Descripcion general
EIICHI HIJIRI
Descripción: Chico. Ojos azul fuerte, cabello gris claro, alborotado, piel blanca.
Nacionalidad: Japonés.
Definición de Nombre:
Nombre: Eiichi = Prospero
Apellido: Hijiri = Hombre santo
Como saben este personaje si existe en los mangas de Higuichi Tachibana la autora de Gakuen Alice, supongo que su apellido tiene que ver con el hecho de que el padre de Eiichi y Youichi es un monje, vienen de una familia tradicional japonesa y como en el manga donde más se desarrolla la familia de Eiichi (Noriko Hijiri, y Youichi Hijiri) hablan sobre temas un poco raros por lo que el Eiichi original tiene un problema con los perros y su madre con el maquillaje (Pero yo no me imagino al Eiichi de mi historia corriendo al ver a un perro).
Alice: Control de espíritus, control de personas/ orden
Edad: 16
Eiichi Hijiri siempre tuvo una vida normal, exceptuando por su Alice, él siempre tuvo una idea de que eran las sombras blancas que veía en los diferentes lugares a los que iba, aveces algunas de estas sombras tomaban formas de personas o mejor dicho de lo que habían sido en su otra vida tiempo después descubrió que mientras más forma humana tenían estas sombras más poderosas eran, lo seguían a todas partes por lo que actuar como una persona normal no tendría sentido, él siempre supo que era diferente.
Cuando cumplió 8 años llegaron agentes de la Academia Gakuen Alice a su casa aunque él era muy niño para entender en ese momento, lo podía recordar y su yo más adulto sí que entendía lo que estaba pasando, habían descubierto su Alice, estos raros agentes sabían que él era especial, al principio se alegró igual que su madre Noriko, él podría ir a esa prestigiosa escuela y su familia obtendría dinero del gobierno, por otra parte estaba su estricto padre que al saber que su único hijo era diferente y aun más que veía cosas que contradecían lo que el predicaba, solo lo hizo distanciarse y no solo de el sino también de su madre, fue una victoria amarga la que obtuvo a esa edad.
Sus padres, una emocionada y otro disgustado lo matricularon en la Gakuen Alice y en pocos días entraría a esa Academia, pero antes de eso llegaron las malas noticias su "Alice" era del tipo que solo duraba en la niñez por lo mucho un par de años más, por lo que la Academia no veía necesario su ingreso y así de rápido como llegaron estos agentes ellos se fueron, dejando un padre que nunca se volvería a acercar a él y una madre que aunque no lo admitiera estaba decepcionada, ese fue su primer encuentro con las personas Alice.
Este fue su único encuentro con las personas de la Academia, 5 años después nació Youichi y para comprobar que el ya no existía en la vida de su padre le pusieron Youichi (Que significa el primer hijo), él tenía 13 años y nunca considero que sus padres podrían tener otro hijo, después del incidente con la Academia las relaciones con sus padres nunca fueron las mismas, su padre siempre lo trato indiferente después de saber que su hijo podía controlar espíritus, su madre preocupada intento animarlo pero en algún momento dejo de tomarle importancia, cuando Youichi nació él pensó que sus padres pensaban encontrar un reemplazo para lo que el no logro ser, no le tomo mucha importancia, el tomo el nacimiento de Youchi como una nueva manera de unir a su familia hasta que un día noto algo extraño en el niño con su Alice, sorprendentemente aun conservaba parte de su Alice no era tan potente como antes que veía infinitas figuras blancas por todos lados, últimamente solo veía una o dos, pero al ver la cuna de Youichi donde el levantaba sus pequeñas manitas, encima de el sombras y fantasmas con formas humanas miraban al bebe, la gran diferencia entre las sombras que lo seguían a él y a Youchi es que las suyas eran blancas y débiles en cambio Youchi tenía enormes sombras oscuras, mas definidas casi como si fueran personas oscuras las que lo seguían.
Sus esperanzas de juntar a su familia se fueron perdiendo, desde los pocos meses de nacimiento de Youichi él supo que su pequeño hermano tenía un Alice muy parecido al suyo y no solo eso era un Alice más fuerte y más oscuro que el suyo.
Todo el tiempo él pudo ocultar la excentricidad de Youichi fingiendo que el que utilizaba el Alice era el, así sus padres no sospecharían de Youichi y no lo tratarían diferente, su hermano no parecía entenderlo por su edad y sus primeros años lo seguía gateando a todas partes, el en si era un bebe normal, pero la gran energía negra que lo seguía a momentos no lo era.
Él pudo ocultar todo el tiempo lo que Youchi era de sus padres, hasta que una tarde a pocos días de cumplir 15 años, veía a las sombras blancas inquietas a su alrededor, el ya no podía escuchar lo que las sombras le murmuraban a veces, solo podía verlas revolotear a su alrededor, Youchi como él bebe que era lloraba inquieto también las sombras a su alrededor se movían inquietas, su madre preocupada por el llanto constante del pequeño bebe, tomo una manta y corrió con él bebe simplemente diciendo que lo llevaría al doctor, su padre tomo su abrigo y llevo consigo una sombrilla mientras la seguía, sin siquiera dirigirle una mirada a él.
Él ya estaba acostumbrado por lo que no le tomo atención al acto de su padre y siguió cenando él solo, cuando escucho diversos ruidos afuera de la casa, asustado lo único que se le ocurrió fue checar que todas las puertas estuvieran cerradas, se dirigió de nuevo a la barra de la cocina que era donde mantenían el teléfono de la casa y se dio cuenta que dos personas se encontraban en la sala, un chico y una chica, eran más o menos de su edad, aun no lo habían visto así que el empezó a correr hacia la puerta que el mismo había checado que estuviera cerrada, antes de llegar sintió como lo arrastraban hacia atrás, pero no había nadie a su lado, intento pararse pero su pierna dolía demasiado, volteo y vio a los dos chicos a su lado.
Con una señal invisible entre los dos intrusos, la chica desapareció, mientras el chico lo tomaba del cuello de la camisa.
-Eiichi Hijiri supongo. – Dijo el indiferente, mientras abría un folder. – Solo falta umm Youchi Hijiri. – Me miro suponiendo que yo diría algo, solo lo mire ceñudo pero de repente mi cuerpo entero azoto con la pared que tenía enfrente, sentí el aire salir de mi cuerpo por el impacto y mi pierna comenzó a sentir ese dolor aún más, inevitablemente grite. – Sera mejor que me digas. – Así fue que entendí que este chico tenía algún Alice con el que me elevaba a su antojo.
Yo no dije nada, pero cuando la chica regreso de su búsqueda fallida de Youichi en la casa, solo soltó un grito de sorpresa, mientras regañaba al otro chico, él había utilizado su Alice diversas veces en mí, esa noche cuando nos fuimos yo tenía diversas fracturas y golpes pero en mi interior me reí al saber que este chico no había logrado su objetivo, Youchi estaba a salvo.
Ahora en el presente mis dos captores habían muerto, los dos en misiones, era casi como un chiste en las organizaciones, el promedio para sobrevivir en una organización eran 6 meses y esos chicos no fueron la excepción.
Cuando desperté estaba en un gran salón adoquinado como una sala de entrenamientos, vi a 3 muchachos a mi lado, 1 chica y dos chicos, todos estábamos igual de lastimados, a nuestro alrededor vimos a muchas personas practicar distraídos por este lugar, pero nadie nos prestaba atención hasta que se acercó un niño como de 10 años, de cabello corto y un poco quebrado, su cabello se le rizaba aún más en la nuca, nos miró con sus amistosos ojos que eran un impreciso color entre verde y azul, se agacho a nuestro lado mientras con una sonrisa en el rostro nos decía.
-Así que son los nuevos chicos que la organización trajo para que murieran por la causa ¿ehh? – Un hombre mayor empujo al chico que ya se había movido hasta quedar fuera de su alcance.
-Chicos. – Dijo en forma de saludo mirándonos, evaluándonos a cada uno. – Soy Mihara Kanbu, el encargado de esta sede de la AAO, supongo que ustedes entienden lo que significa la AAO. – Aunque yo no lo sabía vi a dos de ellos asentir. – ¡Por eso mismo los elegimos! Ustedes no son tan ignorantes en el mundo de los Alice, cada uno de ustedes fue identificado como un Alice en algún momento de su vida, pero fueron desechados por no ser lo suficiente fuertes o por la duración de su Alice, usualmente no reclutamos a personas como ustedes, pero son otros tiempos. – Dijo ya sin mirarnos a nosotros. – Tatsuma, Ume llévenlos a sus cuartos, mañana empezaran a entrenar.
En ese momento una chica de largo cabello ayudo a levantarse a dos de los chicos que no se podían mantener en pie y a la chica que tenía serias heridas como si se hubiera podrido, por mi parte con las dos piernas rotas y un brazo roto el chico de ojos verdes con azul me ayudo a ponerme en pie, mientras con una mirada divertida me ayudaba a sostenerme.
-¿Dónde estamos? – Logre susurrarle mientras las puertas de un elevador se cerraban detrás de nosotros.
El chico me miro curioso. – En la AAO uno de los peores lugares para vivir siendo un Alice. – Se volteo y presiono el botón 5 en el elevador. – Y aun peor siendo de su generación. – Dijo mientras jugaba con unas correas que salían de una pulsera de cuero que llevaba en el brazo.
Pasmado por sus palabras no pude decir más, en cambio la chica que había estado sentada en la sala de entrenamiento conmigo le dijo - ¿Por qué aun peor?
En esta ocasión contesto la chica que la sostenía a ella, era más chica como de 12 o 13 años, tenía un largo cabello negro y una mirada perdida. – De su generación, ninguno tiene un Alice importante, de hecho son débiles, deberían preocuparse del porque la AAO necesita a Alice como ustedes.
Sus palabras dejaron más confusos a todos por lo que el chico de ojos verdes y azules lo dijo así. – Véanlo de esta forma, cada vez se necesitan más niños que luchen por las organizaciones y la Academia, pero cada vez tienen menos, por lo que están recurriendo a ustedes. – Dijo señalándolos. – En la generación anterior trajeron igual a niños con pocas oportunidades de sobrevivir. – No dijo más mientras seguía caminando pero yo quería preguntarle que había ocurrido con esos chicos de la generación anterior.
Tatsuma tenía razón, cada uno de nosotros éramos Alice rechazados, los otros dos chicos tenían Alice demasiado débiles, en cambio la única chica era igual que yo. Alice que se agotaban al terminarse la niñez, su historia era un reflejo de la mía solo que ella fue rechazada de la Academia Europea y era hija única.
También notamos que éramos mayores que la mayoría de los niños que se encontraban en las instalaciones la prueba de ello eran sus dos mejores agentes y nuestros entrenadores. Ume Haiiro una niña de 12 que no se relacionaba con nadie se encargaba de los otros dos chicos de mi generación y Takashi Tatsuma un niño de 10 años que era más cínico y atrevido que ningún niño que hubiera conocido se encargaba de entrenarnos a mí y la chica.
Como entrenador prefería a Tatsuma aunque los dos eran fuertes, Ume tenía esa actitud ausente como si hiciera todo mecánicamente sin importarle las cosas incluso sus ojos se veían apagados. Tatsuma en cambio era un chico alegre y sarcástico que solía hablar más que Ume y explicarnos mejor lo que nos esperaría por su causa nos enteramos de las batallas.
-Pelear a muerte eso son las batallas. – Dijo sonriendo, para ese punto había logrado entender que sus sonrisas que parecían de un niño común y corriente solo un poco socarron eran amenazantes para la mayoría de los otros agentes y para sus aprendices era la constante de que algo malo pasaría. Ania la única chica de la generación se quedó desconcertada en cambio Ken y Takao los otros dos chicos de mi generación pararon sus prácticas molestando a Ume, su entrenadora. – No se preocupen algunos sobreviran. – Continuo Tatsuma.
Tanto Ume como Tatsuma se retiraron después de la reveladora confesión de Tatsuma ninguno de los cuatro quiso continuar. Yo con resignación acepte lo que pasaría, pensando que tendría suerte si sobrevivía.
-Sobreviviré. – Decía Ania mirando desafiante a los otros chicos, me había perdido la mayoría de la conversación. – No se crean más fuertes solo porque su débil Alice durara para siempre.
Ellos siguieron discutiendo sobre que Alice duraría y cual no. Hasta que uno de los dos chicos dijo. – A fin de cuentas ustedes solo serán humanos cuando su Alice se acabe. – Y aunque Ania no se movió ni retrocedió descubrí que sus palabras la habían lastimado.
Los chicos se fueron riendo y yo le tendí la mano a Ania. – ¿Acaso a ti no te importa? – Dijo la chica, me encogí de hombros quitándole importancia, por lo que ella repitió. – ¿Acaso no te importa morir?
A Eiichi no le gustaba la idea de morir pero ante la horrible perspectiva que representaban las batallas se sentía derrotado. – No creo que podamos hacer nada.
La chica ya de pie lo tomo por los hombros. – ¡No podemos morir! – Y Eiichi no pudo más que sorprenderse por la fuerza con la que la chica se aferraba a la vida.
-¿Entonces qué harán? – Pregunto Mihara Kanbu. Eiichi miro a los dos entrenadores Ume miraba al frente parecía que enfocaba a un punto en especifico, cualquier persona normal lo haría para evitar la mirada de alguien pero en ella esa actitud se veía muy seguido, en cambio Tatsuma parecía tenso y mantenía en la mano derecha una pequeña daga de empuñadura blanca y la hacía girar entre sus dedos sin importarle los pequeños rasguños que esta le producían.
-¿Tendrá consecuencias? – Dijo uno de los chicos de mi generación.
-Obtener poder siempre tiene consecuencias. – Dijo Mihara Kanbu mas irritado que nada.
La opción la ofrecieron a todos y todos la aceptamos, "Un experimento que los hará más fuertes" dijo Mihara Kanbu, Ken y Takao decían que era una decisión de supervivencia, en cambio yo acepte esperando regresar a cuando tenía 8 años y hasta la academia quería que yo entrara pero ahora me daba cuenta que nos dijeron de que trataban exactamente las batallas para poder experimentar con nosotros, decir "Esto te podría salvar" nos hacía aferrarnos a ese experimento. Aceptar sin dudarlo.
La idea de vivir decía Ania que la motivaba, me pasaba lo mismo pero una parte de mi sabía que yo quería ser un Alice, si hace 5 años aun lo fuera estaría en la Academia y no en este lugar, aceptar el trato fue simplemente mi deseo egoísta.
Tengo pocos recuerdos de esos momentos pero recuerdo que nos separamos y cada uno fue adormecido pero aun conservábamos nuestra consciencia, era necesario nos dijeron pues nuestro cerebro necesitaba estar despejado por lo que nos dieron calmantes para tomar en el momento, mire las pastillas que me dieron y la insistencia del personal en no irse hasta que me las tomara, las ingerí con un chorro de agua después, le sonreí al personal mientras esas pastillas se encontraban debajo de mi lengua. Deseaba el poder pero no era estúpido quería saber que me harían.
Al poco tiempo cerré mis ojos y les hice creer que dormía, escuche sus pláticas mientras sentía agujas atravesar mi piel, entendí que revisaban mi grupo sanguíneo, alergias, lo casual en un examen médico.
-Encontre coincidencias. – Escuche decir.
-Aplícalo, mientras encarguémonos de los otros, le contesto otra voz a la primera.
Sentí más pinchazos dolorosos y por el ruido de una respiración supe que no estaba en el cuarto solo pero eso no fue lo que me obligo a abrir los ojos, escuchaba gritos que rogaban piedad y otros de dolor y cuando la persona cercana a mí se levantó lo vi quedarse en el borde de la puerta.
-¿Qué paso? – Pregunto la persona que me cuidaba.
-Encontré uno que coincide con la chica pero se resistió. – Dijo el otro hombre pasándole un frasco a mi cuidador. – Aplícaselo, cuidare al de aquí.
Escuche al hombre salir y cerré los ojos, por primera vez en mi vida descubrí que el conocimiento a veces no era lo mejor. Mi mente trazaba miles de ideas que podría definir por su conversación pero me alteraba demasiado el olor de sangre fresca que este hombre despedía.
Cuando despertaron nos indicaron que nuestros Alice eran un caso perdido pero que habíamos adquirido otro.
-¿Otro Alice? – Pregunto Ania sorprendida.
-Si. – Vi el rostro feliz de Takao que miraba a Ken con diversión. – Sus Alice de nacimiento aún están en su cuerpo y no sabemos cómo reaccionen al segundo Alice tal vez duren más. – Los dos chicos de mi generación sonrieron más ante esta declaración, el hombre que los miraba serio suspiro cansado por sus actitudes infantiles y dijo. – Ohh pero tiene sus consecuencias al no ser su Alice por nacimiento. – Ya habían mencionado que tendría consecuencias pero nunca nos quisieron decir cuáles. – Al ser el Alice de otra persona este podría adoptar el cuarto tipo de capacidad Alice, pues para no desaparecer este Alice se adaptara a su tiempo de vida.
Ya no hubo más risas, ni choques de manos. Ania contuvo el aliento y después vomito. Los chicos estaban blancos.
El hombre cerró su carpeta y se acomodó las gafas dirigiéndose hacia la puerta. – Que tengan un buen día. – Y cerró la puerta.
Y llego el día de las batallas, su entrenador Tatsuma pasó a su lado palmeando el hombro tanto de Eiichi como el de Ania. – Entiendan que yo soy mejor exterminador que Ume así que no me hagan perder ante ella. – Supuse que fue su forma de motivarnos.
Ania y yo éramos fuertes ahora, mucho más fuertes, yo había obtenido el Alice de la orden, las personas hacían lo que yo quisiera y aunque nos advirtieron que podíamos adquirir el cuarto tipo de capacidad Alice, yo me sentía estupendamente. Mi nuevo Alice era fuerte y mi antiguo Alice parecía haberse fortalecido también.
Asentí ante las palabras de Tatsuma y el miro a Ania, mantenía un brazo rodeando su cintura y otro sosteniendo su cabeza, mientras las lágrimas amenazaban con salir. – No peleare. – Dijo ella.
Ania fue otro caso, adquirió un excelente Alice incluso más fuerte que el mío pero también su vida se acortaba, cuando lo usaba mucho su cuerpo se cansaba, había perdido peso y a veces escupía sangre.
-Yo moriré de todas formas. – Dicho esto se alejó con su cabello ondulando detrás de ella.
La primera pelea fue de Ania contra Ken, vi como colocaron la barrera sobre ellos, cada uno en una esquina, Ania prometió no pelear pero tampoco quería ser asesinada por lo que cuando Ken se acercó amenazante hacia ella, la chica extendió sus brazos y sus manos que se encontraban a centímetros de él comenzaron a apretar su cuello sin siquiera tocarlo. Su nuevo Alice era el de crear portales y atrapar a las personas dentro de ellos, y cuando ella atrapaba personas dentro de sus portales la tenían que obedecer por lo que las manos que retuvieron a Ken no eran femeninas, eran musculosas y fuertes, eran de otra persona, el chico se comenzó a poner azul mientras arañaba esas manos, pero de repente se volvieron 4 pares de manos y luego 6.
El chico cayo desmayado y Ania dio un paso al frente, levanto su mirada vidriosa hacia Mihara Kanbu y en una voz que era apenas un suspiro audible dijo. – Esto no debería pasar, no a los niños. – Miro hacia Ken que no dudaría en matarla. – No deberíamos hacer esto entre nosotros. – Y con un tono de voz más alto aclaro. – Es repugnante.
Agentes mayores cayeron sobre Ania con una señal invisible que yo me perdí, ella desapareció entre la neblina de las personas, junto con el cuerpo inconsciente de Ken. Así mis batallas empezaron. Pelee con Takao, su nuevo Alice era el de causar daño infinito en alguna parte del cuerpo, con astucia logre llevar la pelea a un punto donde lo tenía acorralado, pero el gano, me sentí emocionado cuando me nombraron como el segundo lugar y a Ania la tercera.
Habían pasado dos semanas desde las batallas, la estatua de Ania aun permanecía en su lugar, en el centro de todas las estatuas de Kanbu iluminada y llamando la atención todo por ser diferente, por no mostrar pánico, su expresión calmada te decía que ella había terminado su vida valientemente, mientras salía me topé con una mujer que acomodo sus gafas sin siquiera dirigirme una mirada. Ese día esa mujer robo los Alice que quedaban atrapados en el cuerpo de los que niños que ahora eran estatuas, ella robo el Alice de Ania.
Esa mujer, era Yuka Azumi y ese día ella traiciono a la AAO.
Isabella había llegado seis meses después que yo, con la siguiente generación lo primero que me llamo la atención era que era Italiana igual que Ania, supongo que la AAO en esos momentos tenia gran importación de chicos Alice, solo tenía que verla sentada allí con los demás chicos en suelo del piso de entrenamiento para darme cuenta que estaba aterrada, cuando ella llego descubrí que no todos los niños eran llevados como aprendices para agentes de la AAO.
-Linda ¿No? – Dijo Takao detrás de mí. Era más chica que nosotros pero resaltaba de los demás chicos Japoneses por su rubio cabello y sus ojos verdes. – En unos años será como Ania y tu podrás visitarla... – Murmuro lastimando mi orgullo al pronunciar a Ania.
Retire su mano su cercanía me molestaba – ¿A qué te refieres? – Dije aun mirando a la chica.
Takao ya había desaparecido pues Tatsuma se encontraba detrás de mí el chico había dado el primer estirón de la niñez a la adolescencia, y se notaba que no sería el primero. – Se les llama favoritas. – Dijo mientras hombres vestidos con trajes formales se llevaban a varias chicas. – Serán prostitutas, algunas son niñas Alice ellas serán las favoritas, otras son solo tal vez hermanas o amigas que estaban cerca cuando la organización secuestro niños para que se convirtieran en agentes. – Por primera vez note que Tatsuma no hablaba con sarcasmo o sonreía cínicamente, estaba serio detrás de mí.
-¿La chica rubia…? – Dije dudando en como terminar la frase
-Es una favorita, prostitutas caras que tienen un Alice. – El suspiro y me indico que me alejara. -. El responsable de la organización en cada lugar decide que tipos de Alice prefiere para una favorita. Mihara prefiere a las chicas que ven el futuro o cosas relacionadas, yo las detesto.
Sentía enormes ganas de vomitar – ¿Las detestas? ¿Después de lo que esas chicas tienen que pasar?
-El ver el futuro las hace engañosas. – Dijo sencillamente y se acercó al grupo que quedaba seria entrenador de esta nueva generación, su postura, sonrisa y mirada cambio, él era toda arrogancia y maldad ahora.
Mihara había llegado y hablaba con la nueva generación. Tatsuma miro hacia los chicos nuevos y dijo un comentario que pareció asustarlos más, dos chicas que parecían gemelas se estremecieron mientras apretaban sus manos con fuerza y otra chica se puso a llorar.
A las favoritas en esta sede se les conocía como "Las Moiras" en la cultura griega eran diosas que definían el destino, en la AAO ellas eran tres en total, hermosas, aunque Mihara no se acostaba con ellas las usaba para su bien y aun así eran ofertadas al mejor postor, una para el nacimiento en este caso el pasado, otra para la suerte y el destino que en este caso sería el presente y la última para la muerte que sería para el futuro, a los hombres de la AAO les gustaba vestir a las chicas como nativas del país por eso las tres chicas que eran favoritas en esta sede vestían con hermosos kimonos que parecían realmente caros, dándoles en si un aspecto más elegante, hermoso y distante. Isabella parecía sumamente feliz cuando yo lograba subir a la zona del hotel, podía ver que ella seguía a todas partes a Mihara Kanbu igual que las otras dos favoritas.
Isabella era la Moira del presente y su parecido con Ania aumentaba a cada momento.
La única vez que pude hablar con ella fue el día más revelador que tendría en la AAO, yo llegue tarde de una misión y me quede en las escaleras que daban hacia el subsuelo, cuando la vi correr por los cuartos intentando abrir una puerta, se rindió azoto sus hombros contra la puerta mientras seguía sollozando.
-¿Te encuentras bien? – Susurre aún más cansado que preocupado, cuando volteo vi que intentaba mantener el kimono blanco que traía ese día cerrado, aún más cuando capto mi mirada.
Pensé en apartarme correr hacia el otro lado pero un hombre bajo de las escaleras fijando la mirada en la chica se dirigió a ella sin notar apenas mi presencia. – Se acabó el tiempo amigo. – Dije poniendo una mano sobre su hombro, el me miro y fue una mirada que me decía lo pequeño e insignificante que era yo comparado con él. – Lárgate. – Dije y vi sus pupilas dilatarse y dar la vuelta sin tener el conocimiento de eso.
-Gracias, sabía que me salvarías esta noche. – Murmuro ella, incline la cabeza sabiendo que esta chica no necesitaba más problemas por hoy. – Espera, tengo que agradecerte. – Dijo la chica mientras se acomodaba bien lo que ahora él podía ver no era un kimono blanco si no el fondo del kimono. – Tu presente ayudara a tu futuro. – Dijo ella sin dejarme hablar, vio mi cara de confusión y continúo. – Las Moiras jugamos a predecir el futuro para ver si sus acciones del presente cambiaran su futuro, lo hacemos con todos los chicos de la AAO incluso contigo Eiichi Hijiri ¿Quieres que te diga cuál será tu mejor futuro?
Nos sentamos en el borde de las escaleras y ella me dijo. – Aléjate de ese exterminador Takashi Tatsuma él no es lo que aparenta…
-¿A que me llevara ese futuro que tú ves? – Le dije recordando cuando Tatsuma me dijo que eran engañosas.
-Tú sobrevivirás a esta organización y te alejaras… - Comenzo a decir ella.
-Mi hermano pequeño Youichi…¿Lo volveré a ver en ese futuro? – Ella me miro perspicaz
-La Moira del pasado dijo que solo te importaría tu hermano por lo que la Moira del futuro me dio varias posibilidades para este propósito. – Dijo con total seguridad. – El morirá en su primer año de secundaria en la Gakuen Alice. – No sé cuál fue la cosa que más me impresiono si la idea de que Youichi podría morir o de que el entraría a la Academia.
La decisión la tome en un instante. – Olvídalo, quiero un futuro donde el viva. – La chica miro hacia abajo.
-Eres una buena persona Eiichi Hijiri, harás mucho con tu vida, salvaras a muchos, serás un gran líder… - Entendí que ella intentaba convencerme. – Pero tú hermano… - Pero lo comprendí sin que ella lo mencionara.
-Así que en ninguna versión de su futuro ven que los dos sigamos vivos. – Dije más resignado que complacido. La chica solo asintió. – Dime el futuro donde el viva, mi vida después del experimento no durara mucho. – Ella volvió a asentir pareciendo que sabía todo sobre mi vida.
-Youichi Hijiri entrara a la Academia y vivirá mucho tiempo ¿Eso quieres? – Dijo ella sonriendo. – Tienes que cumplir algunas condiciones, tres personas son esenciales para su vida y tres acciones debes hacer. – Dijo colocando tres dedos en frente de mi rostro a modo de conteo. Yo asentí sintiéndome más nervioso. – Entiendes mi Alice ¿Verdad? Puedo ver los lazos de las personas y las acciones que harán dependiendo de esos lazos. – Yo asentí, ella podía predecir algunos minutos en el futuro identificando los lazos de las personas. – Esos lazos que deberás formar ayudaran a Youichi. El primer lazo es con Tatsuma es un chico extraño usualmente las personas tienen muchos hilos amarrados a ellos de familia, amigos, amor, incluso de los sentimientos negativos, en cambio Tatsuma solo tiene un lazo, lo he investigado Ella McNeil es su nombre, solo menciona el apellido McNeil y protege su secreto, lo demás se dará natural. El segundo lazo es con una chica castaña que llegara en seis meses a la AAO debes colocarla en una celda contigua a la de Tatsuma, ellos se deben conocer ¿Entiendes? – No me dio tiempo de asentir sus ojos se oscurecían como si las pupilas se dilataran y ella ya no me viera, veía mi futuro. – Tercer lazo, en algún momento algunos chicos de Gakuen Alice intentaran encontrar la sede de la AAO pero no lo lograran, cuando veas a un chico de ojos rojos y que tenga el Alice del fuego debes indicarle el camino hacia la AAO. – Sentencio finalmente.
-Pero los chicos de la AAO…
-Esa es la única forma, Hijiri. – Dijo severamente y como si de repente lo recordara, me miro y me dijo. – Gracias – Lo dijo sonriendo y camino escaleras arriba mirándome complacida.
Guarde la lista en mi cabeza recordando sus pasos precisamente.
No pude dejar de pensar eso, busque en los documentos de la organización y nunca encontré el apellido McNeil, simplemente fue después de una misión que conocí a un exterminador Europeo, lo mencione sin intenciones de obtener información pues ya me había rendido, pero el chico dijo:
-¿McNeil? – Dijo sorprendido.
-¿Los conoces?… – Dije algo sorprendido e inmediatamente note lo tonta de mi pregunta, pensé que lo mejor sería dejar que el siguiera hablando.
- Fueron muy famosos hace unos años. – Dijo silbando por lo bajo.
-¿Famosos? – Murmure sintiéndome agradecido de que este exterminador fuera tan abierto al hablar.
-Fama de la mala, hombre. – Dijo el recargándose en la pared. – Eran una familia normal de las cercanías. – Se calló un momento, pensando bien sus palabras. – Mas de las cercanías de la Academia. – Entendí al instante que se refería a la Academia Europea. – Imagínate una familia de Alice completos, todos poderosos que lograron sobrevivir sin ser descubiertos por la Academia o las organizaciones. Que poder. – Murmuro más que entrado en su relato al ver mi expresión dijo. – Lo siento no es más que una leyenda entre los exterminadores de esta zona.
Sonreí para que el no pensara que me estaba tomando muy en serio su historia. – No importa, continua. – Y me recargue en la pared en su lado para que no pudiera ver mi expresión.
-El padre era un maniaco que tenía algo contra las organizaciones y la Academia tuvo hijos seguidos uno tras otro solo para que todos ellos tuvieran Alice poderosos y los tenían, créeme. El caso es que descubrieron a uno de los chicos y todas las organizaciones querían a los niños para agentes…eran tantos. Yo no estaba en la organización en ese momento es una leyenda lo que se cuenta pero se dice que juntaron a varios exterminadores de diferentes organizaciones y los chicos de la clase de habilidades peligrosas de la Academia Europea todos contra esa familia. Las organizaciones pensaron que ganarían y se llevarían unos cuantos niños pero fue una masacre todos esos niños sabían pelear. – Soltó una carcajada muy segura de si
-¿Masacraron? ¿Todos? – Dije incrédulo.
-Sí, todas las organizaciones perdieron a casi todos sus exterminadores por eso la gran crisis de agentes y de la familia consiguieron a una niña que acababa de nacer no debería de tener ni un año.
-¿Ella McNeil? - Dije recordando el nombre que venía con ese apellido.
-Sí, se la quedo la Academia Europea debió estar muy poco tiempo en la Academia cuando desapareció. – Dijo terminando la historia. – No te lo tomes en serio es solo una historia, una leyenda. – Dijo haciendo un ademan con la mano.
Cuando regrese a la organización me puse a buscar a Tatsuma recordando que debía hablarle a Tatsuma sobre Ella McNeil y no era tonto pues mi mente había formado miles de teorías sobre el chico que ahora era el exterminador estrella de la organización.
-Tatsuma. – Dije a modo de saludo.
-Ohh. – Dijo el aun de espaldas a mí. – Así que ya regresaste de tu gran misión fuera de Japón.
-Tatsuma. – Volví a repetir, el volteo al escuchar mi tono de voz. – Escuche una historia.
Se rio, era la risa de un niño. – Sales por primera vez de Japón y ya tienes una historia, que impresionante. – Dijo aun sarcástico.
-Sobre una familia que fue masacrada en Gales. – Dije tanteando el terreno.
Siguió de espaldas a mí – Muchas familias son masacradas en este mundo. – Dijo el tranquilo aun de espaldas pero todo el sarcasmo y alegría inicial habían desaparecido. – Muchas personas son masacradas en este mundo, incluso niños. – Y note el tono amenazante y vi sus músculos contraerse.
Pero no me pude detener – Solo sobrevivió una niña, Ella McNeil. – Dije aun tanteando el terreno y de repente se me ocurrió una última idea. – La encontraron fue una gran conmoción ¿Sabes?
Todo paso muy rápido la sala se oscureció y por primera vez vi a Tatsuma serio y enojado me empujo al suelo, en pánico yo utilice mi Alice de orden.
-¡Para! – Grite demasiado fuerte.
-¡¿Dónde está?! – Grito el furioso, mi Alice de orden no tenía efecto en él, empecé a sentir la sangre caliente resbalando por mi cuello y recordé que el siempre traía una pequeña daga con empuñadura blanca.
-No lo sé. – Dije tomando un gran respiro para evitar el filo de la daga en mi cuello. – Mentí.
La presión en mi cuello disminuyo pero su brazo se mantuvo firme. – ¿Como? ¿Cómo sabes de Ella? – Me sorprendió el tono de su voz al pronunciar ese nombre, la sorpresa y el enojoso se marcaban en cada una de sus expresiones.
No podía decirle que Isabella me mando así que seguí mintiendo. – Era solo una noticia, los exterminadores de Europa hablan mucho sobre eso…es solo una leyenda… - Y note como la presión disminuía. – Pensé que tú sabrías más, es solo curiosidad
Con un movimiento rápido el niño ya se encontraba limpiando mi sangre que se había quedado en la daga con el borde de su playera. – Si es una leyenda. – Dijo más para sí mismo y en eso se debe quedar para Japón.
Evitaba a Tatsuma desde entonces, el chico parecía furioso al verme por lo cuando me topé con él, estaba a punto de salir a una misión y el niño me esperaba en la entrada, se veía que llovería dentro de poco y pensé en solo pasar a su lado.
-Hijiri. – Dijo el a mi lado, al mirarlo estaba tranquilo, más tranquilo que en cualquier momento que lo hubiera visto. – Perdona por… - Y señalo mi cuello donde aún se podía ver una pequeña marca. – Con la cabeza negué quitándole importancia, pero el saco un folder. – Tómalo como una compensación.
-¿Qué es esto? – Dije mientras lo hojeaba, viendo datos y estadísticas parecía un informe médico hasta que me detuve en la foto de una niña rubia de ojos grises.
-Tu expediente, en específico sobre tu segundo Alice. – Sonrió con malicia. – ¿En serio crees que ese Alice de la orden salió de la nada? – Empecé a hojear el expediente eran los datos de una chica "Margot C. Foissard" de 10 años, Alice de orden… - Fue un experimento con colaboración de las organizaciones, cuando tenían niños indispuestos a "colaborar" con la organización usualmente los llevan a las celdas pero se les ocurrió pasar el Alice de estos niños a otra persona más dispuesta… - Entonces recordé los gritos y la sangre mientras buscaban un Alice que coincidiera con la chica…
-¿Qué le pasa a estos niños?
-Léelo tú mismo. – Dijo Tatsuma, señalando el folder.
Tatsuma suspiro tranquilo mientras veía a Eiichi Hijiri correr entre la lluvia tan desesperado y culpable como el creyó que se sentiría, por lo que cuando escucho un suspiro intencionado se sobresaltó, Ume Haiiro estaba sentada en el borde del hotel cubriéndose apenas de la lluvia, con esa inmovilidad que tanto lo desesperaba.
-Eso estuvo mal. – Dijo sin mirarlo y como no conteste la chica continúo. – Pensé que ese chico te caía bien.
-Me cae bien y por eso tenía que saber la verdad. – La chica por fin me miraba con sus ojos rosados titilando contra el gris, no respondió nada y al cabo de un tiempo continuo viendo al horizonte como si yo no le hubiera hablado, como si yo no estuviera aquí, eso era todo ya no pensaba decirme más, por lo que me dirigí dentro del hotel pensando que la respuesta correcta era "Me cae bien y por eso él debe dejar de investigar sobre mi"
Yo casi había olvidado las tres condiciones que tenía que cumplir para que Youichi viviera, me había enfocado en esa chica Margot la dueña de mi segundo Alice y la que se podría decir me dio una oportunidad de vida, por lo que las batallas de la nueva generación me tomaron desprevenido, ellos eran de la misma generación que Isabella, solo que ahora se probaría su valía, eran 10 en total, divididos en equipos de dos personas, era la primera vez que hacían esto, decían que era para reforzar los lazos entre los agentes, ya no estábamos en posición de que se mataran entre ellos por disputas después de las batallas, necesitaban entender eso los nuevos.
Desinteresado por esta tradición solo fui a ver los resultados, el equipo que había quedado en quinto lugar había sido asesinado, el cuarto lugar inauguraría la sala de estatuas como los únicos con Alice, pues los de las demás estatuas les habían sido robados, eso era todo lo que había escuchado pero al sentarme en el comedor escuche palabras como "traición" "fue al fondo" por lo que al llegar a un lado de Tatsuma él me dijo.
-Esta de seguro es la peor generación, traicionarse de esta forma incluso entre niños es absurdo. Dicho esto se marchó y yo me pregunte si lo que dijo habría sido para mí y que cosa tan terrible habría hecho esta generación.
Segunda condición en seis meses llegara una chica castaña colócala en una celda cerca de Tatsuma, pues se deben conocer.
Cuando Mikan Sakura cayó en mis brazos después de que Ume Haiiro la envenenara para evitar que se resistiera a su captura yo la reconocí como la única chica castaña de la generación, Tatsuma ya llevaba mucho tiempo en las celdas, cambie las posiciones que tendrían los presos en las celdas en el informe haciendo que la chica estuviera en la celda de al lado, Tatsuma estaba acostado en el suelo viendo el techo al verme sonrió y volvió a mirar al techo, parte de su castigo era alejarlo de los demás que se encontraran en las celdas.
-Cuida de ella Tatsuma. – Dije antes de salir sin saber si el chico me escucho o no.
Kai Ryunami parecía haber entrado muy fácil en el mundo de la prostitución que envolvía a las favoritas, subía a los pisos superiores después de que Mikan y Ume se dormían, bailaba, charlaba y se reía con ellas, aun peor alejaba a los clientes que consideraba molestos y andaba por el lugar como si fuera el dueño. Cuando Mihara Kanbu me mando a llamar me dio dos órdenes. Una la de advertirle a Kai Ryunami que se alejara de las chicas yo estaba dispuesto a hacerlo y dos advertir también a Isabella pues ella le decía a Kai Ryunami que clientes eran los más peligrosos o bruscos de los que se encontraban en la sala de chicas, pero Tatsuma se interpuso en el camino.
-No lo hagas. – Dijo el recargado en una puerta, desde que había estado en las celdas había dejado crecer su cabello pero por una extraña razón lo hacía parecer más chico.
-Lo tengo que hacer Kai e Isabella deben detenerse. – Dije y el asintió pareciendo entender la situación.
-Di que yo no te deje, que te amenace, Mihara te creerá y no te culpara. – Me soltó el mirándome con la seria expresión que me hacía entender que algo andaba mal en él, empecé a negar con la cabeza. – Sakura siempre estará de su lado y yo estaré de su lado. – El por fin me miro, angustiado. – No quiero estar contra ti. – Vi la sinceridad de un pequeño chico. – Yo hablare con Ryunami
-No podría pelear contra ti y Ume. – Dije recargándome en la pared. – Estoy seguro que me acabarían antes de dejarme tocar a Ryunami. Tatsuma… - Dije dudoso. – Una cosa es proteger a Sakura que intenta evitar los problemas pero Kai Ryunami vive para causar problemas, no es como Ume o como tú, es poderoso pero no lo suficiente para desobedecer.
Se lo prometí a Tatsuma pero eso no significaba que me quedaría quieto, espere a que Isabella estuviera sola para hablar con ella.
-Eiichi Hijiri no pensé que me volverías a buscar. – Dijo ella enfundada en un brillante kimono azul brillante.
-Isabella. – Dije haciendo una inclinación a su lado. – Ya debes saber por lo que vengo. – Dije probando su Alice.
-La relación entre Tatsuma y Kai se está tensando, era obvio que intervendrías. – Dijo ella sin dudarlo.
-Debes dejar de ver a ese chico. – Dije interrumpiendo sus palabras.
-Él es necesario. ¿Crees que tú eres el único haciendo cosas para que la AAO caiga? – Así que tenía a más chicos haciendo esto y por un momento recordé las palabras de Tatsuma "Las chicas que ven el futuro son engañosas" y pensé si en serio estaba haciendo esto por Youichi. Ella me saco de mis pensamientos al decir. - Las batallas después de hoy tendrás que cumplir el tercer requisito para que tu hermano este bien.
-Los niños de la Academia se acercaran hoy… - Dije repitiendo lo obvio.
Ella asintió. - Tu hermano, quieras o no tu estas forjando su futuro
Después de las batallas salí antes de que siquiera informaran que había intrusos y los vi antes de que estuvieran lo suficiente cerca para cercarse a las defensas que mantenían los niños de esa sección, tape mi rostro vestido de negro, 3 intrusos en total, vi la pelea y me di cuenta que los agentes aunque peleaban con ellos los estaban acercando al hotel. Tome el espejo que Isabella me había dado e hice señales reflejando el rostro de los tres intrusos, funciono con los dos chicos ellos miraron hacia el hotel, la chica ni siquiera pestaño. Pero fue lo suficiente para que se dieran cuenta.
Acababa de entrar en la sala donde los chicos estaban descansando de las batallas, Mihara Kanbu sospechaba que nos habían descubierto por lo que quería a Ume en el frente para proteger y a Tatsuma lo mandaría a cazar a los chicos de la Academia.
Vi a Tatsuma y lo levante del suelo diciéndole. - Tatsuma, la academia está atacando a la AAO. – Ume y Kai escucharon.
Después intente convencer a los chicos nuevos y a regañadientes dije – Tatsuma tu vienes conmigo a fuera.
-Yo me quedo a cuidar a los heridos de las batallas.- Dijo Tatsuma y por primera vez me sentí bien por su carácter terco, nadie lo podría obligar a hacer algo si él no quería y yo no insistiría. Si el mataba a esos niños de la Academia el plan no saldría.
-De acuerdo. – Dije sintiéndome culpable de que Tatsuma confiara tanto en mí.
Me arrepentí, me arrepentí totalmente Y el día llego la Academia fue impresionante el número de personas, armas, fue todo. Barrieron con la AAO en cuestión de una noche y un amanecer, vi impotente como los mejores agentes caían sacando a los más indefensos, la primera zona en caer fue donde vivían los Alice que se encargaban de la defensa, los vi intentando llegar hacia Isabela pero las chicas de prostitución habían desaparecido, no quedaba ninguna de ellas.
Eiichi había perdido la cuenta de las inyecciones que le habían puesto, su trabajo al ser de la primer línea consistía en encontrar a la "nueva organización" que causaba desastres, demasiadas cosas coincidían con esta organización para que el pudiera tener una idea precisa de quien estaba detrás.
Takashi Tatsuma.
Me había pasado los últimos meses intentando buscarlo, el intentaría llevarse a Sakura de la Academia y con ella quería que se llevara a Youchi.
Pero ahora que veía mi tiempo disminuirse considerablemente, empecé a ver a Natsume Hyuga y a Mikan como las posibles personas a las cual encargarles a Youichi en un futuro.
Natsume Hyuga era fuerte, tenía un Alice fuerte si considerábamos su situación, le faltaba entrenamiento y no sabía cuan larga seria su vida, pero estaba seguro que sería lo suficiente larga como para darle tiempo a Mikan de madurar y crecer.
Y ahora al saber del segundo Alice de Mikan no podía evitar relacionarla con la mujer que traiciono a la AAO y se llevó el Alice de Ania pero también su segundo Alice me daba esperanza, ella podía ser igual de grande que Tatsuma. Lo sabía, solo tenía que incentivarla a para que protegiera a Youichi.
Y mi muerte me parecia la mejor forma.
Perdón por la tardanza, espero noten algunas pistas sobre 3 personajes algunos nuevos otros no
