Capítulo 29
Había una sola habitación en el piso más alto de la mansión. Una espaciosa alcoba con una gran chimenea y el piso hecho de madera. Solía ser el ático.
Kaoru y yo usamos esa habitación desde que nacimos hasta los tres años de edad. Si alguien intentaba secuestrarnos, jamás llegaba al último piso, el piso más alto de la fortaleza de nuestros padres primerizos y asustadizos.
Después de regresar de unas vacaciones en Suiza no nos atrevimos a volver a entrar ahí jamás.
Temía que el piso de madera se incendiara a causa del fuego de la chimenea, y que me muriera asfixiado por el humo mientras estuviera durmiendo rodeado por un mar de fuego.
Tuve el presentimiento de que mi otro hermano tenía cautivo a Kaoru en ese lugar. Me dirigí hacia allá.
Subía por las escaleras cuando escuché unas voces familiares, la otra Haruhi de cabello blanco hablaba con mi otro hermano en el pasillo del último piso.
Sabía que estaban allí por algo, tal vez custodiaban esa habitación.
Me detuve unos escalones abajo y me agaché para observarlos. Ambos tenían puesto el uniforme masculino del Ouran, y el otro hermano cepillaba el cabello de la otra Haruhi.
-Podrías cortarme el cabello para que me parezca más a Haruhi –sugirió ella.
-Si los estudiantes del Ouran descubrieran que Haruhi es una chica la perseguirían por su gran belleza. Por eso Hikaru prefiere que ella conserve su cabello corto.
-Entonces deberías cortármelo.
-No hay estudiantes del Ouran por quienes preocuparse aquí. Eres de Hikaru si él te quiere.
-¿Y si Hikaru te prefiere a ti?
-Es una gran interrogante ¿no es así? –el otro hermano la volteó, la sujetó de la cintura y la tomó del mentón para levantarle el rostro, pues, Haruhi era relativamente baja-. ¿A quién de los dos prefiere Hikaru?
-Habría que preguntárselo –dijo la otra Haruhi ladeando la cara.
-Habría que ponerlo celoso ¿pero celoso de quién? –el otro hermano le jaló el cabello hacia atrás para que lo mirara de frente.
Entonces la besó, y miró directo a mis ojos mientras lo hacía. Haruhi no opuso resistencia, era una simple muñeca, su muñeca. Pero también esa otra Haruhi pensaba y sentía por sí misma.
No lo pude soportar y salí de mi escondite.
-¡No se lo que tramas hermano pero sea lo que sea no te dará resultado!
Mi otro hermano volteó a Haruhi mirando hacia mí y le apretó el cuello con su brazo.
-¿Tramar? No tramo nada, solo quiero saber una cosa ¿Estás celoso de ella o de mí?
-¡Idiota, no pienso responder eso!
-Estuviste haciendo trampa, Hikaru –dijo sonriendo-. ¿Has estado jugando a la sopa de letras con tus amigos?
¡Me había descubierto!
-N-No se de qué hablas hermano, yo siempre juego limpio.
-¿En serio, Hikaru? Pero qué aburrido eres. Tú no esperarás que yo también lo haga ¿o si? No soy tan noble como tú.
-¡Maldito hermano perverso y erótico! ¡Suelta a Haruhi!
El otro hermano tomó a Haruhi en brazos, abrió una ventana y la arrojó desde ese último piso.
-¡NOOO!
