- Aclaraciones:

- Palabras - Dialogo de los personajes

- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes

- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora

Disclaimer: Lo que siempre he de repetir x.x! Inu Yasha y Cía NO me pertenecen... son de Rumiko Takahashi...


"Oportunidad de Vivir"

Capítulo 28: Juegos del Destino

El príncipe estaba muy sorprendido por ver a su amada allí. ¿Cómo habría llegado hasta aquel lugar tan rápidamente¿Y por qué estaría allí? Eran algunas de las interrogantes que pasaban por su cabeza en aquellos momentos.

- Hola, Inu Yasha—le dijo ésta con una sonrisa - ¿Cómo estás? –

- Bien...—fue lo único que pudo decir, por la impresión - ¿Qué haces aquí? –

- ¿No te agrada verme?—su voz denotó tristeza.

- No, no es eso... Sólo que... me impresiona tanto verte—la distancia se hizo mínima entre ambos y se abrazaron fuertemente.

- Te extrañé mucho—le susurró al oído.

- También yo... no sabes cuanto—la aferró aún más fuerte entre sus brazos, como no queriendo dejarla escapar.

Se miraron fijamente, acercando sus rostros cada vez más, hasta quedar separados por unos escasos milímetros, sintiendo la respiración del otro intensamente.

Inu Yasha estaba decidido a acortar aquella distancia, por lo que fue él quien se acercó a los labios de la joven. Cuando estaba a punto de rozarlos, inesperadamente Kagome se separó violentamente del chico.

- ¿Pero qué...?—preguntó él, confundido. No notó como todo comenzó a volverse oscuro y tétrico - ¡Kagome!—gritó cuando se dio cuenta de que la chica estaba atrapada entre los brazos de un hombre vestido de negro, el cual portaba una espada que apuntaba directamente hacia el cuello de la princesa.

- ¡No te acerques!—exclamó Kagome, con lágrimas en los ojos – Es a mi a quien quiere, no a ti... –

- Bien dicho—dijo el tipo de negro – Acabaré con ella primero, para luego terminar con tu vida, príncipe de cuarta... –

- ¡No te lo permitiré!—se acercó rápidamente hacia donde se encontraban.

- Detente ahora mismo, o enterraré la espada en su corazón—lo amenazó, a lo que él detuvo su marcha.

- Maldito...—su voz demostraba la ira que sentía.

- Despídete de tu amada princesa...—sonrió de forma maligna y enterró la katana en el cuerpo de la chica.

- ¡Nooo¡Kagome! –


Despertó sobresaltado, pero de cierta forma también aliviado. Todo aquello había sido un sueño. O mejor dicho una pesadilla. Respiraba agitado y su frente se encontraba llena de gotas de sudor.

Miró a su alrededor y vio que era casi el único que se encontraba en la habitación, junto con Harumi, quien aún dormía placidamente.

- Menos mal que fue un sueño... Sólo eso...—suspiró aliviado, mientras se levantaba. Luego de ello, salió de la cabaña para despejarse un poco.

La mañana pasó tranquilamente, dando paso a la tarde, donde al ver que Harumi estaba bastante más recuperada, los jóvenes decidieron que lo mejor sería retomar pronto su viaje para no tardarse más. Esto estaba planeado para dos días más, de modo que todo estuviese en orden antes de partir.

Rin decidió que ella y los habitantes del castillo también regresarían aquel día a su hogar, por lo que ambos grupos emprenderían su viaje al mismo tiempo.

Pasaron los días y todos partieron, despidiéndose alegremente de los aldeanos. Cuando ya llevaban unas horas de viaje, los viajeros se detuvieron.

- ¿Hacia dónde se dirigen ustedes?—preguntó Rin a Inu Yasha.

- Hacia la costa. Estamos en busca de un objeto muy valioso que se encuentra allí...—contestó el príncipe.

- Ya veo... ¿Hacia alguna aldea del norte o del sur? –

- No lo sabemos con exactitud... –

- ¿No tienen una ubicación más certera del lugar donde se encuentra aquel objeto? –

Los jóvenes viajeros se quedaron meditando un momento, tratando de recordar con exactitud lo que Izumi les había dicho sobre el paradero del Collar de la Pureza.

-----Flash Back-----

- ...logré encontrar una ubicación más exacta del paradero del Collar de la Pureza—su rostro cobró seriedad – Me ha costado bastante, pero por fin lo he logrado... –

- ¿Y qué lugar es ese, Honorable Izumi?—preguntó Inu Yasha.

- Deberán dirigirse hacia el Este, atravesando los valles y montañas, hasta dar con una aldea costera, la cual tiene algo que ver con una persona involucrada con los Taisho en el pasado. En aquel sitio, busquen un lugar grande e imponente, puesto que allí encontrarán el Collar de la Pureza—les explicó. Los demás asintieron.

-----Fin del Flash Back-----

- ¿Una persona involucrada con los Taisho en el pasado?—preguntó Rin, algo extrañada.

- Así es...—contestó el príncipe – Esperen un momento... Rin, según recuerdo, tu castillo se encuentra emplazado frente al mar ¿no es así? –

- Sí, está en la ladera de un cerro que está frente a la playa y al lado se encuentra una aldea—contestó la joven - ¿Por qué lo preguntas? –

- Porque si mis sospechas son ciertas... A donde tenemos que dirigirnos, es a la aldea donde se encuentra tu castillo... –

Unas horas más tarde, en el Templo Sagrado de la Gran Izumi, las cosas transcurrían con cierta normalidad. Kagome seguía día a día con su entrenamiento, el cual le permitía obtener mayores habilidades y el aumento de su poder espiritual, el cual le sería útil a la hora del ataque contra el Emperador Naraku.

Kazuru y Kagome se encontraban practicando, cuando Izumi llegó hasta donde ellas se encontraban.

- Kagome, Kazuru, tengo algo que decirles—dijo la sacerdotisa.

- ¿Sucede algo malo?—preguntó la princesa.

- Unos aldeanos nos han enviado un mensaje desde una aldea ubicada al sur, pidiendo nuestra ayuda para acabar con unos monstruos que han estado asolando el lugar desde hace una semana—explicó – En su carta dicen que son alrededor de cuatro monstruos... –

- Ya veo—dijo Kazuru – ¿Quiere que nosotras vayamos en su ayuda, no es así? –

- Que bien me conoces, Kazu-chan—sonrió.

- Pero... ¿Y mi entrenamiento?—preguntó Kagome.

- No te preocupes por ello. El ir a aquella aldea será parte de tu preparación como sacerdotisa –

- ¿Cuándo desea que partamos?—preguntó Kazuru.

- Mañana por la mañana. En unas horas será de noche, y creo que no sería prudente salir en estos momentos...—las jóvenes asintieron – ¿Creen que estarán bien solas, o necesitan que envié a más sacerdotisas con ustedes? –

- No, creo que estaremos bien así. Además, esto servirá para probar las habilidades que Kagome ha ido ganando en estas últimas semanas –

- Tienes razón. Bueno, no las molesto más. Nos vemos a la hora de la cena –

- Nos vemos—contestaron ambas, con una pequeña reverencia, y continuaron un rato más con el entrenamiento, hasta que ya estuvo a punto de oscurecer y cada una se dirigió a prepararse para la cena.

Al día siguiente, el par de sacerdotisas comenzaba su viaje hasta la aldea mencionada por Izumi. Según lo que ésta les había dicho, se encontraba a unos dos o tres días de viaje desde el templo.

Pasado el medio día, decidieron parar en un puesto que había en el camino, para reponer energías y almorzar.

- ¿Has tenido la oportunidad de enfrentarte con monstruos alguna vez?—preguntó Kazuru.

- Así es, pero por lo general usaba sólo armas para acabar con ellos, además de que siempre que combatía era en compañía de Sango y algunas otras de mis compañeras de las Princesas de la Muerte—contestó Kagome.

- Ya veo... ¿No mostrabas tus poderes espirituales frente a los demás? –

- No, porque pensaba que si Naraku se enteraba de ello, podría castigarme de algún modo. A él no le gustan las sacerdotisas... –

- Me lo imaginé. No creo que pueda sentirse muy seguro teniendo una a su lado, con toda la maldad que hay en su corazón... –

- De todos modos, cada vez que me acercaba a él, una extraña sensación recorría mi cuerpo –

- Seguramente se debía a la oscuridad que emana del emperador, y a que tú, con tus poderes espirituales, eres particularmente sensible a esa clase de energía negativa. Todas las sacerdotisas lo somos –

- Ya veo... Aún así, me pregunto cómo Naraku no llegó a descubrir que yo poseía poderes espirituales, pues según lo que ustedes—refiriéndose a Kazuru, Izumi y Harumi—me han dicho, éstos fluyen alrededor del cuerpo, tratando de lograr la armonía entre el cuerpo y el alma –

- Quizás, inconscientemente, no permitiste que esa energía fluyera por tu cuerpo... Puede ser que la consciencia de la pequeña Kagome que se encontraba encerrada en ti, lo haya hecho... –

- Seguramente así fue...—se quedó un momento meditando y fijó su mirada en el cielo – Me pregunto cómo estarán Inu Yasha, Sango, Miroku y Harumi en estos momentos...

Dos días habían pasado desde que los viajeros y el grupo de Rin habían salido de la aldea donde se encontraban. El viaje había transcurrido sin mayores inconvenientes, por lo que estaban a punto de llegar al castillo de la joven Minami. Los colores del atardecer teñían el ambiente.

A lo lejos, vieron la aldea, la cual se hallaba en reconstrucción debido a los ataques que había sufrido por parte de los monstruos que habían secuestrado a Rin y a los demás habitantes del castillo. A medida que se acercaban, los aldeanos comenzaron a darse cuenta de su presencia, y rápidamente llevaron las noticias de la llegada del grupo hasta la residencia Minami.

Minutos más tarde, fueron el terrateniente Kotaro Minami y su esposa Akane quienes, frente al castillo, recibieron a los recién llegados.

- ¡Rin!—exclamó Akane, acercándose rápidamente a ella y abrazándola – Me alegra tanto saber que estás aquí... ¿Cómo estás¿Te lastimaste? –

- No te preocupes madre, estoy bien...—contestó ésta.

- Bienvenida a casa, Rin—le dijo Kotaro, con su acostumbrado tono severo, pero algo más suavizado por la alegría de ver a su hija a salvo.

- Gracias, padre—hizo una pequeña reverencia.

- Por cierto... ¿Quiénes son los jóvenes que los acompañan? –

- Olvidé presentárselos. Ellos son Sango, Miroku, y Harumi—los aludidos hicieron una reverencia.

- Es un gusto conocerlos –

- Igualmente, señor Minami—dijeron los tres.

- ¿Y el joven que se encuentra a su lado?—preguntó Akane - ¿Cuál es su nombre? –

- Padre, madre, tengo el placer de presentarles a Inu Yasha Taisho—dijo la princesa con una sonrisa.

- No puede ser...—el tono de voz del terrateniente demostraba lo sorprendido que se encontraba – Entonces, él es... –

- Es un gusto volver a verlo, señor Minami—dijo el príncipe e hizo una pequeña reverencia.

- El gusto es nuestro—dijeron los esposos Minami, con una profunda reverencia.

- Deben de estar cansados. Con gusto los atenderemos en el castillo—dijo Akane, a lo que los jóvenes viajeros y Rin asintieron y entraron.

Los demás habitantes de castillo se dirigieron a sus respectivos aposentos, a descansar un poco y luego ayudar con las reparaciones del lugar.

Inu Yasha, Sango, Miroku y Harumi fueron tratados muy bien por el terrateniente y su esposa, luego de enterarse de quién era el primero en realidad. Le fue servido un banquete en su honor, en el cual todos disfrutaron de la deliciosa comida y la buena atención, después de días en los cuales la comida ni el descanso no habían sido los mejores.

- Es una gran sorpresa saber que se encuentra con vida, su majestad—dijo Kotaro – El actual emperador extendió, hace casi seis años atrás, la noticia de que usted y toda su familia habían fallecido aquel fatídico día... –

- Lo sé. Por ello, el pueblo de Japón ha perdido las esperanzas de que el gobierno del actual emperador acabe –

- Lamentablemente, así es...—hubo un momento de silencio – ¿Puedo hacerle una pregunta, su alteza? –

- Claro –

- ¿Planea usted recuperar el trono? –

- Así es. Incluso, en estos momentos estoy llevando a cabo una misión, la cual es de suma relevancia para lograr nuestro cometido—dijo, refiriéndose a sus amigos – Estamos en busca de un preciado objeto, que según tengo entendido, se encuentra en las proximidades de este castillo –

- Ya veo. Si necesita ayuda, con gusto se la daremos –

- Muchas gracias—contestó el príncipe e hizo una pequeña reverencia.

- Bueno, como ya hemos terminado de comer, creo que lo mejor será que nuestros invitados descansen—dijo Akane – Rin ¿Serías tan amable de mostrarles sus habitaciones, por favor? –

- Claro, madre—se levantó – Por favor, síganme—los demás también se levantaron y la acompañaron.

Rin los condujo a sus respectivos cuartos, donde cada quién se encargó de descansar lo suficiente como para liberar todas las tensiones a las cuales se habían visto sometidos en los últimos días.

El mismo día, pero bastante lejos de allí, las jóvenes sacerdotisas seguían con su viaje. Ya estaban a sólo un día de recorrido para llegar a su destino.

El camino no había presentado mayores dificultades, aunque las chicas no podían evitar atraer las miradas de los viajeros, debido a su belleza, la cual no pasaba desapercibida a los ojos de los hombres, aunque las jóvenes llevasen capas para cubrirse del frío invernal.

- No me gusta que la gente me mire de esa forma—susurró Kagome algo avergonzada.

- A mi tampoco. Me hace sentir incómoda. Preferiría pasar desapercibida...—contestó Kazuru.

- Bueno, es que... estas capas llaman la atención ¿No lo crees?—una gota salió de su cabeza.

- Es verdad. No me gusta llevarla puesta, pero es la única forma de evitar el frío, aunque éste no me desagrada del todo... Si no fuera porque quiero evitar enfermarme... –

- Además, la Gran Izumi nos las entregó con toda su buena voluntad... No podíamos rechazarlas—una gota salió en su cabeza – Espero que pronto lleguemos a la aldea que nos indicó, y que no haya gente lastimada... –

- Ojala que así sea—dijo, mientras observaba el cielo – Espero que nuestra estadía en aquel lugar no sea tan larga, y que Harumi vuelva pronto al templo... – (Kazuru está muy preocupada por su hermanita menor n.n Es que nunca había ido a ningún lugar sin que ella—Kazuru—estuviese a su lado, protegiéndola...)

Cuando ya empezó a anochecer, las jóvenes decidieron pedir alojamiento en una posada cercana, para no pasar la noche a la intemperie. Sólo había una habitación libre, por lo que ambas dormirían en el mismo cuarto, aunque en realidad eso no les importaba.

Durante las semanas que habían pasado en el templo, ambas se habían ido conociendo y un lazo de amistad comenzaba a formarse entre ellas.

Luego de comer y bañarse, decidieron que lo mejor sería ir a dormir para descansar apropiadamente. Entraron a su habitación y cada cual se acostó en su futón.

- Buenas noches, Kazuru –

- Buenas noches. Que descanses—apagó la vela que alumbraba el cuarto y ambas se durmieron.


Se encontraba sola en la habitación. Sabía que el momento crucial había llegado, y que muchas cosas dependían de ella en esos instantes. Trató de tranquilizarse, respirando lenta y profundamente y luego decidió salir del cuarto. Silenciosamente, abrió la puerta y se internó en los pasillos del lugar.

Todo estaba muy oscuro, ya que sólo un par de antorchas alumbraban los alrededores. Podía sentir gran bullicio fuera, pero debía tratar de quitar aquello de su mente, si es que quería completar su objetivo satisfactoriamente.

- Sólo espero que todos se encuentren bien... No se preocupen, cumpliré todo tal como se los prometí...—comenzó a correr a dónde se suponía que debía ir, pero se detuvo rápidamente al escuchar unas voces, pertenecientes a hombres que pasaban cerca de allí. Se escondió detrás de un pilar.

- No sé cómo diablos consiguieron entrar aquí—dijo uno de ellos.

- Al parecer, alguien nos ha traicionado. Apenas lo encuentre, lo voy a hacer pedazos... –

- Vamos, no hay tiempo que perder. Debemos detenerlos a como dé lugar –

- Sí—ambos corrieron en la dirección dónde ella se encontraba, pero no se percataron de su presencia. Cuando ya se hubieron alejado lo suficiente, suspiró aliviada y siguió con su camino.

No se dio cuenta como, pero llegó frente a una puerta. Lentamente se acercó y la abrió. Cuando lo hizo, las llamas de las antorchas inmediatamente se apagaron. Esto hizo que el lugar se viera bastante lúgubre y la joven retrocediera un paso antes de entrar.

- No es momento de cobardías... Si he llegado hasta aquí, no puedo retroceder—susurró casi inaudiblemente e hizo ingreso.

Vio a sus alrededores, pero lo único que pudo divisar fue un tenue resplandor, de un color púrpura oscuro, que a cada paso que daba iba en aumento. Se dio cuenta de que provenía de un pequeño objeto esférico.

- Es una perla...—pensó extrañada.

De repente, sintió que algo se movía detrás de ella. Se detuvo y miró a su alrededor, no viendo nada raro.

- ¿Quién está ahí?—preguntó alarmada.

- Lamentarás el haber entrado a este lugar...—dijo una misteriosa voz, que se encontraba detrás de ella. Se dio vuelta para ver de quién se trataba – Muere...—vio como un haz de luz se acercaba a ella.

- ¡Noooooooo! –


- ¡No!—exclamó asustada.

Despertó con la respiración agitada y gotas de sudor bañando su frente. Abrió lentamente sus ojos, viendo que aún no amanecía. Kazuru la observaba atentamente, mientras encendía una vela.

- ¿Qué te sucede, Kagome?—le preguntó extrañada.

- He tenido otro de aquellos sueños...—contestó, con la mirada perdida.

- ¿"Aquellos sueños"¿A qué te refieres con eso? –

- Últimamente, desde que llegué al templo, he estado teniendo extraños sueños... Todo es muy confuso en ellos: no sé dónde me encuentro, ni por qué. De lo único de lo que tengo certeza, es que debo ir a una habitación, donde algo importante se encuentra... –

- ¿Han sido muy frecuentes? –

- Al principio no, pero en los últimos días he estado soñando con ellos constantemente... –

- Ya veo. Quizás... –

- ¿Quizás qué? –

- Puede que sean sueños premonitorios...—el rostro de Kagome mostró confusión – No te preocupes. No hay nada que temer... relájate y vuelve a dormir, que mañana será una jornada extensa...—apagó la vela, y todo volvió a quedar en una completa oscuridad.

- Está bien—volvió a arroparse dentro del futón. Le costó conciliar el sueño nuevamente, pero cuando lo hizo, pudo dormir apaciblemente, sin interrupciones.

Unas horas más tarde, las jóvenes reanudaron su viaje, esperando llegar a su destino antes del atardecer.

Mientras tanto, Inu Yasha y su grupo, salían del castillo Minami en busca del lugar dónde podría encontrarse el Collar de la Pureza. Esperaban encontrarlo ese mismo día, para emprender su viaje de regreso al templo al día siguiente. Rin se había quedado en el castillo, ya que tenía algunos asuntos que atender allí y no podía acompañarlos.

- Kagome, no puedo esperar para volver a verte...—pensó Inu Yasha.

- ¿Sientes la presencia del Collar?—preguntó Sango a Harumi.

- Sí. Se encuentra en esa dirección—apuntó hacia el bosque, el cual se encontraba a un lado del castillo.

- Entonces vamos hacia allá—dijo Miroku, a lo que los demás asintieron y emprendieron el camino hacia aquel lugar.

Unos minutos más tarde, se encontraban en lo profundo del bosque (Fukai Mori n.n), dirigiéndose a donde Harumi podía sentir más fuerte la presencia del objeto mágico. Siguieron caminando hasta que se encontraron frente a una pared de roca, la cual parecía cerrar la entrada de una cueva. Prendieron antorchas para poder ver mejor, ya que los árboles eran muy frondosos y apenas dejaban pasar ínfimos rayos de luz.

- Dentro de éste lugar se encuentra el Collar de la Pureza—dijo Harumi, mientras ponía una de sus manos sobre la piedra. Luego de ello, comenzó a inspeccionar detenidamente la roca, dando vueltas a su alrededor.

- ¿Cómo podremos entrar?—preguntó Miroku.

- Alguna forma habrá de abrirla...—dijo Inu Yasha – Quizás tendremos que mover esta roca hasta que se forme un orificio lo suficientemente grande como para pasar por él –

- No creo que aquella sea la forma más adecuada...—comentó Sango.

- ¿Y qué sugieres tú? –

- Esperen un momento—los interrumpió Harumi – Creo que sé cómo podemos abrirla... –

- ¿Cómo?—preguntó Miroku.

- Aquí debería haber alguna inscripción, la cual nos indicará cómo podremos apartar esta roca del camino. Ayúdenme a buscarla, por favor... –

- Sí—contestaron los tres y, con ayuda de las antorchas, buscaron algún indicio de lo que Harumi había mencionado.

Minutos después lograron hallarlo. Todos apuntaron la luz a aquel lugar, para que la sacerdotisa pudiese leerlo.

- Aquí dice que esta roca podrá ser removida sólo si se utilizan poderes espirituales sobre ella...—dijo Harumi – En ese caso, apártense, por favor...—les pidió, a lo que los otros accedieron.

La joven puso ambas manos sobre el centro de la gran piedra y cerró sus ojos, concentrando su poder y transmitiéndolo al pesado objeto. Su cuerpo comenzó a ser iluminado por una cálida aura color violeta, que los jóvenes a su alrededor identificaron como poder espiritual. Éste fluía hacia la roca, la cual también pasó a ser alumbrada por ésta energía.

En un instante, Harumi comenzó a apartar sus manos del objeto. Éste empezó a moverse lentamente hacia la derecha, dejando a la vista el agujero que era la entrada a la cueva donde el Collar de la Pureza se encontraba.

- Asombroso...—susurró Sango.

- Harumi es una persona muy fuerte—dijo Miroku.

La sacerdotisa respiraba agitadamente y se notaba que estaba cansada. De repente, sus piernas dejaron de sostenerla y cayó. Si no hubiese sido por un ágil movimiento de Inu Yasha, en el que atrapó a la chica, ésta se hubiese golpeado contra el suelo.

- Gracias, joven Inu Yasha—agradeció Harumi con una sonrisa – Perdone, las molestias, pero esto me dejó algo agotada... –

- No te preocupes. A quien deberíamos agradecerle es a ti, por tu esfuerzo—contestó el príncipe.

- En eso tiene razón—dijo Sango – Gracias por abrir la cueva... –

- No hay de qué. Era mi deber como sacerdotisa hacerlo –

- Bueno, será mejor que entremos a la caverna. Mientras antes encontremos el collar, mejor –

- El joven tiene razón. Continuemos, pues no sabemos qué puede haber en esta cueva... –

- Entonces vamos—dijo Miroku y comenzó a caminar. Los demás lo siguieron.

A medida que se iban internando en la caverna, les parecía cada vez más sospechoso que nada apareciera para defender el collar sagrado. No creían que algo de tan alto valor pudiese estar escondido así como así en un bosque, ya que cualquier sacerdotisa que fuese lo bastante ambiciosa, podría haberlo tomado y hecho desaparecer.

De repente, el suelo comenzó a llenarse de cosas irregulares, que permitían a lo jóvenes el caminar bien. Extrañados, apuntaron sus antorchas hacia la tierra. Lamentaron el haberlo hecho, ya que se encontraron con cientos de huesos esparcidos por el lugar. Aquello era un espectáculo bastante desagradable.

- Estos huesos deben ser de la gente que ha tratado de recuperar el collar—dijo Inu Yasha, en un tono serio.

- Así es... Debemos estar preparados contra cualquier peligro—dijo Sango.

- Nosotros sabíamos que recobrar la joya no iba a ser fácil—dijo Miroku, tomando firmemente su espada.

- Puedo percibir la presencia del collar, pero también la de algunas criaturas guardianas... Avancemos con cuidado—les dijo Harumi.

Comenzaron a caminar lentamente, tratando de evitar pisar los restos humanos (No me gustaría estar ahí o.oUU) y atentos a cualquier cosa que estuviese fuera de lo normal (bueno, más fuera de lo normal que estar caminando entre huesos y en una cueva sólo iluminada por antorchas... n.nU). Al cabo de unos minutos, los cuales se les hicieron eternos, la sacerdotisa se dio cuenta de que estaban muy cerca de algo con una presencia poderosa.

- Deben ser los guardianes del collar—informó Harumi – Tengan mucho cuidado—tomó su arco y se preparó para el ataque. Los demás hicieron lo mismo.

El grupo siguió caminando, hasta que los guardianes quedaron a la vista de los jóvenes. Su aspecto les sorprendió: en el lugar había dos estatuas, las cuales parecían dos mujeres de unos 20 años de edad. Pero no eran chicas comunes, ya quesos orejas eran algo más alargadas de lo normal (Así como las orejas de elfo :P).

Ambas tenían un aspecto muy bello y delicado. Eran casi idénticas; lo único que las diferenciaba era el peinado que poseían—una tenía el cabello atado en una cola alta, mientras que la otra tenía dos colas altas a los lados—y el traje que vestían (No soy buena describiendo trajes, por lo que si quieren saber cómo son, díganmelo y les enviaré un dibujo a sus mails n.n), ya que uno de ellos tenía una especie de pantalones abombados en la zona de las pantorrillas, mientras que el otro tenía una falda.

Detrás de ellas, había una puerta de madera, la cual tenía incrustaciones de oro y diamantes, lo que le daba un aspecto elegante y divino a la vez.

- ¿Son éstas las guardianas del Collar?—preguntó Sango.

- Así es. No se confíen de su aspecto. Dentro de poco despertarán...—contestó Harumi, con un ligero tono sombrío en su voz.

Tal como la joven pronosticó, las estatuas volvieron a la vida, desapareciendo su aspecto de piedra, el cual fue reemplazado por uno más humano, dándole color a sus cuerpos, trajes y cabellos, los cuales tenían una tonalidad color rosa claro. Sus ojos eran celestes y su tez blanca. Tenían una mirada llena de armonía y paz.

- ¿Han venido en busca del Collar de la Pureza?—preguntó la chica de la cola alta.

- Así es—contestó Inu Yasha.

- Si quieren obtenerlo, una prueba han de pasar—dijo la otra guardiana.

- ¿Están dispuestos a llevarla a cabo?—preguntó la primera.

- Sí—contestaron los cuatro al unísono.

- Esta bien, entonces...—ambas se acercaron hacia los jóvenes.

Uno por uno, fueron tocando sus frentes. Los ojos de cada uno de los integrantes del grupo perdieron su brillo, al mismo tiempo que iban perdiendo su consciencia.

- Probaremos si son aptos o no para llevarse el collar sagrado—dijeron las jóvenes al mismo tiempo – Les deseamos fuerza y valor, pues los necesitarán... –

Ésta frase fue la última que oyeron Inu Yasha, Harumi, Sango y Miroku, antes de que todo ante ellos se volviese oscuridad.


Notas de la Autora: Hola! Aquí he vuelto con un nuevo capítulo n.n Espero que les haya gustado ;D

Kagome e Inu Yasha han tenido extrañas pesadillas ¿Tendrán algún significado oculto? o.o?

¿Qué sucederá con Inu Yasha y su grupo¿Qué les depara la prueba de las guardianas del Collar de la Pureza¿Saldrán bien de ella¿Qué pasará con Kagome y Kazuru al llegar a la aldea¿Cuáles son los peligros a los que se verán expuestas?

Esas y otras preguntas, serán respondidas en el siguiente capítulo de "Oportunidad de Vivir"—aún no tiene título, pero un pequeño adelanto sí les puedo dar n.n—.


- Un árbol de cerezas, otro de manzanas, uno de naranjas y otro de nueces...—dijo Inu Yasha extrañado.

- ¿Qué significará esto?—preguntó Sango.

- Es bastante extraño...—dijo Miroku – Aunque a mi me gustan mucho las nueces—una gota apareció en la cabeza de los presentes.


Extraño adelanto, pero es lo único que hay x.x Sólo llevo dos páginas del capítulo 29 :S Ahora sí que me absorbió el colegio ;-;! Realmente no me deja tiempo para nada u.u Además de que le ha ocurrido algo muy grave a una persona cercana mía—creo que no es apropiado relatar lo sucedido aquí, pero si alguien quiere saberlo, me lo puede preguntar personalmente—, así que con eso en mente no me ha sido posible escribir ni un poco esta semana x.x!

Bueno, dejando aquello de lado, paso a las respuestas a sus reviews :D

- Sandrika: Hola :D Que bueno que te haya gustado el capítulo anterior y que te guste la forma en que escribo :) Eso me deja muy satisfecha n.n Cuídate! Adiós!

- Yeuss: Hola n.n Me alegra mucho que te haya hecho tan feliz que te haya dedicado el capítulo anterior, pero te lo merecías n.n Además, que bueno que te encantó :D

Y pues sí, Sesshomaru era muy frío o.o pero con ello quería mostrar el cambio que produjo Rin en su forma de ser n.n Y tienes razón, Sesshomaru no se llevaba muy bien con Inu, pero aquello era porque en el fondo quería que su hermano fuese alguien con un adecuado comportamiento para su "status social". De todos modos lo quería, aunque no lo demostrara—ya ves que Sessho muy rara vez muestra lo que siente abiertamente n.nU—.

Al final, Kagome era sólo un sueño n.nU (o más bien, una pesadilla o.o). Y veo que ya tengo a alguien que consuele a Kagome si es que Inu Yasha llega a hacerle algo malo XD

Gracias por desearme suerte en los estudios :D Últimamente me ha ido bien, excepto en matemática XD (no es mi fuerte u.u) Y no te preocupes por lo largo del review, es más, a mi me gusta más así n.n De esa forma, tengo más cosas que responderles a mis lectores :D

Cuídate mucho, nos vemos en el siguiente cap, adiós ;)

- Willnira: Hola :D No te preocupes por ello, yo entiendo n.n Ya te falta poco para alcanzar el ritmo actual de la historia :D Espero que te siga gustando en la medida que vaya avanzando n.n Ojala que sigas disfrutando tu lectura! Cuídate, adiós!

- Lore.it.92: Holas! Sip, pobre Rin u.u Pero, como dije en una respuesta a un review en capítulos anteriores, la vida no es color de rosa :S Pero de todos modos, sorpresas le esperan a los personajes :P Cuídate! Suerte y adiós!

- Lady Dragon 84: Hola n-n! Realmente he tenido poco tiempo -.- Pero intentaré poder seguir con el ritmo de publicación lo más que pueda! No me gusta hacerlos esperar más de lo acostumbrado n.n

Y es verdad, a través de los "Flash Back", se puede conocer mejor a los personajes, y cuáles fueron los acontecimientos que determinan su forma de pensar y actuar en el presente :)

Espero que la sorpresa que se viene para Rin les agrade también a ustedes :D Estoy casi segura de que así será n.n

Bueno, me despido! Que estés bien n.n Adiós!

- K-mila-chan: Hola :) Al final era una pesadilla n.nU Habría sido muy extraño que Kagome hubiese aparecido por aquel lugar o.o Tendría que haber volado o algo así para llegar hasta allí XD

Yo también espero llegar a los 200 algún día! Eso me haría extremadamente feliz n.n Aunque creo que este fic debería tener alrededor de 50 caps para lograrlo XD Y no creo que llegue a tanto, aunque quién sabe o.o Quizás mi imaginación si cunda para tanto XDD

Felices fiestas patris para ti, aunque bien atrasadas XDDD Cuídate mucho, y gracias por tu review n.n Adiós!

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He acabado con el asunto de los reviews :) Espero recibir los suyos en este capitulo n.n

Cuídense mucho! Y espero que les vaya bien en todo lo que tengan que hacer en estos días que hay entre capítulo y capítulo :D

Suerte! Adiós!

...-:Dany-Chan:-...


PD: No olviden pasar por w w w . f o t o l o g . c o m / d a n y (guión bajo) c h a n (guión bajo) d r a w s Allí encontrarán algunos de los dibujos que he hecho últimamente... Hay algunos fanarts de "Oportunidad de Vivir", por si les interesa :P También pueden pasar por h t t p / k a w a i i d a n y c h a n . d e v i a n t a r t . c o m / donde hay dibujos míos también (En mejor calidad que fotolog :P)