lado y levantando la mano para tocarle la mejilla.

—Nein! Nein! ¡Yo no! —se echa para atrás y mira a España—. ¡Díselo!

—Cher, mon dieu! ¡Si no lo estabas eres de Marte! —se ríe y mira a España—. ¡No les creo ni tantito!

—¡No soy de Marte! Es que soy Awesome y el señorito no me gusta.

Francia echa la cabeza hacia atrás y se ríe a carcajada limpia.

—Pffffff —suelta España inevitablemente riendo también. Prusia frunce el ceño para los dos, avergonzándose un poco.

—Eh, eh... —Francia le aprieta el brazo—, no empieces con vergüenzas, sabes perfecto que a Espagne le encantaba y... Tiene cierto atractivo muy escondido.

—Ja, sí, claro. SOLO a Espagne —el español le da una palmada en el culo a Francia.

—¡Claro que sólo a Espagne! —se ríe otra vez abrazando a Prusia y extendiendo una mano para que se les acerque España—. Ah! Mes amies!

Prusia se relaja un poco cuando España se les acerca abrazándoles también.

—No puedo creer que hayas besado a Autriche! —se ríe sin soltarle. Prusia se ríe pensando que de hecho es Austria quien le ha besado a él pero... no está de más trasgiversar un poco los hechos para hacerlo más awesome a él.


Un abrazo para Prusia... aunque quizás es un momento un poco incómodo para hacer eso.