Capítulo 29 - "Campamento" -
-Tú no lo pienses más, Hermione – repetía, una vez más la pelirroja, para calmar a su amiga – has tenido un desliz, es normal.
-¡No Ginny! – exclamó exaltada – no es normal. ¡Me he liado con el tío que más daño me ha hecho! – dijo poniendo las manos sobre su cabeza.
-¡Hermione! – chilló la pelirroja – cállate y piensa bien. ¿De verdad estás arrepentida de lo que has hecho? – preguntó suspicaz Ginny.
-Yo… - comenzó a balbucear la castaña – no lo sé Gin – dijo sonrojándose – supongo que … no.
-¿Lo ves? – inquirió su amiga – eres una exagerada. Le has dado una alegría al cuerpo, y las consecuencias que esto traiga, ya las solucionaremos – dijo igual de apañada que de costumbre, haciendo reír a Hermione.
-¿Qué tal por Hogsmade? – preguntó de repente Hermione, dando por finalizado el tema Malfoy.
-Bien, como siempre – comentó indiferente la pelirroja – hemos ido a la tienda de Fred y George y nos hemos tomado algo en las Tres Escobas.
-¿Ha ocurrido algo? – preguntó la castaña – te noto apagada – comentó.
-No, no es nada – dijo Ginny – solo que he tenido una pequeña discusión con Chang.
-Harry, perdóname, no quería haberle dicho lo que le he dicho a esa – imploró, una vez más, Cho Chang ante la mirada enfada de Harry por lo ocurrido en el pueblo de Hogsmade.
-Cho ¿no te das cuenta que no se trata de que te perdone o no? – preguntó atónito – lo que le has dicho no ha tenido sentido alguno – Cho frenó el paso, mirándolo con ferocidad.
-¿Qué no ha tenido sentido? – preguntó enfada por la actitud de su novio – esa estúpida ha estado todo el rato tonteándote delante de mis narices – exclamó enfadada.
-Cho, Ginny es mi amiga, estaba bromeando – explotó Potter enojado. – Ella tiene todo el derecho del mundo a abrazarme, hablarme y a todo, pero tú ya no – Cho abrió los ojos con sorpresa. Aquello no podía estar pasando, tenía que arreglarlo.
-No Harry, por favor, eso no, yo te amo – exclamó poniéndose las manos sobre la cara, llorando.
-Cho, lo siento, de veras… pero no le puedes empezar a insultar a las personas que quiero, solo porque a ti te apetezca – dijo armándose de paciencia – le has hecho daño y eso es lo que más me duele.
Cho respiró hondo.
-Cariño – dijo sin mirarle a los ojos – yo te pido perdón, pero es que me ha sacado de mis casillas, prometo que no pasará nunca más – terminó de decir para comenzar a besarle a Harry con rapidez, con nerviosismo.
Harry, sorprendido, la paró y la miró sin entender su actitud.
-Esto tiene que acabar Cho, al menos por ahora – dijo mirándola.
-¿Estás seguro que eso es lo que quieres, Potter? – dijo asqueada, sin tener en cuenta sus palabras, harta de aquella situación – tú verás si te quieres quedar con la inútil de Weasley, te aseguro que ella no es mejor que yo.
-Cho, no empieces así, saldrás perdiendo – dijo sin perder los papeles – te aseguro que esa comparación no te beneficiaría.
La oriental se alejó de Harry y le propinó un suave empujón con el fin de apartarlo de la puerta, pero Harry aun no había acabado.
-Por cierto Cho – dijo haciendo que ésta le mirase a los ojos – tienes una marca aquí – dijo señalando al cuello de ella – yo que tú, me la tapaba con algo, no vaya a ser que engañes a alguno y se dé cuenta cuan mentirosa eres – dijo y se apartó para que la joven pasara. La chica salió y pegó un sonoro portazo, haciendo sonreír a Harry.
Harry, Hermione, Ron y Ginny se dirigían para el Gran Comedor, a cenar. Ginny estaba emocionada, al fin Cho había desaparecido de la vida de Harry, y él parecía volver a ser el de siempre con ella.
Se sentaron los cuatro el final de la mesa de los leones y comenzaron a comer, hambrientos.
-Ron, traga – bromeó Hermione viendo comer a su amigo – además esa cadena que llevas no te va a dejar tragar – bromeó al ver una cadena en el cuello de su amigo - ¿es nueva? No te la había visto nunca.
Ron se miró su propio cuello y se la quitó inmediatamente.
-Claro que no, me la encontré por Hogsmade y la cogí. Toma Gin, te la regalo – dijo y le entregó la cadena a su hermana que la miró y se la colocó en el cuello.
-Por lo menos es un regalo – apreció la hermana pequeña de los Weasley.
Todo el colegio estaba cenando tranquilamente, olvidándose sus problemas y exámenes y comía tranquilamente. Terminaron de comer y se levantaron para ir a descansar a la Sala Común.
Hermione se despidió de sus amigos, diciendo que se tenía que pasar antes a por un libro de la biblioteca. Éstos le creyeron y se fueron para su sala. La castaña aceleró el paso y fue camino hacia la biblioteca.
Por el camino los alumnos estaban más escandalosos de lo normal. Las chicas estaban gritando sin parar entre ellas y dando saltos sin sentido. Hermione miró hacia todos los lados. Los chicos estaban también en grupos, mirando a las chicas y a las demás casas.
La castaña pasó por un grupo de chicas escandalosas, que entre sus gritos solo pudo entender las palabras 'campamento' y 'todos'.
Hermione hizo caso omiso a aquellas chillonas y siguió con su camino. Su mente evitaba pensar en Malfoy a toda costa. Por una parte, quería enfrentarlo, enfrentarse a su mirada y aclararle lo que pasó, pero por otra parte temía aquél encuentro. No sabía como iba a reaccionar.
Ella se había dado cuenta que al fin y al cabo ella había cometido errores al igual que él, asíque no se los podía echar en cara. Los dos estaban en la misma situación, estaban, al fin, en paz.
Llegó a la biblioteca y Hermione maldijo profundamente a la persona que ordenó cerrarla a esas horas. Se marchó del lugar, sin su libro, cuando se encuentra de frente con Draco Malfoy, que iba solo también.
Los dos se habían dado cuenta de la presencia del otro, pero siguieron caminando cada uno frente al otro. La cercanía de ambos cada vez era más latente, sus miradas chocaros y cuando estaban a un metro de distancia Malofy, frenó su paso por completo, igual que Hermione.
Gryffindor y Slytherin quedaron en absoluto silencio sin saber qué decirse. Los dos sentían que debían de decirse tantas cosas y a la vez callarse tantas. Sus miradas no se separaron durante largos segundo en los que el silencio era el protagonista.
Granger fue la que se decidió a hablar;
-Malfoy, tenemos que hablar de lo que sucedió ayer entre nosotros – comenzó con nerviosismo en la voz.
-Sí, te he estado buscando toda la mañana para hablar pero no te he encontrado por ninguna parte y … - empezó Draco, con tono arrogante.
-Creo que lo que pasó fue un error – le cortó Hermion, Draco le miró sorprendido.
-¿Eso es lo que crees? – le preguntó con superioridad. No esperaba esa frase por parte de ella.
-Sí – respondió intentando sonar segura – los dos está claro que nos atraemos pero la cosa no va más allá de ahí. Pasó y ya está no le deberíamos de dar más vueltas, ¿no? – le preguntó la castaña.
-Tienes razón, Granger. Lo que ocurrió fue un error. Pero creo que nos va a ser muy difícil para los dos convivir tanto tiempo juntos. Con dos cuerpo que se atraen, lo que la mente piensa no importa… - le susurró en el oído Malfoy, con una media sonrisa mientras se iba del lugar.
Hermione no comprendió lo que el rubio le había dicho. Le estuvo dando vueltas mientras se dirigía a su Sala Común. 'Convivir tanto tiempo juntos' había dicho Malfoy. ¿A qué se refería?
Apresuró el pasó y entró a su casa encontrándose con gran alboroto. Todo Gryffindor se hallaba despierto, eufórico. Hermione encontró con la mirada a sus amigos y les preguntó
-¿Qué demonios ocurre que hay tanto alboroto?
-¿No te has enterado? – preguntó asombrado Ron. La castaña negó con la cabeza – hay novedades en Hogwarts. Quieren que aprendamos a convivir todos con todos, bueno los de séptimo, y han hecho parejas para convivir durante una semana, en el monte.
Hermione lo miró perpleja.
-¿Qué han hecho parejas? – preguntó.
-Sí, y no se pueden cambiar. Se supone que te ponen con el que más diferencias puedes tener. Así que espera un Slytherin-Gryffindor – dijo el pelirrojo con agobio.
-¿Cuánto tiempo?
-De dos a tres semanas, depende de cómo vaya la convivencia – explicó el pelirrojo.
-¿Están ya echas la parejas? – volvió a preguntar Hermione.
-No vais a creer qué tipo de parejas han hecho – dijo Harry con la respiración agitada, que acababa de llegar.
Los dos amigos lo miraron con interrogación.
-Me han puesto con Goyle – gritó asqueado sentándose en un sillón.
-Estás bromeando – afirmo el pelirrojo, mirando con esperanza a Harry de que fuera mentira.
Harry negó.
-¿Y a mi? – se preguntó Ron.
Harry le miró y dibujó una sonrisa de comprensión;
-Crabbe.
-¡No! – gimió Weasley- no puede ser, dijo agarrándose la cabeza con las manos.
-¿Y yo? – preguntó horrorizada Hermione.
Harry le miró pero borró su sonrisa al pronunciar el nombre;
-Malfoy.
-¡¿Qué?! – gritó Hermione, uniéndose con su amigo y comprendiendo las palabras que el rubio le había dicho.
Estuvieron despotricando sobre los Slytherins una media hora más, en especial Ron, que no daba crédito a las parejas que McGonagall había creado. '¡¿Acaso está loca esa bruja?' había repetido Ron miles de veces.
Al final fueron Harry y Hermione los que tuvieron que calmarle a Ron por su compañero Crabbe.
Hermione, más tarde se despidió y se fue a su habitación intentando no pensar en su futura convivencia con Draco.
-¡Harry, detrás de ti! – gritó Hermione al ver a unos encapuchados detrás de su amigo.
Pero éstos fueron más rápidos y y gritaron
-Crucio
Sin darle tiempo al niño que sobrevivió de reaccionar.
Hermione buscó su varita pero no aparecía, los dos hombres se dirigían hacia ella. Hermione se giró y comenzó a abrir puertas de aquella endiablada mansión. Tenía que huir de ahí. Comenzó a correr sin parar, sin mirar atrás. Se dio la vuelta y vio que a aquellos dos los había perdido de vista.
Paró su paso, intentando respirar con normalidad.
Una sombra se acercó hasta donde ella y le susurró
-Mal escondite, sangre sucia
Hermione miró desesperada hacia donde venía la voz, vio que aquella silueta se dirigía hacia donde ella.
Granger se giró y comenzó a correr, huyendo de aquél tipo, pero éste era más rápido y cuando iba a abrir la puerta le cogió brutalmente del brazo y la giró
-No vuelvas a huir de mi, pequeña Hermione – Hermione le miró aterrorizada, ababa de reconocerle, Víctor Krum volvía a atacarla.
Hermione despertó agitadamente de aquél sueño. Se miró instintivamente el brazo, una pequeña marca yacía sobre él.
-¿Lo has conseguido? – preguntó Krum a aquella chica.
-Sí, pero me costó lo mío- dijo la chica, acercándose hacia él.
-No me importa los problemas que hayas tenido – contesto el búlgaro cortante.
-Tengo algunos problemas, Krum – dijo tanteando el terreno, a sabiendas que no le iba a hacer ninguna gracia lo que le iba a decir a continuación. El jugador la miró sin decir palabra, a la espera de que comenzase – la cadena que le metí a Weasley en Hogsmade, creo que él ya no la lleva.
-¿Entonces quién? – rugió nervioso.
-La pequeña traidora a al sangre – murmuró con asco. Odiaba a aquella cría.
-El plan del Señor Oscuro es que Weasley muera, no la otra Weasley – dijo nervioso Krum mientras se pasaba la mano por su cabello.
-Pero, podemos matarla – dijo con esperanza - y ya le colocaremos otra cosa a aquél inútil.
-No, tenemos que hacer que las cosas sean como él lo ha ordenado. Consigue que esa asquerosa le dé el colgante al Weasley ese – ordenó Krum con agresividad.
-¿No te das cuenta que es mejor matar a esa zorra? Sería un problema menos para nuestro Señor – dijo tocando uno de los mechones de Krum, sensualmente, mientras él la ignoraba.
-De momento no. Él ha ordenado una muerte, no dos. ¿Entendido? – susurró agarrándola por un brazo.
-S-sí – dijo temblando a causa de la fuerza que el búlgaro ejercía sobre ella.
-¿Ha ocurrido algo más? – preguntó soltándola de golpe mientras encendía un cigarro.
-¿Por qué lo preguntas? – dijo sorprendida.
-Antes has dicho que tenías varios problemas – repitió Krum cansado.
-Ah, sí. Esto.. Potter me ha dejado – dijo mirando al suelo, temiendo la reacción de éste.
-¿¡Qué!? – rugió - ¿cómo has dejado que eso pasara Chang? Sabes perfectamente que necesitamos que estés a su lado.
-Lo sé, pero la pequeña zorra de Weasley, me superó y además descubrió que también estaba con otro – dijo mirándole con cariño.
-¿Cómo has podido cometer ese error? Potter es imbécil, jamás se hubiera dado cuenta de que estás con otro – dijo el jugador de Quidditch.
-Lo sé, pero no supe qué decirle en ese momento – se disculpó – lo siento Víctor.
-Intenta recuperarlo Chang, sabes que él quiere que sigas con él, si fallas, tú pierdes – ella asintió – ya te iré informando sobre nuevas ordenes, ahora ya sabes qué tienes que hacer. Potter y Weasley.
-Lo sé.
-Ah, y la próxima vez, no seas tan estúpida Cho – dijo sonriendo mientras aspiraba el humo del cigarro.
La oriental se acercó a él sensualmente y le susurró al oído;
-La culpa de que el retrasado de Potter nos descubriera, en parte, fue tuya – dijo mientras pasaba la lengua por el cuello de él.
-¡Relájate Granger! – gritó, cansada, su amiga pelirroja.
-Ginny no puedo – gritó histérica – tengo que convivir ¡tres semanas! Con Malfoy – volvió a chillar mientras metía ropa a su maleta.
-¡Hermione! – volvió a gritar Weasley – no te pongas histérica. Tienes que pasar esas semanas y punto, hazte a la idea. Además no será tan terrible después de todo.
-¿¡Qué no?! – preguntó Granger mientras la miraba que parecía que de un momento a otro la iba a estrangular.
-Pues… -dubitó Ginny- pues no. Él no es tan malo Herms. Tú lo sabes mejor que nadie – bromeó. La pequeña de los Weasley, había elegido un mal momento para bromear, y Hermione le lanzo un cojín para que se callase.
-Además, también estarán Ron y Harry. Y Neville, y Seamus, Parvati … -dijo Ginny.
-En eso tienes razón –dijo la castaña, al fin bajando la voz – pero Ginny.. es Malfoy – gimió mientras se tiraba a la cama.
-¿Dónde está el problema? – volvió a bromear la pelirroja – hace muy poco, no te parecía tan malo. Es más, creo que hasta…
-¡Basta Gin! – le cortó Hermione – pasaré este tiempo sin pensar en nada y ya.
-¿Sabes? – dijo la pelirroja valiente – creo que cuando volváis las cosas habrán cambiado y sino yo me encargaré de pegarle donde más le duele a aquel rubito – dijo riendo, haciendo que la castaña riera también.
-No Gin, eso sé que no – dijo mientras terminaba de meter toda su ropa en la maleta – ayudame a cerrar ésto.
-Ronald – gritaba Hermione al ver que su amigo el pelirrojo tardaba en bajar – es tarde, tenemos que llegar ya.
-Ahora bajará Hermione, estás demasiado alterada – le decía Harry con paciencia. En aquel instante Ron aparecía por la puerta, rojo como un tomate.
-¿Qué te ocurre? – preguntaron Harry y Hermione.
-Crabbe. Me lo encontré anoche, y llevaba una maleta llena solo de comida. Imaginaos cómo va aser convivir con él – dijo con cara de disgusto. Harry y Hermione solo pudieorn reir al ver la cara que ponía su amigo.
-Oye – dijo Harry parándose - ¿con quién han puesto a Zabinni y a Parkinson?
-Blaise con Luna, que están encantados los dos – dijo Hermione – y Pansy no sé.
Los dos morenos le miraron a Ron, a sabiendas de la relación que tenía con la Slytherin.
-Yo no sé con quién le ha tocado. Ya no estamos juntos – dijo con simpleza.
-¿Y eso? – preguntó Potter.
-No sé – dijo quitándole importancia – ya sabéis cómo es Pansy. Un día quiere uno y al otro día otro, además a mi no me importa – dijo con simpleza, parecía verdad. Harry y Hermione decidieron no preguntarle más a acerca del tema.
Traspasaron el retrato de la Señora Gorda y se fueron hacia dónde se iban a reunir todas las parejas, el Gran Comedor.
Entraron y el bullicio que se encontraron fue mucho mayor que otras veces. Los alumnos estaban con los de su casa mientras se hacían grupos entre ellos y hablaban emocionados sobre lo que iban a vivir. Dejaron las maletas en un rincón donde se encontraban todas las demás y se reunieron con los demás compañeros.
Allí se encontraban Lavender, Parvati, Neville, Seamus y Dean, que hablaban amistosamente.
-¿Os imagináis como va a ser convivir al lado de alguien como él? – gritaba Parvati emocionada.
-¿Con quién te ha tocado? – preguntó Hermione.
-¡Con Ernie McMillan! – chilló haciendo que varias personas se giraran para verla.
-Baja la voz Parvati - le susurró su amiga Lavender.
-¿Y a ti Lav? – preguntó por educación la castaña, no mantenía gran relación con la chica, pero a veces era agradable.
-Con Smith – dijo con disgusto.
-¿Nicole Smith? – preguntó.
-No, su hermano, Eric Smith. Un slytherin asqueroso más – dijo disgustada.
-No te preocupes, todos estamos igual así que… - comenzó Hermione pero vio a Neville y fue hacia él. El muchacho estaba sentado, y sin decir ninguna palabra mientras miraba al suelo.
-Neville, ¿qué te pasa?
-Nada – dijo levantando la cabeza y sonriéndole a Hermione para tranquilizarla.
-Vamos Neville, puedes decirnos – intervino Harry – te ayudaremos. Además, se te nota que te pasa algo, estás blanco – dijo bromeando.
-Me ha tocado con Parksinson – susurró, pero todos lo escucharon.
-No te preocupes. Te aseguro que ella no es tan terrible, a veces es hasta algo simpática – dijo la castaña para no preocuparle.
-Pero Hermione, ella siempre me ridiculiza, me hace sentir mal. No voy a poder soportarla mucho tiempo.
-Si algo no marcha bien, dínoslo, que te ayudaremos. – le prometió Harry mientras Hermione y Ron afirmaban con la cabeza.
Rápido, una conocida voz les paró la conversación.
-Alumnos, diríjanse junto a la pareja que ha sido seleccionada y vayan hacia la salida. Las maletas se les enviaran al llegar. Uno a uno, no se agolpen – terminó de decir la profesora McGonagall.
Los tres amigos suspiraron, se miraron y se dieron un abrazo de despedida.
-Lo que sea ya sabes Herms – le susurró Ron a Hermione, mientras ésta le abrazaba aun más fuerte. Les quería, les necesitaba a aquellos dos junto a ella.
-Intentaremos vernos. Si algo va mal, nos vemos sin falta – dijo Harry con su tono protector.
-Pro favor chicos, si son tres semanas – dijo Hermione riendo mientras se acercaba a Draco Malfoy, que lo esperaba en la puerta con su pose arrogante.
-Hola Malfoy – saludó la joven, dispuesta a no volver a abrir la boca.
-Hola – murmuró Malfoy sin mirarla siquiera.
Comenzaron a caminar hacia la salida. La profesora les indicó dónde se encontraba su traslador, tenían que agarrarse de la mano y tocar aquél objeto y aparecerían en aquel lugar.
Se acercaron donde el traslador y vieron que no era más que un sombrero viejo. Draco le tendió la mano y Hermione, nerviosa pero sin aparentarlo, la cogió. A Malfoy le sorprendió la suavidad de aquella menuda mano, pero aparentó normalidad.
Hermione con solo tocar sintió un hormigueo en su pecho, que ignoró con rapidez.
Agarraron el sobrero y de un forma brusca, se aparecieorn en aquél lugar.
A Hermione le tomó por sorpresa la rápidez que había cogido aquél traslador y se hubiera soltado del agarre de Malfoy de no ser por que Draco le sujeto por la cintura.
Llegaron al lugar y Malfoy le preguntó;
-¿Te encuentras bien?
La castaña solo asintió, recuperándose del viaje.
Pronto los dos vieron en dónde se encontraban. ¡Estaban en un monte!
Cerca de ellos se encontraba una pequeña cabaña.
Draco se acerco y la invitó a pasar adentro. Hermione le miró con desconfianza, a lo que Draco contestó con voz burlona;
-Vamos Granger, no muerdo. – Hermione atravesó la puerta delante de Malfoy cuando nota que éste le susurra con atrevimiento en el oído :
-A no ser, que tu no quieras.
La castaña lo ignoró y entró dentro.
A Draco le encantaba ver cómo la cara amable de la castaña se transformaba en puro enojo por las cosas que él le decía. No quería enfadarse con ella, pero si molestarla, eso le divertía al rubio.
La pequeña cabaña por dentro era enorme. Tenía una gran cocina llena de todo tipo de alimentos, un cuarto de baño con una bañera casi tan grande como una piscina y una gran habitación. Allí había dos camas individuales, dos armarios y un gran sofá con una chimeneas en frente. En una esquina, se hallaba un pequeña biblioteca que Hermione estaba segura, de que el encantaría.
-Venga Granger, dime que esto no es lo más cutre que has visto en tu vida – dijo Malfoy divertido al ver la cara de asombro que tenía Hermione por ver cómo era la cabaña – si te quedas así con esto, no quiero imaginar cóo te quedarás al ver mi mansión – dijo con orgullo.
-No pienso ir nunca – contestó la castaña.
Draco solo se encogió de hombros y comenzó a colgar toda su ropa en el armario. Hermione copió lo que hacía.
Al terminar, la noche había llegado y Hermione decidió darse un baño para relajarse. La mirada que Draco le había estado regalando no hacía nada más que ponerla nerviosa, y odiaba que él pensase que lo conseguía. Aunque en realidad lograba intranquilizarla, con creces.
-Me voy a la ducha, Malfoy – informó Hermione mientras agarraba sus cosas para el baño.
-¿Necesitas ayuda? – preguntó con inocencia en rubio.
-Para nada, Malfoy – dijo acalorada Hermione.
-Solo preguntaba, Granger – dijo riendo.
GRAAAAAAAAACIAS POR TODOS VUESTRO APOYO, con favorito, alertas y sobre todo tantísimos reviews! Ahora no dispongo de tiempo suficiente para contestaros pero en cuanto pueda lo haré. Que ilusión *.*
Por culpa del malvado tiempo que os comentaba, no he podido actualizar antes por mucho que os dijera... espero que os guste este capitulo. Cambia bastante de planos pero avanza mucho la historia, espero que no se os haga lioso y lo disfruteis!
Besazos mil!
