Primero que nada quiero agradecer a las siguientes personas por tomarse la molestia de dejarme un comentario, los adoro y motiva saber que esperan actualización, de antemano disculpen si no he contestado todos, me hago pelotas con la plataforma.

Gracias ha:

Sally Elizabeth HR / DamonyKatherine /monse97 / Parejachyca / claudiamart6 / Invitado / alice Picasso / Blaisan 4Ever3 / Maya / Lina / bellaen3D2 / Karen / melos'likes / Lunajely / Triste / La señora Annabelle / EmmaCullenPotter / Vsnara / LaChicaRiddle / Miri / Cignus Black / Arsem Pao / dl / Ellinor Fallen

Si omití a alguien mil disculpas, lo amoadoro.

***Capítulo 29 Una visita a mamá***

Capitulo dedicado ha Sally Elizabeth HR

Esto no le podía estar sucediendo a ella, toda su vida se había encargado de ser una buena persona, la moral correcta, valores altruistas, comportamiento decente y una reputación intachable, ella estaba segura que esa cosa que los muggles llamaban karma era verdad, pero entonces… ¿Por qué le sucedía esto? Por que ahora que las cosas marchaban de maravilla, ahora que lo tenía todo, debió haberlo previsto y no situarse tan cómoda. No sabia como actuar, estaba entre lo correcto y sus deseos personales, ella sabia perfectamente bien que jamás podría ocupar ese lugar, no mientras Granger existiera…

Ella era fiel testigo de ese amor, ella lo vio crecer en el corazón del rubio cuando eran pequeños, lo miro varias veces mientras el miraba a Granger con ojos de asombro e incredulidad sin saber que en unas sombras mas oscuras y alejadas el también era observado con la misma admiración. Pudo sentir su ira cuando el supo que jamás tendría la opción de llevar de su brazo a la castaña al baile de navidad, vivió su angustia cuando cuidaba su espalda sin que este lo supiera cada que se escapaba en el séptimo curso a escuchar las conversaciones de los mortifagos a la espera de saber algo del trio dorada donde se encontraba su corazón, sintió en carne propia el dolor de las heridas desgarradoras que le curo producto de su tía Bellatrix cuando se negó a reconocer a Hermione en su Mansión antes del final de la guerra.

Sabia que el amaba a Granger con todo su corazón y que no importaba que pasara el tiempo él la seguiría amando, con cada célula de su ser, era una amor que día a día se fortalecía con cada respirar, que a pesar de los caminos oscuros transcurridos siempre encontraba la luz al final del túnel, era un amor pasional, exigente, incondicional y algo oscuro, era un amor pleno que atravesaría cual quiera plano existencial, si, Daphne sabia muy bien con que plenitud y entrega Draco Malfoy amaba a Hermione Granger, por que era de la misma forma como ella lo amaba a él.

Suspiro quedamente, se limpio la lagrima que recorría su mejilla, se acerco mas a Draco y le retiro un mechón de su frente al rubio, le encantaba mirarlo dormir, parecía un estatua griega, hermosa, elegante y rígida, amanecer todos los días en sus brazos era una bendición, claro a excepción de cuando hablaba dormido y susurraba el nombre de Hermione como esa mañana, ahí todo se volvía una pesadilla para ella. Una pesadilla que le recordaba esa realidad que tanto odiaba. Sabía que jamás podría competir con Granger y no por que ella fuera menos hermosa o inteligente, bueno tal vez si era menos inteligente, pero también era una mujer excepcional y admirada por sus grandes logros, los hombres babeaban a sus pies. El problema radicaba en que Hermione era la primer mujer que habitaba el corazón del rubio y por lo visto había entrado en el sin deseos o planes de salir.

Se levanto cuidadosamente sin mover las cobijas, se coloco su bata de seda gris y salió de la habitación, la Mansión aun estaba en penumbras, debían ser cerca de las tres de la mañana, sin necesidad de encender su verita bajo las enormes escaleras que conocía perfectamente, se dirigió a la cocina y se detuvo al ver la luz tenue de esta encendida, puso en guardia su varita y entro lentamente, no vio nada inusual a plena vista, unos sonidos raros provenientes del fondo de la cocina la alertaron, esa zona estaba poco alumbrada, la sombra de algo parecía moverse, comenzó a acercarse con cuidado, podía sentir el piso mas frio bajo sus pies como iba acercándose, el ruido seso, ella se comenzó a inclinar cuando llego al final de la larga barra, un ruido estruendoso sonó frente a ella y su pie se lleno de una sustancia fría y pegajosa. Se sobre salto y ahogo un grito, de repente algo salió de las penumbras lentamente, solo los ojos le brillaban, unas manchas rojas se apreciaban por todos lados…

― ¡Por Merlín Jane! Me asustaste ― grito la rubia al identificar a la pequeña, andaba descalza igual que ella y portaba un camisón blanco y largo lleno de manchas de mermelada.

―Lo sieto, pese que todos etaban domidos ― la pequeña se limpio unas manchas de la cara con el dorso de la manga.

― ¿Qué te ha pasado? ― La levanto y sentó sobre la barra mientras le quitaba el cabello de la cara.

― Tenia hambe ― Miraba al piso viendo todo su desastre.

Daphne siguió la dirección de su mirada, al parecer el tarro de mermelada se le había caído, también habían varias galletas por todos lados, con un movimiento de varita limpio todo e incluso a Jane ― Debiste hablarnos ― le informo con tono dulce.

Jane levanto los hombros y siguió con la mirada baja.

Tras unos largos segundos en silencio la rubia se dirigió a la alacena y saco pan, lo rebano en tiras delgadas, saco mantequilla y les unto un poco, abrió la nevera en busca de leche, sirvió en dos vasos de vidrio y a los dos les puso un poco de chocolate, camino de regreso a la barra y le ofreció un vaso a la niña y pan.

Jane la miro detenidamente y dudo, tenia mucha hambre y ese pan se veía muy delicioso pero Daphne era su madrastra y en todos los libros de princesas que su mamá le había leído las madrastas eran…

―Pensé que tenias hambre ― coloco el vaso a un lado e ingirió el su yo, desde hacia tres días que la pequeña había llegado eran contadas las ocasiones en que Jane le había permitido interactuar con ella.

―No tego ― contesto pero su estomago la traiciono al gruñir escandalosamente.

―jejeje ―la rubia intento contener la risa y le tendió nuevamente el vaso ―anda tómalo ― la invito.

―No

― ¿Por qué?

―Seguamente lo evenenate ― la acuso.

Daphne levanto las cejas incrédula ― ¿Por qué aria eso?

―Po que todas las madastas son bujas y feas, enciedan a las picesas en calabozos y toles ―soltó por fin.

―Mmmm―se paro frente a ella ―Yo no te encerrado en ningún calabozo o torre, y no soy fea, es verdad que soy una bruja, pero tu también lo eres.

Jane medito por unos segundos y tras vacilar un poco mas cedió ―ta bien ―tomo el vaso y un trozo de pan, comió en silencio mientras miraba a Daphne.

―Y ahora que ya somos amigas me quieres decir ¿Por qué has estado tan triste? ― aventuro la rubia.

―A un no somo amigas, etas a pueba ― frunció el seño, no confiaría tan fácil en ella.

―Ok ― disimulo una risa ―pero dime ¿hay algo que pueda hacer por ti?

Analizo la situación mientras ingería su pan, su papá ya le había dicho que en esos días no seria posible, pero tal vez ella no se lo negaría ―Quelo ve a mi mamá.

Eso si era mucho, ya sabia por Draco que la niña quería ver a su mamá, este se lo había negado alegando que no tenia tiempo, pero era mentira, el creía que era muy pronto y tenia miedo de que la niña se opusiera a regresar a su lado. Tenía que pensar muy bien lo que iba hacer y como lo aria, si lo planeaba bien podría matar dos pájaros de un tiro, si no mal recordaba Draco tenia reunión con el consejo hoy por la tarde y esas reuniones se prolongaban hasta la noche.

―Vamos hacer un trato Jane ¿Te parece? ― le sugirió.

―Depede ― ladeo su cabeza sin dejar de observarla.

Daphne sonrió mentalmente, sin duda alguna era hija de Draco ―Le pediré a tu tía Pansy que te lleve a ver hoy a medio día a tu mamá, de esa forma podrás pasar toda la tarde con ella.

― ¡Si! ― la niña grito de alegría.

―Pero debes estar a más tardar de vuelta a las siete pm. Mas bien cuando tu tía te lo indique, sin berrinches ¿ok?

―Por el meñique ― le tendió su dedito y la rubia cerro el trato.

Pasado de media día en la Madriguera

Pansy se seguía preguntando como es que había terminado embarcada en esa misión suicida, cuando Draco se enterara jugaría al Quidditch con su cabeza, bueno al menos seria una hermosa y sexi queffle, sin duda alguna Daphne había sido lista, la había involucrado para no recibir sola toda la ira del rubio, no, pensándolo bien Daphne no aria eso, seguramente si por alguna mala jugada del destino Draco llegara a enterarse la rubia asumiría toda la culpa, así era, siempre tan correcta, Pansy aun no entendía como era que había sido seleccionada para la casa de las serpientes, pero lo que realmente le preocupaba a Pansy era encontrarse con Ron, desde la discusión en la que al parecer habían terminado su compromiso no se habían vuelto a ver, ella había pasado todos esos días en el departamento de Theo, un lujoso penthouse de 500 metros y tres pisos, con espectaculares vistas, ubicado en el Southbank de la capital inglesa, un área al sur del río Támesis, cerca del teatro Globe de Shakespeare y la Tate Modern, en todo Londres no había departamento mas grande y elegante que ese, y era una verdadera lastima que siempre estuviera vacío, Theo si no dormía en la Mansión Malfoy lo hacia en el departamento de ella.

Se apareció en conjunto con la niña a las orillas de los terrenos Weasley, necesitaba un poco de tiempo para componer una postura serena, había llorado sola todos esos días, pero no había necesidad de que nadie se percatara de su tristeza, inhaló profundamente y tomo la mano de Jane para comenzar a caminar por la vereda que las conduciría a la puerta.

― ¿Aquí eta mamá? ― Jane ya estaba impaciente por verla, la mañana se le había hecho eterna.

― Si Jane ―comenzaron a caminar en silencio mientras admiraban el hermoso paisaje, se acercaba la primavera y flores por doquier comenzaban a brotar, la brisa era fresca y jugaba con sus cabellos.

Jane quería soltarse y correr al encuentro de su madre, lo único que la detenía era que no sabia exactamente donde estaba, así que tuvo ser paciente y caminar de la mano de su nueva tía Pansy, esta le caía muy bien, era muy hermosa y aunque todavía no le preguntaba estaba segura que era una princesa.

Se pararon a uno cuantos pasos de la puerta y ambas admiraron la Madriguera, era una casa algo rara, debía tener amenos siete pisos, pero la construcción era desigual, mientras que de algunos lados era muy alta de otros no, había ventanas por doquier, tenia un aire travieso, como si guardara un secreto, y ellas jurarían que entre las ventanas y puertas en la parte frontal se formaba una cara bonachona, nada tenia que ver con la solemnidad y majestuosidad de la Mansión Parkinson o la Nott, y ni que hablar de la Malfoy, pero la Madriguera tenia algo que las demás no, tenia un no se que, que no se como, que cuando llegabas te hacia sentir como en un verdadero hogar, tal ves fuera la calidez de su ambiente, el olor de comida y pastelillos recién hechos que se escapaba por cada ventana o el ambiente tan agradable que siempre se sentía con la convivencia de todos, pues a pesar de que solo Ginny era la única hija que vivía ahí, nunca faltaban visitas a cualquier hora del día.

Pansy elimino las arrugas inexistentes de su vestido rojo ceñido al cuerpo, acomodo su larga cabellera sobre sus hombros, estiro su mano para tocar la puerta…

― ¿Cómo me veo? ―le pregunto Jane mientras la imitaba acomodando sus rulos rubios.

Pansy la observó de arriba a bajo ―Te falta algo.

Jane frunció el seño en respuesta.

― ¿Cuáles son las flores preferidas de tu mamá? ― La interrogo mientras sacaba su varita.

―Los asminez ― canturreo la niña al recordar como cada domingo acompañaba a su mamá a comprarlos.

Con un rápido movimiento de varita Pansy hizo aparecer un hermoso arreglo de jazmines, se lo tendió a la niña ―Es descortés visitar a alguien y no llevarle un presente ―le guiño el ojo y toco la puerta.

―Toc, toc toc

―Ron abre la puerta ― Molly grito desde la cocina.

Con parsimonia Ron se dirigió a la entrada, llevaba cinco días hospedándose en casa de su madre, había estado retrasando su junta en los Ángeles, no quería irse sin solucionar las cosas con Pansy, pero la chica no daba señales de vida, resignado solicito su traslador para ese día en la tarde. Al abrir la puerta para su grata sorpresa se encontró con la dueña de su corazón y sin pensarlo se lanzo a abrazarla.

― ¡Auch! Tío muévete ― Jane brincaba sobre su piecito derecho, Ron la había pisado.

El pelirrojo se separo de una asombrada Pansy y miraba de una a otra, algo no hacia clic en su ecuación.

― ¿Qué no va a saludame tio? Vo a pensa que eles maleducado como dice mi pa Daco ― coloco su manitas en jarras al estilo Granger y frunció el seño.

― Ya te dije que si sigues frunciendo de esa forma la frente vas a llenarte de arrugas como la abuela Molly ―la cargo en brazos y la lleno de besos. ― ¿Qué hacen aquí? ― aun no entendía porque estaban ahí y las dos juntas.

―Jane le pidió a Daphne que le dejara ver a su mamá y como obviamente ella no puede traerla me pidió que lo hiciera yo ― lo miro detenidamente, como tenia ganas de morder esos labio carnosos del pelirrojo, se controlo y mordió su propio labio inferior ―Regreso por ella a las seis en punto ―se inclino y deposito un beso en la mejilla de la niña ―Te veo mas tarde linda.

Estaba por marcharse cuando una mano fuerte la detuvo.

―Espera Pansy ― Ron la atrajo hacia su pecho y la rodeo por la cintura, deposito un beso sobre su frente y le susurro ―Pasa, tenemos muchas cosas aun para planear sobre la boda.

A Pansy le temblaban las rodillas, si había algo que adoraba con locura de Ron era lo cariñoso que era, pero no sedería tan fácilmente ―Primero tenemos que aclarar algunos puntos Ron.

―Si, pasa, deja llevo a Jane con su madre y salimos a caminar para hablar en privado. ― le abrió la puerta y le cedió el paso.

Ella asintió y paso a la casa. Con la primera persona que se encontró fue con la señora Molly, los segundos de silencio fueron incomodos, Ron tan despistado como siempre no se percato y se paso de lado con destino a su despacho.

Finalmente la primera en hablar fue la señora Molly ― ¡Hola Pansy! ¿Gustas algo de tomar? ― se limpio las manos sobre el delantal que traía puesto y le señalo la cocina para que la siguiera.

Pansy tardo en reaccionar ¿desde cuando la llamaba por su nombre y le ofrecía algo que no fueran muecas y desplantes? ― ¡Buenos días señora Weasley! ―le contesto cortes sin intención de sonar desagradable y la siguió a la cocina, no porque añorara su compañía, sino porque seguramente Ron demoraría un poco y ella luciría estúpida parada sola en medio del recibidor.

―Nada de señora Weasley, dime Molly ― se coloco detrás de la repisa y tomo una tasa ― ¿Café, te, jugo de calabaza?

Ginny que se encontraba leyendo el periódico y comiendo una tostada tenia la boca abierta ante la escena, ¿esa era su madre?

― ¡Ginevra Weasley! Cierra la boca, ¿Qué modales son esos? ―la reprendió la señora.

―Un vaso de agua estará bien señora Weas… Molly ― se corrigió al ver la cara de molestia de su futura suegra. ― ¡Hola Ginny! ―se acerco a la pelirroja y ambas se saludaron de beso en la mejilla, ella era con el miembro de la familia que mejor se llevaba.

―Pansy, que bueno que te veo, tenemos cita este viernes a las siete pm para probar los platillos ― ella y su madre la miraron a la espera de una respuesta, querían saber si la boda seguía en pie, Ron ya les había dicho que aun no había podido hablar con ella.

Tras algunos segundos de incomodo silencio la morena saco una agenda de su bolso y reviso ―Sin problema.

Mas aliviada Molly le tendió un vaso con agua y un plato con pastelillos ― ¿gustas?

―No gracias, saldré un momento con Ron

― ¿Pero te quedas a comer verdad? Mi hijo me dijo que te gusta mucho el pato en naranja, aun me da tiempo de prepararlo ― se dio vuelta y sin esperar respuesta comenzó a caminar por toda la cocina con prisa sacando ingredientes y cacerolas.

Tanto Ginny como Pansy se miraron mutuamente con caras incrédulas, finalmente Ginny ahogo una risa y le susurro a la otra ―ya es oficial ¡bienvenida a la familia!

Minutos antes en el despacho

― ¡Jane! ―grito Hermione al ver a su hija ingresar en brazos de su amigo, se levanto de golpe y corrió a cargarla ― ¿Cómo la trajiste? ―interrogo a su amigo.

―No fui yo, la trajo Pansy

―Si, le dije a Dane que quelia vete y ela le pidió a mi tia Pasy que me tajela ―Jane tomo la cabeza de su mamá y la lleno de besos ―te estañe musho mamita.

―Y yo a ti mi niña ―esta vez Hermione no pudo evitar llorar de alegría al tener nuevamente en sus brazos a su hija.

Harry que también estaba dentro del despacho pese a tener muchas ganas de besar y abrazar a la pequeña salió junto con Ron de la habitación para darles un poco de intimidad.

Hermione llevo a su niña hasta el escritorio, izo los papeles aun lado, tomo asiento sobre la silla y sentó a su pequeña en la mesa frente a ella ―Dime como te la has pasado solecito.

―Mu ven ma, mu ven, papá Daco me lee un cuento todas las noshes como tu lo hacías y me despieta con un beso en la fete todas las mañanas… ―Jane comenzó a relatar durante varios minutos todo lo que había hecho los últimos cuatro días, desde lo que había comido hasta lo que había roto accidentalmente.

Hermione la escuchaba embelesada, como si fuera la historia mas asombrosa jamás contada, no podía creer que tuviera a su hija tan pronto entre sus brazos y para su mayor sorpresa no podía creer lo bien que Daphne estaba tratando a su hija, tomo nota mental de enviarle una lechuza junto con unos chocolates como agradecimiento.

―…Y mi papá me dijo anoshe que soy tan hemosa como tu.

― ¿Qué? ―no pudo evitar sentir cosquillas en su interior al escuchar esa declaración de su hija.

― Que anoshe cuando papá me ponía la piyama se me quedo viendo musho tiempo y me dijo que ela tan hemosa como tu ma ―la pequeña lo repitió muy contenta, para ella su mamá era muy hermosa, mas que las princesas de sus cuentos.

La castaña se ruborizo como inocente colegiala ―tu eres mas hermosa mi niña ― le complació mientras la cargaba nuevamente ― veamos que preparo la abuela Molly para comer.

Mientras tanto en el congreso del Ministerio de Londres

Draco fingía poner atención a los miembros del Wizengamot de Londres, desde que Hermione había aparecido nuevamente en su vida le era imposible no pensar en ella, y ahora con su niña en casa recordándole todo el tiempo la imagen de su madre le estaba resultando inviable sacarla de su mente. Y es que su Jane a pesar de tener el cabello y ojos del mismo color que el, era una copia exacta en miniatura de Hermione, su cabello largo y rizado era un verdadero desastre siempre, por mas que el y Daphne intentaban mantenerlo dentro de una coleta este parecía tener vida propia y se revelaba a ser prisionero, este terminaba siempre suelto y revuelto. Su manera de hablar era tan mandona como la de su madre, cuando ponía los brazos en jarras y fruncía el seño el juraba que estaba viendo a Hermione, y ni hablar de lo inteligente, no podía creer que la niña ya leyera de manera fluida y comenzara a escribir.

Cada que le daba un beso su mente le jugaba un tetra y acababa reproduciendo imágenes donde el besaba a Hermione, cada que eso pasaba sentía una necesidad infinita de buscarla en ese preciso momento y volver realidad sus pensamientos, si tan solo las cosas hubieran sido distintas ―¡Maldita Granger! ―pego con el puño en su mesa.

― ¿Disculpe señor Malfoy? ― se giro y le pregunto molesta Elena Brash al ser interrumpida.

―No, nada lo siento ― se enderezo en su sillón bajo la mirada de todos ―proceda por favor "Estúpida Granger, me aras perder la cabeza"

¡Mil gracias por todos sus comentarios, me fascinan!