CAPÍTULO XXIX – La magia del amor.
- Tranquila Audrey, si no dejas de llorar no podré entender nada de lo que intentas decirme, vamos por partes, ¿Cómo que Percy se fue de la casa? ¿A dónde se fue, qué pasó?
- Pues así Angie… ¡Se fue!, agarró un baúl, lo llenó de ropa y se fue no sé a dónde.
- ¿Pero por qué se pelearon?
- Porque ya no me aguanté, discutíamos por sus llegadas tan tarde y le dije que había cambiado mucho, que era un desconsiderado dominante, que sólo le importaba su trabajo, sus viajes, sus reglas y que nunca tenía consideraciones o detalles con sus hijas y conmigo. Me dijo que yo era una mal agradecida que no valoraba todo lo que nos daba y que ya se me había olvidado que hasta me había concedido trabajar contigo, cuando me salió con eso me enojé tanto que le lancé un jarrón con todo y flores… y entonces sacó el baúl, metió sus cosas y se fue…
- ¡Vaya lío! No fue buena idea lanzarle un jarrón, pero definitivamente se lo ganó, además querida creo que ya habías aguantado mucho, Percy efectivamente volvió a endurecer su carácter de un tiempo a la fecha, no es tu culpa, tú eres un ángel.
- Creo que desde que nació Lucy se volvió un poco arisco, aunque él siempre lo niega creo que tenía la esperanza de tener un varón y bueno, yo le he dicho que no tengo inconveniente en tener un tercer hijo pero él dice que no, que planeamos dos y sólo dos serán.
- Es que Percy es tan cuadrado en tantas cosas, excesivamente perfeccionista y se ha refugiado demasiado en el trabajo. ¿Molly y Lucy vieron a su padre marcharse?
- No, ellas estan con mis suegros, pero tengo que ir a buscarlas al rato y sólo se me ocurre decirles que su papito salió de viaje otra vez, pero no me gusta mentirles a mis hijas y no sé dónde está ese cabeza dura de mi marido.
- ¿Para ir corriendo a buscarlo? ¡De ninguna manera Audrey, tú te quedas con tus hijas! Te propongo que le digamos a George, al fin y al cabo es su hermano y seguro sabrá dónde encontrarlo, además Percy es tan predecible que seguro está en el Caldero Chorreante o en Cabeza de Puerco. Tal vez si George habla con él le haga ver su error.
- Pues tal vez tengas razón Angelina, ¿tardará mucho George en llegar?
- No mujer, está a punto de aparecerse, tómate tu té mientras lo esperamos y en cuanto llegue le cuentas, te vas a buscar a las niñas y como si nada llévalas a casa, mientras deja que George se haga cargo, en cuanto tengamos noticias de Percy te avisamos ¿vale?... Pero tranquila, esto suele pasar, yo he sacado a George de la casa cientos de veces, pero es tan payaso que siempre termina convenciéndome para que lo perdone.
- ¡Ay amiga! Pero tu marido es tan diferente a su hermano, George es el más abierto y flexible de los hombres, en cambio Percy es tan aferrado.
- Pero recuerda que entre ellos hay una conexión especial: "Fred"… él era el punto de unión entre estos dos y su muerte los afectó tanto que ahora existe un pacto sobre entendido entre ellos, de modo que cuando se requiere de hablar "en serio" Percy y George se escuchan y se respetan, en memoria de Fred. Déjalo en sus manos, ya verás que va a resultar.
Audrey le platicó a su cuñado la pelea con Percy y lo desesperada que estaba por no tener noticias de su paradero. El gemelo la tranquilizó y le prometió encontrarlo. Y así lo hizo, George se apareció directamente en Cabeza de Puerco, sabía que Percy no iría al Caldero Chorreante porque Hannah lo lincharía si se enteraba que había dejado a Audrey por una pelea, en cambio Aberforth no lo cuestionaría. George entró al bar y distinguió a su hermano sentado en la barra platicando con Aberforth.
- Hola Aber… Si no es algo muy, muy fino, sírveme lo mismo que está tomando este idiota por favor.
- Whisky de dos maltas George.
- ¡Buh! No mi estimado Aber, mejor dame whisky de fuego, eso que toma mi hermano me va a saber a limonada, yo sí soy hombrecito.
- ¡Vale! Ahora te traigo la botella, creo que la vas a necesitar, tu hermano perdió como cuatro tornillos de su casa a mi establecimiento, ha estado diciendo muchas estupideces...
- Y… ¿supongo que tienes tus cosas en alguno de los cuartos de arriba?
- No idiota, seguro las tengo en la cocina.
- ¡Uy! Veo que no ha sido tu mejor día ¿eh?
- El que llegó agrediéndome fuiste tú.
- Percy no exageres, yo siempre llego diciéndote idiota, lo que pasa es que hoy estás de sensible, no sé que demonios te haya pasado durante el día pero ya te desquitaste lo suficiente con tu mujer.
- ¡Claro! Estás de su lado, de la noble y tierna Audrey.
- Noble, tierna y te falta bonita, buena madre, excelente amiga y un ejemplo de paciencia y valor, porque para aguantarte todos los días hay que ser muy valiente.
- Si has venido a insultarme y a alabarla a ella mejor lárgate George, no te metas en los asuntos de mi familia.
- ¡Corrección! También es "mi familia" porque tus hijas son mis sobrinas, de hecho Molly es mi ahijada, yo le regalé a su perro y por si se te olvida otro detalle, tú eres mi hermano y creo que eso me hace tu pariente.
- Pero este problema es entre ella y yo.
- ¡Ah claro! Tu berrinche no afectará a las niñas, no hay problema que no te vean en casa cuando lleguen y que observen que su madre llora como una banshee por los rincones.
- ¿Audrey ha estado llorando?
- No tarado, si vengo de la fiesta que organizó en cuanto te fuiste… Bueno sí que eres estúpido o de verdad se te da muy bien lo de la actuación, ¡claro que está llorando animal! Te largaste sin decir más, la dejaste porque se atrevió a ser sincera contigo. Percy, hermano yo te quiero porque no me queda de otra, es como si mis genes me obligaran a tenerte cariño, pero tienes que reconocer que tu carácter es muy difícil de sobrellevar y Audrey ha sabido hacerlo, te ama, te ha dado dos hijas maravillosas y se aguanta todos tus defectitos sin chistar, pero eso no significa que no le afecten.
- Pero me reclamó que no les pongo interés y que me dedico sólo a mi trabajo, no se da cuenta que si paso tanto tiempo en el trabajo es porque quiero tener lo mejor para dárselo a ellas.
- ¿Y ya te preguntaste si en realidad para ellas lo mejor es todo lo material que les das? ¿No te ha pasado por esa hueca cabeza tuya que lo que ellas necesitan es tenerte "a ti" a su lado? Que estés más tiempo con ellas, que comas con ellas, juegues con ellas, las beses y las abraces más de una vez al día…¡Por Merlín Percy!... a ver, ¿Cuándo fue la última vez que le hiciste el amor a Audrey todo el méndigo día?, sin prisas, sin presiones, que se disfrutaron el uno al otro…
- Eso no te incumbe, no voy a contestarte, es algo privado.
- ¿Privado eh? Bueno, no me respondas a mí, respóndetelo a ti mismo, yo puedo decirte abiertamente que todavía traigo marcadas las uñas de Angelina en mi espalda por ayer en la noche y que si no fuera por el show que armaste hoy, en este momento seguro me las estaría marcando de nuevo. A lo que voy Percy es que si hay algo que no te tiene feliz en tu matrimonio deberías hablarlo con Audrey, tienes que platicarlo con ella o ambos van a estar acumulando culpas y rencores hasta estallar, como pasó hoy.
- No van mal las cosas, es decir, Audrey es maravillosa, es sólo que siento que se ha vuelto conformista y no valora mi esfuerzo y mis logros, creo que es indiferente a todo lo que hago, le da igual si lo hago bien o mal.
- Pues dícelo a ella. Hermano, para Audrey tiene más valor saber que la amas y que un abrazo suyo te puede hacer sentir más feliz que una presea, diploma o reconocimiento que te puedan entregar en el Ministerio y no significa que ella no valore tu esfuerzo, mi cuñada también trabajó ahí, ella sabe lo que cuesta llegar a dónde tú estás situado.
- George… ¡Soy un padre nefasto! Creo que mis hijas me tienen miedo… Yo… te juro que no quiero ser tan estricto, pero no sé como "no serlo".
- Percy todo es parte de un maldito círculo vicioso, al no estar más tiempo en casa no tienes oportunidad de compartir todo tipo de situaciones con ellas, llegas cansado y quieres tranquilidad y tus hijas son dinamita pura, no puedes pretender que dejen de serlo sólo porque llegas a casa, así que las regañas y siempre te ven molesto, por eso muestran cierto temor a tu carácter. Tienes que administrar mejor tu tiempo, debes poner en la balanza quién necesita más de ti y sobre todo hermano, ¿Tú qué necesitas más? ¿Qué te hace más feliz? ¿Las relaciones internacionales con el Ministerio Chino o un beso tronado de Molly y Lucy? ¿Sentir una medalla de oro en tus manos o la tersa piel de tu esposa rozando con la tuya?
- Para ti es fácil decirlo, tu carácter es muy distinto, eres muy adaptable.
- No se trata de carácter Percy, se trata de querer que las cosas pasen, si amas a Audrey y obvio, amas a tus hijas, entonces demuéstralo, relájate y deja que se te suban, te ensucien la ropa y te jalen el pelo… ¡son niñas! Y son maravillosas, un par de haditas divinas y mi cuñada ni qué decir… hasta la fecha me pregunto ¿qué vio una chica tan inteligente, preparada y guapa en ti?
- ¡Hombre qué detalle! ¡Gracias por las porras!
- Ya hablando en serio… bueno he estado hablando en serio desde que llegué hace tres cuartos de botella, en fin, a lo que voy es que tienes una buena vida, no lo eches a perder, al contrario, deja de ser tan exigente contigo mismo y date la oportunidad de ser alguien normal, disfruta de tu familia, haz más cosas comunes y menos cosas perfectas.
- Pero creo que mejor me espero a mañana, estoy bastante pasado de copas.
- ¡Amárrate los pantalones Percy Weasley! No pongas de pretexto unas cuantas copas, ve por tu maldito baúl y regresa a tu casa, los brazos de tu mujer te esperan y si eres inteligente y ya lo creo que sí, le pedirás perdón y le demostrarás cuánto la amas el resto de la noche.
- Está bien tú ganas, pero acompáñame, asegúrate que sea mi casa dónde me aparezca.
- De acuerdo yo te llevo, te dejo frente a Audrey y me voy, tal vez encuentre despierta todavía a Angelina y Roxane ya debe estar dormida, lo que significa… ¡Ya vámonos, mis sábanas de seda me esperan!
- George…
- No empieces Percy, no quiero besos.
- Escúchame, en serio… Gracias hermano, nadie me dice idiota como tú lo haces, es decir, en realidad me haces ver mis errores y me ayudas a rectificar, te quiero mucho George, déjame decirlo.
- Y yo a ti hermano, ya te dije que es involuntario pero irremediable, je, je, vamos por tu baúl, no hagas esperar más a Audrey, debe estar enloquecida de angustia.
George dejó a Percy y a su baúl en su sala, verificó que Audrey se asomara, le hizo un guiño y se desapareció para que arreglaran su situación, él por su parte tenía a una hermosa morena esperándolo en casa con quien pensaba repetir la faena íntima de la noche anterior… y de la anterior y de la anterior…
A Percy le costaba un poco de trabajo mantenerse estable de pie y al intentar recobrar la compostura, tropezó con la pata de una mesita y cayó de rodillas frente a su esposa. Cuando alzó la mirada vio frente a él a esa hermosa mujer de piel tan blanca y cabello oscuro, con los ojos color miel tan hinchados, que se inclinaba para ayudarlo a ponerse de pie. El contacto de sus delicadas manos le hizo sentir un escalofrío que recorrió todo su cuerpo y sin pretender contenerse se soltó a llorar.
- Perdóname mi amor, soy un idiota, George tiene razón, te he lastimado, me he comportado como un perfecto imbécil.
- Sí que la tiene, pero aún así eres mi idiota favorito. Siéntate Percy, vamos a platicar cariño, me preocupa que estés enfadado y yo no sé por qué, ¿Dime qué pasa?
- Pasa que soy un egoísta y un tonto que ha dado valor a lo que no lo tiene y se lo ha quitado a lo que me hace más feliz, ustedes tres… mis mujeres, mis amadas y maravillosas mujeres.
- Pero no todo es tu culpa, algo debe estar incomodándote y quiero saber cómo remediarlo.
- Es sólo que yo de verdad me esfuerzo mucho para darles lo mejor y a veces siento que no te importa.
- Pero Percy, ¿Cómo no van a importarme tus logros mi vida? Te admiro cielo, eres un hombre inteligente y muy trabajador, pero también eres mi esposo y el padre de mis hijas y eso es lo que más me importa y lo que menos tenemos de ti, te la pasas tanto tiempo en el Ministerio que voy a empezar a sacar cita con tu secretaria para poder verte.
- No digas eso Audrey, te prometo que las cosas van a cambiar, te extraño tanto, extraño estar contigo, necesito que me ayudes a reconquistar la confianza de Molly y Lucy.
- Las niñas te adoran cielo, pero tú no les das oportunidad de demostrártelo, sólo tienes que pasar más tiempo con ellas y verás que las cosas vuelven a la normalidad.
Percy abrazó muy fuerte a su mujer y mientras le besaba el rostro, en una fracción de segundo los aparecio a ambos en su alcoba. Tal vez era la cantidad de whisky en su sangre, el hecho de haberse permitido llorar frente a ella o el haber decidido firmemente el realinear sus prioridades, pero en ese momento Percy se sentía liberado, lo único que deseaba era besar y abrazar a Audrey, decirle que la amaba y demostrárselo hasta que el sueño no le permitiera seguir haciéndolo, no le importaba si actuaba de manera perfecta, no le importaba estar arrancándose los botones de la camisa, lo único que en ese momento era valioso llevaba un camisón de seda color perla, mismo que muy pronto fue lanzado hacia algún punto de la alcoba.
Tenía un par de meses sin entregarse a su esposa, todas las noches llegaba cansado o ella ya estaba dormida, él deseaba que esa noche fuera eterna, sus labios recordaban palmo a palmo el sabor de la piel de la mujer que amaba y ella, ante su sorpresa, se mostraba completamente expuesta, dispuesta a compensar tanto tiempo distanciados. Percy rompió sus propias reglas, decidió dejar de lado la presión del tiempo, ignorar si hacían ruido o no, si las niñas podían escucharlos, no le importaba si las sábanas se salían de la cama o si ellos estaban o no en ella. Lo único que le importaba era sentir completamente suya a su esposa y verla extasiada cuantas veces le fuera posible hacerlo. Definitivamente no se parecía en nada al Percy que había salido de la casa tan enfadado unas horas antes, el hombre que estaba con Audrey era apasionado, ingenioso, pícaro, seductor y complaciente, era el Percy del que se había enamorado poco más de 10 años atrás, perfeccionista y terco ciertamente, pero noble, sensible y lo más importante, dispuesto a demostrarle por todos los medios… que la amaba.
- ¿Audrey… Puedo pedirte algo especial? Claro no tiene que ser hoy pero si… pronto…
- Dime cielo, ¿qué quieres?
- Otro hijo…
- ¿Cómo? ¿Estás hablando en serio? Es decir, tú siempre dices que…
- Ya sé que siempre digo que dos y nada más, pero en realidad siempre he pensado que tres es un buen número y tú siempre me has dicho que quieres otro, así que una tercera hadita no estaría mal.
- ¿Hadita? Pensé que querías un varón…
- Lo que quiero es una sonrisa más en mi familia, no me importa si usa faldas o pantalones, lo que me importa es que sea nuestro y que sea feliz.
- ¡Percy! Me hacen tan dichosa tus palabras, claro que sí mi vida, prometo poner toda mi dedicación en esta misión.
- Pues no se diga más, empecemos diseñando nuestra estrategia ahora mismo.
El 14 de febrero fue una fecha muy importante porque ese día todas las parejas parecían estar de luna de miel y la magia del amor se podía percibir en el ambiente a kilómetros de distancia: La actitud de Percy con su esposa e hijas había dado un giro tan notable que todos los familiares estaban gratamente sorprendidos, Hermione había logrado equilibrar con éxito sus horarios para llegar a casa temprano y no descuidar a su amado y apasionado esposo, Bill y Fleur eran el ejemplo de la pareja perfecta, George y Angelina continuaban retomando su espacio íntimo ahora que Freddy estaba en Hogwarts y definitivamente lo estaban logrando de maravilla, Ginny y Harry… bueno, ellos nunca habían permitido que nada ni nadie perjudicara su vida como pareja, Luna y su esposo Rolf seguían trabajando arduamente en el plan de tener un hijo, Ted y Vicky estaban idiotisados el uno por el otro y todos celebraron la hermosa noticia, en pleno 14 de febrero, del nacimiento de "Frankie", el primogénito de Neville y Hannah.
Ese día todo mundo desfiló por la sala de maternidad de San Mungo para felicitar a los nuevos padres y conocer al pequeño Frankie. Luna, Ginny y Hermione llenaron la habitación de globos y lanzaron un encantamiento que mantenía flotando en el techo burbujas en colores pasteles. Neville estaba radiante y orgulloso, él y Hannah pidieron a Luna y a Rolf que fueran los padrinos del recién nacido, Molly y Arthur le ofrecieron a Hannah que se instalara en la Madriguera el tiempo que fuera necesario para apoyarla con el bebé y ella aceptó de mil amores la oferta del par de abuelos más experimentados que conocía, mientras Lee Jordan se ofreció a administrar el Caldero Chorreante para no tener que cerrar el local en lo que Hannah se recuperaba del parto.
San Valentín había caído entre semana pero Ted decidió probar suerte y solicitó permiso a Madame Maxime para poder visitar a Vicky en el Colegio. La Directora concedió al chico que pasara a buscar a Vicky por la tarde para que salieran a pasear unas horas, dado que Vicky ya era mayor de edad, podía salir del colegio y regresar a las 11 de la noche.
El chico llegó con flores, chocolates, una larga carta, un dragón de peluche y una fotografía de ambos en un hermoso marco de madera con un dragón que lanzaba pequeñas chispas y humo por las fauces. Ella lo recibió radiante, le entregó una inspirada carta y un cojín azul turquesa que decía "siempre tuya" bordado con su propia mano. Mientras Vicky fue a guardar los regalos en su dormitorio para poder salir de paseo con su novio, él se quedó esperándola en la entrada principal del colegio. Estaba sentado en una banca, mirando con ojos de borrego enamorado el cojín que a partir de ese día estaría todas las noches a su lado para poder dormir, cuando el motor de un lujoso auto que se estacionaba frente a la entrada llamó su atención. Del lujoso auto deportivo bajó un joven rubio, muy guapo pero de rostro inexpresivo, de buen porte y vestido con ropa muy fina. El visitante se acercó a la reja y lanzó un patronus anunciando su llegada, minutos después alguien desde el interior del colegio lo atendía. Ted no sabía quién era el sujeto, si no hubiera sido por el patronus, el auto y la ropa le hubieran hecho pensar que era muggle, había algo en él que no le agradaba y pronto supo la razón, cuando alcanzó a escuchar las palabras de quien lo recibía en la reja de entrada.
- En verdad lo siento Monsieur Florit pero tendrá que esperar a que demoiselle Weasley lo atienda aquí, han venido a buscarla y ella está a punto de salir, así que supongo que podrá brindarle unos minutos antes de irse.
- Bien, entonces la esperaré aquí, gracias maîtresse.
- Eh, ¡ejem, ejem!… disculpa la intromisión pero no pude evitar escuchar que buscabas a Victoire, lo que me genera una gran incógnita, ¿Podrías decirme quién diablos eres y qué quieres con ella?
- ¿Perdón?... Yo soy Roland Florit, amigo de Victoire, la incógnita aquí es ¿Quién eres tú y con qué derecho me cuestionas de esa manera? Tu tono no me agrada.
- ¡Ah, tú eres Roland!... Mucho gusto "amigo de Victoire", tendrás que disculpar mi tono, mi nombre es Ted Lupin y soy el novio de Vicky y tal como te dijo la profesora que te atendió, ella está a punto de salir… conmigo, le han dado permiso de salir a dar un paseo, ya sabes, un detalle de Madame Maxime por ser 14 de febrero.
- ¡Oh claro, Ted!... Victoire te ha mencionado en alguna ocasión, qué cabeza la mía, no consideré que estarías aquí y bueno, dada la fecha es obvio.
- Así es, lo que no me parece obvio es que tú estés aquí, no me parece de muy buen gusto que visites a mi novia en el colegio y menos en 14 de febrero.
- Bueno Ted, Victoire es mi amiga y yo…
- ¿Roland, qué haces aquí?
- Justamente tu amigo estaba por explicármelo nena.
- Hola Vicky, disculpa el inconveniente, la verdad es que pasaba por aquí y se me ocurrió saludarte, no era algo planeado.
- Eh gracias Roland pero supongo que ya has conocido a mi novio Ted, vino por mí y estamos a punto de marcharnos a dar un paseo. Ted, él es…
- Roland Florit, sí, se acaba de presentar, es una lástima que no podamos quedarnos a platicar contigo mi estimado, pero tenemos unas pocas horas para estar juntos así que ya será otro día.
- Bueno si, yo me despido, lo siento. Hasta luego Vicky, fue bueno saludarte y pues mucho gusto Ted, hasta otro día.
- ¡Vale! Que tengas una buena tarde, adiós, nosotros también nos vamos.
- Ted, te juro que…
- ¿Pero qué demonios se cree este imbécil? "No fue nada planeado, pasaba por aquí"… qué casualidad ¿no? Pasaba por aquí ¡En pleno 14 de febrero! ¡Perfecto idiota! ¿Pensó que yo no vendría a verte o qué?
- Ted, amor, no te enfades por favor, el cabello se te está poniendo verde.
- ¡Ouch!, lo siento nena no me enfado contigo, de verdad, pero sí me da mucho coraje que este fulano se atreva a venir a verte a sabiendas de que tienes novio y que llegue aquí con su porte de niño rico insoportable. Por lo menos le ha quedado claro que no voy a permitirle que quiera atenderte en mi ausencia.
- Flaco, yo sé que no ha sido un encuentro agradable, pero mejor olvídalo y larguémonos de aquí, no vale la pena que perdamos tiempo hablando de Roland cuando efectivamente tenemos poco para celebrar nuestro 14 de febrero.
- De acuerdo, ¿A dónde quieres ir?
- ¿A dónde crees?
- Ehh… no quieres un helado, un café o algo así primero.
- ¿No te gusta el servicio a cuartos de Un rêve?
- Lo que me gusta de ese lugar es ir contigo.
- Pues qué esperamos, si nos sobra tiempo nos tomamos un capuccino antes de regresar.
- ¡Vale! Vamos, creo que yo tampoco quiero detenerme en otro sitio ahora, aunque si gustas podemos irnos a comer algo con tu galán…
- ¡Ted! ¡Deja eso ya!
- ¡Ay no aguantas una broma! Mira que si yo me aguanté la escenita de verlo aquí…
- Ted… basta.
- Ok, ok… ¡Ah, por cierto, casi lo olvido! Ya somos tíos, en la madrugada nació el hijo de Neville y Hannah, se llama Frank, como el padre de Neville.
- ¡Qué gusto! En la noche les escribiré una carta para felicitarlos.
- Charlie y yo nos vamos a dar una vuelta mañana para saludarlos. Oye guarda mi cojín en tu bolso, no quiero que se me vaya a manchar y no quiero que se mezcle con nada porque se le puede quitar el olor a tu perfume.
- No te preocupes por eso, es el hilo del bordado lo que tiene el perfume y le puse un encantamiento fijador.
- ¿Existe un encantamiento fijador de olores?
- Pues ese tipo de magia también se enseña en este colegio y bueno, nunca está de más saber esas cosas.
- De todas maneras guárdamelo, creo que me voy a ver demasiado tierno caminando por la calle con mi cojín bordado.
- Por lo menos es azul y da gracias a que no le bordé un angelito, una ranita o algo por el estilo, je, je…
Ted y Victoire habían madurado tanto su relación que ni detalles como el de Roland eran lo suficientemente fuertes para quebrantarla, la confianza en el amor que se tenían era suficiente para sortear situaciones que podían parecer muy delicadas, bastante tenían que soportar con verse cada dos o tres semanas como para perder el tiempo en peleas poco productivas.
La primavera llegó y con ella una noticia que se había hecho esperar varios meses. Una lechuza del Ministerio Griego llegó a la oficina de Kingsley Shacklebolt con los términos de negociación para los servicios de Celena.
- Dos semanas, con un representante de cabecera del Ministerio Griego siempre con ella, ellos se harían cargo de sus traslados, quieren supervisar previamente el lugar donde ella estaría viviendo y la entrevista con Ginny tendría que ser en el territorio de Celena.
- ¿Qué? ¡Ginny tendría que ir a la reserva de las arpías para hablar con ella!
- Eso dice aquí, pero un representante del Ministerio Griego la llevaría y estaría con ella.
- Quiero ir yo, quiero estar ahí.
- Lo siento Harry, tu puedes ir con Ginny a Grecia, pero no podrás estar presente en la entrevista.
- ¿Y cuándo puede ser la reunioncita con la cosa esa?
- A principios de abril, el representante del Ministerio Griego que acompañaría a Ginny es el mismo que estaría con Celena en Hogwarts y ahora está de viaje, regresa la primera semana de abril, parece que es un mago que ha sabido ganarse la confianza de las arpías y por eso el Primer Ministro prefiere que sea él quien lleve desde el principio todos los movimientos.
- Bueno, pues le daré la noticia a Gin en la noche, no creo que le agrade la idea de ir a la cueva de la arpía pero si así tiene que ser, pues supongo que aceptará.
- Por cierto compadre, a partir de hoy inicia la cuenta regresiva, un año justo, la negociación está fechada para la primavera del próximo año, James tiene 12 meses para lograr convertirse en animago, hoy mismo daré aviso a Minerva.
- Eso no me preocupa King, James está ansioso por empezar con esto y se ha esforzado mucho en Transformaciones, además tú y yo sabemos que no hay nadie mejor que McGonagall para lograrlo.
- Pues no se diga más, sólo falta que Ginny se convenza para que podamos voltear el reloj de arena.
- Esa, en realidad, es la parte más difícil de todo esto.
