Forever

Capitulo 29

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Entro con sigilo al hospital. La primera mirada que se encontró fue con la de Zoro, pero tan solo la vio por un instante, momento en el que pudo sentirse congelada ante sus fríos e inexpresivos ojos. Los demás exceptuando claro a Kuina la saludaron con una cálida sonrisa.

Tomo asiento al lado de Luffy quién parecía más animado que ayer, tenía una amena plática con sus amigos; pero Zoro estaba ahí, justo frente a ella, con la misma ropa que ayer, tenia ojeras y parecía de mal humor. Durante casi media hora en la que ni siquiera se dijeron hola, sus miradas se encontraban cada determinado tiempo, pero nunca duraban más de tres segundos.

Robín suspiro, de alguna manera esperaba que las cosas no fueran tan difíciles, pero no había sido una pelea cualquiera. Habían llegado al punto en que el estuvo a punto de insultarla y ella lo había abofeteada, tan solo recordarlo le daba vergüenza.

Zoro miraba a la mujer frente a él, noto que se sobaba las manos constantemente y que suspiraba cada tres minutos, el no sabía cómo se sentía. Aun estaba enojado pero no sabía si era con ella o consigo mismo, de alguna manera seguía agradeciendo que ella le hubiera abofeteado, porque de haber dicho lo que iba a decir no supo que pudo haber pasado. Aun así, no tenia ánimos de arreglar las cosas y menos cuando cierto cirujano apareció por el pasillo.

-buenos días – dijo Law, aunque el saludo era para todos el solamente miraba a la peli negra quien al encontrarse con su cálida mirada decidió contestarle con una sonrisa. Zoro apretó el puño tras notar aquel intercambio de miradas.

¿Cómo podía hacer eso? Sabía que estaba furioso y aun así se atrevía a sonreírle de esa manera; al parecer ella tampoco tenía ganas de arreglar las cosas.

-¿Cómo está Nami? – esta vez Luffy fue quien se levanto primero.

- ella ya está en su cuarto, las cirugías han salido de maravilla y ahora solo queda esperar a que despierte.

-¿entonces podemos pasar a verla? – pregunto Vivi emocionada.

-claro, solo debo hablar con… Robín ¿tú eres la tutora no? – La peli negra supo que se refería a que ella estaba pagando por lo que asintió – acompáñame – le dijo con un movimiento de cabeza a lo que la mencionada obedecía, caminando hacia él con calma. Sus ojos se encontraron con los de Zoro y noto que tenía el ceño fruncido y casi podía ver una venita salirle por la frente.

Camino con Law hasta la recepción.

-¿Qué sucede? ¿Tengo que firmar algo más? – el peli negro le sonrió de manera ladeada y ella recordó cuanto amaba esa forma tan suya de sonreír.

- no, solo quería estar a solas contigo un momento.

- por ahora lo más importante es Nami.

- sí, sabía que me dirías eso, no es del todo en vano, te entregare la llave de la habitación y además… hay algo que me preocupa. – Robín se detuvo de repente.

- si se trata de Nami es mejor que lo hables con su hermana, yo no…

- no quiero asustarla, si te lo digo a ti es porque sé que eres lo suficientemente madura, no es seguro pero la verdad me preocupa el hecho de que aun no haya despertado. – Robín lo miro sorprendida.

-¿eso qué significa? ¿Algo va mal?

- no lo sabremos, ella no ha entrado en coma, pero si ha estado demasiado tiempo inconsciente y eso no es normal. El golpe en la cabeza fue grave, tal vez haya consecuencias.

-¿Cómo cuales?

-pérdida de memoria. - Robín abrió aun más los ojos.

-¡eso no puede ser!

- cálmate, son solo suposiciones, no lo sabremos hasta que despierte – Law suspiro – estas cosas… es común que sucedan en este tipos de accidentes en el que hay golpes que hayan estado a punto de o dañado totalmente parte del cráneo. En el caso de Nami no llego a dañarlo pero si tenía anomalías graves. – Al ver que Robín miraba al piso preocupada el pelinegro le acaricio la espalda con dulzura. –No te preocupes Rob, aunque llegara a suceder, lo cual aun no es seguro, puede ser solo temporal, no hay necesidad de preocuparnos ahorita ¿sí?

Ante lo dicho la jalo hacia el haciendo que ella se recargara totalmente en su pecho y él se deleitara con el aroma de su cabello.

-hace cuanto que no te tenia de esta manera – ella sonrió enternecida. – aun hay muchas cosas de las que debemos hablar.

- lo sé…

-tu novio… parece un chico agresivo. – Robín desvió la mirada.

- el es muy dulce, es solo que está un poco celoso.

-¿siempre es así?

- sí, creo que sí, pero se siente un poco inseguro de que seas tú con quien me reencontré.

-eso significa que él sabe de mi.

-si… lo sabe. – Law sonrió con superioridad – quiero hacerle entender que no hay razones para que se sienta inseguro.

- yo no diría eso… - la morena levanto la vista, encontrándose con el rostro de Law demasiado cerca.

- yo creo que está bien que tenga miedo – dijo acercándose peligrosamente a su boca.

Robín abrió los ojos sorprendida y a pesar de que una parte de ella anhelaba sentir los labios de Law, esos que hacia tanto que no probaba. No era correcto, porque ahora mismo ella estaba con Zoro, quien la hacía feliz. Antes de que él pudiera rozar sus labios ella giro la cabeza, vio una tarjeta sobre el mostrador y la tomo.

-es esta mi llave ¿no? – Law sonrió resignado y decepcionado, después asintió – me adelantare, nos vemos luego.

Law vio a la mujer marcharse, contoneaba sus caderas de manera sensual, y el sabia que ella no tenía la culpa de verse así, era natural en ella verse sexy, se mordió el labio… cuanto la había extrañado.

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La vio acostada en la cama con un rostro demasiado sereno para ser ella. Luffy se mordió el labio pensando que aunque se veía preciosa él lo daría todo por verla gritarle o golpear a alguien, como siempre. Acaricio su mano suavemente, esperando de alguna manera que ella lo sintiera, para que supiera que estaba ahí, esperando por ella.

Su largo cabello estaba desparramado sobre la cama del hospital, Luffy sonrió al sentir su aroma a mandarinas inundar todo el lugar, siempre le había gustado ese olor corporal que ella tenía.

-Luffy – el morocho volteo al escuchar su nombre, encontrándose con una Robín sonriente.

-ah Robín eres la primera en regresar.

- ya veo – dijo, había pensado que había tardado más - ¿Zoro no ha regresado? – Luffy negó.

- seguro que en cuanto se ha sentado en la cama se ha quedado dormido, estaba cansado.

- tú también lo estas ¿no?

-un poco supongo, pero no quiero irme, ella podría despertar en cualquier momento – Robín le miro enternecida y después le extendió una bolsa, él la miro confundido - ¿Qué es?

- no parecía que tuvieras ganas de ir a asearte, así que me tome la libertad de pasar a comprar una muda de ropa, no me se tu talla así que espero que no te quede demasiado grande.

-no te hubieras molestado, ya le había pedido a Zoro que me trajera algo de casa.

- tú lo has dicho, lo más probable es que se haya quedado dormido, y de aquí a que despierte seguro se hace de noche… - Luffy sonrió pensando que la mujer tenía razón – si Nami despierta no creo que quieras que te vea así. – el morocho se rasco la cabeza nervioso.

- sí, tienes razón.

-anda, date un baño, yo me quedare aquí con Nami

Robín vio como el chico entraba al baño así que tomo asiento al lado de la pelirroja inconsciente; tomo su mano y la miro con ternura.

-anda Nami, todos estamos esperándote – le susurro, aun le dolía pensar en lo que le había dicho Law no hace mucho.

Se quedo de pie mirando hacia arriba mientras el agua caía sobre su cara; se estaba relajando, vaya que había necesitado un baño, a pesar de que se sentía cansado, con sueño y un poco hambriento el agua le ayudaba a relajarse de manera sorprendente. Ahora dejo que le cayera sobre la espalda, hace rato que había terminado de bañarse aun así decidió quedarse ahí unos minutos más, esperando que sus penas al igual que el agua se fueran por la alcantarilla. Pensó en lo que había hablado con Sanji, de alguna manera agradecía haber tenido esa conversación, ya no se sentía un mal amigo, después de todo había logrado sincerarse y ahora solo quedaba que Nami despertara para que también pudiera decírselo a ella. Que la quería, como nunca antes había querido a nadie.

Salió del baño totalmente aseado y miro casi por instinto a la cama de la pelirroja, se sintió decepcionado al ver que seguía igual a como la había dejado. Robín estaba acostada sobre ella aun sosteniendo su mano, la mujer parecía haber cedido ante el sueño. Luffy se pregunto si ella tampoco hubiera dormido las horas adecuadas y sonrió ¿desde cuándo esas dos eran tan cercanas?

Escucho la puerta de la habitación abrirse y segundos después Zoro y Sanji aparecieron por ahí.

-Luffy ¿y esa ropa?

-ah, me la ha traído Robín, pensamos que tardarías mas en llegar – ante lo dicho el peli verde dirigió su mirada hacia su novia, si, por que aun lo era. Al encontrarla dormida sonrió.

-y así hubiera sido, de no ser porque le desperté el marimo hubiera regresado dos semanas después.

-cállate pervertido de mierda, tú te has detenido más de cinco beses a coquetearle a las enfermeras. – Sanji iba a contestar pero se vio interrumpido por el doctor que acaba de entrar a la habitación.

Law saludo cordialmente a pesar de la fría mirada de cierto peli verde.

-vengo a ver como sigue la paciente, ¿Quién se ha quedado con ella? – Luffy alzo la mano - ¿has visto algún indicio de que recobre el conocimiento?

- no… no se ha movido – Law bajo la mirada.

-¿estás completamente seguro?

Luffy asintió preocupándose por la mirada resignada del médico - ¿pasa algo malo? – Law no pudo responder por que en ese momento Robín despertó por consecuencia de las voces.

-¿Nami despertó? – Law sonrió ante la palpable preocupación de la mujer.

-aun no… sobre eso – dijo dirigiéndose a los hombre de ahí - ¿Dónde está su hermana?

-Nojiko-chan fue a tomar un baño y cambiarse a su casa, ya no debe tardar en regresar – respondió Sanji.

- entonces la esperare.

-oí Torao, dinos por favor – dijo un efusivo Luffy, a Law pareció darle un tic en el ojo.

-¿Cómo me has llamado?

-Torao

- es Trafalgar.

- por eso – el doctor contestaría de no ser por la risa soñadora de la peli negra, decidió que si era gracioso para ella entonces no le molestaba… demasiado.

-bueno – suspiro – le hemos hecho estudios a Nami y no hay razones para que no despierte, sin embargo es completamente extraño que no lo haya hecho después de todas estas horas, podría ser efecto secundario de la anestesia general, pero aun así…

-¿Qué quieres decir? – pregunto Sanji.

- si Nami no despierta en las próximas horas, podría entrar en estado de coma.

Todos los presentes abrieron los ojos. Por un momento Robín había pensado que diría lo que le había dicho hace rato, pero eso era completamente nuevo.

-no quiero que se alarmen – continuo Law – es una probabilidad solamente, aunque si es bastante probable también podría ser que su cuerpo le está pidiendo descanso, aun así prepárense para ambas cosas.

El silencio inundo la habitación. Luffy rechino los dientes, eso no podía ser cierto, el estaba seguro de que Nami despertaría, tenía que hacerlo, tenía muchas cosas que decirle.

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Pronto anocheció dejando en cada una de las personas que querían a Nami un vació, no había rastro alguno de que la chica quisiera despertar, lo cual les tenía inmensamente preocupados.

-Luffy, me quedare yo con ella, puedes irte a casa – le había dicho Nojiko mientras los demás comenzaban a dejar la habitación.

-por favor déjame quedarme – pidió tomándole de las manos.

-pero Luffy…

-puedes dormir en el sillón, yo lo hare en el suelo, no te estorbare, te lo juro, deja que me quede. – Nojiko asintió enternecida.

- seguro que puedes pedir una cama extra Luffy – interrumpió Robín.

-¿tú crees?

- si es para un amigo de Robín no tengo problema con traerla – les dijo Law, a lo que todos sonrieron excepto claro el peli verde. – te la mando en un momento.

Todos se despidieron de Luffy y Nojiko mientras dejaban la habitación con mucha calma. Robín volteo a ver a Zoro esperando de alguna forma una aprobación con su mirada para que pudiera despedirse. Él la miro, quiso acercarse pero claro, cierto doctor se le atravesó.

-Robín… ¿tienes un momento? – le pregunto.

La peli negra le sonrió mientras miraba por encima del hombro de Law como Zoro fruncía el ceño y les daba la espalda alejándose al lado del rubio quien había notado perfectamente aquella escena.

-yo… tengo algo que hacer Law ¿podría ser en otro momento?

- aun me debes esa cena – ella sonrió.

- no te preocupes, lo tengo en mente – dijo despidiéndose con un beso en la mejilla y saliendo de ahí.

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No se sentía descansado, de hecho era como si no hubiera dormido nada, a pesar de que todos decían que cuando dormía él era una piedra, esa vez no podía pasar más de media hora cuando se despertaba para vigilar que Nami no hubiera abierto los ojos, soltó un suspiro. Un escalofrió recorrió su cuerpo a causa de la baja temperatura, miro el reloj, eran las siete de la mañana; vio hacia el sillón pero no encontró rastro de Nojiko, supuso que tal vez había ido a la cafetería.

Se acerco lentamente hacia la cama en donde estaba el cuerpo de la pelirroja. Nada había cambiado. Tenía esa cara tan serena que a le molestaba, sus pestañas adornaban sus ojos y se pregunto si siempre habían sido tan largas. Tomo un mechon de cabello y se lo llevo directo a la nariz, el olor a mandarina lo embriago… luego se perdió en sus labios que poco a poco comenzaban a romperse, quiso saborearlos para evitarlo, pero no lo hizo.

-Nami… despierta por favor – le rogó, esperando que le hiciera caso. Pero no hubo respuesta.

Tomo sus mejillas entre sus manos y a diferencia de ayer ahora las sentía cálida, quizás era porque él estaba helado. Le acaricio el rostro para que ella pudiera sentirle cerca y pronto junto su frente con la de ella. Cerró los ojos pensando que tal vez podría ser posible que ella le escuchara si estaba más cerca.

-anda despierta… - le susurro.

Sintió un dolor punzante en la cabeza y comenzó a abrir los ojos, la vista borrosa fue poniéndose clara lentamente y lo primero que vio fue el rostro preocupado de Luffy a milímetros de su cara; no supo cuanto tiempo fue, pero él se quedo ahí. Nami sintió su aliento y se sorprendió cuando sintió una lagrima caer por su mejilla, pero no era suya…

-Luffy…


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