EL GRIM, EL LOBO Y LA RATA.


¡Felices fiestas! Que los disfrutéis, que aunque es cortito, creo que va a gustaros.

Y porfa….para Navidad quiero REWs!


EL GRIM, EL LOBO Y LA RATA.


Dumbledore apresuradamente intentó recoger las riendas de la situación, declarando que hasta que no tuvieran confirmación de la Dama Gorda sobre la identidad de su asaltante, no iba a pronunciarse sobre el valor que daba a las palabras de Pevees, pregonando la repentina presencia de un hombre que llevaba más de una década muerto entre los muros de su escuela. Y ordenando que todos los alumnos se congregasen en el Gran Comedor, por motivos de seguridad mientras registraban el castillo. Severus se negó en rotundo a sacar a sus alumnos de la confortable seguridad de sus queridas mazmorras, desafiando al propio Director a intentar ganar acceso por la fuerza a su sala común…eso si encontraba el lugar preciso en los muros del laberinto de los sótanos en que se ubicaba la invisible entrada. Cruzando enérgico los brazos sobre pecho aun cubierto por la armadura samurái, su estatura aumentada por el casco crestado y la amenazadora máscara colgando de una cinta a un lado sobre su pecho, Severus masculló testarudamente:

-Incluso si alguien lograra entrar…hay numerosas protecciones activas que detendrían a cualquiera con ánimo hostil hacia los residentes. No voy a mover a mis alumnos.

Filius y también Pomona; que había llegado algo mas tarde y contemplaba horrorizada los restos del cuadro; se sumaron a la negativa de sacar a los alumnos de sus casas. Con buena lógica, Filius murmuró que activar las defensas del castillo en estado de alerta debía garantizar que los alumnos permaneciesen a salvo, selladas las entradas y salidas. Y que la angosta escalera de entrada de su torre se convertía en una pendiente inescalable si la gigantesca aldaba en forma de águila que vigilaba la entrada no reconocía el aura mágica de quien pretendía entrar. Recogiéndose el alborotado cabello en su cofia y con aire irritado, la protectora Sprout masculló que no solo vinagre le esperaba al que intentara ganar entrada en la madriguera de los tejones por la fuerza… Minerva concedió que la Torre de Griffindor debía de ser rigurosamente registrada antes de poder permitir el acceso de los alumnos a ella, y por supuesto, contar con un nuevo retrato guardián. Y quizás alguna otra medida adicional, ya que la seguridad de semejante arreglo demostraba ser precaria ante la violencia.

La confusión entre los alumnos arreció, y los leones emprendieron el camino de bajada, escoltados por los restantes tres Jefes de Casa hasta la nueva ala médica. Como bien apuntó Pomona; no había necesidad alguna de usar el Gran Comedor o improvisar acomodaciones. No cuando ya tenían más que listo un lugar perfectamente cómodo y con todos los servicios necesarios. Los mayores especulaban entre ellos, y alguno más osado tentó la suerte haciendo alguna pregunta a su visiblemente enojada jefa de Casa, entre furiosos murmullos y generalizadas miradas desconfiadas a los rincones oscuros de los corredores. Poppy y el sanador Hilton se hicieron cargo de los alumnos, y procedieron a dirigirlos a uno de los dormitorios comunales, eficientemente ayudados por varios elfos. Para ese momento, la mayoría de profesores ya se había congregado en las inmediaciones. Nymphadora demostró que su entrenamiento de auror había servido para algo. Dejando a un lado su habitual exuberancia y jovialidad, organizó con facilidad una batida. Era algo irregular, pero dadas las circunstancias, como Auror estaba dentro de sus atribuciones investigar la comisión de cualquier delito que presenciara. La visible destrucción y las declaraciones de Pevees eran pruebas suficientes de que alguien malintencionado rondaba por ahí. Con la compañía de al menos otro colega, los Jefes de Casa se apresuraron a ir a comprobar que sus respectivos pupilos estaban bien y la mayoría del resto del profesorado se dividió en grupos de mínimo dos o tres para iniciar una búsqueda estructurada. Tonks contempló por un instante con resentimiento como desaparecía el profesor Snape, acompañando a Hagrid y Aurora. Los fantasmas patrullaban en grupitos por escaleras y corredores, y los habitantes de los cuadros se apelotonaban y asomaban con curiosidad.

Dumbledore refunfuñaba interiormente, pero no pudo rehusar quedarse detrás del retrato de la Dama Gorda – lo que quedaba de ella - estaba salvajemente arañada. Un atizador de hierro tirado en el suelo parecía el arma inicial más probable, y a juzgar por los pedazos de madera que cubrían suelo y muebles, algún tipo de hechizo explosivo fue sido usado para volar los goznes. Dora tomo las pruebas para registrar la signatura mágica de los últimos hechizos y maldiciones, las trazas de actividad y los residuos en los detritus, el marco y las zonas adyacentes. Mientras la joven auror recogía pruebas, Minerva verifico que estaban solos. Los hechizos reveladores de humanos Homenum Revelio fueron negativos, y el Animalium Revelio solo encontró algunas mascotas, virtualmente inofensivas… más o menos. Algún gato demasiado perezoso para salir de su confortable cesta o rincón favorito, pufskeins, hámsters, un conejo enano, peces…

En los dormitorios de los chicos, la tarántula de Lee movió sus peludas patas contra el cristal de su terrario, arrancándole un estremecimiento de revulsión a Minerva. Trevor croó con estruendo desde su acuario, sus ojos más saltones que nunca. Y en el alfeizar de la ventana, Dora, la extraña planta de Neville, chascó y se agitó asomando un par de brotes por encima del cristal que rodeaba su terrario. Pero nada que estuviera visiblemente fuera de lugar, solo el desarreglo habitual en adolescentes, pergaminos o libros encima de los pupitres, baúles medio abiertos, pijamas, calcetines y zapatos tirados debajo de las camas. En el dormitorio de las chicas de segundo, sin embargo, las cosas se volvían algo más preocupantes. Todos los baúles revueltos o vaciados en el suelo y papeles tirados por el suelo…Errol, el viejo lechuzo de la familia Weasley en un rincón del suelo en estado comatoso, con un buen puñado de plumas arrancadas. Los restos de envoltorio y la caja aun pegajosa con restos de una empanada casera de calabaza, que alguien había engullido ansiosamente a juzgar por los manchones de relleno y migas desparramadas. Dora encontró una vieja jaula sucia, maloliente y descuajaringada bajo una cama. Ni rastro del habitante de la misma.

Reparada provisionalmente la puerta y dejando cerrada la torre, Dumbledore se apresuró a buscar a la Dama Gorda y a Filch, siguiendo las contradictorias indicaciones de numerosos retratos e ignorando por completo a Pevees, que tatareaba sus propia versión de cancioncillas tradicionales mientras nadaba perezosamente cerca del techo.

¿Qué hacer con el profe hosco?
¿Qué hacer con el prof hosco?
¿Qué hacer con el prof hosco?
tan temprano por la mañana

hey ho y levántenlo
hey ho y levántenlo
hey ho y levántenlo
tan temprano por la mañana

Hazle correr por la escuela, hasta que comience a resoplar
Hazle correr por la escuela, hasta que comience a resoplar
Hazle correr por la escuela, hasta que comience a resoplar
tan temprano por la mañana

hey ho y levántenlo… … …
tan temprano por la mañana

Escóndete y hazle sudar
Escóndete y hazle sudar

Escóndete y hazle sudar
tan temprano por la mañana

hey ho y levántenlo… … …
tan temprano por la mañana

Con aire resignado, Minerva avanzaba algo más calmada detrás del casi frenético Director, la varita lista en la mano. Dora tenia enormes ganas de entender los resultados obtenidos, pero tras dar un vistazo y ver la maraña de trazas, se resignó a enviarlos a los expertos del Departamento de Seguridad mágica. Tras una tortuosa peregrinación, alcanzaron a Filch en el segundo piso, intentando persuadir de salir a una aterrada refugiada en el mapa de Argyllshire. Temblando como una hoja, pálida y sudorosa, con el rosado vestido alborotado y el elaborado peinado arruinado, la Dama Gorda se negaba a salir de su escondite, asomando los asustados ojos por encima de la ornamentada guirnalda que decoraba la leyenda del mapa. En los cuadros vecinos, otros individuos se agolpaban con malsana curiosidad, cuchicheando entre ellos.

La sugerencia de Minerva de un traguito reconfortante para recobrar ánimos lanzó a un par de osados magos en su búsqueda y pronto más de una copa fue engullida a grandes tragos por una descompuesta Dama, mientras Albus insistía en interrogarla. Hipando, el pesado maquillaje arruinado por el sudor y las lágrimas, la Dama Gorda se aferró a la copa vacía y gritó:

-¡Ha sido horrible!

La mujer tendió la copa la frente, con un escalofrío de revulsión. El copero que solícitamente procuró vino, la rellenó hasta el borde y esta la apuró de una vez.

- Era…¡Monstruoso! Como si llevara un mugroso y burdo disfraz, con esos largos bigotes y orejas…y esa cola repulsiva! Esos ojos…no podre olvidarlos nunca…¡estaban llenos de locura!

Albus se infló como un pavo y murmuró con falsa conmiseración mientras la mujer apuraba otro trago de valor líquido:

-Claro querida, claro. Después de 12 años en Azkaban Black indudablemente está loco, o más loco de lo que estaba aun antes…

Reprimiendo una carcajada histérica que era casi un sollozo, vacilando sobre los pies la Dama Gorda rezongó:

-¿Black? ¡Ese no era Sirius Black sino Peter Petigrew! Nunca lo hubiera imaginado…el tímido y apocado Peter, atacándome como un demente furioso!

Dumbledore carraspeó y balbuceó, tratando de torcer las cosas a su favor:

-Un disfraz sin duda querida, un hábil ardid de Black para intentar confundirnos y crear dudas. Peter está muerto, desgraciadamente.

Agarrando la jarra del copero y avanzando en el cuadro hasta ponerse cara acara con el director, la Dama Gorda hinchó el pecho y grito a pleno pulmón:

-¡Petigrew! Aunque parecía el cruce de una rata gigante con un orangután sarnoso, era fácil reconocer a Petigrew. Fueron siete años de entrar y salir por mi cuadro.

-¿Esta Ud. segura señora?

-¡Claro que sí! ¡Ha sido Peter Petigrew!

La Dama Gorda pateó…y se cayó redonda sobre su trasero con un hipido. Dora asintió, cuadrando los hombros e ignorando las farfulladas protestas y escusas de Dumbledore. Tenían dos testigos confirmando la presencia de un muerto…o supuesto muerto. No se recuperó ningún cadáver. Tocando la insignia que llevaba prendida en el interior de la solapa, Tonks activó la llamada de emergencia, solicitando refuerzos; al tiempo que enviaba un breve mensaje de voz: "Ataque sin víctimas en Hogwarts. Refuerzos urgentes. Sospechoso no localizado, identificado inicialmente como Peter Petigrew."

Tonks ordenó a los retratos informar a los profesores y ayudar a coordinar las labores de registro. Más de un cuadro confirmó tímidamente la descripción del sospechoso y su bestial apariencia ratuna ante el evidente enojo de Albus. Cuando los refuerzos llegaron, los profesores estaban todavía registrando el castillo. Cuando Severus retornó al comedor; declarando que las mazmorras estaban limpias; insistió en llevar a una patrulla de Aurores al Sauce Boxeador, ignorando las protestas de Albus mientras Poppy murmuraba que probablemente era lo mejor.

Savage, Kingsley y Dora entraron al lúgubre y estrecho túnel bajo las raíces. Y cuando reaparecieron casi una hora después, llevaban con ellos una figura petrificada, mugrosa, harapienta y con rasgos grotescamente mezclados. Tal como dijera la Dama Gorda, Peter lucia bigotes y grandes orejas de rata, una enorme cola y sus dedos… sus nueve dedos terminaban en pequeñas garras. Kingsley carraspeó y murmuró con aire mortificado:

-Hay que confirmarlo, por supuesto; pero parece que efectivamente se trata de Petigrew…

Albus rechinó los dientes, y contempló impotente como Peter era trasladado entre férreas medidas de seguridad, entre los enfadados comentarios de casi todos sus profesores. Cadenas, esposas inhibidoras de magia… Severus incluso le deslizó entre las inmovilizadas mandíbulas una poción paralizante, murmurando que el veritaserum actuaria como antídoto.

HP&SS

Los Aurores de guardia estaban …desconcertados. Algunos pensaban que era una elaborada broma, y otros… Savage gruñó entre dientes que no podía tratarse de multijugos, porque el sospechoso llevaba bastante más de dos horas bajo su custodia. Apoyándose con calma en su elegante bastón de plata y ébano, Lucius renovó con discreción el hechizo desodorizante en torno a su persona. El patronus de Evans le había alertado de la imperiosa necesidad de personarse en el Ministerio, para garantizar que cierta plaga quedaba resuelta. Arrugando la nariz – su ropa iba derecha a la basura, el hedor era insoportable- murmuró con aire pensativo:

-Perdóneme Auror Savage, quizás le he oído mal pero me pareció entender que el antídoto a la poción administrada por el Profesor Prince es el veritaserum…

Ante el gruñido de asentimiento del hombre Lucius se giró hacia Shacklebolt y murmuró:

- Este…sujeto ha sido atrapado después de actos de violencia en la escuela. Se resistió al arresto y los indicios apuntan a que entró en los dormitorios femeninos, solo o con la ayuda de un cómplice o cómplices. Aparenta ser alguien dado por muerto hace mucho tiempo pese a los rasgos animales de sus deformidades. Tenía en su poder dos varitas, la de Petigrew y otra registrada a nombre de Septimus Weasley. Este individuo es claramente culpable de varios delitos muy graves. Realmente, no entiendo a que están esperando para interrogarle.

Tiberius Odgen, sosteniendo un pañuelo delante de la rubicunda cara asintió y voceó:

-Procedimiento de urgencia, Auror. Interrogatorio inmediato. Bájenlo a la sala 10 y preparen el veritaserum. Si no acuden más miembros de Wizengamot para cuando todo esté listo, daremos comienzo a la sesión con los presentes.

Cuando Fudge llegó sudando a la sala de tribunal, el veritaserum estaba administrado y el interrogatorio ya había comenzado o eso parecía. Amelia estaba sentada delante de Odgen y Lucius. Tenía a su lado a un joven cadete de Auror, haciendo las funciones de escribiente. El rubio estaba levemente reclinado hacia atrás, con el rostro en parcial penumbra. Y Scrimgeour realizaba las preguntas a …a eso. Los ojos de Fudge casi se salen de sus órbitas y boqueó, entre horrorizado y asqueado. Saliendo de su estupor, Fudge balbuceó:

-A… per…aa…¡Alto! ¿Quien ha autorizado esto?

Amelia se pasó la mano por el corto pelo gris y se quitó el monóculo para dedicar una mirada imperiosa a Fudge. El cadete de auror miró aprensivamente al ministro. Con un gesto indicando a los presentes, Amelia esbozó una sonrisa irónica murmurando:

-El Wizengamot. Pero dado que se trata de un sujeto que estaba cometiendo varios delitos graves en el momento de su detención, el proceso de urgencia se ha iniciado, procediendo al interrogatorio inmediato bajo la influencia del veritaserum. Si es tan amable de sentarse para que podamos proceder de una vez Sr. Ministro…

Fudge tragó saliva, y con sus cortas piernecillas trotó hasta sentarse en su lugar habitual. Amelia hizo un gesto y Rufus volvió la mirada hacia la lista de preguntas:

-¿Cuál es su fecha de nacimiento, mote o apodo, y su nombre legal completo?

Con un hilo de baba resbalándole por la barbilla, los abultados ojos vidriosos y desenfocados, el hombre rata murmuró:

-Percy me puso "Scabbers", pero Ginny también me llama "Viejarataestúpida"...

Un estremecimiento recorrió a los presentes, incluidos los Aurores más experimentados. Girando la cara levemente añadió:

-…pero en la escuela me llamaban Colagusano. Nací el 29 de febrero de 1960… y me llamo Peter Robert Petigrew.

Fudge, que llevaba conteniendo el aliento más tiempo del recomendable, exhalo bruscamente, puso los ojos en blanco y se escurrió de su sillón con un ¡Plonk plank!, hasta desaparecer de la vista de todos. El monóculo de Amelia se había caído de su percha, e inclinándose hacia adelante, dejando que la luz le iluminara la cara, Lucius murmuró:

-Bien…parece que vamos a tener que pasar un largo rato aquí…esa respuesta abre muchas nuevas interrogantes.

Amelia suspiró recobrando su monóculo y a su lado, Odgen se arremango y exclamó:

-¡Y que alguien traiga unas copas!

Y el viejo Odgen procedió a sacar de uno de los bolsillos de su túnica una botella de su mejor whiskey.

HP&SS

Remus se despertó lentamente. La presencia de Sirius, de Jack o algún otro miembro de la manada, la cuidadosa mezcla de remedios tradicionales con las pociones específicas garantizaban un cambio bastante indoloro y sobre todo, mantener la conciencia de sí mismo… Bajo su piel desnuda, las sábanas se sentían tersas y suaves, y Remus se desperezó un poco, sin abrir los ojos ni moverse de su refugio bajo las mantas. Estaba solo, en su cama y hundió la nariz en la otra almohada. Sus fosas nasales se llenaron del rico olor de Sirius, mezclado con el suyo propio. Tras un rato de contemplar si volver a dormirse, un rugido de su estomago le convenció de la necesidad de levantarse.

Un raudo paso por el baño, una ducha fulgurante y cogiendo los primeros pantalones y una camiseta, Remus bajó descalzo la escaleras, siguiendo los aromas que brotaban de la cocina. Una risa y el sonido de cacharros le hicieron apresurar el paso. Sirius sujetaba una horrenda taza de café con los ojos medio cerrados y en el otro extremo de la mesa, dos jóvenes ahogaban risitas contemplando como el medio dormido hombre daba otro sorbo a la taza con ridícula forma de cerdito.

-Buenos días, Leha. Seth ¿Qué ha pasado con tu camiseta?.

Con una sonrisa, Seth Clearwater dio un mordisco a la magdalena de arándanos que tenía en la mano y encogió los hombros. Agitando la varita, Remus conjuró una camiseta para cubrir el torso desnudo del chico y Leha rodó los ojos. Se sentó junto a Sirius, le dio un beso cariñoso y un plato lleno con sus favoritos apareció ante él en la mesa. Tras prepararse una taza de café, rellenar y devolver a su forma convencional la de Sirius, cogió el ejemplar de El Profeta que descansaba sobre la mesa, aun envuelto en su papel protector. Después de un largo trago a su café, Remus rasgó el envoltorio traslucido y descubrió el periódico. A su lado, Sirius abrió cómicamente los ojos y procedió a atragantarse con el café, tosiendo y escupiendo el líquido. Los ojos de Remus fulguraron y sus dedos arrugaron los bordes del periódico, mientras Sirius se caía de la silla hacia atrás en un violento acceso de tos. Tras un instante de calma, después del estruendo de la silla e incapaz de levantarse, Sirius comenzó a reír, incontrolablemente. Tras mirar una vez más la portada del periódico, Remus estalló también en una carcajada histérica. Al otro lado de la mesa, Leha le dio un manotazo a su hermano Seth, y rescató el periódico. La comisura de los labios de Leha temblaron y la metamorfa se llevó el café a la boca para ocultar la sonrisa que brotaba en ella. Cuando volviera a La Push, Jacob Black le debía una cena.

HP&SS

Albus no logró zafarse de Tonks, Minerva y los otros Aurores y profesores hasta bien tarde. Ridículas tomas de declaraciones, un inventario exhaustivo de los objetos encontrados en el dormitorio, papeleo y cartas. Al menos Kingsley habría podido demorar el procedimiento. Cuando llegó al atrio del Ministerio, una inusual actividad reinaba en el lugar para la intempestiva hora. Ojerosos asistentes y agotadas secretarias se apresuraban de un lado a otro con la escolta de Magos de Asalto. Albus frunció el ceño pero apresuró el paso hacia la oficina de Aurores. Un cansado auror se encogió de hombros cuando preguntó por Kingsley y murmuró que todos estaban abajo. Mas alarmado y casi volando por los pasillos, Albus maldijo la lentitud del ascensor. El corredor estaba inusualmente concurrido, y por primera vez, Albus se preguntó qué demonios pasaba.

Entrando a la sala del tribunal, Albus se sorprendió de encontrar a una buena parte de sus miembros sentados en sus asientos. Al menos, la silla de los acusados estaba vacía… Con falsa jovialidad en los ojos y una sonrisa plástica estrechándole los labios, Albus preguntó:

-¿Qué ocurre Amelia? ¿Y por qué no he sido informado?

Con su torrente de voz, Odgen gruñó:

-¡Menudo embrollo!

-La lechuza debe de haberse cruzado con Ud. Director. Habiendo ocurrido el arresto en la escuela no le mandamos aviso para el interrogatorio. Después de iniciar el proceso de interrogatorio de urgencia, salieron a la luz hechos aun mas graves. La convocatoria es clara. Tres horas después de enviar las cartas, se comenzaría la sesión de urgencia, con independencia del número de asistentes presentes. El interrogatorio inicial va a repetirse, esta vez con la presencia de los abogados del demandante.

Albus giró bruscamente la cabeza, observando el rincón al fondo de la sala, donde cuatro o cinco magos revisaban carpetas de documentos. Sonriendo de nuevo, el hombre murmuró:

-Bien, bien…no pasa nada querida. Ya estoy aquí. Considerando la hora, lo más prudente seria…aplazar todo esto hasta mh… el martes o mejor el miércoles. El miércoles a una hora razonable estará bien.

Amelia sonrió y volvió a colocarse el monóculo.

-Este es un Procedimiento de Urgencia…una vez iniciado, no puede detenerse hasta alcanzar una conclusión y sentencia. Esta vez, Sr. Director, soy yo la que preside sobre este honorable tribunal. Siéntese si quiere optar a dar su voto. Hay café, té, pastas y bocadillos…

Mascando la furia, Dumbledore se sentó cerca del habitual estrado del ministro, donde un palidísimo Fudge sujetaba con ambas manos una taza de té que olía sospechosamente a whiskey de fuego. Los Aurores trajeron de nuevo a…a la cosa que había destrozado un retrato. Encadenado y esposado, los ojillos mirando nerviosamente a todos lados, con un aire de inconfundible enajenación, el acusado fue sentado sin miramientos en la silla, y las cadenas le sujetaron aun más firmemente. Un auror administró el veritaserum, y tras unos minutos, Peter volvió a repetir su nombre ante la pregunta del auror. Una vez determinado que Peter era el responsable de la destrucción de propiedad en la escuela, del robo de una varita y que llevaba 12 años escondido y viviendo como la mascota de sucesivos retoños Weasley…a partir de ahí, todo fue cuesta abajo.

Los abogados extrajeron detalle a detalle los sucesos que llevaron a la fatídica noche de Halloween del 81, su entrada en los Mortífagos, las presiones, el cambio de Guardián secreto del Fidelius…la inocencia de Sirius, todo. Amelia tras dar un par de mazazos para atraer la atención de todos, preguntó en voz alta:

-¡Señorías! Todos estamos cansados, y este es un proceso urgente así que no habrá receso para deliberar. A favor de declarar culpable al Sr. Petigrew de los cargos de cómplice necesario del asesinato de James y Lily Potter y del intento de asesinato de su hijo, Hadrian Evans Jacob Peverell.

A favor de declarar culpable de fingir su muerte e inculpar deliberadamente de los anteriores y de su propia muerte a Sirius Black.

A favor de declarar culpable de causar daños en la propiedad de la escuela, del robo de una varita y otras pertenencias personales y de ocultarse bajo su forma animal en el hogar de los Weasley.

Tras ver las manos unánimemente alzadas, Amelia exclamó:

-EL acusado Peter Petigrew es declarado culpable de todos los cargos. Se le condena a resarcir económicamente a la familia Weasley, que recibirá íntegramente sus propiedades y a recibir el beso del dementor en un plazo no inferior a una semana ni superior a dos.

Golpeando el mazo para acallar los cuchicheos y sobre todo las protestas de Albus y sus idioteces sobre segundas oportunidades, Amelia Bones exclamó de nuevo:

-A favor de declarar inocente de todos los cargos a Sirius Orión Black, incluido el de fugarse de Azkaban?

Las manos se alzaron de nuevo y Amelia anunció con un nuevo mazazo:

-Sirius Black queda absuelto de todos los cargos y es un hombre libre desde este mismo momento! El Wizengamot acepta la cantidad estimada como indemnización por la injusta encarcelación sin juicio y los años trascurridos como prófugo de la justicia. La noticia será publicada en primera plana durante un mes en todos los periódicos y revistas nacionales y en los principales periódicos internacionales.

Lucius aplaudió y se le sumaron otros. Albus rechinó los dientes y con un indigno "¡Urgh!" Fudge volvió a desmayarse.