Chapter 29:
Hermione sonrió, mientras suspiraba ruidosamente, apartando su mano de la espalda del muchacho. Y se encontró pensando en lo irónico de la situación; en su tiempo, Snape la llamaba sabelotodo, y sin embargo, él también lo era. La única diferencia que veía Hermione era que Severus escribía la medida que decía el profesor, y ella no. Negó con la cabeza, mientras comenzaba a escribir con rapidez.
Pensó en el día de Halloween otra vez más. No sabía qué le pasaba, pero Snape empezaba a tener demasiado protagonismo en su vida, y había veces que, simplemente, se quedaba mirando a la nada, pensando una vez más en el beso que él le había dado. Y eso hacía que se enfadara, porque ella le había respondido, y a pesar de eso, a Snape no parecía importarle.
Aunque en el fondo, Hermione creía que todo eso era pura fachada. Después de esa noche, las cosas entre ellos habían cambiado, aunque Severus no hubiera querido. Y, finalmente, estaba el tema de Ron: Hermione se sentía culpable por haber besado a otro, cuando creía que Ron era el amor de su vida.
O quizás estaba equivocada. Ron había dejado a Jane Baxter días después del baile, y en esos momentos estaba saliendo con Mary McDonald, una amiga de Lily Evans, por lo que pasaba aún más tiempo con los Merodeadores. Hermione, no obstante, ya no sentía los celos con la misma intensidad que antes, y eso también le preocupaba.
Suspiró, mientras su pluma dejaba de rasgar el pergamino. Una sombra tapaba la luz, y le obligó a alzar la vista. Sirius la miraba con una sonrisa seductora y la corbata mal puesta. Severus, a su lado, también le miró, primero a Black, y luego a ella con una mueca de disgusto y hastío. Y Hermione detectó… ¿Celos? Parpadeó, sintiéndose un tanto paranoica; su mente había corrido demasiado con sus divagaciones y empezaba a ver cosas donde no las había.
- Hola, Sirius.- saludó Hermione, con una sonrisa un poco forzada. Sirius miró a Snape por un momento, y luego preguntó, como cada tarde después del baile:
- Hola, Hermione. ¿Por qué no vienes con nosotros a hacer los deberes, y te despegas del grasiento Snivellus?- Hermione suspiró cansada; estaba empezando a pensar que el repentino interés de Sirius sobre ella no era nada más que una forma de molestar a Snape quitándole su 'novia'. Hermione negó con la cabeza; la paciencia se le había agotado. La sonrisa desapareció de sus labios, y dijo con voz fuerte:
- No. ¿No te das cuenta de que estoy haciendo los deberes a su lado porque yo quiero?- La señora Pince chistó para que bajara la voz, y Hermione enrojeció. Sirius no dejó su sonrisa, y se sentó a su lado, poniendo su mano encima de la de Hermione. Ella hizo todos sus esfuerzos para no quitar su mano y abofetearle enfrente de todos, pero la sonrisa no volvió a su rostro. Detrás de la chica, Severus metió la mano en su bolsillo, tomando su varita con disimulo.
- No te preocupes, Hermione, ya sé que la bola de grasa te ha dado un filtro de amor. ¿Cómo podría una hermosura como tú enamorarse de semejante serpiente?- Hermione frunció el ceño, controlándose. Sin embargo, Snape no era igual de paciente que ella, y en cuestión de segundos, se había levantado y había lanzado un hechizo, que hizo que Sirius volara por los aires, aterrizando en la mesa de Harry, Ron y Ginny.
Los Merodeadores esperaban esa reacción, y James imitó al slytherin, lanzándole un hechizo desde su mesa. Antes de que Hermione pudiera pensar con claridad, conjuró el encantamiento escudo alrededor de Severus, y el hechizo de James rebotó y se disolvió. La señora Pince comenzó a gritar, y todos guardaron sus varitas, con la respiración alterada, mirándola.
Hermione empezó a ponerse nerviosa; nunca la habían castigado por comenzar una pelea en la biblioteca. Se ruborizó, mientras discretamente se acercaba a Snape; todos les estaban mirando, con una mezcla de curiosidad, burla y asombro. Hermione sabía el porqué; no todos los días ganaba Severus una pelea. Al menos, no cuando eran cuatro contra uno.
Como la primera vez que les había visto, los dos merodeadores comenzaron a protestar, echándole la culpa a Snape y contando inverosímiles teorías sobre Hermione, que incluían desde filtros de amor hasta la maldición imperius. Hermione se vio tentada a responder, pero Severus negó discretamente con la cabeza, impertérrito. Ella se mordió el labio inferior, mientras Pince callaba de golpe a los dos gryffindors y les mandaba a todos a ver a sus Jefes de Casa.
Snape empezó a recoger sus cosas, y Hermione le imitó, sumamente nerviosa. Desde su mesa, Harry, Ginny y Ron le miraban asombrados por su reacción, y ella no se atrevía a mirarlos. Los dos slytherin salieron de la sala, seguidos de las miradas de todos, y cuando torcieron el pasillo, Severus le miró con una sonrisa torcida:
- ¿La primera vez que te castigan, Granger?- Hermione frunció el ceño, un poco molesta.
- ¿Tanto se me nota?
- No deberías preocuparte tanto, ¿sabes? Slughorn no nos pondrá un castigo muy duro, ya sabes, como mucho limpiar los baños sin magia.- Hermone le miró; no parecía preocupado por el castigo, pero en su presente él era muy rígido con las normas.
- Te han castigado mucho, ¿verdad, Severus?- el aludido se encogió de hombros, sin sonreír, y dijo:
- Tanto como me peleo con los gryffindors.- Hermione le miró, y se encontró con los ojos oscuros de Snape mirándole fijamente.- En tu tiempo también es así, si no me equivoco.
- De todas formas,- dijo Hermione, evadiendo la pregunta velada de él.- deberíamos contarle algo a Slughorn, ¿no?
- Supongo.- Snape le miró, y sonrió un poco.- Te divertirás, soy el favorito de Slughorn.- Hermione le miró sin comprender, y se quedaron callados mientras llegaban a las mazmorras.
Los dos muchachos pararon frente a la puerta del despacho del profesor de pociones, y Hermione sintió un escalofrío, pensando inconscientemente que sería la voz de Snape la que le invitara a entrar. No obstante, Severus se estiró un poco, sus hombros dejaron de estar hundidos, y llamó a la puerta.
Slughorn les abrió, con una sonrisa en la cara de morsa, y les dejó pasar, invitándolos a sentarse en las sillas que había delante de su escritorio. El hombre se sentó detrás del buró, con las manos cruzadas encima de la superficie. Snape sacó del bolsillo el papel que le había dado la señora Pince, explicando el incidente en la biblioteca, e inmediatamente el profesor colocó una mueca de disgusto en sus labios.
Leyó el pergamino, mientras Hermione se removía incómoda en su asiento y Severus miraba al hombre penetrantemente. Slughorn levantó la vista después de releer el papel dos veces más, y les miró intermitentemente a ambos. Suspiró, moviendo la cabeza negativamente, y su papada hizo un movimiento extraño.
- ¿Podrían explicarme qué ha ocurrido, señores?- Hermione abrió la boca varias veces para hablar, y finalmente, dejó que Severus hablar.
- Black estaba molestando a…- Snape la miró de reojo y repentinamente, Hermione sintió la mano del chico cubriendo la suya, como antes había hecho Sirius.- Hermione y me vi en la obligación moral de ayudarla.- explicó con lentitud. Hermione le miró, ruborizada, sin quitar su mano, y volvió a mirar su regazo. ¿Obligación moral? Eso sonaba casi a…
- ¡Oh, vaya! Severus, no sabía que la señorita Granger y tú erais pareja.- Hermione se ruborizó un poco más, mientras miraba cómo Severus reafirmaba su mano encima de la suya, su rostro pétreo. Slughorn volvió a cruzar las manos encima del escritorio y siguió hablando, con una sonrisa en el rostro.- Los comprendo perfectamente, cuando yo era joven, también hacía estas cosas para impresionar a la chica que me gustaba. Pero no puedo dejaros sin castigo, os habéis peleado en la biblioteca con unos compañeros. Aunque siempre se puede rebajar el castigo.
- Gracias, señor.- agradeció Hermione, con una pequeña sonrisa forzada. ¿Qué se suponía que estaba haciendo Snape?
- ¡Y encima educada!- le alabó Slughorn.- Creo que hacéis una muy buena pareja los dos. Quizás limpiar el baño del tercer piso sea suficiente, es bastante pequeño.- Slughorn se levantó, con una sonrisa en la boca, y Hermione se sintió aliviada; pronto terminaría de hablar de la buena pareja que hacía con Severus, y podría gritarle al muchacho para que no la metiera en líos.- Felicidades a los dos.
En un momento de debilidad, el profesor les abrazó a los dos a la vez, y los dos muchachos se miraron por encima del hombro de Slughorn. Snape le miraba con una diminuta sonrisa, y Hermione temió por un momento no ser capaz de controlar el repentino ataque de risa que le estaba dando al ver al profesor Snape siendo abrazado.
- Debo pedirle un favor, señor.- comenzó después del abrazo Severus.- Hermione y yo todavía no hemos formalizado nuestra relación de forma pública, así que…- dejó la frase inacabada, mirando al hombre.
- No diré nada, no diré nada, tenéis mi palabra.
Después de agradecerle al profesor Slughorn, ambos slytherins salieron del despacho, cerrando la puerta detrás de ellos. Giraron rápidamente la esquina, y Hermione empezó a reír ruidosamente, doblándose por la mitad y sujetándose la tripa. Snape la miraba con una sonrisa pequeña y un brillo de humor en los ojos. Se limpió las lágrimas de los ojos, pero su sonrisa no se borró, mientras decía:
- ¿Obligación moral?- Severus alzó una ceja, escéptico, y preguntó a su vez:
- ¿Por qué no?- Hermione le miró con las cejas alzadas.- No sé me ocurrió nada más que contarle. Además,- siguió, sin un deje de humor en su tono.- sabes que Black cree que tú y yo somos algo.
- Pero no lo somos.- puntualizó Hermione. En el fondo, no se había sentido tan mal en el despacho de Slughorn, cuando habían dejado de ser conocidos y habían llegado a ser pareja. Intentando apartar esos pensamientos confusos, Hermione sonrió recordando el momento del abrazo. Y poco después, comenzó a reír otra vez, esta vez más suavemente.
Sentía la mirada de Snape en ella, pero no se le antojó incómoda, sino… Hermione podía calificarla como el tipo de mirada que le gustaba recibir. Escuchó pasos detrás suyo, e inmediatamente dejó de reír. Se giró, y para su desgracia, se encontró con sus amigos.
