Capitulo XXIX

El maestro de las espadas.

Una pelinegra caminaba por el desierto interno de las noches sin percatarse que era vista desde la distancia por un hombre de cabellera naranja que luchaba internamente intentando entender porque si eran enemigos quería protegerla con toda su alma.

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– BANKAI…. HIHIO ZABIMARU – dijo renji mientras su espada se convertía en una gigantesca serpiente de huesos - Aúlla – dijo mientras la enorme serpiente atacaba al arrancar de mayor tamaño.

– Renji te recuerdo que tu arma no me puede lastimar ariusu - dijo el moreno mientras golpeaba a la serpiente con una enorme masa y esta era despedazada.

– Je, deberías saber que no perderemos sin luchar – dijo Renji mientras su arma se reconstruía, para nuevamente lanzarla contra su enemigo.

El gran arrancar nuevamente golpeo con su masa pero sorpresivamente la serpiente no cedió sino por el contrario embistió con más fuerza a Dondochakka, el cual salió expulsado atravesando el muro donde golpeo.

Varios metros adelante seguían peleando el Quincy con Pesche.

– Ey Uryu deberías rendirte sabes que tus flechas son inútiles contra mi – decía riendo el rubio.

– No puedo perder contra ti, mi orgullo como Quincy me lo impide – decía el peliazul mientras se acomodaba los lentes.

En un movimiento rápido pesche intento golpear a Ishida con Ultima pero Ishida sin dar tiempo bloqueo el ataque con su SeeleShneider, en ese momento el arma del Quincy dreno la energía de la zankopakou de pesche quedando solo el mango de la misma.

– Fuiste descuidado Pesche al olvidar la habilidad especial de SeeleShneider – dijo Ishida reflejando una gran sonrisa.

– ¿Crees que olvide la habilidad de SeeleShneider? – dijo riendo el del parche, en ese instante la SeeleShneider comenzó a hacer un chillido para luego explotar en la mano del de lentes – al contrario tu bajaste tu guardia al ver a ultima y ahora con tu mano izquierda en ese estado no podrás disparar ninguna otra flecha. –

– Vaya me jugaste una trampa – dijo sonriendo el peliazul.

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El joven capitán se lanzo contra su recién llegado enemigo, pero este repentinamente desapareció y apareció detrás del capitán.

– Realmente quieres pelear capitán – dijo el arrancar mientras emitía un gran bostezo.

– Eso depende de cuales sean sus intenciones y que planeen hacer con la familia kurosaki – dijo serio el taicho.

Lo siento pero eso es algo que no le concierne a la sociedad de las almas – dijo el ojiverde.

– Entonces eso quiere decir que te tengo que destruir – dijo el capitán – BANKAI…. GARASU HYORINMARU – decía el joven capitán mientras se formaba una cabeza de dragón hecha de hielo en su hombro derecho y la hoja de su espada se volvía blanca.

Nuevamente el capitán se lanzo sobre su enemigo, pero con poco éxito ya que nuevamente el enemigo había desaparecido y nuevamente apareció a espaldas del capitán pero en esta ocasión ataco al capitán pero antes de que impactara la espada fue detenido por una cortina de ceniza.

– Así que tu también quieres pelear – dijo el arrancar mientras desaparecía y reaparecía frente a Matsumoto golpeándola en el pecho con el filo de su espada.

– ¡MATSUMOTO! – grito el capitán mientras se lanzaba sobre su rival, pero este nuevamente desaparecería.

Maldición, pensaba el capitán como podría vencer a un rival tan veloz, el desafiaba cualquier lógica que el pudiera pensar.

– Que sucede taicho ya te rendiste – dijo el arrancar nuevamente bostezando.

– Vaya, supongo que eres el mas veloz de todos los arrancar – dijo el ojiazul turquesa.

– No, en realidad no mi velocidad es la de un arrancar promedio – dijo frotándose la nuca el espada.

Entonces como logras desaparecer y reaparecer sin que me de cuenta – dijo el capitán.

Bueno te lo diré solo porque estas a punto de morir, supongo sabes que la luz viaja a varios millones, billones o algo así de kilómetros por segundo, ahora imagínate que pudieras realizar ese efecto a la inversa pero a todo el universo, esa es mi habilidad, alentar el tiempo en una velocidad similar a la de la luz – dijo bostezando el ojiverde.

– Así que alentas el tiempo – dijo el capitán – por eso aunque camines parece que te mueves increíblemente rápido, bien ahora se como vencerte –sonrio el capitán.

– Déjate de habladurías capitán – dijo molesto el espada – descansa, PEREZA – las piernas del arrancar se convertían en raíces en sus brazos brotaban un par de cadenas que lo aferraban al suelo y en su brazo una lanza que parecía hecha de raíces.

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Un hombre de tez morena y de traje descansaba sobre una roca en medio de un abrazador desierto que por su forma se podía ver que había habido una dura pelea ahí, mientras observa una carta de alguna baraja, cuya esquina superior izquierda estaba quemada.

Flash back

Un joven de unos 15 años descansaba bajo la sombra de un árbol junto a un balón de fut bol, después de jugar durante 4 horas seguidas sin descanso.

– Armando mira – dijo una joven de largo cabello castaño recogido en una cola de caballo ojos marrones y de piel clara mientras le extendía una carta y se sentaba.

– ¿Qué es esto? – dijo al ver la carta – esto es una carta de yu-gi-oh no veía una desde que era niño cuando salió la caricatura, no me digas que todavía juegas con ellas – dijo riendo el joven.

– Por supuesto, que tiene de malo – dijo la joven haciendo un puchero.

– Eres extraña – dijo riendo el joven al ver la cara de su amiga – deberías dejar estas cosas Eli. –

– ¿Por qué? Porque lo dice un amargado – dijo molesta la castaña.

– No, porque todas cosas frikis no dejan nada bueno – dijo serio el pelinegro – además eso de ser friki suena como para niños, deberías pensar que será de ti en un futuro. –

– Así, entonces ¿Qué harás tú de tu vida? – dijo la de ojos marrones.

– Yo, que no es obvio, seré un jugador de fut bol profesional – dijo con orgullo el ojinegro

– Y yo soy la rara – dijo con cara de extrañesa Eli.

– De que hablas, querer ser jugador de futbol es algo de lo mas normal – dijo ofendido el moreno.

–En una sociedad futbolera si, al igual que ser friki esta bien entre los frikis – dijo riendo la joven.

– Oye a todo esto sabes que no me gustan estas cosas frikis ¿Por qué me la enseñas? – dijo el pelinegro mientras le entregaba la carta a la joven.

– Porque se parece a ti – dijo la joven cruzada de brazos.

El joven reviso nuevamente la carta, vio un hombre de larga cabellera negra y tez morena, parecía un bárbaro por la poca ropa que usaba, que consistía en una especie de short a la indio norteamericano, y dos cinturones de cuero que rodeaban su torso. Sus brazos completamente vendados y un par de botas también de cuero.

– En lo único que se parece a mi es en el color del pelo y piel, además parece alguna especie de esclavo sexual – dijo el ojinegro mientras entregaba la carta a su amiga.

– No físicamente, el también tiene esa extraña habilidad con las armas – dijo la joven – por eso es "gearfried el maestro de las espadas", oye porque no llamas de esa forma esa técnica tuya, piénsalo se escucha bien "maestro de las espadas"

– Ya vas ha empezar con eso – dijo el moreno molesto mientras se recostaba.

– Eso fue lo que dijo Ginjou que hiciéramos – dijo la joven.

– Olvídalo, ese hombre tiene más de dos años desaparecido, solo era un charlatán- dijo molesto el ojinegro.

– Eso no importa de todos modos somos algo así como superhéroes por eso deberías llamar de alguna forma tu técnica como el sentido araña de spiderman o el kagebushin de naruto – dijo sonriendo la ojimarron

– Así y ¿Cuál es el de la tuya? Multiusos – dijo riéndose el joven.

– No te burles de mi técnica – dijo la castaña con cara de puchero, poder materializar cosas no tiene nada de multiusos.

– ¿Cómo no? Por ejemplo si ocupamos abrir un refresco tu puedes aparecer un destapador, ocupamos descansar tu puedes aparecer una banca, ¿quieres más ejemplos? – dijo riendo el joven.

– Claro – dijo molesta la joven – lo dice el que llora cada vez que agarra un arma porque sus manitas de niña se lastiman – dijo mientras reía la ojimarron.

– No es gracioso –

– Si lo es –

Fin flash back

Flash back

– ELI, RESPONDEME – decía el pelinegro al borde del llanto mientras levantaba en sus brazos para luego gritar – MALDITO. –

– Ja, los humanos son tan frágiles – decía un Hollow.

El joven se levanto y tomo el machete que llevaba con el para lanzarse contra su enemigo. Pero el hollow con mayor velocidad golpeo con una de sus garras al joven en su ojo derecho.

– Mejor me voy esto es demasiado aburrido – dijo el hollow mientras desaparecía.

El ojinegro con un esfuerzo sobre humano se arrastro hasta donde estaba su amiga, cuando se percató que tenía en sus manos la carta con una de las esquinas quemadas seguramente por alguna de las explosiones.

Fin flash back.

El hombre por un segundo toco la cicatriz de su ojo derecho para dejar escapar la palabra – Eli – se levanto y continuo su camino.

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La mitad del campo de batalla estaba hecho oro, por los constantes golpes de la séptima espada, Hisagi usa nuevamente sus dos guadañas aunque ahora una era completamente de oro.

– Vaya, me has decepcionado capitán esperaba algo mejor – dijo riendo el rubio.

– Lo siento pero ya no tengo tiempo de jugar contigo – dijo el del 69 mientras lanzaba su guadaña de oro y golpeaba a su enemigo.

El arrancar se acerco y golpeo el ya convertido suelo en oro con su brazo izquierdo, espantando una mariposa que descansaba sobre una de las flores de oro.

Hisagi lanzo su guadaña normal sobre su enemigo cuando este evito el arma e intento golpear al capitán, pero el pelinegro uso su guadaña de oro para cubrirse.

– Tonto ahora serás una estatua de oro- dijo riendo el espada.

– Lo dudo- dijo el ojinegro mientras jalaba la cadena y golpeaba a su enemigo con su guadaña libre.

¿Pero como es que no te convertiste en oro? – dijo el arrancar.

– Me dijo tu punto débil una mariposa – dijo el capitán – me di cuenta cuando golpeaste el suelo de oro y la mariposa salió volando en lugar de convertirse en oro, por lo tanto no puedes convertir en oro lo que ya es oro.

– Ya veo en ese caso será mejor acabar contigo lo más rápido posible – dijo el arrancar - enriquécete, midas.

El arrancar le salieron otros dos pares de brazos y los seis se habían hecho de oro su físico y su tamaño habían aumentado de una forma bestial.

– Muere capitán – dijo el arrancar mientras sus brazos se estiraban y golpeaban al capitán, el cual salió volando por la fuerza de los seis golpes, pero afortunadamente los había bloqueado con su arma.

Hisagi no se podía poner de pie cuando su teniente grito – CUIDADO CAPITÁN – al momento que el capitán miro delante de él vio a su teniente convertida en oro, por evitar que él fuera golpeado.

– Maldito – dijo el pelinegro – no quería hacer esto pero me has obligado – dijo mientras cruzaba el filo de sus armas – BANKAI…

Continuara…