Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Estoy aquí, pasando a dejar un nuevo capítulo que espero que sea de su agrado, también, como en el capítulo pasado (y posiblemente lo seguiré pidiendo hasta hartarles) voy a invitar a todo aquel que tenga la posibilidad de apoyar a los damnificados de los sismos del día 07 y 19 de Septiembre, si no pueden hacer una donación de efectivo ya sea a la Cruz Roja Mexicana o a Los Topos, o... si está en tu posibilidad, apoyar de igual manera a los afectados de Puerto Rico por el huracán María por favor, acudan a alguno de los distintos Centros de Acopio y donen aunque sea una botella de agua, incluso el más mínimo detalle de una persona puede contar para alguien que está pasando por un mal momento, así que los invito a ayudar a los afectados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, la Ciudad de México, el Estado de México y Puerto Rico.

Por cierto, quiero preguntar por sus expectativas relacionadas al primer beso entre Draco y Ginny, me interesa saber que es lo que esperan de eso, así que si pueden, quieren y lo desean, pueden decírmelo en su review, o en private messaging :)

Gracias por su atención, y espero que sea de su agrado el capítlo.

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


El clima se había tornado bastante frío, hacia un par de meses que había tenido que dejar que ella regresara a su casa, a pesar de que se negaba a hacerlo, estando en Londres, la pelirroja le había abrazado, besado la mejilla y agradecido por todo lo que había hecho por ella, después regresó como si nada a su vida normal, mientras él tenía que regresar a la tortura de sentirse solo y miserable, por supuesto que jamás lo aceptaría frente a alguien.

La cabellera pelirroja apareció a unos metros, con una gorra tejida que cubría su cabeza y sus orejas, llevaba un suéter un tanto abombado, haciéndole lucir un poco más rellena de lo que realmente era, pero aun así, no le importó, se perdió en esa amplia sonrisa, a la distancia que se encontraban, no podía escucharla reír, pero lo estaba haciendo, contagiando esa felicidad en él, algo que no duró, ya que el idiota de Cormac, la acercó a él y la besó, logrando que Ginevra se olvidara de las personas alrededor de ellos, mientras sujetaba las mejillas de Michael y seguía sus labios en un beso tranquilo.

Al parecer su padre no había estado para nada equivocado cuando le dijo que ninguna mujer, si era realmente buena e increíble se fijaría realmente en él, esa clase de mujeres fuertes, iban tras alguien digno de ellas, no en un cantante miserable y patético, y la clara muestra era Ginny, que a pesar de ese tiempo juntos, había vuelto a los brazos del chico con el que salía.

Dudó sobre si acercarse o alejarse y no volver a molestarla, y por un momento su pie regreso rumbo a donde estaba su automóvil, pero su torso giró, y al hacerlo, la mirada chocolate de ella estaba en él, estaba inmóvil, no podía creer que estaba ahí, mirándole a lo lejos, regresó un par de pasos, mientras la chica les decía algo a sus amigos y se acercaba a él.

Frente a frente de nueva cuenta, después de meses que no habían sabido nada uno del otro, para Ginny había sido una señal de que no quería saber de ella ahora que estaba oficialmente con Jenny Mitchell, para él, fue una señal de que no le interesaba seguir en contacto con él, así que no vio razón para intentar contactarla.

—Mira lo que la nieve trajo –soltó Ginny en un tono serio.

—Bueno, es que si yo no vengo a buscarte, tú no me buscas ¿cierto?

—Bueno, mi vida es algo más que ir de ciudad en ciudad, cantando y paseando ¿lo has notado?

—Besuquearte con tu novio es algo más que divertirse, debe ser una tortura ¿no? –se burló de ella, pero en realidad estaba celoso.

—No, besar a Michael puede ser todo, menos una tortura –se encogió de hombros –pero dime ¿qué haces por aquí?

—Cantaré en el evento de Navidad, y quería saber si querías venir conmigo "nosotros" –hizo un mohín de que ese pronombre le molestaba.

—No lo creo –se disculpó.

—Oh vamos ¿no puedes llevarte bien con ella? Eres mi amiga, después de todo.

—Draco, no me estoy negando porque ella vaya, sino que será Navidad, mis hermanos vendrán, nos vemos muy pocas veces al año y... Realmente no quiero perderme su estadía en la ciudad.

—Puedes invitarlos si ese es el problema, creo que se divertirán más que en tu casa.

—Oh, es que tú no los conoces, no puede haber aburrimiento alguno mientras Charlie y Bill estén en casa, sumando eso a los gemelos –sonrío –en serio, sabes que normalmente no me negaría, pero... Voy a poner a mi familia primero esta vez, papá...

—Lo convenciste de ir en vacaciones por todo el país conmigo.

—Exacto, él jamás me diría que no, pero sé que rompería su corazón, y no quiero hacer eso, no está vez, eres una mala influencia para mí.

—Bien, no insistiré ya que me has dicho que ellos siempre serán primero.

—Eres un chantajista –se acercó a él y lo golpeó en el hombro.

Levantó la mirada castaña, topándose con la barbilla del chico, y por un momento sus labios cosquillearon, su corazón se brincó un par de latidos, para después comenzar a bombear intensamente, de tal forma que sintió el calor extendiéndose por sus mejillas, ante la sola idea de besarlo, hizo una mueca y se alejó de él, ya que su colonia no estaba ayudando para nada a la confusión mental de Ginny, había pasado meses tranquila, donde aquella atracción que sintió por ese chico se había ido, o al menos eso había creído, después de todo, no lo había tenido cerca para asegurarse de ello.

—Bueno, al menos vamos a dar una vuelta ¿qué dices? Lo merezco después de tanto tiempo de no vernos.

—De acuerdo, iré por mis cosas y a despedirme.

La vio alejarse rumbo a un pequeño grupo a lo lejos, era como un déjà vú para Draco, así que solo sacudió la cabeza para alejar esa idea, vio a Cormac fruncir el ceño y decir unas cuantas palabras, antes de que ella lo besara, conseguir besos de la chica parecía muy fácil para el chico de cabellos castaños, pero Draco había estado meses, preguntándose qué tan suaves serían, que tan dulces, sobretodo, si serían lo suficientemente adictivos como para no dejar de besarlos.

—Listo, pero tengo que estar a las 8 en casa ¿queda claro?

—A sus órdenes –se burló y le quitó las cosas que llevaba.

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La risa de Ginny resonó en todo el lugar, llamando la atención, pero no le importó, ese sonido era maravilloso para él, y había estado extrañándolo, así que ahora que lo tenía, no iba a hacer que dejara de producirlo, no podía creer que ella se divirtiera tanto con él, si su humor era ácido, sarcástico y cruel, él no era exactamente una buena persona, aunque no era tan desgraciado maldito con ella, pero no era o pretendía ser algo que no con ella, sólo controlaba su propia amargura.

—Es hora de que vaya a casa, o las cosas se pondrán feas –río.

—Te llevo –se puso de pie al mismo tiempo que ella.

—Gracias, supongo –sonrío.

Draco descapotó su convertible porque ella se lo pidió, con el frío que hacía y ella queriendo aire fresco meciendo sus cabellos, pero no se negó, la miro de reojo de vez en vez, mientras sus cabellos rojo fuego revoloteaban, por fortuna no estaba nevando aún.

—Nos veremos luego, supongo –comentó él.

—Antes de Navidad, después de Navidad seguro –asintió.

—Supongo que podríamos ir...

Los dos jóvenes voltearon cuando escucharon que alguien se aclaró la garganta, el señor Weasley estaba de pie junto a ellos, le dedico una mirada incomoda a Draco y después le sonrió a su hija.

—Ya pronto estará la cena, es mejor que entres, cariño.

—Buenas noches, señor Weasley.

—Buenas noches, Malfoy –contestó –te esperare adentro, pero no tardes.

—No lo haré –fue hasta él y lo besó en la mejilla.

—Parece que jamás le caeré bien a tu padre ¿no? –comentó Draco cuando el padre de Ginny entró a la casa.

—Eres un exagerado, es normal. Así trata a todos los chicos.

—Yo soy tu amigo, no estoy intentando seducirte o salir contigo –frunció el ceño.

—Aun así, se le pasará pronto, ya lo verás, pero ¿quieres pasar?

—No, será luego –sonrío –mejor entra antes de que vuelva a salir y me aporre hasta que se canse.

—Eres un tonto –río y besó la mejilla de Draco, mientras sus manos resbalaban por sus brazos hasta sus muñecas, sus manos se tocaron, enviando una fuerte descarga eléctrica a la columna vertebral de Draco.

—Pero no se lo digas a nadie, que soy un tonto –le guiñó un ojo y se alejó, antes de que sus impulsos lo llevaran a besarla en ese momento.

—Claro –sonrío incomoda y tímida –nos veremos después.

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Intentó dormir pero no podía, su corazón seguía con esa arritmia que no quería irse, su respiración se agitaba de la nada y cada que cerraba los ojos la imagen de él aparecía, haciéndole sentirse más inquieta y empujando al sueño a irse a alguna parte.

Draco Malfoy estaba gustándole demasiado para su propio gusto, y no podía permitirse esos sentimientos, él no se cansaba de recalcar que solo eran amigos y que jamás serían algo más allá.

Ella tenía la culpa, por mal interpretar las acciones de Draco, pero la forma en la que le sonreía, la defendía, le hablaba o se comportaba con ella, hacía que se sintiera tan especial, tan distinta, cuando él le miraba, y sonreía como si hubiese algo en su cara, todo se detenía, cuando estaba con él, dejaba de ser esa chica común, la estudiante pelirroja que tiene demasiados hermanos, y solo era ella, Ginny Weasley, había mil maneras de hacer sentir el cielo, y Draco Malfoy le hacía tocarlo en casi todos los sentidos.

—Buenos días –saludo su madre.

—Buenos días, huele delicioso –soltó cuando su estómago gruñó.

—Ese apetito tuyo, Weasley –soltó una voz suave, que arrastraba un poco las palabras.

—Malfoy, digo, Draco –soltó ella sorprendida.

Sus mejillas ardieron intensamente al recordar la pijama que había elegido la noche anterior, y que por pereza no había querido darse una ducha y vestirse antes del desayuno, para colmo, como Ronald estaba ocupando el baño cuando salió de su habitación, ni siquiera se había lavado los dientes ¿cómo iba a saludarlo si su aliento era espantoso?

—Hoy invitare el desayuno –se encogió de hombros, con una sonrisa y su mirada gris inspeccionó su pijama.

—Oye mamá, huele delicioso –hablo George llegando a la cocina.

—El señor Malfoy ha traído el desayuno –hablo la mujer.

—Oh, en ese caso, gracias hermanita, por tener un tipo que nos trae desayuno de un lugar exclusivo para impresionarnos para poder conquistarte.

—Solo somos amigos –contestó el rubio.

—Claro, porque ella sale con Cormac, pero eso no hace que no dejes de insistir ¿no? –soltó George con cara de pocos amigos.

—Y son bastones de caramelos –Draco y Ginny observaron al gemelo con el ceño fruncido, sin comprender la referencia –la impresión en la pijama, digo, la estás mirando con demasiada insistencia, si no sabes que es, te lo digo, son bastones de caramelos.

—Alguien se lució con el desayuno hoy ¿no, mamá? –Soltó Fred defendiéndose aún lado de Ginny –ah ¿qué hace este tipo aquí? –gruño.

—El compro el desayuno, quiere ver si consigue hacer que Ginny deje a Córner por él.

—Eso jamás pasará –pasó un brazo por los hombros de su hermana –tenemos un montón de bromas de las que este rubio puede ser víctima si eso pasa ¿lo sabes?

—Solo somos amigos, Fred, deja de amenazar a las personas.

—Solo es una advertencia –les guiño un ojo.

Ginny se recargó en el umbral y se mordió el labio inferior, observando a Draco, sus planes por llevarse bien con su familia no fueron tan buenos como su mente lo había visualizado, pero era una familia difícil, más no imposible, así que no insistió, más al verla ahí, recargada, mientras sus dientes aprisionaban ese labio que él estaba desesperado por besar.

—Te veré después de Navidad, supongo, a menos que me salga algo en mi agenda que no pueda controlar ¿bien?

—Somos amigos, Draco, está bien, no tienes por qué darme explicaciones.

—Me gusta darte explicaciones –susurró en su oído –pero no se lo digas a nadie, ni siquiera le doy explicaciones a mi madre, se encelara.

—No te preocupes, soy algo así como tú madre –río alegre, haciendo que él sonriera de lado, pretendiendo sarcasmo.

—Te pediría que me vieras en televisión, pero de nada serviría si tus hermanos pondrán mute e inventaran letras ridículas que se supone estoy cantando –ella soltó una carcajada.

—Vaya, casi eres de la familia ¿cómo sabes que son capaces de hacer eso?

—Una corazonada –murmuró, pero en realidad George y Fred o Fred y George, como fuera el orden, se lo habían dicho, para que de una vez supiera que no les caía bien, y que pasarían siglos antes de que lo hiciera.

—Es tarde –murmuró ella –deberías volver a tu casa.

—Ni siquiera es medio día –contestó él divertido.

—Bueno, si hubiese salido muy temprano de mi casa, y fueran estas horas y aun no regresara, mis padres estarían preocupados.

—Puedo hacer lo que yo quiera, mis padres no son tan –se quedó callado, ni siquiera podía encontrar una palabra correcta para describir la preocupación que unos padres normales mostrarían por su hijo, y más, si éste fuese único.

—Siempre hay una época de enojo para nosotros los jóvenes hacia nuestros padres, yo me la paso más tiempo enojada con mi madre que haciendo galletas –se encogió de hombros –va a pasar, ya verás.

—Sí, supongo que sí.

No quiso decirle que el primer recuerdo grabado en su memoria era de su padre, golpeándolo porque había derramado un poco de su jugo en sus papeles, mientras estaba queriendo que jugara con él.

A Draco le había costado mucho tiempo comprender el rechazo de su padre, tal vez, al final si era un estúpido como se lo repetía día tras día, claro, cuando estaba cerca de él.

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La última campanada sonó, anunciando el año nuevo, todos los miembros de la familia Weasley se abrazaron fuertemente, entre risas, entre alegrías, al menos la mayoría, Ginny seguía preocupada porque no había vuelto a ver a Draco desde aquél día que les llevó el desayuno, él le había dicho que no volvería si salía algo previsto, pero aun así, le hubiese gustado desearle una feliz navidad y año nuevo antes de que no apareciera por ahí.

Se había limitado a ver el resumen de la fiesta de navidad donde él había cantado, escuchó a varios de sus conocidos y que extrañamente eran sus fans, hablar de él, del escándalo que había sido el primero de Enero, con él y su "novia" en Irlanda.

—Ese amigo tuyo es un poco violento ¿no te preocupa ser su amiga? –cuestionó Michael observándola un poco preocupado.

—Lo cierto es que conmigo jamás se ha comportado así –lo defendió –él sólo se pone agresivo cuando tiene motivos.

—Ese es el síndrome de una mujer golpeada, Ginny, así que cuidado –se burló Parvati –ya sabes, no importa lo que hagas, no mereces ser golpeada por un error.

—Hay muchas clases de errores, además, él nunca ha golpeado a una mujer, todos son hombres –frunció el ceño –y hay muchos hombres que sí se merecen un par de golpes para que se tranquilicen.

—Lo siento, Michael, pero ya es de Malfoy –musitó la muchacha de piel cobriza –no es normal que defienda tan apasionadamente a alguien que le desagrada su música.

—Tú lo has dicho, su música, no su forma de ser, Draco Malfoy es una persona divertida, agradable y…

Su novio y su amiga se echaron a reír, mientras ella sólo apretaba los labios, era difícil defenderlo, cuando sabía que no había muchas bases públicas, y a nadie le constaba como era tan atento, divertido y protector con ella, y no era como si quisiera que el resto del mundo se enterara, era de ella, esa parte de Draco sólo le pertenecía a ella, y quería que las cosas se quedaran así.

Fingió unirse a la risa un momento después, haciendo que la tensión en los hombros de su novio se quitara, después de todo, había creído las palabras de Parvati, y no es como si la chica estuviese equivocada, cada que observaba a Michael, sentía demasiada pena por seguir saliendo con él, cuando lo único que quería era estar con Draco, y siempre se la pasaba pensando en él.

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Ginny Weasley observó el calendario antes de salir de casa, era 18 de Abril del 2002, hacía exactamente un año que se habían conocido ella y Draco, en aquel festival que ese año no le interesaba, ni Draco ni su banda favorita se iban a presentar, así que no valía la pena colarse hasta tras bambalinas, suspiró, tomó sus cosas.

Al final de cuentas, terminaba siendo un jueves como cualquier otro, sin contratiempos ni miramientos, un día plano y vacío, contrario de lo que pensó que sería el primer aniversario de su amistad con el tonto y engreído Draco Malfoy, que no se había molestado en comunicarse con ella ¡Durante meses! Esa no era la clase de amistad que pensó que tendrían.

Salió rumbo al subterráneo y se dirigió a Camden, se había quedado de ver con Corner ahí, irían a comer algo a la pizzería favorita del chico, y como ella no tenía nada que hacer, no encontró forma de negarse. Aún seguían siendo novios, no quería terminar con él, porque ¿de qué serviría si lo terminaba? No era como si Draco Malfoy aparecería de la nada disculpándose y pidiéndole que fueran a dar una vuelta.

Observó sobre sus hombros, esperando que el destino jugara las cartas contrarias y él apareciera, pero no fue así, así que de mal humor, se dirigió hasta donde su novio la esperaba.

—Pensé que no vendrías –se burló Corner.

—Lo siento, es que mi papá comenzó a decirme un montón de instrucciones, entonces se me fue el tiempo.

—Así es tu padre –sonrió, rodeó su cuello con su brazo y se dirigió hasta la pizzería.

Las charlas con Michael seguían siendo normales, como cuando ella sentía algo por él, y eso le hizo sentirse miserable, miserable por la facilidad que tenía de fingir interés amoroso en un chico que realmente comenzaba a ver como un buen amigo, pero sólo eso, también se había vuelto una mala persona, al no hablar las cosas con él, y que fuese Corner mismo quien decidiera que pasaría con esa relación, ya habían pasado meses desde que había ido de gira con el rubio idiota, aun así, decirle al chico frente a ella que ya no sentía nada por él, es como si eso ocurriera de la noche a la mañana.

Porque había sido una grandiosa actriz, pretendiendo seguir sintiendo algo por ese chico que intentaba hacerla sonreír, reír, intentando sus mejores comentarios para hacerla sentir especial, lo gracioso es que ya no se sentía así, sólo necesitaba alejarse de Malfoy, para dejar de sentirse especial, ahora era una chica común y cualquiera, y no era por los paseos, ni por las oportunidades de ir a donde fuera con Draco, sino lo que lograba con la sola presencia.

Arthur Weasley estaba limpiando unas cuantas cosas de su colección cuando ella llegó a casa, suspiró y lo abrazó, siempre hacía eso cuando estaba molesto, lo curioso era que no se escuchaba choque de trastes en el interior, así que su enojo no se debía a una pelea con su madre.

—Ya, ya, dime ¿vas a contarme porque estás tan enfadado?

—Vino a buscarte ese tipo –comentó –lo único bueno es que ésta vez pude negarte sin mentir.

—Ah ¿qué tipo? –frunció el ceño.

—Draco Malfoy, al parecer no ha podido dar contigo en otros sitios, por eso te buscó directamente aquí.

El corazón de la pelirroja de inmediato aceleró su ritmo cardiaco, y sus ojos brillaban aún más que cien faros, o algo así, porque su padre lo notó, frunciendo el ceño, Ginny no terminaba de entender la razón por la cual ni su padre ni sus hermanos aceptaban a Draco, de su madre no le sorprendía, pero… de su adorable padre.

—Y… ¿no dijo más?

—No, y tampoco lo dejé –cortó –Ginny, sabes que normalmente no te prohíbo nada, apoyo tus decisiones porque no hay nadie en quien confié más en el mundo que en ti ¿sabes eso?

—Claro que lo sé, papá –sonrió –pero Draco solo es un amigo.

Su corazón le dolió, algo que merecía por seguir mintiendo de esa manera, no sólo a Corner, sino a su padre, quien de todos, debería saberlo, lo mucho que en esa gira le había gustado el rubio, pero no podía decirle, si lo hacía, se negaría a dejarla salir con él, así que tendría que ocultarlo, también de su padre y de cualquiera, para evitar que su papi querido, se enterara.

—Sí, eso es lo que dices ¿pero qué eres para él? –cuestionó.

—Él sale con Jenny Mitchell –contestó –papá, la buena amistad entre hombres y mujeres puede existir ¿sabes eso?

—Sé que todo esto es cosa de mujeres, que nosotros carecemos de sentido común y todo eso, Ginny, cariño, pero… el chico no me da buena espina, no digo que sea una mala persona, no lo sé, no lo conozco, pero los vellos de mi nuca se erizan cuando lo veo.

— ¿Estás enamorado de él? –sonrió divertida.

—Creo que él será el causante de muchas de nuestras lágrimas.

Ginny sonrió dulce. —No habrá lágrimas papá, y menos por Draco Malfoy –le tranquilizó.

—Sí, es lo que dices, y confío en ti, cariñito, pero no en él, no quiero que estés cerca de él mucho tiempo, él es un tipo rico y famoso, sólo querrá jugar contigo en algún momento, y luego desecharte, y no permitiré eso.

—Bueno, lo único que conseguirá de mí, es una buena amistad, puede usar mi amistad, pero no otra cosa ¿eso te deja tranquilo? –lo besó en la mejilla.

—Ginny, quiero que entiendas esto, porque es la única vez que lo diré.

—Bien, dímelo –sonrió.

—Eres mi pequeñita, mi adoración y de nuevo –le miró serio –la persona en quien más confío –aguardó unos segundos antes de continuar –el día en que tú traiciones esa confianza, lo habrás perdido todo de mi parte para ti ¿comprendes? El cariño desmedido que tengo, mi confianza plena y absoluta, cuando eso pase, incluso dudaré cuando me digas que es de día y yo mismo vea los rayos del sol.

—Nunca voy a traicionar la confianza que tienes en mí, papá, tranquilízate, él sabe que para mí, primero está y estará siempre mi familia.

—No me importa lo que él haga o diga, pues mi confianza está en ti, no en él, la que tiene que seguir cumpliendo con su palabra eres tú, no él.

—Tranquilo –besó la mejilla de su padre una vez más y entró a la casa.

Sí que su padre tendría que detestar a Draco, para ponerse tan serio y darle ese enorme discurso, pero no tenía de que preocuparse, el rubio sólo la veía como amiga, y eso no cambiaría jamás, y no iba a ser ella, quien diera un primer paso, para ser rechazada de manera inmediata.

—Está tu novio Malfoy en la tele, hermanita –se burló George.

—Cállate, es sólo mi amigo.

—Sí, es lo que los dos se la pasan repitiendo, para que en algún momento, comiencen a creerse eso ¿cierto?

—Pues el resto de ustedes está más pendiente de él que yo, así que los enamorados son otros –pellizcó la mejilla de su hermano, que se sacó frunciendo el ceño.

—Duele, salvaje.

—Nenita –se burló y subió a su habitación.

Así que Draco había estado buscándola, y ella creyendo que se había olvidado muy fácil, sonrió, completamente feliz y rodo de un lado al otro en su pequeña cama, no podía creerlo, había estado buscándola.

Se mordió el labio inferior y suspiró, apretó los ojos, intentando que sus pensamientos recrearan de forma perfecta el rostro del rubio, si todo salía bien, su padre dejaría de insistir que él traería la mala suerte y desgracia sobre ellos, y le permitiría salir más libremente con él, si mantenía la buena racha, posiblemente le volvería a dar permiso para que viajara con él.

Se estaba volviendo loca, su mente viajaba como un rayo, imaginando como sería su reencuentro con Draco, como soportaría no lanzarse a sus brazos y besarlo.