Capítulo 28
-Pasaremos tus cosas este domingo, para que el apartamento quede vació para Edward y Bella. Te parece bien? - preguntó Jacob con una sonrisa viendo a Nessie texteando con Alice.
Era viernes por la noche, ambos ya estaban bañados, en sus pijamas y en la cama como si fueran niños buenos. Pero desde que habían llegado del trabajo habían tenido sexo donde pudieron por todo el apartamento.
Habían tenido que soportar la fiesta navideña de K.B. & Asociados sin tocarse y casi sin mirarse excepto en las fotografías, por que si lo hacían hubieran mandado todo al diablo y se hubieran encerrado en la oficina de uno de los dos y hubieran hecho cosas innombrables. Así que al llegar al apartamento de Jacob el volcán hizo erupción.
-Si, me parece genial. Ellos cuando vendrán siempre? - despegó los ojos de su celular para mirarlo, estaba emocionada por conocer al fin al conde y la condesa Cullen.
Jacob le había contado que Charlie Swan, el padre de Bella y padrastro de Seth y Leah, había muerto días después de que ellos fueron al hospital a visitarlo; pero antes de que falleciera le había contado algo terrible a su hija. Carlie, su pequeña niña, no nació muerta. La dieron en adopción y ahora Bella y Edward estaban dejando toda su vida en Seattle para regresar a Nueva York y comenzar la búsqueda de su pequeña bebé.
Nessie había llorado al saber aquella noticia. El conde y la condesa Cullen merecían ser felices. Eran personas buenas que no le habían hecho ningún daño a nadie y sufrieron como si fueran pecadores. Tal vez en otra vida fueron personas realmente malas. Pero ellos se merecían su final feliz
-El treinta estarán aquí. Vamos a ir todos juntos a la fiesta en el W.
Nessie sonrió encantada de que fueran a ir a la fiesta de año nuevo.
-Genial! Espero que les guste la música de Jason DeRulo. Aun no puedo creer que si lo consiguiera! - Nessie cubrió su boca con las manos y gritó en ellas para que los vecinos no pensaran que Jacob la estaba asesinando o algo así.
El día en que habían ido a ver al padrastro de Seth y Leah Clearwater el manager de Jason la llamó para decirle que habían aceptado presentarse en la fiesta de los McCarty, recibir el año nuevo dando la cuenta regresiva. Nessie quería gritar de la emoción pero estaban en el área de Terapia Intensiva, así que solo saltó a los brazos de Jacob y aceptó el abrazo incomodo de Seth. En cambio recibió miradas furibundas de Leah, en cierta manera le estaba restregando lo que había hecho con su antigua cuenta, con su antiguo trabajo y con su antiguo jefe, por lo que Renesmee decidió marcharse a la cafetería del hospital y desde ahí con un horrible café en la mano hizo las llamadas correspondientes a los McCarty, a Jasper, a Alice y por supuesto a Bree.
Ahora estaba emocionada por que en tres días viviría oficialmente con Jacob para dejarles su antiguo apartamento a Bella y Edward, pronto seria navidad y vivirían felices para siempre.
Nessie por fin tendría una navidad como es debido, con árbol, regalos, comida caliente. Recibiría el año nuevo rodeada de amigos en una fiesta genial que ella había organizado para los McCarty.
En el spa del hotel W tenia reservado masajes, faciales y demás cosas que consentirían a Bella y a ella antes de la fiesta. Después la dejaría en manos de Alice por que Nessie tendría que ir a hacer un chequeo de ultimo minuto a los preparativos de la fiesta. Ya en la noche trataría de tener a todo el mundo contento, tanto a las celebridades invitadas como a la prensa que cubriría el evento y trataría de pasarla genial junto a Jacob y sus mejores amigos.
Quería que todo fuera perfecto, quería que ellos la aprobaran. Su opinión era muy importante para Nessie. Una cosa era que le cayera bien a Alice, pero Edward y Bella eran diferentes. Conocían a Jacob desde hacia veinte años, casi los que ella tenia.
-Estoy tan nerviosa y tan emocionada. Tantas cosas van a pasar... Primero conoceré a tus amigos y al día siguiente sera la fiesta...
-No estés nerviosa. Ellos te van a amar y la fiesta sera genial. Todo saldrá perfecto, Ness - Jacob le acarició la mejilla con el dorso de su dedo.
-Me lo prometes? - preguntó la chica en voz baja.
-Te lo prometo.
Pero no estaba en manos de Jacob que todo saliera perfecto, todo terminó en desastre.
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Nessie se paró en la puerta de su apartamento -pronto a ser de los Cullen- y con una sonrisa la cerró. Ese hermoso y lujoso lugar había sido su hogar durante unos meses y aun no podía creer que hubiera vivido ahí. Entre ella y Emily habían limpiado el lugar y lo dejaron reluciente sin ninguna evidencia de que ella vivió ahí y había tenido sexo con La Bestia por todo el lugar. Seria mejor que eso no lo supieran nunca el Conde y la Condesa Cullen.
La chica cerró la puerta con llave después de apagar las luces y tomó la mano de Jacob quien la esperaba en el pasillo. Ella lo miró deslumbrada como si fuera la primera vez que lo viera.
Como siempre que estaban en casa llevaba un suéter de cashmire, jeans, botas de montanista y una bufanda en el cuello anudada de esa forma en que ella había visto en la GQ. Su cabello no estaba peinado con ningún producto como lo llevaba en la oficina. Ya no lucia como aquella bestia hermosa e inalcanzable. Solo lucia inalcanzablemente hermoso... pero era suyo y ahora vivirían juntos.
-No tendré que recoger tu desastre después de que te duches, cierto? - preguntó Nessie en broma mientras caminaban al ascensor.
-No, yo seré quien ande detrás de ti recogiendo tu toalla del piso, tu ropa poniéndola en el cesto, escondiendo tus bragas para que no te las pongas -Nessie le dio un manotazo en el estomago-. Cosa que ya hice.
-Jacob!
-Que? Crees que te de frío? - una sonrisa boba se instaló en su rostro y Nessie no hizo mas que reírse.
Amaba cuando La Bestia se ponía así de simple y juguetón.
-Por que si es así, yo estoy mas que dispuesto para calentarte - murmuró el apretando el botón del ascensor.
-Compórtate. Pronto tendremos visitas y te aseguro que no te vas a portar de esa manera ni salirte con la tuya en cualquier lugar que a ti te plazca.
-Como si alguna vez te hubieras quejado o negado - La Bestia le dio una nalgada justo a tiempo cuando las puertas de metal se abrieron frente a ellos y para gran vergüenza de Renesmee no iba vacío.
Una vez en la puerta del apartamento de Jacob el la abrió, pero no dejo entrar a Nessie con sus propios pies. La cargó entre sus brazos y ella soltó un chillido por la sorpresa. Cruzaron el umbral como un par de recién casados y ella sonrió al notar aquel gesto.
La Bestia no la dejó en el piso hasta que llegaron a su habitación la cual estaba llena de rosas blancas y rojas.
-Jake...
-Te gusta?
-Si, pero... me perdí alguna fecha importante? Un aniversario o algo? - susurró avergonzada.
Cada diez del mes el le había dicho feliz aniversario y ella ni en cuenta. La Bestia le había dado chocolates o había hecho algo especial como comer la misma comida y pastel que comieron en su cumpleaños. Ella siempre lo olvidada. Como se iba a acordar de que su cumpleaños era su aniversario si nunca nadie había recordado siquiera su cumpleaños?
Uno de los propósitos de la chica era comenzar a recordar ese tipo de cosas, ni siquiera recordaba en que día perdió su virginidad.
-No, no te perdiste de nada. Solo quería darte la bienvenida.
Renesmee se mordió el labio antes de saltarle encima y atacarlo para darle las gracias de manera gráfica, explicita y sucia.
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El martes veinticuatro de diciembre Renesmee despertó cuando sintió un pinchazo en una nalga. Salió de la inconsciencia confundida pensando que seria un sueño, pero luego escuchó unas risitas y como un peso subía a su espalda junto con besos húmedos que llegaron por su cuello hasta su mandíbula.
-Jake - susurró adormilada.
-Si?
-Quiero dormir - murmuró con tono somnoliento.
La bienvenida había durado lo que resto del domingo hasta altas horas de la noche, se ducharon juntos para ir al trabajo y en la oficina como casi no había personal y nada mas que hacer excepto cosas indebidas, Renesmee estaba agotada. Pero La Bestia...
-Yo quiero jugar. Tuve que cortar tu pijama para desnudarte, por que tu estabas dormida como un tronco.
-Cortaste mi pijama?! - Nessie trató de girar sobre su espalda para enfrentarlo, pero con horror se dio cuenta de que estaba atada... de nuevo. Estaba totalmente extendida sobre su estomago a la mitad de la cama. Tiras de seda estaban atadas a sus muñecas y tobillos y el otro extremo estaba atado a los gruesos postes de la cama.
-Jacob!
-Shh! No tengas miedo, preciosa. Solo soy yo. No tengas miedo... Me tienes miedo?
Nessie luchó contra sus ataduras aun semi dormida y en un sollozo contestó:
-A veces.
La Bestia cerró los ojos sintiendo como si le hubieran dado una patada en el estomago. Ella le tenia miedo. Su preciosa virgen le tenia miedo. Sintió como si se estuviera ahogando, la garganta le ardía. En verdad quería llorar.
Se levantó de la cama viéndola forcejear con las ataduras y gimiendo por soltarse, casi corrió por la habitación en busca de las tijeras. Cuando las tuvo en sus manos cortó cada atadura, liberándola.
Renesmee se retorció en la cama tomando una de las almohadas como escudo y se quedó helada al ver la expresión de Jacob. Lucia como si estuviera... agonizando.
-Jake...
-Lo siento yo... No era mi intención asustarte... lo que menos quiero es que me temas.
Renesmee abrió la boca para decirle que no le temía. Que no le tenia miedo, simplemente no había estado totalmente despierta y eso la había asustado. En múltiples ocasiones se había despertado para darse cuenta de que La Bestia tenia su lengua enterrada entre sus muslos, en otras ocasiones el ya estaba enterrado profundamente en ella y con una sonrisa descarada. Pero ahora había estado atada, de nuevo como aquella vez en la mesa de billar.
Últimamente Jacob no quería hacer mas que tomarla de esa manera. El día anterior le había atado las manos a la espalda con su propia corbata y tomado por detrás en su gran escritorio en la oficina a la hora del almuerzo. En otra ocasión solo le había atado los tobillos separandoselos para tener total y completo acceso a ella. Hacia tres noches la había atado sobre la mesa del comedor y había comido de su cuerpo.
Ahora despertándose de esa manera no le había dado miedo en si, no de que le fuera a hacer daño... sino que aun estaba dormida y simplemente se asusto despertar de esa manera.
Si, eso era... solo se había asustado de despertar así.
Nadie podía culparla. Había estado teniendo un sueño extraño sin sentido, de esos de los cuales te olvidas en cuanto despiertas por que sabes que estas a salvo y que cualquier cosa que te haya perseguido en la inconsciencia no es real. Despertó atada y con Jacob diciéndole que había cortado su pijama. Fue extraño.
Pero aun así necesitaba saber algo.
-Por que te gusta atarme? - preguntó en voz baja dejando la almohada de lado sintiéndose estúpida y ya un poco mas consciente... y haciendosele agua la boca.
La Bestia estaba completamente desnudo a los pies de la cama con una erección que ya comenzaba a llorar por ella.
-Por que... - no terminó la frase, solo se encogió de hombros.
-Ven - Nessie se hincó en la cama y extendió la mano hacia el.
El rodeó la cama y se subió a ella después de dejar las tijeras en la mesita de noche.
Renesmee se pegó a su cuerpo.
-Donde están las sabanas? Tengo frio.
-Quieres que te caliente? - el angustioso rostro de Jacob se había ido en el momento en que ella le tendió la mano.
Había llegado a la misma conclusión que ella, solo fue el sobresalto de despertar atada. Nunca se había enfadado o enojado cuando el ha empezado las actividades sin su consentimiento. Siempre era muy receptiva y terminaba gritando su nombre y arañando su espalda.
-Si. Calientame - la chica se subió al regazo de La Bestia y comenzó a contonear sus caderas de modo que sus sexos se friccionaban.
-Me mata cuando haces eso - gruñó Jacob contra su cuello.
-Haz... hazme lo que me ibas a hacer, Jake - susurró contra sus labios encontrando el modo exacto de contonearse contra el.
-No.
-Ya no tengo miedo... hazlo... Aahh! - un gemido salió de su boca cuando el se movió de bajo de ella y así poder entrar en su húmedo y apretado sexo.
-Ahora que lo pienso... prefiero esto... Tu... en tu gloriosa desnudez sobre mi... Que mejor regalo de navidad que ese... Tu...
-Aun no es navidad, señor Black. Aun no puede tener regalos.
-Entonces... solo úsame para tu placer.
Jacob veía el techo con una enorme y estúpida sonrisa, no hacia pocos minutos Renesmee había colapsado en su pecho después de haberlo montado como en una de las primeras fantasías que La Bestia tuvo con ella.
Ya habían utilizado esa posición decenas de veces, pero Jacob no se cansaba de ella. Para el no había nada mejor que ver a su preciosa virgen comportarse de manera opuesta a su sobrenombre secreto. Y que mejor manera de acabar aquella mañana que con ella de rodillas entre sus piernas, usando su boca como una aspiradora... Eso Jacob jamas lo vio venir y fue mejor que lo que el había planeado al tenerla atada.
Mas tarde prepararon una charola con toda la comida fácil que encontraron en la cocina y establecieron su campamento en la sala frente a la chimenea. Era una delicia que los últimos siete pisos contaran con una.
Comieron fruta, pan con queso cottage, galletas con queso crema, jamón y bolitas de melón envueltas con prosciutto -el cual Emily les había preparado para la cena y no como un snack post sexo salvaje-, bebieron vino y de postre fresas con chocolate liquido que tenían en un pequeño tazón.
Estas ultimas le dieron una idea a Nessie y con eso iniciaron el siguiente round.
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-Feliz navidad, Renesmee! - Jacob se dejó caer en la cama junto a Nessie.
Como si fuera un niño emocionado por los regalos que Santa Claus le había dejado bajo el árbol, se levantó de la cama, se puso el pantalón negro de su pijama, corrió a las cortinas y las abrió. Casi soltó un grito emocionado levantando los puños al ver que estaba nevando. Nueva York estaba totalmente cubierto de nieve, pero no de manera monstruosa como el año anterior que dejó a medio Manhattan sin luz. Esta nieve era perfecta.
Salió de la habitación, encendió la chimenea, abrió las cortinas de la sala y acomodó de nueva cuenta los regalos que le tenia a Renesmee bajó el árbol. Le llamó a Sam para que le trajera el detalle final y este gruñó como respuesta; el y Emily seguían dormidos.
Una vez con todo puesto tal y como La Bestia lo había imaginado regresó a la habitación a despertar a la chica que pronto seria su esposa.
Y si dice que no?
Las horribles dudas comenzaron a enterrar sus feas garras en el.
Malos pensamientos fuera, malos pensamientos fuera - canturreó para sus adentros.
-Nessie despierta, ya es navidad. Es hora de abrir los regalos.
Renesmee sonrió entre sueños.
-Vamos, preciosa - La Bestia saltó de rodillas junto a ella mirándola rebotar ligeramente sobre el colchón.
-Otro ratito mas... Estoy agotada.
-No puedo esperar, tu regalo no puede esperar, vamos.
Estirándose en la cama y bostezando Nessie por fin abrió los ojos y se encontró con los de Jacob que brillaban como nunca antes. Estaba particularmente hermoso esa mañana. Sus ojos negros brillaban como las estrellas, su cabello negro estaba adorablemente revuelto, su sonrisa era amplia y esperanzada... y lo mejor: su pecho estaba al descubierto mostrando orgullosamente su tatuaje de dragón medieval que se enroscaba en su pecho y espalda. El dragón aun tenia los ojos tristes, pero Jacob ya no, nunca mas.
-Buenos días, hermosa - La Bestia bajó la cabeza y depositó pequeños besitos en todo el rostro de la chica que lo miraba como el deseaba que lo hiciera al abrir su ultimo regalo esa mañana.
-Buenos días, hermoso - replicó con una sonrisa.
-Hermoso?
-Sip.
-Ven, vamos a abrir los regalos! - le pasó una larga bata de seda color perla y le ayudó a ponérsela.
Aun adormilada pero con una sonrisa, Nessie caminó a su lado tomados de la mano.
La sala estaba hermosa, el árbol y la chimenea encendidos, chocolate caliente y brownies los esperaban en la mesita de centro, se veía la nieve caer por las ventanas y las envolturas metálicas de los regalos resplandecían bajo las lucecitas parpadeantes del árbol.
Pronto los dos cayeron de rodillas y comenzaron a intercambiar regalos, agradecimientos y besos.
Jacob casi se desmaya al ver sus regalos, los artículos elegidos por Nessie en la sexshop eran perfectos.
-Un tapón anal? No lo se Nessie... hemos hecho cosas sucias y haremos unas bastante raras y pervertidas con todo este material nuevo, pero... no creo que esto me vaya a mi... Y ademas lo compraste color rosa... no me voy a ver muy masculino con esto ahí - bromeó.
-No es para ti, tonto! Pero si quieres compro uno azul... o negro...
-Mmm... déjame pensarlo - no estaba bromeando.
Después de eso Nessie tomó un regalo envuelto en azul eléctrico, desgarró la envoltura, abrió la caja blanca de cartón en la cual venia y casi se cae de espaldas al ver el interior. La caja plana con aquel distintivo color azul la asustó. Se limpió las manos en la bata de seda -que cada vez estaba mas abierta para el deleite de La Bestia- y se atrevió a tomarla entre sus manos, desató el lacito blanco, miró a Jacob, dejó el lacito a un lado, miró a Jacob de nuevo, respiró profundamente y abrió la cajita. Jadeó al ver la joya resplandeciente que la esperaba.
Era el collar de platino con diamantes y el zafiro incrustado en la media luna.
-Jacob...
-Te gusta? - las mejillas de La Bestia estaban totalmente estiradas en una sonrisa que rayaba en lo doloroso. Pero el estaba completamente feliz y expectante.
-Esto... esto es demasiado. Yo solo te compré... No pensé que fueras a... Mis regalos son tan estúpidos... Yo...
-Te gusta?
-Es... demasiado.
-Te gusta?
-Es hermoso - eso era todo lo que quería saber Jacob.
La Bestia sonrió quitandole la caja de las manos.
-Permiteme - le hizo el cabello hacia el hombro izquierdo y cerró la cadena en su cuello.
La joya fría le erizó la piel a Nessie, la media luna quedaba perfecta, justo en el valle de sus senos.
-Es un zafiro, es la piedra de tu mes - susurró Jacob después de darle un pequeño beso en la mejilla.
La chica se llevó los dedos a la joya y lo miró como si no hubiera entendido lo que le dijo. Ella no sabia que esa era la piedra preciosa de septiembre.
-Es demasiado - repitió.
-Tonterías - le acarició las mejillas con los pulgares-. Si por mi fuera te hubiera comprado mas, pero sabia que no lo aceptarías, ese collar fue mi limite. Es lo mas sencillo que te puedo dar, es lo mas sencillo que puedes esperar que yo te de.
Era verdad, La Bestia llevaba una vida sencilla en comparación a como podría vivir. SI quería podría vender la agencia de publicidad y vivir solo de las ganancias de Alice Brandon Couture, el era el dueño de una buena parte de la compañía; y aun así podría consentir a Nessie en lo que ella quisiera. Era una lastima que ella no se dejara mimar mas.
-Pero Jake...
-Es sencillo y lo puedes traer siempre, lo que te daré en febrero lo puedes usar solo aquí en casa. Solo para mi... solo eso. Te parece bien?
Nessie asintió.
No quería ni imaginarse que joya extravagante estaría pensando en regalarle.
-Abre otro regalo, no se compara con este zafiro, pero creo que con el te lo pagaré.
Jacob levantó una ceja intrigado por sus palabras.
-No quiero que me pagues nada, Ness.
-Creo que cambiaras de opinión cuando lo veas.
De rodillas Nessie caminó hasta el árbol y tomó dos cajas rojas y planas.
Cuando por fin Jacob desgarró las envolturas se encontró con el disfraz de colegiala y el de enfermera.
-Ha sido una niña muy mala, Renesmee. El padre Black te dará tu castigo.
-Padre Black?
-Muy pervertido?
-Un poco - con su indice y pulgar hizo un gesto de cuan pervertido era.
-Bien!
Nessie soltó una carcajada.
-Creo que saldré solo en pantalones a hacer ángeles de nieve para enfermarme y así me cuides.
-No necesitas una pulmonía, Jake. Me lo pondré esta noche si quieres y este sera mi termómetro - le mostró el tapón anal color rosa con una sonrisa perversa y Jacob hizo un gesto.
Continuaron abriendo regalos. La sala estaba llena de juguetes sexuales, disfraces, libros, corbatas y pañuelos, lociones y perfumes, un nuevo portafolio para cada uno, un Aston Martin Vanquish 1960 a escala para la colección que tenia La Bestia en su estudio, un par de tacones de aguja color rojo que combinarían con el atuendo de enfermera, un par de botas de motociclista, un Kamasutra -que en realidad no les hacia falta- y mar de envolturas coloridas.
Las orejas de Renesmee estaban bellamente adornadas con los diamantes de corte princesa que había tratado que La Bestia regresara a Tiffany's, las cuales el ni loco haría. Así que después de una discusión de cinco minutos Jacob se los puso y la hizo jurar que nunca se los quitaría al igual que la luna de platino, diamantes y zafiro, pues si lo hacia seria estar rechazándolo a el. Le estaría lanzando su amor a la cara y demás dramatismos que La Bestia improvisó.
El corazón de Jacob latía desesperado mientras veía a Nessie terminarse el ultimo brownie. Era el momento, era la hora. Se levantó del sofá que compartía con ella frente a la chimenea.
-Ya regreso.
-De acuerdo! - ella continuó en la ignorancia tomando su chocolate caliente.
Era la mejor navidad de la historia de las navidades. Al menos la suya propia. Estaba nevando, tenia regalos, estaba en un lugar calientito y hermoso, tenia un árbol... y lo mejor... no había despertado llorando, sino sonriendo por la simpleza de Jacob que la había despertado como un niño pequeño emocionado con la navidad.
Había sido perfecto y tenia miedo. Era demasiada felicidad, era demasiado amor, demasiada perfección. Algo muy dentro de ella le dijo que algo iba a ocurrir, algo iba a pasar y todo le seria arrancado de tajo. Puso sus manos sobre el corazón tratando de calmarse y luchó contra las lagrimas. Luchó contra todos aquellos instintos que le decían que algo iba a ocurrir. Luchó contra las lagrimas y el pesimismo. Por que eso estaba siendo, pesimista y negativa. Todo estaba bien, Esto era la balanza de la vida inclinándose por fin de su lado.
-Te queda un regalo mas, Nessie! - Jacob apareció tras de ella llevando en sus manos una caja de terciopelo purpura con un lazo turquesa.
-Otro?!
-Si - Jacob se hincó frente a ella y con cuidado le dejo la caja en el regazo.
-Que es?
-Algo... pequeño.
No, no era algo pequeño. Era algo enorme. Era algo pequeño físicamente, pero enorme simbólicamente.
Sospechando por el tono de voz de La Bestia, Nessie desató el grueso lazo turquesa y lo amarró torno al cuello del hombre semi desnudo frente a ella.
-Tu eres el único regalo que quiero - lo besó en los labios dura y rápidamente.
Se volvió de nuevo a la caja que tenia en las piernas y al abrirla ahogó un grito.
-Un osito de peluche! -grito emocionada. Nunca había tenido uno propio-. Nunca he tenido uno, es hermo... - metió la mano para tomar al osito, pero este la lamió-. Aaah! Que demo... Es mecánico?! AAAHHH! - chilló al ver que no era ni un osito y no era mecánico.
Era nada mas y nada menos que un pomeriano blanco tacita de te.
-ES HERMOSO! - miró la carita del perrito que tenia en sus manos, el cual cabía totalmente entre ellas.
-Es ella - corrigió Jacob sonriendo al saber que le gustaba su ultimo regalo.
-Ella? - Renesmee la volteó patitas arriba y sopló entre su pelaje esponjocito para ver que pasaba ahí abajo-. Es una ella!
Sus ojitos negros la miraban emocionada, su diminuta naricita la olfateaba y decidió que ya amaba a su nueva dueña. Sacó su lenguita rosa para intentar lamerla.
-Hola coshita peshosha! Hemosha, peshosa, coshita bellah! -Nessie aplastó a la pequeña bola de pelo contra su mejilla-. Po que toy hablando de eta manera? -movió a la perrita frente a su rostro-. No lo she. No lo she. Pello she que eresh adorable. Verdad que shi? Verdad que shi? Mira esos ojitos bellosh! Mira esa narishita. Coshita hermosha, coshita bellah.
Renesmee se aclaró la garganta avergonzada de estar hablando de esa manera, pero es que la bolita de pelo en verdad era adorable.
-Como se llama, Jake? -lo miró y se dio cuenta de que estaba algo pálido-. Jake?
Jacob respiró profundo aun frente a Renesmee, sentado en la alfombra. Tragó saliva con el corazón a punto de estallarle.
Su vida estaba a punto de cambiar.
-Esta... esta en su placa - susurró.
Nessie frunció el ceño y levantó a la perrita a la altura de su cara, para poder ver la placa que colgaba del lazo blanco que se perdía en su blanco de inmaculado pelaje... pero no encontró una plaquita. Encontró nada mas y nada menos que un brillante anillo de diamantes.
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En el próximo capitulo de Black The Beast
-Hola - Bella se adelantó hacia ella para estrechar su mano y súbitamente de dio cuenta de que tenia un nudo en la garganta.
Nessie le recordó a su Carlie.
-Hola -repitió Bella parpadeando para alejar las inesperadas lagrimas y estrechando la mano de Nessie-. Soy Isabella y el es mi esposo, Edward Cullen. Mucho gusto.
-Renesmee Dwyer, el gusto es mio - la chica sonrió aun mas, pero su sonrisa se desvaneció al ver la cara de los Cullen.
-Que? - susurró Bella con los ojos abiertos como platos.
Edward abrió la boca y su corazón se detuvo un instante.
