34. Refunfuño II
Miguel entre semana era la primera persona en recibir el sol y de brazos abiertos, Hiro eso lo sabía, los vecinos lo sabían, la familia lo sabía, el universo sabía, todo el mundo lo sabía. No había día que el Mexicano no te saludará con buenos días o preparará el desayuno tan temprano a su gruñona pareja amante de despertarse hasta tarde.
Siempre alegre, gustoso y radiante como un sol.
Sin embargo, los fines de semana no se podía producir el mismo efecto en el Rivera.
Era tan dormilón como Hiro los fines de semana.
El sábado y el domingo era un santuario para los dos habitantes de esa casa.
Los fines de semana lo tenían para ellos, despertarse lo más tarde que pudieran, comer, comprar dulces y chatarras en la tienda mas cercana y retirarse a ver todo el día la televisión hasta el anochecer. Lo mejores fines de semana si se lo preguntaban.
Por ende, escuchar el celular de Hiro vibrar sobre la mesa y reproducir su tonada hizo a Miguel maldecir al inteligente ser humano que pensará que serìa buena idea interrumpir su ritual antes de la programación normal. .
Rendido por ese aparato infernal, Miguel se movió un poco de la cama, despegándose del morocho quién gruñó en respuesta por ya no tener algo en que apoyarse. El mexicano despegó un ojo y empezó a frotarse el otro con la mano libre, cabello despeinado, ojos molestos y una expresión tan sincera de querer meterle un trompazo al infeliz que se le haya ocurrido a interrumpir su día.
Empezó a golpearse la cara con ambas palmas, tratando de elevar sus animos al pensar que se trataba de una emergencia, un accidente o algo de valor para despertarlo tan temprano.
Al demonio con eso, que se muera.
No importaba quién fuera, sabría que no debía despertarlo a esta hora.
Intentando despertarse a pesar de que este no era su horario, se estiró levemente el cabello y enroscó algunos dedos sobre sus ojos, sacudió su cabeza, sus manos y al final, soltó un gritó iracundo después de que el tono de Hiro todavía seguía reventándole el tímpano.
Palpó aún adormilado el inmueble madera, dejando ruidos sordos cuándo su mano pesada caía en picada en busca del bendito celular, al fin, sus dedos tocaron la superficie del celular y lo sostuvo con temblores llenos de ira. Miguel desbloqueó la pantalla y sólo entrecerró más sus ojos al ver el icono verde del teléfono y el icono rojo.
No leyó el remitente, sólo se limitó a presionar tranquilamente el icono de contestar para pegar el celular a su oreja. Carraspeó, dando a entender a la otra línea que estaba en alto.
Miguel no podía procesar palabras, la mitad de su cerebro literalmente estaba apagado mientras la otra sólo trabajaba en la pequeña idea de querer dormir ya, la premisa de cortar a la persona que estaba llamando lo màs educado posible, no debía ser importante para despertarlo en un DOMINGO, a las nueve de la mañana.
—¿Hiro? —escuchó al otro lado del teléfono.
Miguel abrió la boca, impulsándose y sacando las primeras palabras que su mente procesó. A su parecer, le sonaban educadas.
—No sé quién eres, pero chinga a tu madre —soltó de pronto, su cerebro dictándole cada palabra de forma lenta, luego de eso, colgó.
Si, eso era muy educado.
El Rivera volvió a acomodarse sobre la cama para cerrar los ojos, pensando, que, el individuo detrás de la línea debía entender su posición. A él podían hablarle entre semana y contestaría con la frescura y alegría de la primavera, todo lo que su cuerpo podía radiar, pero, en los fines de semana tenía ese mal humor que era equiparable al de Hiro para despertar.
Bufó, no le importaba, el domingo era sagrado para dormir.
—¿Quién era? —preguntó Hiro, sin escuchar la conversación del otro lado.
—Nadie, tu vuelve a dormir —masculló todavía, estirando el brazo para que Hiro lo usará como almohada, cosa que el japonés uso después de segundos.
Miguel sonrió aún con los ojos cerrados al sentir ese pequeño acto por parte de su chino.
Era un pecado llamarlo a estas horas.
O eso creyó, hasta enterarse más tarde que la llamada era perteneciente a Tadashi.
Notas finales.
Estos dos ùltimos dos drabbles han nacido de algunas headcanons que Ureshi y yo empezamos a debatir de como serìan estos dos chicos en su forma de despertarse. Llegamos a la conclusiòn de que los dos estàn para el perro y tiene su manera de hacerlo.
Espero que no les haya molestado esto y la multiple actualizaciòn.
¡Gracias por leer hasta aquì!
