La cuenta atrás sigue su curso. Aquí está el penúltimo capítulo

Capítulo 29. Todos contra Anubis (2ª parte)

Jackson retrocedió asustado, mientras el gigantesco escarabajo se disponía a atacar

- ¡Aparta, Jackson! – dijo Frankie

Frankie se acercó al escarabajo tocando con una de sus manos uno de los tornillos de su cuello y extendiendo la otra hacia el escarabajo

El insecto recibió una descarga eléctrica que lo aturdió levemente, pero no llegó a tumbarlo al suelo. El gigantesco insecto se tambaleó confuso

- Creo que no ha sido lo suficientemente fuerte – dijo Frankie

- Cuidado con la electricidad que sueltas, Frankie – le dijo Jackson –. Recuerda lo que te ocurrió la otra vez

Frankie le miró. Jackson tenía expresión de preocupación

- Gracias, Jackson – le dijo ella –. Tranquilo, sé exactamente qué hacer para que no se repita

Frankie se preparó, ya que el escarabajo se estaba reponiendo del chispazo. Este también se preparaba para un nuevo ataque.

- ¡Cuidado! – advirtió Frankie

Jackson se agachó a tiempo para evitar que las mandíbulas del insecto le atraparan. Frankie entonces atacó con un nuevo chispazo al insecto.

Pero este se percató de ataque eléctrico y se elevó en el aire desplegando sus alas

- ¡Cuidado, va a atacarnos desde el aire! – dijo Jackson

- Pero, ¿cómo los vencemos? – preguntó Frankie –. Si por lo menos pudiésemos devolverles su tamaño original...

- O domarlos – dijo Jackson –, pero es imposible subirse a ellos si vuelan de esa manera

- ¿Subierse a ellos para domarlos? – preguntó Frankie mientras le saltaban chispas de los tornillos – ¡Se me ha ocurrido una idea! Yo lo atraeré. Necesito que te subas a él

- ¿Qué me suba? – preguntó Jackson – ¿Para qué?

- No te preocupes y hazlo – dijo Frankie, quien se distanciaba de él y empezaba a emitir chispas luminosas por la punta de sus dedos

El escarabajo vio las chispas, que le atrajeron. Jackson vio que el insecto aterrizaba en el suelo. Esta era su oportunidad. Fue corriendo hacia él, dando un salto y logrando subirse a lo alto del mismo. Afortunadamente, el escarabajo seguía enfocando su atención en las chispas que generaba Frankie, por lo que no se dio cuenta de su inesperado jinete.

- ¡Ya estoy, Frankie! – dijo Jackson – ¿Qué viene ahora?

- ¡Ahora viene la marcha! – dijo Frankie, dejando de generar chipas y sacando su teléfono

Frankie accionó el botón. El aparato se puso a emitir una música estridente a todo volumen.

Seguidamente, un aura ígnea envolvió a Jackson, haciendo que se convirtiera en Holt. El escarabajo se molestó por las llamas, teniendo que sacudir sus alas para no quemarse

- ¡Y aquí está de nuevo Hooooooooooolt Hyde! – gritó Holt –. ¡Perdón por haceros esperar! ¡Ahora viene una sesión explosiva!

En ese momento, el insecto vio que tenía un ocupante, y se elevó en el aire, tratando de librarse de él.

Frankie mientras observaba desde el suelo

- Esas alas y ese caparazón le protegen bien – dijo –. Tiene que tener algún punto débil. Quizá sea la parte de abajo ¡Holt, tienes que hacer que vuele hasta aquí!

- ¡Oído, Superfrankie! – dijo Holt – ¡Ya has escuchado, amigo! ¡Vuelo en picado!

Tratando de maniobrar, el escarabajo empezó a descender a gran velocidad. Frankie se preparó.

Cuando estuvo lo bastante cerca, sacudió una fuerte descarga eléctrica a la parte de abajo del insecto. Holt saltó al suelo en ese momento. El escarabajo empezó a retorcerse, dando botes por el suelo sin parar de girar, hasta que se detuvo en seco. Seguidamente, volvió a convertirse en el pendiente que era originalmente, aunque ennegrecido

- ¡Lo hemos conseguido! – gritaron al unísono Holt y Frankie, chocando las manos

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Mientras tanto, los padres de Cleo hacían frente al otro escarabajo

- ¡Es demasiado grande! – dijo Dedyet – ¡Voy a intentar reducirlo!

Dedyet sacó un nuevo amuleto con forma de pirámide, el cual brilló con gran intensidad, pero no ocurrió nada

- La magia de Anubis está más allá de nuestros amuletos – dijo Ramsés

Nefera, que estaba junto con Cleo y Deuce enfrentándose a Anubis, vio la situación a la que se enfrentaban sus padres. Una idea cruzó su mente. Se llevó una mano a la boca y emitió un silbido.

Volando por el aire apareció un pequeño escarabajo azulado con las patas y parte del caparazón dorados, aterrizando en el hombro de Nefera

- Necesito tu ayuda, Azura – dijo Nefera –. Tienes que sobrevolar esa barrera de fuego y ayudar a mis padres. No te preocupes, te daré el poder necesario para que te enfrentes a ese escarabajo

Azura asintió, y acto seguido echó a volar. Nefera tocó el Puzzle Milenario, el cual brilló. De repente, Azura empezó a crecer, hasta hacerse igual de grande que el escarabajo al cual se enfrentaban Dedyet y Ramsés. El padre de Cleo se sorprendió al ver a Azura con aquel tamaño

- Bien, ahora tenemos una oportunidad – dijo Ramsés –. Espero que estés preparado, Azura

Azura echó a correr hacia el otro escarabajo, el cual se preparó para hacerle frente. Ambos insectos entrechocaron sus mandíbulas, forcejeando.

- Ramsés, aunque tengan el mismo tamaño, no sé si Azura tendrá la suficiente fuerza – dijo Dedyet –. Tenemos que encontrar el modo de ayudar

- Lo sé – dijo Ramsés –. Pero el armazón de un escarabajo es muy fuerte

De pronto, escucharon ambos la voz de Frankie

- ¡Tiene un punto débil en la parte de abajo! – gritó

Dedyet lo escuchó

- ¿En la parte de abajo? – preguntó Dedyet – ¿Cómo podemos entonces darle en ese punto?

- ¡Tengo una idea! – dijo Ramsés

El padre de Cleo usó un amuleto con forma de pirámide azulada. Un pequeño tornado se formó junto al escarabajo enemigo, el cual se elevó unos centímetros en el aire

- ¡Ahora, Azura! – gritó Ramsés

El escarabajo de Nefera agarró al otro con sus mandíbulas y lo tumbó al suelo. Ahora estaba tendido boca arriba

- Déjame a mi terminar esto – dijo Dedyet

La madre de Cleo usó un amuleto con forma de varilla con unas tiras. Una lluvia de ranas de tres ojos cayó sobre el escarabajo. Los anfibios se pusieron a botar repetidamente sobre él hasta que empezó a reducirse de tamaño, volviendo a convertirse en un pendiente, que se ennegreció

- Bien hecho, querida – dijo Ramsés poniendo una mano sobre el hombro de Dedyet

- No lo habríamos conseguido sin Azura – dijo Dedyet, quien se volvió al insecto –. Gracias

Asura inclinó la cabeza. Entonces empezó a reducirse hasta recuperar su tamaño original.

- Ahora todo depende de nuestras hijas – dijo Ramsés, volviéndose al escenario principal

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Anubis luchaba con partes de su cuerpo de escorpión. Con las pinzas trató de atacar a Cleo y Deuce, pero Cleo logró apartarse, mientras que Deuce se defendía contraatacando con la espada

- Es inútil que os resistáis – dijo –. El poder del Puzzle Milenario será mío

- No si yo puedo evitarlo – dijo Nefera

El Puzzle Milenario brilló, y alrededor de Anubis apareció un círculo azulado dentro del cual estaba inscrita una estrella de varias puntas

- ¿Qué me ocurre? – preguntó Anubis –. No puedo moverme

- Estoy usando el poder del Faraón – dijo Nefera –. No podrás salir de esta trampa

Pero Anubis no parecía resistirse

- ¿En serio crees que esto va a detenerme? – preguntó

Anubis concentró su poder, emitiendo un aura oscura. Momentos después destrozó el círculo

- ¡Se acabó el juego! – gritó Anubis, atacando a Nefera con su cola aguijoneada

Nefera trató de protegerse, hasta que de pronto un rayo de luz verde acertó en la cola, haciendo que esta se petrificara, rompiéndose en pedazos a continuación

Anubis vio que Deuce volvía a ponerse sus gafas

- Parece que no eres tan poderoso como piensas – dijo Deuce

- ¡Silencio! – gritó Anubis mientras abría las pinzas de ambas manos

De las mismas empezaron a salir esferas de oscuridad, con las que atacó a los tres, que trataron de esquivarlas.

Una de ellas acertó a Deuce, explotando entre sus brazos y tumbándolo al suelo

- ¡Deuce! – gritó Cleo – ¿Estás bien?

- Un poco aturdido, pero bien – dijo Deuce tratando de incorporarse. La explosión le había ocasionado unos rasguños en el brazo

Anubis se fijó en que tenía a dos objetivos juntos. Se preparó para lanzar una nueva andanada de esferas oscuras

- ¡Eh, tú! – dijo Nefera – Mira, tengo el poder de Faraón ¿por qué no vienes a buscarlo?

Anubis vio el Puzzle Milenario en el cuello de Nefera. Era verdad, no podía perder el tiempo atacando a aquellos dos. Tenía que ir por su principal objetivo

- ¡Toma esto! – gritó Anubis, quien atacó a Nefera con una andanada

Pero el Puzzle Milenario brilló de nuevo, generando una pantalla delante de Nefera, que contuvo aquellas esferas de oscuridad, las cuales salieron rebotadas hacia Anubis.

Este, al ver como su ataque volvía contra él se protegió con sus grandes pinzas, recibiendo ellas todo el impacto, con el cual se generó una pequeña explosión.

Las explosiones destruyeron las pinzas de escorpión de Anubis, que cayeron al suelo hechas pedazos

- Parece que tu poder se ha terminado – dijo Nefera

- ¿Te ríes de mi? – dijo furioso Anubis – ¡Esto no se ha terminado!

Anubis generó una gran cantidad de arena, la cual empezó a amontonarse alrededor de su cuerpo, formando poco a poco una gran bestia hecha de arena

- ¡Os aplastaré! – gritó mientras golpeaba el suelo con una de sus manos

Todos esquivaron el golpe, que dejó un agujero en el suelo

- ¡Cuidado, Cleo! – dijo Deuce

- ¿No puedes petrificarlo como hiciste con la cola de escorpión? – preguntó Cleo

- Lo intentaré – respondió el Gorgón

Deuce se quitó las gafas apuntando a la bestia de arena. El rayo de sus ojos acertó en una de sus manos, la cual se petrificó y cayó al suelo. Pero Anubis no parecía en absoluto preocupado

- ¿Todavía crees que me puedes vencer con un truco barato como ese? – preguntó –. Te he dicho que es inútil contra mi

Entonces volvió a acumularse arena junto al punto de donde se le había caído la mano, formando en cuestión de segundos una nueva

- ¿Lo veis? – dijo –. No importa cuantas piezas se me caigan de esta armadura de arena. Siempre volverán a formarse

Seguidamente, de su mano lanzó varios montones de arena a los pies de sus oponentes. En segundos, Cleo, Nefera y Deuce quedaron inmovilizados

- ¿Qué os parece mi trampa de arena? – preguntó Anubis

Los tres trataron de liberarse, pero sus pies estaban inmovilizados por montones de arena

- ¿Qué es esto? – preguntó Cleo –. Parece que nos hubieran atrapado arenas movedizas

- Peor aun – dijo Nefera –. Más que arena, parece que fuesen unas manos nos estuviesen sujetando por los pies, impidiéndonos avanzar

Anubis reía

- No andas mal encaminada – dijo –. Esta arena os está sujetando al suelo, por lo que no podréis escapar. Esto me hará más fácil el encargarme de vosotros

- Ya, ¿y tú crees en serio que esto puede detenernos? – preguntó Deuce

Anubis se sorprendió

- ¿Cómo?

- Cleo, ya sabes – dijo Deuce

Cleo asintió. Alzó al aire un amuleto con forma de chacal sosteniendo una joya roja. Esta brilló, haciendo que en la estancia se provocara una ligera llovizna, que al humedecer la arena, hizo que aflojara la presión sobre los pies de los tres, pudiendo liberarse todos saltando fuera del correspondiente montón

- ¡No estéis tan seguros de que os habéis librado de ellos! – dijo Anubis mientras chasqueaba

Los montones empezaron a moverse en dirección a los tres

- Esto no es problema – dijo Deuce, petrificándolos

Anubis estaba cada vez más furioso. Volvió a sacudir golpes al suelo, que una vez más trataban de esquivar. En uno de los saltos, Cleo fue a parar junto a su hermana

- Nefera, ¿lo que has hecho antes con Azura lo podrías hacer también con Hissette? – le preguntó

Nefera la miró con cierto deje de desprecio, como si aquella pregunta fuera un insulto

- ¡Pues claro que puedo! – dijo –. Pero no la veo por aquí

- Eso tiene fácil remedio – dijo Cleo frotando un amuleto en forma de serpiente

En segundos, ante ellas dos apareció una pequeña serpiente de escamas azuladas, que tenía los ojos morados y llevaba consigo varias joyas de oro, una corona en la cabeza, dos colgantes al comienzo de su cuerpo y un anillo en la cola.

La serpiente, al ver a Cleo siseó. Esta le acarició la cabeza

- Necesitamos tu ayuda, Hissette – dijo Cleo

La serpiente asintió. Deuce entonces fue a parar junto a ellas

- Se me ocurre otra idea – dijo él –. Pero yo también necesitaré la ayuda de una mascota. O dos

Deuce silbó. De repente, de una de las ventanas apareció Drago, el dragón mascota de Deuce. Sobre sus lomos iba una rata de dos colas que tenía los ojos marrones y una cresta de pelo naranja en su cabeza. Llevaba un pendiente en su oreja derecha.

- Drago, Perseus, necesito vuestra ayuda – dijo Deuce

Las mascotas asintieron

- Atended, Cleo, Nefera. Esto es lo que vamos a hacer – dijo Deuce

Segundos más tarde, el grupo se puso en marcha. Nefera activó sus poderes para hacer que Hissette se hiciera gigante. Cleo y Deuce se subieron a su cola, que el ofidio elevó todo lo que pudo, mientras mantenía su cabeza baja, formando una especie de rampa.

Mientras tanto, Nefera se subió a lomos de Drago, junto con Perseus, y el dragón se elevó en el aire

- No comprendo qué pretendéis con esta estrategia – dijo Anubis –, pero os detendré

Deuce miró a Cleo

- ¿Estás preparada? – preguntó ofreciéndole su mano

- Preparada y lista – dijo ella, tomándole la mano

Ambos empezaron a deslizarse desde lo alto de la cola de Hissette, descendiendo a gran velocidad

- Si pretendéis lanzaros contra mi, mis puños os recibirán – dijo Anubis, preparando sus grandes puños de arena para usarlos contra aquellos dos

Pero de repente una llamarada le distrajo. Anubis vio a Nefera en el aire, sobre Drago

- No si yo puedo evitarlo – dijo

Anubis iba a atacarla cuando recordó que Cleo y Deuce aun estaban en marcha. Los vio, pero demasiado tarde. Ambos se lanzaron hacia él, cada uno hacia un costado. Los dos lograron pasar al otro lado, dejándole un hueco considerable en cada costado, entre los cuales asomaban parte de los verdaderos brazos de Anubis. Este parecía aun más furioso que antes

- Puedo reconstruirme. Esto no os ha servido de nada – dijo

Pero Cleo y Deuce sonrieron

- Al contrario – dijo Deuce, mientras Cleo señalaba hacia arriba –. Esto es justo lo que queríamos hacer

- ¿Qué? – preguntó Anubis desconcertado, quien a continuación miró hacia arriba

Sobre él, Perseus había saltado desde lo alto de Drago, y gracias a los poderes de Nefera, estaba haciéndose gigante

- ¡Nooooooooooooooooooo! – gritó Anubis, temeroso de lo que se le venía encima

Perseus aterrizó con todas sus fuerzas sobre aquel monstruo de arena, aplastándolo y haciendo que Anubis saliera despedido de aquel montón

Mientras Hissette y Perseus recobraban su tamaño original, Cleo y Deuce les felicitaban, y Drago aterrizaba en el suelo, descendiendo Nefera de él.

Deuce vio que Anubis se volvía a levantar, furioso

- Será mejor que os pongáis a cubierto – dijo Deuce a las mascotas –. Esto puede ser peligroso

La serpiente, la rata y el dragón asintieron, alejándose de allí tan rápido como les fue posible. Mientras, a Anubis le estaba envolviendo un aura oscura

- ¡Esto no es un juego! – gritó – ¡Voy a terminar con vosotros!

Anubis volvió a lanzar esferas de oscuridad desde sus manos, solo que esta vez lo hacía en todas direcciones. Cleo y Deuce se apartaron hacia los lados, mientras que Nefera se protegió con un escudo que salió del Puzzle Milenario

- ¡Te tengo donde quería! – gritó Anubis, pero con una voz que no parecía la suya – ¡El Puzzle Milenario es mío!

Dos enormes manos oscuras salieron de la Pirámide de la Luz, en dirección al Puzzle Milenario

- ¡Cuidado, Nefera! – gritó el Faraón Atem

Nefera hizo aparecer otra vez el escudo, pero aquellas manos tuvieron suficiente fuerza para pasar a través del mismo, logrando ambas asir aquel objeto que colgaba del cuello de Nefera.

Nefera gritó, mientras del Puzzle Milenario empezaban a salir chispas

- El poder será mío – dijo aquella voz

- ¡Nefera! – gritó Cleo mientras corría hacia su hermana

- ¡Espera, Cleo! – gritó Deuce

Pero Cleo no le escuchó. Pero Anubis sí se percató de que Cleo iba en ayuda de su hermana

- Pierdes el tiempo – dijo Anubis, esta vez sí con su voz –. Nadie puede interferir

Anubis le lanzó una esfera de oscuridad que le acertó en la pierna, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo

- ¡Cleo! – gritó Deuce, yendo en su ayuda

Afortunadamente, Anubis seguía concentrado en quitarle el Puzzle Milenario a Nefera, por lo que no prestó atención a Deuce, quien ayudó a Cleo a levantarse

- ¿Estás bien? – dijo

- Me duele un poco – dijo ella sujetándose la pierna –, pero no hay tiempo de preocuparse ¡Tenemos que salvar a Nefera!

Ambos vieron como Nefera trataba de resistirse, usando el poder de aquel objeto para evitar que le fuera arrebatado

- Tenéis que daros prisa – dijo el Faraón Atem, cuya imagen estaba empezando a parpadear –. Nefera no aguantará mucho más

- ¿Qué podemos hacer? – dijo Deuce mirando de izquierda a derecha, tratando de buscar algo que pudiera ayudarles –. Si nos acercamos a él, nos atacará. Tiene que haber algo...

De pronto sus ojos se fijaron en la mano gigante hecha de arena que aun continuaba inmovilizada por las espadas luminosas que había hecho aparecer Nefera, y que estaban empezando a debilitarse

- ¡Tengo una idea! – dijo Deuce –. Cleo, ¿crees que podrás caminar?

- Sí, puedo – respondió ella

- Entonces ayúdame – dijo Deuce –. Vamos a echarle una mano a Nefera

Ambos fueron todo lo rápido que les fue posible hacia aquella mano, y siguiendo las indicaciones de Deuce, la movieron hasta que la orientaron en dirección a Anubis

- ¿Crees que funcionará? – preguntó Cleo

- Eso espero – dijo Deuce –. O estaremos perdidos

Nefera mientras tanto, seguía tratando de resistir el ataque de Anubis. Pero no podría aguantar demasiado. Sentía que la energía de aquel objeto, y la suya propia, estaban disminuyendo.

De pronto, vio por el rabillo del ojo como su hermana y Deuce habían colocado la mano de arena que había inmovilizado anteriormente estaba apuntando a Anubis. No tardó en comprender aquel plan. Ahora solo faltaba su parte.

Trató de concentrarse en desactivar las espadas luminosas. Al momento, la mano de arena quedó libre y siguió una trayectoria en línea recta. Anubis seguía concentrado en el Puzzle Milenario.

De pronto, la mano de arena chocó contra Anubis, deshaciéndose en el acto, mientras que Anubis salía despedido, desapareciendo aquellas manos de oscuridad. Nefera se arrodilló, agotada

- ¡Nefera! – gritó Cleo, que corrió hacia ella, esta vez sin ser interrumpida por Anubis

- ¡Eh, déjate de sentimentalismos, hermanita! – protestó Nefera, mientras que se reincorporaba – ¡Puedo con esto y mucho más!

Deuce vio que el Faraón Atem dejaba de parpadear

- Lo habéis hecho bien – dijo él –. Pero cuidado, creo que esto todavía no ha terminado

El Faraón no se equivocaba. Anubis, pese a haber sido golpeado, se reincorporó con más rabia que nunca. Pero de pronto se puso a hablar nuevamente aquella voz que no parecía suya

- ¡Ya estoy harto de este juego! – gritó aquella voz mientras la Pirámide de la Luz brillaba con gran intensidad, así como su cuerpo emanaba cada vez más oscuridad – ¡Ha llegado el momento de que yo dirija esto!

Los cuatro vieron como Anubis parecía asustado, lo cual no cuadraba con el tono de aquella voz que estaban escuchando

- Esto va a ir a peor – dijo Deuce

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El rugido de una moto se escuchaba por los pasillos de Monster High. En medio de aquel lugar desierto apareció la zombimoto conducida por Ghoulia. Clair iba sentada atrás

- ¡Menuda historia! – dijo Clair – ¡Será mejor que nos demos prisa!

Ghoulia gimió mientras asentía. Seguidamente, aceleró. La moto cruzó a gran velocidad por los pasillos, entrando por la puerta que daba a las catacumbas.

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Hola a todos. La historia está llegando a su momento culminante, y espero que os haya gustado este episodio repleto de acción.

Aquí además han hecho su aparición varias mascotas. Drago ya debutó en "Los malos regresan", y Azura, Hissette y Perseus han hecho su debut aquí. Ya que están apareciendo episodios donde salen las mascotas, consideré buena idea el incluirlas aquí también.

Y algunos de los poderes del Puzzle Milenario que muestra Nefera están inspirados en los efectos de cartas del anime Yu-Gi-Oh!

Como dije en la nota aclaratoria que puse la semana pasada, para votar por la próxima pareja protagonista, debéis asignar 4 puntos a una de las parejas, 3 a otra, 2 a otr la última.

Nuevamente os pongo este ejemplo:

- Lagoona y Gil: 4 puntos

- Clawdeen y Thad: 3 puntos

- Ghoulia y Slo Mo: 2 puntos

- Draculaura y Clawd: 1 punto

Quiero dar las gracias a:

Camila: pues sí, Holt volvió a ser Jackson en el momento menos oportuno. Espero que te haya gustado la forma en que han salvado la situación. Gracias por votar.

Italia: para la derrota (o no) de Anubis, aun tendrás que esperar un capítulo, pero sí, la acción está llegando a su fin.

Yolotsin Xochitl: gracias por tu votación, pero has asignado 3 puntos a dos parejas. Por eso puedes volver a votar para que sea válido. En cuanto a la historia de la esfinge, tendrás que esperar al siguiente episodio para conocerla.

AshlynnHuntsman: como ves, no está resultando nada fácil vencer a Anubis, pero siempre hay una manera. Gracias por votar.

M3l1z4: gracias por tu voto.

Hasta aquí el penúltimo episodio. Nos veremos el lunes que viene con el próximo ¿Será la derrota de Anubis? ¿o puede que este consiga el poder del Faraón? Lo sabréis la semana que viene.

Nos vemos en el siguiente episodio. Espero vuestras reviews y votos.